<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-3925</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Región y sociedad]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Región y sociedad]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-3925</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Sonora]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-39252007000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Luis Enrique Concepción Montiel (2006), El discurso presidencial en México: el sexenio de Carlos Salinas de Gortari]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Enciso]]></surname>
<given-names><![CDATA[Froylán]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,El Colegio de México Centro de Estudios Internacionales ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>19</volume>
<numero>38</numero>
<fpage>137</fpage>
<lpage>143</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-39252007000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-39252007000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-39252007000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Luis Enrique Concepci&oacute;n Montiel (2006), <i>El discurso presidencial en M&eacute;xico: el sexenio de Carlos Salinas de Gortari</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> M&eacute;xico, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a&#150;Universidad Aut&oacute;noma de Baja California, 632 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Froyl&aacute;n Enciso*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Becario de investigaci&oacute;n del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de M&eacute;xico. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:fenciso@gmail.com" target="_blank">fenciso@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ideas y acciones de los pol&iacute;ticos, por regla general, son contradictorias o conllevan connotaciones axiol&oacute;gicas, y m&aacute;s en el presente. Por ejemplo, desde la ca&iacute;da del bloque sovi&eacute;tico se han consolidado, en &aacute;mbitos pol&iacute;ticos, medi&aacute;ticos y anal&iacute;ticos, un sinn&uacute;mero de razonamientos prefabricados para referirse a la teor&iacute;a y doctrina marxista. Es frecuente escuchar a quienes se autodenominan dem&oacute;cratas liberales e institucionalistas descalificar al comunismo usando un sofisma: es un sistema de razonamiento cerrado, los totalitarismos del siglo XX se fundaron en &eacute;l, por lo tanto, los ideales comunistas abren la puerta al totalitarismo. Esta l&iacute;nea argumentativa se funda en una premisa inv&aacute;lida: las acciones malas est&aacute;n fundadas necesariamente en ideas tambi&eacute;n malas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Luis Enrique Concepci&oacute;n Montiel, prologado por Lorenzo Meyer, no est&aacute; basado en este tipo de falacias; m&aacute;s bien demuestra, entre otras cosas, que en el mundo de lo social las simplificaciones son insuficientes, porque las relaciones humanas est&aacute;n marcadas por el lenguaje y sus m&uacute;ltiples caminos de significantes y significados. El asunto se complica a&uacute;n m&aacute;s, si se toma en cuenta que el lenguaje se crea e incide en las acciones y realidades. En relaci&oacute;n con esto, los economistas neocl&aacute;sicos han ense&ntilde;ado que el punto de equilibrio entre la oferta y la demanda de cualquier mercanc&iacute;a se representa gr&aacute;ficamente en la intersecci&oacute;n entre las restricciones presupuestarias &#151;signo de lo posible&#151; y las curvas de indiferencia &#151;signo de lo deseado&#151;. Sin embargo, las expresiones de los deseos y las posibilidades en la vida social y pol&iacute;tica son dif&iacute;cilmente encasillables en las taxonom&iacute;as mercantiles. En este texto, se revisar&aacute; brevemente el estudio de Concepci&oacute;n Montiel, con el prop&oacute;sito de ilustrar algunos de sus argumentos centrales y su utilidad para los interesados en el an&aacute;lisis del discurso pol&iacute;tico, por lo que se omitir&aacute;n algunas partes (cap&iacute;tulo 5, introducci&oacute;n y conclusiones).