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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[José Luis Moreno Vázquez (2006), Por abajo del agua: Sobreexplotación y agotamiento del acuífero de la Costa de Hermosillo, 1945-2005]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jos&eacute; Luis Moreno V&aacute;zquez (2006), <i>Por abajo del agua. Sobreexplotaci&oacute;n y agotamiento del acu&iacute;fero de la Costa de Hermosillo, 1945&#150;2005</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Hermosillo, El Colegio de Sonora, 507 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luis Aboites Aguilar*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#150;investigador del Centro de Estudios Hist&oacute;ricos de El Colegio de M&eacute;xico. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:laboites@colmex.mx" target="_blank">laboites@colmex.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro del ge&oacute;grafo e historiador Jos&eacute; Luis Moreno V&aacute;zquez es sugerente y cr&iacute;tico; adem&aacute;s de documentar la brev&iacute;sima historia de un distrito de riego por bombeo (hecha por primera vez en M&eacute;xico), invita a la reflexi&oacute;n sobre problemas del agua y propicia el an&aacute;lisis sobre la historia general de este pa&iacute;s, durante el siglo XX y la situaci&oacute;n a inicios del XXI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra cuenta una historia breve, densa y compleja; trata de c&oacute;mo en unos cuantos a&ntilde;os empresarios, jornaleros, colonos, ejidatarios, pol&iacute;ticos, bur&oacute;cratas, ingenieros, comerciantes y dem&aacute;s dieron vida al distrito de riego de la Costa de Hermosillo. El aspecto medular es la explotaci&oacute;n del agua subterr&aacute;nea que hizo posible la apertura de 70 mil hect&aacute;reas al cultivo en una d&eacute;cada (de 1945 a 1955), gracias a la perforaci&oacute;n y puesta en operaci&oacute;n de casi 500 pozos profundos. Con base en una diversidad de recursos metodol&oacute;gicos y fuentes de informaci&oacute;n, por ejemplo la sugerente y hasta pedag&oacute;gica visi&oacute;n de cuenca hidrogr&aacute;fica, el autor arma un relato convincente sobre la manera en que vio la luz esta nueva &aacute;rea agr&iacute;cola del pr&oacute;spero noroeste, en el periodo de gran crecimiento econ&oacute;mico conocido como el "milagro mexicano". Este texto debe colocarse en la lista de trabajos de primera l&iacute;nea que versan sobre la agricultura del noroeste del pa&iacute;s; tales como el de Jacques Chonchol, de 1957 y el de Cynthia Hewitt de Alc&aacute;ntara, de 1976.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El argumento central tiene que ver con la algarab&iacute;a de un grupo peque&ntilde;o de beneficiarios del negocio agr&iacute;cola, en principio compuesto por el cultivo de trigo y algod&oacute;n, que lograron forjar condiciones inmejorables para manejar casi a su antojo los factores indispensables de su actividad productiva. Como buenos patriarcas, creyeron controlarlo todo: la fuerza de trabajo, el poder pol&iacute;tico y el agua. Pero tambi&eacute;n, como es com&uacute;n que les ocurra a los patriarcas, pronto algo se sali&oacute; de control, en este caso el agua subterr&aacute;nea. El s&iacute;ntoma inicial fue el abatimiento del nivel del acu&iacute;fero, lo que hizo m&aacute;s costosa la extracci&oacute;n y la producci&oacute;n agr&iacute;cola. Surgieron voces que alertaron sobre los riesgos de continuar con semejante ritmo de extracci&oacute;n, especialmente del gobierno federal. &Eacute;ste tom&oacute; medidas: vedas, reglamentos, planes de reducci&oacute;n de la extracci&oacute;n y de la superficie irrigada, y dispuso la instalaci&oacute;n de medidores para conocer con alguna exactitud el volumen extra&iacute;do. Aqu&iacute; empiezan las sorpresas: no le hicieron caso al gobierno federal. El segundo s&iacute;ntoma y m&aacute;s grave, fue la aparici&oacute;n de otra clase de agua, la del mar, que inutiliz&oacute; una cantidad considerable de hect&aacute;reas, propiedad de los agricultores m&aacute;s peque&ntilde;os, quienes tuvieron que irse.