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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Sergio Ortega Noriega (1999), <i>Breve historia de Sinaloa</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Hiram F&eacute;lix Rosas *</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, El Colegio de M&eacute;xico, 332 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Asistente de Investigaci&oacute;n del Programa de Relaciones Industriales de El Colegio de Sonora. Se le puede enviar correspondencia a Obreg&oacute;n 54, Centro, c. p 83000, Hermosillo, Sonora, M&eacute;xico, tels: 01(62) 12&#45;65&#45;51 y 17&#45;33&#45;38, fax: 12&#45;50&#45;21.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:hfelix@colson.colmex.mx">hfelix@colson.colmex.mx</a></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde hace algunos a&ntilde;os la historia nacional ha dejado de ser esa vieja se&ntilde;orona que todo lo sabe y todo lo muestra. La realidad mexicana, tan compleja y pluridimensional, no puede ser encerrada en los cl&aacute;sicos moldes historiogr&aacute;ficos que muestran un s&oacute;lo rostro; por el contrario, merece un trato especializado encaminado a desmenuzar las peculiaridades de cada una de las regiones que la integran.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con este af&aacute;n, el desmenuzador, aparece la Breve historia de Sinaloa, escrita por Sergio Ortega Noriega dentro de la Serie Breves Historias de los Estados de la Rep&uacute;blica Mexicana, colecci&oacute;n del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica que busca recoger historias profesionales, alejadas de la improvisaci&oacute;n, cercanas a la objetividad, escritas sin bilis y en el lenguaje de la tribu, como bien lo dice Luis Gonz&aacute;lez y Gonz&aacute;lez, impulsor de esta serie de obras. El libro cumple cabalmente estos objetivos, pues con un estilo ameno nos relata los sucesos medulares de la historia sinaloense, no como hechos aislados, sino como un proceso hist&oacute;rico y as&iacute;, manteniendo un rigor metodol&oacute;gico, se convierte en una obra propositiva y n&iacute;tida, tanto para los estudiosos del tema como para el p&uacute;blico en general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dif&iacute;cil tarea de reconstruir el pasado de Sinaloa lleva a Sergio Ortega a realizar una interesante amalgama de fuentes primarias, bibliograf&iacute;a contempor&aacute;nea y deducci&oacute;n hist&oacute;rica, cuando la informaci&oacute;n existente no deja claro alg&uacute;n problema. En s&iacute;, la aportaci&oacute;n de la obra es la s&iacute;ntesis de las principales investigaciones acerca de la historia de la entidad, enriquecidas con un excelente estilo narrativo y un agudo ojo cr&iacute;tico &#45;que s&oacute;lo lo da la experiencia&#45; para detectar las amplias lagunas y l&iacute;neas de investigaci&oacute;n pendientes en la historiograf&iacute;a sinaloense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro, que est&aacute; dividido en once cap&iacute;tulos y un ep&iacute;logo, se ilustra con diecinueve mapas y dieciocho cuadros; contiene, adem&aacute;s,una cronolog&iacute;a y una importante bibliograf&iacute;a comentada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Breve historia se inicia con una descripci&oacute;n del escenario donde se desarrollan los acontecimientos; aqu&iacute; se muestran las caracter&iacute;sticas de las distintas &aacute;reas geogr&aacute;ficas del estado y sirve como pre&aacute;mbulo para relatar la historia de sus pobladores. Enseguida, el cap&iacute;tulo dos hace un recuento de las particularidades de los habitantes del actual territorio de Sinaloa antes del contacto con los espa&ntilde;oles, ubicando cada uno de los grupos ind&iacute;genas distinguidos por los informantes europeos: totorame, tahue, cahitas, acaxee y xixime, as&iacute; como guasave y achire.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El llamado periodo colonial es uno de los puntos centrales de la investigaci&oacute;n, y para su an&aacute;lisis, Ortega lo divide en cuatro cap&iacute;tulos (III&#45;Vl). La primera fase, correspondiente a la conquista, la nombra militares y pol&iacute;ticos y se desarrolla de 1520 a 1600. Se distingue por ser el resultado de dos guerras simult&aacute;neas: la primera, la de los soldados de Nu&ntilde;o de Guzm&aacute;n que aniquilaron a los ind&iacute;genas con armas, malos tratos y epidemias; y la segunda, la que mantienen Nu&ntilde;o de Guzm&aacute;n y Hern&aacute;n Cort&eacute;s, que termina con la victoria de este &uacute;ltimo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda fase, misioneros y colonos en el siglo XVII, se inicia cuando el