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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Traducci&oacute;n</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El triunfo y los costos de la avaricia</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Clive Dilnot*</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* The New School, USA.</i></font></p>      <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Traducci&oacute;n del ingl&eacute;s: </i>Pilar Castro</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CAUSA Y CONSECUENCIA DE LOS PROBLEMAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los acontecimientos del verano y oto&ntilde;o de 2008 mostraron con absoluta claridad que las consecuencias de los modos de acumulaci&oacute;n que logr&oacute; todo el sector bancario &#151;no &uacute;nicamente, pero en particular los de Estados Unidos y Gran Breta&ntilde;a&#151; eran tan defectuosas y t&oacute;xicas que pusieron en duda los fundamentos econ&oacute;micos en los que se basan. Incluso hasta el d&iacute;a de hoy existe muy poca evidencia sobre cualquier replanteamiento esencial, ya sea en la industria financiera o entre los economistas; m&aacute;s a&uacute;n, se sigue negando el car&aacute;cter y la gravedad de la crisis actual. Con pocas excepciones, desde todos los &aacute;ngulos &#151;tambi&eacute;n desde el pol&iacute;tico&#151; el asunto es regresar a hacer negocios como siempre, tan pronto como sea posible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es dif&iacute;cil ver por qu&eacute; esto deber&iacute;a ser as&iacute;. Crisis de esta magnitud, que provocan gran incertidumbre, suscitan dos impulsos contradictorios. El primero se dirige hacia la acci&oacute;n. Lo que era impensable, de repente puede convertirse, al calor del momento, en una acci&oacute;n gubernamental esencial, audaz y hasta aplaudida. En pocas palabras, &eacute;sa fue la respuesta de septiembre de 2008 a la amenaza de un colapso total del sistema bancario.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Pero pis&aacute;ndole los talones al impulso para actuar viene la reacci&oacute;n, la reafirmaci&oacute;n categ&oacute;rica de que todo debe al final &#151;y cuanto antes mejor&#151; ser exactamente como era.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda &eacute;ste era el sentir detr&aacute;s de la carta abierta enviada al Congreso por 166 economistas en septiembre de 2008. Etiquetar la crisis s&oacute;lo como un trastorno "a corto plazo", as&iacute; como el impulso por preservar lo&#150;que&#150;es <i>a cualquier costo </i>se captaba en su premisa principal: "a pesar de todos los problemas recientes, los din&aacute;micos e innovadores mercados de capital privado de Estados Unidos trajeron a la naci&oacute;n una prosperidad sin precedentes. B&aacute;sicamente, debilitar esos mercados con el fin de calmar los trastornos a corto plazo es bastante miope".<sup><a href="#notas">2</a> </sup>Esa carta, as&iacute; como las declaraciones de varios economistas que siguieron esta l&iacute;nea durante la ca&iacute;da econ&oacute;mica, puso en evidencia que la negaci&oacute;n de la gravedad de la crisis no se basaba en un an&aacute;lisis de lo que estaba sucediendo, sino m&aacute;s bien presentaba una defensa <i>a priori </i>en contra del cambio, porque si se puede negar que hay algo podrido en Dinamarca, entonces no es necesaria la acci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este deseo por regresar lo m&aacute;s r&aacute;pido posible al <i>statu quo </i>tiene implicaciones significativas para la pol&iacute;tica, que es posible observar en la manera como lidiamos (o fracasamos en lidiar) con los "rescates" bancarios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La falta de aceptaci&oacute;n del verdadero estado del sector financiero,<sup><a href="#notas">3</a> </sup>que es parte del deseo prematuro de restaurar lo&#150;que&#150;era, conlleva otras cosas: el fracaso pol&iacute;tico para desarrollar las estrategias necesarias a fin de reestructurar sus operaciones (por ejemplo, abordar estructuras de incentivos contraproducentes<sup><a href="#notas">4</a></sup> y, m&aacute;s importante a&uacute;n, <i>obligar </i>a la banca a que retire los intercambios especulativos en &aacute;reas donde no pueden evaluarse los riesgos)<sup><a href="#notas">5</a></sup> crea condiciones para la perpetuaci&oacute;n de una insolvencia no reconocida que plantea graves peligros para la reactivaci&oacute;n de la econom&iacute;a en su conjunto. En este caso, el deseo por la continuidad est&aacute; pasando por encima de la necesidad de una acci&oacute;n estructural.<sup><a href="#notas">6</a></sup> &iquest;Nos sorprende entonces que la pol&iacute;tica de inyectar dinero al sector bancario sea como echar recursos en un saco sin fondo?<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El deseo de una incontrovertible restauraci&oacute;n de lo&#150;que&#150;es, tambi&eacute;n conlleva una explicaci&oacute;n. Queda claro que el tipo de historias que estamos empezando a contarnos respecto a las causas y naturaleza de la crisis est&aacute;n encaminadas sobre todo a explicar lo que ocurri&oacute;, para hacer posible un retorno sin dificultades al <i>statu quo</i>. Incluso entre los economistas liberales la forma preferida es localizar la "causa" en las operaciones del mercado, es decir, que los errores hayan sido operativos y no estructurales.<sup><a href="#notas">8</a></sup> Esto no es asombroso, ya que si la causa se puede identificar como una falla operativa puede rectificarse. Sin tener en cuenta nada m&aacute;s, es esencial que tales fallas <i>sean </i>rectificadas. No es sorprendente que despu&eacute;s haya un impulso para buscar la causa en lo que puede ser transformado de manera r&aacute;pida (y relativamente f&aacute;cil). Fue revelador a este respecto que Jeff Madrick, en un an&aacute;lisis reciente sobre la crisis, concluyera con el siguiente se&ntilde;alamiento:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los participantes de los mercados financieros crearon una burbuja financiera de enormes proporciones en busca de beneficios personales. Pero la causa m&aacute;s profunda fue la determinaci&oacute;n de la gente con poder pol&iacute;tico o econ&oacute;mico de minimizar la intervenci&oacute;n del gobierno en la supervisi&oacute;n de los mercados financieros y en la protecci&oacute;n contra los excesos naturales.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con toda seguridad la observaci&oacute;n de Madrick es correcta, as&iacute; como tambi&eacute;n lo es la importancia que otorga a la renuncia a la responsabilidad de supervisar estos mercados. La ausencia de mecanismos de regulaci&oacute;n (y m&aacute;s a&uacute;n, la b&uacute;squeda deliberada de tal ausencia) es un aspecto significativo de la irresponsabilidad que rige todas las operaciones de los mercados financieros, aunque de ninguna manera es el &uacute;nico factor. Pero, &iquest;es esto causal? Mecanismos de regulaci&oacute;n laxos o no existentes <i>permiten </i>al mercado operar en formas que son estructuralmente irresponsables, pero, &iquest;puede ese <i>solo </i>hecho ser causal de la profundidad de la crisis que ahora enfrentamos?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta no es una pregunta ociosa. Sin una adecuada explicaci&oacute;n &#151;es decir sin enfrentar los factores que producen la crisis&#151;, en el mejor de los casos, es probable que las pol&iacute;ticas sigan siendo un remedio provisional. En el peor, no s&oacute;lo no contribuir&aacute;n siquiera un poco a la soluci&oacute;n de la crisis, sino incluso es posible que aseguren un desplazamiento inadvertido de la situaci&oacute;n hacia un desastre social, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico a largo plazo.<sup><a href="#notas">10</a></sup> El problema con el instinto reparador respecto a esto &#151;tanto en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos como intelectuales&#151; es que interrumpe el cuestionamiento demasiado pronto y no llega al centro generador de la cuesti&oacute;n. Aqu&iacute;, el an&aacute;lisis es &uacute;til para distinguir niveles y tipos de causas. Un ejemplo sencillo: la ausencia de suficientes salvavidas y de pr&aacute;cticas comunes de servicios de comunicaci&oacute;n por radio las 24 horas en barcos que cruzaban el Atl&aacute;ntico en 1912, fueron los dos principales factores <i>que contribuyeron </i>a la elevada tasa de muerte en el hundimiento del <i>Titanic</i>. Pero no fueron <i>causales </i>del impacto inicial con el iceberg, tampoco tienen que ver con la mal entendida vulnerabilidad del casco del <i>Titanic </i>a cierto tipo de inundaciones. En otras palabras, todos estos acontecimientos fueron causales respecto al tama&ntilde;o del desastre, pero no de la misma manera. Desde luego, la l&iacute;nea entre lo que podr&iacute;amos llamar causas contribuyentes o favorecedoras ("condiciones de existencia" de la crisis) y lo que es posible llamar causas directas o generadoras (causa activa) es muy fina, y en la pr&aacute;ctica nunca puede diferenciarse con facilidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, respecto a esta crisis podemos hablar de causas favorecedoras y generadoras. Con las primeras nos referimos a las condiciones que deben estar en su lugar para que los mercados operen de la forma en que lo hac&iacute;an. La falta de mecanismos de regulaci&oacute;n es una de ellas, el permiso para apalancar los pr&eacute;stamos es otra; la liquidez y la f&aacute;cil disponibilidad de capital son esenciales, como lo es (seg&uacute;n mi perspectiva, de importancia primordial) la tolerancia pol&iacute;tica e incluso el fomento sin precedentes de niveles de deuda que dan un total (para Estados Unidos 350% del PIB o cerca de 42 mil millones de d&oacute;lares, igual al no muy lejano 85% del PIB mundial antes de la crisis) y en especial la deuda de las familias (100% del PIB) y &#151;a&uacute;n m&aacute;s revelador&#151; la deuda del sector financiero (de cerca de 20% del PIB en 1980, hasta casi 117% del PIB en 2007 ).