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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Ex libris</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;as Cristinas que quieren gobernar</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ximena Peredo*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Lovera, S. y Casas, Y. (Compiladoras). (2004). <i>El voto de las mujeres.</i> M&eacute;xico: Plaza y Jan&eacute;s.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*ITESM, Campus Monterrey</i></font><i>.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la antigua casa de una de las tantas amantes de Diego Rivera, en la Ciudad de M&eacute;xico, un tupido grupo de mujeres de la &eacute;lite pol&iacute;tica se reuni&oacute; para conmemorar el cincuenta aniversario de la conquista del voto femenino. Un hecho extraordinario, en todos los sentidos, que sent&oacute; a la mesa a mujeres de derecha e izquierda, a feministas radicales y a conservadoras, todas atendiendo a la convocatoria de Rosario Robles, entonces fuerte y con aspiraciones de poder.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El evento desat&oacute; muchas consecuencias. La primera y m&aacute;s evidente, fueron los se&ntilde;alamientos burlones. Se les llam&oacute; "viejas arg&uuml;enderas" con la intenci&oacute;n de desacreditar su esfuerzo, los varones de la pol&iacute;tica hicieron mofa de su reuni&oacute;n y los medios aprovecharon la nota para aderezar el peri&oacute;dico del d&iacute;a con un poco de humor. La reacci&oacute;n se entiende por lo peligroso que puede volverse una reuni&oacute;n de mujeres que quieren m&aacute;s poder, decididas a discutir, precisamente, sobre poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no fue esa la &uacute;nica consecuencia. Sentadas ese d&iacute;a en la misma mesa, Josefina V&aacute;zquez Mota, emocionada por el encuentro, le coment&oacute; a Sara Lovera lo interesante que ser&iacute;a reunir el pensamiento de esas mujeres en un libro. Sara, atrevida como es, cerr&oacute; la discusi&oacute;n diciendo: "se&ntilde;oras, seis cuartillas cada una". El resto de la historia se llama <i>El voto de las mujeres</i> y se puede conseguir en varias librer&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este compendio es un logro democr&aacute;tico en todos los sentidos: primero, porque todas ellas est&aacute;n cercanas al poder; luego, porque, aunque de distintas ideolog&iacute;as, no se niegan a participar y; tercero, porque se muestran 29 visiones de un mismo tema. No se me ocurre mejor homenaje para quienes emprendieron la conquista de los derechos pol&iacute;ticos de las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se lee con fluidez. Cada seis cuartillas cambia la voz de la autora y por ello, la lectura es din&aacute;mica y atractiva. Cada una de las 29 mujeres aborda distintos temas sobre la mujer y la pol&iacute;tica. No todos los discursos se enfocan en el voto de la mujer, pero definitivamente todos hablan de poder. No se encuentran alusiones partidistas ni personales en favor o en perjuicio de nadie. Digamos que todas se comportaron como verdaderas damas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Destacan, para mi gusto, las colaboraciones de Olga S&aacute;nchez Cordero, la &uacute;nica mujer ministra de la Suprema Corte de Justicia, quien en su texto <i>Para la construcci&oacute;n de una cultura jur&iacute;dica,</i> utiliza la voz de Gerardo Pisarello para dar una conclusi&oacute;n comprometedora por contundente: "M&aacute;s all&aacute; de las t&eacute;cnicas (como el constitucionalismo) que pueden idear para protegerse, las sociedades no cuentan, al final, con otra garant&iacute;a que consigo mismas". As&iacute; Olga sentencia: "... la mejor garant&iacute;a que tienen los derechos de las mujeres se encuentra en las mujeres mismas". La pugna, dir&iacute;a yo, no es por demandar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas con perspectiva de g&eacute;nero, sino sumar a todas las mujeres en el compromiso de la equidad. El compromiso es el mejor activo de toda lucha social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra de mis colaboraciones favoritas es <i>Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s</i> de Rosario Robles, quien subraya la necesaria inclusi&oacute;n de los varones en la lucha por la equidad. Robles dice que la ausencia de hombres en el cuidado de los hijos y el trabajo dom&eacute;stico, as&iacute; como la ausencia de mujeres en puestos p&uacute;blicos y pol&iacute;ticos impacta negativamente a toda la sociedad. "Dificulta el proceso de democratizaci&oacute;n y pervierte la forma en que se hace pol&iacute;tica", dice Robles y complementa: "S&oacute;lo si hombres y mujeres compartimos equitativamente responsabilidades pol&iacute;ticas y dom&eacute;sticas el concepto de democracia podr&aacute; alcanzar