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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><font face="verdana" size="4">Notas cr&iacute;ticas</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El horizonte epist&eacute;mico del cuerpo</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Lourdes C. Pacheco Ladr&oacute;n de Guevara*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro Multidisciplinario de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica, Universidad Aut&oacute;noma de Nayarit, Ciudad de la Cultura Amado Nervo, C.P. 63190 Tepic, Nayarit, M&eacute;xico. Tel&eacute;fono: 01311&#45; 2118800 ext. 8906.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:lpacheco@nayar.uan.mx">lpacheco@nayar.uan.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este documento se reflexiona sobre las consecuencias que la abstracci&oacute;n del cuerpo ha tenido dentro del proceso del conocimiento en la tradici&oacute;n de la ciencia occidental. Su objetivo es contribuir a la discusi&oacute;n sobre los l&iacute;mites del conocimiento surgidos a partir de la raz&oacute;n, como forma de conocimiento hegem&oacute;nico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El cuerpo como obst&aacute;culo epistemol&oacute;gico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer conocimiento es el del cuerpo y, sin embargo, en la tradici&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico el cuerpo se convirti&oacute; en el primer obst&aacute;culo epistemol&oacute;gico. La ciencia fundada por Descartes se opuso al cuerpo y sus productos. M&aacute;s que oponerse, lo destierra: el cuerpo no participa en el acto de conocer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Minerva surgi&oacute; de un dolor de cabeza de Zeus. Como diosa de la sabidur&iacute;a, s&oacute;lo pod&iacute;a provenir de la parte superior del cuerpo. La cabeza, tan alejada de la tierra, tiende hacia el cielo, el lugar de los dioses. En la tradici&oacute;n occidental, el cuerpo se encuentra opuesto a la mente. En esta &uacute;ltima se ubic&oacute; el origen del saber y, por ende, el lugar de los pensamientos nobles, de la ciencia y el arte. Durante largos a&ntilde;os, la ciencia fue conocida como el resultado de la mente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuerpo fue constre&ntilde;ido. El conocimiento que surgi&oacute; de &eacute;l fue ocultado y confinado dentro de los par&aacute;metros de lo prohibido. De los conocimientos del cuerpo se ten&iacute;a que desconfiar, ya que se asimilaban a procesos de la naturaleza. El cuerpo constitu&iacute;a la parte animal de los humanos. En cuanto el lenguaje del cuerpo se acallaba, se silenciaba lo primitivo de lo humano y pod&iacute;a surgir el lenguaje de la civilizaci&oacute;n, centrada en la mente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el esp&iacute;ritu cient&iacute;fico todo conocimiento es una respuesta a preguntas (Bachelard, 1982) y debe formarse en contra de la naturaleza resisti&eacute;ndole. El cuerpo fue equiparado con la naturaleza; en particular, el cuerpo de las mujeres. Si de ellas proven&iacute;a la vida, si ten&iacute;an <i>reto&ntilde;os</i> <i>de hembra,</i> su destino, en la tradici&oacute;n positivista, fue el dominio una vez que fue analogada a una fuerza m&aacute;s de la naturaleza. Al decir de Descartes, lo mejor que le pod&iacute;a ocurrir a las mujeres, conceptualizadas como s&oacute;lo cuerpo, era ser conquistadas, usadas en beneficio de la civilizaci&oacute;n. Es decir, de la mente, es decir, de los varones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El destierro del cuerpo, como fuente de conocimiento, coincidi&oacute; con la construcci&oacute;n del perfil patriarcal de la sociedad occidental, un sistema en donde las relaciones sociales se basan en el predominio del var&oacute;n adulto (S&aacute;nchez, 2000). El cuerpo, de donde emerge la vid a , fue negado dentro de la tradici&oacute;n occidental como fuente de conocimiento, pero, a su vez, a partir del Renacimiento, fue: convertido en objeto de investigaci&oacute;n y, por lo tanto, fraccionado para su estudio. El cuerpo, asimilado con lo bajo (sus instintos, pasiones y necesidades) fue subalternizado por la mente, equiparada con lo alto (los ideales, la espiritualidad, la causa final). El proceso de dar vida, funci&oacute;n esencial del cuerpo, se asimil&oacute; a