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<journal-title><![CDATA[CONfines de relaciones internacionales y ciencia política]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los efectos de los medios de comunicación sobre la ciudadanía]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ex libris</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los efectos de los medios de comunicaci&oacute;n sobre la ciudadan&iacute;a</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ruiz Valerio*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Garc&iacute;a Luengo, O.. (2006). <i>&iquest;Comunicando desafecci&oacute;n? La influencia de los medios en la cultura pol&iacute;tica.</i> M&eacute;xico: FONTAMARA&#45;EGAP.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Escuela de Graduados en Administraci&oacute;n P&uacute;blica y Pol&iacute;tica P&uacute;blica (EGAP).</i> <a href="mailto:jfrv@itesm.mx">jfrv@itesm.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es una verdad indiscutida: los medios de comunicaci&oacute;n desempe&ntilde;an un papel fundamental en la vida de las democracias contempor&aacute;neas. Percatados de este papel, investigadores provenientes de distintas disciplinas sociales se dedicaron a estudiar dicha influencia, con especial ah&iacute;nco a partir de la d&eacute;cada de los sesenta del siglo XX. No obstante, desde entonces, se mantienen con notable vigencia las mismas interrogantes: &iquest;cu&aacute;l es la responsabilidad de los medios sobre el desarrollo de la vida pol&iacute;tica? &iquest;Qu&eacute; papel juegan los medios en la democracia contempor&aacute;nea? &iquest;Existe una relaci&oacute;n causal clara entre el papel desempe&ntilde;ado por los medios y las actitudes, habilidades y valores de la ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la b&uacute;squeda de una respuesta a estas cuestiones, una parte de los estudiosos del tema destaca que, tras los sucesos de Vietnam y de <i>Watergate,</i> entre finales de la d&eacute;cada de los sesenta y principios de los setenta del pasado siglo, la prensa norteamericana se transform&oacute; de manera radical, asumiendo posiciones pesimistas y de confrontaci&oacute;n respecto de los actores y los procesos que definen la vida pol&iacute;tica. Por lo tanto, las audiencias, cada vez m&aacute;s numerosas, consumen y asimilan esa negatividad, la que se traduce en actitudes asimismo negativas, c&iacute;nicas, desafectas respecto de la vida pol&iacute;tica y sus protagonistas. Esto es, alienaci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal es la premisa b&aacute;sica sobre la que se construye la "Teor&iacute;a del malestar medi&aacute;tico" <i>(media malaise).</i> Como resultado final, est&aacute;s pr&aacute;cticas de los medios, productoras de actitudes c&iacute;vicas desafectas, amenazan la cohesi&oacute;n de la sociedad civil a trav&eacute;s del desinter&eacute;s sobre los asuntos p&uacute;blicos. Para designar a este fen&oacute;meno se utilizan t&eacute;rminos tales como: desafecci&oacute;n, alienaci&oacute;n, videomalestar, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los autores que se adhieren a dicha visi&oacute;n podemos mencionar a Kurt Lang y Gladis Lang, Robert Dahl, Paul Weaver, Michael Robinson, Robert Putnam y Marcus Maurer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asociados con esta visi&oacute;n, se suelen destacar una serie de hechos tales como son la liberalizaci&oacute;n del sector de las telecomunicaciones y el avance de las nuevas tecnolog&iacute;as informativas, lo que provoc&oacute; la proliferaci&oacute;n de canales de televisi&oacute;n, con capitales privados, orientados a competir con los canales p&uacute;blicos en las preferencias de las audiencias. Dichos canales privados, generan un cambio en los contenidos informativos dado su esfuerzo por "apropiarse" de las audiencias, cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles de seducir. En este contexto,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; la evoluci&oacute;n hacia planteamientos m&aacute;s amarillistas, sensacionalistas, espectaculares y negativos, se ha interpretado como uno de los principales causantes de los sentimientos de alejamiento de los ciudadanos con respecto al proceso pol&iacute;tico en general. (Garc&iacute;a Luengo, 2009: 12).