<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-3569</journal-id>
<journal-title><![CDATA[CONfines de relaciones internacionales y ciencia política]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[CONfines relacion. internaci. ciencia política]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-3569</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, División de Humanidades y Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-35692007000100011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La globalización por donde se fuga: Propuesta sobre los derechos del sujeto migrante]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Irazuzta]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ignacio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Monterrey Nuevo León]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>3</volume>
<numero>5</numero>
<fpage>121</fpage>
<lpage>125</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-35692007000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-35692007000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-35692007000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ex libris</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La globalizaci&oacute;n por donde se fuga: Propuesta sobre los derechos del sujeto migrante</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ignacio Irazuzta*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Mezzadra, S. (2005) <i>Derecho de fuga. Migraciones, ciudadan&iacute;a y globalizaci&oacute;n.</i> Tinta lim&oacute;n ediciones/Traficantes de sue&ntilde;os, Madrid.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor de tiempo completo de las asignaturas Teor&iacute;a Pol&iacute;tica Contempor&aacute;nea y Teor&iacute;a del Estado en el Departamento de Relaciones Internacionales del ITESM Campus Monterrey.</i> Correo electr&oacute;nico <a href="mailto:ignacio.irazuzta@itesm.mx">ignacio.irazuzta@itesm.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>"...el migrante es tambi&eacute;n la figura predestinada a padecer sobre    <br> la piel los efectos m&aacute;s duros de embridar la libertad"    <br> </i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; la "fuga" para titular un libro sobre las migraciones? Las razones con las que Sandro Mezzadra justifica esta expresi&oacute;n &#45;una declaraci&oacute;n pol&iacute;tica y te&oacute;rica de principios&#45; son m&uacute;ltiples. Pero los estimulantes an&aacute;lisis que su libro presenta parecen encaminarse a se&ntilde;alar una tensi&oacute;n estructural de la teor&iacute;a pol&iacute;tica moderna: si el liberalismo le otorg&oacute; un car&aacute;cter universal al derecho a la libre circulaci&oacute;n de las personas, los estados nacionales limitaron tal alcance total. Consecuentemente, y de manera simult&aacute;nea a la declarada libertad de movimiento, se gesta una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica del otro como extranjero que har&aacute; particularmente problem&aacute;ticas a las migraciones internacionales desde el siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ilustrando esta paradoja, el autor extiende el alcance de los significados de la fuga, sugiriendo algunos t&eacute;rminos de su campo sem&aacute;ntico que evidencian aquella encrucijada pol&iacute;tica. Y all&iacute; se descubre que la figura del fugitivo, del desertor, siempre ha sido vista con recelo pero tambi&eacute;n ha inspirado imaginarios individuales de liberaci&oacute;n o rebeld&iacute;a: desde la del desertor de ej&eacute;rcitos, amplificada en las manifestaciones de desobediencia civil durante la guerra de Vietnam, hasta las fugitivas Thelma y Louis. Extendiendo las implicancias sem&aacute;nticas debi&eacute;ramos considerar el concepto de desierto, dispositivo discursivo fundamental con el que algunos proyectos pol&iacute;ticos decimon&oacute;nicos han movido y removido poblaciones para edificar sobre ellas estados nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho es que, de un lado y de otro, como pulsi&oacute;n de dominaci&oacute;n o de liberaci&oacute;n, la figura de la fuga se presenta de entrada como id&oacute;nea, atractiva y promisoria para abordar la cuesti&oacute;n de la migraci&oacute;n; de las "migraciones, la ciudadan&iacute;a y la globalizaci&oacute;n", para ser fiel al subt&iacute;tulo del libro que estoy presentando.