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo del libro es analizar el discurso presidencial, durante el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari (1988&#150;1994). Su argumento central es que en dicho discurso se contradijeron los objetivos enunciados con sus consecuencias y resultados, aunque fuera in&eacute;dito en muchos aspectos, con un contenido articulado y homog&eacute;neo en su momento, relativamente congruente, y legitimador de un gobierno carente de legitimidad de origen. El matiz que diferencia el argumento del autor es que pone en el centro la necesidad de coherencia entre ideas, acciones y resultados. El autor, en lugar de caer en el determinismo de considerar las ideas buenas o malas con base en las acciones de sus defensores, o de evaluar una acci&oacute;n seg&uacute;n la carga axiol&oacute;gica que se desee relacionar con sus fundamentos ling&uuml;&iacute;sticos; disecciona el sexenio de Salinas, mediante un an&aacute;lisis estructurado del discurso, la revisi&oacute;n de sus pol&iacute;ticas, una evaluaci&oacute;n sucinta de sus resultados y una s&iacute;ntesis de los aciertos y errores cometidos, tomando como fundamento la coherencia entre todos los elementos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es precisamente la coherencia el &uacute;nico par&aacute;metro (y quiz&aacute; principio &eacute;tico) que Concepci&oacute;n Montiel considera v&aacute;lido al intentar una evaluaci&oacute;n. Un rasgo fundamental del texto es que el autor escoge un punto de partida m&aacute;s flexible, a diferencia de los seguidores del realismo que consideran la prudencia como el &uacute;nico principio &eacute;tico v&aacute;lido en pol&iacute;tica. La diferencia entre esta visi&oacute;n y otras es que considera la realidad pol&iacute;tica como una unidad susceptible de un ordenamiento, que tome en cuenta tanto los elementos ling&uuml;&iacute;sticos como los extra ling&uuml;&iacute;sticos. Una segunda diferencia es que los fundamentos argumentativos de su an&aacute;lisis son determinados por las palabras, acciones y efectos emanados de su objeto de estudio y no de una construcci&oacute;n te&oacute;rica externa, porque las teor&iacute;as que usa no son un modelo a contrastar sino un medio de discernimiento. Otra diferencia es que la calidad normativa de su an&aacute;lisis no parte de supuestos axiol&oacute;gicos elegidos a priori, sino del intento de tener una visi&oacute;n de conjunto de las tendencias del decir y el hacer en el mundo pol&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, el autor revisa extensamente a los te&oacute;ricos que han abordado el an&aacute;lisis de discursos. Al final, anuncia que &eacute;l lo har&aacute; en tres categor&iacute;as: actancial, argumentativa e ideol&oacute;gica. La primera parte de los sujetos y objetos del discurso pol&iacute;tico; la segunda de las ideas y su articulaci&oacute;n en torno al "eje del deseo y el poder" (objetivos y posibilidad) y al eje del "adyuvante y el oponente" (los apoyos y opositores del discurso), y la ideol&oacute;gica de los objetivos que persiguen las ideas, en cuanto a su intento de configurar una manera de ver el mundo. Aunque el abordaje de estos an&aacute;lisis, aunque pudo haber sido a partir de la econom&iacute;a o la sociolog&iacute;a, se realiza a partir de la ciencia pol&iacute;tica, es decir, desde la conciencia de que las relaciones de poder toman expresiones complejas que se relacionan con el lenguaje, sus referentes y consecuencias: la realidad. Tambi&eacute;n, hace una tipificaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a neoliberal a partir de las tradiciones liberales y conservadoras, y de su fe in&eacute;dita en la econom&iacute;a de mercado y la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Por &uacute;ltimo, repasa los t&eacute;rminos b&aacute;sicos del discurso presidencial con Salinas: reforma del Estado, gobernabilidad, legitimidad, eficacia y eficiencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las principales virtudes del texto es vincular a la ciencia pol&iacute;tica con las ideas posmodernas relacionadas con autores como Foucault o Derrida. Adem&aacute;s, ayuda a llenar huecos en la aplicaci&oacute;n para el caso mexicano, de las tesis muy discutidas de Juan Linz sobre la conceptuaci&oacute;n del autoritarismo. Seg&uacute;n Linz, un r&eacute;gimen autoritario se caracteriza por: a) pluralismo limitado, b) falta de movilizaci&oacute;n extensiva e intensiva, c) formas mal definidas, aunque predecibles, de ejercer el poder y d) preponderancia de mentalidades sobre ideolog&iacute;as en sus fuentes de legitimidad. Este &uacute;ltimo punto del modelo es el menos discutido en M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cientistas pol&iacute;ticos se han preocupado m&aacute;s por estudiar las primeras tres caracter&iacute;sticas enunciadas, y dejan de lado el conocimiento de los elementos autoritarios del discurso pol&iacute;tico. Ciertamente, la corroboraci&oacute;n de la primera caracter&iacute;stica del modelo es suficiente para catalogar de autoritario al r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano emanado de la Revoluci&oacute;n. Sin embargo, la