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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Altermundismo: ¿sociedad civil global o nuevo movimiento antisistémico?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Reflexiones: Notas cr&iacute;ticas</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Altermundismo: &iquest;sociedad civil global o nuevo movimiento antisist&eacute;mico?</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor Batta Fonseca<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>*</sup><i>Centro de Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, UNAM.</i> &lt;<a href="mailto:battafons@yahoo.com.mx">battafons@yahoo.com.mx</a>&gt;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos atestiguado una cadena de movilizaciones y protestas en varias partes del mundo, organizadas por asociaciones civiles, organizaciones no gubernamentales (ONG), movimientos sociales y redes ciudadanas que agrupan a campesinos, estudiantes, sindicalistas, ecologistas, defensores de los derechos humanos, pacifistas y militantes pol&iacute;ticos de diverso signo. Se trata de hombres y mujeres, j&oacute;venes y adultos, que se manifiestan marchando por las calles, enviando mensajes por Internet, en acciones directas contra los cuerpos policiacos o en campa&ntilde;as de desobediencia civil de distinta &iacute;ndole, para repudiar la actual estructura de dominaci&oacute;n mundial responsable de la exclusi&oacute;n econ&oacute;mica y el dominio pol&iacute;tico prevalecientes en todo el planeta.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fen&oacute;meno es novedoso no s&oacute;lo por su diversidad ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica &#150;una de sus caracter&iacute;sticas m&aacute;s destacadas&#150;, sino porque tanto las demandas como los recursos y m&eacute;todos de acci&oacute;n que utilizan est&aacute;n signados por la globalidad, la cual, de acuerdo con Ulrich Beck (1998), significa que no existe ning&uacute;n pa&iacute;s ni grupo social que viva al margen de los dem&aacute;s; pues desde hace muchos a&ntilde;os vivimos en una sociedad mundial, en donde los territorios cerrados y las fronteras invencibles ya no existen. La globalidad se refiere a la autopercepci&oacute;n que tienen los actores sociales de que son parte de una sociedad mundial plural y diversa, que condensa la totalidad de las relaciones sociales que "no est&aacute;n integradas en la pol&iacute;tica del Estado nacional ni est&aacute;n determinadas a trav&eacute;s de &eacute;sta" (Beck, 1998: 28).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La g&eacute;nesis de este movimiento de resistencia a la globalizaci&oacute;n data de mediados de la d&eacute;cada de los noventa, sobre todo a partir de las manifestaciones que varias ONG y activistas de muchos pa&iacute;ses llevaron a cabo en algunas ciudades de Europa para protestar por el contenido del Acuerdo Multilateral de Inversi&oacute;n &#150;una especie de carta fundacional del neoliberalismo, en la que se establec&iacute;a la plena hegemon&iacute;a del capital transnacional sobre los Estados y trabajadores de todo el mundo&#150;, un documento que gobiernos y empresarios de pa&iacute;ses industrializados negociaban casi en secreto bajo los auspicios de la OCDE.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El movimiento llamado antiglobalizaci&oacute;n y despu&eacute;s altermundismo gan&oacute; popularidad gracias a la difusi&oacute;n que los medios hicieron de las movilizaciones que cerca de cincuenta mil militantes de las m&aacute;s variadas filiaciones pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas realizaron en Seattle, durante diciembre de 1999, para protestar por las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas dictadas por la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio (OMC). Como se sabe, hasta hace unos a&ntilde;os la movilizaci&oacute;n social estaba limitada por el tiempo y el espacio geogr&aacute;fico, pues los apoyos pol&iacute;ticos y financieros se obten&iacute;an pr&aacute;cticamente de la solidaridad personalizada y la zona de impacto de las protestas y movilizaciones estaba restringida por las fronteras de los Estados. En la actualidad, el r&aacute;pido avance que ha tenido la movilizaci&oacute;n social a trav&eacute;s de Internet consolida formas novedosas de socializaci&oacute;n y de praxis pol&iacute;tica que incluso trastocan las nociones de ciudadano, democracia, poder, hegemon&iacute;a y rebeli&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para algunos autores, este fen&oacute;meno transforma el panorama de los actores sociales de la pol&iacute;tica mundial y supera la a&ntilde;eja centralidad que consideraba al aparato del Estado como el ente privilegiado donde converg&iacute;an las relaciones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y sociales (Jelin, 1994).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos de los militantes del altermundismo piensan que sus acciones est&aacute;n encaminadas a corregir las desviaciones del modelo de crecimiento m&aacute;s que a cambiarlo por otro de tipo no capitalista. En coincidencia con esta postura, hay autores que sostienen que su lucha no es contra el sistema capitalista, sino contra los abusos de las corporaciones transnacionales y la protecci&oacute;n que les brindan los Estados de los pa&iacute;ses desarrollados y sus organismos internacionales. Joseph Stiglitz, por ejemplo, un connotado asesor del presidente Clinton y ex funcionario del Banco Mundial, cree que la globalizaci&oacute;n puede ser una fuerza ben&eacute;fica y su potencial es el enriquecimiento de todos, particularmente de los pobres; pero tambi&eacute;n creo que para que esto suceda es necesario replantearse profundamente el modo en que la globalizaci&oacute;n ha sido gestionada (Stiglitz, 2002: 36).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras organizaciones y l&iacute;deres altermundistas no piensan igual. Por diversas v&iacute;as y con m&eacute;todos particulares, se oponen radicalmente al globalismo, entendido como ideolog&iacute;a dominante del neoliberalismo capitalista que tiene su encarnaci&oacute;n m&aacute;s clara en las empresas transnacionales de las potencias capitalistas, sobre todo estadunidenses.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2001 se dieron cita en Porto Alegre, Brasil, varios cientos de organizaciones civiles, movimientos campesinos, sindicalistas, estudiantes, intelectuales y organizaciones de diversa &iacute;ndole, para protestar contra los efectos depredadores de la globalizaci&oacute;n, pero adem&aacute;s para proponer &#150;con el lema de "otro mundo es posible"&#150; la construcci&oacute;n de un proyecto de convivencia universal m&aacute;s humano, equitativo y democr&aacute;tico. En enero de 2007 se celebr&oacute; en Nairobi, Kenia, la s&eacute;ptima edici&oacute;n del Foro Social Mundial que naci&oacute; en Porto Alegre, en donde se discutieron y replantearon las demandas del movimiento y las estrategias para alcanzaras. Entre las primeras destacan imponer un comercio justo, la condonaci&oacute;n de la deuda de los pa&iacute;ses pobres, la prohibici&oacute;n de las transacciones financieras especulativas, la reforma de los organismos financieros internacionales, el fin de las pr&aacute;cticas monop&oacute;licas de las empresas transnacionales, el cuidado del ecosistema, el establecimiento de facilidades para la migraci&oacute;n y la contrataci&oacute;n laboral transfronteriza, as&iacute; como el respeto a la tolerancia pol&iacute;tica y la diversidad cultural, entre otros. En relaci&oacute;n con las estrategias, se observa una gran diversidad de posiciones, entre ellas muchas variantes del reformismo y del radicalismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como siempre ocurre, la praxis pol&iacute;tica obliga a repensar te&oacute;ricamente las interpretaciones sobre la nueva realidad y ello explica que, desde la d&eacute;cada de los noventa, la sociedad civil haya reaparecido como objeto de investigaci&oacute;n en muchos centros acad&eacute;micos del mundo. Este art&iacute;culo es parte de ese replanteamiento te&oacute;rico que apenas asoma sobre la reaparici&oacute;n de los pueblos a la escena pol&iacute;tica nacional y transnacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero te&oacute;ricamente, &iquest;es posible connotar al movimiento de resistencia mundial contra el neoliberalismo y el poder norteamericano como la expresi&oacute;n globalizada de la sociedad civil? En otras palabras, &iquest;puede el altermundismo ser conceptualizado como un proceso de construcci&oacute;n de la sociedad civil global? La primera hip&oacute;tesis de este trabajo de investigaci&oacute;n es que el concepto de sociedad civil tiene las propiedades necesarias y se le puede dar la extensi&oacute;n que se requiere para aprehender en todas sus manifestaciones el fen&oacute;meno del altermundismo. Para desarrollar este planteamiento hipot&eacute;tico procederemos a analizar las connotaciones del concepto de sociedad civil, tal como ha sido elaborado y reelaborado por la teor&iacute;a pol&iacute;tica. Despu&eacute;s se observar&aacute; la forma en que el concepto ha sido aplicado al &aacute;mbito mundial en un ejercicio transdisciplinario que pretende investigar si en ese tr&aacute;nsito no ha perdido atributos en su af&aacute;n de darle mayor extensi&oacute;n cognoscitiva. Se trata entonces de un proceso reflexivo de deconstrucci&oacute;n de la teor&iacute;a sobre la sociedad civil para readecuarla a las nuevas realidades de la pol&iacute;tica transnacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>SOCIEDAD CIVIL: AVATARES DEL CONCEPTO</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Explicar qu&eacute; es la sociedad civil es una tarea compleja a la que se han enfrentado los m&aacute;s reconocidos exponentes del pensamiento pol&iacute;tico, sin que hayan podido llegar a un acuerdo. La idea contempor&aacute;nea destaca la diferencia de la sociedad civil respecto de los &aacute;mbitos p&uacute;blico (que se refiere al Estado, aunque no exclusivamente) y econ&oacute;mico, a condici&oacute;n de que las tres esferas se conciban entrelazadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora no existe consenso sobre cu&aacute;les actores, sujetos y organismos constituyen la sociedad civil, aun cuando hay quien enlista a los partidos pol&iacute;ticos, sindicatos, medios de comunicaci&oacute;n, movimientos sociales, obreros, campesinos o ind&iacute;genas, organizaciones religiosas, grupos empresariales, escuelas y centros educativos, colegios profesionales y agrupaciones privadas de varios tipos. Otros afirman que no deben incluirse los partidos pol&iacute;ticos o los grupos empresariales, debido a que los primeros son parte de la esfera pol&iacute;tica o del Estado y los segundos forman parte de la esfera econ&oacute;mica identificada con el mercado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se piensa que los requisitos b&aacute;sicos que deben tener los grupos y organizaciones considerados representantes de la sociedad civil son su autonom&iacute;a respecto del Estado y su institucionalidad &#150;entendida como la aceptaci&oacute;n de v&iacute;nculos regulares con otras organizaciones sociales y pol&iacute;ticas, la aceptaci&oacute;n del Estado de derecho vigente, as&iacute; como la pr&aacute;ctica de la tolerancia, la diversidad y la pluralidad como normas de conducta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con estudios recientes, la sociedad civil designa una esfera de la sociedad con cierta autonom&iacute;a, tanto del Estado como en relaci&oacute;n con el mercado. Se trata de una esfera de interacci&oacute;n social entre la econom&iacute;a y el Estado, compuesta a su vez por tres &aacute;mbitos: el &iacute;ntimo o familiar; el de las asociaciones y movimientos sociales, y el de la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica. Para &eacute;stos, el papel pol&iacute;tico de la sociedad civil no est&aacute; relacionado directamente con el control o la conquista del poder pol&iacute;tico, sino con la generaci&oacute;n de influencia y presi&oacute;n sobre los &oacute;rganos del Estado (Cohen y Arato, 2000: 98).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pensamiento pol&iacute;tico de la Antig&uuml;edad se conceb&iacute;a una unidad entre la esfera p&uacute;blica y la esfera civil, sobre todo en la obra de Plat&oacute;n, para quien la <i>polis </i>estaba formada por comunidades peque&ntilde;as &#150;como la familia&#150;, que se integran a otras mayores hasta llegar al Estado. En la misma l&iacute;nea, Arist&oacute;teles pensaba que el ser humano ten&iacute;a inclinaciones naturales a la sociabilidad (de ah&iacute; su afirmaci&oacute;n de que el hombre es una animal pol&iacute;tico) y sosten&iacute;a que la sociedad civil remit&iacute;a a la uni&oacute;n, asociaci&oacute;n o sociedad pol&iacute;tica de los ciudadanos. De hecho, la tradici&oacute;n aristot&eacute;lica explica la formaci&oacute;n del Estado como el resultado de un proceso natural de evoluci&oacute;n e integraci&oacute;n de las familias en aldeas, ciudades y sociedades pol&iacute;ticas. Arist&oacute;teles sosten&iacute;a que la sociedad civil es la asociaci&oacute;n independiente y autosuficiente de ciudadanos, libres e iguales, que buscan el bien com&uacute;n en el marco de un conjunto de leyes y normas aceptadas por todos. Aqu&iacute; sociedad civil es igual a Estado o sistema pol&iacute;tico (Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, 2003: 31&#150;46).