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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="Verdana" size="4">Notas cr&iacute;ticas</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Elecciones federales y concurrentes del a&ntilde;o 2000 en el norte mexicano</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor Alejandro Espinoza Valle* Ana Claudia Coutigno Ram&iacute;rez**</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctor en Ciencia Pol&iacute;tica. Secretario general acad&eacute;mico de El Colegio de la Frontera Norte. Se le puede enviar correspondencia a Blvd. Abelardo L. Rodr&iacute;guez 2925, Zona del R&iacute;o, Tijuana, B. C., M&eacute;xico C. P. 22320.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:victorae@colef.mx">victorae@colef.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Maestra en Demograf&iacute;a. T&eacute;cnica acad&eacute;mica de la Secretar&iacute;a General Acad&eacute;mica de El Colegio de la Frontera Norte. Se le puede enviar correspondencia a Blvd. Abelardo L. Rodr&iacute;guez 2925, Zona del R&iacute;o, Tijuana, B. C., M&eacute;xico C. P. 22320.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:sgac@colef.mx">sgac@colef.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas, las elecciones del 2 de julio de 2000 resumen el largo periplo democr&aacute;tico que iniciara nuestro pa&iacute;s desde finales de la d&eacute;cada de los sesenta. Son el anuncio de una nueva &eacute;poca sustitutiva del viejo sistema pol&iacute;tico centralizado y corporativo donde no exist&iacute;a la competencia electoral y en el que el mismo gobierno llevaba a cabo las elecciones y las calificaba. La rebeli&oacute;n electoral surgi&oacute; en el norte mexicano en los a&ntilde;os ochenta, con los triunfos del Partido Acci&oacute;n Nacional en algunas alcald&iacute;as y posteriormente en dos gubernaturas. La primera de ellas reconocida fue la de Baja California en 1989, pero antes ya se hab&iacute;a consumado el "fraude patri&oacute;tico" de Chihuahua en 1986 con la candidatura de Francisco Barrio. Poco a poco se fueron extendiendo los triunfos de la oposici&oacute;n, sobre todo en los a&ntilde;os noventa, hasta llegar a la elecci&oacute;n presidencial del a&ntilde;o 2000 con once entidades (diez m&aacute;s el Distrito Federal) gobernadas por un partido distinto al PRI y m&aacute;s de 500 municipios, 564, gobernados por el PAN o el PRD. El norte mexicano es rico en experiencias de alternancia pol&iacute;tica; ha sido particularmente a partir de la d&eacute;cada de los ochenta un excelente observatorio de las tendencias democratizadoras del sistema pol&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo se desarrolla un an&aacute;lisis de los resultados electorales en los seis estados del norte de M&eacute;xico (Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo Le&oacute;n y Tamaulipas), tratando de encontrar sus patrones de comportamiento en t&eacute;rminos de particularidades y diferencias. En un primer apartado se estudia la elecci&oacute;n presidencial en la que resulta triunfador indiscutible el candidato de la Alianza por el Cambio,Vicente Fox. Un segundo apartado lo constituye el examen de los datos sobre el aporte norte&ntilde;o a la nueva conformaci&oacute;n del Congreso de la Uni&oacute;n. En tercer lugar, se analiza el llamado voto diferenciado que tiene lugar en Sonora, Coahuila y Tamaulipas. En un cuarto y &uacute;ltimo apartado se estudian los dos casos de elecciones concurrentes: Nuevo Le&oacute;n y Sonora, en donde destacan los rasgos particulares de esta &uacute;ltima entidad que parece anunciar las complejidades de la nueva realidad mexicana.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La elecci&oacute;n presidencial</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se trat&oacute; de la elecci&oacute;n presidencial que registre la tasa m&aacute;s alta de participaci&oacute;n ciudadana, pero s&iacute; la m&aacute;s disruptiva al vencer un candidato de oposici&oacute;n. En 1994 la participaci&oacute;n fue cercana al 80 por ciento, mientras que en el 2000 apenas lleg&oacute; a un 60 por ciento. Ciertamente influy&oacute; de manera decisiva en este &uacute;ltimo dato el que el padr&oacute;n electoral no pudo ser actualizado por falta de tiempo, pero sobre todo de recursos; as&iacute;, aproximadamente un 10 por ciento de abstenci&oacute;n pudiera atribuirse a esta causa. En cuanto a los resultados electorales en la disputa presidencial en los seis estados del norte mexicano, podemos observar lo siguiente: como se presenta en el <a href="../img/revistas/regsoc/v14n25/html/v14n25a5c.html#c1" target="_blank">cuadro 1</a>, en las seis entidades norte&ntilde;as triunf&oacute; el candidato de la Alianza por el Cambio,Vicente Fox.