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<journal-title><![CDATA[CONfines de relaciones internacionales y ciencia política]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El mundo unipolar y las contradicciones y límites de la globalización]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Because of the triumph of liberalism, in which the old political and institutional structures have been surpassed by the new reality, I analyze the implications of a new global era in which the United States seems to have an incommensurable power of action and decision making. The article explores how structural problems of the international system are created by the lack of attention from hegemonic actors to issues such as economic inequalities, as well as political and ideological crises. I explain why the former creates a very troubling situation at the present moment.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El mundo unipolar y las contradicciones y l&iacute;mites de la globalizaci&oacute;n<a href="#notas">*</a></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The Uni&#45;polar World and the Contradictions and Limits of Globalization</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor L&oacute;pez Villafa&ntilde;e**</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Centro de Estudios sobre Norteam&eacute;rica ITESM, Campus Monterrey.</i> Correo: <a href="mailto:villafane@itesm.mx">villafane@itesm.mx</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del llamado triunfo absoluto del liberalismo, en el que las viejas estructuras institucionales y pol&iacute;ticas han sido rebasadas por la nueva realidad, el autor analiza las implicaciones de una nueva etapa global en la que los Estados Unidos parecen tener un poder de decisi&oacute;n y acci&oacute;n inconmensurables. El art&iacute;culo examina c&oacute;mo la falta de atenci&oacute;n, por parte de actores hegem&oacute;nicos, a las contradicciones y desigualdades econ&oacute;micas, as&iacute; como a las crisis pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas, provoca que los problemas estructurales del sistema internacional sigan a la deriva, haciendo realmente preocupante la situaci&oacute;n actual del mundo.</font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Because of the triumph of liberalism, in which the old political and institutional structures have been surpassed by the new reality, I analyze the implications of a new global era in which the United States seems to have an incommensurable power of action and decision making. The article explores how structural problems of the international system are created by the lack of attention from hegemonic actors to issues such as economic inequalities, as well as political and ideological crises. I explain why the former creates a very troubling situation at the present moment.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos iniciando el siglo XXI con una gran incertidumbre sobre el futuro. El fin de la guerra fr&iacute;a que supon&iacute;a "el fin de la historia", basado en el triunfo absoluto del liberalismo, ha desembocado en uno de los periodos m&aacute;s cr&iacute;ticos y dif&iacute;ciles de la historia de la humanidad. El tr&aacute;nsito de la presidencia de Clinton a George W. Bush ha significado la entrada de los Estados Unidos a una nueva etapa que puede ser caracterizada como la doctrina de las guerras preventivas contra los focos terroristas, con todo lo que ello implica desde el punto de vista econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social, en el sistema global. El llamado sistema bipolar de la guerra fr&iacute;a se ha desintegrado y el sustituto es un sistema de poder mundial en el que los Estados Unidos parecen tener un poder de decisi&oacute;n y acci&oacute;n inconmensurables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La decisi&oacute;n de invadir Irak, en marzo de 2003, sin el refrendo de la ONU y con la oposici&oacute;n a esta acci&oacute;n de parte de muchos otros pa&iacute;ses en todo el mundo, entre ellos Alemania y Francia, nos indica que las viejas estructuras institucionales y pol&iacute;ticas que daban sentido al sistema de poder internacional han sido rebasadas por la nueva realidad. Sin embargo, los Estados Unidos del presidente George W. Bush se manejan pol&iacute;ticamente cada vez m&aacute;s como una potencia autoritaria, unilateral y arrogante; estrategia que tiene un alto costo pol&iacute;tico al corroer las viejas alianzas del sistema liberal internacional y que produce tambi&eacute;n, a nivel dom&eacute;stico, un incremento de la oposici&oacute;n a esta pol&iacute;tica por los problemas que causa a los derechos civiles y pol&iacute;ticos de los ciudadanos en los Estados Unidos. Por otra parte, su sistema econ&oacute;mico es ahora altamente dependiente de los recursos financieros externos, situaci&oacute;n que de continuar pondr&aacute; en riesgo en el futuro la hegemon&iacute;a del d&oacute;lar y crear&aacute; la posibilidad real de la conversi&oacute;n del euro en la moneda central del sistema econ&oacute;mico mundial<sup><a href="#notas">1</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La p&eacute;rdida de rumbo y la lucha contra el terrorismo como la bandera principal de los Estados Unidos, est&aacute;n determinando que los problemas estructurales de fondo del sistema internacional sigan a la deriva y esto es lo que hace realmente muy preocupante la situaci&oacute;n actual del mundo en su totalidad. Antes del 11 de septiembre de 2001, hab&iacute;a algunos signos alentadores como la propuesta de debate sobre la nueva arquitectura financiera mundial, por ejemplo. Despu&eacute;s de esta fecha, la agenda de los problemas econ&oacute;micos mundiales simplemente ha sido relegada a un segundo plano. El presidente Bush y el grupo de conservadores "amantes de la guerra", como los define Chalmers Johnson, est&aacute;n manejando los asuntos mundiales como si se tratara de los asuntos de su corporativo empresarial. Este nuevo grupo en el poder es entusiasta de la idea de que los Estados Unidos se conviertan en una nueva Roma, un coloso sin restricciones de ning&uacute;n tipo y sin respeto por la ley internacional<sup><a href="#notas">2</a></sup> . Es como la culminaci&oacute;n de la privatizaci&oacute;n del orden global que puede terminar con una gran crisis o un colapso de todo el sistema en su conjunto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, tanto la din&aacute;mica pol&iacute;tica como la econ&oacute;mica de los Estados Unidos tendr&aacute;n un gran peso sobre las transformaciones del sistema mundial internacional. Si se confirma la doctrina de la guerra preventiva del presidente Bush, seguramente la agenda mundial deber&aacute; continuar girando alrededor del tema de la seguridad nacional de los Estados Unidos, extendiendo &eacute;ste su poder militar a todas las regiones en las que eventualmente se vislumbre alg&uacute;n tipo de peligro. La seguridad nacional alterar&iacute;a tambi&eacute;n la vieja correlaci&oacute;n de fuerzas en el mapa mundial y har&iacute;a que se incrementen los gastos militares, en particular y, en general, los gastos vinculados con la seguridad renacer&iacute;an no s&oacute;lo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo, como ya se est&aacute; atestiguando desde septiembre de 2001. Otros efectos importantes geopol&iacute;ticos a escala mundial ser&iacute;an el rearme de Jap&oacute;n &#151; lo que antes parec&iacute;a una idea imposible parece cada vez m&aacute;s una realidad&#151; no s&oacute;lo para enfrentar el clima de inseguridad provocado por Corea del Norte, sino tambi&eacute;n por el ascenso de China como una gran potencia regional y mundial. Por otra parte, la Europa Unida deber&aacute; tanto continuar el proceso definitorio de una pol&iacute;tica exterior unitaria como revalorar la pertinencia de la alianza militar del Atl&aacute;ntico con los Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una ratificaci&oacute;n del poder del presidente Bush en el 2004, confirmar&iacute;a, a su vez, el poder de grandes intereses econ&oacute;micos ligados con empresas petroleras e industrias extractivas y, en general, con el llamado complejo industrial&#45;militar; por lo tanto, la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas globales responder&iacute;an a estos intereses en escala global. Estamos asistiendo a la imposici&oacute;n de una gran cantidad de medidas que, bajo el paraguas de la defensa contra el terrorismo, en realidad significan barreras al libre tr&aacute;nsito tanto de personas como de bienes; por ejemplo, por medio del registro sea de personas visitantes a los Estados Unidos sea de empresas exportadoras, por el temor a ataques bioqu&iacute;micos. Es decir, que bajo el argumento del control y vigilancia de fronteras, territorio y bienes que se importan al mercado de los Estados Unidos, &eacute;ste podr&iacute;a imponer todo tipo de barreras, protecciones, controles, etc&eacute;tera, sobre el mundo. Por lo tanto, el unilateralismo ejercido por este pa&iacute;s se ver&iacute;a reforzado. La seguridad nacional, colocada como la pol&iacute;tica mundial hegem&oacute;nica, significa, en el fondo, el fracaso de una alternativa democratizadora y liberalizadora del mundo despu&eacute;s de la guerra fr&iacute;a y, por ello, su enorme limitaci&oacute;n como salida a los cientos de movimientos populares y reivindicatorios que se han sucedido en, pr&aacute;cticamente, todas las regiones del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presidente Bush ha cambiado violentamente los