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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La teoría de las representaciones sociales hoy: esperanzas e impases en el último cuarto de siglo (1985-2009)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Traducci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La teor&iacute;a de las representaciones sociales hoy: esperanzas e impases en el &uacute;ltimo cuarto de siglo (1985&#45;2009)</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Michel&#45;Louis Rouquette*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace 10 a&ntilde;os fui invitado por la C&aacute;tedra Unesco para el Desarrollo Sustentable en la Universidad de Laval, en Quebec, Canad&aacute;, a dar la conferencia "Las representaciones sociales: su estado del arte". En aquel momento yo era muy optimista acerca del porvenir de la teor&iacute;a. Hoy, lo soy mucho menos y voy a explicar enseguida por qu&eacute;, aunque para lograrlo sea necesario hacer un breve recorrido hist&oacute;rico antes de intentar hacer un balance provisional y formular, con cierta prudencia, un diagn&oacute;stico. En todo caso, hago un reconocimiento expreso a la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa por proporcionarme la ocasi&oacute;n para realizar este ejercicio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Medio siglo de historia</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la historia de la teor&iacute;a abarca unos 50 a&ntilde;os. La primera edici&oacute;n del libro de Serge Moscovici acerca de la representaci&oacute;n del psicoan&aacute;lisis &#45;que se deriv&oacute; directamente de su tesis de doctorado de Estado&#45; se public&oacute; en 1961. Es importante se&ntilde;alar que el hecho de que este texto fuera dado a conocer como libro y no como art&iacute;culo result&oacute; fundamental para comprender lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s. Es esencial que se trate de la &sect; publicaci&oacute;n de un libro, pues brinda la posibilidad de lograr mediante su intermediaci&oacute;n una influencia de largo alcance, lo que, en general, no se logra con la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos. La larga vida que ha tenido dicha obra a partir de ese hecho editorial, en apariencia poco importante, ha sido muy relevante. Durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, en efecto, no pas&oacute; casi nada, al menos nada que haya tenido una repercusi&oacute;n importante en la psicolog&iacute;a social. Cabe se&ntilde;alar que al interior de las ciencias sociales las cosas ocurrieron de otro modo; la teor&iacute;a tuvo ah&iacute; una influencia mayor gracias a la ubicaci&oacute;n de Moscovici en la VI secci&oacute;n, dedicada a las <i>Sciences &eacute;conomiques et sociales</i> de la &Eacute;cole Pratique des Hautes Etudes; luego esa secci&oacute;n se convertir&iacute;a en la &Eacute;cole des Hautes Etudes en Sciences Sociales. Tambi&eacute;n resulta significativo que despu&eacute;s de la edici&oacute;n en 1969 del destacado trabajo de Claudine Herzlich acerca de la salud y la enfermedad <i>(Sant&eacute; et maladie),</i> el cual reporta una aplicaci&oacute;n de la teor&iacute;a de las representaciones sociales, esta autora haya hecho su carrera en Sociolog&iacute;a. En este mismo sentido, hay otro indicador: la publicaci&oacute;n en 1970 de una recopilaci&oacute;n de res&uacute;menes de investigaciones, con un prefacio de Moscovici, destinada a presentar la psicolog&iacute;a social a un p&uacute;blico m&aacute;s amplio (Moscovici, 1970: 9&#45;64). El primer p&aacute;rrafo del libro dec&iacute;a: "No debe sorprendernos encontrar en una colecci&oacute;n de textos clasificados como 'textos sociol&oacute;gicos' una obra consagrada a la psicolog&iacute;a social: de todas las disciplinas vecinas a la sociolog&iacute;a, &eacute;sta es seguramente la m&aacute;s cercana".