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los seis estados, el candidato del PRI, Francisco Labastida, se situ&oacute; en la segunda posici&oacute;n y, muy por debajo, Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas, el candidato de la Alianza por M&eacute;xico. En cuarto lugar, aunque sin alcanzar una cuota del 2 por ciento (que era el requisito necesario para mantener el registro), se situ&oacute; Gilberto Rinc&oacute;n Gallardo, del Partido Democracia Social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta interesante observar el comportamiento electoral en aquellas entidades donde el gobierno estatal es de origen panista: Baja California desde 1989 y Nuevo Le&oacute;n a partir de 1997. Sus resultados muestran una participaci&oacute;n electoral diferenciada. En la primera de las entidades, Vicente Fox obtuvo una diferencia a favor &#151;con respecto a Francisco Labastida&#151; de un 12.72 por ciento; mientras que en Nuevo Le&oacute;n la diferencia se redujo a un 9.42 por ciento. De las entidades gobernadas por el PRI en el &aacute;mbito estatal, destaca Sonora, pues fue el estado que report&oacute; la m&aacute;s alta votaci&oacute;n por Vicente Fox con un 50.79 por ciento, pero tambi&eacute;n por Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas, quien recibi&oacute; el 13 por ciento de los sufragios. Fue la &uacute;nica entidad donde la Alianza por M&eacute;xico rompi&oacute; la barrera de los 10 puntos porcentuales. As&iacute;, la tierra de Luis Donaldo Colosio fue la que m&aacute;s castig&oacute; al candidato del PRI: fue donde menos votaci&oacute;n tuvo y la de mayor diferencia a favor de Fox con el 17.17 por ciento. En las otras tres entidades &#151;Coahuila,Chihuahua y Tamaulipas&#151; la votaci&oacute;n por Fox es alta, pero desciende un poco en el caso de Tamaulipas, al llegar a una diferencia del 6.89 por ciento entre aqu&eacute;l y Francisco Labastida,la menor en los seis estados norte&ntilde;os. Se podr&iacute;a concluir que esta &uacute;ltima entidad del noreste es la que mayores preferencias pri&iacute;stas demuestra, a pesar de que en Chihuahua el PRI obtuvo el 40.86 por ciento de los votos, pero la diferencia entre los dos candidatos punteros es menor en aqu&eacute;lla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, en la elecci&oacute;n presidencial la Alianza por el Cambio se mantuvo en un rango del 47 al 50 por ciento en los seis estados norte&ntilde;os, el PRI entre el 33 y el 40 por ciento y la Alianza por M&eacute;xico entre el 6 y el 13 por ciento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La elecci&oacute;n del Congreso</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la elecci&oacute;n del Congreso de la Uni&oacute;n, los resultados no son tan homog&eacute;neos y encontramos un voto diferenciado. Efectivamente, en dos entidades los candidatos del PRI en su conjunto obtuvieron el triunfo sobre los candidatos de la Alianza por el Cambio: se trata de Coahuila y Tamaulipas, donde la poblaci&oacute;n vot&oacute; por Vicente Fox y por los candidatos del PRI a la C&aacute;mara de Diputados (<a href="../img/revistas/regsoc/v14n25/html/v14n25a5c.html#c2" target="_blank">cuadro 2</a>). En las entidades gobernadas por el PAN, nuevamente Baja California se muestra consistente con los resultados de la elecci&oacute;n presidencial al obtener una diferencia alta a favor de Fox: 11.28 por ciento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Nuevo Le&oacute;n la diferencia es menor, pues s&oacute;lo fue del 7.10 por ciento. En cuanto a la Alianza por M&eacute;xico, se puede observar que en los seis casos su votaci&oacute;n fue m&aacute;s alta que en la elecci&oacute;n presidencial. Es en Sonora donde la votaci&oacute;n es la m&aacute;s elevada por esta agrupaci&oacute;n, con un 15.92 por ciento. En esta &uacute;ltima entidad y en Baja California fue donde el PRI obtuvo la m&aacute;s baja votaci&oacute;n con un 37.75 por ciento y 37.42 por ciento, respectivamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los rangos entre los que se colocaron las diferentes opciones var&iacute;an de manera importante respecto a la elecci&oacute;n presidencial. La Alianza por el Cambio disminuye a un rango de 40 a 48 por ciento, el PRI aumenta entre 37 y 45 por ciento y la Alianza por M&eacute;xico tambi&eacute;n lo hace al situarse entre el 6 y el 15 por ciento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a la elecci&oacute;n de la C&aacute;mara de Senadores, donde estuvieron en disputa 18 