un proceso natural, y por tanto, anterior al momento cultural y civilizatorio: el momento de lo primitivo, lo no controlado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presente reflexi&oacute;n parte del reconocimiento de la participaci&oacute;n del cuerpo en la construcci&oacute;n del conocimiento. El acto de observar, medir, interpretar y cuantificar, entre otros, no excluye la corporeidad del sujeto. Estas premisas se sit&uacute;an frente a aquellas que postulan como sujeto epist&eacute;mico pertinente al dotado de raz&oacute;n, alejado y distante de los hechos observables. Se propone, por tanto, reconocer c&oacute;mo el supuesto de la racionalidad cient&iacute;fica es una forma particular de conocimiento que le otorga al sujeto una forma espec&iacute;fica de conocer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El silenciamiento del cuerpo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las comunidades epist&eacute;micas proceden de formas espec&iacute;ficas para legitimar ciertos sistemas de creencias, entre los que se ubica la forma de hacer ciencia como un sistema m&aacute;s de creencia (Villoro, 1998). Las formas y estrategias de validaci&oacute;n de lo que puede considerarse conocimiento cient&iacute;fico se han modificado con el tiempo. Por ejemplo, en el siglo XIX se consolid&oacute; la unidad de la ciencia, sin que hubiera diferencias fundamentales entre ciencias naturales y sociales. El modelo de la ciencia correspond&iacute;a a las ciencias f&iacute;sicas. El largo camino de la consolidaci&oacute;n del m&eacute;todo cient&iacute;fico, y del informe cient&iacute;fico como texto cient&iacute;fico, protagoniz&oacute; una severa lucha por canonizar el discurso productor de verdad (Medina, 2000). S&oacute;lo era posible la ciencia social si participaba de los principios de las ciencias naturales: un solo m&eacute;todo cient&iacute;fico, correspondencia entre conceptos, observaciones emp&iacute;ricas y hechos u objetos; la experiencia como criterio &uacute;ltimo de verdad y la neutralidad de las aseveraciones, entre los m&aacute;s importantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente est&aacute; en crisis la forma en que se abordan los problemas desde el intelecto. Se cuestiona el tipo de racionalidad surgida a partir del siglo XVI con Descartes, racionalidad que se convirti&oacute; en la &uacute;nica racionalidad posible. La crisis de la racionalidad cient&iacute;fica toca todos los rincones de la actividad productora de conocimiento y cuestiona la producci&oacute;n de sentido. La crisis de la raz&oacute;n pone en duda el punto de partida de lo cient&iacute;fico. Dentro de la filosof&iacute;a de la ciencia natural, el empirismo l&oacute;gico se vio sometido a la cr&iacute;tica. Khun y Lakatos, entre otros. Surgi&oacute; as&iacute; una <i>nueva filosof&iacute;a de la ciencia</i> que pone en entredicho los supuestos de los puntos de vista precedentes. Por ejemplo, se rechaza la idea de las observaciones te&oacute;ricamente neutrales; se cuestiona a la ciencia como descubridora de leyes naturales, entre otros. En esta cr&iacute;tica de la ciencia tradicional, lo m&aacute;s importante es la postulaci&oacute;n de la ciencia como una actividad interpretativa, de modo que los problemas de significado y contextualizaci&oacute;n adquieren una relevancia central para las teor&iacute;as cient&iacute;ficas (Giddens <i>et al.,</i> 1990).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la historia de la ciencia, el cuerpo ha sido silenciado. Khun (1982) afirma que tanto el historiador como el cient&iacute;fico vieron el desarrollo de la ciencia como una marcha casi mec&aacute;nica del intelecto. Su b&uacute;squeda era el descubrimiento de los secretos de la naturaleza y la afinaci&oacute;n de m&eacute;todos intelectuales para lograr ese conocimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El intelectualismo estuvo vinculado al puritanismo. El puritanismo estimul&oacute; el avance de la ciencia poniendo de relieve el trabajo como forma de lograr una comunicaci&oacute;n directa con Dios. De ese puritanismo se exclu&iacute;a el cuerpo, sus procesos y resultados. La relaci&oacute;n con Dios s&oacute;lo ten&iacute;a lugar a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n espiritual e intelectual. El cuerpo, vinculado a las necesidades, a la contingencia, a lo terrenal no pod&iacute;a ser el veh&iacute;culo de la comunicaci&oacute;n con Dios. Entre los griegos hab&iacute;a surgido la idea de que el cuerpo era algo desde&ntilde;able: era una sombra o reflejo de una realidad perfecta que existe en otro mundo, el mundo del Ideal. Con el predominio del cristianismo, el cuerpo, corruptible, se convirti&oacute; en un peso para el alma (Gonz&aacute;lez, 2003).