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Entonces, los grandes, ubicados hacia el centro del distrito de riego, quedaron a salvo, pues le hicieron caso al mar, no tanto al gobierno federal. El autor explica que el abatimiento y la intrusi&oacute;n salina obedecieron al r&eacute;gimen de explotaci&oacute;n del acu&iacute;fero: durante a&ntilde;os se extrajo mucha m&aacute;s agua que la recarga natural, m&aacute;s de mil millones de metros c&uacute;bicos contra 350.Tambi&eacute;n explica algo que debe ser estudiado con m&aacute;s detalle: las mentalidades. La noci&oacute;n de que el agua subterr&aacute;nea era infinita, en parte porque no se ve, era una verdad a mediados del siglo XX en todo el planeta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia del agua subterr&aacute;nea de la Costa de Hermosillo se ubica en lo que Eric Hobsbawm llama "la &eacute;poca de oro", esto es, la expansi&oacute;n capitalista vertiginosa de la posguerra, la era de progreso cimentada, entre otras cosas, en el optimismo tecnol&oacute;gico o la capacidad de la humanidad de dominar la naturaleza. En el caso de esta zona sonorense, afirma Moreno V&aacute;zquez, se trata de una explotaci&oacute;n minera del agua subterr&aacute;nea, que consist&iacute;a simplemente en extraerla hasta agotarla, si es que eso llegaba a ocurrir alg&uacute;n d&iacute;a, cosa que nadie cre&iacute;a. Las opiniones tan calificadas como la de Jorge L. Tamayo, quien pensaba que se pod&iacute;a seguir sobreexplotando el acu&iacute;fero, porque en pocas d&eacute;cadas podr&iacute;a disponerse de agua de Alaska o Nayarit son impactantes y hasta conmovedoras (p. 264). No se trata de enjuiciar, sino de comprender la l&oacute;gica de la organizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica y las mentalidades, que daban paso a una manera concreta de percibir la relaci&oacute;n hombre&#150;naturaleza en un periodo determinado. El autor pudo llevar su argumento por el lado del juicio (el cient&iacute;fico juzga a la sociedad y a la historia, pero tambi&eacute;n la geograf&iacute;a y la antropolog&iacute;a nos juzgar&aacute;n, absolver&aacute;n, enterrar&aacute;n o resucitar&aacute;n). Pero, por suerte, el autor no lo hizo y prefiri&oacute; escribir este libro de m&aacute;s de 500 p&aacute;ginas para tratar de entender los hilos que movieron de ese modo y no de otro a la Costa de Hermosillo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Moreno V&aacute;zquez cumple con lo que cabe esperar de un trabajo interesado en las cosas del agua, es decir, que adem&aacute;s del estudio detallado de los usos del agua vaya m&aacute;s all&aacute; y se asome, desde la perspectiva peculiar ofrecida por esta clase de estudios especializados, a fen&oacute;menos m&aacute;s amplios y complejos, que son cuando menos cuatro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El desarrollo de la ciencia: la geohidrolog&iacute;a</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estudiar los usos del agua lleva, casi por necesidad, a nutrirse de las ciencias llamadas duras, en este caso la geohidrolog&iacute;a. El repaso de los estudios geohidrol&oacute;gicos realizados en esta zona sonorense es una de las partes mejor logradas del libro, espec&iacute;ficamente el apartado "La recarga y la intrusi&oacute;n salina: los temas de inter&eacute;s en los estudios sobre el acu&iacute;fero" (pp. 258&#150;287).Tal repaso no s&oacute;lo nos ense&ntilde;a una manera de acercar disciplinas cient&iacute;ficas, la siempre reivindicada interdisciplinariedad, a partir de un problema concreto, sino que revela las posibilidades de nutrir un argumento historiogr&aacute;fico, sociol&oacute;gico o geogr&aacute;fico con los indicios y hallazgos de aquellas disciplinas. Al hacerlo as&iacute;, Moreno V&aacute;zquez nos ense&ntilde;a y deja ver las ventajas de esa ampliaci&oacute;n de perspectiva. El autor supo sacar partido de la actividad geohidrol&oacute;gica, y plantear un problema de investigaci&oacute;n importante: el desarrollo de la ciencia