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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La dimensi&oacute;n econ&oacute;mica del patrimonio cultural</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor Manuel Delgadillo Polanco<sup>*</sup></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>THROSBY, D. (2008), <i>Econom&iacute;a y cultura</i>, M&eacute;xico: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>*</i></sup> <i>Profesor de tiempo completo del Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico (UACM), plantel San Lorenzo Tezonco.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los pocos trabajos acad&eacute;micos que analizan la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica del patrimonio cultural se encuentra esta obra de un prol&iacute;fico autor a quien s&oacute;lo se pod&iacute;a consultar en ingl&eacute;s. El libro resume el trabajo te&oacute;rico de m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de este economista. Aqu&iacute; se abordan las (en apariencia) l&oacute;gicas diferentes de la cultura y la econom&iacute;a en sus mutuas interacciones: la dimensi&oacute;n cultural de la econom&iacute;a y la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica de la cultura, en un mundo donde la producci&oacute;n y consumo de bienes y servicios culturales a menudo es reducida a simple mercanc&iacute;a. El pensamiento econ&oacute;mico vigente se basa en el individualismo y en la idea de que el libre mercado maximiza el bienestar social, mientras que la cultura, por definici&oacute;n colectiva, produce bienes con significado social que poco o nada tienen que ver con el mercado. Para Throsby, el an&aacute;lisis de la cultura y de los bienes culturales se ha convertido en una subdisciplina especializada de la ciencia econ&oacute;mica debido a dos hechos recientes: <i>1)</i> en el marco del mercado internacional, asistimos a una aguda confrontaci&oacute;n por el patrimonio cultural, en sus m&uacute;ltiples expresiones (edificios y barrios antiguos, artesan&iacute;as, etc&eacute;tera), entre los intereses econ&oacute;micos y los culturales; <i>2)</i> se ha reforzado la idea que indica que la cultura puede contribuir al desarrollo econ&oacute;mico y social de las comunidades, y que la explotaci&oacute;n de los bienes culturales puede generar riqueza y empleo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cultura, nos recuerda el autor, ha sido definida como la totalidad de la forma de vida de un grupo social (en t&eacute;rminos &eacute;tnicos, pol&iacute;ticos, territoriales o religiosos), lo que abarca el conjunto de ideas, creencias, costumbres, valores y pr&aacute;cticas compartidas, que se expresan en s&iacute;mbolos, textos, lengua, tradiciones, etc&eacute;tera. La cultura es un proceso cambiante que implica relaciones de poder, formas de cultura dominante impuestas por las &eacute;lites y expresiones de cultura popular (opuestas a la "alta cultura" o a la cultura hegem&oacute;nica).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor analiza una serie de conceptos que en varias ocasiones se usan con un significado opuesto al de su origen: la <i>cultura de masas</i> no necesariamente es sin&oacute;nimo de <i>cultura popular</i>; la <i>industria cultural,</i> que en su origen ten&iacute;a una connotaci&oacute;n peyorativa (la mercantilizaci&oacute;n de la cultura), describe los procesos econ&oacute;micos a trav&eacute;s de los cuales los bienes y servicios culturales se producen, distribuyen e intercambian; el <i>capital cultural</i> alude a la mercantilizaci&oacute;n de la cultura en la visi&oacute;n marxista, pero tiene al menos otros tres significados en la sociolog&iacute;a: <i>1)</i> describe las caracter&iacute;sticas tangibles e intangibles de los individuos; <i>2)</i> para Bourdieu, hay tres formas de capital cultural: el <i>personificado,</i> el <i>objetivado</i> y el <i>institucionalizado,</i> que involucran la mente y el cuerpo del individuo; o se expresan en objetos culturales (cuadros, libros) o diplomas acad&eacute;micos; <i>3)</i> en Europa el t&iacute;tulo de "Capital cultural" se otorga a una ciudad durante un a&ntilde;o, en el que se efect&uacute;an importantes actividades culturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Valores sociales y valores econ&oacute;micos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El patrimonio, los bienes y servicios culturales son un capital f&iacute;sico y cultural capaz de producir beneficios econ&oacute;micos y sociales. El patrimonio cultural contiene: 1) <i>valores socioculturales est&eacute;ticos</i> (vinculados a las modas y corrientes art&iacute;sticas en boga); <i>espirituales</i> (pr&aacute;cticas y creencias religiosas o laicas); <i>sociales</i> (identidad colectiva, cohesi&oacute;n social, uso del territorio); <i>hist&oacute;ricos</i> (recuerdo de los antepasados o la ocurrencia de hechos pret&eacute;ritos) y <i>simb&oacute;licos</i> (evocaci&oacute;n de significados colectivos); y 2) <i>valores econ&oacute;micos de uso directo</i> (residencial, comercial, recreativo, etc&eacute;tera); <i>de uso indirecto</i> (beneficiarse de la cercan&iacute;a de un monumento), y <i>de no uso</i>: (valorar objetos que existen aunque no se visiten, legar el patrimonio a futuras generaciones o por filantrop&iacute;a). Los valores econ&oacute;micos se construyen en el mercado, mientras que los valores culturales se definen en la esfera de las relaciones sociales, se establecen en funci&oacute;n de significados colectivos, y son dif&iacute;ciles de conceptuar y complicados de medir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para quienes afirman que la "verdadera" val&iacute;a