esca&ntilde;os en los seis estados del norte, podemos observar los resultados en el <a href="../img/revistas/regsoc/v14n25/html/v14n25a5c.html#c3" target="_blank">cuadro 3</a>. De nuevo destaca Tamaulipas como la entidad "m&aacute;s pri&iacute;sta", al obtener este partido m&aacute;s votos que los candidatos de la Alianza por el Cambio (43.09 por ciento y 41.24 por ciento, respectivamente). En Coahuila, que era el otro estado donde el PRI hab&iacute;a ganado en la elecci&oacute;n de la C&aacute;mara de Diputados, vuelve a recuperarse la Alianza por el Cambio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las entidades gobernadas por Acci&oacute;n Nacional, los resultados son muy consistentes con la elecci&oacute;n de la C&aacute;mara Baja. Con respecto a los rangos en los que se situaron las agrupaciones, tenemos que la Alianza por el Cambio se movi&oacute; entre el 41 y el 49 por ciento, semejante a la elecci&oacute;n de Diputados; el PRI estuvo entre el 37 y el 43 por ciento, mostrando un ligero descenso entre los dos tipos de elecci&oacute;n, y la Alianza por M&eacute;xico anduvo entre el 6 y el 14 por ciento, tambi&eacute;n muy consistente con los datos de la anterior elecci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para tener una idea general del comportamiento de las tres principales agrupaciones pol&iacute;ticas, hemos elaborado tres gr&aacute;ficas. En ellas se muestran los resultados en las elecciones referidas y dan una idea sint&eacute;tica del tipo de participaci&oacute;n pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a del norte de M&eacute;xico. En la <a href="../img/revistas/regsoc/v14n25/html/v14n25a5g.html#f1" target="_blank">gr&aacute;fica 1</a>, observamos c&oacute;mo los votos por la Alianza por el Cambio fueron muy homog&eacute;neos en la elecci&oacute;n presidencial, sobresaliendo el caso de Sonora, donde Vicente Fox lleg&oacute; a m&aacute;s del 50 por ciento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo dato importante es que la Alianza por el Cambio obtuvo mejores resultados en la elecci&oacute;n para senadores, con excepci&oacute;n del caso de Nuevo Le&oacute;n. Es decir, los ciudadanos prefirieron al candidato Vicente Fox, enseguida a los candidatos a senadores y por &uacute;ltimo a los candidatos para diputados. El estado m&aacute;s pro Alianza es sin duda Baja California, donde son altos los porcentajes en las tres elecciones, seguido por Chihuahua y Nuevo Le&oacute;n. El menos pro Alianza sin duda es Tamaulipas, donde si bien gan&oacute; Fox, en las elecciones para diputados y senadores perdi&oacute; esta agrupaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la <a href="../img/revistas/regsoc/v14n25/html/v14n25a5g.html#f2" target="_blank">gr&aacute;fica 2</a> se representan los resultados del PRI. En tres entidades: Chihuahua, Nuevo Le&oacute;n y Tamaulipas, Francisco Labastida obtuvo sus m&aacute;s altos porcentajes de votaci&oacute;n. Los m&aacute;s bajos se localizan en Coahuila, Baja California y, sobre todo, Sonora. En Coahuila, Chihuahua, Nuevo Le&oacute;n y Tamaulipas el PRI obtuvo mejores resultados en la elecci&oacute;n para diputados; aunque ser&iacute;a en la &uacute;ltima entidad donde tambi&eacute;n gan&oacute; la elecci&oacute;n para senadores.Tamaulipas se revela como el estado "m&aacute;s pri&iacute;sta" del norte de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, en la <a href="../img/revistas/regsoc/v14n25/html/v14n25a5g.html#f3" target="_blank">gr&aacute;fica 3</a> presentamos los resultados obtenidos por la Alianza por M&eacute;xico. Ser&aacute; el estado de Sonora donde mayores preferencias ciudadanas obtenga en los tres tipos de elecci&oacute;n. Los resultados m&aacute;s homog&eacute;neos, aunque muy bajos, los tuvo en Baja California y Coahuila. En los comicios presidenciales ser&aacute; esta &uacute;ltima entidad la que se sit&uacute;e en segundo lugar; posteriormente aparecen Baja California, Tamaulipas, Chihuahua y, en &uacute;ltimo lugar, Nuevo Le&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que respecta a los candidatos a diputados, el orden en que se sit&uacute;an las entidades son: Sonora, Coahuila, Baja California, Tamaulipas, Chihuahua y Nuevo Le&oacute;n. Por su parte, los candidatos al Senado se situaron de la siguiente forma: en Sonora y Tamaulipas los candidatos obtuvieron los resultados m&aacute;s decorosos, seguidos por Coahuila, Nuevo Le&oacute;n, Baja California y Chihuahua. Sin embargo, la gr&aacute;fica muestra claramente c&oacute;mo la Alianza por M&eacute;xico fue la gran perdedora en las elecciones federales de 2000.