en M&eacute;xico. Sostiene que en particular dos de los estudios geohidrol&oacute;gicos realizados en la Costa de Hermosillo sirvieron para dar un respaldo "cient&iacute;fico" al patr&oacute;n de extracci&oacute;n de agua, es decir, se sumaron a la fuerza econ&oacute;mica de los beneficiarios del negocio agr&iacute;cola, basado en la sobreexplotaci&oacute;n del acu&iacute;fero. Surge la duda de si la geohidrolog&iacute;a, como actividad cient&iacute;fica, s&oacute;lo puede ganar presencia y legitimidad si acaba diciendo lo que los grupos econ&oacute;micos m&aacute;s poderosos quieren escuchar. Por ejemplo, la existencia de un segundo acu&iacute;fero, seg&uacute;n revel&oacute; el estudio de 1968, renov&oacute; &aacute;nimos, optimismos y justificaciones para continuar con el modo de extraer agua subterr&aacute;nea. &iquest;Es tan clara la conexi&oacute;n entre ciencia y econom&iacute;a? Cabe preguntarse si hab&iacute;a alguna diferencia entre la geohidrolog&iacute;a privada y la gubernamental. &iquest;Era m&aacute;s "cient&iacute;fica" una que otra? Y m&aacute;s en general, &iquest;cu&aacute;l es la contribuci&oacute;n de la geohidrolog&iacute;a y de otras ingenier&iacute;as a la expansi&oacute;n de los usos del agua en general? &iquest;No deber&iacute;a hacerse un an&aacute;lisis pormenorizado del desarrollo de las ingenier&iacute;as desde la perspectiva de las ciencias sociales, de la historia? Seguir la huella de la mec&aacute;nica de suelos, iniciada en M&eacute;xico por la Comisi&oacute;n Nacional de Irrigaci&oacute;n, y relacionarla con la formaci&oacute;n y expansi&oacute;n de Ingenieros Civiles Asociados (ICA), el gigante de la construcci&oacute;n, es apenas un ejemplo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La relaci&oacute;n oligarqu&iacute;a&#150;Estado</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los aspectos m&aacute;s destacados del libro es su &eacute;nfasis en la desigualdad social, en la concentraci&oacute;n de tierras, pozos y aguas que explican el lugar privilegiado de unas cuantas familias de notables. No se habla de "usuarios" o "sociedad", tampoco de "actores", sino con todas sus letras de un grupo de familias privilegiadas de distintas maneras.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Desde el principio, el autor nos alerta y organiza su exposici&oacute;n sin perder de vista a esas familias. Lo anterior es importante no s&oacute;lo porque el uso y abuso de t&eacute;rminos como usuarios disimula las profundas desigualdades sociales. Adem&aacute;s, es primordial porque marca una cr&iacute;tica con respecto a los enfoques de otros libros sobre cuestiones de agua.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A algunos estudiosos del agua nos encanta insistir en el poder&iacute;o del Estado, en la fuerza que le da su capacidad de gasto e inversi&oacute;n, sus pol&iacute;ticas e instituciones, su burocracia y controles corporativos. En cambio, en este libro aparece un Estado que en general dejaba hacer a los grandes agricultores y, m&aacute;s a&uacute;n, que contribuy&oacute; de distintas maneras a garantizarles el &eacute;xito con subsidios, carreteras, etc&eacute;tera. Y entonces surgieron dudas sobre dicho poder&iacute;o: el Estado de la Revoluci&oacute;n de 1910 no pudo reducir la extracci&oacute;n de agua, ni las vedas alcanzaron su prop&oacute;sito, tampoco logr&oacute; la instalaci&oacute;n o el buen funcionamiento de los medidores, para conocer con mayor precisi&oacute;n el volumen de extracci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la conclusi&oacute;n, el autor se&ntilde;ala que los agricultores aumentaron o disminuyeron la extracci&oacute;n de agua de acuerdo con la posibilidad de obtener ganancias crecientes, sin atender a normas o disposiciones gubernamentales ni criterios de cuidado ambiental. Entonces, si estos grandes agricultores a final de cuentas hicieron con el agua subterr&aacute;nea lo que les vino en gana, &iquest;acaso sugiere el autor que al hacer investigaciones precisas sobre los distritos de riego se encontrar&aacute; una