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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La entrega de la revista POLIS, que el lector tiene en sus manos, se remite a dilucidar en torno a temas sustanciales para el quehacer cotidiano de nuestras sociedades latinoamericanas; en particular, se abordan los problemas relacionados con la construcci&oacute;n de reglas, instituciones y procesos, mismos que puedan resultar en compromisos centrales para el buen desarrollo de los individuos y los sujetos colectivos dentro de un contexto democr&aacute;tico de calidad y con resultados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, las contribuciones que articulan el presente n&uacute;mero no pod&iacute;an ser m&aacute;s oportunas. La recurrencia e intensidad creciente con que los dilemas estructurales del continente se expresan en la primera d&eacute;cada del siglo XXI (en t&eacute;rminos de violencia, pobreza, exclusi&oacute;n y falta de gobiernos representativos eficaces), nos da cuenta de la enorme dificultad que significa transformar h&aacute;bitos y pr&aacute;cticas sociales, as&iacute; como preguntarnos si es posible ampliar las expectativas de comunicaci&oacute;n tendientes a crear una real coexistencia dentro de la zona latinoamericana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es simplemente una apelaci&oacute;n al cambio basado en la profesi&oacute;n de una ideolog&iacute;a, ni tampoco lo implica de manera autom&aacute;tica la aplicaci&oacute;n de programas u acciones concretas, si dicho cambio no promueve la correcci&oacute;n espec&iacute;fica (o la sustituci&oacute;n en su caso) de las situaciones que la poblaci&oacute;n misma pueda entender y con las cuales, a su vez, pueda comprometerse, porque conlleven claros beneficios que puedan llegar a ellos y a las generaciones subsecuentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El clamor por la presencia de normas jur&iacute;dicas e instituciones legales que permitan asumir la existencia de certeza, objetividad y continuidad en el ejercicio de las garant&iacute;as b&aacute;sicas que todo ser humano debe disponer para sus libertades, constituyen tambi&eacute;n condiciones concretas para abrir paso a un esquema de ciudadan&iacute;a que permita se&ntilde;alar diferencias centrales acerca del pasado y el presente en los cuales se desarrollan las historias colectivas de millones de individuos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta claro visualizar que no s&oacute;lo podemos suponer que las posibilidades de mejoramiento de la vida com&uacute;n surjan de la acci&oacute;n colectiva, sino que la misma se encuentre motivada y activada desde el papel de los liderazgos, mismos que en m&uacute;ltiples oportunidades terminan siendo desbordados e incomprendidos por la propia din&aacute;mica de los acontecimientos, los cuales parad&oacute;jicamente hacen regresar la mirada de nuestros habitantes hacia los problemas ancestrales de siempre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El choque frontal que las ideas y los l&iacute;deres que las enarbolan llegan a tener respecto a la aceptaci&oacute;n con que sus interlocutores debieran recibirlas, ha generado incluso situaciones absurdas de violencia que terminan por segar la vida de dichos individuos, como lamentablemente ha sido com&uacute;n en M&eacute;xico y en muchas otras partes del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que una de las premisas centrales sea reforzar la idea de la identidad como llave que nos permita entrar en los imaginarios y las pr&aacute;cticas vigentes, y as&iacute; tratar de encauzarlos hacia terrenos donde los valores de una &eacute;tica social y pol&iacute;tica sean precisamente los que permitan ir acortando tales disfunciones y disparidades que se manifiestan dentro de nuestras sociedades.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El itinerario de nuestras colaboraciones se abre entonces con la preocupaci&oacute;n acerca de las crisis recurrentes que presenta el paradigma democr&aacute;tico a lo largo y ancho de las regiones que vienen experimentando los retos de sus transformaciones recientes. Desde luego, las preocupaciones manifestadas por el reconocido cient&iacute;fico social Guillermo O'Donnell nos orientan a pensar en las distintas configuraciones y velocidades con que los modelos de gobierno se apoyan en la dif&iacute;cil mezcla de la participaci&oacute;n y la representaci&oacute;n, e intentan resolver los problemas de fondo en las a&ntilde;ejas naciones europeas, cuesti&oacute;n muchas veces alejada de todo fundamento al interior de las naciones africanas, asi&aacute;ticas o incluso en las &aacute;reas m&aacute;s atrasadas de Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, resulta