<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-1191</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Culturales]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Culturales]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-1191</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma de Baja California, Instituto de Investigaciones Culturales-Museo]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-11912010000100009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El "ser" femenino y la diferencia sexual]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martínez Lozano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Consuelo Patricia]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>6</volume>
<numero>11</numero>
<fpage>192</fpage>
<lpage>200</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-11912010000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-11912010000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-11912010000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El "ser" femenino y la diferencia sexual</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Consuelo Patricia Mart&iacute;nez Lozano</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><i><b>Fil&oacute;sofos y mujeres</b></i><b>, Wanda Tommasi, Narcea Ediciones, Espa&ntilde;a, 2002</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace muchos a&ntilde;os le&iacute; por primera vez algunos poemas de Rosario Castellanos. En general, qued&eacute; muy impresionada y conmovida (sensaci&oacute;n que a&uacute;n perdura cada vez que leo a Castellanos), especialmente con el poema "Meditaci&oacute;n en el umbral" y sus dos frases finales que aluden a la necesidad imperiosa de una b&uacute;squeda del "Ser" femenino, un ser diferente, desconocido, m&aacute;s all&aacute; de los esquemas y roles sociohist&oacute;ricos&#45;culturales impuestos y aprehendidos por las mujeres: "Otro modo de ser humano y libre./Otro modo de ser". En cierta forma, me parece, aquellas palabras han tenido una importante influencia en mi vida en muchos sentidos, y a lo largo de los a&ntilde;os he podido corroborar su actualidad y trascendencia. Esto se ha hecho evidente, de nueva cuenta, al leer el libro escrito por Wanda Tommasi: "Fil&oacute;sofos y mujeres". Ese "otro modo de ser humano y libre", Tommasi (fil&oacute;sofa italiana y acad&eacute;mica en la Universidad de Verona) lo describe y analiza a trav&eacute;s de la historia del pensamiento filos&oacute;fico y de la manera en que, a lo largo del tiempo, se ha configurado e interpretado la diferencia sexual, es decir, la manera en que hombres y mujeres perciben y explican, en distintas &eacute;pocas, el "ser" mujer, lo femenino.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tommasi arranca su an&aacute;lisis con una explicaci&oacute;n clara, sencilla y concisa de un planteamiento te&oacute;rico respecto al estudio de las mujeres: la diferencia sexual; perspectiva que, al parecer, ha tenido particular relevancia en el entorno acad&eacute;mico europeo, y que, de alguna manera, se erige como una especie de contraparte de los llamados "estudios de g&eacute;nero". Esto porque Tommasi establece una distinci&oacute;n entre, por un lado, lo que llama y se conoce desde hace a&ntilde;os como la perspectiva del gender, que lleva, seg&uacute;n Tommasi, como estandarte principal la b&uacute;squeda de la igualdad entre los sexos, y por otro, la denominada diferencia sexual, que parte de una postura conceptual en la que se busca enfatizar, justamente, la diferencia: lo que hace a una mujer distinta del var&oacute;n, en un sentido no s&oacute;lo f&iacute;sico, biol&oacute;gico (externo), sino tambi&eacute;n en t&eacute;rminos de la "esencia", del pensamiento femenino (lo interno), de las formas propias de las mujeres de entender, percibir y "estar" en el mundo. Para Tommasi, la perspectiva de g&eacute;nero es parcial o incompleta porque, seg&uacute;n su postura, s&oacute;lo atiende o explica lo femenino a partir de las configuraciones culturales&#45;sociales&#45;hist&oacute;ricas que han determinado el "deber ser" de las