signos de la econom&iacute;a de los Estados Unidos y esto tambi&eacute;n es un factor importante. Las presiones hist&oacute;rico&#45;estructurales de la econom&iacute;a estadounidense sobre el endeudamiento han renacido, luego del ciclo de expansi&oacute;n de los noventa, que no s&oacute;lo equilibr&oacute; el presupuesto fiscal, sino que produjo excedentes. La deuda neta del gobierno de los Estados Unidos podr&iacute;a crecer hasta representar el 40&#37; del PIB en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os<sup><a href="#notas">3</a></sup>. Como hemos mencionado, la econom&iacute;a de los Estados Unidos se ha vuelto dependiente del flujo de recursos financieros del extranjero para sostener este colosal crecimiento de su deuda. En especial las econom&iacute;as asi&aacute;ticas, sobre todo Jap&oacute;n y China, son ahora las principales tenedoras de la deuda de este pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El endeudamiento de los Estados Unidos, en realidad, es un problema antiguo que ha estado presente desde fines de la presidencia de Kennedy y que alcanz&oacute; su m&aacute;ximo durante los ochenta con los gobiernos de Reagan y de Bush, padre. El presidente Clinton logr&oacute; con su pol&iacute;tica econ&oacute;mica y financiera no s&oacute;lo reducir el d&eacute;ficit sino crear excedentes fiscales. Por otro lado, los Estados Unidos no est&aacute;n solos en esta situaci&oacute;n ya que casi todas las grandes econom&iacute;as desarrolladas est&aacute;n contaminadas por altas deudas p&uacute;blicas lo que, en realidad, contradice uno de los grandes objetivos de las pol&iacute;ticas neoliberales: disminuir el papel del Estado y sus gastos. Pr&aacute;cticamente, se redujeron los gastos sociales y las deudas p&uacute;blicas representan ahora enormes transferencias de recursos de las poblaciones a los gobiernos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, nos ha tocado ser testigos de una gran &eacute;poca de r&aacute;pidas transformaciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas. En el orden de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas globales, hemos visto el fin de los programas keynesianos y toda la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas neoliberales que fueron generadas en Inglaterra y Estados Unidos a fines de los setenta y principios de los ochenta. Estas &uacute;ltimas, por supuesto, no se aplicaron de manera estandarizada, y las formas de adaptaci&oacute;n o incluso de rechazo abierto o velado, como en el Este y Sudeste de Asia, marcaron diferencias importantes en sus resultados finales. Una primera conclusi&oacute;n es que los pa&iacute;ses con menor capacidad de maniobra o falta de capacidad estrat&eacute;gica, fueron, en general, quienes adoptaron con mayor vigor los programas neoliberales de apertura y desregulaci&oacute;n y tambi&eacute;n quienes mostraron mayor fragilidad e inestabilidad financiera. Las deudas contra&iacute;das en una fase de extraordinaria liquidez mundial, en los setenta, se iban a saldar con los excedentes, los cuales promet&iacute;an un mayor crecimiento sea por la apertura de los mercados sea por la plena eficiencia de los recursos que provocar&iacute;a una ilimitada liberalizaci&oacute;n. Las pol&iacute;ticas neoliberales contaron con una extraordinaria mercadotecnia impuesta desde los centros de poder econ&oacute;mico y tambi&eacute;n con la aquiescencia de nuevas &eacute;lites tecnocr&aacute;ticas que, en general, vinieron a remplazar a los pol&iacute;ticos de viejo corte en muchas partes del mundo. Tambi&eacute;n en esto se dieron diferencias importantes de regi&oacute;n a regi&oacute;n y de pa&iacute;s a pa&iacute;s. Conozco el caso de muchos pa&iacute;ses asi&aacute;ticos en los que las nuevas &eacute;lites mantuvieron pol&iacute;ticas industriales que impulsaban programas de exportaci&oacute;n con poderosos arrastres sobre sus sectores dom&eacute;sticos, a diferencia de Am&eacute;rica Latina, en donde, por lo regular se aplicaron pol&iacute;ticas de manera ortodoxa, de manera indiscriminada y sin programas industriales end&oacute;genos<sup><a href="#notas">4</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como consecuencia de las pol&iacute;ticas neoliberales, las desigualdades crecieron en casi todas las regiones del mundo, pero fueron m&aacute;s atenuadas en donde se mantuvieron en pie redes de seguridad social o en donde hab&iacute;a sistemas de distribuci&oacute;n de la riqueza m&aacute;s equitativos<sup><a href="#notas">5</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desempleo tambi&eacute;n creci&oacute; tanto como parte de la pol&iacute;tica de "reducci&oacute;n de costos", como tambi&eacute;n por el impacto de las nuevas tecnolog&iacute;as convirti&eacute;ndose, desde mi punto de vista, en uno de los temas centrales. Vivimos ahora una &eacute;poca en la que el desempleo se vuelve pr&aacute;cticamente estructural en una gran parte de la econom&iacute;a mundial, como producto de la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica en marcha. Por otro lado, los Estados se han olvidado de establecer pol&iacute;ticas de empleo, para enfrentar estos grandes cambios estructurales, lo que nos ha hecho transitar pr&aacute;cticamente de la etapa del pleno empleo a la del desempleo pleno en la econom&iacute;a mundial, dando lugar a otro fen&oacute;meno muy importante, consistente: el crecimiento de los mercados laborales informales. Por ejemplo, en Am&eacute;rica Latina, entre el 40 y 60 por ciento de su poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa se encuentra ahora en estos mercados informales de trabajo. Los salarios reales cayeron debido a todo lo anterior y, adem&aacute;s, en los pa&iacute;ses industrializados las corrientes migratorias de trabajadores empujaron los salarios a la baja, o como en el caso de Jap&oacute;n, la fortaleza del yen que obligaba a los empleadores a reducir los salarios para mantener la competitividad internacional. Todo esto nos ha llevado a la trampa de la ca&iacute;da de la demanda mundial, por un lado, y a la concentraci&oacute;n de la riqueza, por el otro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El descenso de los salarios reales ha sido una de las caracter&iacute;sticas de los &uacute;ltimos cambios mundiales. Es, a su vez, una de las explicaciones estructurales de la sobrecapacidad industrial del mundo desarrollado, pues incluso en muchas de estas econom&iacute;as, como en los Estados Unidos o Jap&oacute;n, la reducci&oacute;n del salario real fue uno de los objetivos de las pol&iacute;ticas de reconversi&oacute;n econ&oacute;mica en un mundo altamente competido. Los mercados internos, por lo tanto, se han reducido y ello conduce a procesos de descenso en la producci&oacute;n industrial. La llamada nueva econom&iacute;a, basada en la producci&oacute;n de bienes de la nueva revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, estar&aacute; destinada a ser de corta duraci&oacute;n, ya que se interpondr&aacute; una demanda limitada por este cuello de botella estructural del mundo contempor&aacute;neo. En el pasado, las innovaciones tecnol&oacute;gicas ten&iacute;an un largo proceso de evoluci&oacute;n y absorci&oacute;n en los mercados mundiales debido, fundamentalmente, a que el entrelazamiento de los mercados era mucho m&aacute;s tenue, hab&iacute;a mayores barreras al comercio y la incorporaci&oacute;n tecnol&oacute;gica proced&iacute;a de manera m&aacute;s lenta y cuidadosa. Esto cambi&oacute; con la globalizaci&oacute;n y desregulaci&oacute;n de los mercados. Los impactos tecnol&oacute;gicos pueden ser casi inmediatos, pero tambi&eacute;n, al no realizarse la producci&oacute;n por falta de demanda, los tiempos de la saturaci&oacute;n pueden sobrevenir mucho m&aacute;s r&aacute;pidamente. &Eacute;ste parece ser el entorno actual del cambio tecnol&oacute;gico que no puede realizar todo su potencial debido, principalmente, a la limitaci&oacute;n de la demanda de los mercados mundiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los sectores de alta tecnolog&iacute;a de la llamada nueva econom&iacute;a se dinamizaron por la transformaci&oacute;n del trabajo y los salarios que permitieron crear los excedentes para la inversi&oacute;n en las nuevas &aacute;reas. La expansi&oacute;n de la econom&iacute;a de Estados Unidos, en los noventa, tuvo como fundamento, adem&aacute;s, la abundancia de cr&eacute;dito al consumo y la burbuja especulativa en la bolsa de valores que contribuy&oacute; a reforzar las tendencias expansionistas de todo el proceso econ&oacute;mico.<sup><a href="#notas">6</a></sup> En el caso de Jap&oacute;n, aparte de enfrentar el fin del ciclo especulativo de las ochenta y una crisis financieraa impuesta por los l&iacute;mites a su expansi&oacute;n y hegemon&iacute;a en el sistema mundial, la aguda competencia y la revaloraci&oacute;n del y en crearon tambi&eacute;n las presiones para limitar los aumentos salariales a fin de mantener la competitividad de las empresas. Se ha afirmado que la crisis de Jap&oacute;n, que es multidimensional, ha sido as&iacute; mismo una manifestaci&oacute;n de la crisis de su mercado interno.