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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La comunidad como pretexto. En torno al (re) surgimiento de las solidaridades comunitarias]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font size="4" face="verdana">Ex libris </font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La comunidad como pretexto. En torno al (re) surgimiento de las solidaridades comunitarias.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Diego Sadrinas*</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>La comunidad como pretexto. En torno al (re)surgimiento de las solidaridades comunitarias, Pablo de Marinis, Gabriel Gatti, Ignacio Irazuzta (Eds.), Anthropos, Barcelona, 2010, 446 p&aacute;gs.</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Instituto Tecnol&oacute;gico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comunidad ha sido un tema ampliamente debatido en el &aacute;mbito de la sociolog&iacute;a, las ciencias pol&iacute;ticas, la historia y la filosof&iacute;a. Desde Arist&oacute;teles en adelante, el concepto ha sobrevolado el acervo de las ciencias sociales y humanas, disparando las m&aacute;s diversas y profundas reflexiones acerca de la naturaleza del lazo social. El libro que aqu&iacute; se rese&ntilde;a &#151;<i>La comunidad como pretexto</i>&#151;, compilado por Pablo de Marinis, Gabriel Gatti e Ignacio <i>Irazuzta,</i> es ilustrativo de la trascendencia que posee la comunidad, no s&oacute;lo dentro de la tradici&oacute;n sociol&oacute;gica, sino tambi&eacute;n para pensar diversos fen&oacute;menos sociales de la actualidad. Indudablemente, la comunidad fue una idea&#45;clave en la segunda generaci&oacute;n de padres fundadores de la sociolog&iacute;a y, en cierto sentido, lo sigue siendo en autores m&aacute;s recientes. Esto alimenta nuevas reflexiones e interpretaciones de la realidad social en torno a la noci&oacute;n. En consecuencia, sus significados han sido sumamente variados y dis&iacute;miles. La comunidad como pretexto viene precisamente a echar luz sobre esa realidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de introducirnos en el corpus de esta plural compilaci&oacute;n, cabe hacer un comentario acerca de sus editores, con el objeto de entender las trayectorias particulares que llevaron a que la misma sea posible. En primer lugar, Pablo de Marinis es doctor en sociolog&iacute;a por la Universidad de Hamburgo, investigador del Conicet y dirige desde el 2007 un grupo de estudios bajo el t&iacute;tulo de "Teor&iacute;as sociol&oacute;gicas sobre la comunidad" en el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Ha dictado varios seminarios y escrito diversos textos acerca de este tema, as&iacute; como sobre las sociedades de control, las tecnolog&iacute;as de gobierno y la condici&oacute;n de lo "post&#45;social". Por su parte, Gabriel Gatti, soci&oacute;logo egresado de la Universidad Complutense de Madrid, es actualmente profesor titular de sociolog&iacute;a en la Universidad del Pa&iacute;s Vasco, adem&aacute;s de ser el coordinador del Centro de Estudios sobre la Identidad Colectiva (CEIC) y editor de la revista Papeles del CEIC. Cuenta con numerosas publicaciones y dictado de seminarios sobre la problem&aacute;tica de la identidad. Sus investigaciones giran en torno a la construcci&oacute;n de identidades en las comunidades post&#45;sociales. Finalmente, Ignacio Irazuzta es licenciado en Ciencia Pol&iacute;tica por la Universidad de Rosario y doctor en sociolog&iacute;a por la Universidad del Pa&iacute;s Vasco. Sus investigaciones rondan el problema de la identidad colectiva y las comunidades de migrantes. Actualmente se encuentra investigando sobre las instituciones que administran los asuntos de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas tres l&iacute;neas de investigaci&oacute;n comparten la mutua