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El voto diferenciado</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ha venido plante&aacute;ndose en este trabajo, los ciudadanos votaron de manera diferenciada en las pasadas elecciones federales. Pero se trata a la vez de un voto &uacute;til por el candidato de la Alianza por el Cambio,Vicente Fox.<a name="n0b"></a><a href="#n0a">*</a> Respecto a este tipo de voto, presentamos en el <a href="../img/revistas/regsoc/v14n25/html/v14n25a5c.html#c4" target="_blank">cuadro 4</a> los resultados de la substracci&oacute;n de los votos obtenidos por la Alianza por el Cambio y el PRI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los n&uacute;meros positivos muestran la diferencia a favor de la Alianza, y los negativos a favor del PRI. As&iacute;, hubo tres estados en donde no se presenta un voto diferenciado: Baja California &#151;que es la entidad con una votaci&oacute;n sumamente homog&eacute;nea&#151;, Chihuahua y Nuevo Le&oacute;n. En los otros tres parece evidente que s&iacute; existi&oacute; la diferencia.En primer lugar, Sonora, que aunque no existen resultados negativos para la Alianza por el Cambio en las elecciones para diputados, presidente de la Rep&uacute;blica y senadores, la diferencia tan grande en la votaci&oacute;n para presidente, a favor de Vicente Fox &#151;de casi 12 por ciento respecto a los otros dos comicios&#151; nos permite hablar del voto diferenciado. Fue adem&aacute;s la m&aacute;s alta diferencia en los seis estados del norte: 17.17 por ciento contra 5.49 y 5.07 por ciento en las elecciones de diputados y senadores, respectivamente. En el caso de Coahuila triunfa Vicente Fox y los candidatos a senadores (estos &uacute;ltimos con una diferencia de un 3.95 por ciento), pero el PRI triunfa en las elecciones para diputados con el 0.13 por ciento a su favor, cifra muy menor pero favorable al Revolucionario Institucional. Por &uacute;ltimo,Tamaulipas es el caso m&aacute;s evidente del voto diferenciado. En la entidad triunfa Vicente Fox ,pero tanto en la elecci&oacute;n para diputados como para senadores los ciudadanos votan por los candidatos del PRI. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay sin duda un voto &uacute;til de los tamaulipecos por la Alianza por el Cambio. Quer&iacute;an un cambio en la presidencia de la Rep&uacute;blica pero que no proviniera del partido que es mayor&iacute;a en su estado: tanto en el Congreso local como en la gubernatura y las alcald&iacute;as. Quisieron hacer ganar a los candidatos pri&iacute;stas al Congreso de la Uni&oacute;n pero no que triunfara Francisco Labastida.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Elecciones concurrentes</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 2 de julio tambi&eacute;n tuvieron lugar elecciones locales en nueve entidades del pa&iacute;s. Dos de ellas fueron del norte de M&eacute;xico: Nuevo Le&oacute;n y Sonora; en ambos casos se trat&oacute; de comicios intermedios donde se eligieron alcaldes y congresos locales, que arrojaron resultados interesantes y contrastantes con lo hasta aqu&iacute; presentado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuevo Le&oacute;n</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados en la elecci&oacute;n para alcaldes se muestran en el <a href="../img/revistas/regsoc/v14n25/html/v14n25a5c.html#c5" target="_blank">cuadro 5</a>. De las 51 alcald&iacute;as en disputa, el Partido Acci&oacute;n Nacional triunf&oacute; en 15, el Partido Revolucionario Institucional conquist&oacute; 35 y una fue para el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica. A simple vista, el puro dato de municipios nos dir&iacute;a que el PRI triunf&oacute; ampliamente en Nuevo Le&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, tenemos que observar la importancia &#151;por n&uacute;mero de habitantes&#151; de cada localidad. Por ejemplo, en los 15 municipios donde triunf&oacute; el PAN habita el 71.67 por ciento del total de la poblaci&oacute;n estatal. Solamente en la capital de la entidad, Monterrey, donde el PAN refrend&oacute; su triunfo de 1997, habitan m&aacute;s de 1 mill&oacute;n de personas, es decir, el 28.98 por ciento de la poblaci&oacute;n total de la entidad. En los 35 municipios donde triunf&oacute; el PRI, vive el 27.57 por ciento del total estatal. Respecto a la elecci&oacute;n de 1997 tenemos que en t&eacute;rminos de poblaci&oacute;n gobernada total no hubo un cambio significativo. El PRI recuper&oacute; 2.7 por ciento, semejante porcentaje en que el PAN descendi&oacute; en su votaci&oacute;n total &#151;2.6 por ciento&#151;. Fue una elecci&oacute;n b&aacute;sicamente bipartidista, pues