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Europa, el desempleo se convirti&oacute; en el factor estructural de la crisis del modelo de bienestar. Igualmente, hay que subrayar el hecho de que la contrataci&oacute;n de mujeres y trabajadores por tiempo parcial o bajo contratos temporales aument&oacute; aceleradamente en todo el mundo, as&iacute; como la llamada econom&iacute;a informal, refugio del ej&eacute;rcito de expulsados de los sistemas formales de mercado tanto en la venta como en la compra de mercanc&iacute;as. De esta forma, la globalizaci&oacute;n se ha manifestado como una cruzada mundial para abaratar los costos de producci&oacute;n en la que el factor trabajo se ha convertido en el elemento principal de dicha reducci&oacute;n. Se trata entonces de un proceso totalmente inverso de lo que el propio sistema econ&oacute;mico mundial hab&iacute;a implantado en la posguerra, basado en el aumento del empleo, los salarios y el gasto p&uacute;blico.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las transformaciones m&aacute;s visibles en los pa&iacute;ses desarrollados, como uso intensivo de las computadoras, redes de informaci&oacute;n, comercio electr&oacute;nico, etc., ha dado lugar a nuevos conceptos y a una realidad que, sin embargo, est&aacute; muy lejos de ser uniforme a escala global. Por eso se dice ahora que vivimos ya la &eacute;poca de las econom&iacute;as "virtuales", es decir, econom&iacute;as de mercado que se han convertido o estar&iacute;an prontas a graduarse como econom&iacute;as de servicios, esto es, pa&iacute;ses en donde ya predominan abrumadoramente los servicios como el eje del desarrollo, con grandes transferencias del parque manufacturero a los pa&iacute;ses en desarrollo como M&eacute;xico, China, Brasil, etc. Las inversiones en el sector de servicios generados por la nueva revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, tienen los m&aacute;s altos rendimientos y la manufactura es relocalizada en mercados de bajos salarios. De ah&iacute;, entonces, una de las m&aacute;s grandes contradicciones del sistema econ&oacute;mico actual que lleva a un estado m&aacute;s complejo y profundo las desigualdades del sistema mundial. Estar&iacute;amos, por tanto, ante formas m&aacute;s sofisticadas de configuraci&oacute;n de las disparidades entre el centro y la periferia de la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica mundiales.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, los capitales se movilizaron a las nuevas industrias m&aacute;s rentables y a las inversiones financieras de car&aacute;cter especulativo. Entre otros factores, estos procesos apuntalaron el ciclo de expansi&oacute;n de los Estados Unidos desde 1993 hasta el a&ntilde;o 2000. Sin embargo, muchas industrias manufactureras tradicionales entraron en ciclos de baja demanda o de mayor competencia, con lo que tambi&eacute;n surgi&oacute; una sobrecapacidad industrial que ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil la vida econ&oacute;mica de muchas empresas a escala global (la industria automotriz es un ejemplo). Esta sobrecapacidad forma parte del proceso de fusiones industriales y financieras que se han sucedido con mayor vigor en los noventa y contin&uacute;a en los primeros a&ntilde;os del siglo XXI. Otro desequilibrio importante entre el mundo industrializado y las zonas subdesarrolladas consiste en la importancia que el sector servicios tiene ya en los primeros y en los transplantes manufactureros que ello ha implicado con todas sus consecuencias para los segundos. As&iacute; se crea una aguda competencia, entre estos &uacute;ltimos, por la atracci&oacute;n de la inversi&oacute;n extranjera. Parte de la culpa de las crisis financieras ha tenido que ver con este fen&oacute;meno, ya que muchas econom&iacute;as son presionadas a ofrecer condiciones "competitivas" lo que, en muchos casos, origina la reducci&oacute;n de costos v&iacute;a procesos devaluatorios para bajar los salarios. Tambi&eacute;n est&aacute; el tema de la alta valoraci&oacute;n que el conocimiento tiene en la etapa actual del desarrollo capitalista frente a la manufactura, lo que crea otro desequilibrio importante en la transferencia de la riqueza a escala global.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La globalizaci&oacute;n, a su vez, ha incluido un proceso de regionalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, sustentado en dos fen&oacute;menos principales; por una parte, en el desarrollo econ&oacute;mico de las regiones sede de las viejas alianzas anticomunistas como Jap&oacute;n, Asia del Este y Europa occidental y, por otro lado, la integraci&oacute;n de nuevas &aacute;reas en este proceso como, la de la ex Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y su antigua periferia en Europa oriental y China, en Asia, con su proyecto de apertura e inserci&oacute;n en la econom&iacute;a mundial desde fines de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os setenta. Debemos enfatizar que ha sido China, precisamente, la econom&iacute;a que m&aacute;s altas tasas de crecimiento ha tenido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y que, aun en el clima recesivo de principios del siglo XXI, aparece como la econom&iacute;a m&aacute;s vital del sistema econ&oacute;mico mundial. Sin embargo, el desarrollo continuo de China depender&aacute; de la evoluci&oacute;n de sus mercados clave, como son el de los Estados Unidos, Asia y Europa, y de que su gran estrategia de crecimiento en las zonas costeras, que ha creado grandes desigualdades regionales, pueda ser insertada en sus provincias pobres y atrasadas en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis del petr&oacute;leo de 1973, la recesi&oacute;n mundial de principios de los ochenta, el aumento del peso econ&oacute;mico de Jap&oacute;n y Alemania, las disputas comerciales, tuvieron como resultado un aumento del proteccionismo mundial, por una parte, y el reforzamiento de los procesos de integraci&oacute;n econ&oacute;mica regional, por la otra. En Asia, Jap&oacute;n fue un pa&iacute;s clave al extender sus redes productivas, mientras que en Europa predomin&oacute; el dise&ntilde;o pol&iacute;tico de largo plazo. En Norteam&eacute;rica surgi&oacute; la alianza comercial y productiva bajo la hegemon&iacute;a de los Estados Unidos a trav&eacute;s del TLCAN y el Mercosur fue la respuesta del cono sur.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta regionalizaci&oacute;n se debe entender como un proceso de generaci&oacute;n de bloques, mientras que los programas neoliberales eran las herramientas para facilitar estas integraciones bajo la hegemon&iacute;a de los actores clave en cada una de las regiones. La incorporaci&oacute;n de China al bloque asi&aacute;tico ha constituido el factor m&aacute;s importante en las nuevas reconversiones que suceden en esa regi&oacute;n e incluso se la ve como una verdadera amenaza para la industria manufacturera de M&eacute;xico y de los Estados Unidos en el bloque TLCAN. En general, podemos afirmar que Asia ha podido mantener una gran din&aacute;mica econ&oacute;mica, a pesar de la crisis de 1997 y que Europa, con el surgimiento del euro y los proyectos de ampliaci&oacute;n, sigue en una l&iacute;nea de gran fortalecimiento pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. Por eso, el momento actual de la supuesta abrumadora hegemon&iacute;a de los Estados Unidos se debe mirar en el contexto hist&oacute;rico de los grandes cambios de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y de lo que podr&iacute;a sobrevenir en el futuro. Las divisiones pol&iacute;ticas en el mundo industrializado con respecto a la guerra de Irak tambi&eacute;n demuestran los embriones de las pr&oacute;ximas luchas hegem&oacute;nicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como producto de los cambios en las reglas de competencia mundial existe, ahora, la enorme brecha de la desigualdad econ&oacute;mica dentro de los pa&iacute;ses, entre los mismos pa&iacute;ses y &eacute;stos y los grandes actores econ&oacute;micos. Los Estados como promotores principales de estos cambios pierden, a la vez, peso y autonom&iacute;a pol&iacute;tica. Todos los cambios en las formas &#151;un mercado ampliamente diversificado en sus instrumentos financieros y sin fronteras&#151; as&iacute; como la profundizaci&oacute;n del papel de las corporaciones financieras en la evoluci&oacute;n de los mercados, nos han conducido a una gigantesca concentraci&oacute;n de capital econ&oacute;mico y financiero en el mundo, en el que, incluso, muchas empresas industriales se transforman, en poderosas corporaciones de servicios financieros, haciendo m&aacute;s grave la diferencia entre la econom&iacute;a real y la especulativa. La din&aacute;mica de la bolsa de Nueva York, no s&oacute;lo es uno de los factores de la gran expansi&oacute;n de los Estados Unidos en la d&eacute;cada de los noventa sino que ha satelizado pr&aacute;cticamente a todas las bolsas del mundo &#151;las que aparecen m&aacute;s bien como oficinas regionales del complejo de Maniatan &#151;y las ha colocado en la especulaci&oacute;n internacional como uno de los actores determinantes de las pol&iacute;ticas nacionales, v&iacute;a el flujo y reflujo constante de inversi&oacute;n financiera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fuentes de esta riqueza financiera se han multiplicado desde que en los setenta, se adopt&oacute; la pol&iacute;tica de flotaci&oacute;n del d&oacute;lar, lo que en realidad signific&oacute; crear las condiciones para hacer m&aacute;s f&aacute;cil el comercio de divisas y, por lo tanto, abrir un gran negocio de ganancias derivadas de las fluctuaciones de las monedas a escala global. Adem&aacute;s, se cambiaron tanto las reglas para hacer m&aacute;s relajada la pol&iacute;tica de pr&eacute;stamos y de inversiones financieras en los Estados Unidos e Inglaterra, como otros factores que ser&iacute;an el reciclamiento de los ahorros generados por los llamados treinta a&ntilde;os gloriosos