necesidad de referencia a la comunidad para pensar diversas respuestas a sus interrogantes te&oacute;ricos. Ello no pod&iacute;a sino confluir en un trabajo conjunto como el que aqu&iacute; se presenta. As&iacute;, la obra se inspira en una serie de intercambios que, como explica el pr&oacute;logo de la misma, tiene mucho de virtual y de encuentros cibern&eacute;ticos entre los editores, a la vez que reuniones en tierra firme en las ciudades en las que cada uno radica. Por otro lado, esta compilaci&oacute;n posee como antecedente principal el seminario internacional que tuvo lugar entre los d&iacute;as 17 y 19 de Septiembre de 2008 en la ciudad de Bilbao, titulado "Comunidad, identidad y pol&iacute;ticas de gobierno en la sociedad del conocimiento". Son &eacute;stas palabras clave que tienen un profundo impacto en la forma en que la compilaci&oacute;n fue estructurada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adentr&aacute;ndonos ya en los aspectos formales de la obra, el libro est&aacute; organizado de un modo en que hace expl&iacute;citas las diferentes formas en las que se hizo y contin&uacute;a haci&eacute;ndose presente la comunidad en diferentes &aacute;mbitos de la sociolog&iacute;a. La compilaci&oacute;n se divide en tres bloques. En ellos se agrupan los diferentes trabajos de acuerdo a la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n dentro de la que cada art&iacute;culo se enmarca, tomando como referencia colectiva a la noci&oacute;n de comunidad como objeto de an&aacute;lisis y de reflexi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer bloque re&uacute;ne art&iacute;culos correspondientes a los estudios vinculados al uso de la noci&oacute;n de comunidad en investigaciones emp&iacute;ricas. Nos encontraremos con investigaciones variadas, iniciando el recorrido con un pormenorizado an&aacute;lisis de las cibercomunidades y su relaci&oacute;n con las poblaciones campesinas de Chiapas y Per&uacute; (Andr&eacute;s G&oacute;mez y Cesar Or&eacute;), para proseguir con un examen sobre la relaci&oacute;n entre comunidad y tradici&oacute;n, a la vez que como elemento productor de un "nosotros", existente y plausible de ser encontrado en los &oacute;rdenes sociales m&aacute;s variados como recurso de identificaci&oacute;n (Ander Gurrutxaga). A estos le sigue un estudio sobre la comunidad entendida como aquello que es el "no ser" de la sociedad, apostando al desarrollo de una disciplina que deje de lado la cl&aacute;sica polaridad comunidad&#45;sociedad y trascienda los l&iacute;mites de la sociolog&iacute;a (Jos&eacute; &Aacute;ngel Bergua).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El bloque finaliza con dos interesantes art&iacute;culos que buscan vincular la comunidad con categor&iacute;as sociales de notable trascendencia como lo son, en uno de ellos, la figura del detenido&#45;desaparecido en Argentina y Uruguay y la forma en que la comunidad aparece con sentidos dis&iacute;miles en cada caso (Gabriel Gatti). Mientras tanto, en el &uacute;ltimo art&iacute;culo del bloque, se analiza la comunidad como el horizonte de la figura del m&aacute;rtir&#45;suicida (Josetxo Beriain). Una primera impresi&oacute;n que deja este bloque es que los art&iacute;culos comparten la mutua referencia a la comunidad, pero tambi&eacute;n se enlazan por su correlaci&oacute;n con la categor&iacute;a de identidad sin mayores inconvenientes, posibilitando nuevas reflexiones sobre la interrelaci&oacute;n entre ambas categor&iacute;as. As&iacute;, comunidad e identidad se entrecruzan en una f&eacute;rtil relaci&oacute;n de la que derivar&aacute;n valiosas conclusiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo bloque consta de una serie de trabajos que podr&iacute;an condensarse bajo la etiqueta de "estrat&eacute;gico&#45;pol&iacute;ticos". Esta clasificaci&oacute;n permite articular la noci&oacute;n