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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Reflexiones: Notas cr&iacute;ticas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Causas y remedios de la crisis financiera</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Monica Gambrill<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>*</sup><i>Investigadora del Centro de Investigaciones sobre Am&eacute;rica del Norte, UNAM.</i> &lt;<a href="mailto:ruppert@servidor.unam.mx">ruppert@ servidor.unam.mx</a>&gt;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los remedios para superar la crisis financiera tienen que concebirse en funci&oacute;n del diagn&oacute;stico que se haya hecho de sus causas. Por ello, el prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es explorar las causas de corto, mediano y largo plazo de la crisis. Sobre esta base, se hacen al final algunas breves reflexiones sobre la capacidad de los remedios propuestos por la nueva administraci&oacute;n de Barack Obama que pueden o no erradicar las causas de la crisis.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CAUSAS DE LARGO PLAZO (1980&#150;2008)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las causas de la crisis financiera actual en Estados Unidos se remontan hasta la administraci&oacute;n del presidente Ronald Reagan, quien no s&oacute;lo sigui&oacute; la l&iacute;nea tradicional del Partido Republicano en cuanto a reducir el papel del gobierno federal en la econom&iacute;a, sino que procedi&oacute; de manera muy contradictoria en implementar algunas partes de esa ideolog&iacute;a. Antes de la d&eacute;cada de los ochenta, la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de los otros gobiernos republicanos siempre hab&iacute;a sido conservadora en materia fiscal, en el sentido de no gastar m&aacute;s de lo que recaudaba en impuestos. Sin embargo, Reagan baj&oacute; los impuestos, sin reducir concomitantemente los gastos del gobierno federal, con el resultado previsible de acumular un gran d&eacute;ficit fiscal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas nuevas acciones &#150;recortar impuestos y aumentar el gasto&#150; se justificaron con el argumento de que el recorte estimular&iacute;a la inversi&oacute;n privada, misma que expandir&iacute;a la base gravable lo suficiente como para recaudar tantos impuestos como fueran necesarios para equilibrar as&iacute; el presupuesto. Sobre esta base, los republicanos empezaron a gastar todo lo que consideraban necesario, a la vez que se jactaban de reducir el papel del gobierno en la econom&iacute;a, mediante la reducci&oacute;n de impuestos. Tambi&eacute;n disminuyeron el papel del gobierno en la econom&iacute;a a trav&eacute;s de una nueva pol&iacute;tica de desregulaci&oacute;n de los mercados, sobre lo cual argumentaron que la intervenci&oacute;n gubernamental resultaba contraproducente, toda vez que impon&iacute;a una burocracia ineficiente a los mercados, mismos que podr&iacute;an autorregularse m&aacute;s eficientemente, incluso el sensible mercado financiero. Esta combinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas orientadas a estimular la econom&iacute;a se denomin&oacute; desde entonces "reaganomics".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El d&eacute;ficit fiscal se corrigi&oacute; moment&aacute;neamente durante la administraci&oacute;n dem&oacute;crata de William Clinton, debido al aumento de los impuestos y al acelerado crecimiento econ&oacute;mico que su equipo econ&oacute;mico (Robert Rubin, Lawrence Summers y Alan Greenspan) logr&oacute; fomentar a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas de desregulaci&oacute;n de los mercados financieros. Sin embargo, Clinton consolid&oacute; una serie de pr&aacute;cticas financieras que se han identificado ahora como causas directas de la actual crisis, por ejemplo, la eliminaci&oacute;n de leyes que