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que la ubicaci&oacute;n del tema en los confines de esta encrucijada entre dominaci&oacute;n y liberaci&oacute;n, nos plantea otra pregunta fundamental: &iquest;por qu&eacute; "derecho" de fuga? En principio porque, por encima de aquella faceta objetiva que limita el movimiento de las personas, se impone una defensa pol&iacute;tica y te&oacute;rica de la dimensi&oacute;n subjetiva de los procesos migratorios. De modo alternativo a las denominadas "concepciones hidr&aacute;ulicas" de la migraci&oacute;n, preocupadas en la determinaci&oacute;n de las causas objetivas que conducen a la decisi&oacute;n de migrar y que ven al fen&oacute;meno en su naturaleza demogr&aacute;fica o econ&oacute;mica, y en contra de la reducci&oacute;n colectivista del migrante que lo entiende como "representante/exponente" de una etnia o cultura, la propuesta de Sandro Mezzadra, no pone reparos en la defensa de la individualidad de las y los migrantes. Lejos, incluso, de la victimizaci&oacute;n del migrante, pero subrayando la singularidad de su condici&oacute;n y experiencia, Mezzadra se empe&ntilde;a en demostrar c&oacute;mo su figura concentra las contradicciones de la celebrada libertad de movimiento de la modernidad pol&iacute;tica occidental. El "derecho de fuga", entonces, no invoca m&aacute;s que la fibra subjetiva de los derechos liberales. Ni objeto de asistencia filantr&oacute;pica o pol&iacute;ticas sociales de corte paternalistas que le vedan al migrante cualquier posibilidad de subjetivaci&oacute;n, ni presa te&oacute;rica del acriticismo de los estudios culturales, que lo abordan como encarnaci&oacute;n de la hibridaci&oacute;n posmoderna, en tanto que sujeto ajeno a cualquier lazo comunitario o cors&eacute; identitario y, por ello, prisma de la supuesta transculturalidad contempor&aacute;nea, la reivindicaci&oacute;n del derecho a la fuga no persigue m&aacute;s que se&ntilde;alar las pistas por las que &#45;entiende el autor en clave <i>marshalliana</i>&#45; tendr&aacute; que encaminarse la ampliaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en el futuro. En el contexto de una globalizaci&oacute;n que cada d&iacute;a aporta muestras fehacientes del quebrantamiento del orden social fordista, deslocalizando mercados de trabajo, desterritorializando el consumo y corroyendo las lealtades nacionalistas, y que hace de la humanidad no ya un ideal sino "la condici&oacute;n misma de la existencia de los individuos"<sup><a href="#nota">1</a></sup> , el reclamo de derechos de ciudadan&iacute;a para los y las migrantes se impone como ideal pol&iacute;tico que demanda apoyo te&oacute;rico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, podr&iacute;amos decir que la apuesta de <i>Derecho de fuga</i> es por una teor&iacute;a pol&iacute;tica del movimiento. Y es que, precisamente, la teor&iacute;a pol&iacute;tica se ha ocupado poco del tema de las migraciones debido a que la emergencia del concepto de ciudadan&iacute;a, autom&aacute;ticamente y como un juego de suma cero, vac&iacute;a de contenido pol&iacute;tico al de extranjero (o lo constituye como tal en tanto que sujeto sin derechos pol&iacute;ticos). El final del siglo XIX est&aacute; marcado por las circunstancias de que el movimiento de poblaciones que se produce se da paralelamente a la formaci&oacute;n de los estados nacionales de Am&eacute;rica y algunos de Europa occidental, los cuales pretenden "abrazar" exclusivamente a las poblaciones. De ah&iacute; que, como ha sido se&ntilde;alado ya por Torpey<sup><a href="#nota">2</a></sup> &#45;quien, por cierto, se echa de menos en la extensa bibliograf&iacute;a en la que se basa Mezzadra, un presupuesto fundamental de los estados sea no s&oacute;lo el monopolio de los medios de coacci&oacute;n f&iacute;sica sino tambi&eacute;n, y esencialmente, el de los medios de movimiento: pasaportes, visas y todo tipo de acreditaciones internas de identidad documentan esta tesis de Torpey<sup><a href="#nota">3</a></sup> haci&eacute;ndonos ver en cada migrante alguien que "tiene, por el hecho de serlo, una identidad distinta a la nuestra, una identidad &eacute;tnica" (Mezzadra, 25). En tal contexto, no es de extra&ntilde;ar que la cuesti&oacute;n de la migraci&oacute;n se haya constituido, en cambio, en tema predilecto de la sociolog&iacute;a, siendo abordado con toda una serie de conceptos "laicos", aparentemente apol&iacute;ticos, como los de movilidad social, asimilaci&oacute;n, integraci&oacute;n, etc., categor&iacute;as que neutralizan y naturalizan los l&iacute;mites al movimiento y las identidades que &eacute;stos generan<a href="#nota"><sup>4</sup></a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta del autor tiene, as&iacute;, un profundo calado normativo que, a juzgar por la trayectoria de sus editores en espa&ntilde;ol &#45;Tinta lim&oacute;n, de Buenos Aires, y Traficantes de sue&ntilde;os, de Madrid&#45;, se inscribe dentro de una tendencia que, desde Hardt y Negri hasta Paolo Virno, no oculta su compromiso pol&iacute;tico con un orden social alternativo. Una opci&oacute;n que, desde ya, no parece ser bien saludada por la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica pero que, no obstante algunos reparos que me genera y de los que dar&eacute; cuenta en lo sucesivo, considero digna de ser rese&ntilde;ada en cuanto llama la atenci&oacute;n sobre algunos asuntos que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre la migraci&oacute;n internacional &#45;con su, en ocasiones, exacerbada vocaci&oacute;n por lo emp&iacute;ricamente min&uacute;sculo&#45; a veces parece no advertir. De todas maneras, en mi opini&oacute;n, el valor del libro no reside tanto en el telos que lo inspira &#45;librado al fin y al cabo a las nociones de justicia del lector o lectora&#45;, como en el camino reflexivo que recorre para &nbsp;llegar a ese fin.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa trayectoria, los resultados de los cuatro cap&iacute;tulos, el ap&eacute;ndice y el di&aacute;logo con el autor con que se abre el libro, son dispares. De entrada, la pl&aacute;tica que el Grupo Situaciones mantiene con Sandro Mezzadra, si bien interesante en alguna de sus partes, sorprende por la densidad un tanto enrevesada de algunos de los planteamientos de los anfitriones y, en cambio, el tono y la espesura m&aacute;s bien parcos de las reflexiones de Mezzadra a los temas que se le sugieren. A&uacute;n as&iacute;, es de destacar el m&eacute;rito de esta extensa parte del libro (casi 40 p&aacute;ginas) en extender la reflexi&oacute;n sobre el significado pol&iacute;tico de la movilizaci&oacute;n desde las migraciones hacia otros movimientos llamados significativamente "sociales" y manifestaciones de protesta, como la m&aacute;s actual de los piqueteros en Argentina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La introducci&oacute;n que le sigue tiene la capacidad de seducir al lector con la promesa de un interesante recorrido por los cuatro cap&iacute;tulos y el ap&eacute;ndice que componen <i>Derecho de fuga.</i> Y el primero no falta a esta promesa. A mi modo de leer &#45;y notoriamente&#45;, "El joven Max Weber, el derecho de fuga de los migrantes alemanes y los est&oacute;magos polacos" es el mejor de los cap&iacute;tulos, el que da cuenta de un sosegado trabajo de reflexi&oacute;n sobre los textos menos conocidos del soci&oacute;logo alem&aacute;n. Un Weber al que, iniciando su camino en la investigaci&oacute;n sociol&oacute;gica, no lo vemos en su mejor porte cientificista, sino aportando argumentos a las ret&oacute;ricas nacionalistas alemanas a la hora de considerar las migraciones de campesinos polacos a las repentinamente desertizadas zonas agr&iacute;colas prusianas. Un proceso de movilizaci&oacute;n de poblaciones que conduce a los ciudadanos prusianos hacia los centros urbanos e industriales y alienta la inmigraci&oacute;n de polacos para que aqu&eacute;llos sean reemplazados en los trabajos agr&iacute;colas de las zonas rurales. Todo ello durante el transcurso de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX, marcadas por la muerte del emperador Guillermo I, la renuncia de Bismarck, la consolidaci&oacute;n de la unidad alemana y las repercusiones pol&iacute;ticas de la cuesti&oacute;n