de comunidad con la puesta en juego de diversas categor&iacute;as de la pol&iacute;tica, como la ciudadan&iacute;a, la sociedad civil, el Estado, la tradici&oacute;n y la pol&iacute;tica misma. No obstante, este apartado deja entrever dos tendencias bien diferenciadas. Por un lado, se encuentra aquella que concibe la comunidad como tecnolog&iacute;a de gobierno, entendida como estructurada desde el Estado. Por el otro, est&aacute; la que analiza a la comunidad como espacio de resistencia, como forma de asociaci&oacute;n que emerge espont&aacute;neamente. El primer art&iacute;culo del bloque forma parte de esta vertiente. El mismo se enmarca en el enfoque biopol&iacute;tico, en particular de los desarrollos de Negri y Agamben, para entender la comunidad como el &aacute;mbito de resistencia y reconstrucci&oacute;n del lazo social, diluido por la racionalidad moderna (Francisco Javier Tirado y Miquel Dom&eacute;nech). El segundo art&iacute;culo busca analizar nuevas pr&aacute;cticas comunitarias a partir de las consecuencias no deseadas de las acciones de sus miembros, los cuales, mediante sus acciones pol&iacute;ticas, contribuyen a la t&aacute;cita disoluci&oacute;n de los otrora m&aacute;s fuertes relatos sociales (Luis Enrique Alonso). El tercer escrito plantea una interesante relaci&oacute;n entre la comunidad y la sociedad civil, buceando en las contradicciones entre ambos conceptos. En principio, la sociedad civil propia de la modernidad ser&iacute;a la instancia que por sus propios fundamentos niega a la comunidad, expuls&aacute;ndola y produciendo sujetos "anticomunitarios". Sin embargo, &eacute;sta no podr&iacute;a escapar a la parad&oacute;jica relaci&oacute;n de ser una comunidad que niega el tipo de v&iacute;nculo t&iacute;pico comunitario, es decir, una comunidad autonegada (Jes&uacute;s Izquierdo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio que le sigue busca explorar la intrincada relaci&oacute;n de las comunidades inmigratorias con los gobiernos de sus nuevas y viejas sociedades a partir de tres casos modelos: las comunidades de migrantes a finales del siglo XIX y principios del XX en Argentina, la vida asociativa de los vascos en Buenos Aires y la creaci&oacute;n de comunidades a partir de poblaciones mexicanas emigradas, por parte de agencias gubernamentales de M&eacute;xico. Se trata de una relaci&oacute;n en continua tensi&oacute;n entre la p&eacute;rdida y la recuperaci&oacute;n, de sujetos atravesados por fuertes din&aacute;micas de exclusi&oacute;n&#45;inclusi&oacute;n a las cuales se ven sometidos a partir del arribo en las sociedades de destino (Ignacio Irazuzta). En el cuarto art&iacute;culo, la comunidad reaparece como instancia de emergencia espont&aacute;nea, al analizar el caso de las comunidades rurales de Per&uacute; y la forma en que actuaron las Comisiones por la Verdad y la Reconciliaci&oacute;n posteriores al conflicto armado de 1980, en el que el Partido Comunista del Per&uacute; &#45; Sendero Luminoso inici&oacute; un proceso de lucha armada contra el Estado. En este marco, la autora identifica una suerte de re&#45;emergencia de lo comunitario a partir de las narraciones de los protagonistas rurales y su experimentaci&oacute;n del conflicto (Silvia Rodr&iacute;guez Maeso). El &uacute;ltimo art&iacute;culo de este tercer bloque indaga acerca de la construcci&oacute;n y gesti&oacute;n del patrimonio cultural, extendi&eacute;ndose sobre las vitales preguntas acerca de qu&eacute; somos, lo que nos pertenece y representa. As&iacute;, logra establecer una notable relaci&oacute;n entre estas preguntas y la pregunta por la comunidad (Daniel Muriel).