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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Reflexiones</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>            <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Las relaciones M&eacute;xico&#45;Estados Unidos, 1756&#45;2010.</i> Cuatro &aacute;reas estrat&eacute;gicas</b></font></p>            <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>            <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sergio M. Alcocer Mart&iacute;nez de Castro*</b></font></p>            <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>            <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Subsecretario para Am&eacute;rica del Norte, Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores,</i> <a href="mailto:SAlcocerM@iingen.unam.mx">SAlcocerM@iingen.unam.mx</a>.</font></p>            <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>            <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay ninguna otra relaci&oacute;n en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica exterior m&aacute;s importante para M&eacute;xico que la que tenemos con Estados Unidos. Esto es cierto, tanto por su diversidad y profundidad de los temas, como por su inherente complejidad. Empero, tal fascinante relaci&oacute;n debe ser analizada en el decurso del tiempo desde sus m&uacute;ltiples dimensiones. Por ello, el libro <i>Las relaciones M&eacute;xico&#45;Estados Unidos, 1756&#45;2010</i> resulta tan relevante. De hecho, estoy seguro de que esta obra se convertir&aacute; en una referencia obligada, en un libro de texto, para quienes buscan entender los retos y oportunidades que plantea la relaci&oacute;n entre estos dos pa&iacute;ses.</font></p>            ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las premisas que debe llevar a los estudiosos y curiosos a la consulta de los dos vol&uacute;menes del libro es que es necesario conocer bien el pasado, aprender sus lecciones, comprender sus detalles y, justamente, no anclarse en &eacute;stos. Recordemos: la historia se asume. A partir de esta comprensi&oacute;n, hoy podemos y debemos repensar la relaci&oacute;n entre M&eacute;xico y Estados Unidos con la finalidad de hacerla madurar y que sea m&aacute;s fruct&iacute;fera para ambas sociedades.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desaf&iacute;o no es menor, ya que hay que superar los obst&aacute;culos que imponen las diferencias culturales y tambi&eacute;n hay que dejar atr&aacute;s las desconfianzas mutuas, los prejuicios y los estereotipos. No es casual que en su visita a M&eacute;xico, durante mayo de 2013, el presidente Obama haya dedicado buena parte de su discurso en el Museo de Antropolog&iacute;a a reconocer que esas diferencias existen. &Eacute;l y el presidente Pe&ntilde;a Nieto fueron asimismo claros en subrayar las grandes oportunidades que la relaci&oacute;n ofrece si ambos pa&iacute;ses se concentran en sus muchas coincidencias, en sus intereses y necesidades mutuas. Lo que nos ofrece este libro es, precisamente, la oportunidad de entender las ra&iacute;ces de esas coincidencias y necesidades.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay cuatro puntos cardinales, cuatro &aacute;reas estrat&eacute;gicas que esta obra nos presenta a manera de carta de navegaci&oacute;n. A continuaci&oacute;n las comento.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera se refiere a la interacci&oacute;n econ&oacute;mica entre ambos pa&iacute;ses. Como se relata en el libro, desde finales de la d&eacute;cada de los setenta del siglo XIX, en M&eacute;xico gan&oacute; fuerza la visi&oacute;n de que las relaciones econ&oacute;micas con Estados Unidos son ventajosas (Terrazas y Basante y Gurza Lavalle, 2013, vol. I: 76 y 77). As&iacute;, el &eacute;nfasis en la relaci&oacute;n pas&oacute; de la necesidad de protegerse frente a la amenaza estadunidense, a reconocer las ventajas que &eacute;sta presentaba para nuestro desarrollo econ&oacute;mico. En efecto, los pueblos se desplazan a los lugares donde existen las oportunidades y los productos. Sin embargo, no fue sino hasta la firma del Tratado de Libre Comercio para Am&eacute;rica del Norte (tlcan) que el destino de las econom&iacute;as de ambas naciones qued&oacute; indisolublemente vinculado. Es decir, como los autores se&ntilde;alan, "la profundizaci&oacute;n de la integraci&oacute;n econ&oacute;mica y el arrastre que ejerce la econom&iacute;a estadunidense tienen como consecuencia la sincronizaci&oacute;n de los ciclos econ&oacute;micos de M&eacute;xico y Estados Unidos" (Riguzzi y De los R&iacute;os, 2013, vol. II: 545).