gobierno espa&ntilde;ol cierra los espacios para los conquistadores empresarios y se interesa por financiar sus propias empresas de conquista y colonizaci&oacute;n. Se da la evangelizaci&oacute;n por medio de misiones a cargo de jesuitas, quienes, junto con los soldados presidiales, establecieron comunidades ind&iacute;genas disciplinadas, y ejercieron el control sobre grupos semin&oacute;madas como los cahitas. Adem&aacute;s, estas acciones se vieron complementadas con el arribo y establecimiento de colonos espa&ntilde;oles y mestizos en empresas productivas que aprovechaban el trabajo de los indios sometidos. Sus principales actividades eran la miner&iacute;a, el comercio interior, la cr&iacute;a de ganado menor y mayor, las pesquer&iacute;as y la fabricaci&oacute;n de artesan&iacute;as,entre otras. La importancia de esta fase, seg&uacute;n el autor, es que la cultura tra&iacute;da por los espa&ntilde;oles (idioma castellano y religi&oacute;n cat&oacute;lica) empieza a actuar como elemento unificador en el &aacute;mbito de las provincias, forj&aacute;ndose al mismo tiempo un lazo de uni&oacute;n con otras regiones conquistadas y colonizadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La consolidaci&oacute;n del dominio espa&ntilde;ol y la crisis del sistema misional va de 1700 a 1767. Durante estos a&ntilde;os, al igual que en otras regiones de la Nueva Espa&ntilde;a, se presenta un aumento de la poblaci&oacute;n no ind&iacute;gena y de sus actividades econ&oacute;micas, al tiempo que se perfeccionan los mecanismos para la organizaci&oacute;n y control de la sociedad por parte del gobierno. Por otro lado, las misiones enfrentan un nuevo orden, pues ahora su prioridad no deb&iacute;a estar en el beneficio de su comunidad sino en producir alimentos para los colonos y la Baja California. Una vez cumplido el objetivo de las misiones, preparar las condiciones para el establecimiento de colonos, la autoridad virreinal decidi&oacute; su secularizaci&oacute;n a principios de 1765.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo referido a las reformas borb&oacute;nicas y la independencia, 1767&#45;1821" es el trabajado con mayor detalle. Hace un recuento de las consecuencias de las reformas en la iglesia (expulsi&oacute;n de los jesuitas), la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y militar, la econom&iacute;a, las comunidades ind&iacute;genas y el fisco. Sergio Ortega considera estas reformas como un hito en el proceso hist&oacute;rico regional del noroeste y de Sinaloa en particular, pues este encadenamiento de cambios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos debilit&oacute; las relaciones con la ciudad de M&eacute;xico y la organizaci&oacute;n de la econom&iacute;a tendi&oacute; a re forzar su sentido regional, para beneficio de quienes habitaban la regi&oacute;n o al menos para cierto grupo".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego de la independencia proclamada por Iturbide, se abrieron las puertas para la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los grupos de notables de las provincias de Sonora y Sinaloa, aspecto que agudiz&oacute; la lucha por el poder. Las pugnas entre los notables concluye ron con la divisi&oacute;n del Estado Interno de Occidente y la delimitaci&oacute;n de sus dos territorios en 1831, cre&aacute;ndose el estado de Sinaloa. Sin embargo, esto no marc&oacute; el fin del conflicto; los problemas continuaron pero ahora dentro de la nueva entidad, pues los notables de Culiac&aacute;n y Mazatl&aacute;n se enfrascaron en la defensa de sus intereses comerciales, situaci&oacute;n que se evidenci&oacute; durante la guerra contra los Estados Unidos en 1847.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sergio Ortega dedica un cap&iacute;tulo al estudio de la participaci&oacute;n de Sinaloa en la guerra de Reforma, el Segundo Imperio y la Restauraci&oacute;n de la Rep&uacute;blica, y aunque se centra en los asuntos pol&iacute;ticomilitares, aprovecha la ocasi&oacute;n para describir las peculiaridades de la sociedad y la econom&iacute;a durante estos procesos. Las transformaciones en la sociedad de 1867 a 1877 no fueron espectaculares, pero s&iacute; muy profundas, y se marc&oacute; el fin de un periodo hist&oacute;rico caracterizado por la agon&iacute;a de las comunidades ind&iacute;genas y el ocaso del poder de los comerciantes extranjeros del puerto de Mazatl&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro hito en la historia de Sinaloa es la era de Francisco Ca&ntilde;edo (1877&#45;1909), pues representa el inicio de una nueva etapa. Los cambios aqu&iacute; esbozados llegaron a ser las l&iacute;neas directrices del desarrollo de la entidad. De este periodo analiza la miner&iacute;a, los medios de comunicaci&oacute;n, la agricultura, la industria, la banca, las relaciones pol&iacute;ticas, el surgimiento de la ciudad de Los Mochis y la apertura del Valle del Fuerte, la composici&oacute;n y principales actividades de la poblaci&oacute;n, la propiedad de la tierra y los problemas ind&iacute;genas, la iglesia y la salud p&uacute;blica. Ortega desmenuza la era de Ca&ntilde;edo punto por punto, haciendo notar las desigualdades existentes y c&oacute;mo la transformaci&oacute;n de la econom&iacute;a produjo muchos beneficios, m&aacute;s para todos los sinaloenses".