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el tercer bloque est&aacute; determinado por una serie de estudios plausibles de ser agrupados dentro del campo de lo "hist&oacute;rico&#45;sociol&oacute;gico" y la teor&iacute;a social cl&aacute;sica. Este apartado se destaca por aportar nuevas coordenadas para continuar pensando a los autores cl&aacute;sicos &#151;tarea meritoria en s&iacute; misma&#151; pero a la luz actual de la reaparici&oacute;n del recurso comunitario. As&iacute;, el primer art&iacute;culo intentar&aacute; aportar algo de luz sobre uno de los primeros pensadores en tratar el concepto de comunidad desde la sociolog&iacute;a, como lo fue Ferdinand T&ouml;nnies. El art&iacute;culo logra, por un lado, evocar el pensamiento de un autor por dem&aacute;s olvidado en las aulas de esta disciplina y, por el otro, hacer un profundo an&aacute;lisis de su tratamiento del concepto en sus diversas vertientes (Pablo de Marinis). El segundo trabajo indagar&aacute; la presencia del concepto de comunidad en la obra de Durkheim, que a partir de una acertada lectura de <i>La divisi&oacute;n del trabajo social</i> y <i>Las formas elementales de la vida religiosa,</i> atravesar&aacute; las polarizadas implicancias del recurso comunitario y las confluencias del ser&#45;con como instancia de fusi&oacute;n, donaci&oacute;n a lo com&uacute;n por parte de los part&iacute;cipes, y el estar&#45;con como instancia de simple sociabilidad (Ram&oacute;n Ramos Torre). El art&iacute;culo final buscar&aacute; analizar la profunda relaci&oacute;n entre los conceptos de comunidad y religi&oacute;n, explorando diversos escritos de Durkheim y Weber, entre otros, y atravesando horizontes conceptuales como el de la naci&oacute;n, los secretos y los objetos, proveyendo desde el pensamiento cl&aacute;sico importantes herramientas para pensar la comunidad en la actualidad (Jos&eacute; Santiago).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; se exponen los aspectos formales de la obra. Ahora bien, el lector inquieto de ciencias sociales no tardar&aacute; en hacerse la siguiente pregunta: &iquest;por qu&eacute; ahora, en tiempos en los cuales la sociedad experimenta cambios sin precedentes y a primera vista irrefrenables, aparece un libro sobre comunidad? Un primer ensayo de respuesta sea quiz&aacute;s el que se centre en las mutaciones que experimenta la sociedad y en el notable vigor que la comunidad ha cobrado. Mientras parecen colapsar los grandes edificios de identificaci&oacute;n y socializaci&oacute;n modernos, como lo fueron el Estado&#45;naci&oacute;n, las clases sociales o los partidos de masas, proliferan actualmente modalidades de acci&oacute;n y agregaci&oacute;n colectivas que se muestran como novedosas. All&iacute; la comunidad aparece con notable eficacia y con usos sumamente diversos. Como se mencion&oacute; m&aacute;s arriba, ejemplo de ello es la polaridad entre llamadas comunidades "desde abajo" conformadas por la espontaneidad de sus individuos que optan por contextos micro&#45;sociales en los cuales construyen su identidad, o bien las comunidades "desde arriba", construidas a partir de la iniciativa estatal como nueva forma gubernamental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el t&eacute;rmino permanece abierto a una constante y disputada resignificaci&oacute;n. <i>La comunidad como pretexto</i> transita por los horizontes m&aacute;s variados, buscando configurar algunos astros en el infinito universo que alberga el concepto de comunidad en su interior. Partiendo de cibercomunidades, pasando por biopol&iacute;tica, llegando a T&ouml;nnies, Durkheim y Weber, abri&eacute;ndose camino a la vez que mostrando la existencia de numerosas piedras&#45;contradicciones y ambig&uuml;edades internas en referencia a lo comunitario y lo social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La hip&oacute;tesis central &#151;si es que en una compilaci&oacute;n se puede hablar de una hip&oacute;tesis central, digamos m&aacute;s bien una idea compartida&#151; es que la comunidad parece mostrarse como concepto innovador dentro de las ciencias