fortaleza olig&aacute;rquica poco conocida y menos entendida; y al mismo tiempo, un Estado mucho m&aacute;s constre&ntilde;ido y hasta d&eacute;bil en cuanto al manejo y explotaci&oacute;n de los recursos naturales, rasgos tambi&eacute;n poco estudiados y menos entendidos? Y las preguntas sobran: &iquest;esta relaci&oacute;n oligarqu&iacute;a&#150;Estado s&oacute;lo se aprecia en la Costa de Hermosillo?, &iquest;y s&oacute;lo en materia de aguas? Se comprender&aacute;n sin dificultad las implicaciones te&oacute;rico&#150;conceptuales que pueden resultar del desahogo emp&iacute;rico de este tipo de interrogantes. Ser&iacute;a voltear de cabeza el paradigma predominante acerca del poder del Estado mexicano posrevolucionario, y todav&iacute;a m&aacute;s en materia de usos del agua. Implicar&iacute;a por supuesto preferir, como hemos hecho algunos, estudiar a las principales redes de familias y no al Estado. Hace a&ntilde;os conoc&iacute; o supe de la existencia de dos grandes archivos de dos distritos de riego de primera importancia: Valle del Yaqui y Mexicali. &iquest;Qu&eacute; nos dir&iacute;an esos papeles?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ambientalismo y desigualdad</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer fen&oacute;meno general es el ambientalismo contempor&aacute;neo y su ingrediente primordial: la escasez de agua. En la Costa de Hermosillo la disminuci&oacute;n dr&aacute;stica de la extracci&oacute;n de agua subterr&aacute;nea y la consecuente reducci&oacute;n de la superficie cultivada, ocurridas despu&eacute;s de 1970, se explican por el temor al mar y por la adopci&oacute;n de innovaciones tecnol&oacute;gicas que hac&iacute;an m&aacute;s eficiente el consumo. Estos dos fen&oacute;menos ocurrieron en a&ntilde;os de "vacas flacas" de los mercados agr&iacute;colas, no pod&iacute;a ser de otra manera. El autor advierte que la reducci&oacute;n de la extracci&oacute;n de agua y de la superficie cultivada tiene una dimensi&oacute;n claramente clasista, si puede decirse as&iacute;: la intrusi&oacute;n salina afect&oacute; a los propietarios m&aacute;s peque&ntilde;os de la orilla del distrito, y s&oacute;lo los agricultores m&aacute;s pudientes adoptaron las innovaciones. El resultado es que, con los a&ntilde;os, el proceso de reducci&oacute;n de extracciones y superficies ha desembocado en la concentraci&oacute;n del agua en pocas manos, apuntalada adem&aacute;s por disposiciones legales (Ley de Aguas de 1992), que legaliza la renta y venta de agua, y por la trasferencia del distrito de riego no a los usuarios ni a la sociedad, como reza el discurso gubernamental, sino a las familias de agricultores m&aacute;s importantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor se&ntilde;ala que dif&iacute;cilmente puede hablarse de una escasez de agua, cuando existe la sobreexplotaci&oacute;n de los acu&iacute;feros. M&aacute;s que escasa, el agua est&aacute; sobreconcesionada, mal utilizada, contaminada y muy mal regulada (p. 426). Lo que llama la atenci&oacute;n es el manejo del discurso de la escasez, que parece manipularse para excluir a los m&aacute;s d&eacute;biles y al mismo tiempo para darles razones a los que ya la tienen, para reclamar dotaciones de agua a&uacute;n mayores. Por lo visto, que el agua escasee m&aacute;s que conducir a un manejo m&aacute;s cuidadoso y esmerado lleva ante todo a la concentraci&oacute;n, y m&aacute;s all&aacute; a los privilegios y su refuerzo, de determinados grupos. Cabe la pregunta de si al concentrarse el agua se le cuidar&aacute; mejor. Seg&uacute;n entiendo, el autor sostiene que no. Esta caracterizaci&oacute;n, resultante del estudio de la Costa de Hermosillo, puede retomarse como hip&oacute;tesis de trabajo para guiar una investigaci&oacute;n amplia y urgente encaminada a mostrar si detr&aacute;s del ambientalismo y el discurso de la escasez, tan costosos para el Estado y ciertos organismos internacionales y estudiosos del agua, presenciamos en general un movimiento poderoso de reapropiaci&oacute;n y concentraci&oacute;n del agua, un