<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-3569</journal-id>
<journal-title><![CDATA[CONfines de relaciones internacionales y ciencia política]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[CONfines relacion. internaci. ciencia política]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-3569</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, División de Humanidades y Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-35692007000200011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Petróleo: Las nuevas vías del poder]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Perni]]></surname>
<given-names><![CDATA[Orietta]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Monterrey Nuevo León]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>3</volume>
<numero>6</numero>
<fpage>111</fpage>
<lpage>114</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-35692007000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-35692007000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-35692007000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ex libris</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Petr&oacute;leo: Las nuevas v&iacute;as del poder</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Orietta Perni*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Maugeri, L. (2006). <i>The Age of Oil: The Mythology, History, and Future of the World's Most Controversial Resource.</i> Estados Unidos: Praeger Publishers</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Pol&iacute;tica, ITESM, Campus Monterrey.</i> <a href="mailto:orietta@itesm.mx">orietta@itesm.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El petr&oacute;leo ha cumplido con un papel &uacute;nico en la econom&iacute;a y en la historia de la era moderna. Ning&uacute;n otro recurso se ha revelado tan decisivo en plasmar el destino de los pa&iacute;ses, el desarrollo de estrategias militares, el comercio internacional y las relaciones entre pa&iacute;ses. Ning&uacute;n recurso ha alimentado promesas tan grandes de mejora del bienestar de naciones enteras &#45; promesas, a veces sin cumplir, que se han transformado en una maldici&oacute;n. Ning&uacute;n recurso ha tenido un impacto tan fuerte sobre el paisaje de nuestro mundo y sobre la manera en la cual nuestras sociedades se organizan e interact&uacute;an. Por todo lo anterior, el petr&oacute;leo es uno de los elementos m&aacute;s controvertidos de la vida contempor&aacute;nea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su libro m&aacute;s reciente, Leonardo Maugeri nos ofrece su gran experiencia en los temas energ&eacute;ticos para guiarnos en el laberinto del petr&oacute;leo. Maugeri es director de estrategias y desarrollo de ENI (<i>Ente Nazionale Idrocarburi,</i> la mayor empresa italiana dedicada al sector energ&eacute;tico); es editorialista de diarios econ&oacute;mico (Il <i>Sole 24 ore, Nesweek</i>) y de publicaciones de difusi&oacute;n internacional (<i>Foreign Affairs, Science, Wall Street Journal</i>) y participa en los consejos de algunos destacados centros de investigaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es casualidad que, a lo largo de toda su historia, lo que se ha llamado 'el oro negro' haya dado origen a mitos, a obsesiones y a malas interpretaciones de la realidad conllevando a pol&iacute;ticas equivocadas y marcando inexorablemente su percepci&oacute;n por parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial. La lista de estas distorsiones es larga, sin embargo, algunas merecen un cuidado especial. Es el caso del mito del "fin del petr&oacute;leo" &#45;recurrente desde la segunda mitad del siglo XIX&#45; puntualmente desmentido por rachas de sobreproducci&oacute;n. Es el caso de la obsesi&oacute;n para el control de las reservas y del mercado del crudo (control que, por s&iacute; mismo, se ha revelado un mito) que ha producido dolorosos e in&uacute;tiles conatos de imperialismo petrol&iacute;fero, alianzas pol&iacute;ticas improbables y repetidos intentos de crear monopolios y