de crecimiento de la posguerra; especialmente importantes fueron los ahorros para las pensiones y el reciclamiento de los petrod&oacute;lares como producto de las ganancias provenientes del aumento del precio del petr&oacute;leo desde 1 973. Lo que hemos visto desde esos a&ntilde;os ha sido el incesante crecimiento de este sistema financiero mundial en cuya c&uacute;spide se posaron estos nuevos actores mundiales de intermediaci&oacute;n, los llamados fondos de inversi&oacute;n y, en general, todas las compa&ntilde;&iacute;as que se dedican a los negocios financieros que crecieron en estos a&ntilde;os. La aguda competencia y la inestabilidad que se produjo en todo el sistema crearon las condiciones que alimentaron, ya desde los ochenta, las crisis bancarias y financieras que en los noventa se constituir&iacute;an en uno de los rasgos distintivos del sistema econ&oacute;mico mundial. Las pol&iacute;ticas relajadas de gasto fiscal adoptadas desde el gobierno de Kennedy en los Estados Unidos y que continuaron hasta que el presidente Clinton redujo el desequilibrio fiscal, contribuyeron a generar nuevas condiciones para el aumento de esta riqueza financiera mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las presiones inflacionarias adquirieron un rasgo estructural de todo el sistema por la abundancia de la riqueza financiera y su gradual pero incesante desconexi&oacute;n de las econom&iacute;as reales. Por ello, la meta de combate a la inflaci&oacute;n desplaz&oacute; los objetivos sociales y pol&iacute;ticos; incluso los programas econ&oacute;micos, en casi todo el mundo, subordinaron los temas del empleo y del crecimiento a las presiones inflacionarias. Tambi&eacute;n los problemas devaluatorios se convierten en un elemento estructural distribuido desigualmente en el mundo, en donde las monedas d&eacute;biles sufren mucho m&aacute;s intensamente esta presi&oacute;n. La preocupaci&oacute;n por mantener la estabilidad de las monedas d&eacute;biles en esta aguda competencia financiera mundial, derivado de esta gigantesca transformaci&oacute;n global, es la ra&iacute;z de la adopci&oacute;n de programas monetarios en Am&eacute;rica Latina en donde el d&oacute;lar se convierte en el ancla de la paridad, o bien, se utiliza como sustituto de la moneda nacional. En otras partes del mundo, los procesos son similares, es decir, de presiones para alinearse con las monedas m&aacute;s fuertes regionalmente. En el caso de Europa, el proyecto de la moneda com&uacute;n, el euro, es una respuesta coordinada de convergencia financiera para tratar de inmunizarse ante las oleadas de inestabilidad financiera mundial, y minimizar los procesos especulativos en el interior de la Uni&oacute;n Europea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis mundial de la deuda en los ochenta fue especialmente aguda en Am&eacute;rica Latina, y tuvo al menos dos efectos importantes. Por un lado, remiti&oacute; grandes transferencias de recursos financieros hacia los pa&iacute;ses industrializados, en especial a los Estados Unidos, lo que agudiz&oacute;, a su vez, el problema del ahorro interno en estos pa&iacute;ses.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El otro efecto importante consisti&oacute; en la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas para desregular los mercados internos y hacer m&aacute;s intensa la integraci&oacute;n con los mercados mundiales de capitales. En cambio, en otras &aacute;reas del mundo, especialmente en Asia, los proyectos de reconversi&oacute;n industrial y de mantenimiento de sus exportaciones segu&iacute;an siendo el motor de su crecimiento. Incluso en esa &eacute;poca se unieron a este clima de desarrollo los pa&iacute;ses m&aacute;s atrasados del sudeste, como Indonesia, Malasia y Tailandia. En el centro de las conexiones financieras y productivas interregionales se encontraban los Estados Unidos quienes absorb&iacute;an los recursos monetarios de Am&eacute;rica Latina y de otras partes del mundo para continuar ensanchando su poder&iacute;o financiero, al mismo tiempo que sustentaban los proyectos exportadores de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos al mantener alta su demanda de importaciones manufactureras provenientes de esta regi&oacute;n.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De las crisis de las deudas se pas&oacute; al ciclo de las crisis financieras de los noventa, representadas no s&oacute;lo por una continuidad de los antiguos problemas en las balanzas de pago de los pa&iacute;ses, sino por una profundizaci&oacute;n de la insolvencia y por procesos devaluatorios que se iniciaban en un pa&iacute;s para transmitirse a una regi&oacute;n para, luego, impactarse en todos los mercados mundiales. As&iacute;, las crisis financieras se globalizaron y aun regiones que hab&iacute;an permanecido inmunes en el pasado, como Asia, tuvieron que enfrentar crisis de este tipo como la de 1 997. Realmente las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas mundiales, impuestas por el Fondo Monetario Internacional y otros organismos mundiales, modificaron sustancialmente las pol&iacute;ticas de equilibrio por programas llamados de estabilizaci&oacute;n que, en verdad, hicieron que los pa&iacute;ses afectados por las crisis adoptaran programas de austeridad con un r&eacute;gimen de altas tasas de inter&eacute;s, sin ajustes reales a sus pol&iacute;ticas end&oacute;genas que les permitieran en el largo plazo salir de este ciclo de crisis financieras recurrentes. Muchos pa&iacute;ses se enfrentaron de esta manera a ciclos perversos de crisis al atraer a los capitales extranjeros a invertir en sus mercados de capitales, pero sin poder generar capacidad de pago necesaria m&aacute;s all&aacute; de ciertos l&iacute;mites. D&eacute;ficits comerciales, debido al proteccionismo comercial de los pa&iacute;ses avanzados, y limitaciones industriales y tecnol&oacute;gicas de los propios modelos adoptados, que imped&iacute;an el crecimiento econ&oacute;mico y, sobre todo, la captaci&oacute;n de divisas para hacer frente a los compromisos financieros. As&iacute;, una vez agotados estos l&iacute;mites financieros, una nueva crisis llegaba y con ella la necesidad de un nuevo ciclo de refinanciamiento. Las crisis se autogeneraron porque se abandonaron las pol&iacute;ticas de desarrollo end&oacute;geno de los pa&iacute;ses y se sustituyeron por pol&iacute;ticas de estabilidad financiera a cualquier costo social y aun pol&iacute;tico. La globalizaci&oacute;n financiera se desconect&oacute; tanto del crecimiento de los mercados reales de producci&oacute;n y consumo como de las necesidades de las poblaciones. Su resultado fueron a&ntilde;os de crisis financieras en, pr&aacute;cticamente, todas las regiones del mundo. Como hemos mencionado, Asia, que hab&iacute;a estado inmune a las crisis financieras, tuvo que enfrentar una severa crisis econ&oacute;mica. El caso de Jap&oacute;n es nuevamente paradigm&aacute;tico, pues, sus pr&eacute;stamos no cobrables han llegado a alcanzar la cifra de 1.2 billones de d&oacute;lares<sup><a href="#notas">11</a></sup> y a la fecha, pese a los rescates financieros, todav&iacute;a se estiman en 350 mil millones de d&oacute;lares los cr&eacute;ditos que los bancos tienen en n&uacute;meros rojos. Especialmente Am&eacute;rica Latina, con M&eacute;xico, Argentina y Brasil, pas&oacute; por serias crisis financieras, pero tambi&eacute;n Turqu&iacute;a, que tuvo crisis reincidentes, y los asi&aacute;ticos que, despu&eacute;s de 1997, se enfrentaron a procesos de inestabilidad financiera. En suma, otra caracter&iacute;stica del sistema mundial en los noventa es que incorpor&oacute; estructuralmente en el sistema econ&oacute;mico global las crisis financieras.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que respecta a la deuda, &eacute;sta se insert&oacute; bajo nuevas modalidades. El sector p&uacute;blico, aunque sigui&oacute; siendo importante objeto de cuantiosos pr&eacute;stamos externos, dej&oacute; al sector privado con mayor libertad de contratar directamente deuda en los mercados internacionales, sea para enfrentar la nueva competencia en los mercados locales (en el caso de Am&eacute;rica Latina), sea para comprar empresas estatales que por los procesos de privatizaci&oacute;n hab&iacute;an llegado a sus manos, y tambi&eacute;n para ser m&aacute;s competitivos en los mercados mundiales, como en el caso de las grandes corporaciones coreanas (Chaebol). Las &uacute;ltimas crisis han producido un nuevo efecto en las estructuras financieras de los pa&iacute;ses, es decir, en las transferencias directas de la poblaci&oacute;n para solventar las crisis de sus sectores privados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las crisis financieras han agudizado el problema del ahorro de los pa&iacute;ses en la periferia del sistema y han convertido a estos pa&iacute;ses en m&aacute;s dependientes de la inversi&oacute;n extranjera, aunque &eacute;sta se encuentra concentrada en los propios pa&iacute;ses avanzados y en un selecto grupo de pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo de Am&eacute;rica Latina y Asia, principalmente. As&iacute;, en general, encontramos que las crisis financieras han presionado a los pa&iacute;ses deudores para profundizar sus reformas de apertura y desregular con mayor velocidad sus reglas de protecci&oacute;n a fin de hacer m&aacute;s fluido el ingreso del capital extranjero. Paralelamente a los procesos de privatizaci&oacute;n de las empresas p&uacute;blicas, proceso que arranc&oacute; con la crisis de la deuda principalmente p&uacute;blica de