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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas cr&iacute;ticas</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Elecciones en Baja California y Sonora. El proceso federal del a&ntilde;o 2000</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Tania Hern&aacute;ndez Vicencio, Juan Poom Medina*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Los autores son profesores&#45;investigadores de El Colegio de la Frontera Norte y El Colegio de Sonora, respectivamente. Correo electr&oacute;nico:</i> <a href="mailto:tania@colef.mx">tania@colef.mx</a> y <a href="mailto:jpoom@colson.edu.mx">jpoom@colson.edu.mx</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo de esta nota es analizar los resultados de las elecciones federales celebradas en julio del 2000, en dos estados de la frontera norte con una historia electoral y pol&iacute;tica distinta: Sonora, de amplia tradici&oacute;n priista, y Baja California, cuna de la alternancia pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es pertinente aclarar que el an&aacute;lisis se refiere b&aacute;sicamente a los resultados del proceso electoral federal, ya que en Sonora se llevaron a cabo elecciones locales y federales de manera simult&aacute;nea. Aunque no podemos dejar de reconocer que hay distintas din&aacute;micas en funci&oacute;n del nivel en que se realicen las elecciones, y que al presentarse de manera conjunta hay elementos que de una u otra forma influyen en los resultados, este trabajo intenta realizar una comparaci&oacute;n de lo que aconteci&oacute; en ambas entidades respecto a los resultados electorales de la jornada federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto de partida de este trabajo es que el dos de julio fue una coyuntura caracterizada por dos situaciones. Por un lado, fue el reflejo de un proceso de largo alcance que viene gest&aacute;ndose desde 1988, pero sobre todo en los procesos electorales de 1994 y 1997, cuando los partidos pol&iacute;ticos empezaron a registrar importantes modificaciones en su votaci&oacute;n en las entidades del pa&iacute;s. Esta situaci&oacute;n ha propiciado el reacomodo de fuerzas dentro del sistema de partidos a nivel local, por lo que las elecciones del 97 resultaron altamente competitivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la del dos de julio fue una elecci&oacute;n marcada por la idea del plebiscito. En esta ocasi&oacute;n se puso a prueba el deseo de la sociedad mexicana de refrendar o no al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el gobierno federal y, por primera vez en la historia pol&iacute;tica moderna de M&eacute;xico, la presidencia de la rep&uacute;blica realmente estuvo en disputa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los pasados comicios federales el candidato de la Alianza por el Cambio (AC), V&iacute;cente Fox Quesada, gan&oacute; en todos los estados de la frontera norte de M&eacute;xico con un promedio de votaci&oacute;n de 41%. Mientras que Francisco Labastida Ochoa, candidato del PRI, obtuvo un promedio de votaci&oacute;n de 38%. Entre los estados norte&ntilde;os con mayor margen de votaci&oacute;n obtenida por Vicente Fox, se encuentran precisamente Sonora y Baja California.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Baja California y el voto azul</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien en los comicios federales de 1994 el PRI gan&oacute; casi todos los distritos de las entidades fronterizas, con excepci&oacute;n de los distritos 4 y 10 de Nuevo Le&oacute;n y el 2 de Nogales, Sonora, esta situaci&oacute;n evidentemente tuvo sus matices en funci&oacute;n de la historia electoral y pol&iacute;tica de cada uno de los estados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Baja California, la explicaci&oacute;n de los resultados de 1994 est&aacute; ligada a dos situaciones: por un lado, a la progresiva erosi&oacute;n que el voto panista hab&iacute;a tenido, como resultado del ejercicio de gobierno a partir de 1989 (Guill&eacute;n, 1998). Las expectativas de cambio creadas en la sociedad bajacaliforniana, en relaci&oacute;n al nuevo gobierno, hab&iacute;an sido mayores que las posibilidades reales del panismo para hacer transformaciones de fondo a la estructura de gobierno. Estas limitantes estaban relacionadas entre otros factores con las resistencias al cambio de los actores pol&iacute;ticos tradicionales, la falta de