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta relativa ausencia de la teor&iacute;a de las representaciones sociales en el seno de la psicolog&iacute;a dur&oacute; m&aacute;s o menos un cuarto de siglo. Podemos referirnos al n&uacute;mero especial de <i>Psychologie Fran&ccedil;aise,</i> revista de la Sociedad Francesa de Psicolog&iacute;a, con el tema "Las representaciones" (1985). En esta edici&oacute;n se incluy&oacute; un art&iacute;culo titulado "La representaci&oacute;n como estructura cognitiva y social" (pp. 239&#45;244). Sin embargo, llama la atenci&oacute;n que en ning&uacute;n p&aacute;rrafo del art&iacute;culo, en una revista dedicada a este asunto, se consagre un espacio a las representaciones sociales. M&aacute;s a&uacute;n, la misma expresi&oacute;n <i>representaci&oacute;n social</i> no aparece ni una sola vez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo, escrito en franc&eacute;s &#45;lengua original de expresi&oacute;n y elaboraci&oacute;n de la teor&iacute;a de las representaciones sociales&#45; y su fecha de publicaci&oacute;n nos proporcionan una punto de referencia significativo. En esa &eacute;poca aparecieron algunos textos importantes, en particular el de Flament acerca del an&aacute;lisis de similitud (1981). Pese al auge de esos a&ntilde;os, las investigaciones y publicaciones realizadas entonces no tuvieron mucha repercusi&oacute;n en la comunidad cient&iacute;fica. No fue sino hasta fines 134 de los a&ntilde;os ochenta &#45;m&aacute;s de un cuarto de siglo despu&eacute;s de la aparici&oacute;n del libro de Moscovici&#45; que esa corriente de investigaci&oacute;n tuvo un fuerte desarrollo y conoci&oacute; su <i>Edad de oro.</i> A partir de ah&iacute;, la elaboraci&oacute;n de tesis de doctorado, la creaci&oacute;n de plazas acad&eacute;micas, la integraci&oacute;n de equipos y de laboratorios, as&iacute; como la organizaci&oacute;n de encuentros acad&eacute;micos y la multiplicaci&oacute;n de publicaciones fueron notables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta <i>Edad de oro</i> abarca en conjunto a los a&ntilde;os noventa, que fueron particularmente activos, y llega hasta nuestro siglo. Este periodo, me parece, se caracteriza sobre todo por cuatro rasgos: la internacionalizaci&oacute;n, la intensa producci&oacute;n, la extensi&oacute;n de las aplicaciones de la teor&iacute;a y las innovaciones. Sin pretender ser exhaustivo, cada uno de estos cuatro puntos merece nuestra atenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Empecemos con la internacionalizaci&oacute;n. En algunos a&ntilde;os, la teor&iacute;a de las representaciones sociales ha ganado terreno en muchos pa&iacute;ses de Europa y Am&eacute;rica del Sur, as&iacute; como en la ciudad de Quebec. De igual manera, es necesario destacar la organizaci&oacute;n de las conferencias internacionales que desde 1992 se realizan cada dos a&ntilde;os en diferentes naciones. Ello ha permitido que las lenguas de expresi&oacute;n de la investigaci&oacute;n se hayan diversificado: a estas alturas, la teor&iacute;a es poliglota. Las diferentes tradiciones acad&eacute;micas se han confrontado, a veces para oponerse entre s&iacute;, en ocasiones para fecundarse. Cierto, tal recorrido ha conocido de todo, ha enfrentado riesgos, momentos fuertes y periodos de p&eacute;rdida de inter&eacute;s, de desconcierto. Sin embargo, todo ello posibilit&oacute; su desarrollo. Pienso, personalmente, que las dos ediciones m&aacute;s sobresalientes de estas conferencias internacionales fueron la de R&iacute;o de Janeiro en 1994 y la de M&eacute;xico en 1998. Ning&uacute;n encuentro europeo ha tenido tanta fuerza e impacto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. En el mismo periodo, es posible documentar la producci&oacute;n de una considerable cantidad de tesis y publicaciones en muchos pa&iacute;ses. En particular, la elaboraci&oacute;n de tesis de doctorado ha sido muy significativa. Tal producci&oacute;n tiene como efecto la creaci&oacute;n de plazas acad&eacute;micas y, en consecuencia, su difusi&oacute;n a trav&eacute;s de la ense&ntilde;anza, as&iacute; como su dinamizaci&oacute;n mediante la realizaci&oacute;n de nuevas investigaciones. Ser&aacute; interesante que los historiadores se ocupen un d&iacute;a de la cronolog&iacute;a y la topograf&iacute;a de esa fecunda producci&oacute;n de tesis de doctorado. Es sumamente raro encontrar este fen&oacute;meno en escala similar en las ciencias sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Esos a&ntilde;os fueron marcados tambi&eacute;n por la expansi&oacute;n del campo de aplicaci&oacute;n de la teor&iacute;a a nuevos objetos sociales. La noci&oacute;n de representaci&oacute;n social adquiri&oacute; de este modo una gran visibilidad en el espacio p&uacute;blico debido a esta