los ochenta, las crisis financieras de los noventa han producido pol&iacute;ticas de una mayor apertura al capital extranjero. Incluso algunos pa&iacute;ses del &aacute;rea del Asia Pac&iacute;fico como Corea del Sur, que ten&iacute;a tradicionalmente mayor resistencia a la operaci&oacute;n directa del capital extranjero en su econom&iacute;a, han tenido que abrir su econom&iacute;a al capital extranjero despu&eacute;s de la crisis de 1997. Como consecuencia de todos estos procesos financieros las econom&iacute;as en desarrollo se han vuelto m&aacute;s dependientes del financiamiento externo y se han visto inmersas, en general, en procesos de desnacionalizaci&oacute;n de sus principales sectores, ya que sus empresas nacionales encuentran mayores dificultades para competir en un entorno de competencia aguda dentro de su propio mercado y a&uacute;n m&aacute;s en el entorno mundial, en donde tienen que enfrentar a empresas m&aacute;s sofisticadas, tecnol&oacute;gicamente, y m&aacute;s fuertes, financieramente. Con frecuencia el poder de las multinacionales se ha acerecentado de manera tal que muchas de ellas tienen mayor poder econ&oacute;mico que paises enteros. Un dato interesante es que las grandes empresas latinoamericanas, pr&aacute;cticamente, han desaparecido de la lista de las corporaciones m&aacute;s importantes a escala mundial. S&oacute;lo Corea ha podido mantener a sus principales corporativos dentro de la lista de las 500 empresas m&aacute;s grandes del mundo.<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, enormes corporativos como Enron, WorldCom, Parmalat y otros m&aacute;s est&aacute;n atravesando por problemas de actos de corrupci&oacute;n en la contabilidad, como un reflejo de los problemas financieros internos que enfrentan dichos conglomerados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a si los Estados nacionales han visto reducir su poder de maniobra, lo que hemos observado, sobre todo en Am&eacute;rica Latina, es que muchos proyectos de apertura, en realidad, fueron los programas de las nueva elites, como en M&eacute;xico con Salinas o en Argentina con Menem. En otros lados, por ejemplo en Malasia, los programas del FMI fueron rechazados. En general, podemos decir que vemos un nuevo ciclo de pol&iacute;ticas empujadas por nuevas coaliciones de poder, despu&eacute;s del desastre social y econ&oacute;mico que han padecido muchos pa&iacute;ses, especialmente en Am&eacute;rica Latina. El ascenso tanto del presidente Lula en Brasil como de Kirchner en Argentina representa estos giros y pondr&aacute; en tensi&oacute;n al sistema. Pol&iacute;ticamente ambos representan el agotamiento de las pol&iacute;ticas neoliberales en el continente y ahora, incluso, se traducen en oposici&oacute;n a los Estados Unidos, especialmente al posible Acuerdo de Libre Comercio de las Am&eacute;ricas (ALCA)<sup><a href="#notas">14</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hemos afirmado antes, el mundo se globaliz&oacute; y se regionaliz&oacute;, pero &iquest;cu&aacute;les son los proyectos estrat&eacute;gicos de los bloques mundiales? Existen dos momentos, en el &uacute;ltimo medio siglo, que explican el surgimiento y la evoluci&oacute;n de la regionalizaci&oacute;n del mundo en bloques m&aacute;s o menos definidos. El primero de ellos consisti&oacute; en la pol&iacute;tica de contenci&oacute;n del comunismo, adoptada por los Estados Unidos en la posguerra, pol&iacute;tica que cre&oacute; las condiciones estructurales en el mundo para definir las zonas de defensa frente al avance de los movimientos comunistas. No s&oacute;lo se trat&oacute; de la defensa militar, para lo que se formaron alianzas estrat&eacute;gicas en Europa, Asia y Am&eacute;rica Latina principalmente, sino que al mismo tiempo se apoyaron los esfuerzos de reconstrucci&oacute;n econ&oacute;mica. La prioridad de los Estados Unidos fue Europa y el Plan Marshall fue un reflejo de ello, pero el apoyo decidido a Jap&oacute;n y a pa&iacute;ses como Corea del Sur y Taiw&aacute;n fueron tambi&eacute;n factores determinantes en el surgimiento de regiones aliadas e incorporadas al sistema de dominio de los Estados Unidos. Am&eacute;rica Latina fue un caso diferente ya que aqu&iacute; la influencia de los Estados Unidos se ejerc&iacute;a mucho m&aacute;s directamente a trav&eacute;s de los mecanismos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos establecidos en el continente como la OEA, el TIAR, BID, etc.; adem&aacute;s se contaba con una fuerte presencia directa por conducto de empresas transnacionales estadounidenses. Esta participaci&oacute;n e influencia directa de los Estados Unidos en Am&eacute;rica Latina representa una diferencia notable con respecto a las otras &aacute;reas del mundo que se regionalizaron estrat&eacute;gicamente pero que pudieron al mismo tiempo mantener grados de autonom&iacute;a e independencia que no se presentaron en este continente.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra diferencia muy importante, es que en la regi&oacute;n de Am&eacute;rica Latina ning&uacute;n pa&iacute;s logr&oacute; desempe&ntilde;ar el papel de arrastre que desempe&ntilde;&oacute; Jap&oacute;n en Asia. Los llamados milagros econ&oacute;micos de M&eacute;xico y Brasil de la posguerra no pudieron llegar a convertirse en palancas del desarrollo regional como aconteci&oacute; en Asia con el fen&oacute;meno japon&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo momento de la regionalizaci&oacute;n se da cuando el modelo de crecimiento y la ideolog&iacute;a que impulsaba al desarrollo de la posguerra se agota en la d&eacute;cada de los setenta y se inicia una reconversi&oacute;n econ&oacute;mica e ideol&oacute;gica. Para Estados Unidos el mundo presenta nuevos retos en esta etapa:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jap&oacute;n y Europa se han convertido en fuertes competidores en un ambiente mucho m&aacute;s inestable por la crisis energ&eacute;tica y la recesi&oacute;n de fines de esa d&eacute;cada. La pol&iacute;tica del presidente Reagan en los ochenta, enfatiza la recuperaci&oacute;n hegem&oacute;nica de los Estados Unidos con un programa militar y con pol&iacute;ticas de desregulaci&oacute;n en el exterior y proteccionismo en el interior, sobre todo en el manejo de la pol&iacute;tica comercial con Jap&oacute;n. Todos estos procesos reforzaron las pol&iacute;ticas de regionalizaci&oacute;n econ&oacute;mica en el mundo, especialmente en Asia, en donde Jap&oacute;n impulz&oacute;, en alianza con otros pa&iacute;ses como Australia, la cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica y los lazos comerciales. Europa, igualmente, reforz&oacute; con el trabajo de Maastrish, en 1992, tanto las pol&iacute;ticas de convergencia econ&oacute;mica para hacer m&aacute;s expedito el camino de la uni&oacute;n econ&oacute;mica, como las primeras pol&iacute;ticas de ampliaci&oacute;n de los pa&iacute;ses europeos a la comunidad. Estados Unidos, por su parte, firm&oacute; el Tratado de Libre Comercio con Canad&aacute; y se iniciaron las pl&aacute;ticas para extenderlo a M&eacute;xico. Am&eacute;rica Latina hab&iacute;a creado la Asociaci&oacute;n Latinoamericana ALADI en 1981 pero a diferencia de las grandes regiones del mundo, este proyecto de integraci&oacute;n fue muy limitado por los problemas que la crisis de la deuda de esa d&eacute;cada le gener&oacute; a la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.<sup><a href="#notas">16</a></sup> Por consiguiente, este segundo momento de la regionalizaci&oacute;n mundial tuvo caracter&iacute;sticas muy diferentes en las principales &aacute;reas del mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La puesta en vigor del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN), a principios de 1994, signific&oacute; que se entraba de lleno a la era de la regionalizaci&oacute;n comercial en el mundo, sobre todo porque participaban los Estados Unidos como promotores fundamentales y esa era una se&ntilde;al inequ&iacute;voca de lo que ser&iacute;a la norma para las dem&aacute;s regiones del mundo que, en algunos casos, se hab&iacute;an anticipado. Adem&aacute;s, el GATT fue sustituido en esa misma d&eacute;cada por la nueva OMC y el llamado <i>libre comercio</i> tendr&iacute;a en estas dos nuevas formas, la de car&aacute;cter general y la regional, sus expresiones m&aacute;s acabadas. El TLCAN ha sido muy importante no s&oacute;lo porque inclu&iacute;a a dos pa&iacute;ses desarrollados, Estados Unidos y Canad&aacute;, y a uno &#151; M&eacute;xico &#151; en v&iacute;as de desarrollo, sino porque implic&oacute; el reforzamiento y florecimiento de acuerdos comerciales en pr&aacute;cticamente todo el mundo. Adem&aacute;s, integr&oacute; el vasto mercado de mano de obra mexicana dentro de las pol&iacute;ticas de expansi&oacute;n econ&oacute;mica del presidente Clinton. En algunas regiones, como en el sur del Continente Americano, el Mercosur hab&iacute;a anticipado en 1991, a&ntilde;o de su gestaci&oacute;n, la necesidad de aliarse para enfrentar las tendencias mundiales. En Asia, igualmente APEC, formada en 1989, surgi&oacute; para afianzar el comercio intraregional en el &aacute;rea del Asia Pac&iacute;fico. Tenemos un nuevo fen&oacute;meno en la globalizaci&oacute;n comercial, que se refleja en el florecimiento de una gran cantidad de tratados de libre comercio realizados tanto dentro de los grandes bloques mundiales como entre socios interregionales. El bilateralismo comercial no s&oacute;lo parece confrontar la l&oacute;gica multilateral impuesta por la OMC, sino tambi&eacute;n parece