sociales. Y eso no deja de ser parad&oacute;jico, puesto que se trata de un concepto de muy larga data en la tradici&oacute;n de las ciencias sociales y humanas. En materia de investigaci&oacute;n, siempre se debe sospechar de las categor&iacute;as o conceptos que se ponen de moda. La sospecha es v&aacute;lida. Ning&uacute;n canon, tampoco el sociol&oacute;gico, es neutral. Existen fuerzas, intereses y razones que llevan a ciertas categor&iacute;as a posicionarse o reposicionarse en lugar de otras. Lo fueron la identidad, la memoria, y tantas otras. Y en alg&uacute;n punto la comunidad tambi&eacute;n lo es, tal vez como respuesta al desgarro del tejido social extremo que experimentamos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y la necesidad compartida de espacios de contenci&oacute;n y conexi&oacute;n. Respuesta que, como se dijo en p&aacute;rrafos anteriores &#151;y que el libro refleja y analiza de manera formidable en el segundo bloque&#151;, muchas veces resulta conservadora, deviniendo en profundizaci&oacute;n de ese deterioro del lazo, e incluso tambi&eacute;n m&eacute;todo de control. Otras, simplemente parece emerger como bocanada de aire fresco, de renovaci&oacute;n y esperanza. No obstante, luego de leer el libro, una impresi&oacute;n queda clara, y es que resulta dif&iacute;cil &#151;si no equivocado&#151; afirmar que comunidad sea un concepto librado a ciertas modas discursivas o de investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La comunidad como pretexto</i> viene justamente a mostrarnos la dificultad de realizar tal afirmaci&oacute;n. La noci&oacute;n de comunidad se encuentra fuertemente presente en los momentos iniciales de la sociolog&iacute;a, cuando aquella a&uacute;n se disputaba el papel de ciencia con un objeto propio que la diferenciara del resto de las ciencias sociales ya afianzadas, como la historia o la filosof&iacute;a. El tercer bloque del libro intentar&aacute; precisamente reflejar esa centralidad del concepto en algunos autores de la sociolog&iacute;a cl&aacute;sica, indagando c&oacute;mo detr&aacute;s de sus categor&iacute;as centrales &#151;o siendo incluso una categor&iacute;a central como es el caso de T&ouml;nnies&#151; se encuentra expl&iacute;cita o t&aacute;citamente la idea de comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no es s&oacute;lo en virtud de la presencia en la teor&iacute;a social, sea cl&aacute;sica o contempor&aacute;nea, o en las formulaciones pol&iacute;ticas e identitarias actuales que la comunidad debe ser tomada en cuenta. Esta compilaci&oacute;n permite observar de qu&eacute; forma esta noci&oacute;n se halla detr&aacute;s de todas las preguntas sobre la sociedad; no s&oacute;lo de ella en cuanto a objeto de estudio, sino de la sociabilidad misma, de los fundamentos sobre los cuales los individuos sostienen su interacci&oacute;n. La comunidad se encuentra all&iacute; vigente donde quiera que hablemos de seres humanos que se relacionan de una forma u otra. En algunos casos llegando a aparecer como el fundamento &uacute;ltimo de toda vida social, como componente primigenio que permite cualquier organizaci&oacute;n social posterior. De esta forma, la comunidad es una categor&iacute;a a la que necesariamente se debe recurrir si se pretende hacer un an&aacute;lisis serio y vasto sobre el por qu&eacute; de lo social. Pregunta que, para los que nos dedicamos a estas cuestiones, resulta inquietante, imposible y, a la vez, ineludible. Apor&iacute;a tal vez, pero que es necesario explorar, pues como dec&iacute;a Arist&oacute;teles, "quien pretende resolver bien una apor&iacute;a, debe desarrollar adecuadamente la apor&iacute;a en cuesti&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No preguntarse por la comunidad ser&iacute;a eludir la pregunta misma por lo social y contentarnos con un camino recorrido s&oacute;lo a medias. Por ello es