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, como queda en evidencia por el origen y el contexto de los investigadores que abonan esta perspectiva, los resultados de la misma poseen validez en buena medida s&oacute;lo para el caso de los Estados Unidos, sus medios y sus modalidades comunicativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de ello, desde la d&eacute;cada de 1990 comenzaron a surgir una serie de estudios en respuesta a aquellos que postulan el malestar medi&aacute;tico. Estos nuevos trabajos no s&oacute;lo desaf&iacute;an, sino que cuestionan de lleno la validez de algunos de los resultados anteriores. Estos trabajos, agrupados bajo la denominaci&oacute;n de "Teor&iacute;as de la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica", aunque no aniquilan las aportaciones anteriores, sirven para matizarlas, siendo, en ocasiones, los matices m&aacute;s contundentes que los trazos originales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre sus postulados centrales, estas nuevas investigaciones sostienen que los medios generan un impacto sobre la ciudadan&iacute;a, pero que dicho impacto es positivo, por lo que los medios no tienen responsabilidad en la falta de compromiso c&iacute;vico de los ciudadanos. No s&oacute;lo eso, sino que incluso los medios tienen la capacidad de potenciar la movilizaci&oacute;n, el entendimiento y el compromiso pol&iacute;tico de la ciudadan&iacute;a. No obstante, debemos distinguir entre diferentes soportes informativos (televisi&oacute;n, prensa, radio, Internet) y distintos tipos de programaci&oacute;n (de entretenimiento o informativa). En este sentido, el caso de la televisi&oacute;n contrasta con el de los peri&oacute;dicos de informaci&oacute;n (y las teor&iacute;as del <i>videomalestar</i> atend&iacute;an principalmente a la televisi&oacute;n), en cuanto a sus efectos sobre los niveles de conocimiento y compromiso. A su vez, resulta clara tambi&eacute;n la diferencia entre la exposici&oacute;n a diferentes contenidos, ya se refieran a los de car&aacute;cter informativo (noticias) y los de entretenimientos. Entonces,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el colectivo de consumidores habituales de informativos televisivos y de lectores regulares de prensa informativa se muestra m&aacute;s proclive a estar bien informado, interesado y comprometido con la vida pol&iacute;tica. Por el contrario, los ciudadanos que se exponen a programas sensacionalistas m&aacute;s orientados al entretenimiento suelen presentar altas cotas de desafecci&oacute;n, cinismo y alienaci&oacute;n pol&iacute;tica (Garc&iacute;a Luengo, 2009: 56&#45;57)</font>.</p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los autores que aportan a esta visi&oacute;n podemos citar a Christina Holtz&#45;Bacha (qui&eacute;n estudia el caso de Alemania Occidental), Keneth Newton (para el caso de Gran Breta&ntilde;a) y, Pippa Norris (que aborda comparativamente la evidencia de Estados Unidos y Europa Occidental), con su teor&iacute;a del "c&iacute;rculo virtuoso"<sup><a href="#notas">1</a></sup>. &Eacute;ste viene a resolver un problema metodol&oacute;gico central a ambas visiones: el orden de la causalidad dif&iacute;cil de establecer a partir de las herramientas metodol&oacute;gicas utilizadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como queda en evidencia, las teor&iacute;as del malestar medi&aacute;tico se contraponen con las de la "movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica". &Eacute;ste es el debate en el que se inserta el libro de &Oacute;scar Garc&iacute;a Luengo, cuyo objetivo central es</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; documentar la naturaleza real de la implicaci&oacute;n que tiene los medios de comunicaci&oacute;n en la extensi&oacute;n de los sentimientos de apat&iacute;a, desinter&eacute;s, indiferencia y desafecci&oacute;n para con lo pol&iacute;tico, que presentan crecientemente desde hace unas d&eacute;cadas los ciudadanos de los pa&iacute;ses del entorno occidental. (Garc&iacute;a Luengo, 2009: 14).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De tal forma, el texto contrasta informaci&oacute;n de Europa, en general, y de Espa&ntilde;a, en particular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de este objetivo, se desarrolla la investigaci&oacute;n en torno a la validaci&oacute;n de dos hip&oacute;tesis centrales. La primera se&ntilde;ala que la liberalizaci&oacute;n del mercado de la comunicaci&oacute;n provoc&oacute; un aumento de la oferta y de la competencia en el &aacute;rea. El proceso gener&oacute; un negativismo creciente en los contenidos, no s&oacute;lo en los referidos a la informaci&oacute;n pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n en la de contenidos generales <i>(infoentretenimiento),</i> como parte de una estrategia dise&ntilde;ada para