expansi&oacute;n; incluso a veces ha tratado objetos poco adecuados o que tienen una pertinencia cient&iacute;fica dudosa. Hablaremos de ello m&aacute;s adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Finalmente, lo que podr&iacute;a ser m&aacute;s importante desde el punto de vista cient&iacute;fico: diversas innovaciones conceptuales y metodol&oacute;gicas tuvieron lugar durante este periodo. Podemos citar, por ejemplo, el desarrollo de la aproximaci&oacute;n estructural, el an&aacute;lisis protot&iacute;pico, el modelo de esquemas cognitivos de base y sus desarrollos emp&iacute;ricos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Logros de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;l es el resultado de esta historia reciente? De manera global, podemos considerar que la investigaci&oacute;n internacional de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os ha permitido asegurar tres grandes logros de la teor&iacute;a de las representaciones sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. De inicio, el haber puesto <i>en evidencia de forma emp&iacute;rica la articulaci&oacute;n entre lo individual y lo colectivo.</i> Esta cuesti&oacute;n puede ser formulada de una manera sint&eacute;tica y realmente simple: una representaci&oacute;n social no es un conjunto de representaciones individuales distintas, sin embargo, es la que organiza y coordina las representaciones individuales en tres planos: la cognici&oacute;n, la comunicaci&oacute;n y la sociabilidad. Esta puesta en evidencia, que desde mi punto de vista distingue radicalmente a la psicolog&iacute;a social de la psicolog&iacute;a (ya sea cognitiva o cl&iacute;nica), constituye sin duda la aportaci&oacute;n m&aacute;s relevante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Por otro lado, un logro importante, esencial incluso en el periodo reciente, es la <i>demostraci&oacute;n de que existe una organizaci&oacute;n estructurada del pensamiento social.</i> Podemos, entonces, pasar, aunque sea un poco, de la simple descripci&oacute;n por estudio de caso (que no tiene car&aacute;cter acumulativo) a elementos de modelizaci&oacute;n general.<sup><a href="#nota">1</a></sup> El pensamiento social no resulta de un conjunto de errores, de preferencias viciadas por el prejuicio o de afectos desordenados; se trata m&aacute;s bien de un pensamiento <i>motivado</i> &#45;en particular por las pertenencias sociales relativas de los protagonistas&#45;, y que expresa regularidades y determinaciones estructurales ("leyes"). La experimentaci&oacute;n ha mostrado, as&iacute;, su importancia al permitir poner a prueba hip&oacute;tesis mediante dispositivos que se pueden reproducir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Identificamos, por &uacute;ltimo, su <i>gran plasticidad desde el punto de vista metodol&oacute;gico.</i> Se han utilizado una gran variedad de aproximaciones, desde el an&aacute;lisis hist&oacute;rico hasta la experimentaci&oacute;n, desde la observaci&oacute;n simple hasta los an&aacute;lisis de discurso, desde lo fenomenol&oacute;gico cualitativo hasta lo cualitativo matematizado. Esta plasticidad ha permitido una verdadera transversalidad disciplinaria, la cual hace posible que cada tradici&oacute;n intelectual &#151;en ciencias sociales, historia, ling&uuml;&iacute;stica, geograf&iacute;a, urbanismo&#151; se apropie de toda la teor&iacute;a o de parte de ella. De esta manera, la psicolog&iacute;a social ha sido capaz de formular una concepci&oacute;n general acerca de ciertos fen&oacute;menos de la sociedad, lo cual no es habitual. Sin embargo, las metodolog&iacute;as utilizadas son extremadamente diversas y, con frecuencia, epistemol&oacute;gicamente incompatibles. De manera que la plasticidad de la teor&iacute;a en el plano de la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica tiene, en consecuencia, un car&aacute;cter ambiguo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El hoy y el ma&ntilde;ana</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Y qu&eacute; ocurre hoy con la teor&iacute;a? Los hechos nos imponen reconocer que hemos entrado en una fase de retracci&oacute;n cient&iacute;fica. Diversos signos que convergen as&iacute; lo muestran. De inicio, salvo algunas excepciones, no ha habido ninguna innovaci&oacute;n t&eacute;cnica significativa desde hace 10 o 15 a&ntilde;os; los