<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-3925</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Región y sociedad]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Región y sociedad]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-3925</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Sonora]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-39252002000200010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El gobierno de los bienes comunes: La evolución de las instituciones de acción colectiva]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ángel Lara]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hiram]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,El Colegio de Sonora Programa de Estudios Políticos y Gestión Pública ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Hermosillo Sonora]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<volume>14</volume>
<numero>24</numero>
<fpage>263</fpage>
<lpage>269</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-39252002000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-39252002000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-39252002000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="Verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Elinor Ostrom (2000),</b></font><font face="verdana" size="4"><b><i> El gobierno de los bienes comunes. La evoluci&oacute;n de las instituciones de acci&oacute;n colectiva</i></b> </font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Hiram &Aacute;ngel Lara*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, UNAM&#45;CRIM&#45;FCE, 395 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><i>&nbsp;</i></font><i><font face="verdana" size="2">* Profesor&#45;investigador del Programa de Estudios Pol&iacute;ticos y Gesti&oacute;n P&uacute;blica de El Colegio de Sonora. Se le puede enviar correspondencia a Av. Obreg&oacute;n 54, Centro, Hermosillo, Sonora, M&eacute;xico, C. P. 83000,</font></i><font face="verdana" size="2"> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:hlara@colson.edu.mx">hlara@colson.edu.mx</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1965 se public&oacute; <i>The Logic of Collective Action. Public Goods and the Theory of Groups</i>, y a partir de entonces se origin&oacute; un debate, por dem&aacute;s interesante, alrededor de las acciones colectivas y la posibilidad de alcanzar resultados &oacute;ptimos o ben&eacute;ficos para los grupos inmersos en la toma de decisiones. Robert Axelrod en <i>The Emergence of Cooperation Among Egoists, The Evolution of Cooperation</i> &#151;&eacute;ste &uacute;ltimo traducido y editado por Alianza Editorial&#151; y <i>Modeling the Evolution of Norms</i> propuso la idea evolutiva de la cooperaci&oacute;n, mediante la cual se resolv&iacute;an los problemas del tipo del dilema del prisionero por medio de secuencias de acciones cooperativas en primeras y segundas vueltas. Con base en las ideas presentadas por Axelrod, Elinor Ostrom, en <i>El Gobierno de los comunes</i> y retomando "el provocador art&iacute;culo de Garret Hardin" de 1968, resuelve el mismo dilema pero para una situaci&oacute;n totalmente distinta: para situaciones de degradaci&oacute;n del ambiente y de explotaci&oacute;n de los recursos naturales de uso com&uacute;n que se encuentran en riesgo de agotarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Ostrom, que vio la luz en su versi&oacute;n inglesa en 1990, ha sido recuperado por el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica en su Secci&oacute;n de Obras de Econom&iacute;a Contempor&aacute;nea, con una muy buena traducci&oacute;n de Corina de Iturbide Calvo y Adriana Sandoval. El mismo est&aacute; dividido en una introducci&oacute;n y seis cap&iacute;tulos y se inicia con la <i>Reflexi&oacute;n de los comunes</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reflexiones de los comunes</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ilustrar la <i>Tragedia de los comunes</i>, Hardin hab&iacute;a concluido que los individuos tienden a aumentar sus comportamientos ego&iacute;stas cuando se enfrentan a situaciones de escasez en la explotaci&oacute;n de cualquier recurso natural o bien com&uacute;n, de tal manera que se involucran en circunstancias no cooperativas y por lo mismo aceleran la degradaci&oacute;n del bien que se encuentra en riesgo. "La ruina es el destino hacia el cual todos los hombres se precipitan, persiguiendo cada uno su propio inter&eacute;s en una sociedad que cree en la libertad de los bienes comunes". De acuerdo con esta premisa, quienes se apropian de esos recursos caen en juegos con una estrategia dominante: la no cooperaci&oacute;n. Con ello la tragedia del bien com&uacute;n es evidente. Elinor Ostrom sugiere que esta idea no es del todo cierta, ya que las restricciones que se consideran inmutables en un juego del tipo de <i>dilema del prisionero</i> no siempre lo son; "&#91;...