social en ese pa&iacute;s. El Weber que retrata Mezzadra analizando la constante migraci&oacute;n de prusianos hacia el occidente alem&aacute;n es uno que se sustrae de las determinaciones economicistas como principales causas de estos movimientos de poblaci&oacute;n y, en cambio, subraya las motivaciones subjetivas de estos migrantes internos alemanes. Justificaciones psicol&oacute;gicas que se anclan objetivamente en el rechazo de un orden de relaciones sociales patriarcales "que se traduce en una elecci&oacute;n por la <i>fuga,</i> por la <i>sustracci&oacute;n</i> al poder desp&oacute;tico del propietario de tierras" (63) y que, por efecto de "la magia potente y puramente psicol&oacute;gica de la libertad" (63) &#45;como lo subraya el autor citando al propio Weber&#45;, vac&iacute;a de fuerza de trabajo las campi&ntilde;as prusianas dando cuerpo a la clase obrera alemana. En este proceso, Weber est&aacute; observando la transici&oacute;n de un orden comunitario de relaciones patriarcales &#45;y, en tanto tal, donde la percepci&oacute;n de injusticias y desigualdades pueden tener consecuencias personales de venganza de los campesinos hacia su se&ntilde;or&#45; a un orden social capitalista en el que estas sensaciones de injusticias se objetivizan, despersonaliz&aacute;ndose, en el odio de una clase social contra otra. De forma an&aacute;loga a esta objetivaci&oacute;n en el plano de la lucha de clases, Weber va derivando estos procesos de subjetivaci&oacute;n en otra instancia colectiva del momento: "el odio nacional de los pueblos enemigos" (71). Es entonces cuando este Weber sagaz, que advierte en las dimensiones sociol&oacute;gicas y psicol&oacute;gicas de la libertad en el an&aacute;lisis del desplazamiento de la poblaci&oacute;n prusiana, no duda en empu&ntilde;ar la "raz&oacute;n de estado" a la hora de abordar la "cuesti&oacute;n polaca". En este caso no se interroga por las razones subjetivas de estos migrantes, sino que se deja llevar por una estigmatizaci&oacute;n y darwinismo sociales que le hac&iacute;a ver a los polacos como m&aacute;s aptos para ocupar ese lugar de sumisi&oacute;n que hab&iacute;a hecho emigrar a los prusianos. En definitiva, Mezzadra nos muestra c&oacute;mo la astuta imaginaci&oacute;n sociol&oacute;gica del joven Max Weber va quedando presa de la l&oacute;gica exclusivista de los estados nacionales que, en el caso de la migraci&oacute;n, se manifiesta en la construcci&oacute;n de un punto de vista desde la sociedad de acogida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, titulado "En el principio fue la horca. Migraciones, movilidad del trabajo e historia del capitalismo", Sandro Mezzadra extiende estas interpretaciones de Weber a "una din&aacute;mica hist&oacute;rica estructuralmente cong&eacute;nita al desarrollo del capitalismo moderno" (81). Y en &eacute;ste encuentra que las nuevas formas de trabajo asalariado y, en general, la competencia y la acumulaci&oacute;n capitalista, no se pueden entender prescindiendo de las formas de control de la movilidad de la parte dependiente del contrato. Entonces, ahora con Marx, surge otra pregunta: "&iquest;C&oacute;mo entender la paradoja de un capitalismo que, marxianamente distinguido por 'un movimiento constante', por la 'incesante conmoci&oacute;n de todas las condiciones sociales' y de 'todas las relaciones estancadas y enmohecidas', reproduce en su hacerse global todo el repertorio de formas de coacci&oacute;n y falta de libertad que desear&iacute;an verse relegadas a su prehistoria?" (88). La respuesta del autor se encamina a insistir en sus propios argumentos: la "tentaci&oacute;n autoritaria" que acompa&ntilde;a al desarrollo del capitalismo se manifiesta en rutinas de disciplinamiento que embridan la libertad del trabajador y, al mismo tiempo, motivan en &eacute;ste pulsiones de fuga.