oligopolios. Una obsesi&oacute;n que ha a&ntilde;adido drama al drama &#45;sin ser, sin embargo, la causa de &eacute;ste&#45;cuando se ha entrelazado con las fr&aacute;giles promesas institucionales y las dram&aacute;ticas tensiones internas de estados j&oacute;venes, creados por el cinismo colonial y destinados a existencias infelices. En el elenco de mitos que nos proporciona Maugeri est&aacute; tambi&eacute;n el alimentado por teor&iacute;as conspirativas centradas en la idea de una especie de gobierno mundial secreto vinculado a los asuntos petrol&iacute;feros, una elite formada por las grandes multinacionales del petr&oacute;leo y los gobiernos de algunas potencias que dirigir&iacute;an el curso de los principales eventos petrol&iacute;feros con la finalidad de moldearlos para lograr sus intereses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afortunadamente, el petr&oacute;leo ha hecho imposible su control comport&aacute;ndose como un esp&iacute;ritu libre capaz de estropear los designios de las grandes potencias, de las multinacionales y de los dictadores. Quienes han cre&iacute;do poderlo controlar para su beneficio o de prever sus tendencias y sus precios, su demanda y su oferta ha sido sistem&aacute;ticamente sorprendido por sus ciclos, caracterizado por err&aacute;ticas alternancias de picos y ca&iacute;das, por fases improvisas de escasez y periodos prolongados de sobre&#45;abundancia, por la irrupci&oacute;n de tensiones y crisis pol&iacute;ticas o econ&oacute;micas que, a veces, han condicionado su disponibilidad y, a veces, han producido una oferta excesiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, los mitos y malas interpretaciones de la realidad son dif&iacute;ciles de desmentir, gracias a su poder de triunfar sobre los hechos y de sobrevivir m&aacute;s all&aacute; de la memoria hist&oacute;rica de estos mismos hechos y de sus interpretaciones m&aacute;s l&uacute;cidas. En un mundo tan complejo y t&eacute;cnicamente tan dif&iacute;cil, como el del petr&oacute;leo, el mito encuentra, adem&aacute;s, un terreno muy f&eacute;rtil porque da una explicaci&oacute;n sencilla, aparentemente convincente, dram&aacute;ticamente potente de procesos, a veces dif&iacute;ciles de representar en forma sint&eacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es del todo sorprendente, entonces, que, frente a la nueva crisis petrol&iacute;fera que ha marcado el comienzo del siglo XXI, los mitos y los miedos hayan vuelto a aparecer condicionando las interpretaciones de la misma, fomentando el debate sobre las posibles soluciones y proyectando obscuros escenarios para el destino de la humanidad. Sin embargo, una vez m&aacute;s, no estamos al borde del precipicio, ni estamos viviendo una revoluci&oacute;n copernicana del mundo de la energ&iacute;a que hace de nuestro tiempo una excepci&oacute;n respecto a ciclos ya vividos en el pasado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maugeri busca desenredar los mitos y las distorsiones de la realidad que a&uacute;n caracterizan las interpretaciones sobre el presente y el futuro del preciado hidrocarburo. Para hacerlo, no puede no empezar por la fascinante historia de esta materia prima que, con sus tendencias y contra tendencias, puede ofrecernos la mejor clave para entender el tiempo que estamos viviendo y por qu&eacute; lo estamos viviendo justo ahora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia del petr&oacute;leo ocupa la primera parte del libro, la m&aacute;s larga. Inicia desde los albores de la industria, surgida fren&eacute;ticamente por el espejismo colectivo de riqueza suscitado por el primer pozo petrol&iacute;fero moderno, el del 'coronel' Drake en Pensilvania occidental (1859), y luego organizada con cinismo cient&iacute;fico y despiadado por John D. Rockfeller. Este panorama concluye con los principales acontecimientos de nuestros d&iacute;as &#45; desde los precios del crudo fluctuando alrededor de los 80 d&oacute;lares por barril, hasta la dram&aacute;tica situaci&oacute;n de Irak pos&#45;Saddam Hussein; desde