el Partido del Trabajo perdi&oacute; el municipio de Mina &#151;donde vive el 0.1 por ciento de la poblaci&oacute;n&#151;, que lo gan&oacute; el PRI, y el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica mantuvo la alcald&iacute;a de Garc&iacute;a, donde habita el 0.76 por ciento del total estatal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, el PAN mantuvo 15 municipios, de los que refrend&oacute; nueve. Perdi&oacute; seis con respecto a la elecci&oacute;n de 1997, pero sum&oacute; seis que estaban en manos del PRI. Por su parte, este &uacute;ltimo aument&oacute; una alcald&iacute;a &#151;35&#151; pero fue producto de ceder seis al PAN y obtener otro tanto: seis del PAN y una del PT. Cabe se&ntilde;alar que el PRI gan&oacute; en la ciudad de Linares y Montemorelos, poblaciones de 69 y 52 mil habitantes, respectivamente, es decir, se trata de los municipios m&aacute;s grandes que el Revolucionario Institucional recuper&oacute;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a la integraci&oacute;n del Congreso local en el a&ntilde;o 2000, puede apreciarse en el <a href="#c6">cuadro 6</a> que entre el PAN y el PRI, de nueva cuenta, como en 1997, se repartieron a los 26 diputados de mayor&iacute;a. El Congreso de Nuevo Le&oacute;n se compone de 42 diputados; 26 de mayor&iacute;a y 16 de representaci&oacute;n proporcional. Para la elecci&oacute;n del a&ntilde;o 2000, el PAN pierde &#151;respecto a 1997&#151; dos diputados al obtener el triunfo en 16 distritos electorales, mientras que el PRI los adiciona al pasar de 8 a 10 distritos donde obtuvo triunfos. El PAN por la v&iacute;a de la representaci&oacute;n proporcional obtuvo la mayor&iacute;a absoluta, tal como se encontraba antes de la elecci&oacute;n, cuando sumaba 18 diputados de mayor&iacute;a relativa y seis de representaci&oacute;n proporcional. Un dato interesante lo constituye el hecho de que el PT obtuvo m&aacute;s del doble de la votaci&oacute;n que el PRD, con lo cual hizo posible que le asignaran dos diputados de representaci&oacute;n proporcional como los que obtuvo en 1997. Por su parte, la Alianza por Nuevo Le&oacute;n obtuvo una curul de representaci&oacute;n proporcional.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c6"></a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/regsoc/v14n25/a5c6.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sonora</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo muestra el <a href="../img/revistas/regsoc/v14n25/html/v14n25a5c.html#c7" target="_blank">cuadro 7</a>, el estado cuenta con 72 municipios, 15 de los cuales son gobernados por el PAN, 46 por el PRI, nueve por el PRD y dos m&aacute;s tanto por el PT como por una alianza que incluye al PRD&#45;PT y PAS. A simple vista tambi&eacute;n parecer&iacute;a que el PRI triunf&oacute; ampliamente sobre los otros partidos, pero el dato relacionado con la poblaci&oacute;n gobernada permite matizar este supuesto. Con 46 triunfos municipales, el PRI gobierna sobre el 38.01 por ciento de la poblaci&oacute;n total de la entidad; mientras que el PAN con 15 alcald&iacute;as lo hace sobre el 47.93 por ciento de los sonorenses.A su vez, al PRD corresponde gobernar nueve municipios donde habitan el 13.38 por ciento del total de la entidad. Sin embargo, a diferencia de Nuevo Le&oacute;n, el PRI s&iacute; registr&oacute; una considerable recuperaci&oacute;n en las elecciones locales respecto a 1997, mientras que el PAN lo hizo en menor proporci&oacute;n; estos triunfos proceden de las derrotas sufridas por el PRD, el cual pas&oacute; de gobernar el 38.90 por ciento de la poblaci&oacute;n al 13.38 por ciento. Una estrepitosa ca&iacute;da del 25.52 por ciento de poblaci&oacute;n municipal gobernada. La gran diferencia entre el PAN y el PRI es sin duda el gobierno panista de la capital del estado, Hermosillo, que concentra al 27.51 por ciento de la poblaci&oacute;n total y cuyo triunfo refrend&oacute; Acci&oacute;n Nacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el PRI tuvo un salto enorme sobre la poblaci&oacute;n gobernada; con s&oacute;lo un municipio m&aacute;s que en 1997 tuvo un incremento del 21.71 por ciento en aquel indicador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, en Sonora hubo un total de 22 municipios que cambiaron de partido gobernante. Como vimos, el PAN adicion&oacute; 5.33 por ciento de poblaci&oacute;n gobernada, aunque perdi&oacute; siete elecciones municipales con respecto a 1997, gan&oacute; cinco &#151;cuatro del PRI y una del PRD&#151;, quedando un total de 15 municipios &#151;anteriormente ten&iacute;a 17&#151; que representan un 42.6 por ciento de la