&#93; No todos los usuarios de recursos naturales son incapaces de cambiar sus restricciones; en tanto que los individuos sean vistos como prisioneros, las prescripciones pol&iacute;ticas tomar&aacute;n como referencia esta met&aacute;fora. Por ello, prefiero abordar la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo incrementar las capacidades de los participantes para cambiar las reglas coercitivas del juego a fin de alcanzar resultados distintos a las despiadadas tragedias" (p. 33).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contagiada del optimismo de Axelrod &#151;al resolver los dilemas de cooperaci&oacute;n&#151;, la autora sugiere que hay que llegar a soluciones alternativas a las planteadas por los te&oacute;ricos del Estado o de la privatizaci&oacute;n, pues estas soluciones no son las &uacute;nicas v&iacute;as para resolver los problemas a los que se enfrentan quienes se apropian de <i>recursos de uso com&uacute;n</i> (RUC). Ostrom propone un juego donde es posible establecer contratos vinculantes entre todos los jugadores y que los obliga a "cumplir de manera infalible" con los acuerdos iniciales y con estrategias de cooperaci&oacute;n formadas por ellos mismos. Es necesario, entonces, contar con una estructura institucional que permita la repartici&oacute;n equitativa de los niveles de rendimiento y los costos de la explotaci&oacute;n de RUC, lo cual llevar&aacute; a un <i>juego de ejecuci&oacute;n autofinanciada del contrato</i> que permite a los contratantes tener un mayor control sobre las decisiones de uso y apropiaci&oacute;n del recurso: "el inter&eacute;s propio de los que negociaron el contrato los conducir&aacute; a supervisarse mutuamente y a reportar las infracciones observadas, de modo que se hace cumplir el contrato" (pp. 44&#45;45). Con base en lo anterior, la autora sugiere que se puede llegar a una evaluaci&oacute;n m&aacute;s realista de las capacidades y las limitaciones humanas para situaciones donde se comparten los principales aspectos tr&aacute;gicos del uso de los recursos comunes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El enfoque institucional para el estudio de la autorganizaci&oacute;n y la autogesti&oacute;n en casos de RUC</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ostrom se pregunta: &iquest;C&oacute;mo un grupo de causantes que se encuentra en una situaci&oacute;n de interdependencia puede organizarse y gobernarse a s&iacute; mismo para obtener beneficios conjuntos ininterrumpidos, a pesar de la tentaci&oacute;n del gorroneo (<i>free&#45;ride</i>)? Para la autora la respuesta correcta depende de varios elementos: de la consideraci&oacute;n de los costos y beneficios de las acciones de los individuos y de su vinculaci&oacute;n con los resultados esperados; de la reducci&oacute;n de la incertidumbre causada por la falta de conocimiento sobre el sistema de recursos explotable, por medio de un proceso de aprendizaje basado en ensayo y error; de la provisi&oacute;n y apropiaci&oacute;n de los RUC a trav&eacute;s del tiempo y de la tasa de descuento de los rendimientos futuros de la explotaci&oacute;n de un recurso agotable. Con ello, se forma un entramado de interdependencia entre los actores participantes, de tal manera que los individuos se ven afectados colectivamente en casi todo lo que hacen, y se obligan a actuar conjuntamente, pues de lo contrario los beneficios netos ser&iacute;an menores que si lo hicieran de manera independiente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, sugerir&aacute; la autora, "el problema que enfrentan los apropiadores de RUC es de organizaci&oacute;n: c&oacute;mo cambiar la situaci&oacute;n en la que los apropiadores act&uacute;an de manera independiente a otra en que adoptan estrategias coordinadas para obtener mejores beneficios comunes o para reducir sus da&ntilde;os. Ello no significa crear necesariamente una organizaci&oacute;n" (p. 