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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">P&oacute;rtico</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el art&iacute;culo que abre este n&uacute;mero de <i>Norteam&eacute;rica,</i> Wilfred Raussert analiza la representaci&oacute;n f&iacute;lmica de un territorio fronterizo entre Canad&aacute; y Estados Unidos, con el prop&oacute;sito de contribuir a la creciente literatura sobre esta zona de contacto desde una perspectiva que integre el emergente paradigma de los estudios interamericanos y los estudios de la transculturalidad, que surgen de la necesidad de comprender nuevas formas de comunidad e identidad translocales y transnacionales. A partir de un an&aacute;lisis detallado de <i>Frozen River,</i> de la directora Courtney Hunt, el autor discute las tensiones y conflictos que se generan entre las distintas formas de imaginar y vivir el v&iacute;nculo entre comunidad y territorio, puesto que contrapone la territorialidad de la "naci&oacute;n soberana" del pueblo mohawk &#45;que es fluido, permeable e inestable&#45; con la fijeza del territorio soberano de las dos naciones que albergan a la reserva, separadas por un r&iacute;o que opera como frontera geopol&iacute;tica, natural y metaf&oacute;rica entre el estado de Nueva York y Canad&aacute;. Esta zona de cruces ilegales se constituye como un tercer espacio que en la pel&iacute;cula se resignifica como utop&iacute;a y heterotop&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eduardo Fern&aacute;ndez Guzm&aacute;n nos traslada a otra frontera en su revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica sobre la migraci&oacute;n de retorno a M&eacute;xico, tema poco estudiado, en comparaci&oacute;n con la migraci&oacute;n de salida. El autor inscribe este fen&oacute;meno en el contexto de los grandes flujos migratorios que caracterizan el mundo actual, aunque se&ntilde;ala que la literatura acerca de la migraci&oacute;n de retorno apareci&oacute; apenas en la d&eacute;cada de los cincuenta en Europa. Desde entonces, se han ampliado y diversificado las metodolog&iacute;as y tipolog&iacute;as para estudiar y distinguir los diferentes tipos de migraci&oacute;n de retorno, las razones que la impulsan (retorno por fracaso, por retiro, innovaci&oacute;n, conservaci&oacute;n, por ejemplo), el alcance de la circulaci&oacute;n de migrantes (micro, regional, nacional, continental) y sus temporalidades (c&iacute;clicas o estacionales, por ejemplo). Tras revisar la literatura existente sobre el tema (de corte antropol&oacute;gico, demogr&aacute;fico, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, psicol&oacute;gico, hist&oacute;rico, cualitativo y cuantitativo), escrita en diferentes contextos, momentos y regiones del mundo, el autor invita a los lectores a profundizar en el tema en M&eacute;xico, ya que el primer trabajo apareci&oacute; apenas en 1996.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer art&iacute;culo de esta secci&oacute;n compara la imagen hollywoodense de Lupe V&eacute;lez y Dolores del R&iacute;o entre 1924 y 1944. Ambas actrices mexicanas superaron la transici&oacute;n del cine mudo al cine sonoro y la discriminaci&oacute;n racial de la &eacute;poca por el color de su piel, lo que les permiti&oacute; actuar papeles identificados con una amplia gama de nacionalidades, "latinas" y europeas. Pese a sus semejanzas, V&eacute;lez fue representada como la fiera mexicana, con una sexualidad transgresora, y del R&iacute;o como la buena dama espa&ntilde;ola de alcurnia, elegante y decorosa; una oposici&oacute;n dicot&oacute;mica estereotipada, con una impl&iacute;cita carga moral y sexual. Pese a que fueron identificadas con tales estereotipos femeninos, Clara Rodr&iacute;guez propone que las actrices ejercieron cierto control sobre su imagen p&uacute;blica en el transcurso de sus carreras transnacionales, con el fin de mantener su popularidad entre los p&uacute;blicos mexicanos y estadunidenses, as&iacute; como satisfacer los interesas de la industria cinematogr&aacute;fica, hasta el momento cuando abandonaron Hollywood.