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese silenciamiento del cuerpo fue la base del desarrollo cient&iacute;fico. S&oacute;lo se pod&iacute;a lograr ciencia verdadera, en tanto el sujeto apareciera ante la realidad a estudiar, fuera de las determinaciones subjetivas. "Al espect&aacute;culo de los fen&oacute;menos m&aacute;s interesantes, el hombre va naturalmente con todos sus deseos, con todas sus pasiones, con toda su alma. No debe, pues, asombrar que el primer conocimiento objetivo sea un primer error" (Bachelard, 1982). La ciencia se ocupa de observar, describir, definir, clasificar, medir, experimentar, generalizar, explicar, predecir, valorar y controlar el mundo (Scriven, 1982), procesos mentales donde no pueden participar la subjetividad, los afectos, las emociones, la temporalidad e historicidad. Para que hubiera ciencia debieron excluirse las formas de conocimiento a partir del cuerpo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensar se convirti&oacute; en una actividad de totalizaci&oacute;n. La ciencia, intelectualizada, propuso una forma de razonamiento ante el mundo complejo donde el cuerpo, de subordinado, pasaba a ser excluido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las posibilidades de conocimiento a partir del cuerpo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo es conocer desde el cuerpo? Si el conocimiento que se crea a partir del intelecto parte de preguntas, de la indagaci&oacute;n sobre causas, el conocimiento a partir del cuerpo surge de realidades, de s&iacute;ntesis y relaciones, de determinaciones y circunstancias, nunca definitivas, siempre en constante construcci&oacute;n porque el &uacute;ltimo minuto nos constituye. El ideal cient&iacute;fico se construy&oacute; al investigarse las consecuencias de determinadas causas, p e ro sin llegar a cuestionar las causas finales, pues ello implicar&iacute;a introducirse en el &aacute;mbito de las explicaciones teleol&oacute;gicas. De esta manera, una postura epistemol&oacute;gica se convirti&oacute; en metodolog&iacute;a normalizada, ya que el m&eacute;todo de investigaci&oacute;n de lo social pregunta por las causas inmediatas sin introducir cuestionamientos sobre las causas finales o de mayor profundidad. A ello se le ha denominado filosof&iacute;a de la ciencia y se hace abstracci&oacute;n en el ejercicio de la ciencia normal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante la crisis de los modos de conocer (basados en la raz&oacute;n), es necesario incorporar otros &aacute;ngulos ideol&oacute;gicos, valorativos, afectivos, circunstanciales. El acto de conocer, lejos de reducirse a un momento, se ampl&iacute;a a los diversos horizontes de la vida y cambia en el transcurso del mismo proceso. Se incorpora la dimensi&oacute;n de circunstancialidad como una modalidad de la historicidad de los procesos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La g&eacute;nesis de la realidad social es un proceso intenso en determinaciones y rico en dimensiones. Recuperar el cuerpo para replantear el conocimiento es recuperar al sujeto. Rehacer su historicidad en la medida en que el cuerpo mismo es signado por la historia, la cultura y el poder. Recuperarlo como protagonista y actor de la historia. En palabras de Foucault "&#91;...&#93; no concibo una historia de las mentalidades que tome en cuenta los cuerpos s&oacute;lo a trav&eacute;s de la forma en que se los ha percibido y se les ha dado sentido y valor, sino una 'historia de los cuerpos' y la forma en que se ha investido lo m&aacute;s material y vital de ellos" (Foucault, 1988).