sensibilidad pol&iacute;tica de los propios gobernantes que hab&iacute;an llegado a la confrontaci&oacute;n con los l&iacute;deres sociales, as&iacute; como a la falta de una idea clara de los propios panistas en torno a cu&aacute;les eran los objetivos de largo plazo en la resoluci&oacute;n de las demandas sociales, de manera que estos concretaran en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y programas de gobierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, los resultados de 1994 tambi&eacute;n tuvieron que ver con lo que representaba para los bajacalifornianos la candidatura de Ernesto Zedillo. Con la postulaci&oacute;n de Zedillo a la presidencia de la Rep&uacute;blica, de alguna manera revivir&iacute;a el sentimiento regionalista, ya que el candidato resaltar&iacute;a su origen mexicalense y con ello har&iacute;a aflorar parte del simbolismo que para los bajacalifornianos ha representado la relaci&oacute;n entre el centro y la regi&oacute;n. Se gener&oacute; una fuerte expectativa en torno a la posibilidad de una mayor presencia de recursos federales en la entidad y, sobre todo, de que un personaje de origen fronterizo accediera al centro del poder pol&iacute;tico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; las cosas, los priistas sabr&iacute;an capitalizar estas dos situaciones y con ello regresaron a la pelea en el terreno electoral. De hecho, los resultados de 1994 fueron el corolario de una tendencia que ven&iacute;a present&aacute;ndose desde la primera elecci&oacute;n posterior al a&ntilde;o de la alternancia, ya que la ventaja que hab&iacute;a obtenido el Partido Acci&oacute;n Nacional (PAN) en 1989 se hab&iacute;a reducido en las elecciones federales de 1991. Aunque en la elecci&oacute;n local en 1992, el PAN lograr&iacute;a recuperar su tasa de votaci&oacute;n, no alcanz&oacute; el nivel obtenido en 1989, a pesar de la ventaja que representaba el control del gobierno estatal,<sup><a href="#Notas">1</a></sup> as&iacute; como de haber refrendado su triunfo en algunas alcald&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que se&ntilde;alar que entre 1989 y 1995 el PAN administr&oacute; los ayuntamientos de Tijuana, la alcald&iacute;a de Ensenada tambi&eacute;n encabezada por los panistas en el periodo de 1986 a 1995, as&iacute; como el ayuntamiento de Tecate entre 1992 y 1995. Hasta antes de 1995 solamente el municipio de Mexicali hab&iacute;a sido conservado por el PRI. Por otra parte, entre 1989 y 1995 el Congreso local hab&iacute;a sido controlado por el PAN, y aunque Acci&oacute;n Nacional no tuvo mayor&iacute;a absoluta: de un total de 19 diputados cont&oacute; con 9 diputados entre 1989 y 1992 y 8 entre 1992 y 1995. Es decir, la fracci&oacute;n panista hab&iacute;a ganado un importante sitio en la negociaci&oacute;n pol&iacute;tica y se convertir&iacute;a en respaldo sustancial para el Gobierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ha comentado, las elecciones de 1997 resultaron altamente competitivas pr&aacute;cticamente en todo el pa&iacute;s y Baja California no fue la excepci&oacute;n.<sup><a href="#Notas">2</a></sup> En las elecciones para diputados de mayor&iacute;a relativa qued&oacute; claro c&oacute;mo el PRI ya hab&iacute;a perdido quince puntos porcentuales de su votaci&oacute;n, respecto a los resultados de 1994 (ver el <a href="#c1">cuadro 1</a>), mientras que el PAN al igual que el PRD hab&iacute;an ganado 6 puntos en la votaci&oacute;n de 1997 respecto a 1994. En esta elecci&oacute;n, el PAN nuevamente ganar&iacute;a espacios pol&iacute;ticos importantes ya que obtuvo el 43% de los votos, mientras que el PRI apenas cont&oacute; con el 36% de los sufragios. Estos resultados representaban una recuperaci&oacute;n importante para el PAN, no obstante la diferencia que hab&iacute;an tenido estos partidos en 1994 era de 14 puntos a favor del PRI, mientras que en 1997 apenas fue de 7 puntos porcentuales a favor del PAN.</font>	</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a><img src="../img/revistas/regsoc/v13n22/a6c1.