prohib&iacute;an la combinaci&oacute;n de banca comercial, banca de inversi&oacute;n y la prestaci&oacute;n de servicios de seguros; tambi&eacute;n, la decisi&oacute;n de negar autoridad a la Commodity Futures Trading Commission para regular el mercado de derivados, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente administraci&oacute;n republicana, la de George W. Bush, no s&oacute;lo continu&oacute; con la desregulaci&oacute;n financiera, sino que, adem&aacute;s, regres&oacute; a la misma pol&iacute;tica fiscal de hacer recortes impositivos y realizar gastos irresponsablemente y en exceso. De esta manera, la suma de toda la deuda nacional acumulada hasta el momento en que Bush termin&oacute; su segunda administraci&oacute;n fue de 10 638 331 208 924.31 d&oacute;lares (19 de enero de 2009). Esta cifra represent&oacute; la acumulaci&oacute;n de los instrumentos de deuda que todas las administraciones anteriores hab&iacute;an vendido para cubrir sus gastos superavitarios. Medido en t&eacute;rminos reales para eliminar el efecto de la inflaci&oacute;n, se puede afirmar que esta deuda nacional se mantuvo en un nivel constantemente bajo desde finales de la segunda guerra mundial hasta 1983; o sea, fue justo con la primera administraci&oacute;n de Reagan (1981&#150;1989) cuando empez&oacute; a dispararse hacia la alta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estadunidenses aprendieron f&aacute;cilmente los encantos del gasto deficitario, ayudado por las instituciones financieras y el gobierno, que les asign&oacute; la tarea de estimular la econom&iacute;a y provoc&oacute; que se consumiera m&aacute;s de lo que se produc&iacute;a y se pagara a cr&eacute;dito. La deuda familiar aument&oacute; de 680 000 000 000 en 1974 a 14 000 000 000 000 en 2008, duplic&aacute;ndose en los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os de 2001 a 2008. Esto ha sucedido porque un hogar promedio tiene trece tarjetas de cr&eacute;dito, 40 por ciento de las cuales llevan un balance de deuda de mes con mes (aunque puede que se hayan cancelado muchas de &eacute;stas recientemente como consecuencia de la crisis). Por otra parte, los estados y municipios no se quedaron atr&aacute;s: gastaron en infraestructura, desarrollo urbano y otras operaciones sin un aumento correspondiente de impuestos, financi&aacute;ndose mediante la venta de bonos de gobiernos locales, garantizados por la perspectiva de ingresos futuros. Mientras tanto, pagan los intereses.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro problema es que mucho de lo que se consume en Estados Unidos proviene de importaciones. Por ello, su d&eacute;ficit comercial con el resto del mundo se increment&oacute;. En la cuenta de bienes, entre 1980 y 2008, se acumul&oacute; un d&eacute;ficit total de 8 074 230 000 000 (seg&uacute;n datos del censo aduanal). Si bien 1980 no fue el primer a&ntilde;o en que ocurri&oacute; esto, el d&eacute;ficit total acumulado entre 1960 y 1979 sumaba apenas a 43 844 000 000. Entonces, se puede afirmar que el d&eacute;ficit comercial se agrav&oacute; con el cambio en el patr&oacute;n de gastos en Estados Unidos a partir de los ochenta. Normalmente, estos d&eacute;ficits comerciales no tienen consecuencias graves, porque tienden a autocorregirse con los ajustes que se producen entre los tipos flotantes de cambio. Pero este d&eacute;ficit no empez&oacute; a reducirse sino hasta 2007 con la devaluaci&oacute;n del d&oacute;lar, tal vez porque gran parte correspond&iacute;a a deuda gubernamental, independientemente de la relaci&oacute;n entre tipos de cambio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hubiera sido imposible aguantar los veintisiete a&ntilde;os en que Estados Unidos acumul&oacute; d&eacute;ficit en su cuenta comercial, de no haber sido porque el pa&iacute;s lo balanceaba con un super&aacute;vit equivalente en su cuenta de capitales, la cual estaba en estas condiciones