78). Si se parte de esta premisa, los problemas a resolver son: 1) los m&eacute;todos de provisi&oacute;n de un nuevo conjunto de instituciones; 2) el establecimiento de compromisos cre&iacute;bles, y 3) la supervisi&oacute;n mutua que se genera. El resultado en la resoluci&oacute;n de estos problemas permite entender c&oacute;mo es que las organizaciones que explotan RUC han logrado formar instituciones propias que han sobrevivido por largo tiempo, entonces, se vuelve necesario voltear a ellas. De esta manera, la brecha existente entre los elementos te&oacute;ricos de la acci&oacute;n colectiva y la parte emp&iacute;rica se saldar&iacute;a si los investigadores se acercaran a estudiar ese tipo espec&iacute;fico de instituciones. "La estrategia b&aacute;sica consiste en identificar aquellos aspectos de contexto f&iacute;sico, cultural e institucional que con cierta probabilidad influyen en la determinaci&oacute;n de quienes participar&aacute;n en una situaci&oacute;n, las acciones que pueden llevar a cabo y sus costos, los resultados que pueden alcanzarse, c&oacute;mo se vinculan las acciones con los resultados &#91;...&#93;. Una vez que se cuenta con la informaci&oacute;n necesaria, puede abstraerse de la riqueza de una situaci&oacute;n emp&iacute;rica para concebir un juego que se pueda jugar y que capte la esencia de los problemas enfrentados por los individuos" (pp. 99&#45;100).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">An&aacute;lisis de RUC de larga duraci&oacute;n, autorganizados y de autogesti&oacute;n</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que volver al an&aacute;lisis institucional hist&oacute;rico, sugiere Ostrom, pues all&iacute; podemos encontrar la respuesta a aquellas situaciones donde los apropiadores han creado, aplicado y supervisado sus propias reglas para controlar el uso de RUC y, con ello, han logrado que las instituciones creadas hayan sobrevivido al paso del tiempo. &iquest;De qu&eacute; depende la sobrevivencia de los RUC de larga duraci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l es la base de su fortaleza institucional? La autora se&ntilde;ala, a partir de los casos presentados y analizados en el libro (la tenencia comunal en Suiza, la irrigaci&oacute;n de las huertas espa&ntilde;olas y la irrigaci&oacute;n en Filipinas), siete principios de dise&ntilde;o que caracterizan a estas instituciones: l&iacute;mites claramente definidos; coherencia entre las reglas de apropiaci&oacute;n y provisi&oacute;n; arreglos de elecci&oacute;n colectiva; supervisi&oacute;n; sanciones graduadas; mecanismos para la resoluci&oacute;n de conflictos; reconocimiento m&iacute;nimo de derechos de organizaci&oacute;n y entidades anidadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">An&aacute;lisis del cambio institucional</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las instituciones se modifican para perdurar. Esa es la raz&oacute;n de su sobrevivencia durante largos periodos en ambientes caracterizados por la incertidumbre. En este cap&iacute;tulo se analizan algunos casos donde el &eacute;xito de las instituciones fue el resultado de un proceso evolutivo desde los viejos esquemas normativos a unos m&aacute;s nuevos. Los ejemplos son por dem&aacute;s interesantes y de una gran relevancia para los estados del norte de M&eacute;xico, pues en esta parte del pa&iacute;s se presentan problemas similares a los planteados por Elinor Ostrom en Los &Aacute;ngeles, la Cuenca Raymond, la Cuenca Oeste &#151;cerca de la pen&iacute;nsula de Palos Verdes&#151; y la Cuenca Central, cerca de Pasadena. Todos ellos afectados por problemas de bombeo y disputas por obtener todos los derechos de extracci&oacute;n del agua. La autora da cuenta clara de c&oacute;mo se pasa de un problema de primer orden, donde era imposible pensar en el beneficio colectivo, a una situaci&oacute;n donde los principales participantes y afectados modifican el esquema normativo y lo adecuan a sus intereses futuros. Lo anterior fue posible porque el proceso de cambio institucional se present&oacute; como un proceso incremental y secuencial, con resultados inmediatos, beneficios de corto plazo que facilitaron las inversiones futuras y se cont&oacute; con la cooperaci&oacute;n de las comunidades afectadas, del Estado y de la iniciativa privada. En todas estas situaciones, los siete principios de dise&ntilde;o se cumplieron de manera satisfactoria, afirmar&aacute; m&aacute;s adelante Ostrom.