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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cuauhtémoc Cárdenas: sobre sus pasos]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas: sobre sus pasos</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rhina Roux*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>C&aacute;rdenas Sol&oacute;rzano, C. (2010), <i>Sobre mis pasos,</i> M&eacute;xico: Aguilar</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctora en Ciencia Pol&iacute;tica. Profesora&#45;investigadora de la UAM&#45;Xochimilco. Autora de: (2005), El Pr&iacute;ncipe mexicano. Subalternidad, historia y Estado, M&eacute;xico: Ediciones Era.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reconstruir un trozo de su vida, exponiendo las ra&iacute;ces y razones de su actuar, ideas y convicciones, es la intenci&oacute;n del libro de Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas, <i>Sobre mis pasos.</i> No se trata, precisa su autor, de una autobiograf&iacute;a: no se propone reconstruir la vida &iacute;ntima, personal y familiar de quien escribe, aunque los sentimientos y afectos afloren inevitablemente en su relato. Madurado en diez a&ntilde;os, <i>Sobre mis pasos</i> est&aacute; m&aacute;s bien armado como narraci&oacute;n de una vida p&uacute;blica: una reconstrucci&oacute;n personal y documentada de su pensar, su sentir y su hacer en el &uacute;ltimo medio siglo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde sus recuerdos sobre la disidencia electoral henriquista en 1952 hasta la elecci&oacute;n presidencial de 2006, <i>Sobre mis pasos</i> repasa as&iacute; la participaci&oacute;n de C&aacute;rdenas en acontecimientos de la vida pol&iacute;tica nacional y regional: su presencia en la protesta universitaria de 1954 por el golpe de Estado en Guatemala, la actividad profesional en el proyecto regional de la Cuenca del Rio Balsas, su descubrimiento de la Revoluci&oacute;n cubana triunfante, la organizaci&oacute;n del Movimiento de Liberaci&oacute;n Nacional, su vivencia del movimiento estudiantil de 1968, la gubernatura de Michoac&aacute;n, su enfrentamiento con el r&eacute;gimen y la ruptura con el PRI, su candidatura presidencial y la crisis pol&iacute;tica de 1988, la fundaci&oacute;n del Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica, los a&ntilde;os del salinismo, la campa&ntilde;a presidencial de 1994, sus encuentros y desencuentros con el zapatismo, su experiencia en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de M&eacute;xico y la campa&ntilde;a presidencial del 2000.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos ap&eacute;ndices, incorporados a modo de claves para introducir al lector en una vida y un pensamiento, completan el volumen: el testamento pol&iacute;tico de su padre, escrito con ocasi&oacute;n del sexag&eacute;simo aniversario de la Revoluci&oacute;n mexicana, y una breve cronolog&iacute;a biogr&aacute;fica que ubica en el tiempo su trayectoria personal, profesional y pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; llev&oacute; a este hombre a dedicar diez a&ntilde;os de su vida a reconstruir sus pasos, exponiendo p&uacute;blicamente experiencias, ideas y razones? Quiz&aacute; la respuesta no est&eacute; en la coyuntura, la pol&eacute;mica personal o los avatares cotidianos de la pol&iacute;tica, sino en esos resortes vitales que lo llevaron, cuarenta a&ntilde;os atr&aacute;s, a recolectar y ordenar, para su publicaci&oacute;n, las notas y apuntes personales que su padre, el general L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, hab&iacute;a ido acumulando durante casi sesenta a&ntilde;os en cuadernos y a veces en hojas sueltas: desde sus primeros d&iacute;as como militar revolucionario en 1911, hasta sus &uacute;ltimas notas, escritas pocos d&iacute;as antes de su muerte, el 19 de octubre de 1970. El producto de aquel trabajo apareci&oacute; en 1972 como <i>Apuntes,</i> bajo el sello de la UNAM, dirigida entonces por el rector Pablo Gonz&aacute;lez Casanova.