mujeres, aunque, evidentemente, no puede negar que esto ha ocurrido realmente: lo femenino es una construcci&oacute;n social&#45;cultural (como tambi&eacute;n lo ha sido lo masculino). Sin embargo, lo que Tommasi rechaza no es tanto dicha premisa te&oacute;rica del g&eacute;nero (que como se&ntilde;alar&eacute; m&aacute;s adelante ella misma no puede negar ni anular en sus propios planteamientos), sino el que la perspectiva de g&eacute;nero (digamos, en t&eacute;rminos acad&eacute;micos te&oacute;ricos), seg&uacute;n Tommasi, se identifica con una lucha de las mujeres, en la pr&aacute;ctica (mediante los principales y m&aacute;s significativos movimientos feministas), por la igualdad ante los varones. Para Tommasi, esta b&uacute;squeda de igualdad en que se han concentrado diversas etapas y corrientes del feminismo constituye una especie de trampa del androcentrismo: la igualdad trae expl&iacute;cita la pretensi&oacute;n de querer ser igual a los varones, por lo que, nuevamente, el ideal simb&oacute;lico masculino es el modelo preponderante a seguir, lo deseable, lo que est&aacute; bien, lo que es preciso perseguir y alcanzar. Por lo tanto, se niegan o desde&ntilde;an autom&aacute;ticamente los aspectos que se adjudican a lo femenino, identific&aacute;ndolos simb&oacute;licamente y de manera inmediata con los esquemas de subordinaci&oacute;n impuestos a las mujeres. En este sentido, la esencia de lo femenino queda desprestigiada como parte medular de la aceptaci&oacute;n&#45;sumisi&oacute;n del dominio masculino. Tommasi apunta que este rechazo de la diferencia (lo que hace o constituye lo femenino) en b&uacute;squeda de la igualdad ha sido un error y una manera contradictoria de reivindicar la supremac&iacute;a de lo masculino; una forma de ox&iacute;moron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de estos planteamientos, Tommasi elabora una descripci&oacute;n y an&aacute;lisis de la percepci&oacute;n de esta diferencia sexual a lo largo de la historia en el pensamiento filos&oacute;fico occidental. Estructura su disertaci&oacute;n recorriendo en forma lineal, cronol&oacute;gicamente, ciertas etapas importantes del pensamiento filos&oacute;fico mediante la exposici&oacute;n de los planteamientos de algunos de sus personajes m&aacute;s representativos en torno a la diferencia sexual; esto es, la manera en que fil&oacute;sofos y pensadores, hombres y mujeres (pero, evidentemente, en mayor medida varones), han delineado, concebido e interpretado la "esencia" del ser femenino respecto a (o en disparidad con) lo varonil, el "ser" hombre. As&iacute;, inicia con la cultura griega retomando a Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles; despu&eacute;s aborda la etapa medieval concentr&aacute;ndose en la postura de la Iglesia Cat&oacute;lica y las perspectivas de Tertuliano, Agust&iacute;n de Hipona y Tom&aacute;s de Aquino, haciendo particular &eacute;nfasis en la importancia de la presencia en la Iglesia Cat&oacute;lica de las m&iacute;sticas y profetisas de este periodo, como Hildegarda de Bingen y Margarita Porete, y de Teresa de &Aacute;vila en el siglo XVI. Posteriormente, Tommasi aborda la Edad Moderna y los planteamientos de la Ilustraci&oacute;n a trav&eacute;s del pensamiento de Descartes, Rousseau, Kant y Mary Wollstonecraft con su conformaci&oacute;n de los derechos de las mujeres. De esta manera, pasa al siglo XIX con Hegel, Feuerbach y Charles Fourier, para dar paso a la mirada de los representantes de la tradici&oacute;n marxista: Engels y Marx. Aqu&iacute; Tommasi destaca tambi&eacute;n los planteamientos de mujeres pensadoras vinculadas a la corriente materialista, como Flora Trist&aacute;n y Alexandra Kollontaj. Asimismo, dentro de este periodo, Tommasi enfatiza la perspectiva de la diferencia sexual seg&uacute;n lo expuesto por Schopenhauer, Kierkergaard y Nietzsche. Finalmente, en el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de su texto, Tommasi elabora un an&aacute;lisis de la perspectiva de fil&oacute;sofas y literatas de diversas etapas del siglo XX, como Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Simone Weil, Hanna Harendt, Mar&iacute;a Zambrano y Luce Irigaray.