<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo grupo, "las causas generadoras", pueden describirse menos como condiciones que como fuerzas. Pero aqu&iacute; es donde nos metemos en problemas, porque cuando uno escucha las explicaciones que se dan sobre el colapso, siente no s&oacute;lo el deseo de meterse la idea de una "falla" o de una simple causa identificable ("&iexcl;Greenspan!"; "&iexcl;mecanismos de regulaci&oacute;n!"), sino de evadir la cuesti&oacute;n, resistirse del todo a considerar las causas <i>activas </i>de la crisis. Es significativo respecto a esto los sucesivos nombres que se le han dado a la crisis, as&iacute; como las explicaciones: fue una crisis de las viviendas; una crisis provocada por la falta de pago de los poseedores de hipotecas <i>subprime</i>; una crisis de este sector; una crisis provocada por fallas operativas de las industrias hipotecarias y bancarias en la sombra; una crisis causada por mecanismos de regulaci&oacute;n laxos o inexistentes en el sector financiero, una crisis de soberbia del mercado, incluso una crisis de ineptitud gubernamental.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Se ha llegado a la conclusi&oacute;n de que el potencial inductivo de los factores mencionados en la crisis, de ninguna manera podr&iacute;a igualar la profundidad de lo ocurrido. Ninguna crisis de la vivienda lleva a un colapso del cr&eacute;dito; los deudores morosos de hipotecas tampoco podr&iacute;an derrumbar un sector bancario; un colapso equivalente a un sexto del PIB estadounidense no genera por s&iacute; mismo una recesi&oacute;n global.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto trae a colaci&oacute;n una regla general: la causa atribuida debe tener la capacidad &#151;sola o en conjunto&#151; de inducir consecuencias. En el caso de esta crisis sabemos que el principal <i>factor detonante </i>fue el sucesivo y al final casi absoluto fracaso de los agentes hipotecarios de la banca en la sombra y de los bancos apalancados, situaci&oacute;n que empez&oacute; en diciembre de 2006. Las <i>condiciones favorecedoras </i>subyacentes se relacionan con las circunstancias y las pr&aacute;cticas bancarias tradicionales que permitieron funcionar a esos mercados y a la banca operar con modalidades que con el tiempo llevaron al desastre. &Eacute;stas son circunstancias que podemos identificar con facilidad. El truco es darles el peso correcto y ubicarlas en el patr&oacute;n de las condiciones subyacentes del colapso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero estas circunstancias apenas son din&aacute;micas. Han sido aceptadas, se volvieron significativas en su <i>uso por </i>la fuerza. Nosotros vamos hacia las <i>causas activas, </i>despu&eacute;s, empezaremos a pensar en los axiomas y las fuerzas que condujeron el mercado. Por ejemplo, la creencia err&oacute;nea de que un mercado que opere y trabaje exclusivamente como una fuerza para la acumulaci&oacute;n a corto plazo puede (y debe) autorregularse, y de manera natural reproducir ese ideal del equilibrio competitivo. Como motivaci&oacute;n y legitimaci&oacute;n de la acci&oacute;n esto no es insignificante en la crisis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, incluso las creencias se anulan por la fuerza. Si queremos conocer la fuerza activa de los mercados y, por consiguiente, las fuerzas detr&aacute;s del colapso &#151;y luego las fuerzas a las que nos tenemos que enfrentar en t&eacute;rminos de pol&iacute;ticas a largo plazo&#151; debemos considerar qu&eacute; impuls&oacute; a estos mercados: la desatada acumulaci&oacute;n financiera basada en la privatizaci&oacute;n eficaz y en la organizaci&oacute;n privada del sector bancario y de los sistemas de cr&eacute;dito y deuda.<sup><a href="#notas">13</a></sup> Tal acumulaci&oacute;n se ciega a las consecuencias y los costos y no puede sino ser sistem&aacute;ticamente inestable.<sup><a href="#notas">14</a></sup> Esto significa que la <i>irresponsabilidad es una caracter&iacute;stica determinante y estructural de los modos de acumulaci&oacute;n que ahora hemos aprobado.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es f&aacute;cil lidiar con esto. Significa darle un peso <i>sist&eacute;mico </i>al primer punto de Madrick: "los participantes de los mercados financieros crearon una burbuja financiera de enormes proporciones en busca de beneficios personales". Convertir un impulso subjetivo en estructuras objetivas y modos de acumulaci&oacute;n y colapso no es tarea f&aacute;cil. La cuesti&oacute;n de "beneficios personales" no encaja en el discurso econ&oacute;mico moderno. Que as&iacute; sea, sin duda, no se desvincula de la dificultad para aceptar que durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas los procesos para la generaci&oacute;n de riqueza han sido transpuestos para convertirse en estructuras primarias de extracci&oacute;n, desposesi&oacute;n y desviaci&oacute;n de riqueza. Las repercusiones est&aacute;n en discusi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este art&iacute;culo intenta analizar la cuesti&oacute;n de la causa activa. Examina la estructura de la acumulaci&oacute;n que se desarroll&oacute; en Wall Street y la City, analiza los problemas de la l&oacute;gica operativa de este "r&eacute;gimen de crecimiento temporal", as&iacute; como sus costos y consecuencias cognitivas (y podr&iacute;a agregarse morales) y econ&oacute;micas. En particular intenta ver este (desastroso) modo de acumulaci&oacute;n no en t&eacute;rminos de "leyes" universales, sino en t&eacute;rminos de fuerzas, de din&aacute;micas de acumulaci&oacute;n que responden a condiciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas particulares, que dieron como resultado un "r&eacute;gimen de crecimiento" sin precedentes, cuyas caracter&iacute;sticas no han sido entendidas, ni siquiera por sus principales actores (mucho menos por los economistas).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se inicia este an&aacute;lisis con el tema de la continuidad, es decir, si la continuidad en la operaci&oacute;n de los mercados es lo que queremos, necesitamos o <i>podemos permitirnos </i>y si la aproximaci&oacute;n se hace a trav&eacute;s de la cuesti&oacute;n del crimen. El tema de lo que podemos permitirnos da al art&iacute;culo su segundo empuje, que consiste en preguntar sobre los costos reales de hacer negocios. Doy por sentado que esta cuesti&oacute;n &#151;provocada con agudeza por esta crisis, pero de ninguna manera limitada a &eacute;sta&#151; es quiz&aacute; <i>la </i>cuesti&oacute;n econ&oacute;mica de nuestro tiempo. Mueve el escenario central en t&eacute;rminos de un requerimiento <i>absoluto </i>para darle seguimiento, considerando el rango de insustentabilidad, hablando en t&eacute;rminos "ecol&oacute;gicos", de nuestras formas actuales de actividad econ&oacute;mica.<sup><a href="#notas">15</a></sup> En esta crisis el tema adopta un papel menos global, pero no menos significativo. Preguntar si los costos de "hacer negocios", en t&eacute;rminos de acumulaci&oacute;n financiera privatizada, como lo hemos hecho durante la &uacute;ltima d&eacute;cada o m&aacute;s &#151;as&iacute; como los costos morales, sociales y financieros&#151; son m&aacute;s de los que se nos deber&iacute;an pedir, es preguntar sobre el <i>valor </i>que obtenemos de la econom&iacute;a. Cuestionar el <i>costo </i>en relaci&oacute;n con la <i>causa </i>es tratar de establecer una comprensi&oacute;n m&aacute;s amplia de c&oacute;mo (y a qui&eacute;n) beneficia una econom&iacute;a. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La argumentaci&oacute;n se presenta en cinco pasos. Inicio con la cuesti&oacute;n del crimen en la econom&iacute;a contempor&aacute;nea, es decir, qu&eacute; se ha hecho con el fin de asegurar la riqueza; aqu&iacute;, el crimen es considerado en un amplio sentido extractivo (secciones I&#150;IV); El art&iacute;culo contempla la naturaleza de los modos de acumulaci&oacute;n financiera (extractiva) generados desde los a&ntilde;os ochenta a la fecha y, en especial, las formas y los modelos de acumulaci&oacute;n dominante en la crisis actual (secciones IV&#150;VII). Despu&eacute;s, se examina la acumulaci&oacute;n como una fuerza que he llamado "estructuras de irresponsabilidad", caracter&iacute;sticas de los modos de acumulaci&oacute;n que predominaban antes de la crisis. En particular contempla la deuda, los mecanismos de regulaci&oacute;n, el riesgo, la responsabilidad por las consecuencias y la privatizaci&oacute;n, y termina con la cuesti&oacute;n de la avaricia. (secciones VIII&#150;X). Finalmente, el cuarto aspecto de este art&iacute;culo contempla los costos de la avaricia, tanto cognitiva como econ&oacute;mica, y considera c&oacute;mo podr&iacute;amos empezar a pensar en la econom&iacute;a fuera de la actual definici&oacute;n a priori, de hecho, s&oacute;lo como un veh&iacute;culo para la acumulaci&oacute;n privada (secciones X&#150;XV). Debido a la complejidad del tema, he dividido el art&iacute;culo en dos.