atraer audiencias cada vez m&aacute;s numerosas. La segunda propone que la exposici&oacute;n a los medios de comunicaci&oacute;n, en general, alimenta el alejamiento (desafecci&oacute;n) de los ciudadanos respecto de la pol&iacute;tica. A partir de cada una de las hip&oacute;tesis, se desprende una serie de preguntas de investigaci&oacute;n, las que sirven para guiar el trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fin de poner a prueba sus hip&oacute;tesis, Garc&iacute;a Luengo recurre a un tratamiento metodol&oacute;gico combinado. En primer lugar, para comprobar el grado de negatividad de la informaci&oacute;n ofrecida en la televisi&oacute;n y en la prensa espa&ntilde;ola, durante los 15 d&iacute;as previos a la jornada de reflexi&oacute;n, que antecedi&oacute; a las elecciones del a&ntilde;o 2004, utiliza el an&aacute;lisis de contenido. Luego, para calibrar los impactos del uso de los medios sobre la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, recurre a un an&aacute;lisis cuantitativo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto central del trabajo, el de desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, es visto como el descontento con el modo en que funcionan algunas partes del sistema pol&iacute;tico, o con ciertas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sin que esto suponga una situaci&oacute;n cr&iacute;tica hacia la legitimidad del propio sistema (Garc&iacute;a Luengo, 2009: 73). Para medir la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, Garc&iacute;a Luengo parte del an&aacute;lisis de tres dimensiones vinculadas con la cultura pol&iacute;tica, entendida como un conjunto de orientaciones afectivas, cognitivas y conductuales asociadas con el sistema y los objetos pol&iacute;ticos. La cuarta dimensi&oacute;n, cl&aacute;sica en estos estudios, es la capacidad evaluativa, que, en este caso, se deja fuera del an&aacute;lisis, puesto que la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica se manifiesta en los registros decrecientes justamente en las dimensiones afectivas, cognitiva y conductual, conjugadas con altos niveles de satisfacci&oacute;n democr&aacute;tica (dimensi&oacute;n evaluativa).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de la dimensi&oacute;n afectiva, utiliza como indicadores al inter&eacute;s hacia lo pol&iacute;tico, a la confianza hacia las instituciones pol&iacute;ticas y a la eficacia pol&iacute;tica, entendida como la sensaci&oacute;n que poseen los ciudadanos de acercar sus prioridades hacia las instancias pol&iacute;ticas de forma efectiva. La dimensi&oacute;n cognitiva se aborda a trav&eacute;s del entendimiento que manifiestan los ciudadanos hacia lo pol&iacute;tico. La dimensi&oacute;n conductual se estudia a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n pol&iacute;tico&#45;electoral, el grado de activismo pol&iacute;tico y la militancia socio&#45;pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez analizadas las dimensiones de la desafecci&oacute;n, el autor se adentra en analizar las caracter&iacute;sticas del proceso de liberalizaci&oacute;n del sector de las comunicaciones y la creciente competencia que se dan entre los medios p&uacute;blicos y privados de informaci&oacute;n. A continuaci&oacute;n, aborda la negatividad de los mensajes emitidos por la televisi&oacute;n y la prensa escrita. De tal forma, se comprueba efectivamente que la informaci&oacute;n pol&iacute;tica ofrecida tanto por los canales de televisi&oacute;n m&aacute;s importantes como por los principales peri&oacute;dicos nacionales, en el caso espa&ntilde;ol, es mayoritariamente negativa:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, tanto en relaci&oacute;n a la televisi&oacute;n como a la prensa, existen altos niveles de conflictividad y negativismo en la informaci&oacute;n pol&iacute;tica, como tambi&eacute;n un cierto protagonismo de aquellas noticias que hacen menci&oacute;n expresa a las controversias de campa&ntilde;a. (Garc&iacute;a Luengo, 2009: 168).