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la noci&oacute;n aristot&eacute;lica de sociedad civil no aparece la distinci&oacute;n contempor&aacute;nea entre Estado y sociedad. La sociedad civil de Arist&oacute;teles supon&iacute;a una pluralidad de formas de asociaci&oacute;n e interacci&oacute;n de la comunidad, pero dicha pluralidad supon&iacute;a un &uacute;nico cuerpo solidario organizado de ciudadanos (Cohen y Arato, 2000: 114).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Edad Media, la idea de sociedad civil marcaba un claro contraste entre dos mundos antag&oacute;nicos: sociedad civil y religiosa. San Agust&iacute;n es el encargado de destacar la supremac&iacute;a del cristianismo sobre el Imperio romano, a trav&eacute;s de la reivindicaci&oacute;n de los valores espirituales. "As&iacute; que dos amores fundaron dos ciudades; a saber: la terrenal, el amor propio, hasta llegar a menospreciar a Dios; y la celestial, el amor a Dios..." (Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, 2003: 39).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los siglos XVII y XVIII, surge y se desarrollan las nociones b&aacute;sicas del significado contempor&aacute;neo del concepto de sociedad civil. Durante este periodo el iusnaturalismo, cuyos exponentes m&aacute;s sobresalientes son Hobbes y Locke, diferencia los conceptos de sociedad civil y sociedad pol&iacute;tica. Ambos fil&oacute;sofos comparten una caracter&iacute;stica com&uacute;n: dividen el campo del an&aacute;lisis jur&iacute;dico y pol&iacute;tico en dos &aacute;reas: el estado de naturaleza (<i>status naturae</i>) y la sociedad civil (<i>societas civilis</i>), en el que el primero es al mismo tiempo condici&oacute;n no pol&iacute;tica y situaci&oacute;n salvaje, mientras que la sociedad civil significa a la vez condici&oacute;n pol&iacute;tica y condici&oacute;n civilizada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el estado de naturaleza prevalece una pluralidad de poderes e intereses particulares porque no hay una autoridad p&uacute;blica reconocida. En cambio, el estado civil supone una situaci&oacute;n en la que existe una unidad a trav&eacute;s del establecimiento del poder p&uacute;blico. Los conflictos recurrentes que prevalecen en el estado de naturaleza reflejan el atraso de las sociedades primitivas, en tanto que el orden que se logra establecer con la instauraci&oacute;n de un poder com&uacute;n refleja el progreso de las sociedades civilizadas. De acuerdo con Hobbes, la guerra de todos contra todos, propia del estado de naturaleza, se supera por medio de un contrato o pacto voluntario, mediante el cual los hombres deciden abandonar la anarqu&iacute;a. Dicho pacto da lugar a la sociedad civil.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Locke, por su parte, tambi&eacute;n identifica lo civil con lo pol&iacute;tico al establecer que la sociedad civil se encuentra formada en primer t&eacute;rmino por la uni&oacute;n de ciudadanos, quienes en un segundo momento crean el Estado. Para Locke, la finalidad de la sociedad civil es evitar el estado de naturaleza a partir de la constituci&oacute;n de un Estado.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las personas que viven unidas formando un mismo cuerpo y que disponen de una ley com&uacute;n sancionada y de una magistratura a la cual recurrir, con autoridad para decidir las disputas entre ellos y castigar a los culpables, viven en sociedad civil (<i>Civil Society</i>) los unos con los otros. Aquellos que no cuentan con nadie a quien apelar en este mundo, siguen viviendo en estado de naturaleza (Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, 2003: 67).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la interpretaci&oacute;n de Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, Locke reconoce el derecho de los ciudadanos organizados a la rebeli&oacute;n y establece cuatro casos en los cuales es leg&iacute;timo resistir la opresi&oacute;n: la conquista, la usurpaci&oacute;n, la tiran&iacute;a y la disoluci&oacute;n del gobierno. Con ello, adelanta la idea de que la sociedad civil es un cuerpo vigilante que se moviliza en situaciones extremas, en las que se ha perdido el consenso o la legitimidad. Las sociedades conquistadas tiene el derecho de resistir el dominio injusto, producto de una conquista, para restituir el orden p&uacute;blico creado libre y voluntariamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, en sentido estricto, dice Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n interpretando el <i>Segundo ensayo </i>de Locke, el derecho de resistencia y revoluci&oacute;n no son lo mismo. La revoluci&oacute;n destruye el orden establecido; el derecho de resistencia restablece el orden institucional. La revoluci&oacute;n es un movimiento que rompe con la legalidad; el derecho de resistencia restablece la legalidad alterada por los malos gobernantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un enfoque diferente es el que sostiene Hegel, quien plantea que la sociedad civil representa el &aacute;mbito intermedio entre la comunidad familiar (lo privado) y el Estado (lo p&uacute;blico). Para Hegel, la sociedad civil posee una dimensi&oacute;n privada y p&uacute;blica a la vez; y de ah&iacute; deriva que es parte del sistema pol&iacute;tico. Los individuos que poco a poco han perdido sus formas de solidaridad tradicionales bajo el empuje del mercado pueden asociarse voluntariamente y de esa forma superar el asilamiento que les impone el mercado, las leyes y el Estado. La sociedad civil, seg&uacute;n Hegel, est&aacute; constituida por tres partes, a saber: el sistema de las necesidades, la administraci&oacute;n de la justicia y la polic&iacute;a y las corporaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hegel denomina "corporaciones" a las organizaciones de ciudadanos que ayudan y protegen al individuo, tanto frente a los intereses particulares del mercado como frente al poder del Estado. Dice que la sociedad civil debe ser parte de la estructura del Estado y propone que la sociedad civil est&eacute; representada mediante la red corporativa. Sugiere incluso, que los representantes de las corporaciones formen parte del Poder Legislativo. Seg&uacute;n Hegel, la democracia al sustentarse en criterios cuantitativos y de mayor&iacute;a, mantiene la dispersi&oacute;n individualista de la sociedad civil. Para corregir esta desviaci&oacute;n, propone la formaci&oacute;n de un sistema corporativo que otorgue a los individuos los medios para participar en los asuntos del Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los autores rese&ntilde;ados hasta aqu&iacute;, el Estado es una entidad indispensable o un mal necesario para la instalaci&oacute;n de la libertad y la democracia. Marx invierte el enfoque para sustentar que el centro de todo es la sociedad civil. "Tanto las relaciones jur&iacute;dicas como las formas de Estado no pueden comprenderse por s&iacute; mismas ni por la llamada evoluci&oacute;n general del esp&iacute;ritu humano, sino que radican por el contrario, en las condiciones materiales de vida, cuyo conjunto resume Hegel, siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVII, bajo el nombre de sociedad civil" (Marx, 1971: 35).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n la teor&iacute;a marxista, el Estado debe desaparecer para instaurar el autogobierno de la sociedad civil, dice Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n. El an&aacute;lisis marxista de la sociedad descubre que las leyes que rigen el desarrollo de la humanidad est&aacute;n ligadas con las formas en que los hombres se organizan para producir y distribuir los bienes, as&iacute; como para crear riqueza. Pero la riqueza no se distribuye en forma equitativa, sino que, a partir de la explotaci&oacute;n de los obreros, la burgues&iacute;a se apropia de ella. Ese modo de producci&oacute;n requiere antes que nada del Estado para someter y dominar a los obreros. Pero, en la perspectiva marxista, el Estado no es producto de un pacto de los individuos sino que surge de la divisi&oacute;n del trabajo y de la divisi&oacute;n de la sociedad en clases antag&oacute;nicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de Marx de la sociedad civil se reduce al sistema de necesidades; esto es, a la econom&iacute;a y el trabajo. Marx sostiene que la sociedad civil es el resultado de la emancipaci&oacute;n de la burgues&iacute;a del dominio absolutista y, por ello, en sus escritos cuando se refiere a la sociedad civil la llama "sociedad burguesa". En el terreno econ&oacute;mico es donde se localiza la base de la sociedad civil; "todo lo dem&aacute;s, las leyes, la pol&iacute;tica y la cultura dependen de esa base" (Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, 2003: 147).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>La ideolog&iacute;a alemana </i>se resume la visi&oacute;n marxista:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La forma de intercambio condicionada por las fuerzas de producci&oacute;n existentes en todas las fases hist&oacute;ricas anteriores y que, a su vez, las condiciona es la sociedad civil &#91;...&#93;. La sociedad civil abarca todo el intercambio material de los individuos, en una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas. Abarca toda la vida comercial e industrial de una fase y, en este sentido, trasciende el Estado y la naci&oacute;n, si bien, por otra parte, tiene necesariamente que hacerse valer al exterior como nacionalidad y, vista hacia el exterior como Estado (Marx y Engels, 1979: 38).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta perspectiva es recompuesta por Gramsci, que regresa a la noci&oacute;n hegeliana para sostener que la sociedad civil es un componente de la superestructura pol&iacute;tica, integrada por los aparatos ideol&oacute;gicos del Estado. Para Gramsci, la sociedad civil es el escenario donde se organiza la lucha ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica entre las clases sociales. Si bien Estado y sociedad civil son entidades diferentes, no pueden entenderse separadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, mientras que para Marx la sociedad civil es el campo donde tienen lugar los intercambios y las relaciones de producci&oacute;n (la estructura), para Gramsci es la esfera social donde se desarrolla la lucha ideol&oacute;gica (la superestructura). Cuando la clase en el poder posee la hegemon&iacute;a cultural de la sociedad es, tambi&eacute;n, una clase dirigente; cuando pierde el control ideol&oacute;gico, simplemente queda como clase dominante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a de Weber sobre el Estado y la pol&iacute;tica aporta muy poco al estudio de la sociedad civil, ya que se centra en los temas de la dominaci&oacute;n y/o la legitimidad. Sus escritos dan elementos para subdividir el hecho social en cuando menos tres categor&iacute;as: las referidas a la organizaci&oacute;n de las fuerzas productivas, las que tienen que ver con la organizaci&oacute;n del consenso y las que se refieren a la organizaci&oacute;n del poder coactivo. A juicio de algunos autores, lo mismo ocurre con Bobbio, quiz&aacute; porque privilegia el papel que desempe&ntilde;an los partidos pol&iacute;ticos en la construcci&oacute;n de la democracia y en la gesti&oacute;n de las demandas de los ciudadanos.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus comentarios sobre los movimientos sociales y la desobediencia civil no muestran mucha confianza en los actores extra institucionales como agentes democratizadores. Por lo tanto, nos quedamos con la sospecha de que encomienda esos procesos a las elites que actualmente se resguardan en las instituciones pluralistas relevantes, incluso los partidos del sistema pol&iacute;tico (Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, 2003: 165).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Estado, gobierno y sociedad civil, </i>puede leerse, sin embargo, algunas interpretaciones interesantes de Bobbio sobre la sociedad civil. Dice en principio, que es el lugar donde surgen y se desarrollan "los conflictos econ&oacute;micos, sociales, ideol&oacute;gicos y religiosos, que las instituciones estatales tienen la misi&oacute;n de resolver medi&aacute;ndolos, previni&eacute;ndolos o reprimi&eacute;ndolos". M&aacute;s adelante precisa que los sujetos de estos conflictos, y por lo tanto de la sociedad civil, son las clases sociales o "m&aacute;s ampliamente los grupos, los movimientos, las asociaciones, las organizaciones que las representan". Se&ntilde;ala adem&aacute;s que los partidos pol&iacute;ticos tienen un pie en la sociedad civil y otro en la sociedad pol&iacute;tica, la cual no necesariamente es el equivalente del Estado. Por ello, concluye, la sociedad y el Estado fungen como dos momentos necesariamente, separados pero contiguos, diferentes, pero interdependientes, del sistema social en su complejidad y en toda su articulaci&oacute;n (Bobbio, 1989: 39&#150;62).