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque es importante aclarar que hay matices necesarios para comprender la din&aacute;mica de los procesos electorales federales y locales, la elecci&oacute;n del dos de julio del a&ntilde;o 2000 en Baja California mostr&oacute; dos situaciones: Por un lado, la consolidaci&oacute;n del bipartidismo PAN&#45;PRI y por otro, que a pesar de los tropiezos en la gesti&oacute;n p&uacute;blica de los panistas, &eacute;sta sigue siendo una opci&oacute;n viable para los bajacalifornianos, y lo reflejaron a la hora de emitir su voto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe destacar, adem&aacute;s, que el PRI sufre un fuerte divisionismo en el estado desde 1989 (Hern&aacute;ndez, 2000a), mientras que el PAN ha logrado administrar sus conflictos internos, derivados de la pugna por el poder y el control de la pol&iacute;tica del partido, en tanto que su punto de uni&oacute;n ha sido la permanencia en el ejercicio de gobierno (Hern&aacute;ndez, 2000b). As&iacute; pues, a pesar de los momentos de inestabilidad interna, los panistas han venido renovando sus recursos humanos, materiales y t&eacute;cnicos, por lo que han podido hacer frente a los procesos electorales generalmente en forma exitosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 2 de julio de 2000 el porcentaje de participaci&oacute;n ciudadana en Baja California fue del orden de 57.5%. Es decir, se presentaron a votar 862,259 electores, de una lista nominal de 1,498,939. En Baja California AC obtuvo la mayor&iacute;a de los votos en la elecci&oacute;n para presidente de la rep&uacute;blica, es decir, el 49.7% de los sufragios (v&eacute;ase el <a href="#c2">cuadro 2</a>), frente al 37% de votos para el PRI y apenas 9% de los votos de la Alianza por M&eacute;xico (AM).</font>	</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a><img src="../img/revistas/regsoc/v13n22/a6c2.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que respecta a diputados de mayor&iacute;a relativa y representaci&oacute;n proporcional, AC obtuvo el 48.7% en ambos casos, frente al 37.4% del PRI y el 9.1% de la AM (v&eacute;anse los cuadros <a href="#c3">3</a> y <a href="#c4">4</a>, respectivamente). Mientras que en la elecci&oacute;n para senadores AC alcanz&oacute; un porcentaje muy similar al obtenido en la elecci&oacute;n para presidente de la Rep&uacute;blica, es decir, el 49% de los sufragios emitidos por los bajacalifornianos (v&eacute;ase el <a href="#c5">cuadro 5</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a><img src="../img/revistas/regsoc/v13n22/a6c3.jpg"></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a><img src="../img/revistas/regsoc/v13n22/a6c4.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c5"></a><img src="../img/revistas/regsoc/v13n22/a6c5.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto al voto dividido, hay que apuntar que si bien las diferencias en la votaci&oacute;n para presidente de la rep&uacute;blica y para diputados, en el caso de los dos partidos principales, fue peque&ntilde;a, &eacute;sta es a&uacute;n menor en el caso del PRI. Es decir, mientras este partido tiene una diferencia de apenas cuatro d&eacute;cimas de punto porcentual a favor de la votaci&oacute;n de diputados, en el caso de la AC la diferencia fue de un punto porcentual a favor de la votaci&oacute;n de presidente de la rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, hay que apuntar que Vicente Fox gan&oacute; la elecci&oacute;n para presidente de la rep&uacute;blica en todos los distritos electorales de la entidad (ver el <a href="#c6">cuadro 6</a>). El estado se divide en seis distritos 1 y 2 de Mexicali, el 3 que cubre parte de Tecate y Ensenada, mientras que el 4, 5 y 6 se encuentran en Tijuana. Aunque los distritos electorales en general est&aacute;n constituidos por centros urbanos, Tijuana concentra el mayor n&uacute;mero de electores a nivel estatal. La votaci&oacute;n obtenida por la AC en los distritos electorales de Baja California fue en promedio de 50%, incluyendo el distrito 1 de la zona agr&iacute;cola del Valle de Mexicali, que hab&iacute;a sido tradicionalmente un basti&oacute;n electoral del PRI.