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la secuencia en el proceso de desafecci&oacute;n propuesta por los te&oacute;ricos del <i>videomalestar</i> (liberalizaci&oacute;n del mercado informativo, lucha por las audiencias, creciente negativismo en la cobertura informativa y, como resultado, un incremento de la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica) no es la misma en todos los casos, norteamericano y europeos, por lo que los matices, en este apartado, se hacen imprescindibles en la medida en que la experiencia de los pa&iacute;ses europeos no se ajustan necesariamente a la de Estados Unidos. En particular, Espa&ntilde;a no es la excepci&oacute;n en cuanto a la negatividad creciente de la informaci&oacute;n pol&iacute;tica, pero con su propia idiosincrasia y su propio ritmo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n, para medir la relaci&oacute;n que existe entre las dimensiones que definen a la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica y la exposici&oacute;n medi&aacute;tica, Garc&iacute;a Luengo propone un an&aacute;lisis cuantitativo utilizando como soporte, para el caso espa&ntilde;ol, las encuestas realizadas por el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) entre 1997 y 2002. A su vez, para comparar los resultados espa&ntilde;oles con los de 21 pa&iacute;ses del entorno europeo, recurre a la Encuesta Social Europea (ESS), realizada en 2002&#45;2003. Entonces, primero calcula los coeficientes de correlaci&oacute;n entre las variables estudiadas, para, luego, efectuar regresiones</font> <font face="verdana" size="2">lineales con la intenci&oacute;n de calibrar el peso espec&iacute;fico que las variables independientes y otras dimensiones predictivas (edad, sexo y nivel de instrucci&oacute;n), puedan tener sobre el comportamiento de la variable dependiente. Aqu&iacute; reside el verdadero punto fuerte del trabajo, ya que la evidencia aportada ofrece un apoyo casi sistem&aacute;tico a las teor&iacute;as de la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Brevemente, los contenidos generales, tanto en televisi&oacute;n como en prensa, se relacionan con altos niveles de desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, mientras que la exposici&oacute;n a contenidos estrictamente pol&iacute;ticos se vincula con personas pol&iacute;ticamente movilizadas. De tal forma, el consumo de informaci&oacute;n tiene un impacto innegable en la explicaci&oacute;n de la varianza de los indicadores de desafecci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, mientras que en el caso espa&ntilde;ol la movilizaci&oacute;n se encuentra estimulada por la lectura de peri&oacute;dicos, luego por el consumo de televisi&oacute;n, el de radio y, por &uacute;ltimo, de internet, en el contexto europeo, "sorprendentemente internet es el que m&aacute;s peso ha contenido en t&eacute;rminos generales en los modelos de regresi&oacute;n..." (Garc&iacute;a Luengo, 2009: 259). Detr&aacute;s de este soporte, se ubican en orden decreciente la prensa escrita, la televisi&oacute;n y la radio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo, los factores que intervienen en el proceso descrito no son s&oacute;lo el soporte y los contenidos, sino tambi&eacute;n las dimensiones espec&iacute;ficas de la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica de la que se trate. Es decir, se destaca entonces el papel del inter&eacute;s y del entendimiento, como norma general, y del activismo y el conocimiento pol&iacute;tico a escala nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, en el an&aacute;lisis espec&iacute;fico por contenidos, a nivel europeo, se detect&oacute; que los contenidos gen&eacute;ricos televisivos son m&aacute;s eficaces para predecir la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, mientras que los contenidos pol&iacute;ticos en la prensa permiten pronosticar la afecci&oacute;n pol&iacute;tica, a&uacute;n y cuando se comprueba tambi&eacute;n el negativismo creciente que trasuntan tales noticias.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; cuanto m&aacute;s frecuente es la consulta de informaci&oacute;n pol&iacute;tica en prensa escrita, en televisi&oacute;n, en radio y en Internet, m&aacute;s alto es el grado de afecci&oacute;n pol&iacute;tica. &#91;...&#93; se debe insistir en que la evidencia emp&iacute;rica de forma agregada brinda su apoyo recurrente a las teor&iacute;as de la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica, siendo muy escasos los momentos en los que se ha descubierto sustento para el videomalestar &#91;.&#93; la exposici&oacute;n a los medios de comunicaci&oacute;n en general, no acaba provocando el alejamiento de los ciudadanos respecto de lo pol&iacute;tico ni incitando la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica sino que, dependiendo de las situaciones, puede promover el compromiso c&iacute;vico &#91;...&#93; (Garc&iacute;a Luengo, 2009: 266&#45;267)</font>.