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente art&iacute;culo, David Rocha Romero compara la experiencia laboral de los inmigrantes mexicanos, quienes utilizan las agencias de trabajo temporal para obtener empleos poco calificados, mal pagados e inestables con la de los indocumentados, que encuentran empleo por medio de las redes sociales, las cuales vinculan el lugar de origen con el lugar de llegada y, en particular, con el mercado laboral &eacute;tnico. Tras establecer algunas tendencias econ&oacute;micas globales que dan pie a la precariedad laboral, como la flexibilizaci&oacute;n y descentralizaci&oacute;n del proceso productivo y la segmentaci&oacute;n de los mercados laborales, Rocha se&ntilde;ala que se ha deteriorado la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de los inmigrantes mexicanos por su creciente participaci&oacute;n en el trabajo temporal, ya que para muchos representa el &uacute;nico tipo de empleo disponible, sobre todo si no son calificados, situaci&oacute;n que coarta su movilidad ocupacional. La precariedad y vulnerabilidad en estos empleos se acent&uacute;a por las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas estadunidenses relativas a la migraci&oacute;n indocumentada, que favorecen esta forma de contratar mano de obra inmigrante al facilitar el trabajo de los subcontratistas que no respetan los derechos contractuales y laborales de sus empleados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jos&eacute; Israel Brise&ntilde;o y Ornar Neme Castillo argumentan que la inversi&oacute;n extranjera directa (IED) es un factor de crecimiento econ&oacute;mico en los pa&iacute;ses de destino, fomentada por una amplia gama de condiciones favorables. En M&eacute;xico, las utilidades generadas por la IED estadunidense tienen dos destinos: el mercado interno mexicano y el estadunidense, por medio de la repatriaci&oacute;n, aunque predomina esta &uacute;ltima. En este proceso, resulta importante considerar el comportamiento de las empresas multinacionales en M&eacute;xico a corto y largo plazos porque responden a las condiciones macroecon&oacute;micas e industriales del pa&iacute;s receptor. La pregunta central del texto es &iquest;cu&aacute;l de las dos econom&iacute;as se beneficia de la existencia de estos flujos de capitales? A partir de un modelo econom&eacute;trico, los autores concluyen que la repatriaci&oacute;n de utilidades obtenidas en M&eacute;xico por parte de las empresas multinacionales estadunidenses tiene un efecto negativo en M&eacute;xico y positivo en Estados Unidos, por lo que recomiendan que en M&eacute;xico se estimule la reinversi&oacute;n de utilidades con una combinaci&oacute;n de incentivos focalizados y acciones universales, como un mayor gasto en infraestructura y en capital humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Elizabeth Guti&eacute;rrez Romero analiza el crecimiento de la econom&iacute;a de servicios en Canad&aacute;, espec&iacute;ficamente en Toronto, caracterizada por el alto grado de especializaci&oacute;n del trabajo intensivo en conocimiento, proceso iniciado desde la d&eacute;cada de los sesenta. Los servicios intermedios nutren el proceso de producci&oacute;n desde su inicio y en fases posteriores. Estos servicios suelen concentrarse en algunas ciudades metropolitanas, y su crecimiento tiene implicaciones para la divisi&oacute;n internacional del trabajo y la actividad manufacturera, puesto que, entre otras cosas, aumenta la subcontrataci&oacute;n de servicios, la que se traslada a pa&iacute;ses de menor desarrollo. Tras ubicar el sector servicios en el proceso de producci&oacute;n, Guti&eacute;rrez se enfoca en las implicaciones espaciales de su expansi&oacute;n y describe las condiciones necesarias que la impulsan, como el hecho de que Toronto es un <i>cluster.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Camelia Tigau presenta una entrevista breve con Chona Iturralde acerca de la migraci&oacute;n de mexicanos calificados a Canad&aacute;, en el contexto de las nuevas pol&iacute;ticas migratorias del pa&iacute;s y la imposici&oacute;n de visas para mexicanos, que privilegian la entrada de trabajadores calificados &#45;a quienes les ofrece la residencia permanente&#45;y a los poco calificados, que suelen ser temporales, con el prop&oacute;sito de brindar informaci&oacute;n estad&iacute;stica acerca de la migraci&oacute;n mexicana a Canad&aacute;. En la Nota Cr&iacute;tica, Zirahu&eacute;n Villamar estudia las percepciones que tuvo el gobierno estadunidense respecto del derrame petrolero en Macondo, sus intentos por diagnosticar la situaci&oacute;n y cuantificar el da&ntilde;o para tratar de mitigarlo, por medio de estudios que calculan los da&ntilde;os que han sufrido distintas especies animales y las actividades pesqueras de la zona.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cerramos el n&uacute;mero con dos rese&ntilde;as del libro <i>Los derechos humanos en las ciencias sociales: una perspectiva multidisciplinaria,</i> editado por Ariadna Est&eacute;vez y Daniel V&aacute;squez. La primera, de Valeria Llobet, ubica las discusiones en el contexto de Am&eacute;rica Latina espec&iacute;ficamente, y la segunda, del defensor de derechos humanos Edgar Cortez, se&ntilde;ala el aspecto did&aacute;ctico del libro y su relevancia para el quehacer pol&iacute;tico en esta materia.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Nattie Golubov</b></font></p>      ]]></body>
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