<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-0063</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Andamios]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Andamios]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-0063</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-00632011000100015</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sobre la transmisión y el sujeto]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aguilar Rivero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mariflor]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Facultad de Filosofía y Letras Colegio de Filosofía]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<volume>8</volume>
<numero>15</numero>
<fpage>399</fpage>
<lpage>402</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632011000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-00632011000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-00632011000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Sobre la transmisi&oacute;n y el sujeto</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mariflor Aguilar Rivero<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Oliva, Carlos, <i>Relatos. Dial&eacute;ctica y hermen&eacute;utica de la modernidad</i>, M&eacute;xico: Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), (Colecci&oacute;n Seminarios), 2009.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>*</sup> <i>Profesora de carrera del Colegio de Filosof&iacute;a, Facultad de Filosof&iacute;a y Letras (FFYL), UNAM. Doctora en Filosof&iacute;a por la FFYL, UNAM</i>. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mariflor@servidor.unam.mx" target="_blank">mariflor@servidor.unam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comienzo leyendo una confesi&oacute;n del autor: "Todo el trabajo se fue bordando sobre una tesis capital de Hans&#150;Georg Gadamer: la verdad se encuentra en el pasado, expl&iacute;citamente en lo que sin dejar de ser pasado continua aconteciendo" (p. 26). Y sigue: "la idea es de Hegel, quien dibuj&oacute; en su fenomenolog&iacute;a el mundo del esp&iacute;ritu occidental. Al hacerlo, cancel&oacute; los mundos pasados, pero a la vez, en tanto estaban descritos, ya eran presencia negativa y ataque constante a la pretensi&oacute;n absoluta del presente &#91;...&#93;" (p. 26).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con estilo ensay&iacute;stico, el fil&oacute;sofo Carlos Oliva da cuenta de algunos de los m&aacute;s agudos problemas de la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea, logrando que hasta la dif&iacute;cil relaci&oacute;n hegeliana entre sustancia y sujeto, se vea como un tema cotidiano de nuestro presente. Me gusta la idea de pensar que as&iacute; como H.&#150;G. Gadamer logr&oacute; convencer y mostrar de qu&eacute; manera el pasado contin&uacute;a aconteciendo, Carlos Oliva logr&oacute; mostrar el acontecer cotidiano de la filosof&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El volumen que hoy presento versa sobre la <i>transmisi&oacute;n</i>: del pasado que acontece, y de una forma espec&iacute;fica de su transmisi&oacute;n que es la de la norma cl&aacute;sica que, seg&uacute;n se nos dice, es la forma m&aacute;s productiva para la interpretaci&oacute;n del mundo, pero tambi&eacute;n es la que se transmite sin fuerza, sin ejercicio del poder (p. 103), y se materializa en lo que se presenta como ilustre personaje de la primera parte del libro, que es el <i>sensus commmunis</i>, el cual se analiza ampliamente y se articula con otros conceptos que le son afines pero de los que a la vez hay que distinguirlo, lo que el autor hace en un delicado trabajo de artesan&iacute;a conceptual. Se aclara, as&iacute;, que el <i>sensus communis </i>pertenece al orden del conocer, pero de un conocer pr&aacute;ctico; es reflexivo pero no en el sentido de la raz&oacute;n pura sino en el de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica; es com&uacute;n, pero no es innato, sino al contrario, es el resultado de un largo proceso de formaci&oacute;n; es racional y dial&eacute;ctico, pero la racionalidad que en &eacute;l opera es la de la articulaci&oacute;n con los semejantes, y su dial&eacute;ctica se modifica cada d&iacute;a (p. 124).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una ocasi&oacute;n, discutiendo sobre la singularidad o particularidad de las respuestas a la transmisi&oacute;n, en particular una tesis de Homi Bhaba que dice que, en ciertas circunstancias, la respuesta individual ante la transmisi&oacute;n de la barbarie no se inscribe en ning&uacute;n contexto ideol&oacute;gico sino en la biograf&iacute;a personal, la intervenci&oacute;n de Carlos Oliva fue en el sentido de una parte del libro que ha publicado, y acot&oacute; se&ntilde;alando, palabras m&aacute;s, palabras menos, que lo que deb&iacute;a pensarse no era lo singular sino lo com&uacute;n en la respuesta, lo que nos une a otros; en otros t&eacute;rminos: lo que la tradici&oacute;n ha transmitido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones sobre la norma hermen&eacute;utica y lo cl&aacute;sico abren interrogantes y proyectan sugerencias de distinto tipo, como por ejemplo, cu&aacute;ntas formas &#151;o estructuras&#151; de transmisi&oacute;n puede haber; o tambi&eacute;n, si en algunos casos se corresponden necesariamente la forma de transmisi&oacute;n con lo transmitido. Seg&uacute;n lo dicho, al <i>sensus communis, </i>que alberga a la tradici&oacute;n, cuya materialidad es un tejido de pr&aacute;cticas y rituales, le corresponde una forma de transmisi&oacute;n que se caracteriza por no recurrir al ejercicio del poder. La interrogante aqu&iacute; es si a la estructura no violenta de transmisi&oacute;n corresponden siempre la transmisi&oacute;n de formas de relaci&oacute;n social no violentas, o si puede ocurrir la ominosa situaci&oacute;n, y quiz&aacute; la m&aacute;s frecuente, que la estructura de transmisi&oacute;n de las m&aacute;s violentas pr&aacute;cticas sociales, sea de material leg&iacute;timo, naturalizado y naturalizable. O dicho de otro modo, mi duda es si lo cl&aacute;sico y la tradici&oacute;n no podr&iacute;an tambi&eacute;n transmitir la barbarie.