claro observar c&oacute;mo las experiencias mexicana y latinoamericana tienen mucho que decirnos desde el plano de las instituciones que se pueden identificar como lastimosamente inconclusas, en donde la ausencia total de los derechos o de proyectos econ&oacute;micos viables hacen suponer que s&oacute;lo podamos mantenernos apegados a ciertas inercias que mantienen formalmente en operaci&oacute;n a las actividades legales y comerciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, la reflexi&oacute;n de Antonella Attili respecto a la falta de v&iacute;nculos sustentables entre el Estado de derecho y la democracia en M&eacute;xico, se puede ampliar de manera inmediata al resto de la regi&oacute;n, as&iacute; como por otra parte, la preocupaci&oacute;n de Juan Carlos Morales Manzur y Lucrecia Morales por revisar qu&eacute; factores hist&oacute;ricos impiden el avance de los procesos de integraci&oacute;n econ&oacute;mica regional, demuestran que al margen de la existencia de los intereses de Estados Unidos (en s&iacute; importante y muy explicativa de la problem&aacute;tica del atraso), planteamientos alternos como los surgidos desde Am&eacute;rica del Sur, tales como el ALBA, el Mercosur, m&aacute;s otros similares que se han propuesto desde los inicios de la pasada d&eacute;cada, nos previenen sobre el hecho de que todav&iacute;a no hay consenso ni claridad respecto a los esfuerzos integracionistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, muchas de estas preocupaciones no podr&iacute;an tener pertinencia si no se pudiera abstraer y colocar la aportaci&oacute;n de cierto tipo de elaboraciones te&oacute;ricas, tales como el llamado nuevo institucionalismo hist&oacute;rico o la teor&iacute;a de la identidad. Sin instituciones racionales y organizadas &#151;puede argumentarse desde la propia propuesta, pero tambi&eacute;n existe la certeza de que la cultura y los imaginarios son fuerzas explicativas y con autoridad metodol&oacute;gica&#151;, las posibilidades de su aplicaci&oacute;n se vuelven confusas. De esta manera, hay que incorporar el agudo an&aacute;lisis que Guillermo Farf&aacute;n realiza para demostrar que las instituciones pueden ser entidades totalmente vinculadas con la realidad, precisamente porque se conf&iacute;a en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que puedan ser capaces de abrirle el paso a los factores identitarios mediante la aplicaci&oacute;n eficaz de los programas sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, la ubicaci&oacute;n que Aquiles Chihu Ampar&aacute;n y Alejandro L&oacute;pez Gallegos hacen espec&iacute;ficamente de los trabajos de Alberto Melucci, a quien terminan asociando con una suerte de hibridaci&oacute;n en sus propuestas relativas a la construcci&oacute;n de la identidad social, implica pasar por un conjunto de acciones en favor de la acci&oacute;n com&uacute;n de los movimientos, mismas que al no producirse nos terminan lanzando al otro extremo de la falta de inter&eacute;s y de responsabilidades colectivas e individuales, tan propias de las sociedades posindustriales y antihist&oacute;ricas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, la experiencia desde el personaje y el liderazgo hist&oacute;ricos, permite identificar a un actor de las instituciones pol&iacute;ticas mexicanas, como lo fue el l&iacute;der pri&iacute;sta Carlos A. Madrazo, quien es analizado por Pedro Castro, cuyas iniciativas respecto a promover el surgimiento de una renovaci&oacute;n democr&aacute;tica desde adentro del sistema hizo que terminara siendo desplazado en forma violenta. Muchos a&ntilde;os pasar&iacute;an no s&oacute;lo en M&eacute;xico, sino en nuestra regi&oacute;n, para que el papel de las instituciones y la democratizaci&oacute;n de las mismas pudiera encontrar nuevos y mejores interlocutores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presente entrega de POLIS se completa con dos interesantes rese&ntilde;as: una de ellas aborda la situaci&oacute;n prevaleciente en una de las zonas m&aacute;s ignoradas de nuestra geograf&iacute;a regional, como lo son las naciones del Caribe, a cargo de Laura del Alizal; la otra nos comenta los resultados de una investigaci&oacute;n donde se aborda la participaci&oacute;n ciudadana e institucional en el marco de la ciudad de M&eacute;xico, a cargo de Rodrigo Ram&iacute;rez. Como el lector podr&aacute; percatarse, la convergencia tem&aacute;tica contenida en este n&uacute;mero permite abonar en la discusi&oacute;n de estas importantes cuestiones de estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">V&iacute;ctor Alarc&oacute;n Olgu&iacute;n    <br> 	Comit&eacute; Editorial</font></p>     ]]></body>
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