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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ex libris</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iexcl;Vertiginosa Am&eacute;rica!</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Anne Fouquet*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Levy, B. (2006). <i>American Vertigo.</i> Paris: Edition Grasset<a href="#nota">**</a></b><a href="#nota"></a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* ITESM, Campus Monterrey.</i> <a href="mailto:afouquet@itesm.mx">afouquet@itesm.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desaf&iacute;o interesante el que se puso el fil&oacute;sofo franc&eacute;s Bernard&#45;Henry Levy al retomar los pasos de Alexis de Tocqueville en Am&eacute;rica. A 173 a&ntilde;os de distancia, el autor emprende un viaje por Estados Unidos de Am&eacute;rica con el prop&oacute;sito de reflexionar sobre el funcionamiento de esta democracia que Tocqueville descubri&oacute; en 1831. Si bien este &uacute;ltimo se centr&oacute; en la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y el funcionamiento de la naciente democracia norteamericana, Bernard&#45;Henry Levy nos comparte sus impresiones sobre la sociedad norteamericana de hoy. En su compa&ntilde;&iacute;a cruzamos el pa&iacute;s pasando por los lugares que Tocqueville hab&iacute;a visitado. Desde el Este al Oeste, de Sur a Norte, el libro nos lleva por el coraz&oacute;n de esta Am&eacute;rica del siglo XXI que parece, m&aacute;s que nunca, debatirse en las contradicciones de la aplicaci&oacute;n de lo que hab&iacute;a fascinado a Tocqueville: la igualdad de Condiciones. En su recorrido por Estados Unidos de Am&eacute;rica, com&uacute;nmente denominada Am&eacute;rica como si fuera el &uacute;nico pa&iacute;s sobre este continente, Bernard&#45;Henry Levy va al encuentro de la sociedad por medio de Impresiones y sensaciones que permiten al lector hacerse una idea de los movimientos que recorren la sociedad americana de hoy. De la reflexi&oacute;n pol&iacute;tica de Tocqueville no se encuentra mucho, tampoco al parecer era el prop&oacute;sito de la revista el <i>Atlantic Monthly cuando</i> invit&oacute; al fil&oacute;sofo franc&eacute;s a este viaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos a finales de 2004 cuando Bernard&#45;Henry Levy empieza su viaje. Las relaciones entre Francia y Estados Unidos son particularmente tensas desde el rechazo de Francia de apoyar la intervenci&oacute;n en Irak. La relaci&oacute;n entre los dos pa&iacute;ses, mezcla de fascinaci&oacute;n, envidia y odio, es siempre atractivo desde el exterior. En estos tiempos de crisis se ha debatido sobre la naturaleza del antiamericanismo franc&eacute;s. El libro de B&#45;H. Levy se inserta en este debate, con una novedad importante: la publicaci&oacute;n del libro en Estados Unidos meses antes de su publicaci&oacute;n en Francia rebasando as&iacute; las fronteras de un debate nacional para alimentar el di&aacute;logo entre los dos pa&iacute;ses. </font><font face="verdana" size="2">Del lado americano, el contexto pol&iacute;tico durante el cual se escribe el libro es igualmente tenso. La campa&ntilde;a electoral para las presidenciales opone a G. Bush, quien va por un segundo periodo, contra el candidato dem&oacute;crata, Al Gore. La seguridad nacional en el combate al terrorismo y sus desviaciones en cuanto a las libertades individuales; las guerras en Irak y Afganist&aacute;n y la cuesti&oacute;n de la hegemon&iacute;a norteamericana; la deuda p&uacute;blica; una econom&iacute;a en receso; las tensiones sociales y la cuesti&oacute;n religiosa son algunas de las tem&aacute;ticas centrales de la campa&ntilde;a electoral. La cuesti&oacute;n de la pol&iacute;tica interna ser&aacute; abordada por el autor de manera espor&aacute;dica a trav&eacute;s de sus encuentros con algunos personajes l&iacute;deres de opini&oacute;n o con el candidato dem&oacute;crata. Aunque estas dos tem&aacute;ticas: las relaciones bilaterales