poblaci&oacute;n. Por su parte el PRI recuper&oacute; 11 municipios &#151;cuatro del PRD y siete del PAN&#151;, y aunque perdi&oacute; 10, su poblaci&oacute;n gobernada aument&oacute; en un 21.19 por ciento, debido a que triunf&oacute; en municipios con mayor poblaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, el PRD es el gran perdedor, pues pierde cinco municipios y aunque gana cinco que eran gobernados por el PRI, la poblaci&oacute;n gobernada descendi&oacute; 27.82 por ciento, quedando en un 13.38 por ciento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a la elecci&oacute;n para integrar el Congreso local, los resultados son muy consistentes con los de las elecciones para las alcald&iacute;as. El PRI mantuvo la mayor&iacute;a relativa con la que contaba desde 1997. Como lo muestra el <a href="#c8">cuadro 8</a>, tanto el PAN como el PRI ganaron distritos y el PRD los perdi&oacute;. El Congreso de Sonora se compone de un total de 33 diputados: 21 de mayor&iacute;a relativa y 12 de representaci&oacute;n proporcional. Entre el PAN y el PRI se repartieron 19 curules de mayor&iacute;a; el primero pas&oacute; de seis a ocho diputaciones, mientras que el PRI tambi&eacute;n creci&oacute; en dos esca&ntilde;os, pasando de nueve a 11. El perdedor fue el PRD, que vio descender su n&uacute;mero de diputados de seis a dos. La diferencia la capitalizaron los partidos mayoritarios.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c8"></a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/regsoc/v14n25/a5c8.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, en el &aacute;mbito local, el PRI recuper&oacute; terreno en Sonora respecto a las elecciones de 1997; pero tambi&eacute;n lo hizo el PAN, tanto en las elecciones municipales como para el Congreso. Ambos basaron su crecimiento en el derrumbe del PRD.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>A manera de conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las elecciones del 2 de julio del a&ntilde;o 2000 han sido disruptivas. Marcaron el fin del r&eacute;gimen de partido &uacute;nico. Sin embargo, al analizar los resultados en los seis estados del norte de M&eacute;xico vemos que m&aacute;s que transitar hacia un r&eacute;gimen tripartidista que se delineaba en las elecciones federales de 1997, ha vuelto a un esquema bipartidista donde los partidos mayoritarios &#151;PRI y PAN&#151; se afianzan y el PRD cede terreno. En efecto, el gran perdedor en las elecciones federales y en las dos concurrentes que aqu&iacute; se analizan &#151;Nuevo Le&oacute;n y Sonora&#151; fue el partido del sol azteca. Esta no es una buena noticia para la sociedad, pues lo ideal para la democracia es contar con un sistema de partidos fuerte y consolidado. Lo recorrido por el PRD en la d&eacute;cada de los noventa en gran medida se pierde y no se vislumbra una organizaci&oacute;n alternativa de izquierda con registro. El PRD jugar&aacute; el papel de fiel de la balanza tanto en el Congreso de la Uni&oacute;n como en los congresos locales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las seis entidades del norte triunf&oacute; el candidato presidencial Vicente Fox. Pese a la derrota, el PRI no fue apabullado como pudiera pensarse. Fue grande la p&eacute;rdida, pero el PAN no gan&oacute; de manera un&aacute;nime. No al menos en las elecciones para el Congreso local en dos estados y en uno m&aacute;s en elecciones concurrentes. Si nos atrevemos a esquematizar los resultados aqu&iacute; presentados, podr&iacute;amos se&ntilde;alar que Baja California result&oacute; ser la entidad "m&aacute;s panista", con resultados homog&eacute;neos favorables al PAN en las tres elecciones &#151;presidencial y al Congreso de la Uni&oacute;n&#151;. En el otro extremo, el estado "m&aacute;s pri&iacute;sta" resulta ser Tamaulipas, ya que el PRI triunf&oacute; en las elecciones para diputados y senadores. En el medio se situar&iacute;a Coahuila, donde el PRI y el PAN se repartieron triunfos. Para el primero fue la victoria en la elecci&oacute;n para senadores y para el PAN en la de diputados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caso aparte lo constituye el estado de Sonora. En esta entidad se desarrollaron elecciones concurrentes. En ellas hubo comportamientos diferenciados y contrastantes. Por un lado, en las elecciones federales fue la entidad donde Vicente Fox obtuvo el m&aacute;s alto porcentaje de votaci&oacute;n de los seis estados; y en la elecci&oacute;n para diputados federales la Alianza por M&eacute;xico alcanz&oacute; su m&aacute;s alta votaci&oacute;n: 15.92 por ciento. Sin embargo, en el &aacute;mbito estatal el PRI