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, el texto de Tommasi es de gran trascendencia e inter&eacute;s, incluso sensiblemente revelador, no s&oacute;lo para las mujeres. Ello se logra, en cierta forma, porque el libro est&aacute; escrito de manera concreta, din&aacute;mica y accesible, sin la densidad o el falso misterio y aburrida lejan&iacute;a con que suele cubrirse a los t&oacute;picos que abordan la filosof&iacute;a, el pensamiento o la disertaci&oacute;n te&oacute;rica. Tampoco es un alegato rampl&oacute;n con pretensiones eruditas o una llana documentaci&oacute;n variada de la ya sabida misoginia hist&oacute;rica. De hecho, Tommasi intenta ser moderada; apunta que el pensamiento filos&oacute;fico prefiere denominarlo como "androc&eacute;ntrico" y no generalizarlo como "mis&oacute;gino". Advierte que este t&eacute;rmino s&oacute;lo lo atribuye, concretamente, a Tertuliano y Schopenhauer. Para Tommasi, en ambos fil&oacute;sofos s&iacute; existen evidentes odio y aversi&oacute;n hacia las mujeres. Incluso resulta gracioso c&oacute;mo Tommasi alude a la "encarnizada misoginia" y la "rabieta" que hace Schopenhauer para argumentar contra la atracci&oacute;n de los varones hacia las mujeres, atracci&oacute;n "de la que &eacute;l no qued&oacute; inmune en absoluto" (p. 160). No obstante, a lo largo de su exposici&oacute;n Tommasi acepta, de alguna manera, que la mayor&iacute;a de los pensadores varones van m&aacute;s all&aacute; de una estructuraci&oacute;n del pensamiento basados en una mera idea androc&eacute;ntrica para acercarse a un manifiesto desprecio rencoroso hacia lo femenino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, a lo largo del texto podemos atisbar la manera en que los fil&oacute;sofos han intentando conceptuar, describir, explicar, disertar o determinar las caracter&iacute;sticas del "ser" mujer, de lo femenino: los trazos de la diferencia sexual. Atendiendo a lo expuesto en el libro, bien podr&iacute;amos pensar que, a lo largo de la historia, a las mujeres se les ha dicho de todo (aludiendo por lo general, casualmente, a lo menos favorecedor): var&oacute;n fallido (Arist&oacute;teles); seres que buscan llevar a la pr&aacute;ctica, de manera fr&iacute;vola, una "cong&eacute;nita gana de placer", lo que las hace "c&oacute;mplices del diablo" (Tertuliano); ser defectuoso e incompleto (Tom&aacute;s de Aquino); ni&ntilde;os grandes, es decir, una especie de ente inacabado, intermedio entre el ni&ntilde;o y el hombre que no llega a conformar un verdadero ser humano, adem&aacute;s de tener una "instintiva" e "indestructible tendencia a mentir" (Schopenhauer); un ser d&eacute;bil, enfermo, mudable e inconstante (Nietzsche) (pp. 53170), etc&eacute;tera. Pero m&aacute;s all&aacute; de recopilar estos planteamientos sobre la desvalorizaci&oacute;n de las mujeres que, digamos, ya son vox populi y que han sido m&aacute;s o menos documentados, Tommasi alude a diversas tendencias y puntos de vista que las y los fil&oacute;sofos han desarrollado en torno a pensar lo femenino y los factores hist&oacute;ricos que enmarcan (o influyen en) su pensamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, considero importante extraer algunos puntos de inter&eacute;s que aborda Tommasi: la recurrencia en la perspectiva de los fil&oacute;sofos a discurrir, en diversos sentidos, sobre la capacidad biol&oacute;gica de procreaci&oacute;n de la mujer: verbigracia, en Plat&oacute;n, el apropiarse de la facultad de parir en t&eacute;rminos de oponer esta caracter&iacute;stica biol&oacute;gica femenina con la capacidad "natural" del var&oacute;n para generar ideas. En palabras de Tommasi:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...la procreaci&oacute;n en los cuerpos, la que hace que las mujeres conciban y den a luz, se considera claramente inferior a la del esp&iacute;ritu, dentro la cual son los varones los que conciben y paren, entre s&iacute;, ideas y discursos. No se podr&iacute;a expresar mejor la homosexualidad socio&#45;simb&oacute;lica&#45;masculina (p. 49).