entre Francia y Estados&#45;Unidos y la campa&ntilde;a presidencial de 2004 no ocupan un lugar central en este viaje, no dejan de aparecer como tela de fondo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo, consagrado al Este, empieza por la visita a la c&aacute;rcel de Rike Island, en Nueva York<sup><a href="#nota">1</a></sup> , antes de adentrarse en algunas de las ciudades emblem&aacute;ticas de la historia de Estados Unidos. El peso de la historia est&aacute; siempre presente en una necesidad casi enfermiza de crear historia, donde lo nuevo se convierte falsamente en historia verdadera. El paseo por el museo de Cooperstown, a la gloria de las tradiciones de los pioneros, donde se exponen trajes del siglo XVII reci&eacute;n hechos es un ejemplo claro de eso. Donde la acci&oacute;n del tiempo es imitada, recreada como estos cojines con hoyos de donde salen pedazos de relleno sint&eacute;tico. Pareciera que "toda la idea fue, no la de conservar, sino la de reconstituir un verdadero&#45;falso y celebrarlo como tal" (B&#45;H Levy, 2006:51). Es la Am&eacute;rica de hoy, inserta en el dilema entre una interpretaci&oacute;n lisa de su historia y la creaci&oacute;n de ruinas modernas olvidadas, particularmente en sus ciudades. Bernard&#45;Henry Levy plantea, as&iacute;, que el sentimiento esencial para la civilidad europea, en el sentido del amor a las ciudades parece ausente. Las ciudades se dejan, se abandonan principalmente sus centros en mano de los olvidados del sue&ntilde;o americano. Los afroamericanos, los latinos y otros emigrantes m&aacute;s recientes llenan estos centros, reconfigurando incesantemente las relaciones sociales en la sociedad norteamericana. El viaje por el Este termina en Des Moines, capital de los Ma&iacute;z, que se caracterizan por su rechazo categ&oacute;rico a toda forma de modernidad y donde la lectura cotidiana de la Biblia debe guiar la existencia. El autor se cuestiona sobre la naturaleza y la perennidad de esta comunidad que vive alejada de todo, en autarqu&iacute;a econ&oacute;mica, que reclama este aislamiento. &iquest;Son los Ma&iacute;z una contra sociedad? &iquest;Son los verdaderos herederos de los pioneros, del Mayflowers? &iquest;Los testigos mudos de la historia? &iquest;La conciencia inm&oacute;vil de Estados Unidos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gran Oeste constituye la segunda parte del viaje. El m&iacute;tico <i>farwest </i>y su irresuelto encuentro con los indios de Norteam&eacute;rica. La sociedad multicultural norteamericana a&uacute;n no parece haber logrado integrar a estos pueblos, llamados <i>first nation</i> o primos nativos en el vecino Canad&aacute;, e ignorados, en gran parte, en Estados Unidos. A la pregunta de saber por qu&eacute; los Indios no construyen un Memorial sobre el modelo de los jud&iacute;os para celebrar los muertos, las respuestas rinden cuenta de la situaci&oacute;n no resuelta: "se construye un Memorial para significar que termin&oacute; la guerra; no obstante, la guerra no ha terminado, vean las expropiaciones que siguen, los tratados no respetados, el genocidio que continua; la guerra no ha terminado". Parece que, si bien se ha perdido, el hacha de guerra a&uacute;n no est&aacute; enterrada. La otra visi&oacute;n de esta conquista del Oeste, el Monte Rushmore, edificado a la gloria de los padres fundadores de Estados Unidos, parece m&aacute;s compleja que el s&iacute;mbolo que representa. As&iacute;, aprendemos que la escultura monumental fue hecha sobre tierras expoliadas a los indios por un escultor ex miembro del Ku Klux Klan. El viaje en tierras indias prosigue con el encuentro con varios l&iacute;deres pol&iacute;ticos e intelectuales, miembros de la comunidad india, completando, as&iacute;, el retrato de esta poblaci&oacute;n con la cual la sociedad americana rechaza confrontarse por su invisibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera parte del viaje, se traslada a la costa Oeste, de cara al lejano oriente. Es el otro perfil de