el temor de un agotamiento del petr&oacute;leo hasta la amenaza del Islam radical a los principales pa&iacute;ses productores, pasando por el incre&iacute;ble crecimiento de los consumos de China. El lector atraviesa historias de hombres y naciones, personajes caracter&iacute;sticos y haza&ntilde;as extravagantes, planes de grandes potencias y aspiraciones de pa&iacute;ses emergentes, junto con los acontecimientos que han caracterizado la subida del petr&oacute;leo a elemento fundamental de la sociedad moderna. El hilo conductor que atraviesa esta historia es representado por el repetirse de eventos distinguidos por elementos comunes, sin embargo, no previsibles en su origen y en sus consecuencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la reconstrucci&oacute;n de los hechos, Maugeri intenta acabar con la mayor&iacute;a de los mitos y de las obsesiones generadas por cada ciclo y que a&uacute;n contribuyen a la percepci&oacute;n colectiva del universo petrol&iacute;fero. Entre ellos, probablemente el m&aacute;s longevo, es el representado por el v&iacute;nculo entre el miedo a la escasez del crudo y la lucha global para el control de las reservas y la seguridad de los aprovisionamientos. Es el temor a la escasez que lleva a las grandes potencias a desarrollar las primeras pol&iacute;ticas de fuerza con la finalidad de dominar las fuentes del oro negro disponibles a principios del siglo XX. M&aacute;s adelante, fue la percepci&oacute;n de una progresiva disminuci&oacute;n de los recursos petrol&iacute;feros de los Estados Unidos que inspir&oacute; la estrecha relaci&oacute;n entre el gobierno americano y el de Arabia Saudita y fue la preocupaci&oacute;n que el petr&oacute;leo &aacute;rabe pudiera caer bajo la influencia de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica para condicionar buena parte de la pol&iacute;tica exterior estadounidense, en Medio Oriente, despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la obsesi&oacute;n de un mundo con dificultad de abastecimiento de petr&oacute;leo ha sido sistem&aacute;ticamente desmentida por la realidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os '20, es decir, cuando la industria petrol&iacute;fera moderna apenas se estaba consolidando, ya se empezaba a hablar de escasez, aunque ya hab&iacute;a habido pruebas de que se trataba de ciclos o de altibajos en la producci&oacute;n que r&aacute;pidamente desment&iacute;an a los m&aacute;s pesimistas. De hecho, en los a&ntilde;os '30, hubo una de las m&aacute;s terribles crisis de sobreproducci&oacute;n que caus&oacute; una prolongada ca&iacute;da de los precios. De manera an&aacute;loga, en los a&ntilde;os setenta, una serie de previsiones negativas prospect&oacute; la llegada de un juicio final para el petr&oacute;leo. La misma CIA estuvo entre los profetas que preve&iacute;an que la producci&oacute;n mundial ya hubiera llegado a su m&aacute;ximo o estuviera muy cerca por el r&aacute;pido agotamiento de los dep&oacute;sitos accesible de crudo convencional presentando la posibilidad de guerras de diferente intensidad para acapararse las pocas fuentes disponibles de energ&iacute;a. En 1986, un nuevo ciclo de sobreproducci&oacute;n determin&oacute; una de las m&aacute;s dram&aacute;ticas ca&iacute;das de los precios de todos los tiempos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comprender el origen y las consecuencias culturales y psicol&oacute;gicas de la mayor&iacute;a de los mitos y de las percepciones equivocadas que han llevado a una evaluaci&oacute;n err&oacute;nea de la situaci&oacute;n es fundamental para entender los problemas que el mundo del petr&oacute;leo debe enfrentar hoy en d&iacute;a. A este argumento es dedicada la segunda parte del libro, m&aacute;s breve y t&eacute;cnica que la primera. Vistas las premisas hist&oacute;ricas, esta parte es la m&aacute;s controversial ya que contesta a los estereotipos principales acerca de la naturaleza de la crisis que estamos viviendo y sus posibles consecuencias. As&iacute; que, si el lector est&aacute; convencido