posible encontrarla en toda b&uacute;squeda sociol&oacute;gica. Y en este sentido es que esta compilaci&oacute;n presenta un inter&eacute;s activo en declarar la actualidad del concepto, precisamente porque la comunidad y la pregunta por lo comunitario a&uacute;n parecen tener mucho para decirnos acerca de nuestro objeto de estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volviendo a lo mencionado al principio, la forma en que la compilaci&oacute;n fue constituida nos da lugar a pensar de qu&eacute; modo nociones de profundo arraigo en las ciencias sociales como la identidad y la pol&iacute;tica, y sobre todo la sociedad, se encuentran interpenetradas. La comunidad es en este libro tambi&eacute;n una excusa para pensar otras cuestiones &#151;si no su funci&oacute;n m&aacute;s importante. Pretexto, por un lado &#151;para referirse al car&aacute;cter introductorio del libro&#151;, para indagar a trav&eacute;s de ella sobre diversas cuestiones que tienen larga data en las ciencias sociales y contin&uacute;an siendo de profundo inter&eacute;s para los abocados a ellas. Efectivamente, las tem&aacute;ticas de los distintos bloques permiten que aquellos lectores interesados en esas categor&iacute;as se vean inmediatamente interpelados a evaluar nuevos horizontes para pensarlas y re&#45;pensarlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s del recorrido ya expuesto, aquellos dedicados a los estudios de identidad ver&aacute;n en el concepto de comunidad espacios de interconexi&oacute;n muy fuertes, que permiten "exprimir" de la noci&oacute;n de identidad &#151;tan presente en los debates contempor&aacute;neos&#151; nuevas significaciones escasamente exploradas pero sumamente nutritivas para la investigaci&oacute;n. Comprobar&aacute;n a lo largo de las lecturas de los diferentes apartados, sobre todo aquellos del primer bloque, que la comunidad ha sido un recurso identitario de inmenso impacto, que reclama volver a pensar nociones claves como, a modo de ejemplo, la relaci&oacute;n entre la polaridad conceptual: identidad colectiva&#45;identidad individual. Repensar tambi&eacute;n nociones como lo com&uacute;n, acaso como disoluci&oacute;n de las singularidades o, por el contrario, refuerzo de las individualidades por medio de la asociaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n lo com&uacute;n como espacio de construcci&oacute;n y conformaci&oacute;n de las identidades individuales. En cada caso, las nociones de contrato, opresi&oacute;n, individualidad, libertad y comunidad deber&aacute;n ponerse en juego, dispuestas a ser vaciadas y rellenadas con nuevos contenidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los interesados en analizar procesos pol&iacute;ticos no se quedar&aacute;n atr&aacute;s, y es que precisamente el rol que juega la comunidad en la actualidad dentro del espacio de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica, e incluso dentro de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, no puede ser ignorado. El uso del concepto en los diferentes art&iacute;culos del segundo bloque dispara una serie de preguntas acerca del rol de la comunidad en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas gubernamentales, las cuales encuentran su reflejo en las transformaciones del escenario filos&oacute;fico&#45;pol&iacute;tico de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. En este caso, la comunidad figura entre los ingredientes destacados en los programas de los organismos internacionales y dependencias estatales como forma de agregaci&oacute;n <i>capaz</i> de contribuir a la reconstrucci&oacute;n del lazo social, deteriorado por el avance de las recetas de cu&ntilde;o neoliberal. La apelaci&oacute;n a las ventajas de los contextos micro&#45;sociales de asociaci&oacute;n lleva directamente a pensar en la comunidad como la contracara de los otrora grandes relatos