Am&eacute;rica, el lado liberal, vanguardista. Al norte, Seattle, descrita por Levy como una metr&oacute;poli postamericana por la din&aacute;mica demogr&aacute;fica, econ&oacute;mica y cultural que se vive. Microsoft y sus j&oacute;venes ingenieros provenientes de todo el mundo, reinventan una cierta cultura laboral, inventan "la lengua y la sociabilidad de ma&ntilde;ana"; Boeing, la principal compa&ntilde;&iacute;a constructora de aviones en el Mundo. La presencia asi&aacute;tica muy fuerte y un aire europeo que enamor&oacute; a nuestro viajero. Bajando hacia el sur, San Francisco, de donde partieron las revoluciones izquierdistas y los movimientos libertarios de la d&eacute;cada de los 60, donde se formaron los movimientos gays. Hoy, el movimiento alternativo de moda es la red ciudadana "<a href="http://MoveOne.org" target="_blank">MoveOne.org</a>", fundado en 1999, en el coraz&oacute;n del affaire Lewinsky. Los fundadores Jaon Blades y su esposo Wes Boyd se cansan de los argumentos conservadores del procurador Kenneth Starr para destituir al presidente Bill Clinton y lanzan el lema "Censured and Move One". Censuran al presidente B. Clinton por su pecado y que el pa&iacute;s siga adelante. Para B&#45;H. Levy, auto&#45;encarnaci&oacute;n actual del intelectual a la francesa, este encuentro con la izquierda norteamericana es un choque. En lugar de defender el punto de vista que la sexualidad de un presidente releva del dominio privado, los ultra dem&oacute;cratas reconocen que el pecado venal debe ser condenado, retomando as&iacute;, a su cuenta, el argumento central de los conservadores. "Moralismo... puritanismo.... Confusi&oacute;n de los reinos, que una democracia digna de este nombre separa, de la pol&iacute;tica y de la &eacute;tica... Voluntad de pureza... Rigorismo y transparencia erigidos en imperativos categ&oacute;ricos". (B&#45;H. Levy, 2006:143). El viaje por la costa oeste pasa por Los &Aacute;ngeles, la ciudad sin centro, sin l&iacute;mites, invisible y sin lugar para ser abrazada de una sola mirada. Una ciudad ilegible, inteligible a los ojos de la vieja Europa para quien las ciudades son parte de su propia historia, donde la historia se lee en las calles, en los monumentos que las componen. Este recorrido por la costa del Pac&iacute;fico termina en la frontera con M&eacute;xico. El lector mexicano se quedar&aacute; ciertamente desilusionado con esta parte del viaje, donde la cuesti&oacute;n de la migraci&oacute;n mexicana se limita a una descripci&oacute;n del cruce de la frontera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuarta parte del viaje que se adentra por el desierto de Arizona, de Las vegas a Tempe, nos lleva a la superposici&oacute;n de sociedades getthoizadas que parecen no verse entre s&iacute;. Del sexo omnipresente en Las Vegas, pero sin nunca rebasar los l&iacute;mites del puritanismo, a los revisionistas creacionistas que rechazan las tesis de Darwin sobre la evoluci&oacute;n del hombre y ense&ntilde;an a sus hijos una teolog&iacute;a de la historia de las especies, demostrando que su evoluci&oacute;n responde a un plan inteligente, orquestado. Los mormones de Salt Lake City, mezcla de profetismo y de prosa&iacute;smo que se pusieron la tarea de archivar los nombres de todos los humanos vivos y que han vivido sobre el planeta tierra: "un d&iacute;a, ser&aacute; toda la historia de la humanidad, desde Ad&aacute;n y Eva que ser&aacute; puesta en ficha y a la disposici&oacute;n de los vivos". Las ciudades residencias, reservadas a las personas mayores, donde los ni&ntilde;os y adolescentes s&oacute;lo pueden entrar con invitaci&oacute;n. La segregaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico abre el debate sobre sus l&iacute;mites: con qu&eacute; criterio se cierran ciudades, se proh&iacute;ben entradas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Sur, de Texas a Little Rock. El alto en Dallas da pie a una revisi&oacute;n del misterio Kennedy, no el de saber si Oswald actu&oacute; solo o no, si los