de que el oro negro se est&aacute; agotando, descubrir&aacute; que el mundo reposa a&uacute;n sobre abundantes reservas de crudo que esperan ser explotadas adecuadamente. Si cree que China y otros pa&iacute;ses emergentes representan una espada de Damocles para el futuro energ&eacute;tico de la Humanidad, descubrir&aacute; que son un falso problema, ya que es mucho m&aacute;s preocupante el caso de Estados Unidos. Si el lector piensa que las grandes empresas multinacionales son las herederas de las 'siete hermanas' de los a&ntilde;os '50 descubrir&aacute; que, hoy en d&iacute;a, &eacute;stas tienen s&oacute;lo una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de los recursos petrol&iacute;feros mundiales. Y si, adem&aacute;s, opina que los grandes pa&iacute;ses productores y su principal organizaci&oacute;n &#45;la OPEP&#45; puedan ejercer cierto control, descubrir&aacute; estar equivocado porque el mundo del petr&oacute;leo est&aacute; fragmentado entre muchos actores en competencia y, a menudo, abiertamente hostiles entre ellos dado que persiguen designios diferentes. Sobre todo, el lector descubrir&aacute; que por mucho que la geopol&iacute;tica y los eventos pol&iacute;ticos de muchos pa&iacute;ses y &aacute;reas del mundo jueguen un papel importante y, probablemente, &uacute;nico en el universo del crudo, las leyes de la econom&iacute;a son las que determinan los fen&oacute;menos estructurales de este &aacute;mbito. Leyes que no responden a las &oacute;rdenes de nadie, capaces de mover repentina e inesperadamente el p&eacute;ndulo del mercado petrol&iacute;fero en la direcci&oacute;n opuesta a la que todos est&aacute;bamos acostumbrados a considerar normal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por estas misma razones, el lector descubrir&aacute; que es necesario no sobrestimar el v&iacute;nculo entre islamismo radical y cuesti&oacute;n petrol&iacute;fera, ni alimentar temores injustificados acerca de la naturaleza y la confiabilidad de muchos gobiernos de grandes productores de crudo. La intensidad del radicalismo isl&aacute;mico no es diferente a la del panarabismo nasseriano &#45; que, por otra parte, tuvo efectos mucho m&aacute;s concretos sobre la realidad del mundo &aacute;rabe. Adem&aacute;s, el mito muy conocido de la posibilidad de un chantaje petrol&iacute;fero a Occidente por parte de los pa&iacute;ses productores orientados a posiciones extremistas &#45;aunque pueda tener cierta veracidad a corto plazo &#45; en el largo, no toma fuerza por la realidad misma del mercado. El mismo chantaje que acompa&ntilde;&oacute; la primera crisis petrol&iacute;fera de 1973, en realidad, pertenece m&aacute;s a la psicolog&iacute;a colectiva y de la cual derivan sus efectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, aunque podamos asegurarnos que la situaci&oacute;n respecto a las diferentes facetas vinculadas al mundo del petr&oacute;leo no es tan catastr&oacute;fica, en estos d&iacute;as estamos en una situaci&oacute;n de crisis que deriva directamente de la posesi&oacute;n, b&uacute;squeda y almacenamiento del preciado l&iacute;quido. Por muy incre&iacute;ble que pueda parecer, el alto costo que el mundo paga hoy en d&iacute;a por el petr&oacute;leo es la consecuencia de precios bajos que por casi dos decenios han desincentivado la investigaci&oacute;n y el desarrollo de nuevos yacimientos en las &aacute;reas del planeta que son m&aacute;s ricas en crudo. Con el paso del tiempo, la capacidad productiva global se ha reducido: las cantidades en reserva, necesarias para hacer frente a los momentos imprevistos de crisis, han llegado al m&iacute;nimo (se estima en un 2 por ciento de los consumos mundiales), trasformando el precio del petr&oacute;leo en un reh&eacute;n de cualquier evento pol&iacute;tico y hasta clim&aacute;tico, de cualquier miedo real o alimentado por las indiscreciones del mercado y las especulaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a los precios del crudo, que han llegado ha oscilar entre 70 y 80 d&oacute;lares al barril, todos tendemos a