sociales, incluso de ese gran relato que es la sociedad civil. Y de all&iacute; tal vez su lugar destacable dentro del campo de la biopol&iacute;tica, donde el concepto llega a ser entendido como una profundizaci&oacute;n del deterioro social reci&eacute;n mencionado, reafirmaci&oacute;n t&aacute;cita de las condiciones sociales que trae aparejado el modelo en cuesti&oacute;n. No obstante, y como contrapartida de lo anterior, las preguntas vienen tambi&eacute;n de la mano de la comunidad como posibilidad de emancipaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esas aparentemente novedosas formas de asociaci&oacute;n, que tienen un profundo arraigo en la historia, podr&iacute;an llegar a funcionar como instancias contestatarias, modos de agregaci&oacute;n que parecieran ofrecer, ya no desde la nostalgia, sino bajo nuevas miradas, alternativas a aquellos proyectos o pol&iacute;ticas dise&ntilde;adas desde la iniciativa de un Estado frugal que busca el gobierno administrado por los propios gobernados. Idea que en s&iacute; aparece como emancipadora, pero que resulta en una noci&oacute;n manipulada para continuar con el gobierno por una v&iacute;a de mayor eficiencia. En este sentido, la comunidad aparece repleta de paradojas, que a su vez la convierten en una categor&iacute;a f&eacute;rtil para pensar diversos fen&oacute;menos actuales complejos, que resultar&iacute;an sesgadamente descritos por la utilizaci&oacute;n de constructos simb&oacute;licos que no se encuentren a la altura del bagaje sem&aacute;ntico que conlleva la apelaci&oacute;n a este concepto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el mayor pretexto que permite pensar la comunidad sea tal vez la pregunta por su contraparte, la sociedad. La cl&aacute;sica polaridad t&ouml;nniesiana comunidad&#45;sociedad, tambi&eacute;n presente con diversos matices en Weber, y no menos en Durkheim &#151;manifestada, por ejemplo, en la dualidad "solidaridad org&aacute;nica &#45; solidaridad mec&aacute;nica"&#151;, nos lleva a pensar en qu&eacute; consiste la sociedad. En este camino se orientan precisamente los art&iacute;culos del tercer bloque, interpelando al lector a repensar la viabilidad de dichas categor&iacute;as en la actualidad. Se trata de conceptos que, por su parte, han sufrido notables mutaciones que los hacen diferir de sus antepasados hom&oacute;nimos. Ciertamente la comunidad parece haber dejado de remitir exclusivamente a aquello que otrora designaba, pero su antinomia ha sufrido en los &uacute;ltimos tiempos un conjunto de mutaciones sin parang&oacute;n que obligan a cuestionarse incluso si a&uacute;n es plausible seguir hablando de sociedad como categor&iacute;a descriptiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adentrarse en estas cuestiones resulta por dem&aacute;s tentador. El lector interesado encontrar&aacute; ideas sugestivas para reflexionar acerca del objeto de estudio "sociedad", e incluso de la sociolog&iacute;a entera. No es casualidad que directamente uno de los art&iacute;culos llegue a plantear la refundaci&oacute;n de los supuestos de la disciplina bajo un nuevo paradigma (Jos&eacute; &Aacute;ngel Bergua). Los estudios sobre la comunidad son, en este sentido, una puerta de acceso para dicho ejercicio de pensamiento, ejercicio por su parte es sumamente saludable en lo que respecta a la vigencia de estas disciplinas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resta referirse a algunas cuestiones de car&aacute;cter formal. La composici&oacute;n del libro resulta s&oacute;lida, con art&iacute;culos cuidadosamente seleccionados, de forma tal que permite establecer un hilo conductor, pero sin caer en redundancias o monoton&iacute;as te&oacute;ricas. Si hubiera que destacar un componente, &eacute;ste ser&iacute;a la diversidad. Por otro lado, la amplitud del libro permite que no s&oacute;lo est&eacute; orientado