tema poco presente en la agenda acad&eacute;mica. El problema es que si Moreno V&aacute;zquez tiene raz&oacute;n, en el futuro pr&oacute;ximo habr&aacute; mucho discurso ambientalista, sobre la escasez de agua y la amenaza nacional y todo eso y, por abajo y al mismo tiempo, una concentraci&oacute;n voraz de este recurso productivo, y por si fuera poco, cada vez m&aacute;s deteriorado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mentalidades</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo problema general, que tambi&eacute;n ameritar&iacute;a una investigaci&oacute;n detallada, se refiere a los dos grandes periodos que cubre el libro: el tr&aacute;nsito de la &eacute;poca optimista, de progreso sostenido y expansi&oacute;n, cuando las cifras crecen a&ntilde;o tras a&ntilde;o, y ello es muestra del buen rumbo general de la colectividad; a otra de pesimismo, de reducci&oacute;n y contracci&oacute;n, cuando las cifras decrecen a&ntilde;o tras a&ntilde;o, y ello es muestra del mal rumbo general de la colectividad. Las gr&aacute;ficas dos y tres (pp. 283 y 284) del libro son precisas: el pico de la curva de la extracci&oacute;n de agua y de la superficie cultivada se ubica en 1969&#150;1970, y desde entonces s&oacute;lo desciende. De alguna manera, esta zona sonorense se adelant&oacute; a la crisis general del capitalismo, cuyo inicio com&uacute;nmente se ubica en 1973. Me hubiera gustado que el autor reflexionara sobre los fen&oacute;menos que acompa&ntilde;an a una y otra &eacute;poca. Por ejemplo, en lo que se refiere a la noci&oacute;n del agua subterr&aacute;nea como infinita, el modo minero de extracci&oacute;n, la confianza ciega en la tecnolog&iacute;a que llevaba a pensar que pod&iacute;a obtenerse agua de lugares muy distantes. Sobre la segunda &eacute;poca, por qu&eacute; no reflexionar sobre la elaboraci&oacute;n del pesimismo resultante de la naturaleza fr&aacute;gil del acu&iacute;fero, de la reducci&oacute;n de la superficie cosechada, del empeque&ntilde;ecimiento del distrito de riego, luego de varios a&ntilde;os de crecimiento sostenido espectacular. &iquest;Los discursos y posturas de las nueve familias tambi&eacute;n registran ese tr&aacute;nsito? Esta dimensi&oacute;n de la mentalidad mexicana debe trabajarse de alguna manera. Recu&eacute;rdese que a partir de la d&eacute;cada de 1970 (o 1968) se inicia la sucesi&oacute;n de crisis econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, queda atr&aacute;s el milagro mexicano y salvo el optimismo lopezportillista por la abundancia petrolera, la fantas&iacute;a salinista de convertirnos en pa&iacute;s primer&#150;mundista o la democr&aacute;tica ilusi&oacute;n de 2000, cuando muchos pensamos que la cuesti&oacute;n electoral quedaba superada para siempre, el tono de estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha sido m&aacute;s bien de pesimismo, alimentado con indicadores que van a la baja (cuando antes iban al alza) y con los que van al alza (pero deber&iacute;an ir a la baja), como el deterioro ambiental y la desigualdad social.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es sabido por todos, el tema del agua da para muchas cosas. Este libro, cuya lectura recomiendo ampliamente, lo recuerda cuando nos pone a pensar no s&oacute;lo en el agua de la Costa de Hermosillo sino en un conjunto de problemas generales del siglo pasado mexicano y de los primeros a&ntilde;os del siglo XXI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>Es dram&aacute;tico observar las ruinas tan recientes en las zonas abandonadas por la intrusi&oacute;n salina. El abandono de tierras f&eacute;rtiles de cultivo en tan pocos a&ntilde;os es un acontecimiento que quiz&aacute; sea &uacute;nico en el pa&iacute;s. Los sonorenses pueden enorgullecerse de muchas cosas, pero de esa no.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Al respecto, v&eacute;ase el magn&iacute;fico libro de Stuart Voss sobre las familias de notables de Sonora en los siglos XVIII y XIX.</font></p>      ]]></body>
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