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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Por tierras inhóspitas y desconocidas: Baja California en el imaginario de dos viajeros extranjeros]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Por tierras inh&oacute;spitas y desconocidas: Baja California en el imaginario de dos viajeros extranjeros</b></i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Cristian Meza Espinoza</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Servando Ortoll (traductor y compilador) Amateditorial, S.A de C.V Guadalajara, 2013</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma de Baja California Sur.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/cultural/v2n2/a12f1.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pareciera que estoy por hablar de un libro de ciencia ficci&oacute;n si a exploraciones en el tiempo me refiero, pero si eso piensa mi lector, est&aacute; muy equivocado.Y es que, &iquest;qu&eacute; otra funci&oacute;n existe para el historiador que la de indagar en el tiempo? Ya John Lewis Gaddis lo dijo: "la pesadilla que obsesiona a todo historiador es que las personas sobre de las que escribimos regresen de alguna manera, como el fantasma del rey en Hamlet, para hacernos saber qu&eacute; piensan de lo que hemos escrito".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El historiador se ha convertido en una especie de m&eacute;dium que enlaza los tiempos de la historia entre el pasado y el presente para descifrar el porvenir. Dicho de otro manera, el historiador es un int&eacute;rprete del pasado, analista del presente y so&ntilde;ador del futuro, que viaja incansablemente en el tiempo para entender tan s&oacute;lo un poco de lo complejo de la realidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El historiador es el explorador por excelencia que no se conforma con la simple y sencilla mirada de lo que tiene frente a sus narices y que busca entre experiencias y vivencias, tanto propias como ajenas, algo que le d&eacute; un panorama de los c&oacute;mo, cu&aacute;ndo, d&oacute;nde y por qu&eacute; de lo que presencia en un momento dado que se convierte en objeto de su inter&eacute;s. Pero ser explorador resulta una tarea complicada y exhaustiva aunque nunca imposible. Consiste en examinar de manera detenida, por un largo tiempo &#45;m&aacute;s que por horas, por meses, a&ntilde;os o incluso toda la vida&#45;, lo que acontece en el constante viaje entre lo ajeno y lo conocido.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el viaje nos veremos obligados a encontrar vidas distintas a las nuestras y enfrentaremos la dura tarea de comprender y entender a los otros. La historia es un viaje continuo que nos remite al encuentro con seres de culturas y situaciones distintas a las de nosotros. Un viaje que a la par nos incita a reconocer a esos seres en el camino como lo que son o lo que queramos que sean ante nuestra mirada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, llega ante nosotros Servando Ortoll, quien en su propio viaje por la historia se topa con dos exploradores estadounidenses y que, gracias a su traducci&oacute;n y compilaci&oacute;n, viajan en el tiempo y se muestra en la obra <i>Por tierras inh&oacute;spitas y desconocidas: Baja California en el imaginario de dos viajeros extranjeros.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este libro, Ortoll nos presenta los viajes que realizaron Gustav Eisen a finales del siglo XIX y Arthur Walbridge North a inicios del siglo XX, a la pen&iacute;nsula de Baja California. Dos personajes que, por azares del destino, coinciden en las p&aacute;ginas de este libro por haber recorrido la pen&iacute;nsula cada uno por motivos y circunstancias diferentes, y porque a un traductor se le ocurri&oacute; unir entre dos tapas sus escritos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos puntos importantes de la compilaci&oacute;n que rese&ntilde;o son, primero, que Ortoll logra una de las primeras traducciones al espa&ntilde;ol de los textos de estos dos viajeros, y que nos permite leer dos visiones que, en primera instancia, iban dirigidos a un p&uacute;blico de lengua anglosajona; y, segundo, que podemos leer las letras de Gustav Eisen y de Arthur Walbridge North como una fuente documental virgen para estudiar la pen&iacute;nsula de Baja California con referencias puntuales que nos ayudar&aacute;n a comprender hasta terminolog&iacute;as poco usadas y que pueden ser desconocidas para el lector.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eisen y North escriben para un p&uacute;blico especializado, y por esta raz&oacute;n, su lenguaje es muy distinto. Mientras que el primero publica sus trabajos en una revista especializada en geograf&iacute;a, llamada <i>Journal of the American Geographical Society of New York,</i> North difunde su trabajo en una revista centrada en el estudio de la antropolog&iacute;a, titulada <i>American Anthropologist.