</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto, desde luego, tiene una parte negativa, pues, como lo demostr&oacute; una vez m&aacute;s la crisis iniciada en 2008, la recesi&oacute;n de la econom&iacute;a estadunidense impacta duramente a la econom&iacute;a mexicana. Por ello se ha se&ntilde;alado la importancia de diversificar el comercio exterior de M&eacute;xico. Pero si esto es una medida prudente y necesaria, tambi&eacute;n es cierto que la relaci&oacute;n comercial con Estados Unidos sigue &#45;y seguir&aacute; siendo&#45; el v&iacute;nculo econ&oacute;mico m&aacute;s importante de nuestro pa&iacute;s durante muchos a&ntilde;os.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Geograf&iacute;a es destino y nuestro pa&iacute;s tiene una posici&oacute;n privilegiada, dado que estamos al lado del que sigue siendo el mayor mercado de consumidores del mundo. Estados Unidos es, adem&aacute;s, el eje del intercambio comercial en todo el continente. Y aqu&iacute; es donde est&aacute;n las oportunidades para repensar nuestra relaci&oacute;n, con una visi&oacute;n estrat&eacute;gica y global que proyecte a Am&eacute;rica del Norte como regi&oacute;n y no como pa&iacute;ses aislados, como un nuevo enclave de productividad, innovaci&oacute;n y competitividad a escala internacional.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La agenda estrat&eacute;gica que impulsa la Canciller&iacute;a con nuestros pares estadunidenses establece claramente que tenemos que redoblar nuestra apuesta por los intercambios educativos y cient&iacute;ficos, pues s&oacute;lo a partir del conocimiento podremos competir en igualdad de circunstancias con zonas de mayor dinamismo econ&oacute;mico. Adem&aacute;s, es el conocimiento &#45;es decir, la educaci&oacute;n&#45; el mejor medio de inclusi&oacute;n social. Estoy convencido de que son los j&oacute;venes de ambos pa&iacute;ses quienes, a trav&eacute;s de un mejor conocimiento de sus pares de la otra naci&oacute;n, podr&aacute;n convertir las oportunidades de la relaci&oacute;n en bienestar. Con este fin se cre&oacute; el Foro Bilateral sobre Educaci&oacute;n Superior, Innovaci&oacute;n e Investigaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda &aacute;rea de oportunidad para repensar la relaci&oacute;n entre M&eacute;xico y Estados Unidos est&aacute; en la migraci&oacute;n. Como se se&ntilde;ala en este libro, en los debates identitarios estadunidenses siempre han existido grupos que proyectan a los inmigrantes como "fuente de todos los males" (Riguzzi y De los R&iacute;os, 2013, vol. II: 565). Actualmente, el estereotipo sobre migraci&oacute;n en Estados Unidos sigue sujeto a un pasado que ya fue: uno en el que miles y miles de mexicanos pobres cruzaban la frontera desesperados para ocupar trabajos estadunidenses.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La realidad es que los cambios demogr&aacute;ficos en M&eacute;xico, sumados al desarrollo de nuestro pa&iacute;s, apuntan a una nueva realidad. La tasa de migraci&oacute;n a Estados Unidos cada a&ntilde;o es m&aacute;s baja. Sumemos a esto el envejecimiento de la poblaci&oacute;n estadunidense que est&aacute; trayendo cambios fundamentales en su estructura productiva. No es descabellado imaginar un futuro cercano en el que Estados Unidos sea la parte que busque activamente un acuerdo migratorio bilateral para asegurarse la provisi&oacute;n de los miles de trabajadores que permitan mantener su enorme econom&iacute;a funcionando. Con visi&oacute;n de largo plazo, tenemos que empezar a preparar a nuestras sociedades para ese escenario desde hoy. Debemos de imprimir a esta agenda un sentido humano, reconociendo al migrante, a las comunidades mexicanas en el exterior, como sujetos de derechos y actores del desarrollo de sus comunidades de origen y destino. De ah&iacute; que la Canciller&iacute;a despliegue esfuerzos permanentes de protecci&oacute;n consular y de empoderamiento de la poblaci&oacute;n mexicana.