castristas o la mafia, o la propia CIA, comandaron el asesinato. No se trata del misterio de la persistencia del mito Kennedy, a pesar de todas las informaciones disponibles que han destruido parte del mito. B&#45;H. Levy se interroga sobre lo que queda de un mito al que ya no se cree y que, sin embargo, sigue existiendo. Apoy&aacute;ndose en una analog&iacute;a de la Grecia antigua y su creencia en sus mitos, el autor concluye que "los Kennedy, no son como se dice a veces, el equivalente a una familia real norteamericana (...). Son la parte tr&aacute;gica de un pueblo que pensaba haber hecho la econom&iacute;a de la tragedia: son los grecos de los Americanos" (B&#45;H. Levy, 2006:239). Del asesinato de Kennedy, l&oacute;gicamente, pasamos a la cuesti&oacute;n de las armas en Estados Unidos, donde tener un arma es un derecho civil. Ferias de armas, reivindicaciones de la potente National Rifle Association para defender el derecho a armarse. Estar en el Sur de Estados Unidos, es inevitablemente hablar de la guerra de secesi&oacute;n, de la esclavitud, de la situaci&oacute;n de los afroamericanos. Atlanta ser&aacute; el pretexto del autor para restituir la contradicci&oacute;n que se vive en el Sur. La ciudad de Martin Luther King, cuyo alcalde es negro, donde la mayor&iacute;a de la clase pol&iacute;tica tambi&eacute;n. Atlanta, calificada de "vitrina de la de&#45;segregaci&oacute;n tranquila", pero donde la fachada feliz podr&iacute;a esconder "un enorme hoyo de la memoria" de la &eacute;poca de la esclavitud.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las &uacute;ltimas partes del viaje llevan al autor de Miami a Washington, pasando por Pittsburg. La parada en la base militar de la marina, en Norfolk, lo deja con una pregunta en cuanto a la libertad con la cual la marina le abri&oacute; las puertas de la base para ense&ntilde;arle las proezas tecnol&oacute;gicas del arsenal militar: submarinos equipados de 12 ojivas nucleares con potencia mil veces superior a lo de Hiroshima, torpillas con captores magn&eacute;ticos y otras armas sofisticadas. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n de esta operaci&oacute;n de puerta abierta que ning&uacute;n ej&eacute;rcito europeo jam&aacute;s har&iacute;a? &iquest;La democracia americana, su gusto para la transparencia constitutiva de su ethos o m&aacute;s sencillamente una demostraci&oacute;n de la fuerza, de la potencia militar de Estados Unidos? En el trayecto hasta Washington y en la capital misma, B&#45;H. Levy sostiene varios encuentros con personalidades de la vida pol&iacute;tica norteamericana de ambos dos lados. A la derecha, tiene encuentros con algunos de los intelectuales del ala m&aacute;s conservadora: el </font><font face="verdana" size="2">primero de ellos es Richard Perle, investigador del <i>American Entreprise Institute</i> y ex presidente del <i>Defense Policy Board</i> del Pent&aacute;gono, quien fue uno de los arquitectos de la invasi&oacute;n a Irak; seguido de Bill Kristol, periodista y editorialista de la corriente neoconservadora, ferviente defensor de un reforzamiento de la presencia Norteamericana en Medio Oriente. Para terminar los encuentros con los conservadores, la discusi&oacute;n con el fil&oacute;sofo Francis Fukuyama, autor del pol&eacute;mico texto: "El fin de la historia y el &uacute;ltimo hombre"<sup><a href="#nota">2</a></sup>, deja a nuestro fil&oacute;sofo franc&eacute;s con una reflexi&oacute;n sobre lo que denominan las dos derechas. Para completar la visi&oacute;n del escenario pol&iacute;tico norteamericano, B&#45;H. Levy se adentra en el mundo de la izquierda en busca del "Nuevo dem&oacute;crata", entrevist&aacute;ndose con miembros del sindicato AFL&#45;CIO, militantes y cuadros del partido Dem&oacute;crata. La discusi&oacute;n con Warren Beatty, el actor implicado, pero no dispuesto a transformase en el Schwarzenegger de izquierda. Sale de este viaje decepcionado con la Izquierda norteamericana, que parece buscarse a s&iacute; misma, encerrada en