</font>	</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c6"></a><img src="../img/revistas/regsoc/v13n22/a6c6.jpg"></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sonora: recomposici&oacute;n del escenario pol&iacute;tico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Sonora, las elecciones federales presentaron escenarios relevantes que marcaron un nuevo horizonte pol&iacute;tico. El concurso electoral en los siete distritos distribuidos a lo largo de la entidad, tuvo como aliciente el efecto Fox y, con ello puede se&ntilde;alarse, se rompieron los tradicionales resultados a favor de los candidatos priistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El calendario electoral sonorense establece que el d&iacute;a de la jornada se desarrollan las elecciones federales y locales. Esto hace necesario tener una precauci&oacute;n metodol&oacute;gica (entre muchas otras): separar en el an&aacute;lisis, el clima pol&iacute;tico de los procesos federales y los locales para comprender en t&eacute;rminos m&aacute;s expl&iacute;citos los resultados generados durante la jornada electoral. En otros t&eacute;rminos, las ventajas que ofrece tener el mismo d&iacute;a de elecciones los dos tipos de procesos electorales puede, en la mayor&iacute;a de las ocasiones, confundirnos al mezclar los resultados federales con los locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sonora se caracteriza por ser una entidad de tradici&oacute;n priista a nivel de la votaci&oacute;n para la gubernatura. Por seis a&ntilde;os, se encontr&oacute; en medio de un corredor fronterizo de gobiernos estatales de oposici&oacute;n, Baja California y Chihuahua. Sin embargo, despu&eacute;s de las elecciones del 2 de julio de 2000, Sonora se convierte en una entidad con gobierno estatal de oposici&oacute;n al gobierno federal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior tiene significado relevante, debido a las diferentes caracter&iacute;sticas que a lo largo de la d&eacute;cada de los noventa se establecieron en los procesos electorales locales en relaci&oacute;n a los procesos federales. Los electores sonorenses aprendieron a votar por la oposici&oacute;n. Por ejemplo, despu&eacute;s de las elecciones locales de 1997, el gobernador electo durante ese proceso electoral, Armando L&oacute;pez Nogales, encontr&oacute; un escenario complicado: Gobernar a casi el 80% de la poblaci&oacute;n con gobiernos municipales de oposici&oacute;n (Consejo Estatal Electoral, 1998) y enfrentar la conformaci&oacute;n del primer gobierno dividido (Lujambio, 1997) o congreso sin mayor&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Sonora, entonces, el avance de la oposici&oacute;n hab&iacute;a alcanzado esca&ntilde;os significativos que por d&eacute;cadas fueron inimaginables. Si bien la gubernatura se ha convertido en un esca&ntilde;o con el sello del PRI, durante las elecciones de 1997 y 2000 los electores mostraron la caracter&iacute;stica del voto diferenciado. Es decir, votaron por varias opciones, provocando una geograf&iacute;a electoral multicolor que muestra la alta competitividad en la arena electoral. No en vano el avance de la oposici&oacute;n est&aacute; ligada a los resultados de la elecci&oacute;n presidencial, donde puede observarse que despu&eacute;s del 2 de julio Sonora se convirti&oacute; en la quinta entidad con mayor votaci&oacute;n a favor de la AC, como se vera m&aacute;s adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n los resultados municipales y distritales indican el avance que el PAN ha tenido en distintos municipios importantes de la entidad, entre ellos Hermosillo, la capital. Por su parte, el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD) durante 1997 mostr&oacute; la capacidad para asentarse en el sur del estado y convertirlo en su basti&oacute;n electoral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sonora cuenta con siete distritos uninominales federales que dividen a la entidad. Lejos de ser exactamente perfectos respecto al equilibrio demogr&aacute;fico, sus caracter&iacute;sticas, sin embargo, no son extremadamente disparejas. En la d&eacute;cada de los noventa, las reformas electorales al C&oacute;digo Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) provocaron en los 300 distritos del pa&iacute;s, distintas readecuaciones. En Sonora, los distritos electorales se enumeraron de norte a sur. As&iacute;, la cabecera del Distrito 1 corresponde a San Luis R&iacute;o Colorado; la cabecera de los Distritos 2 y 3 corresponden a Magdalena de Kino y Hermosillo Norte; los Distritos 4 y 5 tienen su cabecera en Guaymas y Hermosillo sur; y, por &uacute;ltimo, los Distritos 6 y 7 corresponden a Ciudad Obreg&oacute;n y Navojoa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior es importante subrayarlo por varias razones. La primera raz&oacute;n es por el impacto que ha tenido en la mayor&iacute;a de las entidades federativas la elaboraci&oacute;n de la distritaci&oacute;n electoral bajo el criterio de que alg&uacute;n partido obtenga una clara ventaja (Giovani Sartori, 1996:35). En este contexto, con la