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera &aacute;rea de oportunidad est&aacute; en la frontera entre M&eacute;xico y Estados Unidos. Como lo exponen los autores de esta obra, la guerra de 1847 dibuj&oacute; una franja entre nuestras naciones que, en a&ntilde;os recientes, muchos han tratado de convertir, absurdamente, en un muro infranqueable. No obstante, la historia nos demuestra que, por m&aacute;s murallas que se construyan, la gente es quien realmente determina d&oacute;nde se trazan las fronteras. En este sentido, nuestra frontera con Estados Unidos es m&aacute;s diversa, flexible y porosa de lo que los mapas y los miopes admiten.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se se&ntilde;ala en el segundo volumen, "la frontera M&eacute;xico&#45;Estados Unidos es una regi&oacute;n que incluye diversas fronteras, no s&oacute;lo por el cambio de sus l&iacute;mites a lo largo de la historia, sino por la din&aacute;mica entre los diferentes estados y municipios o condados de ambos lados" (Riguzzi y De los R&iacute;os, 2013, vol. II: 392). Se trata de un espacio din&aacute;mico, en el que se realizan intercambios de todo tipo que marcan la identidad de las sociedades que ah&iacute; habitan. Esto ha detonado el desarrollo de ciudades gemelas, como El Paso&#45;Ciudad Ju&aacute;rez y Tijuana&#45;San Diego, que se comportan como una sola metr&oacute;poli transfronteriza. Pero, debido a esto, tenemos que generar un nuevo modelo de ciudades globales sustentables que responda a la necesidad de crecimiento y desarrollo, con calidad de vida.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las interacciones sociales, econ&oacute;micas y culturales son una posibilidad &uacute;nica para consolidar un espacio com&uacute;n que sea motor de desarrollo y no de conflicto. Los flujos de bienes y personas en la frontera han demostrado ser una fuente de prosperidad para la regi&oacute;n norteamericana. Hay que construir sobre esta experiencia y encontrar esquemas de cooperaci&oacute;n binacional que impulsen el desarrollo a ambos lados de la frontera. Hoy tenemos la responsabilidad de reconocer que, en sociedades tan estrechamente vinculadas, los desaf&iacute;os y oportunidades a la prosperidad son necesariamente compartidos. M&aacute;s puentes y menos muros es lo que se debe construir.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima &aacute;rea a la que me quiero referir es a las percepciones culturales. Como lo explican con claridad los autores, los estereotipos construidos en cada pa&iacute;s sobre su vecino han sido un obst&aacute;culo para el desarrollo de una relaci&oacute;n bilateral pr&oacute;spera. Esto incluso ha llegado a contaminar la visi&oacute;n de historiadores mexicanos que han estudiado la relaci&oacute;n entre M&eacute;xico y Estados Unidos. Como menciona Alan Knight en la presentaci&oacute;n del libro: "las historias m&aacute;s viejas tend&iacute;an a adoptar tonos nacionalistas y resentidos &#91;...&#93; Estados Unidos era un ogro amenazador, protestante y depredador y, como un ogro es un ogro, no era necesario hacer un an&aacute;lisis sensible y sagaz de la pol&iacute;tica y los motivos estadunidenses" (Terrazas y Basante y Gurza Lavalle, 2013, vol. I: 14).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente, en este punto radica una de las virtudes de la obra que se rese&ntilde;a. Haciendo a un lado los viejos arquetipos, los autores logran un an&aacute;lisis balanceado de las relaciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, sociales y culturales que se han desarrollado a lo largo de la historia entre M&eacute;xico y Estados Unidos. Sin duda, esto representa un ejemplo a seguir no s&oacute;lo para la elaboraci&oacute;n futura de estudios sobre el tema, sino tambi&eacute;n para el dise&ntilde;o e implantaci&oacute;n, todos los d&iacute;as, de la pol&iacute;tica exterior. En efecto, en el caso de M&eacute;xico, se trata de usar el poder suave, es decir, la persuasi&oacute;n y la diplomacia cultural, para negociar y convencer.