<sup><a href="#notas">**</a></sup> La primera parte, que comprende las secciones de la I a la IV, es en esencia una extensa introducci&oacute;n al argumento principal que se enfoca, como se ha se&ntilde;alado antes, en las estructuras de irresponsabilidad inherentes a este modo de acumulaci&oacute;n y en los diversos&#151;e inaceptables&#151; costos que impone.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UNA INSTITUCI&Oacute;N DE BENEFICENCIA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consideremos esta historia como punto de partida para entender las causas de la crisis y sus costos. Tiene que ver con el colapso y la subsecuente nacionalizaci&oacute;n de Northern Rock, banco hipotecario brit&aacute;nico y uno de los l&iacute;deres del mercado <i>subprime </i>de Gran Breta&ntilde;a. El analista financiero, Richard Murphy, fue el primero en revelarlo,<sup><a href="#notas">16</a></sup> y lo importante de la historia es lo que el gobierno brit&aacute;nico descubri&oacute; al abrir los libros. He aqu&iacute; la versi&oacute;n de Iain Macwhirter, publicada por el peri&oacute;dico brit&aacute;nico <i>New Statesman </i>el 20 de octubre de 2008:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Secretaria del Tesoro, Ivette Cooper, descubri&oacute; para su consternaci&oacute;n que Northern Rock no era due&ntilde;o de la mitad de sus propias hipotecas: 50 mil millones de libras esterlinas<sup><a href="#notas">17</a></sup> (75 mil millones de d&oacute;lares) hab&iacute;an sido vendidos a la compa&ntilde;&iacute;a Granite<sup><a href="#notas">18</a></sup> con base en la isla de Jersey y <i>registrada como una instituci&oacute;n de beneficencia para ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome de Down del noreste de Inglaterra.</i><sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sonrisa de incredulidad que se empieza a formar por la pura audacia de la acci&oacute;n &#151;&iquest;c&oacute;mo pudieron concebir esto?&#151; se desvanece, cuando se entienden las consecuencias de esta apropiaci&oacute;n (un robo de identidad, por lo menos).<sup><a href="#notas">20</a></sup> Uno piensa que incluso Brecht hubiera titubeado al atribuir tal t&aacute;ctica, aunque <i>La &oacute;pera de los tres centavos </i>proporciona, quiz&aacute;, la &uacute;nica obra de ficci&oacute;n parecida a lo sucedido.<sup><a href="#notas">21</a> </sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Autorizada en los niveles m&aacute;s altos de la compa&ntilde;&iacute;a y financiada por algunos de los principales bancos de Estados Unidos y Gran Breta&ntilde;a,<sup><a href="#notas">22</a> </sup>en esencia Granite no era diferente &#151;exceptuando su robo a la Down Syndrome North East (DSNE)&#151; de muchos otros (altamente rentables) veh&iacute;culos "estructurados" de inversi&oacute;n sint&eacute;tica y modelos de valuaci&oacute;n desarrollados en la &uacute;ltima d&eacute;cada en todo el sector bancario.<sup><a href="#notas">23</a></sup> Granite est&aacute; establecida en un para&iacute;so fiscal, con una estructura de propiedad que hac&iacute;a muy dif&iacute;cil conocer qui&eacute;n la controlaba; en efecto era inmune a los impuestos y, de igual importancia debido a lo que controlaba, al escrutinio.<sup><a href="#notas">24</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso para los est&aacute;ndares de la City, la apropiaci&oacute;n de la DSNE por Northern Rock fue una gran verg&uuml;enza para una industria financiera que tan s&oacute;lo tres meses antes hab&iacute;a sido elogiada por el primer ministro brit&aacute;nico, en un ritual anual, quien los felicit&oacute; por sus "logros extraordinarios" que "la historia registrar&aacute; como el principio de una nueva edad de oro".<sup><a href="#notas">25</a></sup> Sin embargo, la historia es m&aacute;s que una verg&uuml;enza, es sin duda pat&eacute;tica; no hay gran perspicacia financiera cuando se esconden los pasivos o cuando se construye lo que en esencia es una obra de beneficencia falsa. <i>Los productores </i>(famoso musical de Broadway) era mucho m&aacute;s creativo; los juegos de la bolsa de valores en los a&ntilde;os veinte eran m&aacute;s complejos, pero son reveladores.<sup><a href="#notas">26</a></sup> Ya sea que fuera t&eacute;cnicamente ilegal o no, la mayor&iacute;a de nosotros dir&iacute;a que lo que pas&oacute; con Northern Rock fue, por lo menos, un serio crimen moral. De manera instintiva (y con seguridad correcta) sentimos que hay algo imperdonable en el uso de una obra de beneficencia para ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome de Down como pretexto para evadir los impuestos de hipotecas (en &uacute;ltima instancia, peligrosas); hay algo bastante vergonzoso cuando se propicia que la "nueva econom&iacute;a" dependa de tales t&aacute;cticas.<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no es s&oacute;lo un problema moral, aunque al final se trata de una dimensi&oacute;n m&aacute;s significativa de lo que podr&iacute;amos pensar. Parte de nuestra reacci&oacute;n ante esta historia es que si esto existe<i>, </i>entonces no hay fronteras, l&iacute;mites, ni un lugar donde sea posible decir, <i>aqu&iacute; </i>los negocios leg&iacute;timos terminan, <i>all&aacute; </i>empieza la criminalidad.<sup><a href="#notas">28</a></sup> M&aacute;s bien, nos enfrentamos con lo opuesto: un deslizamiento continuo hacia la criminalidad que se est&aacute; convirtiendo en norma interna de los negocios. Pero esto es exactamente lo que se revela aqu&iacute;.<sup><a href="#notas">29</a></sup> Como Madoff, Enron &#151;y ahora Stanford&#151; y muchos otros antes que &eacute;stos, en una letan&iacute;a que se est&aacute; alargando demasiado para que sea consuelo; la acci&oacute;n de Northern Rock puso en peligro la l&iacute;nea divisoria que existe entre los negocios y el crimen.<sup><a href="#notas">30</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es una l&iacute;nea que se est&aacute; cruzando con una frecuencia creciente en la "nueva" econom&iacute;a: la criminalidad y lo cuasicriminal transitan en todo el sistema financiero. Los esc&aacute;ndalos corporativos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os han involucrado, si no a la mayor&iacute;a, s&iacute; a las principales firmas contables globales, as&iacute; como a una amplia gama de corporaciones e instituciones financieras importantes.<sup><a href="#notas">31</a></sup> Los para&iacute;sos fiscales del Caribe, brit&aacute;nicos y europeos contin&uacute;an con la evasi&oacute;n fiscal y el lavado de dinero, hecho que los gobiernos involucrados ya no se preocupan en negar. (Obama se&ntilde;al&oacute; en su campa&ntilde;a que un solo edificio de las Islas Caim&aacute;n alberga las matrices de 18 mil compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses, y &eacute;se, dijo, "es el edificio m&aacute;s grande o el m&aacute;s grande timo fiscal de la historia; creo que sabemos lo qu&eacute; es".<sup><a href="#notas">32</a></sup>) En Europa, el crimen constituye ahora uno de los sectores m&aacute;s grandes de los negocios. S&oacute;lo la mafia controla, por medio de compa&ntilde;&iacute;as "leg&iacute;timas", algo del orden de 20% de los negocios italianos, o 15% del PIB (en 2000), cerca de 800 mil millones de d&oacute;lares con una facturaci&oacute;n (en ese mismo a&ntilde;o) de 133 mil millones de d&oacute;lares.<sup><a href="#notas">33</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto, y m&aacute;s, es bien conocido. Sin embargo, suponemos &#151;junto con el gobierno&#151; que la institucionalizaci&oacute;n del crimen en la econom&iacute;a "dominante" no es motivo de preocupaci&oacute;n, y que no conlleva grandes costos pol&iacute;ticos, sociales y finalmente econ&oacute;micos. Esta suposici&oacute;n es insostenible. Para decirlo sin rodeos, es absurda. No s&oacute;lo existe el peligro de un vac&iacute;o moral (en el cual la aut&eacute;ntica criminalidad se mueve con facilidad; por ejemplo, el comercio de &oacute;rganos humanos dirigido por la mafia italiana con buenas ganancias y, por ende, sus inversiones en instalaciones de servicios m&eacute;dicos),<sup><a href="#notas">34</a></sup> tambi&eacute;n es necesario considerar los costos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos (a no tan largo plazo) del crimen. El costo global del crimen corporativo aunado a la evasi&oacute;n y exenciones fiscales se estima, de manera conservadora, entre 400 mil y 500 mil millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o.<sup><a href="#notas">35</a> </sup>Cuando m&aacute;s de 40% del valor de las cuentas africanas est&aacute; en bancos suizos, sabemos que el saqueo y la corrupci&oacute;n &#151;"pol&iacute;ticas de expoliaci&oacute;n", como Oswald Spengler las llam&oacute; hace 80 a&ntilde;os<sup><a href="#notas">36</a></sup>&#151; se han realizado a gran escala.