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo &#45;"Ciudadanos de la frontera y confines de la ciudadan&iacute;a"&#45; el autor consigna entre otras cuestiones los debates en torno a la inclusi&oacute;n de los inmigrantes en los marcos pol&iacute;ticos y jur&iacute;dicos de las sociedades receptoras. Es decir, se cae de lleno en la cuesti&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y en las discusiones respecto a su ampliaci&oacute;n. Algunas de sus posiciones subrayan criterios estrictamente territoriales para el reconocimiento de derechos de ciudadan&iacute;a, como por ejemplo que la simple comprobaci&oacute;n de la residencia de un individuo en un determinado territorio sea criterio para el otorgamiento de derechos pol&iacute;ticos y civiles, o el reconocimiento de una ciudadan&iacute;a parcial que, a la manera como lo instituy&oacute; en el siglo XVI el denizenship, reconozca derechos parciales de ciudadan&iacute;a anclados en lo local. Pero el problema es que el supuesto territorial est&aacute; puesto tambi&eacute;n en cuesti&oacute;n por aquellos migrantes que reclaman una doble pertenencia, es decir, que apuestan por dotar de contenido pol&iacute;tico a un &aacute;mbito ubicuo y aterritorial como el transnacional. En cualquier caso, lo significativo es que la migraci&oacute;n se est&aacute; convirtiendo en un banco de prueba de nuevas experiencias administrativas: jur&iacute;dicas, como las que analiza Mezzadra, pero tambi&eacute;n &#45;dir&iacute;a yo&#45; pol&iacute;tica, constituyendo a la migraci&oacute;n en un sujeto sobre el que se descargan todo tipo de intervenciones de gobierno, y no s&oacute;lo por las pol&iacute;ticas de los pa&iacute;ses de acogida; tambi&eacute;n, frecuentemente, por los de las naciones expulsoras de mano de obra migrante. Las condiciones sociales del posfordismo colocan en un lugar peculiar del juego pol&iacute;tico transnacional a los gobiernos de los pa&iacute;ses expulsores que, cuidando y procurando reproducir el recurso de las remesas, generan todo tipo de pol&iacute;ticas tendientes a la administraci&oacute;n de ciertas facetas de la vida de los migrantes: programas de inversi&oacute;n, alfabetizaci&oacute;n, salud, "educaci&oacute;n financiera"... en los que intervienen agencias diversas de administraci&oacute;n gubernamental y organismos privados, como agencias de transacci&oacute;n financiera. Desde este lado de la administraci&oacute;n gubernamental, es posible sortear la condici&oacute;n de "ilegalidad" de los migrantes en su pa&iacute;s de residencia e intervenir pol&iacute;ticamente sobre &eacute;stos. En este sentido, el progresismo de Mezzadra en relaci&oacute;n a la cuesti&oacute;n migratoria, se ve en entredicho porque su perspectiva est&aacute;, en alguna medida, empa&ntilde;ada por cierto etnocentrismo provocado por la situaci&oacute;n de su perspectiva desde la sociedad de recepci&oacute;n. Esta posici&oacute;n le lleva al autor a cargar las tintas m&aacute;s de un lado que del otro de la problem&aacute;tica y no le permite ver la atenci&oacute;n pol&iacute;tica que concitan "los que ya se fugaron", por ejemplo, colmando la opini&oacute;n p&uacute;blica en lo cotidiano, interviniendo sobre resultados electorales, modificando la fisonom&iacute;a social de sus comunidades de origen y generando copiosas pol&iacute;ticas de gobierno en todos los niveles de la administraci&oacute;n, local, estatal y federal, como puede verse en algunos programas gubernamentales de M&eacute;xico hacia los mexicanos residentes en el exterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De todas las maneras, en la posici&oacute;n de Mezzadra, todo parece indicar que la migraci&oacute;n constituye de por s&iacute; un movimiento social que, en el camino abierto por Marshall, se ubica como la pr&oacute;xima posta en la senda de ampliaci&oacute;n y redefinici&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. Y en ello se vuelve a detener el autor para se&ntilde;alar la necesidad de un an&aacute;lisis de las migraciones "al ras del suelo" (111), desde la perspectiva de los propios migrantes, m&aacute;s que desde la investigaci&oacute;n de las causas que los llevan a migrar. En este sentido, no se pasa por alto el aporte de los enfoques feministas, los cuales analizaron la migraci&oacute;n de las mujeres como una decisi&oacute;n consciente que se encamina a dejar atr&aacute;s las relaciones patriarcales de sus comunidades de origen, por cierto, unos lugares relegados de la intervenci&oacute;n de las instituciones para propiciar la modernidad, amplias zonas de depresi&oacute;n