a especialistas en el tema o cient&iacute;ficos sociales que deseen abocarse a &eacute;l, sino tambi&eacute;n para aquellos interesados en la sociolog&iacute;a, que simplemente deseen nutrirse de algunas nuevas reflexiones sobre nuevas y viejas preguntas. Los art&iacute;culos de <i>La comunidad como pretexto</i> versan alrededor de todas estas cuestiones, aunque algunos recorran caminos sinuosos a la hora de establecer conclusiones. Los fen&oacute;menos a los que se hizo referencia aqu&iacute; son, pues, fen&oacute;menos que a&uacute;n no est&aacute;n resueltos, a los que en algunos casos apenas empezamos a percibir y que ciertamente a&uacute;n tienen mucho por decirnos. Pretexto, pero tambi&eacute;n pre&#45;texto, ya que el inter&eacute;s de esta compilaci&oacute;n es el de establecer algunas l&iacute;neas provisorias y marcar un posible camino para futuros trabajos. En este sentido, varias de las conclusiones presentes en los art&iacute;culos se muestran abiertas, provisorias y abundan en interrogantes a&uacute;n por resolver. Acaso sea esto lo que quiera plantear Pablo de Marinis al titular el cierre de su art&iacute;culo como "Conclusiones (que no concluyen)". Las preguntas que dispara el concepto se mantienen en gran parte vigentes y abiertas, esperando, tal vez en vano, ser clausuradas. La polisemia a la que el t&eacute;rmino se abre lo vuelve imposible de concluir, de definir y cerrar. Tal es as&iacute; que toda respuesta ser&aacute; provisoria. Que las conclusiones no concluyan no es estrat&eacute;gico ni pintoresco, sino por ahora inevitable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conjunto de art&iacute;culos que componen la obra, no obstante, allanan el camino para futuras investigaciones y plantean algunos elementos centrales e interrogantes generales del estado de la cuesti&oacute;n en el que se encuentran las elaboraciones alrededor del concepto de comunidad. Plantean tambi&eacute;n m&uacute;ltiples preguntas por las formas que adquieren los lazos sociales en la actualidad. Ya en la introducci&oacute;n, los editores son determinantes frente a la decisi&oacute;n de no incluir un ep&iacute;logo. Incluirlo significar&iacute;a haber llegado finalmente a una etapa de clausura en donde se relata el camino transitado. Pero la obra viene precisamente a decir que estos son los primeros pasos de una senda de incontables y prometedoras bifurcaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, <i>La comunidad como pretexto</i> es el resultado de una construcci&oacute;n del concepto de comunidad en base a tres ejes que la sostienen como estructura. Articulados por medio de su diversidad, cada uno de estos aspectos se conjugan como lados de una misma figura, suerte de met&aacute;fora de lo que tal vez tambi&eacute;n pueda ser la comunidad. Construcci&oacute;n que, como una biblioteca de Babel, cada uno de sus salones, inagotables e inalcanzables, guarda uno de sus infinitos sentidos, ya que sus posibilidades de interpretaci&oacute;n est&aacute;n siempre abiertas, siempre imposibles de captar en su totalidad. Ser&aacute; ahora tarea del lector ejercitar su atenci&oacute;n y obtener sus propias interpretaciones.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre los Autores</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Diego Sadrinas. </b>Es Licenciado en Sociolog&iacute;a por la Universidad de Buenos Aires, Investigador Graduado miembro del proyecto de investigaci&oacute;n "Teorias Socilog&iacute;as sobre la comunidad", con sede en el Instituto de Investigaci&oacute;n. Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Actualmente se encuentra en la elaboraci&oacute;n de un proyecto doctoral con t&iacute;tulo "Comunidad y Exclusi&oacute;n a trav&eacute;s de la historia de la teor&iacute;a sociol&oacute;gica"</font></p>       ]]></body>
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