</p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En funci&oacute;n de los elementos aportados por la investigaci&oacute;n, queda claro que, frente a la pregunta que da nombre al libro &#45;esto es si los medios comunican desafecci&oacute;n&#45; la respuesta parece ser parcialmente negativa. Sabemos que quienes no se informan pol&iacute;ticamente muestran actitudes desafectas, lo que los lleva a interesarse a&uacute;n menos por "consumir" informaci&oacute;n pol&iacute;tica. Sin embargo, los medios parecen jugar un papel positivo en incrementar y reforzar el inter&eacute;s que los ciudadanos sienten hacia la pol&iacute;tica... siempre y cuando los ciudadanos tengan inter&eacute;s por "consumir" informaci&oacute;n pol&iacute;tica (aunque &eacute;sta sea negativa); a su vez, ciudadanos pol&iacute;ticamente informados parecen estar pol&iacute;ticamente movilizados. &Eacute;sta es la parte compleja del asunto. Por dos motivos. Primero, porque a&uacute;n no se ha podido desentra&ntilde;ar cu&aacute;l es el orden de la causalidad (qu&eacute; es causa y qu&eacute; efecto, &iquest;el consumo de informaci&oacute;n pol&iacute;tica o el inter&eacute;s por la pol&iacute;tica?). Segundo, y hasta que conozcamos dicho orden, &iquest;c&oacute;mo podemos motivar a los ciudadanos para que se interesen y se informen pol&iacute;ticamente? Estas preguntas pueden ser las bases de futuras investigaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resumiendo, como balance general de la obra analizada, es posible afirmar que &Oacute;scar Garc&iacute;a Luengo nos ofrece una investigaci&oacute;n donde destacan la solidez acad&eacute;mica, el rigor metodol&oacute;gico y la calidad de la informaci&oacute;n presentada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la solidez acad&eacute;mica que exhibe el trabajo, tanto en la documentaci&oacute;n profunda y actualizada que maneja, cuanto en la claridad y propiedad con que se expresan los conceptos centrales de la investigaci&oacute;n, y la s&iacute;ntesis que se propone de las principales obras de una y otra corriente anal&iacute;tica (malestar medi&aacute;tico y movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica) resultan encomiables. Garc&iacute;a Luengo transita con solvencia a trav&eacute;s de la obra de los autores de referencia en la materia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo, el rigor metodol&oacute;gico que presenta el trabajo es digno de menci&oacute;n. La propiedad con la que est&aacute;n presentados los objetivos de la investigaci&oacute;n, las hip&oacute;tesis del mismo, las preguntas que se derivan de aquellas, y el manejo de las t&eacute;cnicas de investigaci&oacute;n (tanto cuantitativas como cualitativas) a las que se recurre el autor para validar las hip&oacute;tesis, hacen del texto una excelente referencia metodol&oacute;gica. De aquellas a las que conviene reparar atentamente para saber c&oacute;mo plantear con correcci&oacute;n una investigaci&oacute;n de tal complejidad y envergadura. Por otra parte, la calidad que exhibe la informaci&oacute;n presentada, tal como surge de las l&iacute;neas precedentes, resulta determinante para apoyar la argumentaci&oacute;n central del trabajo con evidencia emp&iacute;rica solvente y apropiada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los comentarios precedentes no deben atemorizar al lector. No estamos en presencia de un trabajo acad&eacute;mico &aacute;rido y herm&eacute;tico. &Oacute;scar Garc&iacute;a Luengo propone un texto &aacute;gil, bien escrito y amable con los lectores poco adentrados en el manejo de las metodolog&iacute;as utilizadas. El autor se toma el trabajo de explicar uno a uno los resultados obtenidos en el an&aacute;lisis de cada variable y en cada cruce de variable, sin perder por ello la amenidad, dentro de lo que cabe en una obra de car&aacute;cter acad&eacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo, el texto es generoso en cuestionar al lector y genera interrogantes, algunas de las cuales quisiera compartir con los lectores para finalizar esta rese&ntilde;a. En primer lugar, tal y como el propio autor reconoce, retomando las palabras de Pippa Norris, los mecanismos metodol&oacute;gicos utilizados para arribar a las conclusiones mencionadas, no descubren la direcci&oacute;n de la causalidad. Justamente, porque los datos disponibles no revelan tal direcci&oacute;n, Norris propone un mecanismo ingenioso: el establecimiento de un c&iacute;rculo virtuoso entre consumo de informaci&oacute;n pol&iacute;tica y movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica, donde la informaci&oacute;n pol&iacute;tica genera mayor confianza, m&aacute;s participaci&oacute;n, m&aacute;s comprensi&oacute;n e inter&eacute;s pol&iacute;tico, lo que, a su vez, lleva a consumir m&aacute;s