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del desarrollo de la teor&iacute;a pol&iacute;tica se han reelaborado recientemente diversas interpretaciones sobre el concepto sociedad civil. Como se&ntilde;alamos al inicio de este apartado, Cohen y Arato la conciben como una esfera independiente pero vinculada con la esfera pol&iacute;tica y la esfera econ&oacute;mica. Para Olvera, la sociedad civil representa un &aacute;mbito descentrado de intersecci&oacute;n de los subsistemas sociales. El dato b&aacute;sico "es la pluralidad conflictiva; conflicto que surge no s&oacute;lo de la diversidad de intereses sociales sino tambi&eacute;n de los distintos principios de integraci&oacute;n que constituyen el orden social" (Olvera, 1999: 339&#150;362). Esto quiere decir que si bien la sociedad civil trasciende lo estatal y lo econ&oacute;mico no es un &aacute;mbito ajeno a estas dos esferas de la vida social; por consiguiente, el car&aacute;cter alternativo de la sociedad civil residen no en ser un subsistema distinto de los otros, sino en su funci&oacute;n de mediaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De todo lo anterior se desprende una noci&oacute;n llena de controversias conceptuales. Quiz&aacute; por eso tiene raz&oacute;n Ian Roxborough, al afirmar que as&iacute; como es imposible delimitar emp&iacute;ricamente d&oacute;nde termina la sociedad civil y d&oacute;nde comienza el Estado, as&iacute; tambi&eacute;n resulta muy complicado establecer conceptualmente la diferencia entre ambos elementos.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando en la sociedad civil los grupos se organizan y act&uacute;an pol&iacute;ticamente, se vuelven, por definici&oacute;n, parte de la esfera pol&iacute;tica. A medida que se organizan, sus actividades son reguladas por la ley y el orden administrativo; el Estado entra en la constituci&oacute;n de estas organizaciones de la sociedad civil. Cuanto m&aacute;s extiende sus actividades, y cuanto m&aacute;s institucionalizadas se vuelven, m&aacute;s poroso se torna el l&iacute;mite entre dichas organizaciones de la sociedad civil y el Estado (Roxborough, 1994).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las divergentes posturas te&oacute;ricas no impiden, sin embargo, concluir que las organizaciones y movimientos sociales pertenecientes a la sociedad civil est&aacute;n relacionados con actividades de orden p&uacute;blico, que mantienen v&iacute;nculos con el Estado por m&uacute;ltiples v&iacute;as y que eso no necesariamente los vuelve dependientes de &eacute;l, sino que m&aacute;s bien "tratan de obtener del Estado concesiones, beneficios, modificaciones en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y rendici&oacute;n de cuentas en la gesti&oacute;n gubernamental" (Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, 2003: 262).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>SOCIEDAD CIVIL GLOBALIZADA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dificultad reaparece al tratar de otorgar al concepto sociedad civil una connotaci&oacute;n de alcances globales. Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n estudi&oacute; tambi&eacute;n el tema de la democracia y la sociedad civil en las relaciones internacionales, adelantando que el desorden mundial se interpreta como una especie de estado de naturaleza, dominado por los conflictos inter&eacute;tnicos y la ilegitimidad de las formas de convivencia que deja tras de s&iacute; la globalizaci&oacute;n. Ante ello, recuerda que la propuesta de Benjam&iacute;n Barber es que la actividad de la sociedad civil se extienda a las relaciones internacionales, pues de hecho ya sucede as&iacute; con los grupos ecologistas, las asociaciones de defensa de los derechos humanos y un sin f&iacute;n de agrupaciones ciudadanas organizadas que hacen de la globalizaci&oacute;n un fen&oacute;meno que va m&aacute;s all&aacute; de la interdependencia econ&oacute;mica. "La democracia global necesita del confederalismo, una forma no compulsiva de asociaci&oacute;n sustentada en la amistad y el inter&eacute;s mutuo. El confederalismo depende de los estados miembros que est&aacute;n, a su vez, bien cimentados en la sociedad civil" (cit. en Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, 2003: 346&#150;347).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su connotaci&oacute;n globalista, la sociedad civil se asocia antes que nada con la globalizaci&oacute;n y el neoliberalismo, interpret&aacute;ndose como el conjunto de organizaciones civiles transnacionales que interact&uacute;an en relaci&oacute;n con un supuesto mercado mundial y unos organismos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y financieros que har&iacute;an las veces del gobierno global. Una de las caracter&iacute;sticas de la globalidad es el surgimiento de una densa red de organizaciones civiles que interact&uacute;an globalmente por encima de las naciones comenzando a hacerse presentes como interlocutoras de las instituciones supranacionales y gubernamentales en la b&uacute;squeda de formas de convivencia social m&aacute;s equitativas y democr&aacute;ticas para la humanidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las p&aacute;ginas que siguen, expongo los hallazgos que obtuve una vez que rastr&eacute;e algunas aproximaciones que varios autores adelantan sobre el concepto de sociedad civil global. T&oacute;mese en cuenta que los conceptos pueden tener diferente extensi&oacute;n, en funci&oacute;n de su aplicaci&oacute;n a: 1) un n&uacute;mero mayor o menor de seres o elementos a investigar; 2) el cambiante entorno del fen&oacute;meno; y 3) la dimensi&oacute;n del objeto de estudio (Serrano, 1979: 61&#150;62).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de una sociedad civil de alcances globales ha capturado la imaginaci&oacute;n de muchos funcionarios de organismos internacionales, pero tambi&eacute;n de acad&eacute;micos de los pa&iacute;ses industrializados. A mitad de la d&eacute;cada de los noventa ya eran muchos los autores que subrayaron la importancia de los actores sociales transnacionales y su impacto en la pol&iacute;tica mundial apenas unos a&ntilde;os despu&eacute;s del fin de la guerra fr&iacute;a. Como efecto de las movilizaciones de Seattle, en el a&ntilde;o 2000, la revista de estudios internacionales <i>Millennium</i>, editada por la London School of Ecomomics, dedic&oacute; un espacio importante en su volumen 29, n&uacute;mero 1, a exponer algunos hallazgos sobre este tema.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Reading the Small Printin Global Civil Society", Sthepen Hopgood afirma que la sociedad civil global no puede entenderse al margen del neoliberalismo y la globalizaci&oacute;n, y la define como el espacio de interacci&oacute;n en el que los ciudadanos comparten sus intereses espec&iacute;ficos (esfera privada) dando forma a la vida social o esfera p&uacute;blica. A su vez, sostiene que la esfera p&uacute;blica proporciona un foro leg&iacute;timo para la negociaci&oacute;n colectiva, ya que las organizaciones de la sociedad civil poseen una moral superior a la que puede encontrarse en el seno del Estado (Hopgood, 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La noci&oacute;n de sociedad civil global a menudo se entiende como uno de los mecanismos privilegiados que pueden contribuir a alcanzar mejores est&aacute;ndares de gobernabilidad a la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica global, y para fortalecer las relaciones entre los pa&iacute;ses subdesarrollados y los organismos financieros y econ&oacute;micos internacionales. A partir de las manifestaciones <i>altermundistas </i>contra los organismos econ&oacute;micos y financieros internacionales muchos acad&eacute;micos interpretaron las movilizaciones ciudadanas como una manera de "moderar" los efectos nocivos de la globalizaci&oacute;n, tales como la pobreza extrema, la concentraci&oacute;n de la riqueza y el deterioro del medio ambiente. Se pensaba que, a trav&eacute;s de la presi&oacute;n ciudadana mundial, ser&iacute;a posible "civilizar" el capitalismo salvaje y depredador (Kaldor, 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos generales, la mayor&iacute;a de los organismos internacionales gubernamentales identifican a la sociedad civil exclusivamente con las ONG, convirti&eacute;ndolas en interlocutores privilegiados y destinatarios principales de los discursos, las pr&aacute;cticas y los apoyos financieros de los bancos multilaterales y los organismos tanto financieros como econ&oacute;micos internacionales. Muy a menudo estas instituciones tienen una idea muy elemental y maniquea de la sociedad civil, a la que, por regla general, asocian con un &aacute;mbito no estatal y homologan a la idea general de sociedad o, en todo caso, la ligan con asociaciones supuestamente espont&aacute;neas, voluntarias y plurales (Rabotnikof, 1999).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, un documento de la Oficina de Pol&iacute;ticas Europeas, con sede en Bruselas, elabor&oacute; un informe para "orientar" al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el que se sugiere intensificar la participaci&oacute;n de la sociedad civil en los procesos de formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas comerciales. El texto describe la experiencia de la Comisi&oacute;n Europea en la b&uacute;squeda de "nuevas formas de gobernanza con mayor acercamiento con los ciudadanos". Reconoce que antes del fracaso de las negociaciones para adoptar un Acuerdo Multilateral de Inversi&oacute;n (AMI) no se consultaba a las ONG, pero afirma que esa experiencia sirvi&oacute; para establecer una estructura s&oacute;lida de comunicaci&oacute;n entre la Uni&oacute;n Europea y la sociedad. Sobra decir que la visi&oacute;n europea de la sociedad civil, cuando menos la que presenta este documento, se restringe a las ONG que voluntariamente se vinculan con los debates propuestos por las autoridades nacionales y supranacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las protestas contra los efectos nocivos de la globalizaci&oacute;n y la necesidad de moderar las directrices del Consenso de Washington han orillado a otros organismos c&uacute;pula del poder mundial, como la OCDE, a abocarse al tema. Con ese fin, en diciembre de 2002, ese organismo public&oacute; un bolet&iacute;n que analiza cu&aacute;l debe ser el rol de la sociedad civil en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y la importancia de los canales de cooperaci&oacute;n entre la OCDE y los ciudadanos, documento donde sociedad civil es igual a ONG.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, la Universidad de las Naciones Unidas edita desde hace tres a&ntilde;os y de manera m&aacute;s sistem&aacute;tica la revista <i>Global Governance</i>, donde a menudo se publican estudios de expertos que abordan el problema de la nueva gobernanza que sustituir&aacute; al orden bipolar que enterr&oacute; el fin de la guerra fr&iacute;a. Aunque, en este caso, el enfoque es m&aacute;s plural &#150;porque no se reduce al an&aacute;lisis de las actividades que las ONG pueden desempe&ntilde;ar en la gobernanza del orden mundial&#150; demuestra la importancia creciente que otros actores no estatales han ganado en la jerarqu&iacute;a del poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico mundial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, los problemas de la agenda mundial del desarrollo sustentable han obligado a los organismos internacionales a fomentar una estrecha relaci&oacute;n con ciertas ONG, a fin de buscar formas de atenuar los efectos negativos de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas neoliberales. Empero, ello no se ha reflejado en un cambio sustancial m&aacute;s all&aacute; de algunos intentos de regulaci&oacute;n del sistema financiero internacional y de una nueva ret&oacute;rica en la lucha contra la pobreza, as&iacute; como de una mayor participaci&oacute;n de las ONG en los procesos de deliberaci&oacute;n &#150;que no de decisi&oacute;n&#150; que se llevan a cabo en las instituciones financieras y econ&oacute;micas internacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros autores tambi&eacute;n se refieren al concepto de sociedad civil y su impacto en la esfera internacional. Peter Evans, por ejemplo, dice que la ideolog&iacute;a econ&oacute;mica angloestadunidense le otorga un papel potencial a la sociedad civil en cuanto que busca nuevas perspectivas sobre la gobernabilidad. Para Evans, el declive del Estado apenas es una posibilidad de algo dif&iacute;cil de concretarse, por lo que: "Si este trabajo est&aacute; en lo correcto un florecimiento sostenido de la sociedad civil bien podr&iacute;a depender de la simult&aacute;nea construcci&oacute;n de robusta y competente contraparte organizativa dentro del Estado" (Evans, 2001: 27).