debates internos, y aparentemente incapaz de renovarse frente a la m&aacute;quina conservadora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ep&iacute;logo alrededor de la formulaci&oacute;n de tres preguntas concluye el libro: &iquest;Qu&eacute; es un americano? O c&oacute;mo se construye la identidad norteamericana entre sus diferentes h&eacute;roes, sus m&uacute;ltiples referentes: de los padres fundadores de la democracia, del pasado aniquilado de los indios, de los grupos religiosos, de las diferentes comunidades &eacute;tnicas, sexuales o generacionales. &iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre la ideolog&iacute;a americana y la cuesti&oacute;n del terrorismo? O c&oacute;mo los Estados unidos viven esta nueva situaci&oacute;n de fragilidad, de vulnerabilidad y c&oacute;mo influye sobre su manera de pensarse a s&iacute; mismo. La tercera reflexi&oacute;n se centra sobre la imagen de violencia y de fundamentalismo religioso o ideol&oacute;gico que proyecta Estados&#45;Unidos. B&#45;H. Levy rechaza esta visi&oacute;n simplista revisando cada uno de los males con los cuales se asocia la potencia mundial, fundamentalismo, neo conservadurismo e imperialismo, con base en una argumentaci&oacute;n filos&oacute;fica de la complejidad en contra de la simplicidad reductora.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la comparaci&oacute;n con la obra de A. de Tocqueville, no deja mucho que decir. Parece que solo el pretexto inicial del viaje por el pa&iacute;s y algunas visitas a las c&aacute;rceles norteamericanas son los puentes que unen las dos obras. B&#45;H. Levy se interesa a la vida pol&iacute;tica desde la l&oacute;gica de los partidos, mientras que A de Tocqueville buscaba analizar los mecanismos fundamentales de un sistema pol&iacute;tico llamado democracia. En conclusi&oacute;n, el viaje de B&#45;H. Levy es seductor; el lector se deja llevar por las sensaciones e impresiones del autor sobre Am&eacute;rica. El tono de la obra, evidentemente filos&oacute;fico, carece, en algunos temas, de profundidad. Sin embargo, la pertinencia de algunas reflexiones y la seductora cultura europea del autor invitan a la reflexi&oacute;n sobre esta naci&oacute;n que no deja de fascinar en su complejidad aparentemente tan simple.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">** Versi&oacute;n en ingl&eacute;s: Levy, B. (2005). <i>American Vertigo: Traveling America in the Footsteps of Tocqueville,</i> traducido por Mendel, C., New&#45;York: Random House.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2175737&pid=S1870-3569200600020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1 La justificaci&oacute;n inicial del viaje de A. de Tocqueville era el de realizar un estudio sobre el sistema penitenciario norteamericano. Como reci&eacute;n abogado, Tocqueville encontr&oacute; en el estudio del sistema penitenciario, un tema que le permitir&aacute; financiar su viaje de estudio por parte del Ministerio del Interior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2 El fin de la historia es una teor&iacute;a filos&oacute;fica muy controversial que postula el fin de toda forma de historia. Francis Fukuyama relanza esta hip&oacute;tesis, interpretando el fin de las dictaduras en Grecia, Espa&ntilde;a o en Am&eacute;rica Latina y la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica como signos de que la democracia y el liberalismo ya ganaron y, por lo tanto, las razones de la guerra desaparecer&iacute;an. Al igual, la teor&iacute;a del choque de las Civilizaciones, presentada un poco m&aacute;s tarde por Samuel Huntington, ser&aacute; muy debatidas. Los cr&iacute;ticos oponen las guerras del Golfo y de Kosovo como contra argumentos a estas teor&iacute;as, adem&aacute;s de insistir en que la teor&iacute;a del fin de las ideolog&iacute;as que nutre la del fin de la historia tiene, de por s&iacute;, un fuerte contenido ideol&oacute;gico.</font></p>      ]]></body><back>
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