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuperar el cuerpo es recuperar el sujeto que hab&iacute;a sido abstra&iacute;do del m&eacute;todo cient&iacute;fico en aras de evitar la distorsi&oacute;n de los resultados de investigaci&oacute;n. El cuerpo es un campo desde el cual es posible crear realidades alternativas, de transformar el conocimiento en conciencia y en afectos. Eso se logra a partir de reconocer al cuerpo como constitutivo de sujetos epist&eacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sujeto epist&eacute;mico pertinente hab&iacute;a sido definido como el observador colocado en un lugar independiente, apartado del objeto observado; adulto; dentro del &aacute;mbito de la escritura; poseedor de una cultura europea y cuya herramienta fundamental para conocer era la raz&oacute;n. Del sujeto epist&eacute;mico se exclu&iacute;a la subjetividad, los afectos; los productos del cuerpo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero conocer es un proceso de la materia viva (Bag&uacute;, 1975) donde todo el corpus participa en ella de manera involuntaria (sin pasar por la conciencia), de ah&iacute; la necesidad de articular las relaciones entre raz&oacute;n y emoci&oacute;n, entre mente y cuerpo, desde la base de sus procesos estructuradores. El proceso de conocer a partir del cuerpo examina, selecciona, ordena, clasifica, elimina, almacena, agrupa, transmite e interpreta de acuerdo con las circunstancias de quien o quienes lo realizan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el proceso de conocer el cuerpo no es pasivo sino activo. Recomponemos los datos que reciben nuestros sentidos en el momento mismo de ser recibidos y los incorporamos a la reserva de datos que ya ten&iacute;amos. En el acto de conocer se unen el conocimiento y la praxis, la gnosia y la praxia (Bag&uacute;, 1975). Proceso en el que el elemento conciente de coordinaci&oacute;n y orientaci&oacute;n se articula con la aptitud sensorial y la aptitud motora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La recuperaci&oacute;n del cuerpo excluido</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La incorporaci&oacute;n del cuerpo en el proceso de conocimiento se traduce en la incorporaci&oacute;n del sujeto como una unidad social, ps&iacute;quica, cultural, hist&oacute;ricamente determinada, circunstancial, dentro de relaciones sociales y afectivas que lo circunscriben. Desde su posici&oacute;n incompleta accede a conocer el mundo como una forma de conocerse a s&iacute; mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conocer desde el cuerpo no es s&oacute;lo reconocer la existencia de la subjetividad en el proceso de conocimiento. La subjetividad, el &aacute;mbito de la necesidad, lo contingente, la fuente de los errores, el sesgo introducido en las observaciones. La ciencia convirti&oacute; a todo el mundo y sus procesos en objeto de observaci&oacute;n, menos al observador. La ciencia <i>sin sujeto</i> excluy&oacute; al sujeto de la ciencia y, por ende, de la historia. A partir de la segunda mitad del siglo XX se devel&oacute; el proceso de la subjetividad en el proceso del conocimiento, as&iacute; como la condici&oacute;n del investigador como observador&#45;observado (Foucault, 1990; Maturana, 2003; Lander, 2000; Barrett y Phillips, 2002; Zemelman, 2000). Ante la dicotom&iacute;a objetividad&#45;subjetividad, la incorporaci&oacute;n del cuerpo aparece como una enteridad. Tradicionalmente:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mundo de la cientificidad era el mundo del objeto, el mundo de la rigurosidad cient&iacute;fica, mientras que el mundo de la subjetividad era el mundo de la filosof&iacute;a, de la reflexi&oacute;n y la especulaci&oacute;n. Ambos dominios se consideraban leg&iacute;timos pero mutuamente excluyentes (Fried, 1996:22).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo de una epistemolog&iacute;a del cuerpo equivale a considerar procesos y espacios perdidos de la percepci&oacute;n tanto como las sugerencias conceptuales para su constituci&oacute;n. Significa recuperar el cuerpo como un universo excluido. &iquest;Cu&aacute;l es el papel del cuerpo en la aprehensi&oacute;n/reconstrucci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; criterios se deben utilizar en la definici&oacute;n de las dimensiones de la percepci&oacute;n? No hay observaciones ni reflexiones puras, independientes de las sensaciones de los sujetos. De ah&iacute; que todo conocimiento es una percepci&oacute;n/selecci&oacute;n/traducci&oacute;n/interpretaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La percepci&oacute;n es selectiva: no se ve todo lo que se podr&iacute;a ver, sino s&oacute;lo aquello que se est&aacute; en capacidad de ver. La percepci&oacute;n es