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, en el centenario de la Revoluci&oacute;n mexicana, el hijo del general expone bajo la forma de libro una narraci&oacute;n de su propia participaci&oacute;n, como protagonista u observador, en un trozo de la historia mexicana. Recuerdos, experiencias, notas escritas al calor de los acontecimientos, an&eacute;cdotas, sentimientos, ideas, reflexiones y discursos van tejiendo as&iacute;, a lo largo de 18 cap&iacute;tulos, la trama de una vida p&uacute;blica en que se va revelando, al mismo tiempo, el paisaje de toda una &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una presencia recorre el libro a lo largo de sus p&aacute;ginas: la huella del padre. Esa figura no explica todo, pero ayuda a iluminar y comprender el ser y el hacer de este hombre. Esa influencia no se aprendi&oacute; en los libros de historia o en la revisi&oacute;n de posiciones doctrinarias. Se fue conformando en la experiencia, en la observaci&oacute;n de actitudes y en la convivencia cotidiana: esas que en la vida de cualquier ser humano van modelando la educaci&oacute;n sentimental y moral, nutriendo la personalidad, las convicciones y hasta los rasgos de car&aacute;cter.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De aquella experiencia vital destacan en su relato los viajes, dentro y fuera del pa&iacute;s, acompa&ntilde;ando a su padre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"En abril de 1957, pocas semanas despu&eacute;s de obtener mi t&iacute;tulo de ingeniero civil, realiz&oacute; mi padre una visita a la Tribu Yaqui. En Vicam se encontr&oacute; por primera vez, despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de no haber visitado la regi&oacute;n, con un grupo numeroso de integrantes de la Tribu y sus autoridades tradicionales", escribi&oacute; C&aacute;rdenas rememorando uno de aquellos viajes en que el general C&aacute;rdenas, despu&eacute;s del reparto agrario de 1937, se rencontr&oacute; con el ancestral pueblo rebelde:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa nueva visita a Sonora se encontr&oacute; con un grupo empobrecido, explotado por intervenciones e intromisiones distintas de funcionarios federales y estatales. Seguramente los recuerdos de su actuaci&oacute;n en la zona durante la Revoluci&oacute;n, las disposiciones que tom&oacute; desde la presidencia a favor de la Tribu, desvirtuadas por los reg&iacute;menes posteriores, y mil recuerdos m&aacute;s, hicieron que cuando se vio frente a los yaquis, a los que sent&iacute;a como parte de s&iacute; mismo, lo llenaran de dolor y por unos momentos se le cerr&oacute; la garganta y se le rasaron los ojos. Eso constituy&oacute; una de las impresiones m&aacute;s fuertes que yo haya recibido de &eacute;l, quien como nadie sab&iacute;a controlar sus emociones. Por largo rato sent&iacute; un apretado nudo en la garganta (p. 37).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Qued&oacute; tambi&eacute;n en su recuerdo el encuentro con la Revoluci&oacute;n cubana reci&eacute;n triunfante cuando, en julio de 1959, visit&oacute; Cuba acompa&ntilde;ando a su padre, invitado a los festejos de la Revoluci&oacute;n. Y qued&oacute; tambi&eacute;n registrada en su memoria, en los d&iacute;as de una estancia de trabajo en Par&iacute;s, la imagen impresa de su padre, trepado en el toldo de un auto en pleno Z&oacute;calo de la ciudad de M&eacute;xico, hablando a los universitarios que protestaban contra la invasi&oacute;n norteamericana de Cuba. Sobre aquella experiencia, cargada de significados, C&aacute;rdenas relata:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al llegar a M&eacute;xico se estaban dando los &uacute;ltimos combates que culminaron con la derrota de la invasi&oacute;n de Bah&iacute;a de Cochinos. Me enter&eacute;, tambi&eacute;n, de las muchas vicisitudes por las que mi padre hab&iacute;a pasado tratando de ir a Cuba, a solidarizarse activamente en la defensa de la soberan&iacute;a e integridad de aquel pa&iacute;s, que el gobierno mexicano impidi&oacute; de manera absoluta, al cancelar los vuelos comerciales y al prohibir la salida hacia Cuba de aviones privados. Por otro lado, en las pl&aacute;ticas en casa sobre los acontecimientos de esos d&iacute;as, supe, en relaci&oacute;n con la foto que hab&iacute;a visto en el peri&oacute;dico de Par&iacute;s, que un grupo de j&oacute;venes universitarios hab&iacute;a invitado a la manifestaci&oacute;n que programaban terminar en el Z&oacute;calo y que mi padre, por su lado, hab&iacute;a recibido informaci&oacute;n de que el gobierno pretend&iacute;a impedirla haciendo uso de la violencia contra los manifestantes. Esto &uacute;ltimo, estoy cierto, fue definitivo para que mi padre asistiera en esa ocasi&oacute;n al Z&oacute;calo. Habl&oacute;, como vi en la fotograf&iacute;a de la prensa francesa, desde el capacete de un auto, sin micr&oacute;fono, ante una multitud sentada en el piso, que en absoluto silencio lo escuch&oacute; con gran atenci&oacute;n. Me contaron amigos que asistieron, que fue un acto impresionante, profundamente impactante, que mostr&oacute; la gran solidaridad de los sectores progresistas de M&eacute;xico y sobre todo de los j&oacute;venes con la Revoluci&oacute;n entonces naciente (pp. 54&#45;55).