econ&oacute;mica, marcadas por el predominio de relaciones sociales de corte tradicional, y a las que la modernidad les llega de rebote, como el efecto boomerang de las socializaciones gestadas afuera de los que ya se han marchado. No es, as&iacute;, que los factores objetivos pierdan importancia en el an&aacute;lisis de las causas de la migraci&oacute;n, sino que &eacute;stos propician la gestaci&oacute;n de unas subjetividades que deben ser asistidas por derecho propio (derecho de fuga). Finalmente, cuestionando algunas perspectivas multiculturalistas que tienden a ocultar el deseo de algunos migrantes de romper con su cultura o comunidad de proveniencia, en <i>Derecho de fuga</i> se apuesta por reivindicar lo espurio, lo culturalmente inaut&eacute;ntico, como el germen de una nueva figura &#45;la del migrante&#45;, entendida como la de "un universal que a&uacute;n espera ser interpelada y valorizada pol&iacute;ticamente" (116). Es decir, si de nuevas formas de ciudadan&iacute;a se trata, sostiene Mezzadra aludiendo a Chantal Mouffe, "es necesario trabajar para reabrir te&oacute;rica y pr&aacute;cticamente el <i>movimiento constituyente,</i> mirando a la pertenencia no como un 'estatus legal', sino como 'una forma de identificaci&oacute;n, un tipo de identidad pol&iacute;tica: algo que deber ser construido y que no est&aacute; dado emp&iacute;ricamente'" (118).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo cuatro, "Despu&eacute;s de las colonias, el mundo", apunta a una b&uacute;squeda de fundamentos para el estudio de la subjetividad migrante en las fuentes epist&eacute;micas de los estudios poscoloniales. Aqu&iacute; se trata de hallar las huellas de un sujeto pol&iacute;tico moderno, que se quiere universal pero que, a cuenta de la historia colonial de Occidente, se descubre que, desde su origen, est&aacute; "geopol&iacute;ticamente diferenciado" (123). Es decir, que Occidente produce como una especie de clausura de sus principios universales frente a los movimientos migratorios, dando por hecho la homogeneidad cultural de las sociedades de acogida frente a la "interrupci&oacute;n" &eacute;tnica que producen los reci&eacute;n llegados desde las ex&#45;colonias. Se abre, as&iacute;, una "brecha cultural" en la que situar los nuevos t&eacute;rminos de una dominaci&oacute;n que no por enclavarse en tal campo de lo cultural pierde la materialidad con la que las ciencias sociales, especialmente en sus vertientes marxistas, estaban acostumbradas a concebir sus objetos: al fin de cuentas (y a riesgo de redondear exageradamente la cuenta), podr&iacute;amos decir que la migraci&oacute;n poscolonial, considerada como fuerza de trabajo, viene tambi&eacute;n a "interrumpir" el orden de clases del capitalismo occidental. En este sentido, por momentos, dar&iacute;a la impresi&oacute;n que Mezzadra ve en esta migraci&oacute;n lo que Marx en el proletariado, es decir, aquel zumo social en el que el capitalismo concentra todos sus males y en el que es posible visualizar las determinaciones estructurales del presente. Sin embargo, el autor repara desde el principio contra eventuales lecturas que generen el entusiasmo de ver en la migraci&oacute;n el sujeto revolucionario de nuestros tiempos. Si bien concibe a los migrantes como "figuras ejemplares" (52), "protagonistas fundamentales" de cualquier movimiento cr&iacute;tico del capitalismo global (54) y &#45;agregar&iacute;amos nosotros&#45; como el <i>lugar por donde la globalizaci&oacute;n se fuga,</i> luego de su minuciosa e igualmente cr&iacute;tica revisi&oacute;n del universalismo de la modernidad occidental, Mezzadra se cuida de no caer en la trampa de los determinismos a los que le conducir&iacute;a aquella concepci&oacute;n marxiana del sujeto de la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, como lo demuestra el ap&eacute;ndice de su libro, su posici&oacute;n defiende la tesis de la autonom&iacute;a de las migraciones, entendida como "la posibilidad que ofrece de reconstruir un cuadro de las transformaciones del capitalismo contempor&aacute;neo desde el punto de vista del trabajo vivo y de su subjetividad" (149). Y aqu&iacute; consta una de las principales fortalezas de Derecho de fuga que, por cierto, en