gracias a la venta de bonos realizada por el gobierno estadunidense para pagar su d&eacute;ficit presupuestal. Gran parte de estos bonos los compraban pa&iacute;ses asi&aacute;ticos como Jap&oacute;n (por 580 mil millones de d&oacute;lares) y China (por 390 mil millones) (datos de noviembre de 2007). Adem&aacute;s, el super&aacute;vit en la cuenta de capitales tend&iacute;a a aumentar el d&eacute;ficit en la cuenta de bienes porque manten&iacute;a el d&oacute;lar sobrevaluado; por ello, se abarataban las importaciones y se encarec&iacute;an las exportaciones, reforzando la propensi&oacute;n del consumidor estadunidense a comprar bienes importados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante entender que, por irracional y precario que parezca el patr&oacute;n de consumo de Estados Unidos, cumpl&iacute;a con la funci&oacute;n estrat&eacute;gica de fomentar el crecimiento econ&oacute;mico en una importante regi&oacute;n del mundo, Asia, donde su modelo de desarrollo industrial depend&iacute;a del acceso ventajoso de sus productos al mercado estadunidense. La pol&iacute;tica de promoci&oacute;n de exportaciones de estos pa&iacute;ses se basaba en un arreglo comercial con Estados Unidos, que daba libre acceso a su mercado a los bienes de consumo que produc&iacute;an. En reciprocidad, los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos daban a Estados Unidos el derecho a exportarles libremente sus bienes intermedios y sus bienes de capital. Otro componente importante de este modelo era su pol&iacute;tica monetaria, orientada a subvalorar sus monedas frente al d&oacute;lar, mediante el uso de su ahorro nacional para comprar la deuda en d&oacute;lares emitida por Estados Unidos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta relaci&oacute;n tan peculiar entre Estados Unidos y Asia se mantuvo en equilibrio hasta principios de los ochenta, cuando la p&eacute;rdida de competitividad de este pa&iacute;s frente a Asia en la producci&oacute;n de bienes manufactureros se aceler&oacute;. Esto dio lugar a la transferencia de la producci&oacute;n de bienes intermedios y de capital a Asia, en adici&oacute;n a los bienes de consumo cuya producci&oacute;n ya se hab&iacute;a reubicado. De all&iacute; en adelante, se aceler&oacute; la acumulaci&oacute;n de d&eacute;ficit comercial de Estados Unidos con Asia y, para compensarlo, la compra de crecientes cantidades de deuda estadunidense por parte de las bancas centrales asi&aacute;ticas. El resultado de esta situaci&oacute;n es una terrible paradoja: por un lado, consumo excesivo en Estados Unidos, financiado mediante endeudamiento y, por el otro, la inhibici&oacute;n del consumo, incluso de productos b&aacute;sicos en los pa&iacute;ses en desarrollo en Asia, debido a su excesiva tasa de ahorro. Los desequilibrios inherentes en esta situaci&oacute;n constituyen la causa &uacute;ltima de la crisis actual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CAUSAS DE MEDIANO PLAZO (2001&#150;2008)</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estados Unidos entr&oacute; en recesi&oacute;n en 2001, debido al estallido de la burbuja tecnol&oacute;gica relacionada sobre todo con la expansi&oacute;n de las acciones de compa&ntilde;&iacute;as de Internet. A primera vista, la respuesta de las autoridades a esta recesi&oacute;n fue exitosa, porque el Sistema de Reserva Federal (Fed) fue capaz de impulsar una pronta recuperaci&oacute;n mediante una serie de reducciones en las tasas de inter&eacute;s; sin embargo, a pesar de que las repetidas rebajas llevaron esta tasa a s&oacute;lo el 1 por ciento, el desempleo continu&oacute; creciendo; de manera que tuvieron que pasar m&aacute;s de dos a&ntilde;os antes de que el panorama del empleo empezara a mejorar. Finalmente, cuando se recobr&oacute;, fue porque se reemplaz&oacute; la burbuja tecnol&oacute;gica por una inmobiliaria. Ambas burbujas se relacionan con la pol&iacute;tica