</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto bajo el cual los pensadores han reflexionado sobre lo femenino tiene que ver con el amor, la atracci&oacute;n y el deseo sexual; as&iacute; como con la visi&oacute;n de la mujer como d&eacute;bil, fr&aacute;gil y con inclinaci&oacute;n "natural" a la subordinaci&oacute;n y la abnegaci&oacute;n, que s&oacute;lo puede tener presencia (llegar a "ser") en funci&oacute;n&#45;relaci&oacute;n con lo masculino, esto es, que una mujer s&oacute;lo puede ser definida a partir del var&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llaman la atenci&oacute;n de manera particular dos puntos atinada&#45;mente explicados por Tommasi: 1) La presencia fundamental de las mujeres dentro de la m&iacute;stica, como un espacio de expresi&oacute;n, de pensamiento y pr&aacute;ctica, en el que pod&iacute;an tener incluso una voz p&uacute;blica que fuera reconocida y respetada, sobre todo en un periodo hist&oacute;rico como la Edad Media y en siglos posteriores (como el XVI en el caso de Teresa de &Aacute;vila), caracterizados por el poder controlador, com&uacute;nmente feroz y b&aacute;rbaro, de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica, que encontr&oacute; en la poblaci&oacute;n femenina un especial &aacute;mbito para cebar su yugo e imposici&oacute;n. La vida conventual, entorno clave en el que surgen y se expresan las m&iacute;sticas y profetisas, constituy&oacute; durante siglos, al parecer y en algunos casos, quiz&aacute; parad&oacute;jicamente, un territorio en el que pod&iacute;an canalizarse, m&aacute;s all&aacute; de los muros del convento, las inquietudes, los planteamientos y la conformaci&oacute;n del pensamiento femenino. 2) El marxismo como primera corriente filos&oacute;fica que piensa y diserta sobre la dominaci&oacute;n de las mujeres, y en la que, adem&aacute;s, tambi&eacute;n ellas encuentran lugar y contribuyen al desarrollo de dicha filosof&iacute;a. En este sentido, me permitir&iacute;a a&ntilde;adir que tambi&eacute;n el marxismo configura una explicaci&oacute;n de la subordinaci&oacute;n femenina como parte de una serie de disposiciones creadas socialmente que se gestan dentro (y en funci&oacute;n) de un sistema econ&oacute;mico&#45;social capitalista de explotaci&oacute;n y opresi&oacute;n. De esta manera, el marxismo ha constituido un aporte fundamental al estudio y entendimiento de las dimensiones sociales hist&oacute;ricas en la conformaci&oacute;n de la dominaci&oacute;n masculina y ha sido un cauce para visibilizar la presencia femenina en el pensamiento social filos&oacute;fico. Por otro lado, considero importante resaltar el cuidado y &eacute;nfasis de Tommasi al explicar, en su cap&iacute;tulo final, las perspectivas de pensadoras como Virginia Woolf, Mar&iacute;a Zambrano y Luce Irigaray, con las que coincide en la mayor parte de sus planteamientos. Asimismo, es evidente la admiraci&oacute;n que le provocan las figuras de Simone Weil y Hanna Harendt, de quienes hace una descripci&oacute;n casi emotiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, a mi juicio, es pertinente elaborar algunos se&ntilde;alamientos respecto a la diferencia sexual y su aparente dicotom&iacute;a con la perspectiva de g&eacute;nero planteada por Tommasi. Me parece que Tommasi confunde un poco las bases de la teor&iacute;a de g&eacute;nero con los reclamos y tendencias de ciertos movimientos feministas, principalmente de los sesenta y setenta del siglo XX. Esta confusi&oacute;n conduce a evadir las sutilezas entre los t&eacute;rminos "equidad", "diversidad" e "igualdad" en los derechos de las mujeres y contra la discriminaci&oacute;n. Para Tommasi, la idea de igualdad est&aacute; invariablemente asociada a un reclamo radical y primigenio del feminismo: la lucha de las mujeres por ser igual a los hombres, ser tanto o m&aacute;s que ellos, lo que implica una virilizaci&oacute;n de lo femenino, una renuncia a la diferencia sexual. Sin embargo, en realidad, la perspectiva acad&eacute;mica de g&eacute;nero, al menos en M&eacute;xico, ha rebasado en mucho esta idea "anti&#45;femenina", por decirlo de alg&uacute;n modo, de comprender la igualdad. Justamente, la perspectiva de la equidad, considero, se ha perfilado con el intento de arribar al justo acceso y ejercicio de derechos a partir de (y considerando a) la diferencia entre hombres y mujeres, en un entorno de diversidad cultural y sexual. Una divergencia m&aacute;s clara entre g&eacute;nero y diferencia sexual estribar&iacute;a, quiz&aacute;, en que el g&eacute;nero no es una l&iacute;nea te&oacute;rica dedicada ex profeso al estudio de y sobre las mujeres, en tanto que la idea de diferencia sexual que Tommasi describe s&iacute; parece ubicar a las mujeres y lo femenino como &uacute;nico objeto de estudio.