m&eacute;todos utilizados hoy fueron perfeccionados entre 1980 y 1995. Estos m&eacute;todos son ahora <i>cl&aacute;sicos</i> o <i>rutinas,</i> sin que nos hayamos preocupado por mejorarlos o superarlos. La teor&iacute;a sigue sin formularse a cabalidad; de hecho, hay muy poco trabajo te&oacute;rico, como si muchos se contentaran con elaborar formulaciones intuitivas y nociones polis&eacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, por lo menos en Europa, las plazas acad&eacute;micas no se est&aacute;n renovando en esta especialidad; los laboratorios est&aacute;n desapareciendo o han cambiado de perspectiva o de tema. En la actualidad se elaboran menos tesis alrededor de representaciones sociales en comparaci&oacute;n con lo que ocurr&iacute;a hace unos 10 o 12 a&ntilde;os. En el mismo sentido, podemos constatar la desaparici&oacute;n de ciertas revistas que constitu&iacute;an apoyos importantes en este campo <i>(Psychologie et Soci&eacute;t&eacute;,</i> psr; PsicSoc en M&eacute;xico).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos hecho, globalmente, que una noci&oacute;n devenga de uso com&uacute;n &#45;eso que llamo una noci&oacute;n <i>dom&eacute;stica&#45;</i> para ser utilizada en un gran n&uacute;mero de disciplinas y, en consecuencia, pierda su rigor. En resumen, tendemos m&aacute;s a hacer una serie de aplicaciones extensivas de la teor&iacute;a de las representaciones sociales que a profundizar en el desarrollo de una corriente cient&iacute;fica. Esta disoluci&oacute;n es, sin duda, la raz&oacute;n de su &eacute;xito. Podemos comprenderlo con facilidad si situamos el desarrollo de la teor&iacute;a de las representaciones sociales en el cruce de dos criterios muy conocidos: la pertinencia cient&iacute;fica de una investigaci&oacute;n y su utilidad social. Cuatro casos aparecen, entonces, de manera esquem&aacute;tica:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/polis/v6n1/a6e1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Imposible negar que el ideal de toda investigaci&oacute;n es brindar una contribuci&oacute;n a la comprensi&oacute;n fundamental del mundo y dar respuesta a una demanda de la sociedad (+ +). Simplemente, este tipo de aportaci&oacute;n es verdaderamente muy raro o escaso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sentido inverso, nadie realiza por gusto un trabajo que no tendr&aacute; ning&uacute;n inter&eacute;s cient&iacute;fico y que tampoco responder&aacute; a ninguna necesidad de la colectividad (&#151;). Sin ser pesimista en grado mayor, pienso que esta configuraci&oacute;n es mucho m&aacute;s frecuente que la anterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema real aparece entre los dos casos restantes: una investigaci&oacute;n que tenga un inter&eacute;s fundamental pero que no responda a ninguna preocupaci&oacute;n de corte utilitario (&#151; +) <i>versus</i> un trabajo que legitima y responde, en apariencia, a la demanda social sin que progrese la comprensi&oacute;n de los procesos fundamentales (+ &#151;). En los hechos, estos dos &uacute;ltimos casos no tienen la misma representatividad: los financiamientos y las presiones ideol&oacute;gicas &#151;sin olvidar eso que denominamos la <i>mercantilizaci&oacute;n del saber&#151;</i> tienden a favorecer la utilidad y lo rentable, es decir, la investigaci&oacute;n de la satisfacci&oacute;n inmediata m&aacute;s que el compromiso a largo t&eacute;rmino. Es indudable que las cuestiones ligadas a la salud, a la educaci&oacute;n y a la pol&iacute;tica son apremiantes, en particular en el caso de Am&eacute;rica Latina. Sin embargo, nadie deber&iacute;a dudar que la precisi&oacute;n de los diagn&oacute;sticos y el valor de las preconizaciones deban estar fundados 138 necesariamente en conocimientos bien establecidos, en conocimientos de car&aacute;cter fundamental. En esto, la psicolog&iacute;a social no es diferente a las dem&aacute;s ciencias.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico, Distrito Federal, 20 de febrero de 2009.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flament, Claude, 1981 "L'analyse de similitude: une technique pour les recherches sur les repr&eacute;sentations sociales", en <i>Cahiers de Psychologie cognitive,</i> vol. 1, n&uacute;m. 4, pp. 375&#45;395.