<sup><a href="#notas">37</a></sup> La (fallida) reconstrucci&oacute;n de Iraq, que tiene notablemente poca infraestructura nueva o instituciones funcionando que dejen ver las inversiones, ha superado los 100 mil millones de d&oacute;lares, y quiz&aacute; ser&aacute; se&ntilde;alada cuando su historia se escriba como el m&aacute;s grande desfalco de la historia.<sup><a href="#notas">38</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;amos seguir. La lista s&oacute;lo nos recuerda que el crimen sin duda es una redistribuci&oacute;n de la riqueza, pero no tiene nada de Robin Hood. Es la forma m&aacute;s regresiva de un "sistema tributario", y una de las m&aacute;s debilitantes con todas sus consecuencias para el bienestar social.<sup><a href="#notas">39</a></sup> (Para conocer los costos sociales &#151;y econ&oacute;micos&#151; del crimen ser&iacute;a suficiente echar un vistazo al sur de Italia, por ejemplo, donde este grado de criminalidad ha estado en operaci&oacute;n por generaciones y poco o nada se le escapa.<sup><a href="#notas">40</a></sup>)</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL CRIMEN EN LA NUEVA ECONOM&Iacute;A</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Solemos dar la espalda a estos asuntos; idealizamos el crimen como parte del entretenimiento, mientras que negamos los grandes costos de la desaparici&oacute;n de la frontera entre negocios "leg&iacute;timos" y criminales. Como resultado de esto, apenas empezamos a entender todas las consecuencias de que el crimen y los negocios coincidan. Para nosotros es un problema espec&iacute;fico, porque es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil, si no imposible, separar el crimen de la econom&iacute;a dominante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Analicemos el asunto de la evasi&oacute;n fiscal corporativa. Podr&iacute;amos preguntar, &iquest;por qu&eacute;, cuando los estados est&aacute;n perdiendo ingresos colosales por evasi&oacute;n y exenciones fiscales,<sup><a href="#notas">41</a></sup> los gobiernos se niegan a realizar revisiones por lo menos nominales en los centros de lavado de dinero y de evasi&oacute;n fiscal (Estados Unidos, Gran Breta&ntilde;a, Suiza, Luxemburgo, Liechtenstein) que permitan regular el movimiento del capital? &iquest;Por qu&eacute; ni el Banco Mundial ni el fmi trataron de investigar o cuantificar la fuga de capitales y la evasi&oacute;n fiscal?<sup><a href="#notas">42</a></sup> Una respuesta es que, aunque por lo general asumimos que existe la evasi&oacute;n fiscal, en este caso se dio despu&eacute;s de la actividad empresarial leg&iacute;tima; de hecho, algo del orden de la mitad del comercio mundial se lleva a cabo, por cuestiones contables, en los para&iacute;sos fiscales. En otras palabras, los para&iacute;sos fiscales no s&oacute;lo funcionan para evadir los costos sociales de hacer negocios, tambi&eacute;n son herramientas de competitividad. John Christensen de la red Tax Justice con base en Londres explica:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La habilidad de las empresas multinacionales de estructurar sus flujos comerciales y de inversiones a trav&eacute;s de subsidiarias en para&iacute;sos fiscales les proporciona enormes ventajas financieras sobre los competidores que tienen bases nacionales. Las firmas locales, sin importar si son t&eacute;cnicamente m&aacute;s eficientes o m&aacute;s innovadoras, se encuentran compitiendo de manera desigual. En la pr&aacute;ctica esta distorsi&oacute;n del mercado favorece m&aacute;s a las grandes empresas que a las peque&ntilde;as, a las internacionales y no a las nacionales, y a las que tienen muchos a&ntilde;os establecidas que a las que apenas inician. El resultado ha sido que en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica, el uso de los para&iacute;sos fiscales pr&aacute;cticamente por todos los principales bancos globales y negocios multinacionales ha anulado la doctrina de la ventaja comparativa de David Ricardo. Los defensores fundamentalistas de un enfoque sin restricciones al libre comercio han cerrado los ojos de manera persistente ante este problema. Para aquellos que como Baker &#151;y yo&#151; creemos que el comercio libre y justo puede generar crecimiento econ&oacute;mico viable y distribuir sus beneficios a toda la sociedad, la descarada falta de voluntad de los actores clave, como el FMI, el Banco Mundial y el gobierno de Gran Breta&ntilde;a, para abordar estas fallas del mercado global dice mucho de sus verdaderas intenciones.<sup><a href="#notas">43</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Christensen est&aacute; absolutamente en lo correcto sobre este punto. Pero tambi&eacute;n cabe preguntarse si esta creciente aceptaci&oacute;n de la fluida o porosa frontera entre la econom&iacute;a dominante y el crimen &#151;que es un fen&oacute;meno global, visible en todos los grandes centros geogr&aacute;ficos de acumulaci&oacute;n&#151; es s&oacute;lo un subproducto accidental de este proceso. Parece que aqu&iacute; hay dos aspectos funcionando. Una vez que no s&oacute;lo se permita sino se <i>insista, </i>como lo ha venido haciendo el FMI desde los ochenta, en que "el mundo" se abra a la operaci&oacute;n de "servicios financieros de libre mercado" (lo que implica libre flujo de capitales) no hay una forma efectiva de vigilar lo que ocurre. As&iacute;, "necesariamente se crea una econom&iacute;a que es bastante hospitalaria con el crimen organizado".<sup><a href="#notas">44</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo, si se establece una mentalidad que exija que todas y cada una de las oportunidades para la acumulaci&oacute;n sean aprovechadas de manera rigurosa, casi sin importar las repercusiones, se crea un <i>ethos </i>en el que, en efecto, en t&eacute;rminos de acumulaci&oacute;n financiera, hay pocos o ning&uacute;n l&iacute;mite. Esto significa que aunque de modo oficial la criminalidad en las operaciones de mercado es desaprobada, en la pr&aacute;ctica es permitida. Despu&eacute;s de todo, la naturaleza de una acumulaci&oacute;n extractiva, desposesiva y desviada, que opera a niveles muy altos de ganancias a corto plazo, propicia gestiones carentes de restricciones y responsabilidades.<sup><a href="#notas">45</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto sugiere &#151;y con seguridad as&iacute; es&#151; que las estructuras (en particular) de la acumulaci&oacute;n financiera privada a corto plazo son permeables respecto a la cuasicriminalidad. Para ponerlo de una manera m&aacute;s pintoresca, el pirateo de oportunidades para las ganancias no difiere de lo que a algunos en el mundo de los negocios les gustar&iacute;a simular.<sup><a href="#notas">46</a> </sup>Por supuesto que al capitalismo nunca le ha preocupado mucho la fuente de sus ganancias. Los resultados (es decir, los rendimientos) siempre han rebasado los escr&uacute;pulos. No obstante, el problema, aunque solemos olvidarlo, es que el crimen no es s&oacute;lo socialmente regresivo, sino tambi&eacute;n econ&oacute;micamente in&uacute;til. No hay nada sorprendente en esto. El crimen por definici&oacute;n es <i>s&oacute;lo </i>robo. No <i>hace</i>, <i>toma, </i>no genera riqueza, la destruye, o por lo menos la desv&iacute;a. Extrae fondos de las econom&iacute;as, lo que no contribuye de ninguna manera constructiva, y acaba con las estructuras de confianza que son las condiciones de la vida econ&oacute;mica real.<sup><a href="#notas">47</a></sup> Es, para decirlo llanamente, extractivo; consume lo que hay,<sup><a href="#notas">48</a></sup> malversa o expropia riqueza ganada en otra parte; de hecho, es un impuesto (y con frecuencia muy grande) de la entidad pol&iacute;tica. Tiene un precio.<sup><a href="#notas">49</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el crimen no s&oacute;lo es in&uacute;til, en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, como robo. La vanidad y el narcisismo que lo alimentan &#151;rasgos muy evidentes en los bancos e instituciones que se colapsaron&#151;<sup><a href="#notas">50</a></sup> requieren ser comprendidas <i>en este momento. </i>La cuesti&oacute;n del tiempo es fundamental aqu&iacute;. Las condiciones para la generaci&oacute;n de riqueza genuina, es decir, el incremento de <i>la capacidad </i>productiva sustentable a largo plazo, se contrapone a los modos de acumulaci&oacute;n como el crimen, que reh&uacute;ye el tiempo, que vive el momento, y que son en esencia extractivos en sus actitudes hacia la generaci&oacute;n de riqueza. Vale la pena recordar que justo por estas razones Keynes era particularmente impaciente en los debates a favor de la acumulaci&oacute;n financiera a corto plazo. Duncan Foley ofrece un resumen &uacute;til:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la perspectiva de Keynes respecto al extendido uso del dinero y del desarrollo de mercados financieros sofisticados, &eacute;stos son en parte una reacci&oacute;n defensiva de los poseedores de la riqueza ante las "oscuras fuerzas del tiempo y la incertidumbre". La inversi&oacute;n real requiere que el inversionista se comprometa con prospectos a largo plazo, sin liquidez y riesgosos. Los activos financieros, por otro lado, representan m&aacute;s riqueza l&iacute;quida que puede ser vendida en cualquier momento y le permiten al poseedor de la riqueza aplazar las decisiones sobre el uso final de los fondos involucrados. Pero Keynes afirma que justo esto es lo que hace que el dinero y los activos financieros sean potencialmente peligrosos. En tiempos de incertidumbre,<sup><a href="#notas">51</a></sup> los poseedores de la riqueza se inclinar&aacute;n a huir de la inversi&oacute;n real hacia para&iacute;sos financieros y monetarios, y as&iacute; prolongar el tiempo entre la compra y la venta de bienes y servicios reales, lo que abre una brecha entre la oferta agregada y la demanda agregada.