de desregulaci&oacute;n del mercado financiero y tambi&eacute;n con la decidida intervenci&oacute;n del gobierno federal en la econom&iacute;a, no obstante, la ideolog&iacute;a republicana es inherentemente contraria a esto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alan Greenspan encabez&oacute; la Fed durante este periodo prolongado de bajas continuas en la tasa de inter&eacute;s, orientadas a estimular la econom&iacute;a. &Eacute;l se opon&iacute;a a las voces de precauci&oacute;n que se&ntilde;alaban los peligros subyacentes en los aumentos desmedidos en los precios de las acciones. Seg&uacute;n sus argumentos, las acciones de Internet podr&iacute;an aumentar sin que esto tuviera relaci&oacute;n alguna con la inversi&oacute;n subyacente, porque supuestamente esta tecnolog&iacute;a hab&iacute;a dado lugar a una nueva econom&iacute;a en que las viejas reglas sobre la valoraci&oacute;n de las acciones no se aplicaban &#150;hasta su ca&iacute;da estrepitosa en 2001, cuando se revelaron distorsiones deliberadas en la contabilidad de compa&ntilde;&iacute;as como Enron.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De nuevo con la burbuja inmobiliaria, el gobierno se ceg&oacute; ante los precios irracionales de los bienes ra&iacute;ces y de las hipotecas, porque el crecimiento continuo del consumo estadunidense era demasiado importante para la econom&iacute;a mundial como para dejarlo caer.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El abaratamiento del dinero llev&oacute; a una expansi&oacute;n del cr&eacute;dito, sobre todo en materia de hipotecas <i>sub&#150;prime </i>a personas de bajos recursos. Tradicionalmente, algunas compa&ntilde;&iacute;as reguladas por el gobierno, como Fannie Mae, Freddie Mac y Ginnie Mae, manejaban estas hipotecas; pero las empresas financieras de Wall Street empezaron a meterse en este negocio. Al no estar sujetas a la regulaci&oacute;n gubernamental, no tomaron las precauciones m&aacute;s elementales, como pedir comprobantes de ingresos o exigir dep&oacute;sitos anticipados. Mientras m&aacute;s subi&oacute; la demanda de casas, m&aacute;s subieron los precios; y su alto valor sirvi&oacute; de aval a otros tipos de cr&eacute;ditos. Las financieras entendieron el riesgo en que estaban incurriendo, por lo que aseguraron estas hipotecas o las revend&iacute;an en paquetes de deuda que recibieron la calificaci&oacute;n de "grado de inversi&oacute;n" de parte de las compa&ntilde;&iacute;as evaluadoras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, a la Fed no le ha resultado tan f&aacute;cil como la vez pasada reactivar la econom&iacute;a mediante reducciones en la tasa de inter&eacute;s; y cuando la tasa interbancaria hab&iacute;a bajado a 0.5 por ciento, se tuvo que buscar otro tipo de est&iacute;mulo. Adem&aacute;s, la crisis de 2008 encontr&oacute; al consumidor ya sobreendeudado, lo cual resulta especialmente grave porque representa el 72 por ciento de la econom&iacute;a estadunidense. Las ventas minoristas han ca&iacute;do dr&aacute;sticamente porque finalmente el consumidor ha tenido que empezar a ahorrar. La tasa de ahorro, que antes era del 0.2 por ciento, puede aumentar al 4.5 por ciento en 2009, situaci&oacute;n que por s&iacute; sola podr&iacute;a ocasionar una recesi&oacute;n. Sin otra burbuja a la vista y con el menor nivel de confianza en el gobierno, la recesi&oacute;n finalmente no se ha podido aplazar m&aacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CAUSAS DE CORTO PLAZO (2007&#150;2008)</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El plan anticrisis de George W. Bush fue ineficiente en su pretensi&oacute;n de revertir dicha recesi&oacute;n, en parte porque empez&oacute; tarde. &Eacute;l no hizo nada hasta los &uacute;ltimos d&iacute;as de diciembre de 2007, a pesar de que se sab&iacute;a desde marzo que la cantidad de cuentas que no se pagaron en el sector hipotecario