producto de un largo proceso. Funciones como ver, o&iacute;r, sentir, son fruto de adiestramiento. Piagety Garc&iacute;a (1985) afirman la eliminaci&oacute;n de las fronteras entre lo que aporta el sujeto y el objeto, ya que la aproximaci&oacute;n al conocimiento se da en procesos de acercamientos sucesivos. Foerster (1996) identific&oacute; que todas las se&ntilde;ales enviadas desde lo sensorial a la corteza cerebral son iguales: si una neurona de la retina env&iacute;a una se&ntilde;al <i>visual</i> a la corteza, esa se&ntilde;al tendr&aacute; la misma forma que las se&ntilde;ales provenientes de los est&iacute;mulos emanados de los o&iacute;dos o de las puntas de los dedos. De acuerdo con este autor, no es posible establecer distinciones cualitativas entre los diversos tipos de se&ntilde;ales. A ello le llam&oacute; <i>codificaci&oacute;n indiferenciada,</i> lo que permite cuestionar la idea de que distinguimos unas cosas de otras por la informaci&oacute;n que recibimos del mundo externo. Por el contrario, es el observador quien determina qu&eacute; observa y c&oacute;mo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El cuerpo excluido regresa</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El destierro del cuerpo es la supresi&oacute;n, pero lo suprimido regresa. En m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, como pesadilla. No existe a&uacute;n una nueva ciencia que incorpore el cuerpo dentro de una postura de enteridad del conocimiento, pero, al menos, la ciencia empieza a liberarse de posturas positivistas (Khun, 1982) como balbuceos. El momento epist&eacute;mico de la ciencia tiene que repensar sus supuestos de pensamiento, romper con los par&aacute;metros construidos para no negar las m&uacute;ltiples posibilidades de cognoscibilidad (Zemelman, 2000:42).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde este punto de vista cualquier ruptura es una ruptura epistemol&oacute;gica. Dejar de navegar en la teor&iacute;a, en la dicotom&iacute;a objetividad&#45;subjetividad para incorporar m&aacute;s realidad y enriquecer el conocimiento con otras dimensiones. El reto es poner el conocimiento nuevamente en contacto con las condiciones que le dieron nacimiento. No hacer abstracci&oacute;n de los sujetos que piensan, sienten e imaginan, sino incorporar a la multiplicidad de sujetos con sus posturas diferentes. Reconocerse como sujeto a partir del cuerpo y dejar de considerar el cuerpo como mera circunstancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conocimiento a partir del intelecto ha construido utop&iacute;as erradicando a los sujetos y sus cuerpos. Utop&iacute;as totalizadoras tendientes al control de mentes y cuerpos. La incorporaci&oacute;n de los sujetos como enteridades permitir&aacute; construir nuevas realidades donde la utop&iacute;a sea el reconocimiento del cuerpo: la liberaci&oacute;n de las mentes, de los cuerpos, de las prisiones en que se les ha confinado hasta ahora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, de acuerdo con los objetivos del presente escrito, se ha ahondado en el conocimiento cient&iacute;fico como una forma particular de conocimiento, lejos de representar una forma universal. Hoy el avance del conocimiento implica incorporar el cuerpo, lo excluido, dentro del paradigma del m&eacute;todo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguado, Eduardo y Rosario Rogel (2001), "La recuperaci&oacute;n del observador en la reconstrucci&oacute;n del dato: una perspectiva constructivista", ponencia presentada en el <i>XXIII,</i> <i>Congreso de la Asociaci&oacute;n Latino&#45;Americana de Sociolog&iacute;a, Guatemala,</i> Ciudad Antigua, Guatemala, 29 de octubre al 2 de noviembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380929&pid=S1870-3925200400020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bachelard, Gast&oacute;n (1982), <i>La formaci&oacute;n del esp&iacute;ritu cient&iacute;fico,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380931&pid=S1870-3925200400020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bag&uacute;, Sergio (1975), <i>Tiempo, realidad social y conocimiento,</i> M&eacute;xico, Nuestro Tiempo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380933&pid=S1870-3925200400020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barrett, Micheley Anne Phillips (comps.) (2002), <i>Desestabilizar la teor&iacute;a,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;PUEG.