<sup><a href="#notas">52</a> </sup>En tanto, el razonamiento <i>laissez faire </i>persuade a tener disponible un espectro de activos financieros tan amplio como sea posible, as&iacute; como reducir al m&iacute;nimo los costos de transacci&oacute;n con el fin de incrementar la liquidez de la econom&iacute;a. Keynes ve una oportunidad para restringir las opciones de los inversionistas, forz&aacute;ndolos a que se comprometan con la inversi&oacute;n real. Incluso va m&aacute;s lejos y sugiere que la inversi&oacute;n de la riqueza deber&iacute;a ser como un matrimonio: un inversionista deber&iacute;a ser forzado a elegir una inversi&oacute;n real que ofrezca las mejores perspectivas a largo plazo, y mantenerla durante la vida del proyecto.<sup><a href="#notas">53</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El extraordinario contraste entre lo que defiende Keynes y el <i>ethos </i>de Wall Street o de la City de Londres durante la &uacute;ltima d&eacute;cada dif&iacute;cilmente podr&aacute; excederse, de ah&iacute; que no sea sorprendente la incomodidad que el "redescubrimiento" de Keynes provoca en algunos c&iacute;rculos.<sup><a href="#notas">54</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, es claro que existe otro nivel en el cual la negaci&oacute;n del tiempo y la capacidad funciona, y tiene que ver con la econom&iacute;a de las instituciones, sus mecanismos de regulaci&oacute;n y las formas en que lo extractivo las erosiona. Mientras que mantiene su propio crimen (al menos como mito, lo que es parte del supuesto romance con la mafia) y, de manera m&aacute;s general, lo extractivo destruye profundamente las instituciones de las que hace uso (estamos viendo las mismas consecuencias en la crisis, con la acumulaci&oacute;n alentada por la deuda y el apalancamiento financiero).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una forma de considerar la crisis financiera actual consiste en observar el sistema de acumulaci&oacute;n privatizada en Wall Street y en la City como una erosi&oacute;n no intencional de sus propias bases institucionales. Todas las econom&iacute;as productivas dependen de patrones espec&iacute;ficos y complementarios, de instituciones formales e importantes y de mecanismos de regulaci&oacute;n. Las operaciones financieras dependen en especial de estructuras de confianza representadas por las instituciones. La acumulaci&oacute;n, como la hemos visto funcionar en Wall Street y en la City no es la excepci&oacute;n, tambi&eacute;n depend&iacute;a de esa confianza. La prueba de esto se da en los momentos m&aacute;s serios del colapso que ocurri&oacute;, no cuando los mercados empezaron a desplomarse, sino justo cuando se permiti&oacute; (por error, como result&oacute; despu&eacute;s) que se desplomara una de las instituciones que caracterizaba esa confianza. Mohamed El&#150;Erian comenta:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La quiebra de Lehman Brothers trastoc&oacute; la confianza que apuntalaba el fr&aacute;gil funcionamiento de las econom&iacute;as de mercado. Lo menos entendido &#151;al permitirse el desplome&#151; fue que importa much&iacute;simo c&oacute;mo el fracaso de una instituci&oacute;n afecta la estructura del capital. La manera en que Lehman quebr&oacute; trastorn&oacute; pagos y acuerdos. En todo el mundo <i>los participantes del mercado se retiraron en masa de lo que hasta entonces eran transacciones estandarizadas, rutinarias y predecibles.</i><sup><a href="#notas">55</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Observemos que no fue s&oacute;lo el valor simb&oacute;lico de Lehman, aunque resulta evidente que hasta cierto grado s&iacute;, de ah&iacute; la conmoci&oacute;n que caus&oacute; su colapso. Sin embargo, es m&aacute;s exacto decir que representaba lo que incluso la acumulaci&oacute;n en su forma m&aacute;s descontrolada requer&iacute;a, y b&aacute;sicamente &eacute;se fue su poder: hacer que las transacciones ocurrieran bajo una rutina de confianza y regulaci&oacute;n. Desde luego, el problema es que este mismo modo de acumulaci&oacute;n, para el cual incluso la posibilidad de las transacciones de las que depend&iacute;an sus ingresos requer&iacute;a confianza (y que tambi&eacute;n depend&iacute;a completamente de la identidad institucional para la cotizaci&oacute;n de sus productos, <i>no ten&iacute;a despu&eacute;s de todo, nada m&aacute;s en qu&eacute; basar el precio</i>),<sup><a href="#notas">56</a></sup> s&oacute;lo funcionaba en detrimento de los mecanismos de regulaci&oacute;n (&eacute;ste fue el punto de partida de Madrick) y, por tanto, erosionaba las instituciones y la base de confianza sobre la que se realizaban las transacciones.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, podemos decir que el paso de lo que Peter Gowan llama el aspecto de servicio p&uacute;blico de la banca e instituciones financieras en "los sistemas capitalistas privados de cr&eacute;dito"<sup><a href="#notas">57</a></sup> enfocados en la acumulaci&oacute;n a trav&eacute;s de la especulaci&oacute;n garantizada por incentivos individuales, estaba destinado a enfatizar lo operativo, no lo referente a la administraci&oacute;n, sino a la maximizaci&oacute;n de los rendimientos sin importar el contexto institucional. Los bonos a nivel operativo, los beneficios en el &aacute;rea de supervisi&oacute;n (consejos) proporcionaron suficiente atractivo para dicho &eacute;nfasis. No que en la pr&aacute;ctica importara, pero fue apoyado "te&oacute;ricamente" por la premisa de la maximizaci&oacute;n del valor&#150;especulativo&#150;neto&#150;a&#150;precios&#150;del&#150;mercado, sin importar que tan ilusorios o, para decirlo m&aacute;s caritativamente, "inciertos" eran estos precios y pudieran ser los beneficios (ya sea como precios pagados con "activos" &#91;pr&eacute;stamos&#93;, o con "beneficios" contabilizados o por el valor del mercado calculado por la instituci&oacute;n).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste no ser&iacute;a el &uacute;nico momento en la econom&iacute;a en que la b&uacute;squeda del valor especulativo a corto plazo haya resultado catastr&oacute;fica.<sup><a href="#notas">58</a></sup> Desde la perspectiva de una teor&iacute;a pura del mercado, preocuparse incluso por algo <i>en apariencia </i>indirectamente relacionado como un valor institucional (es decir, en el sector financiero la confianza en la instituci&oacute;n de la que todo lo dem&aacute;s depende) puede verse como una "interferencia" en la comprensi&oacute;n del valor, un impedimento a la "espontaneidad" del mercado. El problema es que en el caso de las hipotecas <i>subprime </i>y otros "mercados" especulativos, la b&uacute;squeda de rendimientos a corto plazo de manera simult&aacute;nea puede llegar, sin reflexionar sobre los costos o consecuencias, a vaciar la base de activos de la instituci&oacute;n. Igual que la mafia extrae hasta que agota la fuente, en Wall Street y en la City el fil&oacute;n &#151;las hipotecas <i>subprime </i>y sus valores relacionados con "garant&iacute;as de activos"&#151; se socava por el valor (debido al apalancamiento y las deudas), independientemente de las consecuencias para la instituci&oacute;n <i>de la cual depend&iacute;a la generaci&oacute;n de la riqueza.</i><sup><a href="#notas">59</a></sup> Erosionar la base de activos de una instituci&oacute;n no puede m&aacute;s que llevar a un vac&iacute;o de confianza.<sup><a href="#notas">60</a></sup> Pero cuando se termina la confianza, se acaba tambi&eacute;n la instituci&oacute;n. Apenas hace falta agregar que una vez que el nivel de confianza indispensable en el mercado se rompe, entonces el contagio &#151;es decir, la paralizaci&oacute;n de las transacciones crediticias&#151; se expande con una velocidad impresionante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;UN NUEVO MODO DE ACUMULACI&Oacute;N?</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos conclusiones pueden sacarse de los apartados anteriores. La primera es obvia: la criminalidad, en un amplio sentido, est&aacute; mucho m&aacute;s presente (es decir, mucho m&aacute;s estructurada de manera interna) en la econom&iacute;a acumulativa de lo que en general nos gustar&iacute;a admitir. Dijimos antes "que las estructuras (en particular) de la acumulaci&oacute;n financiera privada a corto plazo son permeables respecto a la cuasicriminalidad" (y de manera m&aacute;s impresionante, piratear las oportunidades para conseguir beneficios no es tan diferente como a algunos en el mundo de los negocios les gustar&iacute;a aparentar). Pero aunque esto no es inexacto, las &uacute;ltimas observaciones sobre la erosi&oacute;n de la confianza sugieren que esta manera de ver exagera, <i>pero </i>a la vez <i>subestima, </i>las consecuencias reales. Mientras que la criminalidad est&aacute; m&aacute;s presente en la econom&iacute;a acumulativa de lo que nos gustar&iacute;a aceptar, mucha de la renuencia para admitir esa relaci&oacute;n se explica por el hecho de que no se trata tan s&oacute;lo de formas criminales de extracci&oacute;n que coexisten <i>dentro </i>de la econom&iacute;a (que s&iacute; conviven, y hasta un alto grado); es m&aacute;s bien que el modelo extractivo de "generaci&oacute;n" de riqueza permea esta econom&iacute;a acumulativa. En otras palabras, admitir la verdadera relaci&oacute;n con la criminalidad es tambi&eacute;n conceder que muchos de nuestros modos actuales de la as&iacute; llamada "generaci&oacute;n de riqueza" son en verdad menos creativos que extractivos. Por lo tanto, el verdadero problema no es la criminalidad en s&iacute;, sino nuestro cambio real a una econom&iacute;a convencional dominada por modelos de extracci&oacute;n de riqueza, y no de generaci&oacute;n, y caracterizada por la b&uacute;squeda de modos de acumulaci&oacute;n enfocados hacia la desposesi&oacute;n, malversaci&oacute;n y extracci&oacute;n.