distritaci&oacute;n actual, la distinci&oacute;n entre el voto urbano y el voto rural debe tomarse en consideraci&oacute;n para analizar los resultados de la elecci&oacute;n del 2 de julio. Durante las elecciones presidenciales de 1994, cuando se pensaba que el PRI ser&iacute;a duramente castigado debido al tr&aacute;gico suceso del candidato sonorense por el PRI, Luis Donaldo Colosio, el PAN con su candidato Diego Fern&aacute;ndez de Cevallos s&oacute;lo alcanz&oacute; el triunfo en los distritos 3 y 4 caracterizados por su matiz urbano, mientras que el PRI gan&oacute; en los dem&aacute;s distritos cuya esencia es netamente rural. Respecto a las elecciones a senadores, ese a&ntilde;o el PAN gan&oacute; solamente el Distrito 2 con 61,044 votos contra 58,074 del candidato priista, los otros seis distritos fueron para el PRI. En las elecciones para Diputados, el PRI nuevamente gan&oacute; en seis distritos y perdi&oacute; en el distrito m&aacute;s urbano, el n&uacute;mero 2, donde el PAN obtuvo el triunfo (Larrosa y Vald&eacute;s, 1998).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta interpretaci&oacute;n m&aacute;s que simb&oacute;lica es el reflejo de una entidad en la que prevaleci&oacute; el voto duro a favor del PRI. En donde la oposici&oacute;n tuvo que trabajar de forma consistente para alcanzar posteriormente esca&ntilde;os para las dos c&aacute;maras. Durante las elecciones federales de 1997, la principal caracter&iacute;stica fue la subsunci&oacute;n de las elecciones federales a las locales. A nivel federal, se eligieron las siete diputaciones y la f&oacute;rmula para el Senado, as&iacute; como el senador de primera minor&iacute;a; mientras que a nivel local se eligieron los 21 esca&ntilde;os de mayor&iacute;a del Congreso local, las 72 alcald&iacute;as, y se renov&oacute; la gubernatura. Siendo cuidadosos, puede afirmarse que las miradas se centraron en las elecciones de gobernador, las alcald&iacute;as y el Congreso. A pesar de ello, los resultados federales del 6 de julio de 1997 tuvieron un brillo singular debido a la desaparici&oacute;n de la figura del fraude electoral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un breve recuento de los resultados federales de 1997, se&ntilde;ala que en las elecciones de diputados federales uninominales, los distritos correspondientes a San Luis R&iacute;o Colorado, Hermosillo Norte y Hermosillo Sur, fueron para los candidatos del PAN. Los distritos de Magdalena y Guaymas los obtuvieron los candidatos del PRI, y los &uacute;ltimos dos distritos correspondientes a Ciudad Obreg&oacute;n y Navojoa fueron para el PRD. El PAN obtuvo el 36.8%, el PRI 30.2% y el PRD el 2 7. 2 %. En las elecciones para el senado, el PRI gan&oacute; el 36%, el PAN 32% y 26% para el PRD. Asimismo, el 60% de la lista nominal asisti&oacute; a votar, contra el 77% de 1994 (Instituto Federal Electoral, 1997).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, los resultados y la votaci&oacute;n total a favor del candidato de AC, Vicente Fox, ser&iacute;an muy significativos. Fox gan&oacute; en seis de los siete distritos con porcentajes que fluctuaron arriba de los 10 y 20 puntos porcentuales sobre el candidato del PRI (v&eacute;ase <a href="#c7">cuadro 7</a>). Solamente en el Distrito 7, el candidato Francisco Labastida Ochoa obtuvo el triunfo con casi 13 puntos porcentuales por encima de Fox. En este distrito, curiosamente AC pas&oacute; a ser la tercera fuerza electoral, atr&aacute;s del candidato de AM, Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas. Los tradicionales distritos con votos duros a favor de Acci&oacute;n Nacional dejaron constancia de la fuerza con que se expresaron en las urnas. En el Distrito 3, Hermosillo Norte, el candidato de AC obtuvo 69.45% y el candidato del PRI 25.23%. En el distrito 5, Hermosillo Sur, AC obtuvo 66.63% y el PRI 26.42%.</font>	</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c7"></a><img src="../img/revistas/regsoc/v13n22/a6c7.