constituirse en una respuesta a los grandes desajustes que la globalizaci&oacute;n desigual impone a muchos pa&iacute;ses, que buscan nuevas alianzas comerciales para evitar p&eacute;rdidas de mercado<sup><a href="#notas">17</a></sup>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La verdad es que la desregulaci&oacute;n econ&oacute;mica y el libre comercio han significado, en la realidad, la promoci&oacute;n de la inversi&oacute;n de grandes corporaciones a zonas de bajos salarios y el desarrollo del comercio intrafirma, es decir, el comercio llevado a cabo por empresas filiales pertenecientes a un mismo grupo o bien el comercio de bienes y servicios dentro de cadenas industriales amplias que, aunque muy extensas, significan l&iacute;mites al desarrollo de las empresas locales que no tienen la capacidad financiera ni t&eacute;cnica para participar dentro de estas cadenas comerciales. As&iacute;, la inversi&oacute;n extranjera y el comercio efectivamente han tenido un gran aumento en ciertas &aacute;reas del mundo en la &uacute;ltima d&eacute;cada, pero controlado generalmente por grandes multinacionales asociadas, en algunos casos, con empresas locales. Sin embargo, en muchas ocasiones esta inversi&oacute;n no ha implicado necesariamente un aumento en el nivel de empleo, pues, en general, se compran empresas o plantas ya establecidas y, luego, se organizan las tareas para incrementar la productividad, las cuales terminan casi siempre con la reducci&oacute;n del personal antiguo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo relativo a los sistemas pol&iacute;ticos, &eacute;stos han sufrido transformaciones pr&aacute;cticamente en todas partes del mundo, aunque los cambios fueron tambi&eacute;n muy desiguales seg&uacute;n las regiones y los pa&iacute;ses. La visi&oacute;n de Estados pasivos ante las pol&iacute;ticas neoliberales pr&aacute;cticamente no se ajusta a la realidad, en especial a la de Am&eacute;rica Latina en donde los gobiernos, en la d&eacute;cada de los ochenta, impulsaron vigorosamente las transformaciones econ&oacute;micas que tuvieron impactos en la conformaci&oacute;n de las alianzas pol&iacute;ticas, en las que los grupos conectados con el sector financiero nacional e internacional pasaron a tener un papel preponderante. En Asia, los Estados sufrieron una doble transformaci&oacute;n: primero, en la d&eacute;cada de los ochenta mantuvieron, en general, lo que se ha llamado un <i>Estado promotor del desarrollo</i> con pol&iacute;ticas industriales para hacer eficientes sus estructuras exportadoras; despu&eacute;s, en un segundo momento, ya en la primera d&eacute;cada de los noventa, en especial los pa&iacute;ses del sudeste asi&aacute;tico, cambiaron hacia pol&iacute;ticas de mayor apertura frente al capital internacional, lo que contribuy&oacute; a exacerbar los desequilibrios y, eventualmente, a llevarlos a la crisis financiera del a&ntilde;o de 1997.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas, el caso de China merece un lugar especial, pues sus reformas econ&oacute;micas se iniciaron desde fines de los setenta y, en todas estas etapas, pudo profundizar su papel dentro de la nueva econom&iacute;a mundial favoreciendo el ingreso de inversi&oacute;n extranjera, la tecnolog&iacute;a occidental y el sector exportador como motores del desarrollo, especialmente en sus regiones costeras. En China, pol&iacute;ticamente el cambio tuvo una gran importancia ya que trajo, a la esfera del poder, una nueva tecnocracia econ&oacute;mica que ha sustituido a la vieja guardia revolucionaria y a sus herederos, en una transformaci&oacute;n que contin&uacute;a. As&iacute;, en general, se puede afirmar que, antes del colapso de la URSS, los pa&iacute;ses que se decidieron a adoptar las pol&iacute;ticas de liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica tuvieron que elegir estrategias para reducir el peso de los grupos nacionalistas, proceso que se reforzar&iacute;a despu&eacute;s de la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n y del colapso de la URSS. Durante este periodo, se deben agregar al entorno de cambio pol&iacute;tico a aquellos pa&iacute;ses que se separaron de la periferia sovi&eacute;tica y que adoptaron planes econ&oacute;micos para ajustarse a la realidad impuesta por el neoliberalismo en el mundo. La tendencia mundial pol&iacute;tica, por lo tanto, ten&iacute;a dos niveles: el primero, general, de adaptaci&oacute;n a la corriente de apertura y desregulaci&oacute;n, lo que se llama el famoso <i>consenso de Washington</i><sup><a href="#notas">18</a></sup>, pero que tuvo &#151;he aqu&iacute; el segundo nivel&#151; particularidades propias en cada regi&oacute;n del mundo y en los pa&iacute;ses en particular. En algunos casos viejas burocracias nacionalistas se reconvirtieron al credo neoliberal (caso de M&eacute;xico); en otros, las burocracias comunistas se reconvirtieron a este credo modificando las formas del poder pol&iacute;tico (Europa oriental); finalmente, como en China, se dan casos en los que se conserva la forma pol&iacute;tica socialista, pero las fuerzas del mercado internacional, en conjunci&oacute;n con los programas internos de ajuste, definen el marco de actuaci&oacute;n de la clase gobernante. Las llamadas transiciones pol&iacute;ticas, entonces adoptaron diversas modalidades, desde cambios promovidos por las propias &eacute;lites, hasta cambios producidos por el colapso de la URSS, o cambios como en Indonesia donde, despu&eacute;s de la crisis financiera de 1997, surgi&oacute; un movimiento popular que puso fin al gobierno de Suharto. Por eso pensamos que es muy arriesgado y dif&iacute;cil hablar de transiciones democr&aacute;ticas en general, ya que en muchos casos, en efecto, fueron transmisiones de poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico a grupos que arribaron por las condiciones estructurales internacionales y que, aun cuando tomaron el poder como resultado de movimientos sociales o populares, finalmente, adoptaron las mismas pol&iacute;ticas neoliberales aplicadas en otros pa&iacute;ses, como en Polonia a principios de los noventa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, el campo de lucha pol&iacute;tica se ha transformado: existen luchas pol&iacute;ticas entre grupos desplazados del poder por el cambio mundial, pero tambi&eacute;n una serie de nuevas luchas populares que devienen de la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas impuestas por el reacomodo de fuerzas nacionales y locales ante los procesos de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. As&iacute;, surgen nuevos movimientos de lucha y resistencia, como el movimiento zapatista de los indios mayas en M&eacute;xico y muchos movimientos ecologistas, separatistas y autonomistas en Europa, Asia, etc.<sup><a href="#notas">19</a></sup> De la capacidad pol&iacute;tica de estos movimientos para llevar adelante sus programas econ&oacute;micos y sociales depender&aacute;, en gran medida, la evoluci&oacute;n del sistema internacional en el futuro cercano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 a las torres gemelas en Nueva York y al Pent&aacute;gono, el sistema mundial, como hemos visto, sufr&iacute;a ya de crisis en varios de sus niveles. Autores como Immanuel Wallerstein hab&iacute;an ya advertido sobre el agotamiento de toda una &eacute;poca del sistema mundial y de la transici&oacute;n hacia una etapa extraordinariamente incierta.<sup><a href="#notas">20</a></sup> Despu&eacute;s de esta fecha, podemos afirmar, la crisis es sist&eacute;mica, es decir, abarca una crisis pol&iacute;tica, una crisis econ&oacute;mica y una crisis ideol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito pol&iacute;tico, nos alejamos del viejo sistema bipolar, herencia de los llamados arreglos de Yalta de 1945 y que conformaron un mundo en donde los conflictos ten&iacute;an ciertas reglas entre las dos grandes superpotencias, los Estados Unidos y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. El mundo de la posguerra tuvo una serie de conflictos regionales y guerras, dos de ellas importantes, como la de Corea entre 1950 y 1953 y la de Vietnam entre 1965 y 1975. Tambi&eacute;n crisis serias, por ejemplo, la que tuvo como causa la posible instalaci&oacute;n de misiles nucleares en Cuba en 1962. Adem&aacute;s, los Estados Unidos insinuaron, en un par de ocasiones en la d&eacute;cada de los cincuenta, la posibilidad de usar bombas nucleares contra China. Pero, en general, todos estos conflictos y guerras ten&iacute;an como fundamento no exceder ciertos l&iacute;mites en el campo militar, porque las dos potencias ten&iacute;an equilibrio nuclear, lo que produc&iacute;a el concepto de guerras convencionales y de luchas estrat&eacute;gicas en el terreno pol&iacute;tico, es decir, de c&oacute;mo buscar aliados locales o internacionales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, la posguerra produjo un mundo en el que continuaron los conflictos; no obstante, &eacute;stos se resolv&iacute;an bajo las reglas que las estructuras bipolares hab&iacute;an determinado en cada uno de ellos. Vale la pena recordar que, precisamente en Afganist&aacute;n, se libr&oacute; una de las &uacute;ltimas guerras de la bipolaridad en la d&eacute;cada de los ochenta. Debemos tambi&eacute;n puntualizar que muchos grupos terroristas provienen de estas &eacute;pocas en que fueron utilizados como mercenarios; fuerzas especiales en actividades encubiertas para apoyar golpes de Estado; o bien, fueron creados para servir como movimientos contrarrevolucionarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata tambi&eacute;n de una crisis pol&iacute;tica aguda porque los elementos institucionales de soluci&oacute;n de los conflictos internacionales, esto es, las reglas jur&iacute;dicas y las instituciones, principalmente el papel de la ONU, son relegadas a un segundo t&eacute;rmino. Las decisiones de los Estados Unidos de atacar a Afganist&aacute;n despu&eacute;s del 11 de septiembre de 2001 y de invadir Irak en el 2003, se han tomado de manera unilateral. Se ha conformado as&iacute; la doctrina Bush de "guerras preventivas" en la lucha antiterrorista, sin incluir posiciones de negociaci&oacute;n. Militarizar en el mundo el combate al terrorismo podr&iacute;a ser muy contraproducente y nefasto para la estabilidad del sistema mundial. Como un ejemplo de lo anterior, est&aacute; el hecho de que en Estados Unidos mismo la poblaci&oacute;n considera ahora como prioridad los asuntos del combate al terrorismo, la seguridad, etc., dejando en un segundo plano las cuestiones relativas a la educaci&oacute;n, atenci&oacute;n a los viejos, etc., que antes del 11 de septiembre aparec&iacute;an como temas centrales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mundo ha visto desaparecer el bipolarismo y, entonces, lo que ha surgido es la emergencia de un solo superpoder, los Estados Unidos. La pregunta vital es, por lo tanto, si este superpoder tendr&aacute; la capacidad real de estructurar el mundo y resolver sus enormes conflictos regionales, los que, por cierto, aumentaron en los noventa como producto del colapso del sistema bipolar; as&iacute; lo atestiguan los numerosos movimientos separatistas, &eacute;tnicos, problemas fronterizos, crisis pol&iacute;ticas, etc. Un ejemplo de lo anterior est&aacute; precisamente en la regi&oacute;n del Medio Oriente, en donde la pol&iacute;tica de los Estados Unidos enfrenta las mayores resistencias, no s&oacute;lo por el conflicto palestino&#45;israel&iacute; sino por d&eacute;cadas de aplicar pol&iacute;ticas cambiantes, seg&uacute;n sus propios intereses. Otro gran desaf&iacute;o para la hegemon&iacute;a estadounidense consiste en saber si tendr&aacute; la capacidad de instaurar las nuevas reglas para resolver los grandes problemas econ&oacute;micos del mundo, ambientales, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, la pol&iacute;tica mundial se est&aacute; militarizando y existe la posibilidad de que los conflictos del Medio Oriente se salgan de cauce y tengamos una serie de crisis en varias regiones del mundo. Vivimos, ahora, en realidad, una especie de nueva guerra fr&iacute;a de los Estados Unidos contra el terrorismo, la que arrastra a todo el planeta hacia un camino de gran incertidumbre. De verdad, el terrorismo es un problema dif&iacute;cil de resolver y la pregunta fundamental es si las medidas adoptadas podr&aacute;n lograr su objetivo. Adem&aacute;s, debemos interrogarnos sobre la autoridad moral de los Estados Unidos para encabezar esta lucha debido a su historia de guerras, invasiones, apoyo a golpes de Estado, y adem&aacute;s en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, historia que ha desgastado su discurso democratizador y libertario. En cierto sentido, los Estados Unidos atraviesan por una p&eacute;rdida de confianza dentro de las poblaciones del mundo y, por lo tanto, de liderazgo. &Eacute;ste es, por cierto, un factor muy importante para el sistema mundial, es decir, la cuesti&oacute;n del liderazgo moral de la potencia hegem&oacute;nica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que respecta a la crisis econ&oacute;mica, &eacute;sta ya estaba presente antes del 11 de septiembre, como hemos indicado. En la pr&aacute;ctica, salvo los Estados Unidos y China que tuvieron un ciclo de expansi&oacute;n econ&oacute;mica, la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses del mundo atravesaron por crisis financieras o lento crecimiento con gran desempleo, como en el caso de Europa y Jap&oacute;n. Los Estados Unidos basaron su crecimiento, en los noventa, debido a los beneficios de la introducci&oacute;n de la industria de la informaci&oacute;n, a la reconversi&oacute;n de sus empresas, al enorme consumo apoyado en el cr&eacute;dito, a las importaciones de China, M&eacute;xico y de otros pa&iacute;ses de manufactura barata y, especialmente, a las ganancias extraordinarias de la bolsa de valores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, tenemos tambi&eacute;n una crisis ideol&oacute;gica. Un sistema mundial tiene como fundamento un sistema de valores. Un escenario de una pol&iacute;tica de guerra por parte de los Estados Unidos, ser&iacute;a no s&oacute;lo un pobre sustituto sino un gran riesgo para la convivencia mundial, dadas las graves condiciones que existen en todas partes del mundo. Adem&aacute;s, plantear&iacute;a una gran contradicci&oacute;n entre la democracia y la libertad que se dice defender y los medios para lograrla, la fuerza militar. Si a esto le a&ntilde;adimos que la pol&iacute;tica del presidente Bush, al colocar al Islam en el extremo de la confrontaci&oacute;n, le confiere al conflicto un sustrato cultural y religioso, es decir, divide al mundo en culturas y religiones buenas y malas, produciremos un <i>cocktail</i> explosivo a escala planetaria. La pluralidad y la diversidad constituyen nuestra riqueza mundial. A esto le debemos a&ntilde;adir la paz, la cooperaci&oacute;n y el desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inicio del siglo XXI se abre con muchas dudas respecto al futuro econ&oacute;mico de los Estados Unidos, Jap&oacute;n y Europa y, por consiguiente, a las posibilidades reales de encontrar un camino para el desarrollo de todos los pa&iacute;ses pobres y atrasados del planeta. Una inc&oacute;gnita importante es si tendremos una recuperaci&oacute;n duradera en estas grandes regiones y, sobre todo, si los Estados Unidos podr&aacute;n mantener un crecimiento econ&oacute;mico atenuando el gran problema de la deuda que ha renacido como principal obst&aacute;culo a su desarrollo. Con la excepci&oacute;n de China y la India, que lucen econom&iacute;as en plena bonanza, las dem&aacute;s regiones subdesarrolladas siguen afligidas por crisis econ&oacute;mico&#45;financieras y por lento o bajo crecimiento<sup><a href="#notas">21</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anderson, S. y Cavanagh, J. (2000). Top 200: The Rise of Global Corporate Power. <i>Corporate Watch.</i> World Wide Web: <a href="http://www.globalpolicy.org" target="_blank">http://www.globalpolicy.org</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169524&pid=S1870-3569200500010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Drache, D. y Froese, M. (2003). The Global Poverty Debate: Balancing Private Interests and the Public Good at the WTO. A Report of Trade and Poverty at the World Trade Organization. Toronto: Robarts Centre for Canadian Studies, York University.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169525&pid=S1870-3569200500010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evans, P. (1987). Class, State and Dependence in East Asia: Lessons for Latinoamericanists. En F. Deyo (Ed.). <i>The Political Economy of the New Asian Industrialism.</i> Cornell University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169527&pid=S1870-3569200500010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guill&eacute;n Romo, H. (2001, mayo). De la integraci&oacute;n cepalina a la neoliberal en Am&eacute;rica Latina. <i>Comercio Exterior</i>,51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169529&pid=S1870-3569200500010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Heilbroner, R. (1997). <i>Capitalismo en el siglo XXI.</i> M&eacute;xico: Nueva Imagen.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169531&pid=S1870-3569200500010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Itoh, M. (2000). <i>The Japanese Economy Reconsidered.</i> New York: Palgrave.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169533&pid=S1870-3569200500010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jennifer Foo, J. (2003, septiembre). Restructuring Japan's Banking Sector to Avoid a Financial Crisis. <i>Journal of American Academy of Business.</i> Cambridge. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Johnson, Ch. (2003, febrero). Who's in Charge. <i>London Review of Books.</i> 6 de febrero. </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez Villafa&ntilde;e, V. (1999). <i>Asia en transici&oacute;n.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169537&pid=S1870-3569200500010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mittelman, J. (2000). <i>The Globalization Syndrome. Transformation and Resistance.</i> New Jersey: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169539&pid=S1870-3569200500010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mussolino, M. (1997). <i>La impostura de los economistas.</i> Buenos Aires: Ediciones de la Flor.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169541&pid=S1870-3569200500010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Na&iacute;m, M. (2000, Spring). Washington Consensus or Washington Confusi&oacute;n? En Foreign Policy, 118, p. 86 &#45; 104.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169543&pid=S1870-3569200500010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Naya, S. (1990). Economic Performance: NIEs and Beyond. En Fukuchi, T. y Kagawi, M. <i>Perspectives on the Pacific Basin Economy: A Comparison of Asia and Latin America.