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos dejar atr&aacute;s prejuicios hist&oacute;ricos que nublan la vista en ambos lados de la relaci&oacute;n. Desde hace varias d&eacute;cadas, M&eacute;xico y Estados Unidos dejaron de ser competidores para convertirse en aliados del progreso mutuo. Tenemos que convencernos de ello, ellos y nosotros. Tambi&eacute;n tenemos que abandonar el reduccionismo economicista que explica la relaci&oacute;n entre nuestros pa&iacute;ses como un mero tr&aacute;mite comercial. Por lo tanto, estudios como &eacute;ste son tan necesarios, porque retan visiones simplistas y err&oacute;neas que anulan los beneficios de la vecindad y la asociaci&oacute;n. Son textos que destacan el conjunto, denso, estratificado y amplio que son nuestras relaciones. Permite reconocer que la relaci&oacute;n M&eacute;xico&#45;Estados Unidos gira alrededor de migrantes, turistas, artistas, cient&iacute;ficos, trabajadores y empresarios.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la parte estadunidense, se requiere acabar con estereotipos que presentan a M&eacute;xico como el vecino problem&aacute;tico y, en su lugar, otorgar el peso justo a las contribuciones que nuestro pa&iacute;s hace al desarrollo de Estados Unidos. En la parte mexicana, es tiempo de dejar atr&aacute;s visiones que presentan a Estados Unidos como el vecino oportunista que usa y abusa de su poder para sacar el mayor provecho de la relaci&oacute;n con M&eacute;xico. Como este libro deja en claro, hist&oacute;ricamente, han existido muchos espacios en los que ha predominado la cooperaci&oacute;n sobre la imposici&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La asimetr&iacute;a de poder no es lo que determina hoy la relaci&oacute;n entre M&eacute;xico y Estados Unidos. Nuestro pasado, presente y futuro seguir&aacute;n estrechamente vinculados. Por ello, es tiempo de aceptar que la geograf&iacute;a y la historia nos continuar&aacute;n orillando a caminar de la mano. O, como lo se&ntilde;al&oacute; el presidente Obama: M&eacute;xico y Estados Unidos son "dos socios iguales, dos naciones soberanas que deben trabajar juntas con inter&eacute;s y respeto mutuos".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia no puede cambiarse; pero el futuro s&iacute;. &iquest;C&oacute;mo queremos que sea ese futuro? Es la gran pregunta. En este sentido, M&eacute;xico debe trabajar para que ese futuro sea de mayor cooperaci&oacute;n, amplia y profunda, as&iacute; como que exista mejor comprensi&oacute;n con nuestros vecinos estadunidenses en beneficio de nuestras sociedades. M&eacute;xico debe asumir el liderazgo de una visi&oacute;n regional moderna que se sustente en una mayor competitividad, calidad de vida, sustentabilidad, a la par que en la innovaci&oacute;n y el conocimiento. Eso explica el &eacute;nfasis en la educaci&oacute;n, la ciencia, la tecnolog&iacute;a, la infraestructura, la energ&iacute;a, las comunicaciones, entre otras, en la agenda actual entre los gobiernos de M&eacute;xico y Estados Unidos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>             ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Analizada</b></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Terrazas y Basante, Marcela, Gerardo Guza Layalle, eds. Ricuzzi, Paolo y Patricia de los R&iacute;os, eds. 2013 <i>Las relaciones M&eacute;xico&#45;Estados Unidos, 1756&#45;2010,</i> vol. I: <i>Imperios, rep&uacute;blicas y pueblos en pugna por el territorio, 1756&#45;1867</i>/ vol. II: <i>&iquest;Destino manifiesto?, 1867&#45;2010,</i> M&eacute;xico, IIH&#45;CISAN, UNAM/SRE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5450255&pid=S1870-3550201300020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Consultada</b></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Passel, Jeffrey S., D'Vera Cohn y Ana Gonz&aacute;lez&#45;Barrera 2012 "Net Migration from Mexico Falls to Zero&#45;and Perhaps Less", Pew Research, <i>Hispanic Trends Project,</i> en &lt;<a href="http://www.pewhispanic.org/2012/04/23/net-migration-from-mexico-falls-to-zero-and-perhaps-less/" target="_blank">http://www.pewhispanic.org/2012/04/23/net&#45;migration&#45;from&#45;mexico&#45;falls&#45;to&#45;zero&#45;and&#45;perhaps&#45;less/</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5450258&pid=S1870-3550201300020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rese&ntilde;a basada en el discurso pronunciado por el autor durante la presentaci&oacute;n del libro en la sede de la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores.</font></p>      ]]></body><back>
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