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro es una toma de postura dentro de y frente a la modernidad, as&iacute; como frente a sus sujetos. Se sit&uacute;a del lado de la escasez, de la transmisi&oacute;n cuyo agente es la tradici&oacute;n y no el sujeto que, aun adoptando formas distintas, siempre opera como sujeto de cambio, sujeto agente; no se sit&uacute;a del lado moderno "que sabe analizar y criticar las estructuras sociales y proponer sujetos de cambio" (p. 126).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta tem&aacute;tica me obliga a engarzarme en una pol&eacute;mica con el profesor Oliva de ya larga data en torno del sujeto, para lo cual recurro a dos puntos. Primero, al balance que hace del humanismo, o mejor, de <i>los </i>humanismos: un humanismo, podr&iacute;amos decir, hermen&eacute;utico (p. 126), cuya conciencia es comunitaria, que estar&iacute;a asentado en ese sentido com&uacute;n que a su vez se encarna en el lenguaje; y otro humanismo cuyo fin se recorta como utop&iacute;a del fin del humanismo (p. 127). Si se puede hablar de dos humanismos, yo pregunto &iquest;no se podr&aacute; hablar de dos sujetos o de dos conceptos de sujeto?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me explico. Siguiendo la l&iacute;nea de la teor&iacute;a del sujeto que lo concibe como atravesado por el doble proceso de sujeci&oacute;n y subjetivaci&oacute;n, representado por la oposici&oacute;n latina <i>subjectus</i>/<i>subjectum</i>; y considerando que la noci&oacute;n de <i>subjectus </i>corresponde al sentido que ten&iacute;a estar bajo la sujeci&oacute;n del poder y de la norma del soberano o del orden pol&iacute;tico y legal, y a su vez <i>subjectum </i>ser&iacute;a el <i>Hypok&egrave;imenon </i>aristot&eacute;lico, que Heidegger denunci&oacute; como lo que est&aacute; por debajo, como una sustancia estable e impersonal, podr&iacute;a quiz&aacute; decirse que la dial&eacute;ctica que Carlos Oliva bien describe entre lo cl&aacute;sico y lo rom&aacute;ntico, podr&iacute;a verse reflejada en la naturaleza del sujeto, siendo lo cl&aacute;sico lo correspondiente a la dimensi&oacute;n de la sujeci&oacute;n a las normas del <i>sentido com&uacute;n </i>y las tradiciones, mientras que lo rom&aacute;ntico corresponder&iacute;a a eso que se ha llamado la agencia del sujeto, o su voluntad de poder o de hacer. En ninguno de los dos casos se tratar&iacute;a de un sujeto cuya voluntad aut&oacute;noma rigiera los destinos ni el suyo propio; pero en el segundo caso &#151;el del <i>subjectum</i>&#151; de lo que se trata m&aacute;s bien es de concebir un "representante" en nombre del cual eventualmente pueda reclamarse el respeto de los derechos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay muchos temas que Carlos Oliva trata que valdr&iacute;a la pena comentar o discutir, pero prefiero ocupar el espacio para hacer referencia a un extraordinario hecho semi&oacute;tico con el que abre este libro y que lleva a pensar si, como dice Ranci&egrave;re, "las artes visuales se apropiaron de la palabra", o si la literatura se apropi&oacute; del concepto. Sorprende que lo que podr&iacute;a ser, desde una perspectiva semi&oacute;tica, una repetici&oacute;n, opera como su contrario, como apoyo semi&oacute;tico, complementariedad y creaci&oacute;n de un universo de varias dimensiones, en este caso de cuatro, para ser exactas, construido tambi&eacute;n en cuatro pasos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Primer paso</i>: <i>la primordial tesis hegeliana de la identidad resume la narraci&oacute;n que la Modernidad hace de s&iacute; misma "para cerrar el c&iacute;rculo perfecto entre </i>imagen <i>y discurso" </i>(p. 21)<i>.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Segundo paso</i>: <i>Heidegger en "La &eacute;poca de la imagen del mundo" aclara que en realidad lo que eso significa no es que el mundo tenga una imagen sino m&aacute;s bien "concebir el mundo como imagen" </i>(p. 21).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen del decir, hegeliana, deviene el decir heideggeriano de la imagen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El tercer paso es el ep&iacute;grafe de Joyce que apoya &#151;&iquest;o deconstruye?&#151; los conceptos. Dice Joyce: "La historia es una pesadilla de la que estoy tratando de despertar".</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mundo, de imagen pas&oacute; a pesadilla, de la que &iquest;se podr&aacute; despertar?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Y para terminar/clausurar este sue&ntilde;o semi&oacute;tico, est&aacute; el cuadro de la portada del libro, una fotograf&iacute;a de Jer&oacute;nimo Arteaga&#150;Silva, que explica el concepto&#150;representaci&oacute;n. La fotograf&iacute;a muestra la peque&ntilde;ez o irrealidad del mundo "real" frente a la avasallante enormidad de las sombras. Digo "enormidad", porque no se sabe si es inmensidad majestuosa o gigantismo monstruoso, pero en todo caso es claro que de eso que se llama realidad s&oacute;lo queda la sombra, imagen oscura que al recortar la realidad la disuelve.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Carlos Oliva nos sit&uacute;a, queri&eacute;ndolo o no, ante la disyuntiva de optar por una u otra imagen, la dial&eacute;ctica o la hermen&eacute;utica, su sombra.</font></p>      ]]></body>
</article>