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al esbozar su proyecto de democracia cosmopolita, Held, por su parte, sugiere una vaga idea del papel que desempe&ntilde;ar&iacute;a la sociedad civil en el proyecto que aspira a especificar los principios y las medidas institucionales necesarios para poder exigir responsabilidad a las sedes formales de poder mundial (FMI, OMC, por ejemplo) que actualmente operan sin control democr&aacute;tico. La "comunidad pol&iacute;tica democr&aacute;tica del nuevo milenio" requiere que los ciudadanos gocen de ciudadan&iacute;a m&uacute;ltiple: local, nacional, global; pero antes que nada que el Estado y la sociedad civil experimenten un proceso de democratizaci&oacute;n que puede afianzarse y "ser utilizado por asociaciones autorreguladas de car&aacute;cter diverso desde ciudades y regiones subnacionales a naciones Estado, regiones y redes m&aacute;s amplias de car&aacute;cter global" (Held, 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un texto reciente, David Held y Anthony McGrew (2003) avanzan un poco m&aacute;s y, tras se&ntilde;alar la importancia de las protestas llevadas a cabo contra las instituciones que rigen la globalizaci&oacute;n, asocian los movimientos contra la globalizaci&oacute;n neoliberal en la "b&uacute;squeda de un sistema alternativo de gobernanza global". Concretamente se&ntilde;alan que las fuerzas de la sociedad civil transnacional han encontrado nuevas y m&aacute;s efectivas formas de organizarse a trav&eacute;s de las fronteras y de participar en la gobernanza de los asuntos globales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que la mayor parte de la diplomacia internacional del siglo XX era esencialmente una actividad dirigida por el consenso entre Estados. La existencia de organizaciones supra estatales, como la ONU y la OMC, han creado nuevos espacios en los que la voz de los pueblos se oye cada vez m&aacute;s. Algunos interpretan esto como una revoluci&oacute;n asociativa global en la que los ciudadanos, las comunidades y los intereses privados se organizan para influir en la direcci&oacute;n y en el contendido de la gobernanza global (Held y McGrew, 2003: 83).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Held y McGrew (2003) no le otorgan mucha capacidad pol&iacute;tica para cambiar el rumbo de la globalizaci&oacute;n neoliberal a las "fuerzas emergentes de la sociedad civil transnacional", porque en la mayor&iacute;a de los casos los "movimientos transnacionales y las ONG carecen del tipo de recursos econ&oacute;micos, financieros y pol&iacute;ticos que est&aacute;n a disposici&oacute;n de la mayor parte de los Estados y las compa&ntilde;&iacute;as multinacionales". Su influencia e impacto pol&iacute;tico no debe medirse en t&eacute;rminos de poder duro, sino de poder blando; es decir, de su capacidad de influir, presionar o inducir algunos temas o posici&oacute;n moral frente a los debates de la agenda global.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde otra perspectiva te&oacute;rica, Octavio Ianni (1999), sostiene que el proceso de globalizaci&oacute;n ha dado paso a una sociedad mundial que a su vez globaliza tambi&eacute;n a grupos y clases sociales, movimientos sociales y partidos pol&iacute;ticos, ideolog&iacute;as y utop&iacute;as. La globalizaci&oacute;n no borra las desigualdades ni las contradicciones inherentes al capitalismo; al contrario, las agudiza, recre&aacute;ndolas a nivel planetario. Si hay algo que se reproduce y acent&uacute;a a escala mundial, "es el desarrollo desigual y combinado de las relaciones y producciones materiales y culturales", de tal forma que la interdependencia, la integraci&oacute;n econ&oacute;mica y cultural que impulsa la globalizaci&oacute;n produce desigualdades, tensiones y conflictos, que, en el marco del debilitamiento del Estado naci&oacute;n, generan contradicciones sociales en escala nacional y tambi&eacute;n mundial.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resurgimiento de movimientos &eacute;tnicos, regionales, culturales, religiosos, ling&uuml;&iacute;sticos y dem&aacute;s, en naciones europeas, asi&aacute;ticas, africanas, latinoamericanas y en Estados Unidos puede ser una se&ntilde;al de que las diversidades se transforman en desigualdades y antagonismos cuando el Estado&#150;naci&oacute;n se debilita. Simult&aacute;neamente, se alteran las relaciones, los procesos y las estructuras de dominaci&oacute;n y apropiaci&oacute;n, integraci&oacute;n y antagonismo gracias a las fuerzas que mueven a la sociedad civil mundial (Ianni, 1999: 31).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo sentido, Ulrich Beck (1998), sostiene que la globalizaci&oacute;n sac&oacute; a la pol&iacute;tica de los moldes del Estado territorial y dio pauta para la emergencia de la sociedad mundial o global.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociedad global, que a resueltas de la globalizaci&oacute;n se ha ramificado en muchas dimensiones, y no s&oacute;lo las econ&oacute;micas, se entremezcla con &#150;y al mismo tiempo relativiza <i>&#150;</i>el Estado nacional, como quiera que exista una multiplicidad &#150;no vinculada a un lugar<i>&#150; </i>de c&iacute;rculos sociales, redes de comunicaci&oacute;n, relaciones de mercado y modos de vida que traspasan en todas direcciones las fronteras territoriales del Estado naci&oacute;n (Beck, 1998: 19).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La globalidad significa que desde hace tiempo han muerto los espacios cerrados y ha nacido la sociedad mundial, una sociedad donde la totalidad de las relaciones sociales no est&aacute;n m&aacute;s integradas ni determinadas por los Estados nacionales. La desnacionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a, y en general de lo social, significa que el Estado ha perdido atribuciones, poder y soberan&iacute;a, abriendo paso, dice Beck, "s&oacute;lo a modo de hip&oacute;tesis de trabajo" a la posibilidad de que surjan Estados transnacionales como respuesta a la globalizaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La perspectiva cr&iacute;tica de la globalidad entiende que no s&oacute;lo la econom&iacute;a se ha mundializado, sino tambi&eacute;n la estructura social y ello significa que han aparecido nuevas formas de organizaci&oacute;n de la sociedad civil que traspasan las fronteras; es decir, formas de organizaci&oacute;n social de car&aacute;cter transnacional, internacional, macrorregional, a trav&eacute;s de las cuales los ciudadanos se expresan pol&iacute;ticamente en colectivos que presionan y contribuyen a dar forma a la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial, porque la experiencia de la sociedad civil est&aacute; ligada antes que nada con la autopercepci&oacute;n que se logra generalmente a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llam&aacute;ndolo movimiento global de ciudadanos, Susan George se refiere tambi&eacute;n a la sociedad civil como un conjunto de movimientos sociales de alcance mundial cuya efervescencia y amplitud marcan las luchas que se llevan a cabo pr&aacute;cticamente en todos los rincones del mundo contra los efectos nocivos de la globalizaci&oacute;n. "Personas que nunca hab&iacute;an trabajado juntas est&aacute;n dando forma a un proyecto com&uacute;n" (George, 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n Viviane Forrester subraya el papel que las luchas de resistencia pueden desempe&ntilde;ar en la construcci&oacute;n de una opini&oacute;n p&uacute;blica internacional que libere a la humanidad de la "extra&ntilde;a dictadura" global que la explota y domina. Afirma que existe una "conciencia p&uacute;blica globalizada, mayoritariamente antiliberal" que "sabe que es capaz de oponerse al sistema" y est&aacute; convencida de que, tras haber logrado derrotar los intentos de firma de un Acuerdo Multilateral de Inversi&oacute;n y descarrilar las negociaciones de la OMC en Seattle, puede decirse que "ya se manifiesta una resistencia planetaria" a la globalizaci&oacute;n neoliberal (Forrester, 2000: 142&#150;146).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hardt y Negri abordan impl&iacute;citamente el tema en su libro <i>Imperio</i>, pues aun cuando s&oacute;lo hacen referencias tangenciales a &eacute;ste, los autores aluden al concepto de <i>multitud</i>. As&iacute;, al describir la configuraci&oacute;n del poder global y el marco constitucional del imperio, identifican tres niveles de una estructura piramidal. El tercer tercio de la pir&aacute;mide &#150;imagin&aacute;ndola mediante una gr&aacute;fica que corresponder&iacute;a a la parte de abajo<i>&#150; </i>estar&iacute;a conformado "por grupos que representan los intereses populares". Pero, como la multitud no puede incorporarse directamente en las estructuras del poder global, debe pasar por el filtro de los mecanismos de representaci&oacute;n, afirman.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores de <i>Imperio </i>se preguntan &iquest;qu&eacute; grupos y organizaciones cumplen la funci&oacute;n contestataria y/o legitimadora de la representaci&oacute;n popular en la estructura del poder mundial?, &iquest;qui&eacute;n representa al pueblo en la constituci&oacute;n del nuevo orden pol&iacute;tico global?, y &iquest;qu&eacute; fuerzas y procesos transforman a la multitud en un pueblo que puede luego ser representado en la constituci&oacute;n global?</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En muchos casos, los Estados naciones tienen asignado este rol, particularmente el colectivo de Estados subordinados o menores &#91;...&#93;. Tambi&eacute;n en este tercer tercio de la pir&aacute;mide, el pueblo global est&aacute; representado m&aacute;s clara y directamente, no por los organismos gubernamentales, sino por una variedad de organizaciones que son, al menos relativamente, independientes del Estado naci&oacute;n y el capital &#91;...&#93;. Con frecuencia se interpreta que estas organizaciones funcionan como las estructuras de una sociedad civil global, canalizando las necesidades y los deseos de la multitud en formas que pueden estar representadas dentro del funcionamiento de las estructuras del poder global (Hardt y Negri, 2002: 188).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores de <i>Imperio </i>creen que las fuerzas m&aacute;s importantes de la sociedad civil global son las ONG, a las cuales caracterizan como cualquier organizaci&oacute;n que pretende representar al pueblo y operar en su inter&eacute;s, independientemente del Estado y muy frecuentemente en contra de &eacute;l. Reconocen la heterogeneidad y pluralidad pol&iacute;tica de las ONG e incluso el hecho de que muchas de ellas son aliadas de algunas empresas transnacionales y gobiernos industrializados, puesto que no cuestionan y en muchos casos apoyan el proyecto neoliberal del capital. Sin embargo, sostienen que, desde el punto de vista de sus argumentos y en el contexto del imperio "nos interesan aquellas ONG <i>prominentes </i>en el orden global contempor&aacute;neo, pues representan directamente los intereses humanos globales y universales".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El optimismo de Hardt y Negri descansa en que, desde su punto de vista, el imperio y las redes desterritorializadas de dominaci&oacute;n que condensa la pol&iacute;tica de la globalidad, "ofrecen nuevas posibilidades a las fuerzas de liberaci&oacute;n". Esto es as&iacute; porque las fuerzas creativas de la multitud que sostienen al imperio, y que los autores identifican con las ONG <i>prominentes</i>, tambi&eacute;n son capaces de construir un "<i>contra imperio</i>; es decir, una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica alternativa al imperio que nos permita superar su dominio" (Hardt y Negri, 2002: 16&#150;17).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la conclusi&oacute;n un&iacute;voca a la que podemos arribar, seg&uacute;n la visi&oacute;n de Hardt y Negri, es que existe una pluralidad de concepciones para explicar el archipi&eacute;lago de movimientos de resistencia que construyen alternativas al dominio que ejerce el imperio, o bien, que ejercen los Estados capitalistas y <i>sus </i>organismos internacionales, seg&uacute;n se&ntilde;alan otros autores. Quiz&aacute; por ello parece pertinente buscar otra ruta te&oacute;rica para conceptuar la importancia pol&iacute;ticas del <i>altermundismo.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ENTRE LOS VIEJOS Y NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda hip&oacute;tesis de este art&iacute;culo plantea que, dada la diversidad de concepciones que existen sobre la sociedad civil, as&iacute; como la dificultad para trasladar el concepto en forma rigurosa al &aacute;mbito mundial, la noci&oacute;n <i>movimiento social </i>resulta m&aacute;s pertinente para expresar la movilizaci&oacute;n civil transnacional que se manifiesta contra el orden neoliberal y la hegemon&iacute;a de Estados Unidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para aproximarnos al concepto de movimiento social conviene diferenciarlo de otras expresiones cercanas aunque diferentes. Tal es el caso de la <i>protesta social, </i>noci&oacute;n que se refiere a eventos aislados, no siempre revolucionarios y generalmente de corta duraci&oacute;n que llevan a cabo determinados individuos o grupos sociales &#150;obreros, campesinos, ind&iacute;genas, sectores populares, etc.