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de las notas personales del general significar&iacute;a sin embargo un redescubrimiento del padre ya ausente. Sobre aquella experiencia, el hijo del general, con emoci&oacute;n y respeto, rememora:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empezar a leer, adentrarme en sus escritos, poner en ellos mi atenci&oacute;n y hacer de ellos mi lectura principal por alrededor de un a&ntilde;o, fue una experiencia extraordinaria y maravillosa. Conoc&iacute;a muy de cerca a mi padre, su forma de ser, de reaccionar ante circunstancias determinadas, hab&iacute;a convivido con &eacute;l en casa, a solas y acompa&ntilde;ado, en visitas que hac&iacute;a a algunas personas o a ciertos sitios, en innumerables viajes, pero nunca imagin&eacute; la riqueza que me dar&iacute;a leer sus apuntes. A trav&eacute;s de sus escritos encontr&eacute; su amor e identidad con mi madre, su cuidado al relatar las impresiones de alguna persona o alg&uacute;n acontecimiento para no herir sentimientos y menos prestigios; la firmeza de sus ideas y convicciones, las explicaciones de por qu&eacute; se hab&iacute;an dado acercamientos y distanciamientos o rupturas, lo encontr&eacute; tal como &eacute;l era, como lo conoc&iacute;a, pero reafirmando ante m&iacute; sus cualidades y valores, su humanismo y su grandeza (pp. 120&#45;121).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una corriente de ideas conformadora del Estado mexicano va dibuj&aacute;ndose as&iacute; claramente como herencia a lo largo de las p&aacute;ginas. Ese ideario, nutrido en la intensa actividad material e intelectual de la Revoluci&oacute;n mexicana y en las luchas de los a&ntilde;os veinte y treinta (en las resistencias de las comunidades agrarias, la organizaci&oacute;n sindical, la disputa por el petr&oacute;leo y el apoyo a la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola), permite comprender las razones y sentimientos de quien escribe. Cuando el tiempo madur&oacute;, ese ideario embon&oacute; con un imaginario popular conformado en la experiencia y en la historia, creando un lenguaje com&uacute;n de protesta y rebeli&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ruptura cardenista de 1988 fue el punto de quiebre y de no retorno del r&eacute;gimen pol&iacute;tico posrevolucionario. Aquella ruptura, producida en la cresta de una oleada de movilizaci&oacute;n social (el terremoto de 1985, la huelga magisterial, el movimiento estudiantil de 1987), abri&oacute; una crisis profunda del r&eacute;gimen. Recuperando el ideario de la Revoluci&oacute;n mexicana, el hijo del general se propuso entonces emprender un viraje en la conducci&oacute;n estatal apelando a la democratizaci&oacute;n del pri, entendida como la apertura a sus militantes del proceso de designaci&oacute;n del candidato presidencial. Desafi&oacute; as&iacute; una de las reglas no escritas de reproducci&oacute;n del poder estatal y de reproducci&oacute;n de la &eacute;lite gobernante: la subordinaci&oacute;n del partido oficial a la designaci&oacute;n presidencial de su sucesor. Esa fue la forma sencilla, pero profunda, en que apareci&oacute; en la superficie la crisis de la relaci&oacute;n estatal mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de tres cap&iacute;tulos, C&aacute;rdenas reconstruye aquellos d&iacute;as exponiendo hechos, razones, sentimientos y reflexiones: desde la gestaci&oacute;n de la Corriente Democr&aacute;tica en 1986 hasta las evidencias del fraude electoral, pasando por su enfrentamiento con la burocracia estatal, el laborioso camino de construcci&oacute;n del Frente Democr&aacute;tico Nacional y sus recorridos por el pa&iacute;s durante la campa&ntilde;a electoral, desmontando de paso aquella interpretaci&oacute;n que vio en el movimiento cardenista un fen&oacute;meno arcaico, nost&aacute;lgico y acotado regionalmente a ciertas zonas de la geograf&iacute;a nacional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un di&aacute;logo impl&iacute;cito se fue creando en la campa&ntilde;a electoral, poniendo en conexi&oacute;n las ideas y visiones del dirigente con la memoria, la experiencia y la imagen de futuro de la multitud. As&iacute; se fue conformando el discurso propio y novedoso de aquella insubordinaci&oacute;n nacional, viejo y