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6139210&pid=S1870-2333201000010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Herzlich, Claudine, 1969&#45;1973 <i>Sant&eacute; et maladie. Analyse d'une repr&eacute;sentation sociale,</i> Par&iacute;s, Mouton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6139212&pid=S1870-2333201000010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moscovici, Serge, 1961 <i>La psychanalyse, son image et son public,</i> Par&iacute;s, Presses Universi&#45;taires de France.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6139214&pid=S1870-2333201000010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;1970 "Pr&eacute;face", en Denise Jodelet, Jean Viet y Philippe Besnard, coords., <i>La psychologie sociale, une discipline en mouvement,</i> Par&iacute;s, Mouton, pp. 9&#45;64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6139216&pid=S1870-2333201000010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;1979 &#91;1961&#93; <i>El psicoan&aacute;lisis, su imagen y su p&uacute;blico,</i> Buenos Aires, Huemul.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6139218&pid=S1870-2333201000010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Psychologie Fran&ccedil;aise</i>, 1985 vol. 30, n&uacute;ms. 3&#45;4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6139220&pid=S1870-2333201000010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Lecturas recomendadas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castorina, Jos&eacute; Antonio, comp. 2003 <i>Representaciones sociales. Problemas te&oacute;ricos y conocimientos infantiles,</i> Barcelona, Gedisa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Echebarr&iacute;a, Agust&iacute;n, 1991 "Las representaciones sociales", en Agust&iacute;n Echebarr&iacute;a, coord., <i>Psicolog&iacute;a social sociocognitiva,</i> Bilbao, Descl&eacute;e de Browers, pp. 251&#45;280.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Herzlich, Claudine, 1975 "La representaci&oacute;n social: sentido del concepto", en Serge Moscovici, coord., <i>Introducci&oacute;n a la psicolog&iacute;a social,</i> Espa&ntilde;a, Planeta, pp. 391&#45;418.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ib&aacute;&ntilde;ez, Tom&aacute;s, 1988 "Representaciones sociales: teor&iacute;a y m&eacute;todo", en Tom&aacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez, comp., <i>Ideolog&iacute;as de la vida cotidiana,</i> Barcelona, Sendai, pp. 13&#45;89.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jodelet, Denise, 1985 "La representaci&oacute;n social: fen&oacute;menos, concepto y teor&iacute;a", en Serge Moscovici, ed., <i>Psicolog&iacute;a social II,</i> Barcelona, Paid&oacute;s, 469&#45;494.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Morales, J. Francisco, 2002 <i>Psicolog&iacute;a social,</i> Madrid, McGraw&#45;Hill.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moscovici, Serge, 1985 <i>Psicolog&iacute;a social I,</i> Barcelona, Paid&oacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&aacute;ez, Dar&iacute;o, 1987 "Caracter&iacute;sticas, funciones y proceso de formaci&oacute;n de las representaciones sociales", en Dar&iacute;o P&aacute;ez, comp., <i>Pensamiento, individuo y sociedad. Cognici&oacute;n social y representaci&oacute;n social,</i> Madrid, Fundamentos, pp. 297&#45;317.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rebolloso, E. 1994 "Representaciones sociales", en J. Francisco Morales, coord., <i>Psicolog&iacute;a social,</i> Madrid, McGraw&#45;Hill, pp. 816&#45;842.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valencia, Silvia, coord. 2006 <i>Representaciones sociales. Alteridad, epistemolog&iacute;a y movimientos sociales,</i> M&eacute;xico, Universidad de Guadalajara&#45;Maison des Sciences de l'Homme.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> * Traducci&oacute;n de Juana Ju&aacute;rez Romero. Correo electr&oacute;nico: &lt;<a href="mailto:juana@xanum.uam.mx" target="_blank">juana@xanum.uam.mx</a>&gt;. Este texto fue revisado y corregido junto con el autor durante su estancia, en febrero del 2010, en la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Nota del autor: la simple acumulaci&oacute;n de informaci&oacute;n &#151;de estudios descriptivos&#151; no puede constituir un verdadero saber cient&iacute;fico.</font></p>      ]]></body><back>
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