olvidar que, desde mitad de los a&ntilde;os ochenta hasta principios del nuevo siglo, el crudo ha costado entre 18 y 20 d&oacute;lares el barril; precio deprimido por un exceso de oferta que, por dos veces, ha explotado generando el colapso de los precios (1986 y 1998&#45;99). En ambos casos, el precio baj&oacute; tambi&eacute;n a menos de 10 d&oacute;lares el barril, consolidando la convicci&oacute;n de que el oro negro se volv&iacute;a "un bien como todos los dem&aacute;s". Sin embargo, mientras el mundo se ilusionaba, el fuego ard&iacute;a bajo las cenizas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Obsesionados por el riesgo de sobreproducci&oacute;n, ya en los a&ntilde;os '80 los grandes pa&iacute;ses petrol&iacute;feros hab&iacute;an renunciado a invertir en la b&uacute;squeda de nuevos yacimientos, limit&aacute;ndose a producir s&oacute;lo en los activos. Las proporciones de este fen&oacute;meno son impresionantes, sin embargo, desconocidas. En los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, m&aacute;s del 70% de la explotaci&oacute;n petrol&iacute;fera mundial se ha concentrado en los Estados Unidos y en Canad&aacute; &#45; &aacute;reas ya maduras que tienen menos del 3 por ciento de las reservas de crudo del planeta. En cambio, en Medio Oriente, las actividades de exploraci&oacute;n han sido s&oacute;lo del 3 por ciento del total mundial, a pesar de que la regi&oacute;n controla m&aacute;s del 70 por ciento de las reservas. En todo el Golfo P&eacute;rsico (65 por ciento de las reservas) se han perforado menos de 100 pozos de exploraci&oacute;n entre 1995 y 2004; en el mismo periodo, en los Estados Unidos se han realizado 15.700. Yendo m&aacute;s atr&aacute;s, en el tiempo, las proporciones no cambian. En Arabia Saudita, por ejemplo, se han perforado s&oacute;lo 300 pozos de exploraci&oacute;n desde el comienzo de la era petrol&iacute;fera del reino en los a&ntilde;os '30 del siglo XX, contra los varios centenares de millares de los Estados Unidos. Para Ir&aacute;n e Irak la situaci&oacute;n es a&uacute;n peor. Rusia paga, a&uacute;n hoy, el precio de un retraso tecnol&oacute;gico y de los da&ntilde;os a la gesti&oacute;n de los yacimientos heredados de la era sovi&eacute;tica e invierte muy poco para ampliar su base productiva. Venezuela podr&iacute;a doblar su oferta de crudo en diez a&ntilde;os atrayendo tecnolog&iacute;a y capital extranjero: al contrario, razones pol&iacute;ticas determinan una ca&iacute;da de la producci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, la mayor&iacute;a de los grandes pa&iacute;ses petrol&iacute;feros obtiene el producto de yacimientos muy antiguos, descubiertos en la primera mitad del siglo XX y activos desde entonces. En muchos casos, su producci&oacute;n es sostenida por tecnolog&iacute;as y medios atrasados de hace cincuenta o sesenta a&ntilde;os. Las grandes y peque&ntilde;as compa&ntilde;&iacute;as occidentales pueden relativamente poco frente a esta situaci&oacute;n. En conjunto, controlan menos del 8 por ciento de las reservas mundiales de crudo; de &eacute;stas, m&aacute;s del 90 por ciento pertenece a pa&iacute;ses que no permiten su control a sujetos extranjeros y que&#45; adem&aacute;s &#45; no tienen capacidad para desarrollarlas por s&iacute; mismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras el mundo industrializado teme por la seguridad de la oferta futura de energ&iacute;a y de su precio, los pa&iacute;ses productores, hasta ayer, tuvieron la preocupaci&oacute;n opuesta: la seguridad de la demanda. &iquest;Se mantendr&iacute;an estables los consumos del crudo? En caso negativo, &iquest;qui&eacute;n habr&iacute;a pagado las inversiones para una capacidad productiva que no habr&iacute;a tenido mercado? Adem&aacute;s, &iquest;por qu&eacute; contribuir a la disminuci&oacute;n del precio del petr&oacute;leo cuando muchos gobiernos de los pa&iacute;ses industrializados, a trav&eacute;s de los impuestos, los hacen doblar (Jap&oacute;n) o hasta triplicar (Europa)?.