de una obra de arte radica en sus cualidades est&eacute;ticas o art&iacute;sticas, el autor demuestra que esos son juicios de valor que var&iacute;an entre los individuos, en el tiempo y en diferentes contextos sociales y pol&iacute;ticos (algunos ejemplos de arte contestatario, rechazado en su origen, se transformaron posteriormente en objeto de culto). Para alejarse del absolutismo conservador y del relativismo progresista el autor se&ntilde;ala que una forma de "medir" los heterog&eacute;neos y cambiantes valores culturales, consiste en identificar los significados y los s&iacute;mbolos que tienen para la poblaci&oacute;n; mientras que para determinar el valor econ&oacute;mico de los bienes culturales se puede considerar lo que la gente estar&iacute;a dispuesta a pagar por su consumo. Pero este m&eacute;todo tiene limitaciones: la gente no sabe lo suficiente sobre el objeto cultural, algunas cualidades del valor cultural no se pueden expresar cuantitativamente o son intraducibles en t&eacute;rminos monetarios. Adem&aacute;s, los juicios de valor se forman en interacci&oacute;n con otras personas y los omnipresentes medios de comunicaci&oacute;n. As&iacute;, algunos objetos tienen un alto valor cultural aunque muy poco valor econ&oacute;mico, o viceversa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el apartado sobre capital cultural y sustentabilidad el autor establece algunos paralelos entre el capital cultural y el capital natural: ambos son a su manera recursos no renovables, ambos deben protegerse para las generaciones futuras, en varios casos se encuentran en peligro de extinci&oacute;n y ambos son diversos. Para la gesti&oacute;n cultural el autor propone algunos principios de sustentabilidad: <i>1)</i> garantizar el bienestar material e inmaterial para mejorar la calidad de vida de la poblaci&oacute;n; <i>2)</i> la equidad inter e intrageneracional que garantice el acceso, uso y disfrute universal a los bienes y servicios culturales; <i>3)</i> una distribuci&oacute;n equitativa de los costos y beneficios, y <i>4)</i> el mantenimiento de la diversidad cultural, lo que permite la reproducci&oacute;n y renovaci&oacute;n constante de la cultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Responsabilidad p&uacute;blica y privada</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los gobiernos, hist&oacute;ricos defensores y beneficiarios del patrimonio cultural, han actuado como propietarios y gestores de instituciones, instalaciones y sitios patrimoniales; apoyando directa o indirectamente en el mantenimiento, funcionamiento y restauraci&oacute;n del patrimonio cultural; a trav&eacute;s de educaci&oacute;n y difusi&oacute;n; o bien de regulaci&oacute;n dura (coercitiva) o blanda (incentivos), para obligar o promover en los particulares la adopci&oacute;n de medidas frente al patrimonio cultural. Sin embargo, esas medidas han sido insuficientes, por ello Throsby hace hincapi&eacute; en la generaci&oacute;n de nuevas formas de gesti&oacute;n p&uacute;blico&#45;privada, y pol&iacute;ticas hol&iacute;sticas (urbanas, econ&oacute;micas, sociales, culturales y medio ambientales), diversificadas pero concentradas en el territorio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Patrimonio cultural y ciudad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los bienes culturales desempe&ntilde;an un papel important&iacute;simo en las ciudades. Los edificios simb&oacute;licos (Torre de Pisa, la Alhambra o la Torre Eiffel), los centros culturales y la oferta cultural le otorgan identidad a la ciudad, se constituyen en puntos de atracci&oacute;n de visitantes y contribuyen a la construcci&oacute;n de la cohesi&oacute;n colectiva. Las repercusiones econ&oacute;micas de este capital cultural son directas (ingresos por el consumo de esos bienes y servicios), e indirectas (restaurantes, transporte, alojamiento, etc&eacute;tera). La explotaci&oacute;n econ&oacute;mica de estos bienes culturales contribuye a diversificar la econom&iacute;a local (particularmente en las ciudades postindustriales en declive econ&oacute;mico).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor tiene un lenguaje cuidadoso para expresar los riesgos del patrimonio cultural y la erosi&oacute;n de la identidad cultural que se puede generar a partir de la reducci&oacute;n de la liberaci&oacute;n de los mercados globales, y la exportaci&oacute;n de bienes culturales con sus mensajes simb&oacute;licos impl&iacute;citos, particularmente en los pa&iacute;ses que indiscriminadamente importan esos productos culturales. Sin embargo, el autor no aborda otros temas sustanciales (las trasnacionales de la industria cultural), ni problematiza temas como la creciente disputa por el patrimonio entre intereses econ&oacute;micos e intereses colectivos, en las esferas local e internacional. No se pregunta sobre la distribuci&oacute;n de los costos y beneficios, por el aprovechamiento de un patrimonio por definici&oacute;n colectivo. Ni pone en tela de juicio el papel que desempe&ntilde;an los distintos actores privados, p&uacute;blicos y sociales en el arreglo de la casa (y del patrimonio cultural) para las visitas (turistas e inversionistas). Algunas problem&aacute;ticas entre la cultura y la econom&iacute;a son apenas dibujadas. Sin embargo, una idea recorre el libro: es que la raz&oacute;n de ser del patrimonio cultural no tiene una dimensi&oacute;n econ&oacute;mica en s&iacute; misma, sino que se trata de una expresi&oacute;n de valores esenciales, a trav&eacute;s de los cuales los seres humanos manifiestan su identidad y definen sus formas de convivencia.</font></p>      ]]></body>
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