conceptuaci&oacute;n resulta incompleta si no se profundiza en las caracter&iacute;sticas, aunque accesorias, del modelo utilizado. De ah&iacute; que el estudio de Concepci&oacute;n Montiel, a pesar de no contar con un entramado conceptual bien cimentado (cita a Foucault "de o&iacute;das", y no se fundamenta en alg&uacute;n modelo meramente de ciencia pol&iacute;tica para incorporar sus consideraciones sobre an&aacute;lisis del discurso), es una aportaci&oacute;n importante a los esfuerzos taxon&oacute;micos de la ciencia pol&iacute;tica mexicana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es evidente con la lectura del cap&iacute;tulo 2, "El discurso posrevolucionario (1940&#150;1982)", uno de los primeros an&aacute;lisis del discurso pol&iacute;tico de ese periodo, en cuyo primer apartado divide a la posrevoluci&oacute;n en dos etapas: el milagro mexicano de 1940 a 1968 y la transici&oacute;n de 1968 a 1982. Cabe puntualizar que la transici&oacute;n no se refiere a la democr&aacute;tica, sino al surgimiento del discurso de superar el corporativismo y la preeminencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) , del Estado y del presidente omn&iacute;modo; es la transici&oacute;n al discurso modernizador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concepci&oacute;n Montiel concluye que de 1940 a 1968 el discurso presidencial fue hegem&oacute;nico, nacionalista y popular, y se apoy&oacute; en la menci&oacute;n de la Constituci&oacute;n como instrumento reivindicador:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas caracter&iacute;sticas sustentaron sus bases, sobre todo por dos razones fundamentales: primero, por la inclusi&oacute;n en la din&aacute;mica revolucionaria y posrevolucionaria de las clases populares y campesinas y, segundo, en la delicada decisi&oacute;n de la expropiaci&oacute;n petrolera en 1938. La primera raz&oacute;n fundament&oacute; el populismo y la segunda el nacionalismo, que por cierto provoc&oacute; enfrentamientos con los vecinos del norte (173).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra de las conclusiones es que durante el periodo del "milagro mexicano", el discurso presidencial se convierte en el veh&iacute;culo de legitimaci&oacute;n por eficacia, ya que sirve de expresi&oacute;n de los logros atribuidos a la Revoluci&oacute;n Mexicana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de 1968, la crisis pol&iacute;tica primero y la econ&oacute;mica despu&eacute;s, acent&uacute;an el car&aacute;cter populista de un discurso anticrisis, cuyo nacionalismo apelaba a la unidad nacional en los momentos en que el sistema pol&iacute;tico y el modelo econ&oacute;mico mexicano entraban en declive. Entre 1970 y 1982 se aceler&oacute; el proceso de agotamiento del discurso presidencial posrevolucionario de tendencia nacionalista y populista, fundamentado en la ideolog&iacute;a de la Revoluci&oacute;n Mexicana. El autor ubica en el cap&iacute;tulo 3 las rupturas y continuidades del discurso de la Revoluci&oacute;n Mexicana, con las ret&oacute;ricas modernizadoras de Miguel de la Madrid y las intervenciones de Carlos Salinas de Gortari, durante su campa&ntilde;a. Este es el periodo de consolidaci&oacute;n de lo que &eacute;l llama discurso de la transici&oacute;n hacia la modernidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cambio se percibe como necesario, debido al surgimiento de una nueva circunstancia internacional, necesidades y actores sociales in&eacute;ditos en los &aacute;mbitos pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. A continuaci&oacute;n se incluyen las palabras con las que concluye el cap&iacute;tulo 2:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos cambios se ven reflejados en el discurso presidencial de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, que aunque cambiaron la forma y el fondo de producir los discursos, siguieron apelando a los principios e ideolog&iacute;a de la Revoluci&oacute;n, y a sus t&eacute;rminos ya desgastados con la novedad en el caso de Miguel de la Madrid, de quererle dar un nuevo sentido bajo el ep&iacute;grafe de 'nacionalismo revolucionario' hab&iacute;a que apelar al nacionalismo para superar la crisis imperante; nacionalismo para consolarnos juntos, apelando a principios de identidad cultural y de tradiciones; nacionalismo para no verse superados por la descomposici&oacute;n social y provocar una ruptura mayor que desembocara en la violencia.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al abordar el discurso de campa&ntilde;a de Salinas, el autor adelanta la conclusi&oacute;n de su texto: el discurso de este presidente se contradijo con la realidad desde que inici&oacute; su campa&ntilde;a.