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">An&aacute;lisis de los fracasos y de las fragilidades institucionales</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia del cap&iacute;tulo precedente, en &eacute;ste se muestran algunos ejemplos que, con circunstancias que parec&iacute;an similares, resultaron fracasos rotundos en cuanto elaboraci&oacute;n de instituciones; son los casos de la Cuenca de San Bernardino en California, una pesquer&iacute;a y un proyecto de irrigaci&oacute;n en Sri Lanka y el caso de un grupo de pescadores en la Costa de Terranova. Los fracasos, dir&aacute; Ostrom, son consecuencia de un no cumplimiento de los principios de dise&ntilde;o, lo cual no sucede en los casos exitosos que lograron construir instituciones robustas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un marco para el an&aacute;lisis de la autoorganizaci&oacute;n y autogesti&oacute;n de RUC</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A manera de conclusi&oacute;n y extendiendo algunas recomendaciones de pol&iacute;tica, Ostrom escribe este &uacute;ltimo cap&iacute;tulo. Aqu&iacute;, la autora sugiere que hay que tener cuidado con el uso de modelos abstractos que intentan "imponer panaceas institucionales universales para resolver problemas a peque&ntilde;a escala, pero no por ello menos complejos, inciertos y dif&iacute;ciles. La aclaraci&oacute;n de que el mundo es m&aacute;s complejo de lo que muestran estos modelos es obvia, y no es &uacute;til en s&iacute; misma" (p. 291). A partir de esto, recomendar&aacute; marcos te&oacute;ricos que se acerquen m&aacute;s a los trabajos emp&iacute;ricos y que no se basen en supuestos extremos de comportamiento individuales o colectivos, pues ello s&oacute;lo propiciar&aacute; que se aumente la distancia entre la teor&iacute;a y la realidad. Es necesario considerar que las estructuras institucionales no permanecen fijas, ni son determinadas ex&oacute;genamente tal y como lo sugieren las teor&iacute;as que abogan por la intervenci&oacute;n del Estado o la total privatizaci&oacute;n, sino que hay factores end&oacute;genos que tienen que ver con la conformaci&oacute;n de las l&oacute;gicas institucionales a lo largo del tiempo. Lo importante, afirmar&aacute; Ostrom, radica en deducir c&oacute;mo se resuelven los problemas de provisi&oacute;n del bien, compromiso cre&iacute;ble y la supervisi&oacute;n mutua entre los actores implicados, tomando en cuenta:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. La necesidad de reflejar la naturaleza incremental, autotransformadora del cambio institucional.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. La importancia de las caracter&iacute;sticas de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos externos, con base en un an&aacute;lisis para conocer c&oacute;mo afectar&iacute;an las variables internas los niveles de provisi&oacute;n colectiva de las reglas, y</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La necesidad de incluir los costos de informaci&oacute;n y transacci&oacute;n.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contribuci&oacute;n de Ostrom no busca ser omnisciente, pero s&iacute; es omnicomprensiva. Con un dejo de humildad, acepta que con su esquema propuesto no se podr&iacute;a generalizar teor&iacute;a alguna. Por ello recomienda seguir estudiando las instituciones, pues no todas se comportan de igual manera en todos los casos y aquello que cre&iacute;amos que pod&iacute;a ser una regla no lo es. En este sentido, la obra no niega la aceptaci&oacute;n de la teor&iacute;a neoinstitucional y las influencias que sobre ella ejercen Douglas North, Buchanan, Shepsle y Williamson.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el trabajo tiene una naturaleza innovadora, no deja de preocupar que en los casos presentados por la autora como fracasos, los mismos, tengan estructuras muy parecidas a las instituciones de gobierno y autogesti&oacute;n del tercer mundo, particularidad que es un tanto obviada y enmarcada dentro de los principios de dise&ntilde;o sugeridos por la autora. Afortunadamente, Elinor Ostrom deja abierta la posibilidad para agregar ideas que resulten particularmente especiales para entender el fracaso o el &eacute;xito en la explotaci&oacute;n de recursos de uso com&uacute;n en cualquier parte del mundo.</font></p>      ]]></body>
</article>