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El viaje de Eisen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eisen, quien utiliza la ciencia como recurso y la antepone a cualquier significado trivial, nos detalla en su recorrido desde Loreto hasta la sierra La Pintada, un paisaje lleno de sierras, riscos, precipicios, y uno que otro ojo de agua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A &eacute;l interesa la disponibilidad de agua y la fertilidad de la tierra de la pen&iacute;nsula con un objetivo esencial: la posibilidad de colonizar la zona y en qu&eacute; medida &eacute;sta se puede desarrollar. Lo que nos comenta Eisen lo podemos transportar al presente inmediato de los pueblos a los que &eacute;l observ&oacute; y analiz&oacute; hace m&aacute;s de una centuria: a diferencia de los antiguos senderos del camino real que conectaban a pueblos alejados como Comond&uacute;, hoy en d&iacute;a, la carretera transpeninsular, ruta &uacute;nica que atraviesa la Baja California, los olvid&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las observaciones de Eisen nos facultan para dimensionar la dif&iacute;cil tarea de las distintas poblaciones de esta zona que se encuentran en circunstancias similares a las que Eisen pint&oacute; en 1900.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, Eisen considera a la pen&iacute;nsula un sitio fracasado en cuanto al desarrollo econ&oacute;mico emprendido por el gobierno y particulares mexicanos, "por la simple y sencilla raz&oacute;n de no conocer la situaci&oacute;n geogr&aacute;fica de la regi&oacute;n". De ah&iacute; que proponga un plan de "posible colonizaci&oacute;n de la pen&iacute;nsula", plan en el que con gran facilidad se detectan los problemas que detienen el progreso econ&oacute;mico en la regi&oacute;n y que, curiosamente, siguen siendo problem&aacute;ticas generales que las autoridades y personas correspondientes no han sabido resolver. Me refiero a cuestiones tales como la espera de lluvias para el riego de las cosechas a&uacute;n no cambiadas a los sistemas de irrigaci&oacute;n hidr&aacute;ulicas, cuando Eisen afirma que "nadie puede vivir solamente del clima" o del cambio de la econom&iacute;a artesanal de frutas como el higo y el d&aacute;til, a una exportaci&oacute;n a gran escala a Norteam&eacute;rica y &#45;por qu&eacute; no&#45; a todo el mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El viaje de North</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">North, en su papel de antrop&oacute;logo y lector de los escritos antiguos de colonizadores y misioneros, se deja atrapar en el juego del imaginario, de lo que cre&iacute;a saber antes y despu&eacute;s de trazar su viaje sobre el norte de la pen&iacute;nsula bajacaliforniana.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Centrado en descubrir los secretos ocultos de las culturas aut&oacute;ctonas del hoy estado de Baja California, nos conduce a un mundo lleno de gente que, como fantasmas, aparecen ante nuestros ojos en las diversas fotograf&iacute;as que iluminan el libro que rese&ntilde;o. Culturas cazadoras&#45;recolectoras que sobrevivieron a los estragos de la vida misional y que hasta 1908, fecha en que North los conoci&oacute;, lograron existir para, ir&oacute;nicamente, ser analizados y conocidos por un antrop&oacute;logo un tanto improvisado que se interes&oacute; en ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las &uacute;ltimas tribus peninsulares fueron su objeto de estudio. Los cucap&aacute;s, catarinos, yumanos, kiliwuas, pai pai y los diegue&ntilde;os, son presentados ante nuestra mirada por el novel antrop&oacute;logo. En <i>Por tierras inh&oacute;spitas y desconocidas,</i> North nos revela las estructuras f&iacute;sicas, los usos, los trabajos y la cultura de estas tribus que &eacute;l denomina aut&oacute;ctonas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como cualquier otro buscador de tesoros, North descubre m&aacute;s de uno durante el acontecer de su viaje. Los petroglifos que encontr&oacute; casi por casualidad los describe con gran asombro y emoci&oacute;n. Conforme los percibe, los coloca en su mundo razonable. As&iacute;, los petroglifos que descubri&oacute; los convierte, en su escrito, en un reloj de arena o en s&iacute;mbolos que, a su vista, parecieron fenicios o babilonios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las aportaciones de Eisen y de North, en mi opini&oacute;n, son dignas de atenci&oacute;n para aquellos que quieran acercarse a las inh&oacute;spitas tierras de Baja California, pero tambi&eacute;n, para quienes prefieran estudiar m&aacute;s a fondo los procesos que en ella se han desarrollado. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es esta una lectura apasionante que en menos de cien p&aacute;ginas nos atrapa y nos transporta ante paisajes, poblados y personas que nos hacen reconocer a otros y a nosotros mismos; todo esto lo he percibido entre las l&iacute;neas que llenan las p&aacute;ginas de este libro.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, esta obra nos invita a viajar por los lugares que en ella se anuncian, ret&aacute;ndonos a visualizar de distinta forma lo que nos rodea y explorar con un nuevo enfoque lo que antes ya hab&iacute;amos le&iacute;do.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a Servando Ortoll y a la participaci&oacute;n puntual de Mario Alberto Maga&ntilde;a, <i>Por tierras inh&oacute;spitas y desconocidas</i> nos deja de herencia la responsabilidad enorme de convertirnos, a los bajacalifornianos del sur y del norte, en los pr&oacute;ximos viajeros que escriban y sientan de nuevas formas la pen&iacute;nsula, el pa&iacute;s y hasta el mundo entero.</font></p>      ]]></body>
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