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo relata las caracter&iacute;sticas de la Revoluci&oacute;n en Sinaloa (1909&#45;1940) , tanto del movimiento armado como sus implicaciones en el &aacute;mbito socioecon&oacute;mico. Los a&ntilde;os siguientes al periodo revolucionario, los que el autor nombra los &uacute;ltimos tiempos son brevemente descritos en el ep&iacute;logo. Sergio Ortega, consciente de las limitaciones que la informaci&oacute;n le impone, advierte que s&oacute;lo se trata de algunas reflexiones que no cubrir&aacute;n mu chas de las facetas de la vida en la Sinaloa contempor&aacute;nea y de esta manera concluye el recorrido por cinco siglos de la historia sinaloense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, el ejercicio de balance realizado por Sergio Ortega es una labor dif&iacute;cil, pues en algunos periodos las lagunas historiogr&aacute;ficas son bastante considerables. Esto es especialmente notorio para los a&ntilde;os posteriores a la era de Ca&ntilde;edo (1909), pero, montado en un atractivo relato, el autor logra salvar estos inconvenientes y el texto mantiene la coherencia y claridad del principio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Breve historia de Sinaloa se esmera por rescatar las costumbres y los distintos elementos tradicionales que identifican y arraigan al sinaloense. Por ejemplo, en medio de la descripci&oacute;n de los hechos militares de 1859 a 1863, ab re un espacio para hablar de los primeros testimonios de la banda sinaloense (la tambora), parte importante del folclor estatal. Echando mano de las cr&oacute;nicas, recuerda c&oacute;mo Pl&aacute;cido Vega inclu&iacute;a una banda de m&uacute;sica en las fuerzas bajo su mando para que se enardecieran los &aacute;nimos de los soldados al momento de entrar en combate y les procurara diversi&oacute;n en los tiempos de reposo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortega se&ntilde;ala las variaciones, caracter&iacute;sticas y objetividad de las fuentes primarias existentes para cada periodo. Adem&aacute;s, establece las principales l&iacute;neas de investigaci&oacute;n pendientes en la historiograf&iacute;a local, y, a su juicio, algunos de los principales problemas por explicar son: las particularidades de las misiones en la provincia de Culiac&aacute;n, los motivos de aceptaci&oacute;n del movimiento trigarante por los notables de la Intendencia de Arizpe, la participaci&oacute;n de la diputaci&oacute;n provincial de Arizpe en el movimiento de las provincias contra el centro, los motivos del congreso constituyente para desconocer el decreto que separaba las provincias de Sonora y Sinaloa en 1823, la participaci&oacute;n de las organizaciones mas&oacute;nicas, las caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas y sociales de Sinaloa durante el periodo de 1831 a 1853, el proceso pol&iacute;tico sinaloense despu&eacute;s de la Intervenci&oacute;n Francesa y las caracter&iacute;sticas de la Reforma Agraria en las tierras altas, entre otras que aparecen luego del an&aacute;lisis del texto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta Breve historia logra exponer, con buen rostro, la mayor&iacute;a de los resultados de las investigaciones realizadas sobre Sinaloa y esto se debe en gran parte al hecho de que ha sido un proyecto que madur&oacute; con base en acercamientos desde distintos &aacute;ngulos del pasado regional, de los cuales buena parte se expuso en los Simposios de Historia de Sonora, los Congresos de Historia Regional y las anteriores obras del autor, entre las que destacan &#45;por su af&aacute;n sintetizador&#45; Historia general de Sonora, Sinaloa. Una historia compartida y Un ensayo de historia regional. El noroeste de M&eacute;xico, fin del viaje, Ortega deja, para benepl&aacute;cito de los amantes y estudiosos de la historia, mojoneras y un sinf&iacute;n de cuestiones pendientes para lograr entender las peculiaridades de la regi&oacute;n, de los sinaloenses, pues.</font></p>      ]]></body>
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