nuevo a la vez y por todos compartido. De esta conexi&oacute;n, inasible para otras miradas, escribi&oacute; C&aacute;rdenas al describir su encuentro con los habitantes de La Laguna:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mucho hubo, en la respuesta de la regi&oacute;n, de gratitud hacia mi padre, pero en esta ocasi&oacute;n hab&iacute;a algo m&aacute;s. Si bien su recuerdo estaba por encima de cualquier otro sentimiento, lo que se reflejaba no s&oacute;lo en las expresiones de cari&ntilde;o sino tambi&eacute;n en las posiciones pol&iacute;ticas firmes y de avanzada, la contundencia y la fuerza de los actos, la alegr&iacute;a y la esperanza de un cambio y la decisi&oacute;n evidente de luchar mostraban una diferencia cualitativa en la participaci&oacute;n de la gente en la campa&ntilde;a.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al dejar La Laguna iba yo con la convicci&oacute;n &iacute;ntima de que la candidatura hab&iacute;a calado hondo en las conciencias y la segu&iacute; encontrando en la intensa participaci&oacute;n que se empez&oacute; a manifestar en otras partes, en las que no exist&iacute;an los antecedentes pol&iacute;ticos de la Comarca Lagunera (pp. 227&#45;228).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desbordado mitin en Ciudad Universitaria, el 26 de mayo de 1988, confirm&oacute; aquella intuici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el imaginario colectivo lo que se expresaba era en realidad un doble movimiento: de recuperaci&oacute;n del pasado cardenista, s&iacute;, pero a la vez de ruptura con las pr&aacute;cticas propias de la "revoluci&oacute;n institucionalizada": la cr&iacute;tica a la antidemocracia, al fraude electoral y la corrupci&oacute;n; un cuestionamiento embrionario del corporativismo expresado en un rechazo al acarreo y a la coacci&oacute;n para votar a favor del PRI y al hostigamiento que significaba estar en la oposici&oacute;n y, por &uacute;ltimo, un rechazo al clientelismo como norma de funcionamiento de las organizaciones sociales ligadas al aparato estatal.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de distancia, Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas no s&oacute;lo reconstruye la cr&oacute;nica de aquellas jornadas. Expone tambi&eacute;n las razones y circunstancias de un dirigente pol&iacute;tico en momentos de decisiones cruciales: una de ellas, considerando la d&eacute;bil estructura organizativa del movimiento y la ausencia de se&ntilde;ales de inconformidad en las fuerzas armadas, la de no abandonar la v&iacute;a constitucional de la protesta, ante la consumaci&oacute;n del fraude y la usurpaci&oacute;n del mando estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La insubordinaci&oacute;n electoral de 1988 no logr&oacute; contener la destrucci&oacute;n de los lazos protectores arrancados por la Revoluci&oacute;n mexicana y consagrados en su texto constitucional: la desaparici&oacute;n jur&iacute;dica del ejido, el desmantelamiento de contratos colectivos de trabajo, la integraci&oacute;n subordinada a Estados Unidos, el desmantelamiento de la estructura productiva estatal y el despojo de los bienes naturales como patrimonio com&uacute;n del pueblo mexicano. Empuj&oacute; en cambio la mutaci&oacute;n del r&eacute;gimen pol&iacute;tico, cuyo engranaje metalegal hab&iacute;a funcionado sin alteraciones durante casi cincuenta a&ntilde;os. El socavamiento del monopolio estatal de las gubernaturas iniciado en 1989, la p&eacute;rdida de la mayor&iacute;a pri&iacute;sta en la C&aacute;mara de Diputados en las elecciones de 1997, la elecci&oacute;n de C&aacute;rdenas como Jefe de Gobierno de la ciudad de M&eacute;xico, la conformaci&oacute;n de un nuevo sistema de partidos pol&iacute;ticos y la alternancia presidencial en 2000 fueron acontecimientos que confirmaron que la ruptura cardenista de 1988 no s&oacute;lo hab&iacute;a significado una disputa interna del pri, sino el anuncio de un cambio de &eacute;poca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El 12 de diciembre de 2008, a las 11:25 de la ma&ntilde;ana, falleci&oacute; mi madre", escribi&oacute; C&aacute;rdenas en su cap&iacute;tulo final: "Fue un golpe duro, muy duro. Un hueco, sentimientos que se remueven cada vez que se hace un recuerdo cari&ntilde;oso de ella. Fueron penosos sus &uacute;ltimos d&iacute;as, en los que se fue apagando poco a poco, sin perder la lucidez. Su recuerdo cari&ntilde;oso y el ejemplo de su vida estar&aacute;n siempre presentes en m&iacute;". Aparece entonces la voz del nieto, el Cuate, dibujando el retrato de su abuela, do&ntilde;a Amalia:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la memoria de Amalia, que es magia pura y buena, he podido estar presente aquel 3 de junio de 1928 en que un joven general la vio por primera vez en Tac&aacute;mbaro &#91;...