tuvo una notoria recuperaci&oacute;n respecto a las &uacute;ltimas elecciones celebradas: 1997. En el &aacute;mbito de las alcald&iacute;as alcanz&oacute; cerca de 500 mil votos de diferencia, lo que representa un 22 por ciento de aumento de poblaci&oacute;n gobernada; con respecto al Congreso local, obtuvo 11 diputados de mayor&iacute;a relativa, dos m&aacute;s de los que gan&oacute; en los comicios anteriores. El caso de Sonora abre interesantes interrogantes sobre el comportamiento electoral contempor&aacute;neo. Se trata de un voto diferenciado, &uacute;til y que le inflinge un duro rev&eacute;s al candidato presidencial pri&iacute;sta, pero que matiza la elecci&oacute;n del Congreso de la Uni&oacute;n; a la par que se da un voto de confianza a los candidatos pri&iacute;stas locales. Tal vez ser&iacute;a mejor hablar de un voto condicionado porque no desciende dr&aacute;sticamente la votaci&oacute;n por el PAN. El gran perdedor, como en el resto del pa&iacute;s, es el PRD. Son los signos de los nuevos tiempos de la democratizaci&oacute;n mexicana.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acedo, Blanca (2000), <i>Representaci&oacute;n pol&iacute;tica y sistemas electorales municipales</i>, M&eacute;xico, Centro de Estudios para la Reforma del Estado.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373598&pid=S1870-3925200200030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aziz Nassif, Alberto (2000), <i>Los ciclos de la democracia. Gobierno y elecciones en Chihuahua</i>, M&eacute;xico, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, Universidad Aut&oacute;noma de Ciudad Ju&aacute;rez, Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373600&pid=S1870-3925200200030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Becerra, Alejandro (2000), "M&eacute;xico y Estados Unidos en el proceso electoral 2000", <i>El Cotidiano</i>, no. 102, julio&#45;agosto, pp. 88&#45;101.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373602&pid=S1870-3925200200030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Becerra, Ricardo, Pedro Salazar y Jos&eacute; Woldenberg (2000), <i>La mec&aacute;nica del cambio pol&iacute;tico en M&eacute;xico: elecciones, partidos y reformas</i>, M&eacute;xico, Cal y Arena.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373604&pid=S1870-3925200200030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beltr&aacute;n, Ulises (2000), "&iquest;Por qu&eacute; fallaron las encuestas?", <i>Nexos</i>, no. 272, agosto, pp. 46&#45;49.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373606&pid=S1870-3925200200030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Campos, Roy (2000), "Encuestas de salida y conteos r&aacute;pidos", <i>Nexos</i>, no. 272, agosto, pp. 51&#45;54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373608&pid=S1870-3925200200030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casar, Mar&iacute;a Amparo (2000), "Nada m&aacute;s que l&iacute;mites", <i>Nexos</i>, no. 272, agosto, pp. 62&#45;65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373610&pid=S1870-3925200200030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cordera, Rolando (2000), "El vuelco de las urnas", <i>Nexos</i>, no. 272, agosto, pp. 31&#45;33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373612&pid=S1870-3925200200030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gam&eacute;s, Gil (2000), "Los anales del voto", <i>Nexos</i>, no. 272, agosto, pp. 68&#45;72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373614&pid=S1870-3925200200030000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez Mart&iacute;nez, &Aacute;ngel Fernando (2000), <i>Los procesos de selecci&oacute;n de candidatos a gobernar en Chihuahua</i>, Cd. Ju&aacute;rez, Chihuahua, Universidad Aut&oacute;noma de Ciudad Ju&aacute;rez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373616&pid=S1870-3925200200030000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, Marco (2000), "El PRD y las elecciones del 2000 en el D. F.", <i>El Cotidiano</i>, no. 104, noviembre&#45;diciembre, pp. 32&#45;47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373618&pid=S1870-3925200200030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez Vicencio, Tania y Juan Poom Medina (2001), "Elecciones en Baja California y Sonora. El proceso federal del a&ntilde;o 2000", en <i>Regi&oacute;n y Sociedad. Revista de El Colegio de Sonora</i>, vol. XIII, no. 22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373620&pid=S1870-3925200200030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto Federal Electoral (2000a), <i>Compilaci&oacute;n normativa electoral 