&#150;, quienes buscan reivindicaciones concretas que intentan alcanzar por medios tambi&eacute;n espec&iacute;ficos, como huelgas por aumentos de salario, revisiones contractuales, reparto de tierras, entre otros. Generalmente una protesta social no amenaza al sistema de la misma forma que lo podr&iacute;a hacer un movimiento social, porque son acciones colectivas que casi siempre se desarrollan dentro de los l&iacute;mites del sistema legal e institucional, as&iacute; que muy frecuentemente el conflicto que expresan puede quedar resuelto o asimilado por las autoridades, ya que se produce dentro de los cauces institucionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre la protesta y el movimiento social puede identificarse otra forma de lucha social de larga tradici&oacute;n pol&iacute;tica que adem&aacute;s ha sido estudiada prol&iacute;ficamente por los polit&oacute;logos: <i>la desobediencia civil</i>. En el marco del poder leg&iacute;timo, es decir del poder del Estado reconocido por los gobernados, la obediencia a las leyes es una obligaci&oacute;n, en tanto que la desobediencia es considerada ilegal. De acuerdo con Norberto Bobbio, la desobediencia civil es una forma especial de desobediencia, puesto que se adopta para manifestar p&uacute;blicamente la injusticia de la ley; y se llama civil porque quienes la practican est&aacute; convencidos de que no est&aacute;n transgrediendo los deberes c&iacute;vicos, sino por el contrario la consideran un acto pol&iacute;tico &eacute;ticamente leg&iacute;timo (Bobbio, 1997: 116&#150;118).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente &eacute;tico consideran que act&uacute;an quienes llevan a cabo actos de <i>resistencia activa</i>, la forma extrema de actuaci&oacute;n pol&iacute;tica, seg&uacute;n Bobbio, de aquellos que creen &eacute;ticamente justo desobedecer los ordenamientos legales. <i>La resistencia </i>es un acto "ilegal, colectivo, p&uacute;blico y no violento, que se acoge a principios &eacute;ticos superiores para conseguir un determinado cambio de la leyes". Las dos caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas que definen la desobediencia y la protesta civil son la acci&oacute;n en grupo y la no violencia. La primera la distingue de actos de desobediencia individual &#150;como no cumplir con el servicio militar&#150;; en tanto que la segunda la distingue de otras formas de lucha pol&iacute;tica, como la revuelta, la revoluci&oacute;n, la rebeli&oacute;n y la guerrilla. En s&iacute;ntesis, la resistencia civil es un m&eacute;todo de lucha pol&iacute;tica colectiva fincada en la desobediencia de la poblaci&oacute;n a la autoridad. Sus objetivos pueden ser reformistas, como cambiar el sentido de una ley o decreto; o revolucionarias, encaminadas a cambiar un sistema pol&iacute;tico o derribar un gobierno (Randle, 1994: 25&#150;26).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de movimiento social es de mayor amplitud. Los estudiosos del tema comparten algunas connotaciones b&aacute;sicas de &eacute;ste: se refiere a acciones colectivas basadas en la solidaridad que se desenvuelven en medio de un conflicto y que impactan al sistema social en su conjunto. De acuerdo con Alberto Melucci, la solidaridad, el conflicto y los l&iacute;mites del sistema son los tres ingredientes necesarios de un movimiento social. La solidaridad es la capacidad que tienen los actores o movimientos sociales para compartir una identidad colectiva, entendida como la capacidad de reconocerse y ser reconocido como parte del mismo grupo social; el conflicto se define por la relaci&oacute;n que se establece entre dos actores luchando por los mismos objetivos o recursos, a los cuales ambos dan valor; y los l&iacute;mites de un sistema indican el espectro de tolerancia dentro de sus estructuras existentes (Melucci, 1999: 46).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los movimientos sociales, a diferencia de otras formas de lucha pol&iacute;tica ciudadana, se oponen al orden establecido, operan en la orilla de los l&iacute;mites del sistema y se desarrollan en medio de un conflicto con una o varias instituciones, casi siempre como respuesta a situaciones de ingobernabilidad &#150;p&eacute;rdida de eficacia y legitimidad&#150; de la autoridad. Sin embargo, en algunos casos, los movimientos sociales tienden a institucionalizarse, es decir, a establecer relaciones regulares, negociaciones y acuerdos con otros grupos sociales y entidades p&uacute;blicas para ver atendidas sus demandas e intereses; y en esos casos no s&oacute;lo no hay p&eacute;rdida de legitimidad, sino que sucede lo contrario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La capacidad gubernamental para atender las demandas como mecanismo para institucionalizar a los movimientos sociales depende de muchos factores, pero uno clave es que el arreglo institucional no genere crisis graves en el sistema. Los l&iacute;mites del conflicto est&aacute;n dados por la gobernabilidad, entendida como la capacidad de atender demandas, manejar recursos disponibles dentro de esquemas de prioridades y por la capacidad del gobierno para que sus pol&iacute;ticas sean aceptadas y acatadas por la ciudadan&iacute;a (Durand, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un movimiento social no es cualquier tipo de acci&oacute;n colectiva, precisa Alain Touraine (1997); sino s&oacute;lo aquella que cuestiona en su ra&iacute;z una forma de dominaci&oacute;n social, priv&aacute;ndola de esa manera de legitimidad. Por eso, sostiene que el movimiento social es mucho m&aacute;s que un grupo de inter&eacute;s o un instrumento de presi&oacute;n pol&iacute;tica en defensa de los intereses de las clases subordinadas. Hist&oacute;ricamente, dice, los movimientos sociales siempre han planteado como objetivo abolir una "relaci&oacute;n de dominaci&oacute;n, hacer triunfar un principio de igualdad, crear una nueva sociedad que rompa con las formas antiguas de producci&oacute;n, gesti&oacute;n y jerarqu&iacute;a". Pero, &iquest;existen estas condiciones en las sociedades contempor&aacute;neas?, &iquest;hoy se plantea un conflicto de la envergadura del que origin&oacute; la emergencia y desarrollo de los movimientos obreros y nacionales del pasado?, &iquest;existe un conflicto semejante al que se suscit&oacute; entre proletarios y burgueses, que predomin&oacute; en las sociedades industriales? Touraine responde que ese conflicto es de naturaleza cultural y de tanta importancia como lo fue en el pasado el conflicto econ&oacute;mico de la sociedad industrial y el conflicto pol&iacute;tico que domin&oacute; los primeros siglos de nuestra modernidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestra sociedad postindustrial, programada, informacional o de cualquier otro nombre que quiera d&aacute;rsele, existe un conflicto central que lucha por una apuesta de importancia central. El t&iacute;tulo de este libro indica la naturaleza de la apuesta: &iquest;podremos vivir juntos o, al contrario, nos dejaremos encerrar en nuestras diferencias y reducir al rango de consumidores pasivos de la cultura de masas producida por una econom&iacute;a globalizada? (Touraine, 1997).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una aproximaci&oacute;n muy socorrida y rudimentaria para aproximarse a la comprensi&oacute;n de las movilizaciones colectivas es la que las clasifica en <i>viejos </i>y <i>nuevos </i>movimientos sociales, identificando a los primeros como clasistas o nacionales, tales como el obrero o el de las luchas de liberaci&oacute;n nacional; y a los segundos como movimientos en pro de derechos individuales o m&aacute;s espec&iacute;ficos, como el de las mujeres, el ecologista, los movimientos en defensa de los derechos humanos, etc. La expresi&oacute;n "nuevos movimientos sociales" intenta incorporar en un s&oacute;lo concepto las experiencias de organizaciones y movilizaciones sociales ocurridas en las sociedades contempor&aacute;neas a partir de la d&eacute;cada de los setenta del siglo XX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de movimientos que buscan imponer cambios en la sociedad, en la naturaleza y en las relaciones de poder.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;stos generalmente no pretenden controlar el Estado, aunque se oponen al autoritarismo a partir de la defensa de su car&aacute;cter independiente. Son nuevos no en sentido cronol&oacute;gico, sino porque incluyen m&eacute;todos, estrategias y posiciones pol&iacute;ticas novedosas, no necesariamente asentadas en premisas clasistas; son nuevos porque se organizan en forma flexible y al margen de estructuras burocr&aacute;ticas y jerarquizadas; son nuevos porque enarbolan demandas espec&iacute;ficas y a la vez globalizadas. M&aacute;s que el enfrentamiento pol&iacute;tico y la toma del poder, los nuevos movimientos sociales buscan crear opini&oacute;n p&uacute;blica en determinado sentido con la meta final de influir en el comportamiento de los actores estatales y transnacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en rigor, existen dos grandes escuelas anal&iacute;ticas de los movimientos sociales: la escuela estadunidense, preocupada por identificar c&oacute;mo los movimientos irrumpen en los sistemas pol&iacute;ticos y alteran su equilibrio, y la escuela europea, interesada en comprender su identidad, as&iacute; como en descubrir los procesos hist&oacute;ricos y las transformaciones que sirven de marco para su nacimiento y desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La escuela estadunidense surge en el periodo de entreguerras, a partir del enfoque del comportamiento colectivo que retomaba elementos de la psicolog&iacute;a de masas, cuyos impulsores fueron Gabriel Tarde, Gustave Le Bon y Sigmund Freud. El enfoque del comportamiento colectivo descansa en una concepci&oacute;n de la sociedad como un ente donde hay una distribuci&oacute;n uniforme del poder, en la que todos los grupos tienen posibilidad de canalizar sus expectativas y demandas a trav&eacute;s de las instituciones pol&iacute;ticas existentes. Cuando los movimientos sociales no son atendidos por tales instituciones, generalmente se califica a sus demandas como comportamiento desviados que atrofian el sistema (Lara&ntilde;a, 1999: 33).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese enfoque se dividi&oacute; en dos corrientes, la del <i>interaccionismo simb&oacute;lico</i>, cuyos precursores fueron Herbert Blumer y Robert E. Park, y la <i>funcionalista estructural</i>, cuyos precursores fueron Talcon Parsons y Neil Smelser. El primero otorga especial importancia a los significados sociales que las personas asignan al mundo que las rodea, ya que &eacute;stas act&uacute;an respecto de las cosas e incluso respecto de las otras personas sobre la base de los significados que estas cosas tienen para ellas. De modo que es el significado lo que determina la acci&oacute;n. Los significados son productos sociales que surgen durante la interacci&oacute;n, es decir, el significado que tiene un determinado objeto para una persona se desarrolla a partir de los modos en que otras personas act&uacute;an con respecto a &eacute;ste, y por lo tanto, se puede afirmar que de acuerdo con esta teor&iacute;a una persona aprende de las otras personas a ver el mundo a trav&eacute;s de procesos de interpretaci&oacute;n (Lara&ntilde;a, 1999: 51).