esto s&iacute; es posible identificarla con la tradici&oacute;n marxiana: si uno de los aportes fundamentales de Marx ha sido la denuncia de la abstracci&oacute;n que la econom&iacute;a pol&iacute;tica produce, olvid&aacute;ndose del cuerpo de los trabajadores al considerarlos en su aspecto de valor como mercanc&iacute;a, la reivindicaci&oacute;n de Mezzadra de una subjetividad de la o el migrante y de la defensa de su cuerpo vivo constituye una l&iacute;nea de fuga de la teor&iacute;a sobre las migraciones que m&aacute;s que procurar cerrarla deber&iacute;a ser seguida con mayor asiduidad por los especialistas del tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, cabe destacar una ventaja para los lectores y las lectoras de m&aacute;s all&aacute; de Buenos Aires o Madrid, donde se ubican sus editores: pudiendo hacer gala de coherencia con sus postulados te&oacute;ricos, el texto est&aacute; protegido por la licencia Creative Commons, lo cual significa que est&aacute; libremente disponible en Internet en la siguiente direcci&oacute;n: <a href="http://www.aulaintercultural.org/IMG/pdf/derechodfuga.pdf" target="_blank">http://www.aulaintercultural.org/IMG/pdf/derechodfuga.pdf</a>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Seg&uacute;n lo consigna Mezzadra (p. 48) citando a Etiene Balibar.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Torpey, J. "Coming and Going: On the State Monopolization of Legitimate 'Means of Movement'", en <i>Sociological Theory,</i> 16/3, Nov. de 1998 pp. 239&#45;259.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2175912&pid=S1870-3569200700010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Torpey, J. "Revolution and Freedom of Movement: An Analysis of Passport Control in the French, Russian and Chinese Revolutions", <i>Theory and Society,</i> 26/6, Dic. 1997, pp. 837&#45;868.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2175914&pid=S1870-3569200700010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Aunque, incluso desde la sociolog&iacute;a se proclamen manifiestos por una "sociolog&iacute;a m&oacute;vil", m&aacute;s atenta que la matriz fundadora (de vocaci&oacute;n por lo estable, como los propios estados en los que esta disciplina se desarrolla) a las diversas movilidades, de personas, de objetos, de im&aacute;genes, de informaci&oacute;n y de mercanc&iacute;as (Urry, J., "Mobile Sociology", en <i>British Journal of Sociology,</i> 51/1, pp. 185&#45;203).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2175916&pid=S1870-3569200700010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ignacio Irazuzta.</b> Profesor del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Pol&iacute;tica del Tecnol&oacute;gico de Monterrey Campus Monterrey. Desde 2005 es miembro del Sistema Nacional de Investigadores en el nivel 1. Su campo de investigaci&oacute;n se enfoca en tem&aacute;ticas de nacionalismo, identidades pol&iacute;ticas y di&aacute;sporas. Forma parte del Comit&eacute; Editorial de la Revista CONfines de Relaciones Internacionales y Ciencia Pol&iacute;tica.</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Torpey]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Coming and Going: On the State Monopolization of Legitimate 'Means of Movement']]></article-title>
<source><![CDATA[Sociological Theory]]></source>
<year>Nov.</year>
<month> d</month>
<day>e </day>
<volume>16</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>239-259</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Torpey]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Revolution and Freedom of Movement: An Analysis of Passport Control in the French, Russian and Chinese Revolutions]]></article-title>
<source><![CDATA[Theory and Society]]></source>
<year>Dic.</year>
<month> 1</month>
<day>99</day>
<volume>26</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>837-868</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Urry]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mobile Sociology]]></article-title>
<source><![CDATA[British Journal of Sociology]]></source>
<year></year>
<volume>51</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>185-203</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