hab&iacute;a alcanzado su punto m&aacute;s alto en siete a&ntilde;os y que el precio de las casas hab&iacute;a empezado a caer. Poco despu&eacute;s, quebraron tres empresas de bienes ra&iacute;ces (New Century, American Home Mortgage y Homebanc), dos fondos de inversi&oacute;n de Bear Stearns y unas setenta firmas hipotecarias. En respuesta, los dem&aacute;s bancos endurecieron sus condiciones para conceder nuevos pr&eacute;stamos, pero lo &uacute;nico que hizo el gobierno fue reducir la tasa de inter&eacute;s en 0.5 por ciento y empezar a investigar lo que estaban haciendo las firmas de Wall Street con sus hipotecas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los primeros ocho meses de 2008, el gobierno actu&oacute; pero siempre de manera reactiva, a la saga de los acontecimientos. Cuando los grandes grupos (Washington Mutual, Citigroup, Bear Stearns, Merrill Lynch y Freddie Mac) anunciaron p&eacute;rdidas de entre 4 400 000 y 972 999 999 de d&oacute;lares cada uno, el gobierno recort&oacute; la tasa de inter&eacute;s en 0.75 por ciento e inyect&oacute; cien mil millones de d&oacute;lares en el mercado financiero. Luego, cuando bajaron repentinamente los precios de las casas y explot&oacute; la burbuja hipotecaria, el 6 de septiembre anunci&oacute; la nacionalizaci&oacute;n de Fannie Mae y Freddie Mac. Los problemas se agudizaron a partir del 14 de septiembre, cuando el Bank of America compr&oacute; Merrill Lynch a un precio de castigo y, al d&iacute;a siguiente, Lehman Brothers (el cuarto banco de inversi&oacute;n del mundo) se declar&oacute; en quiebra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el d&iacute;a 16 de septiembre, Wall Street sufri&oacute; la mayor ca&iacute;da desde los atentados de 11 de septiembre de 2001. Pero todav&iacute;a esa misma ma&ntilde;ana, John McCain hab&iacute;a declarado en su campa&ntilde;a presidencial que los fundamentos de la econom&iacute;a eran s&oacute;lidos, por lo que se perdi&oacute; confianza en la capacidad del Partido Republicano de sacar al pa&iacute;s de la recesi&oacute;n y de all&iacute; en adelante empez&oacute; a rezagarse McCain frente a Barack Obama en la campa&ntilde;a presidencial. Se especula que el gobierno hubiera podido estabilizar la situaci&oacute;n de haber rescatado a Lehman Brothers de la quiebra, pero cuando al d&iacute;a siguiente tom&oacute; control de la aseguradora AIG mediante la infusi&oacute;n de 85 millones de d&oacute;lares en dicha compa&ntilde;&iacute;a, solo logr&oacute; mayor confusi&oacute;n porque no se entend&iacute;a la raz&oacute;n por la cual el gobierno hab&iacute;a reaccionado de manera diferente en los dos casos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 19 de septiembre se anunci&oacute; un plan de rescate por 700 mil millones de d&oacute;lares y las bolsas de todo el mundo subieron; pero el Congreso no lo aprob&oacute; sino hasta el 3 de octubre, lo cual provoc&oacute; que cayeran otra vez y no s&oacute;lo por la demora, sino porque, en el &iacute;nterin, el gobierno hab&iacute;a demostrado falta de claridad con respecto a lo que quer&iacute;a hacer con el dinero. Al principio, el gobierno hab&iacute;a dicho que utilizar&iacute;a este fondo para comprar deuda t&oacute;xica de los bancos (en un rescate tipo Fobaproa), lo que les hubiera gustado a los bancos porque hubiera eliminado la t&oacute;xica deuda de sus portafolios. Pero, finalmente, lo que se hizo fue obligar a los nueve mayores bancos que aceptaran que el gobierno comprara 250 mil millones de d&oacute;lares de sus acciones preferentes, con el objetivo de aumentar su liquidez para que pudieran ayudan a sus deudores a reestructurar pagos y seguir prestando dinero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el gobierno no condicion&oacute; el antemencionado rescate al cumplimiento de estas metas ni oblig&oacute; a los dem&aacute;s bancos a participar en ello, de manera que se puede afirmar que