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La otra visi&oacute;n dentro de la teor&iacute;a del comportamiento colectivo es la del funcionalismo estructural, que se desarroll&oacute; a partir de los a&ntilde;os cincuenta con los trabajos de Smelser, quien a partir de las aportaciones te&oacute;ricas del funcionalismo de Parsons, puso &eacute;nfasis en el contexto estructural en el que la movilizaci&oacute;n social tiene lugar. Es &uacute;til recordar que Parsons conceb&iacute;a a la sociedad como un sistema en equilibrio constituido por subsistemas y por lo tanto el surgimiento de comportamientos colectivos era considerado como s&iacute;ntomas de tensiones que manifestaban crisis de los mecanismos de control (Rubio, 2004). Otros enfoques que se desprenden de este doble tronco de la escuela estadunidense son la teor&iacute;a de movilizaci&oacute;n de recursos, que centra su an&aacute;lisis en los recursos, la organizaci&oacute;n y las oportunidades que posibilitan la movilizaci&oacute;n social; y el enfoque de la elecci&oacute;n racional, seg&uacute;n la cual la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los ciudadanos se explica porque los beneficios que obtendr&aacute; ser&aacute;n mayores que los costos de su acci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La escuela europea sobre los movimientos sociales tiene tambi&eacute;n m&uacute;ltiples enfoques, pero su denominador com&uacute;n es la perspectiva hist&oacute;rica de la que parte y, en ese sentido, la mayor&iacute;a de los estudios consignan que la historia de los movimientos sociales est&aacute; ligada al desarrollo del capitalismo y a la formaci&oacute;n del Estado moderno. El t&eacute;rmino movimiento social naci&oacute; a partir de la Revoluci&oacute;n francesa y las revoluciones europeas de 1848, y posteriormente para caracterizar el movimiento obrero que resist&iacute;a el proceso de industrializaci&oacute;n y las condiciones de explotaci&oacute;n que impon&iacute;a el naciente capitalismo a los trabajadores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos fueron las formas de resistencia que los sectores sociales marginados del proceso de industrializaci&oacute;n inglesa llevaron a cabo en el siglo XIX: una era la destrucci&oacute;n de las m&aacute;quinas, propiciada por los luditas en las revueltas ocurridas entre 1810 y 1820 en el norte de Inglaterra, revuelta impulsada por grupos de desempleados e indigentes con la idea de que era posible restaurar las condiciones de trabajo antiguas. La otra forma de resistencia es la que Marx impulsa en el seno de la Primera Internacional, perspectiva que sostiene que la instauraci&oacute;n del capitalismo es un hecho irreversible que debe enfrentarse no con la destrucci&oacute;n de las m&aacute;quinas, sino a trav&eacute;s de la lucha colectiva de los obreros organizados, movimiento que a&ntilde;os despu&eacute;s desembocar&iacute;a en el movimiento sindical (Arditi, 2005). Por razones de espacio y del enfoque general de este trabajo, hay que enfatizar que la teor&iacute;a de inspiraci&oacute;n marxista de los movimientos sociales sostiene que la dial&eacute;ctica del sistema mundial capitalista genera &#150;igual que lo hizo durante los siglos XIX y XX&#150; las fuerzas y los movimientos antisist&eacute;micos que se le oponen y lo combaten.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor contempor&aacute;neo m&aacute;s representativo del estudio de los movimientos sociales es sin duda Immanuel Wallerstein, quien afirma que existen dos tipos de acciones colectivas o movimientos populares, surgidos ambos en la segunda mitad del siglo XIX y que comparten muchas caracter&iacute;sticas: los movimientos sociales y los movimientos nacionales. Tanto los sociales como los nacionales se autocalifican de revolucionarios en la medida en que ambos pretenden cambiar fundamentalmente las relaciones sociales. Hist&oacute;ricamente, ambos han sido declarados ilegales y reprimidos, incluso violentamente por las fuerzas del Estado. Ambos tambi&eacute;n identificaron al Estado como la fuente m&aacute;s determinante de poder y, por lo mismo, buscaron controlarlo, dejando para despu&eacute;s el cambio de las relaciones sociales. Si la estrategia de los movimientos sociales y nacionales coincid&iacute;a en cuanto ambos consideraban central adue&ntilde;arse de las estructuras estatales, esto implic&oacute; que sus demandas se mezclaran y/o fusionaran en muchos casos, aumentando con ello las posibilidades de crecimiento y desarrollo. Cuando los procesos de movilizaci&oacute;n popular desplegados por ambos movimientos alcanzaron la fuerza suficiente "se convirtieron en serios contendientes por el poder pol&iacute;tico".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wallerstein ubica la acci&oacute;n de los movimientos sociales de corte clasista y obrero en el centro del sistema mundial. &Eacute;stos derivaron en programas de gobierno socialistas, comunistas o socialdem&oacute;cratas; en tanto que a la <i>praxis </i>pol&iacute;tica de los movimientos nacionalistas o de liberaci&oacute;n nacional la sit&uacute;a en la periferia del sistema. Sus razones son que</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aquellos movimientos ubicados dentro de las zonas d&eacute;biles del sistema mundo, se dieron cuenta de que su lucha por la igualdad depend&iacute;a de su habilidad para tomar el control de las estructuras del Estado quit&aacute;ndoselo a los poderes imperiales &#91;...&#93;. En cambio, los movimientos dentro de las zonas centrales del mundo, se encontraban ya dentro de Estados fuertes. As&iacute; que para lograr avances en sus luchas por la igualdad lo que necesitaban era arrancarle ese poder a sus propios estratos dominantes (Wallerstein, 2003a).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez instalados en el poder, ya sea por medio de insurrecciones violentas en la periferia o por la v&iacute;a institucional y electoral en los pa&iacute;ses centrales, ambos movimientos &#150;nacionales y clasistas&#150; constataron que hacerse del poder y controlar el Estado no era suficiente para transformar las relaciones sociales, debido b&aacute;sicamente a que su poder estaba constre&ntilde;ido por el hecho de formar parte de un sistema interestatal en el que ninguna soberan&iacute;a nacional era absoluta. Hacia 1960, los partidos comunistas gobernaban casi una tercera parte del planeta, los socialdem&oacute;cratas se alternaban con otros partidos el gobierno en muchos pa&iacute;ses de Europa, en tanto que los movimientos de liberaci&oacute;n nacional del tercer mundo consegu&iacute;an arrancar la independencia a las metr&oacute;polis europeas y los movimientos populistas de Am&eacute;rica Latina tomaban el poder en muchos pa&iacute;ses.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, hay que precisar que, a pesar de que en las sociedades capitalistas desarrolladas, el movimiento obrero logr&oacute; importantes conquistas sociales y en muchos casos institucionaliz&oacute; el Estado de bienestar, las desigualdades sociales no desaparecieron, la participaci&oacute;n democr&aacute;tica se estanc&oacute; y en suma no se modific&oacute; la esencia del sistema capitalista; el resultado fue que los movimientos sociales y nacionales convertidos en gobiernos perdieron sus bases de apoyo y legitimidad. De esta situaci&oacute;n de desencanto y crisis de los movimientos sociales surgi&oacute; la necesidad de buscar construir "un mejor tipo de movimiento antisist&eacute;mico hacia un mundo m&aacute;s democr&aacute;tico e igualitario".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa b&uacute;squeda la resume Wallerstein en cuatro intentos que los actores colectivos han experimentado para intentar lograr un mundo m&aacute;s igualitario y democr&aacute;tico:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. El mao&iacute;smo, que fracas&oacute; b&aacute;sicamente por pugnas ideol&oacute;gicas internas y la desaparici&oacute;n f&iacute;sica de Mao Tse Tung.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Los nuevos movimientos sociales &#150;los verdes o ecologistas, las feministas, las minor&iacute;as &eacute;tnicas como los negros de Estados Unidos&#150;, los cuales al institucionalizarse han perdido su car&aacute;cter antisist&eacute;mico, aunque tienen presencia importante en varios pa&iacute;ses.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Las organizaciones de derechos humanos muchas de las cuales se han convertido en ONG con destacado reconocimiento social e institucional, pero que dif&iacute;cilmente pueden ser caracterizadas como antisist&eacute;micos en la medida en que se han convertido en auxiliares de los Estados m&aacute;s que sus opositores.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. El movimiento antiglobalizaci&oacute;n, cuya composici&oacute;n y actuaci&oacute;n plural, diversa, transnacional, moderna y cada vez m&aacute;s amplia, representa una alternativa real ante la "crisis estructural del sistema mundo capitalista" (Wallerstein, 2003a).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desencanto pol&iacute;tico que provoca el movimiento obrero, que paulatinamente se institucionaliza y se condensa en gobiernos de corte socialista o socialdem&oacute;crata &#150;principalmente en Europa&#150;, as&iacute; como las nuevas condiciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que el mundo capitalista vive en la segunda mitad del siglo XX, desplazan a los obreros del centro del an&aacute;lisis, obligando a replantear los enfoques para incluir consideraciones de otro tipo en las que destacan los elementos culturales. En ese proceso te&oacute;rico de renovaci&oacute;n, que se nutre tambi&eacute;n de la experiencia de los llamados nuevos movimientos sociales, destaca la obra de Touraine citada, al lado de muchos otros autores que trabajan con el paradigma de la diversidad cultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de un an&aacute;lisis sobre el tipo de hegemon&iacute;a que ejercen las clases y pa&iacute;ses dominantes del sistema mundial, Emir Sader coincide con Wallerstein (2003a) en la necesidad de construir un movimiento antisist&eacute;mico alternativo al capitalismos globalizado. Sostiene que la acumulaci&oacute;n de fuerzas de los movimientos sociales de resistencia est&aacute; directamente relacionada con la forma de hegemon&iacute;a, de tal suerte que una institucional m&aacute;s o menos democr&aacute;tica en naciones industrializadas genera movimientos de resistencia sindicales y parlamentarios; en tanto que un tipo impuesto por medio de la fuerza y la imposici&oacute;n produce movimientos de resistencia que tienden a las luchas insurreccionales.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el centro del capitalismo, la constituci&oacute;n del movimiento obrero en torno de sus dos ejes fundamentales &#150;los sindicatos y sus partidos legales&#150; defini&oacute; una l&iacute;nea de acumulaci&oacute;n de fuerzas, tanto en la socialdemocracia como en el movimiento comunista. Mientras, en la periferia del capitalismo, predominaba la guerrilla como forma esencial de acumulaci&oacute;n de fuerzas anticapitalistas, ya sea en su modalidad de guerra popular puesta en pr&aacute;ctica en China o en Vietnam o de guerra de guerrillas como en Cuba (Sader, 2002).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad, bajo el dominio de la hegemon&iacute;a pol&iacute;tica de Estados Unidos, asentada en la primac&iacute;a ideol&oacute;gica neoliberal y el predominio militar, las formas de resistencia asumen estas dos vertientes: luchas cotidianas en todos los frentes contra el pensamiento &uacute;nico globalizado y luchas pol&iacute;ticas concretas que buscan arrancar espacios de poder a los Estados y gobiernos. Pero no desde la falsa dicotom&iacute;a sociedad civil&#150;Estado, advierte Sader, donde todo lo malo lo encarna el Estado y todo lo positivo lo encarna la sociedad civil. "Ese manique&iacute;smo tendi&oacute; a generar dos tipos de problemas: por un lado, descart&oacute; la posibilidad de democratizaci&oacute;n del Estado, por el otro, puso en la misma bolsa de gatos todo lo que no es Estado, incluyendo las grandes empresas privadas" (Sader, 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De lo que se trata, concluye Sader pensando siempre en los marcos del Estado&#150;naci&oacute;n (a diferencia de Wallerstein que concibe la lucha globalmente), es de construir una hegemon&iacute;a alternativa, anticapitalista, que se apoye en las fuerzas y movimientos sociales de la sociedad civil realmente antisist&eacute;micos, buscando la transformaci&oacute;n de las bases fundamentales de la sociedad y del Estado, y haciendo converger las condiciones de lucha en el centro de aquellas que se observan en la periferia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la postura de Sader se desprende que el concepto de sociedad civil debe ser analizado con cuidado porque en &eacute;l aparentemente caben organizaciones de todo tipo, unas vinculadas al Estado, otras de corte independiente pero no revolucionarias y otras claramente antisist&eacute;micas. La conclusi&oacute;n a la que nos lleva &#150;al igual que el an&aacute;lisis que hace Wallerstein<i>&#150; </i>es que no todos los movimientos sociales son antisist&eacute;micos, por lo que resulta necesario analizar su naturaleza, composici&oacute;n de clase, pol&iacute;tica de alianzas, objetivos y praxis pol&iacute;tica<i>.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como vimos, la noci&oacute;n de sociedad civil ha tenido muy distintas interpretaciones, no s&oacute;lo a lo largo de la historia, sino a partir de la perspectiva te&oacute;rica de quien la defina. A las diversas connotaciones que tiene este concepto, se agregan las pr&aacute;cticas no civiles de algunas organizaciones que se autoproclaman representantes de ella; esas pr&aacute;cticas ilegales o incivilizadas se pueden observar tanto en los pa&iacute;ses con democracias avanzadas como en aquellos en los que apenas se est&aacute; construyendo esa forma de gobierno. Los grupos xen&oacute;fobos llamados <i>skin heads </i>en Europa, los grupos terroristas de todas las latitudes, las bandas paramilitares creadas por los reg&iacute;menes represivos, las mafias y bandas del crimen organizado que act&uacute;an en todo el mundo, los c&aacute;rteles de la droga y otras organizaciones ilegales debieran quedar excluidos del archipi&eacute;lago de organizaciones identificadas dentro del concepto de sociedad civil, ya que al menos en la teor&iacute;a m&aacute;s reciente este concepto se refiere a forma sociales de organizaci&oacute;n y lucha pol&iacute;tica apegadas al Estado de derecho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente, por ello, podemos se&ntilde;alar que estrictamente la sociedad civil es un espacio de lucha o un conglomerado heterog&eacute;neo constituido por distintas clases, grupos y movimientos sociales que se enfrentan dentro y fuera de los &aacute;mbitos del Estado con la finalidad de disputarle la dominaci&oacute;n y la hegemon&iacute;a.