</i> Tokyo: The Asia Club Foundation, IDE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169545&pid=S1870-3569200500010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pollin, R. (2000, mayo&#45;junio) Anatomy of Clintomics. <i>New Left Review,</i> 17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169547&pid=S1870-3569200500010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schvarzer, J. (2002). La larga crisis de la deuda en Am&eacute;rica Latina. En L&oacute;pez Villafa&ntilde;e, V. y Di Masi, J. (Coords.). <i>Del TLC al MERCOSUR.</i> M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169549&pid=S1870-3569200500010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wallerstein, I. (2000). Globalization or the Age of Transition?. <i>International Sociology,</i> 15, 2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2169551&pid=S1870-3569200500010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Este art&iacute;culo aparece tambi&eacute;n como cap&iacute;tulo en el libro <i>Escenarios futuros sobre la globalizaci&oacute;n y el poder mundial,</i> coordinado por V&iacute;ctor Batta y Samuel Sosa y publicado por la editorial de la UNAM, 2004.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La inversi&oacute;n financiera y directa en los Estados Unidos representa aproximadamente mil 500 millones de d&oacute;lares diarios, en acciones, bonos del tesoro, f&aacute;bricas y bienes ra&iacute;ces. Solamente en compras de bonos del tesoro los extranjeros poseen m&aacute;s de 1 bill&oacute;n 300 mil d&oacute;lares, o sea el 36&#37; del total de estos bonos en circulaci&oacute;n, destacando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las compras de inversionistas como Jap&oacute;n y China. Informaci&oacute;n de The Wall Street Journal en Reforma, 15 de enero de 2004.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;ase Johnson, 2003.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Seg&uacute;n el FMI, &eacute;ste es el asunto de mayor preocupaci&oacute;n para el futuro de los Estados Unidos y del orden econ&oacute;mico mundial. V&eacute;ase el estudio de este organismo sobre la econom&iacute;a de los Estados Unidos en <a href="http://www.imf.org" target="_blank"><i>http://www.imf.org</i></a></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Hemos analizado esta tem&aacute;tica en el libro <i>Asia en transici&oacute;n,</i> Cap. 3 (L&oacute;pez Villafa&ntilde;e, 1999).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Actualmente, el promedio de los ingresos reales en el mundo desarrollado es 75 veces m&aacute;s alto que en las regiones m&aacute;s atrasadas del planeta. Especialmente la desigualdad internacional, medida por el coeficiente Gini, se increment&oacute; en m&aacute;s del 20 por ciento en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os. V&eacute;ase Daniel Drache y Marc Froese (2003). La desigualdad y el aumento de la pobreza se dio en pa&iacute;ses como los propios Estados Unidos, en donde la brecha entre ricos y pobres se duplic&oacute; entre 1979 y el a&ntilde;o 2000. En este &uacute;ltimo a&ntilde;o el 1 por ciento m&aacute;s rico pose&iacute;a recursos equivalentes al 40 por ciento de la poblaci&oacute;n en la base de la pir&aacute;mide social. Igualmente, el n&uacute;mero de pobres se hab&iacute;a incrementado a un 12.1 por ciento del total de la poblaci&oacute;n en el a&ntilde;o 2002. V&eacute;ase <i>The New York Times,</i> 25 y 26 de septiembre de 2003.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> V&eacute;ase Pollin, 2003.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> V&eacute;ase Itoh, 2000: 20&#45;21.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> V&eacute;ase Heilbroner, 1 997: 95&#45;101.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> El problema del crecimiento de los servicios y sus grandes rendimientos es que no se puede medir su productividad como en el sector industrial o en la agricultura. En este sentido, existe una crisis de las relaciones entre el sector terciario, que mantiene los mayores ingresos, y el sector industrial que sigue siendo el que reporta la mayor productividad, pero recibe menores ingresos. V&eacute;ase Mussolino, 1997: 184&#45;187.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> En el periodo de 1960 hasta fines de los ochenta, Am&eacute;rica Latina redujo su participaci&oacute;n en las exportaciones mundiales del 8&#37; a menos del 4&#37;, mientras que los pa&iacute;ses de reciente industrializaci&oacute;n en Asia como Corea, Taiw&aacute;n, Hong Kong y Singapur, pasaron del 2&#37; al 8&#37; en esos mismos a&ntilde;os. Para un an&aacute;lisis comparativo v&eacute;ase se Naya, 1990: 160.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> V&eacute;ase el trabajo de Jennifer Foo (2003: 326&#45;335).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Un caso ejemplar de la deuda de Am&eacute;rica Latina es Argentina, en donde &eacute;sta ha sido el factor estructural que ha determinado la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que terminaron por desindustrializar al pa&iacute;s, crear altos niveles de desempleo y aumentar la pobreza. V&eacute;ase el excelente an&aacute;lisis de Jorge Schvarzer (2002).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> De las 100 econom&iacute;as m&aacute;s grandes del mundo, 51 pertenecen a corporaciones multinacionales, el resto, o sea 49, corresponden a pa&iacute;ses. V&eacute;ase al respecto Anderson y Cavanagh (2000).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> En la reuni&oacute;n ministerial del ALCA en noviembre de 2003 en Miami, estos pa&iacute;ses impulsaron la idea de la flexibilidad en las formas de integraci&oacute;n a dicho acuerdo, lo que restar&iacute;a influencia econ&oacute;mica a los Estados Unidos. Posteriormente, en la Cumbre Extraordinaria de las Am&eacute;ricas en Monterrey en enero de 2004, el presidente Kirchner acus&oacute; a Estados Unidos y al FMI de ser culpables del deterioro econ&oacute;mico de Am&eacute;rica Latina. Propuso adem&aacute;s un Plan Marshall de reconstrucci&oacute;n para el continente como verdadera salida a los problemas estructurales de la regi&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Adem&aacute;s, la diferencia entre Am&eacute;rica Latina y Asia consisti&oacute; en que las desigualdades en Am&eacute;rica Latina eran derivadas de una larga presencia del capital extranjero y la ausencia de una reforma agraria. En el Este de Asia la presencia de las corporaciones transnacionales se dio despu&eacute;s de 1965 y se hizo en forma asociada al capital nativo; por otra parte, las reformas agrarias que hicieron viable la producci&oacute;n del peque&ntilde;o agricultor, permitieron a la clase trabajadora negociar mejores salarios. V&eacute;ase Evans, 1997.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Para un recuento de los esfuerzos de la integraci&oacute;n latinoamericana puede consultarse Guill&eacute;n Romo, 2001. Es importante anotar el hecho de que Am&eacute;rica Latina, como Europa, tiene pol&iacute;ticas de integraci&oacute;n desde la posguerra, pero sin mucho &eacute;xito. En casi 40 a&ntilde;os de experimentar una y otra vez, sus avances y resultados concretos son min&uacute;sculos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>Pa&iacute;ses como M&eacute;xico, campe&oacute;n en acuerdos de libre comercio, han marcado la pauta en este fen&oacute;meno, pero ahora le siguen otros como Chile, Brasil y los propios Estados Unidos. Incluso China est&aacute; ahora en negociaciones con los pa&iacute;ses del sudeste asi&aacute;tico para la firma de un acuerdo de libre comercio.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> El Consenso de Washington consiste en una lista de 10 recomendaciones en pol&iacute;tica econ&oacute;mica en las que el economista John Williamson recogi&oacute; las prescripciones que Washington y Wall Street daban a los pa&iacute;ses menos desarrollados o post&#45;comunistas. V&eacute;ase al respecto Na&iacute;m, 2000.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> V&eacute;ase Mittelman, 2000.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> V&eacute;ase Wallerstein, 2000. Tambi&eacute;n en "Los atentados y la 'nueva guerra' comienzo del derrumbe del viejo orden mundial" en <i>La Jornada,</i> 27 de septiembre de 2001.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Sobre los escenarios econ&oacute;micos de los Estados Unidos v&eacute;ase Paul Krugman, "Fear Itself" en New York Times Magazine, 30 de septiembre, 2001, quien considera que la econom&iacute;a de este pa&iacute;s pudiera manifestar, en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, el s&iacute;ndrome japon&eacute;s de reca&iacute;das constantes en su crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>         <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor L&oacute;pez Villafa&ntilde;e</b> es Director del Centro de Estudios sobre Norteam&eacute;rica del ITESM, Campus Monterrey. Fue investigador visitante, entre otros, del <i>Institute of Developing Economies</i> de Tokio, Jap&oacute;n. Fue Investigador <i>Fullbright en la Graduate School of International Relations and Pacific Studies</i>, de la Universidad de California; en la Academia de Ciencias Sociales de China, en Beijing; y en la Universidad Ristumeikan de Kioto, Jap&oacute;n. Autor de varios art&iacute;culos, ensayos y libros, entre los que destacan: <i>La Formaci&oacute;n del Sistema Pol&iacute;tico Mexicano, Globalizaci&oacute;n y regionalizaci&oacute;n desigual, y Asia en Transici&oacute;n. Auge, crisis y desaf&iacute;os.</i></font></p>      ]]></body><back>
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