informaci&oacute;n pol&iacute;tica. Los resultados hablan de v&iacute;nculos, pero no de causalidad entre las variables. Tal relaci&oacute;n causal "s&oacute;lo podr&iacute;a ser establecid&#91;o&#93; empleando una estrategia emp&iacute;rica basada en metodolog&iacute;a experimental o en el uso de matrices de datos establecidas en la t&eacute;cnica del panel" (Garc&iacute;a Luengo, 2009: 268). Conf&iacute;o en que futuras investigaciones nos permitan avanzar a&uacute;n m&aacute;s en la materia. Seguramente, &Oacute;scar Garc&iacute;a Luengo tendr&aacute; m&aacute;s aportes que realizar en la materia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, y relacionada con la tendencia al negativismo creciente en la cobertura de la informaci&oacute;n pol&iacute;tica, se plantea el debate acerca de si se puede y, en todo caso, se debe controlar dicha tendencia a trav&eacute;s de la regulaci&oacute;n sobre la prensa y las campa&ntilde;as electorales. M&eacute;xico es el caso de un pa&iacute;s que cada vez avanza m&aacute;s y con cada vez menos &eacute;xito en materia regulatoria, tal como queda demostrado con la reforma electoral del a&ntilde;o 2007. Dada esta tendencia evidente, algunos l&iacute;deres pol&iacute;ticos podr&iacute;an esgrimir el negativismo de los medios para intentar avanzar en su control, cuando no ya en la limitaci&oacute;n de la libertad de expresi&oacute;n. Sin embargo, el texto de Garc&iacute;a Luengo presenta un ant&iacute;doto radical contra cualquier tentaci&oacute;n regulatoria. En el caso europeo, en general, y espa&ntilde;ol, en particular, aunque se comprueba el avance de dicho negativismo en la informaci&oacute;n pol&iacute;tica, esto no quita que aquellos, que se exponen en mayor medida a tal informaci&oacute;n, sean los que tambi&eacute;n exhiben mayores grados de afecci&oacute;n y compromiso c&iacute;vico. Los ciudadanos parecen ser mucho m&aacute;s inteligentes de lo que suponen sus l&iacute;deres en cuanto al procesamiento de la negatividad de la informaci&oacute;n pol&iacute;tica (y, seguramente, no s&oacute;lo en eso).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, se planea una duda medular en cuanto a aquellos ciudadanos que consumen contenidos generales, especialmente en televisi&oacute;n, los que manifiestan una alta desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, junto a un fuerte apoyo hacia el r&eacute;gimen democr&aacute;tico. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo podr&aacute; mantenerse ese apoyo? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo ser&aacute;n compatibles la desafecci&oacute;n, el cinismo y la negatividad con los valores democr&aacute;ticos? &iquest;Estamos frente al surgimiento, cuando no ya la consolidaci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a c&iacute;nica? &Eacute;sta es la gran pregunta que le surge a quien esto escribe, luego de leer el texto de &Oacute;scar Garc&iacute;a Luengo. La contradicci&oacute;n de esta evidencia es tan notable que uno no puede dejar de cuestionarse acerca de si el cinismo y la alienaci&oacute;n sobre los valores, sobre las instituciones, los resultados y el propio lugar que los ciudadanos ocupan dentro del r&eacute;gimen democr&aacute;tico, nunca se van a traducir en cinismo y desafecci&oacute;n ante el propio r&eacute;gimen. O, en definitiva, el gran valor de la democracia es que nos permite ser tan informados y movilizados, o ser tan c&iacute;nicos y desafectados pol&iacute;ticamente como nos plazca, sin que esto haga mella en su propia existencia. Es una pregunta sobre la que, sospecho, volveremos con frecuencia en un futuro no tan lejano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Sint&eacute;ticamente, aquellos expuestos de forma consistente a los informativos y a las campa&ntilde;as electorales est&aacute;n mejor documentados pol&iacute;ticamente, conf&iacute;an m&aacute;s en el sistema pol&iacute;tico y son electoralmente m&aacute;s participativos. A su vez, su compromiso pol&iacute;tico los lleva a "consumir" m&aacute;s informaci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ruiz Valerio:</b> Doctor en Ciencia Pol&iacute;tica y Sociolog&iacute;a. Es profesor&#45;investigador de la Escuela de Graduados en Administraci&oacute;n y Pol&iacute;tica P&uacute;blica (EGAP) del Instituto Tecnol&oacute;gico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey y cotitular de la c&aacute;tedra de investigaci&oacute;n "Instituciones y Pr&aacute;cticas de las Democracias Contempor&aacute;neas".</font></p>      ]]></body>
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