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ideolog&iacute;a antiestatista de los nuevos empresarios busca crear las condiciones pol&iacute;ticas para una acumulaci&oacute;n sin regulaci&oacute;n estatal, que d&eacute; primac&iacute;a a la valorizaci&oacute;n del capital transnacional. Por ello, la concepci&oacute;n de sociedad civil de los empresarios transnacionales es la de un conjunto de individuos aislados y atomizados cuyos inter&eacute;s com&uacute;n pasa por su v&iacute;nculo al mercado. Es, en realidad, una sociedad de consumidores aislados y sin defensa del Estado. No obstante, los trabajadores y los dem&aacute;s grupos sociales de tipo popular tambi&eacute;n tienen inter&eacute;s en disminuir el control del Estado sobre las instituciones, organizaciones y pr&aacute;cticas de la sociedad (Oliver, 2002: 235).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso puede decirse, de acuerdo con Fran&ccedil;ois Houtart, que existen cuando menos tres interpretaciones de la sociedad civil. Para la <i>concepci&oacute;n burguesa</i>, ligada a los sectores econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos dominantes, reforzar la sociedad civil significa favorecer la libertad de empresa, dinamizar a los actores sociales empresariales, reducir el poder del Estado y en general reproducir las condiciones de dominaci&oacute;n y explotaci&oacute;n de las clases oprimidas, a trav&eacute;s del apoyo a organizaciones civiles "no contestatarias", lo que en los hechos despolitiza la noci&oacute;n de sociedad civil y desplaza la pol&iacute;tica hacia el mercado, identifica el desarrollo con el crecimiento y simplifica los derechos del ciudadano con los del consumidor.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>concepci&oacute;n angelical </i>de la sociedad civil es la que la identifica con un tercer sector, distante del Estado y la econom&iacute;a, integrado por organizaciones ciudadanas comprometidas en la b&uacute;squeda de un mundo m&aacute;s arm&oacute;nico y equitativo. Aunque esta concepci&oacute;n denuncie y critique los efectos nocivos de la globalizaci&oacute;n capitalista y la estructura de poder vigente, su incapacidad para identificar la l&oacute;gica de la dominaci&oacute;n social termina haci&eacute;ndola coincidir con la concepci&oacute;n burguesa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el contrario, <i>la concepci&oacute;n anal&iacute;tica o popular de la sociedad civil </i>es la que la concibe como un espacio donde se construyen las desigualdades sociales y donde existen instituciones y organizaciones que representan intereses de clase muy divergentes. El an&aacute;lisis de las m&uacute;ltiples iniciativas que componen la sociedad civil popular implica identificar su car&aacute;cter antisist&eacute;mico, es decir, la medida y capacidad en la cual cada uno de los movimientos, organizaciones ciudadanas y colectivos sociales contribuyen a cuestionar y desafiar la l&oacute;gica del sistema capitalista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del an&aacute;lisis sobre el desarrollo y diversidad interpretativa del concepto de sociedad civil se desprenden algunos elementos que pueden ayudar a diferenciarlo de las expresiones organismos no gubernamentales y movimientos sociales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a</i>) La sociedad civil no es <i>un </i>actor colectivo, sino un conjunto heterog&eacute;neo de actores sociales, que incluso pueden actuar dial&eacute;cticamente en oposici&oacute;n los unos a los otros. Por ejemplo, las organizaciones empresariales y las organizaciones campesinas o ind&iacute;genas, forman parte sin duda de la expresi&oacute;n que designa a la sociedad civil de determinados pa&iacute;ses.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b</i>) Generalmente, las organizaciones autodenominadas de la sociedad civil no buscan transformar las relaciones sociales, sino s&oacute;lo vigilar, controlar y presionar al Estado y al mercado, con la finalidad de alcanzar objetivos espec&iacute;ficos y/o establecer un mejor sistema de gobierno.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>c</i>) Las relaciones entre las organizaciones de la sociedad civil y el Estado no son homog&eacute;neas, sino diversas, en funci&oacute;n de la naturaleza de cada una de ellas, de donde se infiere que habr&aacute; unas m&aacute;s ligadas y otras m&aacute;s enfrentadas al Estado.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>d</i>) No existe acuerdo en cuanto a qu&eacute; organizaciones forman parte de la sociedad civil, pues &eacute;se es un asunto espec&iacute;fico de cada pa&iacute;s, regi&oacute;n y momento hist&oacute;rico concreto. Sin embargo, un acuerdo inicial es que los miembros de la sociedad civil deben respetar el Estado de derecho de los pa&iacute;ses donde operan.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volviendo al n&uacute;cleo de investigaci&oacute;n de este trabajo: &iquest;el altermundismo anuncia el nacimiento de una sociedad civil global? o &iquest;es m&aacute;s pertinente caracterizarlo como un at&iacute;pico movimiento antisist&eacute;mico que busca transformar el orden neoliberal capitalista?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recordemos que el altermundismo re&uacute;ne caracter&iacute;sticas de los tradicionales y nuevos movimientos sociales: podemos encontrar demandas espec&iacute;ficas pero a la vez generales, con viejos, nuevos y sofisticados medios para convocar a sus integrantes &#150;celulares, computadoras, Internet y en general todos los adelantos inform&aacute;ticos disponibles en el mercado&#150;, y con militantes de todas las posiciones pol&iacute;tico&#150;ideol&oacute;gicas. Para el altermundismo, las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n son mecanismos efectivos para definir estrategias y comunicarlas, para fomentar la solidaridad de nuevos adeptos, para mantener el rumbo a pesar de la diversidad y pluralismo y para no necesitar de reuniones y comit&eacute;s burocr&aacute;ticos a la hora de preparar y organizar sus movilizaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el altermundismo es un at&iacute;pico movimiento antisist&eacute;mico que busca no s&oacute;lo influir o presionar a los gobiernos e instituciones, sino cambiar radicalmente la orientaci&oacute;n y estructura del sistema mundial. Recordemos que al margen de las diferencias entre los movimientos sociales y nacionales, es preciso destacar algunas similitudes que abonan en su car&aacute;cter antisist&eacute;mico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos movimientos partieron de la necesidad de contar con una organizaci&oacute;n s&oacute;lida; los dos reconocieron a su principal enemigo en la figura del Estado; los dos lograron en muchos casos controlarlo y hacerlo suyo. En fin, los dos lograron acceder, por diferente v&iacute;a, al poder del Estado configurando un proceso realmente exitoso que se constata observando el n&uacute;mero de pa&iacute;ses y sociedades que despu&eacute;s de la segunda guerra mundial quedaron bajo su dominio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se dej&oacute; asentado l&iacute;neas arriba, los primeros movimientos antisist&eacute;micos est&aacute;n ligados necesariamente con la consolidaci&oacute;n del modo de producci&oacute;n capitalista y se explican porque una de las contradicciones de ese modo de producci&oacute;n es que sus tendencias integradoras que lo definen generan simult&aacute;neamente formas pol&iacute;ticas que se le enfrentan. Cuando los movimientos nacionales y sociales lograron acceder al poder del Estado y postergaron para el futuro transformar de ra&iacute;z las relaciones sociales, se observ&oacute; un reflujo de su importancia como agentes de cambio.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las condiciones que llevan a esta situaci&oacute;n ya fueron abordadas en p&aacute;ginas anteriores, aunque subrayemos que, en la d&eacute;cada de los setenta, el mundo vive un periodo de prosperidad econ&oacute;mica que posibilita ampliar la actuaci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a e implementar s&oacute;lidos sistemas de bienestar social que coadyuvan a que los sindicatos, las organizaciones campesinas y otros movimientos populares queden bajo el cobijo del Estado corporativo, entidad que los organiza, los subordina y controla hasta que, otra vez, la crisis econ&oacute;mica y la disparidad social se vuelven insoportables y se tornan fuente generadora de nuevas iniciativas de resistencia al capitalismo, ahora globalizado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El altermundismo ha sido llamado por algunos autores como <i>movimiento de movimientos</i>, en tanto que aglutina a una serie de movimientos particulares, sectoriales o espec&iacute;ficos que, sin embargo, tienen en com&uacute;n que luchan a escala global contra un enemigo global. No se trata de las tradicionales formas de resistencia pol&iacute;tica clasistas, pues el desarrollo del capitalismo global ha desintegrado las relaciones laborales, ha vuelto precario el trabajo y ha generado el ascenso de sujetos sociales diferenciados que buscan espacio para constituirse como sujetos determinantes de la lucha social, y esa b&uacute;squeda se da precisamente integr&aacute;ndose al movimiento llamado altermundismo (Monereo, 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, debe decirse que <i>los conceptos sociedad civil y movimiento social no son excluyentes sino complementarios</i>, en tanto la sociedad civil es el espacio donde una multiplicidad de movimientos sociales &#150;obrero, campesino, ind&iacute;gena, feminista, ecologista, anarquista y una interminable larga lista de organizaciones&#150; interact&uacute;an pol&iacute;ticamente tanto en la esfera p&uacute;blica como en la esfera del mercado, aunque con diversos objetivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que el altermundismo en su concepci&oacute;n de movimiento contra la globalizaci&oacute;n capitalista &#150;incluida la experiencia del movimiento zapatista mexicano&#150; "han puesto en cuesti&oacute;n una serie de puntos fundamentales de la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica de la izquierda socialista", ya que la in&eacute;dita situaci&oacute;n pol&iacute;tica mundial impide que la resistencia a ese poder omn&iacute;modo pretenda ser uniforme y homog&eacute;nea. Esto se relaciona con la crisis de la forma dominante del Estado&#150;naci&oacute;n y con ella, la de todos los mecanismos de mediaci&oacute;n pol&iacute;tica. La disputa por el poder pol&iacute;tico en el terreno institucional pierde las particularidades que lleg&oacute; a tener en el pasado, en tanto la especificidad de lo pol&iacute;tico en la esfera de lo estatal ha dejado de existir (Rodr&iacute;guez, 2004).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arditi, Benjam&iacute;n. 2005. "Del globalismo a la globalizaci&oacute;n: la pol&iacute;tica de la resistencia", en V&iacute;ctor Batta y Samuel Sosa, coords., <i>Escenarios futuros sobre la globalizaci&oacute;n y el poder mundial</i>, M&eacute;xico, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515950&pid=S1870-3550200800020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arist&oacute;teles. 1997. <i>La pol&iacute;tica</i>, Biblioteca de Literatura y el Pensamiento Universales, 14, Madrid, Editora Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515952&pid=S1870-3550200800020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arreghi, G., T. Hopkinns y I. Wallerstein. 1999. <i>Movimientos antisist&eacute;micos</i>, Espa&ntilde;a, Akal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515954&pid=S1870-3550200800020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beck, Ulrich. 1998. <i>&iquest;Qu&eacute; es la globalizaci&oacute;n?, Falacias del globalismo, respuestas a la globalizaci&oacute;n</i>, M&eacute;xico, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515956&pid=S1870-3550200800020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bobbio, Norberto. 1989. <i>Estado, gobierno y sociedad civil</i>, Serie Breviarios, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515958&pid=S1870-3550200800020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;. 1997. <i>El tercero ausente</i>, Madrid, C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515960&pid=S1870-3550200800020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castro, Jos&eacute; Esteban. 