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se mostraba la fuerza en los principales distritos urbanos a favor del candidato Fox. Tambi&eacute;n puede inferirse el voto de castigo hacia el candidato del PRI en el Distrito 2 de Magdalena de Kino; de hecho, en las elecciones locales, los candidatos a la alcald&iacute;a y diputaci&oacute;n ganaron sin mayores complicaciones. Para algunos analistas, se trat&oacute; del Efecto Fox, sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de inercias, la transici&oacute;n se esperaba. La alternancia era la cara de la necesidad de un nuevo r&eacute;gimen, de una nueva forma de gobernar. As&iacute;, los distritos se repartieron de la siguiente manera: AM obtuvo los Distritos 1, 2, 3 y 4. En los resultados resaltan las victorias de los j&oacute;venes candidatos Guillermo Padr&eacute;s El&iacute;as sobre el exsecretario de Gobierno, Roberto S&aacute;nchez Cerezo, en el distrito 2; y de Mar&iacute;a Velasco en el Distrito 5 sobre Francisco Hern&aacute;ndez del PRI (v&eacute;ase <a href="#c8">cuadro 8</a>).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c8"></a><img src="../img/revistas/regsoc/v13n22/a6c8.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a los resultados para el senado, la f&oacute;rmula de AC obtuvo la victoria sobre los candidatos del PRI despu&eacute;s de una competitiva elecci&oacute;n. Cuatro distritos los obtuvo la f&oacute;rmula de AC encabezada por Ram&oacute;n Corral y H&eacute;ctor Larios, y tres las obtuvieron los candidatos del PRI, Eduardo Bours Castelo y Miguel Angel Murillo. Los porcentajes totales se estructuraron con el 44.61% para AC y 39.40 para los candidatos tricolores. Por &uacute;ltimo, los candidatos de AM se conformaron con el 14.62% de la votaci&oacute;n total (v&eacute;ase <a href="#c9">cuadro 9</a>).</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c9"></a><img src="../img/revistas/regsoc/v13n22/a6c9.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, los resultados y el clima pol&iacute;tico permit&iacute;an inferir nuevos escenarios. La arrolladora victoria de los candidatos de AC hace repensar el nuevo sistema de partidos local; el multipartidismo se ha convertido en un tripartidismo perfectamente diferenciado. La jornada electoral dej&oacute; la tarea de indagar sobre las nuevas formas en que la ciudadan&iacute;a decidi&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para algunos, el cambio pol&iacute;tico como nuevo escenario hab&iacute;a llegado. Para otros, la alternancia significaba perder un tipo de patrimonio; el patrimonio que mantuvieron por poco m&aacute;s de setenta a&ntilde;os. Sonora se convirti&oacute;, como se dIjo al principio del apartado, en la quinta entidad con mayor porcentaje de votaci&oacute;n a favor del candidato presidencial de AM, con 51.55%. Los resultados marcaron el inicio, o quiz&aacute; el final, pensando de forma optimista, para otro escenario a nivel local: la alternancia a nivel de la gubernatura. Los n&uacute;meros as&iacute; lo indican.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Comentarios finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las elecciones federales del a&ntilde;o 2000 en Baja California y Sonora mostraron una din&aacute;mica netamente bipartidista, donde el PAN y el PRI se posicionaron como los dos principales partidos en la disputa electoral. Adem&aacute;s, estos comicios incorporaron a Sonora a un proceso altamente competitivo que deriv&oacute; en la emisi&oacute;n de un voto distinto al que tradicionalmente hac&iacute;an la mayor&iacute;a de los electores de esta entidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, es importante subrayar que si bien la ciudadan&iacute;a en ambos estados castig&oacute; electoralmente al PRI, este partido tampoco ha dejado de ser considerado como una opci&oacute;n viable. Por lo que e s muy probable que, sobre todo en el caso de Sonora, las circunstancias pol&iacute;ticas y la coyuntura espec&iacute;fica de que se trate sean elementos que incidan significativamente en posteriores elecciones. En este sentido, habr&iacute;a que poner atenci&oacute;n a la din&aacute;mica local que tendr&aacute; el proceso de recomposici&oacute;n del PRI para evitar que el divisionismo y las pugnas internas disminuyan m&aacute;s su presencia en las contiendas electorales, as&iacute; como su posibilidad real de recuperar espacios pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, hay que destacar que en el marco del sentimiento regionalista de dos estados norte&ntilde;os como Baja California y Sonora, un elemento adicional que tendr&aacute; peso en procesos electorales posteriores tiene que ver con el papel de la frontera norte dentro del proyecto del nuevo Gobierno a nivel federal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consejo Estatal Electoral de Sonora (1998), <i>Estad&iacute;sticas Electorales</i>, 6 de julio 1997, tomo I.