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, Tommasi elude explicar la trascendencia de las configuraciones sociales en la comprensi&oacute;n de la esencia de lo femenino. &iquest;C&oacute;mo puede dilucidarse, con la mayor certeza posible, qu&eacute; aspectos del "ser" femenino no se han conformado, en mayor o menor medida, bajo los esquemas simb&oacute;licos creados culturalmente? Aunque Tommasi intente dejarlo de lado, es inevitable traer a escena la fuerza de lo simb&oacute;lico&#45;cultural en la construcci&oacute;n de lo que entienden y viven las personas como "propio" de hombres y mujeres. En su visi&oacute;n de la diferencia, Tommasi desarrolla en su texto, de manera no expl&iacute;cita pero que puede atisbarse, una percepci&oacute;n dicot&oacute;mica del ser masculino en contraposici&oacute;n a lo femenino, en un estilo que recuerda bastante la explicaci&oacute;n estructuralista de las relaciones hom&oacute;logas de contrarios (alto/bajo, seco/h&uacute;medo, hombre/mujer) que constituyen, justamente, un lente b&aacute;sico explicativo de los estudios de g&eacute;nero. Esto es, pareciera que, seg&uacute;n la idea de la diferencia sexual expuesta por Tommasi, las mujeres poseen una esencia opuesta a lo masculino. Bajo esta misma l&iacute;nea, la perspectiva de Tommasi resultar&iacute;a insuficiente o dudosa para explicar y entender la diversidad sexual: &iquest;c&oacute;mo se explicar&iacute;an la o las esencias de lo homosexual, transg&eacute;nero, transexual o travesti? Finalmente, no hay que perder de vista que Tommasi, al cortar de tajo con la parte cultural, perfila &uacute;nicamente el posible "ser" femenino occidental europeo. En tal caso, cabr&iacute;a preguntarse: &iquest;esta visi&oacute;n es v&aacute;lida para las mujeres (y hombres) de otras culturas? &iquest;La esencia de lo femenino es un&iacute;voca para todas las etnias y grupos sociales en el transcurso del tiempo? Y tambi&eacute;n, &iquest;los varones y las mujeres poseen un ser unilateral, es decir, los hombres no pueden tener una parte de la esencia femenina, y viceversa?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coincido con Tommasi en la existencia del "ser" femenino, y que, en mi opini&oacute;n, conformar&iacute;a no s&oacute;lo una, sino varias y diversas "esencialidades" femeninas. As&iacute;, esta perspectiva te&oacute;rica de la diferencia sexual me parece de importancia cardinal, sobre todo porque considero que la investigaci&oacute;n sobre las mujeres, enmarcada en los estudios de g&eacute;nero, debe tener mayores asideros te&oacute;ricos que vayan m&aacute;s all&aacute; de la explicaci&oacute;n antropol&oacute;gica&#45;cultural o sociol&oacute;gica. En este sentido, la ra&iacute;z filos&oacute;fica de la diferencia sexual es un elemento indispensable para enriquecer el estudio social&#45;antropol&oacute;gico de lo femenino. Me parece tambi&eacute;n, como concluye Tommasi, que la visi&oacute;n, entendimiento, an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n del mundo y la realidad que tienen las mujeres han sido ignorados, anulados y reprimidos hist&oacute;ricamente. Esto conformar&iacute;a, entonces, una esencia de lo femenino que en realidad desconocemos puesto que no se ha permitido su expresi&oacute;n libre y plena; es decir, la presencia y aportes del pensamiento de ese "otro modo de ser humano y libre" que sigue en el silencio y el olvido.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/cultural/v6n11/a9f1.jpg"></font></p>      ]]></body>
</article>