<sup><a href="#notas">61</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen evidencias de esto en los escombros de la crisis. Ahora est&aacute; perfectamente claro, por ejemplo, que con toda su aparente sofisticaci&oacute;n, un porcentaje significativo de lo que se vendi&oacute; en los mercados de las hipotecas <i>subprime</i>, mucho m&aacute;s de lo que a la industria le gustar&iacute;a admitir, era muy parecido a la pir&aacute;mide de Ponzi. En un caso significativo que puede representar una variedad de pr&aacute;cticas similares, <i>The New York Times </i>inform&oacute; (20 de enero de 2009) sobre el intento de un peque&ntilde;o banco estadounidense con base en Connecticut, de demandar al Deutsche Bank. A debate estaba la venta, por parte de este &uacute;ltimo, de unas "obligaciones de deuda con colateral" por un valor de 80 millones de d&oacute;lares, que conten&iacute;a valores respaldados por activos poco fiables y t&oacute;xicos, "que al mismo tiempo que el Deutsche Bank los estaba vendiendo al banco de Connecticut, alentaba a otros a que no lo hiciera".<sup><a href="#notas">62</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De nuevo, el asunto aqu&iacute; es menos el caso en cuesti&oacute;n (que sin duda podr&iacute;a repetirse <i>ad nauseam; </i>despu&eacute;s de todo, el proceso completo se presta para estas maniobras) que el deslizamiento extractivo entre lo acumulativo y lo criminal; la generaci&oacute;n de estructuras de acumulaci&oacute;n (y la falta de mecanismos de regulaci&oacute;n) que permiten &#151;y hasta cierto grado propician&#151; pr&aacute;cticas que algunas veces son criminales o lindan con lo criminal, pero que son ampliamente aceptadas, y en todos los casos erosionan bastante, tanto a las instituciones como a los mercados.<sup><a href="#notas">63</a></sup> Es este desplome &#151;este deslizamiento de lo que podemos llamar "acumulaci&oacute;n estructuralmente irresponsable"&#151; lo que es tan relevante para la debacle y por tanto para el colapso del sector bancario en su totalidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo punto que surge de la historia del Deutsche Bank es que tales pr&aacute;cticas, o parecidas a &eacute;stas, necesariamente ocurrir&aacute;n <i>siempre que se exijan rendimientos que procedan de modelos de "generaci&oacute;n de riqueza" que no proporcionan el nivel de rendimiento requerido. </i>Haciendo paquetes de hipotecas <i>subprime </i>la industria jam&aacute;s generar&iacute;a los miles de millones <i>adicionales </i>por los precios atribuidos a estas "innovaciones".<sup><a href="#notas">64</a></sup> Que hayan aparecido durante un tiempo se debe a un coctel de euforia financiera, liquidez alimentada por la deuda, capitalismo de amigotes y la presi&oacute;n de enormes incentivos (es decir, beneficios individuales y colectivos) para hacer creer que esto era posible.<sup><a href="#notas">65</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero esto nos indica, como sabemos, que el valor extra&iacute;ble,<sup><a href="#notas">66</a> </sup>supuestamente ganado en estas transacciones, &#151;unos 400 mil millones de d&oacute;lares anuales en Wall Street cuando la burbuja estaba en la cima&#151;<sup><a href="#notas">67</a> </sup>era en gran parte ficticio.<sup><a href="#notas">68</a></sup> Esto no deber&iacute;a sorprender. La muy cacareada "creatividad" e innovaci&oacute;n" en los mercados financieros<sup><a href="#notas">69</a></sup> despu&eacute;s del a&ntilde;o 2000 no radica en la generaci&oacute;n de riqueza (porque no hubo un incremento real en <i>la capacidad </i>para generar la riqueza que en realidad se produjo) sino en la habilidad de generar <i>flujos </i>de capital de los cuales se podr&iacute;an extraer ingresos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto sugiere, como una reflexi&oacute;n que podr&iacute;amos esperar, que en ausencia de una verdadera acumulaci&oacute;n por generaci&oacute;n de riqueza encontrar&iacute;amos un <i>sustituto. </i>Para la banca y las casas financieras de Wall Street y de la City, lo que importaba no era la generaci&oacute;n de riqueza (proceso a muy largo plazo para considerarse, igual a su propio proyecto que madur&oacute; durante largo tiempo, porque uno deber&iacute;a de darse cuenta de que la crisis ten&iacute;a 25 a&ntilde;os cocin&aacute;ndose),<sup><a href="#notas">70</a></sup> sino la extracci&oacute;n del valor realizable del capital que podr&iacute;a lograrse para que fluyera a trav&eacute;s de la instituci&oacute;n. Esto explica el impulso "implacable" para ampliar las hojas de balance "a cualquier costo", y por la expansi&oacute;n en <i>ambos </i>lados del balance: de activos y pasivos.<sup><a href="#notas">71</a></sup> Aqu&iacute; el valor es un sacrificio selectivo. Innovaci&oacute;n es crear las condiciones que permitan ganar excedentes inmediatos<sup><a href="#notas">72</a></sup> de los flujos de capital.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto indica que estamos tratando con un modo <i>distinto de acumulaci&oacute;n, </i>un nuevo "r&eacute;gimen de crecimiento" como lo llamar&iacute;a Aglietta<sup><a href="#notas">73</a></sup> (aunque &eacute;l lo utilice para referirse a las econom&iacute;as que ahora est&aacute;n emergiendo en China e India &#151;econom&iacute;as que dominar&aacute;n el siglo XXI&#151; y, por el contrario, aqu&iacute; hablamos s&oacute;lo de algunas pr&aacute;cticas comerciales s&oacute;rdidas en mercados que no debieron haber existido, pero que por desgracia durante su desarrollo han hecho un da&ntilde;o incalculable).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de todo, su finalidad y, en especial, su condici&oacute;n &#151;"cuyas reglas todav&iacute;a tenemos que descubrir" quiz&aacute;s sean indicadores &uacute;tiles en dos sentidos. Primero, es claro que durante los a&ntilde;os del <i>boom </i>surgi&oacute; un patr&oacute;n relativamente nuevo de acumulaci&oacute;n. La conducta deseada (incremento de rendimientos a corto plazo con la tasa m&aacute;s r&aacute;pida de retorno posible entre la deuda (diferida) y los beneficios contables cambiaron la correlaci&oacute;n de los factores, y segundo, lo hicieron de maneras que no eran transparentes a simple vista, ya fuera para los actores, o para (la mayor&iacute;a de) los economistas y pol&iacute;ticos que vigilaban. En otras palabras, lo que ocurri&oacute; no era tan "conocido" como se pensaba; las reglas con las que los actores creyeron estar jugando, y ciertamente con las que los economistas creyeron que se estaba jugando, resultaron ser muy ilusorias. Otro patr&oacute;n estaba funcionando. Como lo dijo hace poco Paul Krugman, haci&eacute;ndose eco de Keynes, en esta situaci&oacute;n la "escasez es de comprensi&oacute;n".<sup><a href="#notas">74</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomemos como ejemplo la tasa de rendimiento deseada en relaci&oacute;n con la propuesta b&aacute;sica de que los ingresos pueden obtenerse esencialmente ofreciendo (creando) productos que permitan a las instituciones escamotear un porcentaje de los flujos de capital. Despu&eacute;s del a&ntilde;o 2000, los flujos "naturales" de capital provenientes del comercio, fondos de pensi&oacute;n y similares, aunque enormes, en relaci&oacute;n con los est&aacute;ndares hist&oacute;ricos e intensificados por una gran demanda durante la globalizaci&oacute;n, siguen siendo inadecuados para cumplir lo que se requiere, y que ahora se considera tanto posible como <i>necesario, </i>es decir, tasas de rendimiento mucho m&aacute;s altas que aquellas previamente disponibles o esperadas. Para hacer posibles estos niveles de rendimiento se requieren flujos adicionales de capital. El modo de conseguir este flujo adicional es el endeudamiento.<sup><a href="#notas">75</a></sup> &Eacute;ste posibilita enormes incrementos en los flujos de capital a trav&eacute;s de la instituci&oacute;n. Al hacerlo, <i>de forma directa </i>asegura la acumulaci&oacute;n,<sup><a href="#notas">76</a></sup> pero hace surgir dos preguntas que nos regresan al asunto de si en realidad se gener&oacute; riqueza. La primera pregunta es si los beneficios inmediatos ganados en una situaci&oacute;n as&iacute; son "creados", o <i>adquiridos.<sup><a href="#notas">77</a></sup> </i>La segunda es si los excedentes extra&iacute;dos de la producci&oacute;n son mayores que los costos <i>reales </i>del pr&eacute;stamo y si el ciclo de pr&eacute;stamos a corto plazo para financiar pasivos a largo plazo puede sostenerse.