la primera parte del plan de rescate no ha tenido &eacute;xito en frenar la ola de incumplimientos ni en reactivarel cr&eacute;dito bancario. El problema con estos bandazos es que han permitido que la crisis hipotecaria se convierta en crisis de liquidez e incluso en crisis de confianza, lo que impacta tambi&eacute;n a los sectores sanos de la econom&iacute;a y se expande al resto del mundo. Posteriormente, el gobierno ha rescatado a un par de otras empresas, pero, en cada caso, con una l&oacute;gica totalmente diferente, por lo que a&uacute;n no se entiende bien lo que est&aacute; haciendo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, en el caso de la aseguradora AIG, el gobierno b&aacute;sicamente asumi&oacute; control operacional de ella tras inyectarle m&aacute;s de cien mil millones de d&oacute;lares. En cambio, en el rescate de Citigroup, la parte sana de la empresa en conjunci&oacute;n con el gobierno garantizaron los 306 mil millones de d&oacute;lares de activos en riesgo, mediante un complejo plan que inyect&oacute; 20 mil millones en la compra de acciones preferentes, por encima de los 25 mil millones que se hab&iacute;an puesto a disposici&oacute;n de la empresa anteriormente. Tambi&eacute;n se especula sobre la posible necesidad futura de ayudar a los otros bancos de mayor tama&ntilde;o, como Bank of America, con un rescate propuesto de 20 mil millones de d&oacute;lares, y tambi&eacute;n a JPMorgan Chase y Wells Fargo, que est&aacute;n en problemas por haber adquirido hipotecarias y bancos de inversi&oacute;n que estaban al borde de la bancarrota.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos rescates bancarios est&aacute;n creando expectativas de ayuda gubernamental para empresas en riesgo en otros sectores no financieras de la econom&iacute;a. Las m&aacute;s notorias que se enfilan para pedir dinero son General Motors, Chrysler y Ford. En conjunto, estas empresas automotrices piden un pr&eacute;stamo de 25 mil millones de d&oacute;lares para cubrir deudas que aseguran fueron causadas por la sequ&iacute;a de cr&eacute;dito. Los diputados estadunidenses votaron a favor de un paquete de ayuda de 14 mil millones para ellas, pero el Senado no lo secund&oacute;; de esta manera, la decisi&oacute;n se tomar&aacute; este 2009, despu&eacute;s de la toma de posesi&oacute;n del nuevo presidente Barack Obama. Tambi&eacute;n, se deja a &eacute;l gastar los 350 mil millones de d&oacute;lares que sobraron del primer paquete de rescate, m&aacute;s los 825 mil millones autorizado desde fines de noviembre de 2008 del segundo paquete de rescate.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFLEXI&Oacute;N FINAL SOBRE LOS REMEDIOS PARA LA CRISIS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que Barack Obama tiene que hacer para superar las causas de corto plazo de la crisis es gastar el dinero de ambos rescates. Aun cuando hay algunas voces que abogan por la reducci&oacute;n de impuestos en vez del aumento en el gasto gubernamental, como medidas para estimular la econom&iacute;a, hay suficiente consenso sobre la necesidad de meter el dinero de los paquetes de rescate lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible a la econom&iacute;a. Con toda seguridad el equipo econ&oacute;mico de Obama &#150;principalmente Summers, Volkner, Geithner y Kirk&#150; lo apoya en este sentido y le ayudar&aacute; a gastarlo bien y de manera m&aacute;s consistente que Bush, quien ensay&oacute; diferentes soluciones para cada caso. Y el nuevo gobierno gozar&aacute; del beneficio de la duda, por la gran legitimidad que tiene entre la poblaci&oacute;n, lo cual debe facilitar la primera parte de la gesti&oacute;n de Obama. Esto es algo que Bush no tuvo, lo cual produjo que cayera muy pronto en una crisis de confianza.