2000</i>, M&eacute;xico, IFE/Centro de Formaci&oacute;n y Desarrollo, disco compacto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373622&pid=S1870-3925200200030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2000b), <i>Comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica y elecciones</i>, M&eacute;xico, IFE/Centro de Formaci&oacute;n y Desarrollo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373624&pid=S1870-3925200200030000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2000c), <i>El r&eacute;gimen electoral mexicano y las elecciones federales 2000</i>, M&eacute;xico, IFE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373626&pid=S1870-3925200200030000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Medina Pe&ntilde;a, Luis (2000), <i>La maquinaria electoral en el ochocientos mexicano. Diplomacia y revoluci&oacute;n: homenaje a Berta Ulloa</i>, M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373628&pid=S1870-3925200200030000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Memoria del taller Sumiya (2000), <i>El papel de las encuestas en las elecciones federales</i>, Agust&iacute;n Porras Mac&iacute;as, M&eacute;xico, Instituto Federal Electoral, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373630&pid=S1870-3925200200030000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Orellana Moyao, Alfredo (2000a), "La inform&aacute;tica electoral de 1988 al 2000", <i>Este pa&iacute;s</i>, 1 de julio, pp. 10&#45;20.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2000b), "Los mexicanos y las opciones pol&iacute;ticas del 2000", <i>Este pa&iacute;s</i>, 1 de abril, pp. 19&#45;26.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; y Carolina G&oacute;mez (2000), "Balance electoral", <i>Este pa&iacute;s</i>, 1 de agosto, pp. 14&#45;19.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; y Olivia Moyari (1999), "&iquest;Qui&eacute;n organizar&aacute; las elecciones del 2000?", <i>Este pa&iacute;s</i>, 1 de diciembre, pp. 43&#45;46.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paramio, Ludolfo (2000), "El dinosaurio de papel. Demasiadas inc&oacute;gnitas", <i>Nexos</i>, no. 272, agosto, pp. 42&#45;44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373636&pid=S1870-3925200200030000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peschard, Jacqueline (2000), "Paradojas de las coaliciones", <i>Nexos</i>, no. 272, agosto, pp. 59&#45;60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373638&pid=S1870-3925200200030000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Qui&ntilde;&oacute;nez, Javier (2000), "Sobre la precisi&oacute;n de las encuestas antes de la elecci&oacute;n del 2 de julio", <i>Este pa&iacute;s</i>, 1 de octubre, pp. 42&#45;50.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reyes, Luis (2000), "El PRI despu&eacute;s del 2 de julio del 2000, balance y perspectivas", <i>El Cotidiano</i>, no. 104, noviembre&#45;diciembre, pp. 32&#45;38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373641&pid=S1870-3925200200030000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reyes del Campillo, Juan (2000), "2 de julio: una elecci&oacute;n por el cambio", <i>El Cotidiano</i>, no. 104, noviembre&#45;diciembre, pp. 5&#45;16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373643&pid=S1870-3925200200030000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reyes Heroles, Federico (coord.) (2000), <i>Hacia la presidencia en el 2000</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373645&pid=S1870-3925200200030000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ruiz, Benedicto y Tania Hern&aacute;ndez V. (2000), "Elecciones en los estados de la frontera norte", <i>El Cotidiano</i>, no. 104, noviembre&#45;diciembre, pp. 16&#45;31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373647&pid=S1870-3925200200030000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Woldenberg, Jos&eacute; (2000), "La alternancia", <i>Nexos</i>, no. 272, agosto, pp. 36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6373649&pid=S1870-3925200200030000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n0a"></a><a href="#n0b">*</a> El mismo equipo de Vicente Fox defini&oacute; en los siguientes t&eacute;rminos el voto &uacute;til: "El producto de la sinergia esperada del consenso social del cambio y ante la evidencia de la derrota, se suma en forma condicionada al candidato delantero que garantiza la alternancia, no obstante la diferenciaci&oacute;n de ideolog&iacute;as" (2000, <i>Reforma</i>, 2 de junio, p. 3A).</font></p>      ]]></body><back>
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