1999. "El retorno del ciudadano: los inestables territorios de la ciudadan&iacute;a en Am&eacute;rica Latina", <i>Perfiles Latinoamericanos, </i>no. 14, enero&#150;junio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515962&pid=S1870-3550200800020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cohen Jean I. y Arato Andrew. 2000. <i>Sociedad civil y teor&iacute;a pol&iacute;tica, </i>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515964&pid=S1870-3550200800020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diamonds, Larry. 1997. "Repensar la sociedad civil", <i>Metapol&iacute;tica</i>, vol. 1, no. 2, abril&#150;junio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515966&pid=S1870-3550200800020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durand Ponte, V&iacute;ctor. 2003. "Movimientos sociales y seguridad nacional", <i>Estudios Pol&iacute;ticos, </i>no. 33, mayo&#150;agosto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515968&pid=S1870-3550200800020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evans, Peter. 2001. "&iquest;El eclipse del Estado? Reflexiones sobre la estatalidad en la &eacute;poca de la globalizaci&oacute;n", en Miguel Carbonell y Rodolfo V&aacute;zquez, comps., <i>Estado constitucional y globalizaci&oacute;n</i>, M&eacute;xico, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515970&pid=S1870-3550200800020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fern&aacute;ndez Santill&aacute;n, Jos&eacute;.  2003, <i>El despertar de la sociedad civil</i>, M&eacute;xico, Oc&eacute;ano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515972&pid=S1870-3550200800020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Forrester, Viviane. 2000. <i>Una extra&ntilde;a dictadura</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515974&pid=S1870-3550200800020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Girardi, Giulio. 2004. <i>&iquest;Otro mundo es posible?, </i>Madrid, Popular.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515976&pid=S1870-3550200800020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">George, Susan. 2002. "El movimiento global de ciudadanos, un nuevo actor para una pol&iacute;tica nueva", <i>Foreing Affairs en espa&ntilde;ol</i>, vol. 2, no. 1, primavera.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515978&pid=S1870-3550200800020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gramsci, Antonio. 1999. <i>Cuadernos de la c&aacute;rcel</i>, M&eacute;xico, Era.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515980&pid=S1870-3550200800020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hardt Michael y Negri Antonio. 2002. <i>Imperio, </i>M&eacute;xico, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515982&pid=S1870-3550200800020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">He, Boogang. 2004. "Transnational Civil Society and National Identity Question in East Asia", <i>Global Governance</i>, vol. 10, no. 2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515984&pid=S1870-3550200800020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hegel. 1993. <i>Fundamentos de la filosof&iacute;a del derecho</i>, Madrid, Prdhufi.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515986&pid=S1870-3550200800020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Held, David. 2001. "&iquest;Hay que regular la globalizaci&oacute;n? La reinvenci&oacute;n de la pol&iacute;tica", en Miguel Carbonell y Rodolfo V&aacute;zquez, comps., <i>Estado constitucional y globalizaci&oacute;n</i>, M&eacute;xico, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515988&pid=S1870-3550200800020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Held, David y Anthony McGrew. 2003. <i>Globalizaci&oacute;n/Antiglobalizaci&oacute;n, Sobre la reconstrucci&oacute;n del orden mundial</i>. M&eacute;xico, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515990&pid=S1870-3550200800020000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hobbes, Thomas. 1983. <i>Leviat&aacute;n. La material, forma y poder de una rep&uacute;blica eclesi&aacute;stica y civil, </i>Biblioteca de Literatura y el pensamiento Universales, 28, Madrid, Editora Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515992&pid=S1870-3550200800020000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hopgood Sthepen. 2001. "Reading the Small Print n Global Society", <i>Millennium</i>, vol. 29, no. 1, febrero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515994&pid=S1870-3550200800020000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Houtart, Fran&ccedil;ois s.f., "Hacia una sociedad civil globalizada: la de abajo o la de arriba", documento presentado en el Foro Mundial de las Alternativas (in&eacute;dito).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515996&pid=S1870-3550200800020000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ianni, Octavio. 1999. <i>La sociedad global</i>, M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5515998&pid=S1870-3550200800020000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jelin, Elizabeth. 1994. "Ciudadan&iacute;a emergente o exclusi&oacute;n: movimientos sociales y ONGs en los a&ntilde;os noventa", <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a</i>, a&ntilde;o LVI, no. 4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516000&pid=S1870-3550200800020000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kaldor, Mary. 2001. "Civilising Globalisation? "The Implications of the Battle in Seattle", <i>Millennium</i>, vol. 29, no. 1, febrero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516002&pid=S1870-3550200800020000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kant, Emmanuel. 1981. <i>Filosof&iacute;a de la historia</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516004&pid=S1870-3550200800020000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lara&ntilde;a, Enrique. 1999. <i>La construcci&oacute;n de los movimientos sociales</i>, Madrid, Alianza Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516006&pid=S1870-3550200800020000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Locke, John. 1969. <i>El contrato social</i>, M&eacute;xico, Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516008&pid=S1870-3550200800020000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marcone, Julieta. 1999. "Tres conceptos de sociedad civil", <i>Estudios Pol&iacute;ticos, </i>no. 22, septiembre&#150;diciembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516010&pid=S1870-3550200800020000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marx, Carlos. 1971. <i>Introducci&oacute;n general a la cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, </i>M&eacute;xico, Cuadernos de Pasado y Presente.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516012&pid=S1870-3550200800020000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marx, Carlos y Federico Engels. 1997. <i>La ideolog&iacute;a Alemana</i>, M&eacute;xico, Ediciones de Cultura Popular.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516014&pid=S1870-3550200800020000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mascott, Mar&iacute;a. 1997. "Cultura pol&iacute;tica y nuevos movimientos sociales en Am&eacute;rica Latina", <i>Metapol&iacute;tica</i>, vol. I, no. 2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516016&pid=S1870-3550200800020000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Melucci, Alberto. 1985. "Las teor&iacute;as de los movimientos sociales", <i>Estudios Pol&iacute;ticos, </i>no. 4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516018&pid=S1870-3550200800020000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;. 1999a. <i>Acci&oacute;n colectiva, vida cotidiana y democracia</i>, M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516020&pid=S1870-3550200800020000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Monereo P&eacute;rez, M. 2001. "G&eacute;nova: resistencias, nuevos sujetos y reconstrucci&oacute;n de un movimiento anticapitalista", <i>Aportes, </i>no. 18, septiembre&#150;diciembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516022&pid=S1870-3550200800020000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oliver Costilla, Lucio. 2002. "Estado, democracia y gobernabilidad en Am&eacute;rica Latina", en <i>La econom&iacute;a global: m&aacute;rgenes de maniobra para M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina</i>, M&eacute;xico, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516024&pid=S1870-3550200800020000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Olvera, Alberto J. 1999. <i>La sociedad civil: de la teor&iacute;a a la realidad</i>, M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516026&pid=S1870-3550200800020000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;. 2002. "Democracia y sociedad civil en M&eacute;xico: lecciones y tareas", <i>Comercio Exterior </i>vol. 52, no. 5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516028&pid=S1870-3550200800020000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Plat&oacute;n. 1984. <i>Di&aacute;logos</i>, Sepan Cu&aacute;ntos, M&eacute;xico, Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516030&pid=S1870-3550200800020000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rabotnikof, Nora. 1999. "La caracterizaci&oacute;n de la sociedad civil en la perspectiva del BID y del BM ", <i>Perfiles Latinoamericanos, </i>no. 15, julio&#150;diciembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516032&pid=S1870-3550200800020000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Randle, Michel. 1999. <i>Resistencia civil</i>. <i>La ciudadan&iacute;a ante las arbitrariedades de los gobiernos, </i>Barcelona, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516034&pid=S1870-3550200800020000800043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodr&iacute;guez Lascano, Sergio. 2004. "Eurocentrismo y tercermundismo", <i>Rebeld&iacute;a</i>, a&ntilde;o 2, no. 5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516036&pid=S1870-3550200800020000800044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosenberg, Justin. 1999. <i>The Empire of Civil Society: A Critique of the Realist Theory of International Relations, </i>Londres, Verso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516038&pid=S1870-3550200800020000800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Roxborough, Ian. 1994. "Las posibilidades de las pr&aacute;cticas sociales bajo el neoliberalismo", <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a</i>, a&ntilde;o LVI, no. 4, octubre&#150;diciembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516040&pid=S1870-3550200800020000800046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sader, Emir. 2002. "Hegemon&iacute;a y contra hegemon&iacute;a para otro mundo posible", en <i>Resistencias mundiales de Seattle a Porto Alegre</i>, Argentina, Flacso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516042&pid=S1870-3550200800020000800047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Serrano, Jorge A. 1979. <i>Pensamiento y concepto</i>, M&eacute;xico, Trillas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516044&pid=S1870-3550200800020000800048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stiglitz, Joseph. 2002. <i>El malestar en la globalizaci&oacute;n</i>, M&eacute;xico, Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516046&pid=S1870-3550200800020000800049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Touraine, Alain. 1997. <i>&iquest;Podremos vivir juntos?, </i>M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516048&pid=S1870-3550200800020000800050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wallerstein, I. 2003a. "Las nuevas rebeliones antisist&eacute;micas", <i>Contrahistoria, </i>no. 1, septiembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516050&pid=S1870-3550200800020000800051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wallerstein, I. 2003b. <i>Utop&iacute;stica</i>, M&eacute;xico, UNAM / Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516052&pid=S1870-3550200800020000800052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Waterman, Meter. 2000. <i>El viejo internacionalismo, la nueva solidaridad: una futura sociedad civil global</i>, Lima, Universidad de San Marcos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516054&pid=S1870-3550200800020000800053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weber, Max. 1977. <i>Econom&iacute;a y sociedad</i>, t. 1, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516056&pid=S1870-3550200800020000800054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Whitehead, Laurence. 1999. "Bowling en el Bronx. Los intersticios inciviles entre la sociedad civil y la sociedad pol&iacute;tica", <i>Perfiles latinoamericanos, </i>no. 14, enero&#150;junio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5516058&pid=S1870-3550200800020000800055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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