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediano plazo, es probable que el equipo econ&oacute;mico de Obama encuentre la manera precisa de regular de nuevo el mercado de derivados que tuvo que ver directamente con la gesti&oacute;n de la crisis. El hecho de que algunos miembros del nuevo equipo econ&oacute;mico son los mismos que, desde la administraci&oacute;n de Clinton, transfirieron la gobernanza a altos funcionarios de los mercados financieros, los coloca ahora en la posici&oacute;n de saber mejor que otros c&oacute;mo retomar las riendas del control efectivo. Es de esperarse que encuentren la manera de reglamentar los mercados financieros de tal manera que puedan evitar las pr&aacute;cticas il&iacute;citas, pero sin comprometer su funci&oacute;n de cubrir riesgos, incluso aprovechando las actividades especulativas que dan volumen al mercado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A largo plazo, se tendr&aacute; que encontrar un nuevo motor que promueva el crecimiento de la econom&iacute;a. El consumidor se encuentra limitado por su alto grado de endeudamiento y por el bajo nivel a que ha ca&iacute;do el valor de sus activos. Por ello, la poblaci&oacute;n ya no tiene aval suficiente para pedir nuevos cr&eacute;ditos para el consumo; pero tampoco deber&iacute;a ser el objetivo del plan de rescate regresar al modelo de sobreconsumo y endeudamiento. Por ello, si bien parte del gasto gubernamental ya contemplado se orienta precisamente a reactivar el consumo, habr&iacute;a que limitar esa parte lo m&aacute;s posible para profundizar en su lugar en otro tipo de gasto gasto gubernamental, contemplado en la segunda parte del plan de rescate, que se orienta a estimular la inversi&oacute;n productiva, sobre todo en nuevas tecnolog&iacute;as verdes, respecto de las cuales Obama ha centrado su inter&eacute;s durante toda su campa&ntilde;a, incluso mucho antes de que estallara la crisis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, suponiendo que se crearan estas nuevas industrias verdes o nichos verdes dentro de industrias ya existentes, el &eacute;xito no estar&aacute; completo sino hasta cuando el sector privado aumente las exportaciones de estos bienes. Adem&aacute;s, en el plano internacional todo se empieza a complicar porque para exportar m&aacute;s se necesita que el d&oacute;lar no est&eacute; tan sobrevaluado; y, para ello, el gobierno tendr&iacute;a que reducir su d&eacute;ficit fiscal y emitir menos deuda para compensarlo. Tambi&eacute;n, supondr&iacute;a cambios importantes en la relaci&oacute;n con Asia, sobre todo en lo que concierne a China, para lo que debe corregir el super&aacute;vit comercial que mantiene con Estados Unidos y la subvaloraci&oacute;n del yuan. Estados Unidos tendr&iacute;a que venderle m&aacute;s a los asi&aacute;ticos, para equilibrar la cuenta de bienes y servicios, entre ellos en vez de seguir cubriendo su d&eacute;ficit con super&aacute;vit en la cuenta de capitales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Equilibrar la balanza de pagos con Asia supone una especie de renegociaci&oacute;n de los t&eacute;rminos en que se ha dado la relaci&oacute;n comercial y financiera durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Supone, adem&aacute;s, que est&eacute;n dispuestos y que tengan capacidad para hacerlo. Pero m&aacute;s dif&iacute;cil a&uacute;n es lograr una reestructuraci&oacute;n de la econom&iacute;a internacional de esta envergadura sin haberlo planeado cuidadosamente, o cuando menos sin haberlo mencionado siquiera en el Plan de Recuperaci&oacute;n y de Reinversi&oacute;n. Hace falta, m&aacute;s bien, desarrollar una estrategia concertada con esta regi&oacute;n del mundo para reorientar su crecimiento hacia dentro, modificando el modelo de desarrollo hacia fuera. Esto ser&aacute; el remedio m&aacute;s dif&iacute;cil de lograr, pero es preciso hacerlo porque est&aacute; intr&iacute;nsecamente relacionado con la causa &uacute;ltima de la crisis.</font></p>      ]]></body>
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