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380935&pid=S1870-3925200400020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foerster, Heinz Von (1996), "Visi&oacute;n y conocimiento: disfunciones de segundo orden", en Dora Fried Schnitman (coord.), <i>Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad,</i> Barcelona, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380937&pid=S1870-3925200400020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foucault, Michel (1988), <i>Historia de la sexualidad. 2: El uso de los placeres,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380939&pid=S1870-3925200400020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1990), <i>La arqueolog&iacute;a del saber,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380941&pid=S1870-3925200400020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fried Schnitman, Dora (coord.) (1996), <i>Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad,</i> Barcelona, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380943&pid=S1870-3925200400020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Giddens, A. <i>et al.</i> (1990), <i>La teor&iacute;a social hoy,</i> M&eacute;xico, Alianza/Conaculta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380945&pid=S1870-3925200400020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Crussi, Francisco (2003), <i>Los cinco sentidos</i>, M&eacute;xico, CONACULTA&#45;INBA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380947&pid=S1870-3925200400020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kuhn, Thomas (1982), "La historia de la ciencia", en <i>Ensayos cient&iacute;ficos,</i> M&eacute;xico, CONACyT, pp. 63&#45;86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380949&pid=S1870-3925200400020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lander, Edgardo (2000), <i>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, perspectivas latinoamericanas,</i> Venezuela, UNESCO.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380951&pid=S1870-3925200400020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maturana, Humberto (2003), <i>El origen de lo humano,</i><a href="http://www.humberto&#45;maturana.com/" target="_blank">www.humberto-maturana.com/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380953&pid=S1870-3925200400020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Medina Dom&eacute;nech, Rosa Mar&iacute;a (2000), "Ideas para perder la inocencia sobre los textos de ciencia", en M. J. Barral <i>et al.</i> (eds.), <i>Interacciones ciencia y g&eacute;nero. Discursos y pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas de mujeres,</i> Espa&ntilde;a, Icaria&#45;Antrazyt, pp. 103&#45;128.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380954&pid=S1870-3925200400020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Piaget, Jean y Rolando Garc&iacute;a (1985), <i>Psicog&eacute;nesis e h</i><i>istoria de la ciencia,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380956&pid=S1870-3925200400020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&aacute;nchez, Dolores (2000), "Androcentrismo en la ciencia. Una perspectiva desde el an&aacute;lisis cr&iacute;tico del discurso", en M. J. Barral <i>et al.</i> (eds.), <i>Interacciones ciencia y g&eacute;nero. Discursos y pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas de mujeres,</i> Espa&ntilde;a, Icaria&#45;Antrazyt, pp. 161&#45;184.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380958&pid=S1870-3925200400020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scriven, Michael (1982), "Filosof&iacute;a de la ciencia", en <i>Ensayos cient&iacute;ficos,</i> M&eacute;xico, CONACyT, pp. 87&#45;106.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380960&pid=S1870-3925200400020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Villoro, Luis (1998), <i>Creer, saber, conocer,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380962&pid=S1870-3925200400020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zemelman, Hugo (2000), <i>Problemas antropol&oacute;gicos y ut&oacute;picos del conocimiento,</i> M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6380964&pid=S1870-3925200400020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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