su sentido verdadero". Robles tambi&eacute;n aborda el tema del combate a la violencia, argumentando que "las mujeres no pueden contribuir de lleno con su iniciativa o su creatividad si est&aacute;n agobiadas por heridas f&iacute;sicas o psicol&oacute;gicas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario resaltar tambi&eacute;n, las colaboraciones de Beatriz Paredes, quien escribe un emotivo poema para las mujeres latinoamericanas; Elba Esther Gordillo presenta una muy completa recopilaci&oacute;n estad&iacute;stica sobre g&eacute;nero a nivel mundial y nacional; Guadalupe Loaeza, tomando a Antonieta Rivas Mercado como personaje, recuerda la lucha de las mujeres que nos dieron el voto en 1953; Cecilia Lor&iacute;a Savi&ntilde;&oacute;n evoca a la fuerza ciudadana como &uacute;nica agente de cambio social; Marta Sahag&uacute;n acepta que m&aacute;s que una aspiraci&oacute;n, el poder es una necesidad b&aacute;sica que alimenta la igualdad y la libertad; Patricia Mercado a&ntilde;ade a este caldo de ideas, un recordatorio esencial: se valen los pactos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amalia Garc&iacute;a escribe un texto muy original titulado <i>El doble uso de las palabras,</i> en el que devuelve a las palabras la importancia de su significado. Dulce Mar&iacute;a Sauri, con su participaci&oacute;n <i>Poder es un verbo,</i> de forma muy clara resume la participaci&oacute;n de la mujer en la pol&iacute;tica en dos condiciones principales: "la primera, cuando las cosas est&aacute;n tan seguras que se puede considerar a una mujer para ocupar un puesto p&uacute;blico sin que se corran demasiados riesgos; la segunda, cuando est&aacute;n tan descompuestas que se considera que s&oacute;lo una mujer acepta comprometerse con esa situaci&oacute;n". Aqu&iacute; la pregunta ser&iacute;a, cu&aacute;l de estas condiciones se dio para que fuera presidenta del Partido Revolucionario Institucional en 1999.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de leer el libro es imposible no cuestionar la obsesi&oacute;n por el poder, no s&oacute;lo de las mujeres, sino de la humanidad entera. Luego de leer a la &uacute;ltima expositora, debo confesar que me entristec&iacute; un poco porque las mujeres estamos gastando demasiada neurona en ganar terreno en un sistema hecho por varones y para varones. De alguna forma, pelear por el poder en este sistema es someterse a subir a una arena colocada ah&iacute; por varones, con reglas masculinas. Marx muri&oacute; esperando la liberaci&oacute;n del ser humano, muri&oacute; esperando que cayeran las estructuras capitalistas para ver nacer al socialismo. Pero las mujeres no quieren morirse como Pen&eacute;lopes, no quieren equivocarse; por ello, en lugar de esperar a que el patriarcado muera, deciden incluirse en &eacute;l. De alguna forma me parece incongruente, pero lo entiendo. Es un acuerdo silencioso que duele, pero que nadie se anima a despreciar. Es el &uacute;nico boquete en la pared.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Para qu&eacute; gobernar un mundo masculino?, &iquest;para qu&eacute; esforzarse por rescatar sus errores m&aacute;s profundos?, &iquest;por qu&eacute; comprometerse con una causa que nunca tom&oacute; en cuenta a las mujeres?, &iquest;por qu&eacute; enlistarse en la guerra esperando que ellos escojan a la mujer capitana de tropa? Todas &eacute;stas y algunas m&aacute;s fueron las preguntas que brotaron al cerrar por &uacute;ltima vez el libro.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro encuentro un lado oscuro: est&aacute; hecho para mujeres feministas. Nadie m&aacute;s se animar&aacute; a terminarlo. Lo dram&aacute;tico aqu&iacute; es que las feministas no necesitan aleccionamiento sobre equidad en el poder; los dem&aacute;s s&iacute;, pero no pagar&aacute;n el costo del libro y mucho menos querr&aacute;n enterarse del contenido. Es un muy t&iacute;pico error de las activistas, que invierten su tiempo en reciclar discursos con las mismas personas. No dudo que sea disfrutable o&iacute;r y escuchar a las amigas una y otra vez. Lo que dudo es que la estrategia sea eficaz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reuni&oacute;n de personajes de ideolog&iacute;as tan distintas, no se volver&aacute; a dar f&aacute;cilmente, de ah&iacute; el car&aacute;cter de colecci&oacute;n de este compendio. Este libro es un documento hist&oacute;rico de las mujeres con poder en M&eacute;xico a principios del siglo XXI, en donde quedar&aacute; registrado qu&eacute; pensaban y qu&eacute; se propon&iacute;an conseguir. Ya veremos, al paso del tiempo, hasta d&oacute;nde fueron capaces de armar alianzas para llegar lejos, para gobernar, como siempre lo quiso Mar&iacute;a Cristina, la de la canci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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