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368455&pid=S1870-3925200100020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guill&eacute;n L&oacute;pez, Tonatiuh (1998), "Las elecciones de 1994 en Baja California: la erosi&oacute;n de un gobierno de alternancia", en Manuel Larrosa y Leonardo Vald&eacute;s (coords), <i>Elecciones y partidos pol&iacute;ticos en M&eacute;xico</i>, <i>1994</i>, M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Estudios de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica, Centro de Estad&iacute;stica y Documentaci&oacute;n Electoral.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368457&pid=S1870-3925200100020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez Vicencio, Tania (2000a), "Cr&oacute;nica de una derrota. El PRI y el PAN en Baja California en los comicios del a&ntilde;o 2000", <i>Estudios Sociales</i>, no. 20, noviembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368459&pid=S1870-3925200100020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2000b), "El PAN en Baja California. Diez a&ntilde;os de transformaciones", <i>El Cotidiano</i>, no. 100, marzo&#45;abril.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368461&pid=S1870-3925200100020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Larrosa, Manuel y Leonardo Vald&eacute;s (coords.) (1998), <i>Elecciones y partidos pol&iacute;ticos en M&eacute;xico</i>, <i>1994</i>, M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Estudios de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica, Centro de Estad&iacute;stica y Documentaci&oacute;n Electoral.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368463&pid=S1870-3925200100020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lujambio, Alonso (1997), <i>Poder legislativo. Gobiernos divididos en la federaci&oacute;n mexicana</i>, M&eacute;xico, UAM, IFE, CNCPyAP.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368465&pid=S1870-3925200100020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Negrete Mata, Jos&eacute; y Mario Herrera (1996), "Las elecciones estatales de 1995 en Baja California. &iquest;Continuidad en el cambio?, <i>El Cotidiano</i>, no. 75, marzo&#45;abril.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368467&pid=S1870-3925200100020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pacheco M&eacute;ndez, Guadalupe (1997), "La competencia electoral y el sistema de partidos en 1997", <i>El Cotidiano</i>, no. 85, septiembre&#45;octubre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368469&pid=S1870-3925200100020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1999), "En d&oacute;nde est&aacute;n los votos", <i>Etc&eacute;tera</i>, no. 328, mayo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368471&pid=S1870-3925200100020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poom, Juan y V&iacute;ctor Reynoso (2000), <i>Las elecciones de gobernador en Sonora</i>, 1997, fotocopia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368473&pid=S1870-3925200100020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reyes del Campillo, Juan (1997), "La transici&oacute;n se consolida", <i>El Cotidiano</i>, no. 85, septiembre&#45;octubre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368475&pid=S1870-3925200100020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ruiz Vargas, Benedicto y Tania Hern&aacute;ndez Vicencio (2000), "Elecciones en los estados de la frontera norte de M&eacute;xico", ponencia presentada en el XII Congreso Nacional de Estudios Electorales, organizado por la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, M&eacute;xico, 4 a 8 de diciembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368477&pid=S1870-3925200100020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sartori, Giovanni (1996), <i>Ingenier&iacute;a constitucional comparada</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6368479&pid=S1870-3925200100020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="Notas"></a>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Para una interpretaci&oacute;n sobre la evoluci&oacute;n del voto entre 1989 y 1995, cons&uacute;ltese el art&iacute;culo de Negrete Mata y Herrera (1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Para un an&aacute;lisis de los significados del proceso electoral de 1997, v&eacute;ase Pacheco (1997) y Reyes del Campillo (1997).</font></p>      ]]></body><back>
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