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, en el momento en el cual la sobreproducci&oacute;n y los precios bajos ahogaban los presupuestos y las expectativas de los pa&iacute;ses productores, nadie, en Occidente, se preocupaba ni del problema de la seguridad de los aprovisionamientos, ni de los riesgos econ&oacute;micos y sociales de los productores. Desde hace a&ntilde;os, la OPEP ped&iacute;a en vano un di&aacute;logo constructivo con los pa&iacute;ses industrializados para estabilizar los precios a niveles m&aacute;s altos, para, as&iacute;, permitir las inversiones necesarias y desarrollar la oferta que, de lo contrario, habr&iacute;a sufrido recortes en los gastos. Occidente no contest&oacute;; sin embargo, en el corto plazo, las admoniciones de la OPEP se materializaron. El mundo se encuentra, ahora, en una situaci&oacute;n totalmente opuesta y la crisis del petr&oacute;leo (y del gas) ha invertido los roles. Occidente es el que pide un di&aacute;logo constructivo con los pa&iacute;ses productores para estabilizar y asegurar la oferta, mientras la mayor parte de aquellos goza de una fase de bonanza y se muestra indiferente a las peticiones. Algunos presentan una soluci&oacute;n sencilla para hacer segura la oferta futura: ser&iacute;a suficiente que los pa&iacute;ses industrializados suscribieran contratos de compra de crudo a largo plazo (diez a&ntilde;os) a un precio fijado con antelaci&oacute;n de 45&#45;50 d&oacute;lares el barril. Sin embargo, Occidente quiere tambi&eacute;n precios bajos o, por lo menos, un precio determinado por las libres fuerzas del mercado en un contexto de plena competencia entre los productores. Hoy como ayer, las exigencias de las dos partes parecen a&uacute;n lejanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo y cu&aacute;ndo se podr&aacute; salir de este estado de crisis? Una vez m&aacute;s, la respuesta es una paradoja: s&oacute;lo precios elevados del petr&oacute;leo (alrededor de los 35 d&oacute;lares por barril, ser&iacute;a suficiente) pueden ser un ant&iacute;doto doloroso, pero eficaz, para las tensiones actuales. En parte, ya vemos los efectos, sin embargo, se necesita tiempo. Gracias al aumento de los precios en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, el ciclo de las inversiones petrol&iacute;feras se ha puesto en marcha permitiendo a las sociedades privadas implementar grandes proyectos en &aacute;reas costosas y dif&iacute;ciles y a los grandes productores, volver a encontrar las razones para invertir. Esto no significa, necesariamente, que podamos esperar estabilidad o que sea posible evitar otras crisis a futuro. Incertidumbre y volatilidad son caracter&iacute;sticas comunes a todas las actividades humanas y, como Maugeri nos avisa, han sido una constante de toda la historia de la industria petrol&iacute;fera. Sin embargo, concentrarse s&oacute;lo en los aspectos negativos, utiliz&aacute;ndolos como base para construir obscuras visiones del futuro, significa perder de vista lo global. El autor nos transmite claramente que la era del petr&oacute;leo no acabar&aacute; por el fin del mismo, as&iacute; como la edad de la piedra no acab&oacute; porque terminaron las piedras. No obstante el mundo del oro negro est&eacute; hecho de crisis, tensiones, intereses y dinero, no podemos decir que esto nos condena a una lucha violenta para garantizar la seguridad de nuestras futuras exigencias energ&eacute;ticas. S&oacute;lo la incapacidad de los <i>decision maker de</i> comprender esta realidad y actuar al respecto, puede llevarnos al borde del abismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Orietta Perni</b> tiene una maestr&iacute;a en Relaciones Internacionales y una maestr&iacute;a en Historia, adem&aacute;s de ser candidata a doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n abarcan las organizaciones internacionales y las migraciones internacionales. Es profesora del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Pol&iacute;tica del ITESM, Campus Monterrey y miembro del Comit&eacute; Editorial de CONfines.</font></p>      ]]></body>
</article>