<sup><a href="#notas">78</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la crisis sabemos la respuesta a ambas preguntas. Los beneficios fueron b&aacute;sicamente "adquiridos", al precio de la deuda y de un paquete de pasivos cuyo valor a&uacute;n no se ha acordado. El ciclo era sin duda insostenible, pero <i>s&oacute;lo </i>cuando en definitiva se aclar&oacute; que el valor de lo que se estaba comercializando era bastante oscuro, incluso para los creadores de los veh&iacute;culos de inversi&oacute;n estructurada. Las preguntas que ahora tenemos que contestar contemplan m&aacute;s de un aspecto: &iquest;cu&aacute;les son las estructuras que subyacen en este modo de acumulaci&oacute;n, y por qu&eacute; se convierten en lo que he llamado irresponsabilidad estructural &#151;irresponsabilidad objetiva&#151; que condena al colapso este modo de acumulaci&oacute;n? Segunda, &iquest;cu&aacute;les son los costos y las consecuencias de la acumulaci&oacute;n financiera desenfrenada?, &iquest;c&oacute;mo afecta esto a la econom&iacute;a?, &iquest;a la sociedad? &iquest;cu&aacute;les son las consecuencias cognitivas? &iquest;qu&eacute; oculta la acumulaci&oacute;n? En un sentido m&aacute;s profundo, &iquest;por qu&eacute; este modo de acumulaci&oacute;n nos vuelve est&uacute;pidos, hablando en t&eacute;rminos econ&oacute;micos? &iquest;C&oacute;mo se convierte en lo opuesto de lo que ingenuamente deseamos pensar que es?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** Andamios s&oacute;lo presenta la primera parte del art&iacute;culo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> As&iacute; pas&oacute; tambi&eacute;n en Suecia a principios de los a&ntilde;os noventa, cuando en un colapso similar del sector bancario, aunque m&aacute;s limitado, tuvo que intervenir el gobierno y de manera audaz (aunque temporal) nacionaliz&oacute; la banca. En el caso sueco esto permiti&oacute; una r&aacute;pida recuperaci&oacute;n y los contribuyentes recobraron sus inversiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> En el mismo estilo, un mes despu&eacute;s 16 economistas brit&aacute;nicos tambi&eacute;n se sintieron lo suficientemente seguros para negar la realidad de una crisis. En una carta publicada en el <i>Sunday Telegraph </i>(26 de octubre de 2008) escribieron: "Las desaceleraciones econ&oacute;micas ocasionales son caracter&iacute;sticas naturales y necesarias de una econom&iacute;a de mercado". No hay mucho de qu&eacute; preocuparse, y ninguna necesidad de cambiar las pol&iacute;ticas: "La mejor herramienta para manejar las desaceleraciones es la monetaria". Y "cualquier gasto adicional del Estado" s&oacute;lo "impedir&iacute;a la recuperaci&oacute;n del sector privado una vez que haya pasado la recesi&oacute;n". En realidad, los miedos personales que proven&iacute;an de los mercados por la acci&oacute;n gubernamental parec&iacute;an tan exagerados como su obstinaci&oacute;n frente a lo que era muy evidente para todos los dem&aacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Como es bien sabido, las estimaciones actuales indican que las p&eacute;rdidas por pr&eacute;stamos y valores de los activos procedentes de Estados Unidos dar&aacute;n un total de entre 2 y 3.6 billones de d&oacute;lares, cerca de la mitad de esta cantidad est&aacute; desprotegida en el sector bancario estadounidense. En el total de las estimaciones esto es aproximadamente igual a la actual capitalizaci&oacute;n del mercado. Ya que el capital se ha evaporado, y a la base de activos no puede asign&aacute;rsele un precio confiable para llevarlo al mercado, la "restauraci&oacute;n" parece ser una estrategia para negarlo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Analizado breve y agudamente por Nassim Nicholas Taleb en "How Bank Bonuses Let Us All Down", <i>Financial Times</i>, 25 de febrero de 2008, p. 9.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> &iquest;Ser&iacute;a el colmo de la locura realizar rescates bancarios a precios descomunales s&oacute;lo para reinstalar un modo <i>temporal </i>de acumulaci&oacute;n? &iquest;No ser&iacute;a mejor decir que los modelos bancarios de "generaci&oacute;n y distribuci&oacute;n" o "basados en transacciones" han fracasado en la pr&aacute;ctica, y son en cualquier caso modelos aberrantes y atrasados? &iquest;No ser&iacute;a mejor rescatar la dimensi&oacute;n de la funci&oacute;n de la banca como servicio p&uacute;blico?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Un problema grave que se relaciona con la manera en que entendemos la situaci&oacute;n actual, es que si bien las palabras avaricia, fraude e irresponsabilidad se utilizan ahora junto a Wall Street y sus miembros, con una frecuencia que no se cre&iacute;a posible hace apenas un a&ntilde;o (lo que indica un cambio radical en las actitudes p&uacute;blicas), existe una gran brecha entre esa opini&oacute;n (y el enojo que produce) y el cambio de pol&iacute;ticas en Wall Street. Dos temas parecen estar interconectados aqu&iacute; y tienen que ver con la idea central de este art&iacute;culo. Primero, representada por la emisi&oacute;n de los bonos, est&aacute; la confusi&oacute;n entre el impulso subjetivo ("avaricia") y la irresponsabilidad estructural. Segundo, es el grado hasta el cual se olvida que el sistema bancario es de hecho un servicio p&uacute;blico m&aacute;s parecido a la telefon&iacute;a, al suministro de agua potable o de electricidad que a la bolsa de valores; todav&iacute;a no tenemos en mente otra funci&oacute;n de la banca. &Eacute;sta es demasiado consciente de su papel en la econom&iacute;a (el miedo a que la dejen hundirse) pero no lo suficiente de su funci&oacute;n p&uacute;blica. Las pol&iacute;ticas se enfocan en la "reforma", aunque de hecho, estructuralmente preservan la "captura" privada de acumulaci&oacute;n a corto plazo del sistema bancario. <i>Nada </i>que se haya propuesto hasta ahora aborda de manera adecuada este conjunto de problemas. Lo que a&uacute;n no estamos enfrentando es el grado de irresponsabilidad estructural que se gener&oacute; con este modo de acumulaci&oacute;n, y que el sector bancario ahora ha <i>adoptado </i>como su modus operandi.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Vale la pena se&ntilde;alar que por lo menos un economista se ha dado cuenta de que aqu&iacute; hay gato encerrado. Cuando se dio a conocer la carta de los 16 economistas que citamos antes, David K. Levine, de la Universidad de Washington en St. Louis, coment&oacute;: "Sospecho que parte de lo que estamos viendo en la congelaci&oacute;n de los mercados crediticios es una conducta estrat&eacute;gica de los grandes actores financieros que tienen posibilidades de beneficiarse del rescate".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Todav&iacute;a hay una sensaci&oacute;n de que "si yo hubiera estado a cargo" nada de esto hubiera sucedido. Parece que esta ilusi&oacute;n se sostiene no por el ego sino por el rechazo a admitir su grado de insostenibilidad estructural. Es evidente que hay un miedo intenso a aceptar hasta que punto la acumulaci&oacute;n extractiva se ha convertido en la fuerza impulsora de sistemas econ&oacute;micos m&aacute;s antiguos y decadentes, y que como tal representa una inestabilidad <i>permanente </i>y un potencial destructivo. Como se se&ntilde;ala m&aacute;s adelante, nadie est&aacute; todav&iacute;a preparado para admitir que, por lo menos en el sector financiero, los procesos de generaci&oacute;n de riqueza se han convertido en estructuras para su extracci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Jeff Madrick, "How We Were Ruined and What We Can Do", <i>The New York Review of Books</i>, 12 de febrero de 2009, pp. 15&#150;18.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> La posibilidad de esto &uacute;ltimo fue resumida con cuidado por Martin Wolf a principios de 2009, en un art&iacute;culo publicado en el <i>Financial Times, </i>"Choices Made in 2009 Will Shape the Globe's Destiny": "Ahora piense qu&eacute; pasar&aacute; si, despu&eacute;s de dos o m&aacute;s a&ntilde;os de enormes d&eacute;ficit fiscales, Estados Unidos se queda atrapado en el desempleo y en el bajo crecimiento. La gente preguntar&aacute; por qu&eacute; el pa&iacute;s est&aacute; exportando tantos productos para mantener fuentes de empleo en el extranjero. Querr&aacute;n que regresen sus productos. La &uacute;ltima vez que sucedi&oacute; una cosa as&iacute; &#151;en los a&ntilde;os treinta&#151; el resultado fue una devastadora serie de devaluaciones pauperizadoras, adem&aacute;s de proteccionismo. &iquest;Podemos confiar en nuestra capacidad para evitar tales peligros? En realidad, el peligro es enorme. Una vez que la econom&iacute;a mundial empiece a recuperarse y el desempleo se dispare, los demonios de nuestro pasado &#151;sobre todo el nacionalismo&#151; regresar&aacute;n. Los logros de muchas d&eacute;cadas pueden desaparecer de la noche a la ma&ntilde;ana".