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su discurso de campa&ntilde;a se articul&oacute; fundamentalmente en cuatro retos: de la soberan&iacute;a, de la democracia, de la justicia, del reto econ&oacute;mico. Eran las nuevas propuestas, los tiempos nuevos del futuro presidente que surgir&iacute;a de un proceso electoral 'limpio y transparente', como se anunciaba desde el gobierno y desde el PRI, y que termin&oacute; maculado y turbio llegando a oscurecer el panorama democr&aacute;tico que se avizoraba para M&eacute;xico.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a estas contradicciones, que pueden ser monitoreadas desde el origen, el discurso de Salinas se convirti&oacute; en una ideolog&iacute;a bien constituida en el plano ling&uuml;&iacute;stico, pero muy cuestionable en sus efectos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 4, "Del discurso modernizador al discurso del liberalismo social (1988&#150;1994)", Concepci&oacute;n Montiel define una ideolog&iacute;a como un sistema de creencias y valores, que supone a un grupo social identificado con ellos. Salinas logr&oacute; hacer de su articulaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n, el nacionalismo revolucionario y el liberalismo social una cosmovisi&oacute;n que se convirti&oacute; en conocimiento compartido y no s&oacute;lo creencia. En este sentido, fue un discurso exitoso con objetivos claros tanto en lo oficial &#151;conducir el cambio pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social hacia el bienestar general&#151; como en lo extraoficial: consolidar al neoliberalismo como pr&aacute;ctica econ&oacute;mica y buscar legitimidad de ejercicio. La conclusi&oacute;n de este cap&iacute;tulo es que el discurso de Salinas fue:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; In&eacute;dito, por el ascenso de una elite tecnocr&aacute;tica al poder; la necesidad de dar un giro discursivo, debido al agotamiento del sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico; pese a su continuidad con el discurso de De la Madrid, por su car&aacute;cter neoliberal.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Articulado, "en el sentido estructural dado que los componentes del discurso presidencial se encuentran concatenados. As&iacute; los temas de soberan&iacute;a, democracia, econom&iacute;a y justicia social presentan una congruencia estructural que contribuy&oacute; a la efectividad de su discurso".</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Homog&eacute;neo en su contenido, que se entram&oacute; de manera congruente, con el avance para el logro de objetivos previamente enunciados. Sus dos ejes fueron la modernizaci&oacute;n y la reforma del Estado, de tal manera que los acuerdos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos o sobre justicia social se iban enunciando en el discurso dando sentido y explicaci&oacute;n a todo.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Congruente, porque se ejecutaron las acciones gubernamentales previstas, a excepci&oacute;n de la reforma al art&iacute;culo 2 7 (Salinas prometi&oacute; expresamente no realizarla como parte de la reforma agraria), y la firma del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (que se aceler&oacute; por iniciativa del gobierno estadounidense). Al margen de esto, no fue congruente en sus resultados.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Legitimador, pues gracias a sus resultados y al gran aparato medi&aacute;tico utilizado, logr&oacute; despertar confianza tanto entre la poblaci&oacute;n mexicana como en el &aacute;mbito internacional, al extender la idea de que era la persona adecuada para gobernar. Es decir, a falta de legitimidad de origen, logr&oacute; crearse una mediante la imagen de eficacia.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo 6, "Un discurso contradictorio", plantea el nudo anal&iacute;tico del texto. Ah&iacute; queda claro que el discurso de Salinas es neoliberalismo, disfrazado de liberalismo "social", cuya simple enunciaci&oacute;n revela la contradicci&oacute;n entre el individualismo &#151;vertiente fundamental de la filosof&iacute;a liberal&#151; y las ret&oacute;ricas colectivistas.Tambi&eacute;n, aunque se dejen de lado las contradicciones intr&iacute;nsecas, el discurso salinista no se vincula con la realidad que pretende cambiar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concepci&oacute;n Montiel inicia su enumeraci&oacute;n de contradicciones con la definici&oacute;n del sujeto de un discurso que pretende una presidencia democr&aacute;tica, pero la ejerce de forma autoritaria mediante la destituci&oacute;n de poderes locales elegidos por el voto, y la continuaci&oacute;n de pr&aacute;cticas legislativas que, en lugar de representar los intereses de la sociedad, siguen siendo la caja de resonancia de la voluntad del presidente y la clase pol&iacute;tica que lo rodea.