&#93; Su magia me llev&oacute; con ella a tantos y tan distintos lugares que me ha permitido verla poniendo a mi padre reci&eacute;n nacido dentro de la caja de un abrigo mientras llegaba su primera cuna. La acompa&ntilde;&eacute; en la casa mientras mi abuelo tomaba posesi&oacute;n en el Estadio Nacional y juntos visitamos a la viuda de Leon Trotsky quien la recibi&oacute; siempre con flores. La vi sonriente, feliz y conmovida en Bellas Artes, aquel martes 12 de abril de 1938 en el que miles de personas comenzaron a llegar hasta ella para contribuir con el pago de las deudas que gener&oacute; la expropiaci&oacute;n petrolera.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su magia me ha dejado verla solidaria lo mismo con los ferrocarrileros que con los electricistas de Galv&aacute;n, triste por la muerte de Genaro V&aacute;zquez Rojas e indignada por el asesinato de Rub&eacute;n Jaramillo y su familia. Por su magia viv&iacute; la emoci&oacute;n del triunfo de la Revoluci&oacute;n cubana y la vi enojada por la irrupci&oacute;n del ej&eacute;rcito en la Universidad Michoacana en 1966 y marchar silenciosa en 1968.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de mediados de los a&ntilde;os setenta lo de ella ha seguido siendo magia y lo m&iacute;o es simple memoria. Vietnam, Chile, Nicaragua, el 88, Chiapas, en fin, innumerables lugares y acontecimientos donde ha estado presente siempre defendiendo sus principios y cuidando y perpetuando el legado del hombre con el que comparti&oacute; gran parte de su vida y sus anhelos, L&aacute;zaro C&aacute;rdenas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; sigue?, se plantea Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas a modo de interrogante en las &uacute;ltimas p&aacute;ginas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La nueva expansi&oacute;n universal del reino de la mercanc&iacute;a termin&oacute; de destruir los fundamentos materiales, jur&iacute;dicos y culturales de una relaci&oacute;n estatal tejida en la experiencia y la mentalidad de los seres humanos antes que en los textos escritos. En su lugar no asoma, sin embargo, una Rep&uacute;blica de ciudadanos aut&oacute;nomos regida por el gobierno impersonal de la ley, sino la desintegraci&oacute;n del mando estatal y el desmoronamiento del andamiaje en que se sosten&iacute;a la unidad pol&iacute;tica. Desamparo, impunidad, migraciones b&iacute;blicas, la fragmentaci&oacute;n del territorio nacional en m&uacute;ltiples se&ntilde;or&iacute;os regionales controlados por caciques y bandas del narcotr&aacute;fico y una espiral de violencia descontrolada se apoderan entonces de la escena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En medio de la cat&aacute;strofe, C&aacute;rdenas propone no la restauraci&oacute;n de un pasado que se ha ido para siempre, excepto como herencia com&uacute;n de todos nosotros. Propone m&aacute;s bien, en este nuevo tiempo, imaginar la recuperaci&oacute;n de las antiguas reglas protectoras del mundo humano en la modernidad de la ciudadan&iacute;a y los derechos universales: democracia participativa (y no s&oacute;lo electoral), estado de derecho, el rescate de la soberan&iacute;a, la integraci&oacute;n latinoamericana, la recuperaci&oacute;n de la &eacute;tica en la conducci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Largos e insospechados ser&aacute;n los senderos que nos permitan salir del Diluvio y construir una Rep&uacute;blica fundada en la libertad, la fraternidad y la justicia. Pero es condici&oacute;n humana que aqu&iacute;, como en la historia acumulada en generaciones pasadas, la experiencia cardenista no quede perdida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Una lectura complementaria del relato de C&aacute;rdenas, reveladora del &aacute;nimo y del imaginario que rodearon la campa&ntilde;a electoral de 1988, es la de los cientos de cartas entregadas en mano al candidato durante su campa&ntilde;a por todo el pa&iacute;s: un memorial de sentimientos y agravios ordenado y clasificado en: Gilly A. (coord.) (1989), <i>Cartas a Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas,</i> M&eacute;xico: Era.</font></p>     ]]></body>
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