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la equiparaci&oacute;n de la "modernidad" con el bienestar general de la poblaci&oacute;n, el sexenio de Salinas cre&oacute; un M&eacute;xico moderno para unos pocos, que acumularon poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico en detrimento de otro M&eacute;xico: el marginal. A pesar de los avances macroecon&oacute;micos de disminuci&oacute;n del d&eacute;ficit presupuestario, la inflaci&oacute;n y la deuda externa durante los primeros tres a&ntilde;os de gobierno en que se introdujeron innovaciones en el campo comercial y financiero, la reforma del Estado, que acorde con la formaci&oacute;n profesional del Presidente se vincul&oacute; con la econom&iacute;a, demostr&oacute; su fragilidad e inconsistencia en la crisis de 1994. La realidad de esta econom&iacute;a especulativa, que se volvi&oacute; fuente de endeudamiento y dependencia del exterior, ech&oacute; al suelo la apariencia de haber logrado avances econ&oacute;micos mediante las pol&iacute;ticas instrumentadas bajo la &eacute;gida ret&oacute;rica de la reforma del Estado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito de las reformas pol&iacute;ticas, el discurso salinista se contradijo por la insuficiencia de sus reformas electorales, pactadas sin participaci&oacute;n del Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD) , y por la permanencia de pr&aacute;cticas fraudulentas en elecciones locales de estados como Guanajuato, San Luis Potos&iacute; y Michoac&aacute;n. En la veta sobre justicia social, la concentraci&oacute;n del ingreso agrava la inequidad social y contradice los enunciados de socializaci&oacute;n del bienestar. Se incrementa el n&uacute;mero de mexicanos empobrecidos, mientras que para las clases medias s&oacute;lo existe la posibilidad de entrar a la n&oacute;mina de los mayores millonarios del mundo. Esto se explica, seg&uacute;n el autor, por el car&aacute;cter fragmentador &#151;su expresi&oacute;n m&aacute;s clara es el problema chiapaneco&#151; del neoliberalismo, cuyas deficiencias encubre Salinas con su formulaci&oacute;n del liberalismo social. Sobre esto, el autor dice que, con Salinas tambi&eacute;n</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; se genera una importante contradicci&oacute;n en el aspecto ideol&oacute;gico, porque el llamado Liberalismo Social, que defiende una postura intermedia entre el estatismo y el neoliberalismo (a quienes rechaza) y que pretende legitimar la reforma del Estado, no es m&aacute;s que una simple estrategia discursiva contra sus oponentes: los reacios al cambio (que defienden el status quo y los privilegios obtenidos ante la nueva clase pol&iacute;tica que pretende desplazarlos y beneficiarse con los cambios que se est&aacute;n instrumentando) y los cr&iacute;ticos del sistema y del modelo neoliberal.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El liberalismo social no es m&aacute;s que un neoliberalismo disfrazado, el cual se basa en la eficiencia del mercado, mientras que, por otra parte, no genera autom&aacute;ticamente los beneficios sociales, ni la equidad prometida. El Estado al ser minimizado no alcanza a cubrir suficientemente los d&eacute;ficit sociales. El pronasol tiene resultados limitados. Tampoco se estimula la solidaridad comunitaria para hacer frente a las desigualdades sociales y la pobreza.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En definitiva, se trata de un libro que documenta la brecha perenne entre el decir y el hacer de los pol&iacute;ticos. Habr&aacute; quien diga que esto no es nuevo y que las contradicciones en el sexenio de Salinas son tan obvias &#151;como bien demostr&oacute; Lorenzo Meyer en Liberalismo autoritario, las contradicciones del sistema pol&iacute;tico mexicano (1995)&#151;, que no necesitan mayor precisi&oacute;n. Quiz&aacute; tengan raz&oacute;n y sea algo que se pueda resarcir en investigaciones futuras que, en lugar de basarse en los discursos de Salinas, se introduzcan en los archivos y las solicitudes de informaci&oacute;n p&uacute;blica para analizar datos escondidos, episodios ocultos y arbitrariedades, cuya evidencia queda oculta en el mar de comunicaciones gubernamentales. Mientras eso ocurre, el estudio de Concepci&oacute;n Montiel es un buen comienzo para sistematizar y analizar los protocolos del cinismo pol&iacute;tico.</font></p>      ]]></body>
</article>