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11 </sup>Como se aclara m&aacute;s adelante, yo veo la provisi&oacute;n de la deuda como una pol&iacute;tica clave, as&iacute; como un agente econ&oacute;mico de la crisis. La deuda es probablemente un ejemplo de cuando una causa o condici&oacute;n existente favorece la generaci&oacute;n de la crisis, pero en s&iacute; misma se convierte en el equivalente a una presi&oacute;n o fuerza relacionada con &eacute;sta. La relaci&oacute;n con las deudas permitidas se topa con el comportamiento, desde los hogares pasando por Wall Street y hasta el gobierno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> "La crisis econ&oacute;mica tendr&iacute;a que considerarse como una consecuencia inevitable, y por tanto un precio "justo" que tenemos que pagar por pol&iacute;ticos deshonestos y demasiado seguros de s&iacute; mismos que juegan en el mercado". Vaclav Klaus, "Do Not Tie the Markets &#151;Free Them", <i>Financial Times</i>, 7 de enero de 2009.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> &Eacute;ste es el cambio de los servicios bancarios de dep&oacute;sitos y pr&eacute;stamos a las "transacciones orientadas" a la acumulaci&oacute;n financiera basada (en primer lugar) en el comercio interbancario: &iquest;"acumulaci&oacute;n end&oacute;gena"?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Estos puntos se discuten de modo extenso en la segunda parte de este ensayo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15 </sup>Un punto que sugiere que "contabilidad"&#151;<i>la habilidad de valorar riesgos</i>, aunque no en las modalidades que conocemos ahora ser&aacute; una disciplina fundamental respecto a cualquier intento de crear una econom&iacute;a menos insostenible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> V&eacute;ase el excelente e informativo blog de Richard Murphy sobre estos temas, <i>Tax Research</i>. Se pueden consultar sus notas sobre Granite en <a href="http://www.taxresearch.org.uk/Blog/?s=Granite&amp;searchsubmit=Find" target="_blank">http://www.taxresearch.org.uk/Blog/?s=Granite&amp;searchsubmit=Find</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> La cantidad m&aacute;s citada es entre 40 mil y 45 mil millones de libras esterlinas, pero debido a la reciente inflaci&oacute;n la diferencia no repercute en las consecuencias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18 </sup>Con precisi&oacute;n, Richard Murphy describe Granite como una "obra completamente artificial, que busca no responsabilizarse". De hecho, Granite era propiedad de Northern Rock y &eacute;sta la controlaba pero simulando que no. Hab&iacute;a una hipocres&iacute;a particular en la descripci&oacute;n de los beneficiarios de la compa&ntilde;&iacute;a tenedora. "Todo el capital de acciones emitidas por Granite Finance Holdings se mantiene en una compa&ntilde;&iacute;a fiduciaria bajo los t&eacute;rminos de un fideicomiso discrecional a favor de una o m&aacute;s obras de beneficencia. La compa&ntilde;&iacute;a fiduciaria no es filial de la compa&ntilde;&iacute;a que vende. Cualquier ganancia que reciba Holdings, despu&eacute;s del pago de los costos y sus gastos administrativos, se pagar&aacute; a la brit&aacute;nica DSNE y a otros fines de beneficiencia elegidos discrecionalmente por la compa&ntilde;&iacute;a fiduciaria. Los pagos de sus bonos no se ver&aacute;n afectados por este acuerdo." Sin embargo, como se&ntilde;ala Richard Murphy, esto en realidad contradice la propia declaraci&oacute;n de Northern Rock: "la informaci&oacute;n financiera del grupo incorpora activos, pasivos y resultados de Northern Rock, R. L. y de sus empresas subsidiarias (incluyendo entidades para prop&oacute;sitos especiales). Las entidades se consideran subsidiarias donde la corporaci&oacute;n tiene el poder de regular las pol&iacute;ticas financieras y operativas para as&iacute; obtener beneficios de sus actividades. Las transacciones dentro de la compa&ntilde;&iacute;a y los balances se eliminan despu&eacute;s de la consolidaci&oacute;n".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> No dice que la instituci&oacute;n de beneficiencia o los ni&ntilde;os recibieron dinero, aunque la compa&ntilde;&iacute;a insiste en que coloc&oacute; urnas para donativos en la entrada de sus oficinas. La versi&oacute;n que cit&eacute; es de Iain Macwhirter "The Mad World of the Shadow Bankers", <i>New Statesman, </i>20 de octubre de 2008.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> La obra de beneficencia implicada, la DSNE, es un grupo de apoyo familiar dirigido por 300 padres voluntarios. Los fideicomisarios publicaron una declaraci&oacute;n cuando se dieron a conocer las noticias sobre Northern Rock: "En relaci&oacute;n con los problemas actuales de Northern Rock, nos gustar&iacute;a asegurar a nuestros miembros y a quienes nos apoyan que la DSNE no ha estado, a sabiendas, involucrada en ninguna malversaci&oacute;n de fondos. Estamos investigando por qu&eacute; nuestra asociaci&oacute;n ha sido nombrada beneficiaria de un fideicomiso sin nuestro consentimiento. Definitivamente nosotros no hemos recibido ni un centavo de Northern Rock o de filiales, con excepci&oacute;n de una donaci&oacute;n de su personal en 2001. Al d&iacute;a de hoy, tampoco se nos ha notificado que Northern Rock o sus compa&ntilde;&iacute;as afiliadas est&eacute;n recaudando fondos en beneficio nuestro". Para m&aacute;s sobre la (no) relaci&oacute;n entre Northern Rock y la obra de beneficencia v&eacute;ase Paul Murphy, "The (Un)Charitable Core of Northern Rock", <i>The Guardian</i>, 8 de octubre de 2007.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Bertold Brecht, <i>La &oacute;pera de tres centavos. </i>La novela, que se desarrolla en el contexto del &uacute;ltimo gran periodo de la dominaci&oacute;n del capital financiero del Londres anterior a la primera guerra mundial de la &uacute;ltima d&eacute;cada de 1800 y la primera de 1900, permanece, quiz&aacute;, como la mejor referencia a la crisis actual, porque la "acumulaci&oacute;n primitiva" que representa (en medio de la sofisticaci&oacute;n del Londres imperial) es mucho m&aacute;s parecida a lo que se pudiera haber imaginado en un principio sobre lo que ahora estamos enfrentando. El otro novelista de importancia aqu&iacute; es el poco le&iacute;do Bruno Traven. Su novela <i>El tesoro de la Sierra Madre </i>(c&eacute;lebre pel&iacute;cula de John Huston) es una alegor&iacute;a a toda la crisis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> "Los principales suscriptores del programa Granite eran Lehman Brothers, Merrill Lynch, y UBS. Otros fueron Barclays Capital, Citigroup, JP Morgan y Morgan Stanley", Murphy, <i>op. cit.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> &iquest;Qu&eacute; tan redituables fueron estos movimientos? Barclays, un banco comercial brit&aacute;nico muy importante, obtuvo la mitad de sus ganancias de "veh&iacute;culos especiales de inversi&oacute;n", en 2007.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Al poner sus pasivos en cr&eacute;ditos hipotecarios de un para&iacute;so fiscal, Northern Rock no necesitaba "contabilizarlos" en sus balances. Eso, por consiguiente, le permiti&oacute; a la compa&ntilde;&iacute;a apalancar pr&eacute;stamos incluso a niveles m&aacute;s altos. Al mismo tiempo, registradas ambas en un para&iacute;so fiscal y como obra de beneficencia, eran inmunes a los impuestos y, de igual importancia debido a lo que controlaba, al escrutinio. Para una nota breve sobre el v&iacute;nculo entre los para&iacute;sos fiscales extranjeros y la crisis actual, v&eacute;ase Richard Murphy y John Christensen, "The Threat Lying Offshore", <i>The Guardian</i>, 10 de octubre de 2008.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Gordon Brown, primer ministro de Gran Breta&ntilde;a, en su discurso anual en Mansion House en la ciudad de Londres el 20 de junio de 2007: "Y creo que debe decirse sobre esta &eacute;poca, las primeras d&eacute;cadas del siglo XXI, que adem&aacute;s de la mayor reestructuraci&oacute;n de la econom&iacute;a global, quiz&aacute; incluso m&aacute;s grande que la revoluci&oacute;n industrial, un nuevo orden mundial se ha creado". El discurso completo puede consultarse en <a href="http://www.hm-treasury.gov.uk/2014.htm" target="_blank">http://www.hm&#150;treasury.gov.uk/2014.htm</a>. M&aacute;s atroces a&uacute;n, a la luz de lo que sigui&oacute;, son algunas partes del discurso del a&ntilde;o anterior, v&eacute;ase <a href="http://www.guardian.co.uk/business/2006/jun/22/politics" target="_blank">http://www.guardian.co.uk/business/2006/jun/22/politics</a>. economicpolicy</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es significativo respecto al cambio de la situaci&oacute;n, que el d&iacute;a que este art&iacute;culo se revis&oacute; (26 de enero) se estaba considerando seriamente si los intentos de rescatar el sector financiero brit&aacute;nico en verdad podr&iacute;an dar como resultado una bancarrota de Gran Breta&ntilde;a. Aunque esta posibilidad se pensaba remota, el solo hecho de que pudiera ser planteada como una consecuencia seria, ilustra la velocidad &#151;y el costo&#151; del colapso. Es necesario agregar que es probable que el orden que puede surgir de todo esto, no ser&aacute; el que Gordon Brown pretend&iacute;a y quiz&aacute; tampoco ning&uacute;n orden. La combinaci&oacute;n de los costos directos, "las secuelas secundarias" y los signos preocupantes de proteccionismo, nacionalismo y carencia de coherencia en las respuestas internacionales a la crisis, se&ntilde;alan hacia preocupantes crisis potenciales sociales y pol&iacute;ticas a largo plazo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26 </sup>A ra&iacute;z de los subsecuentes colapsos en Wall Street &#151;y en particular del imperio financiero de Bernard Madoff&#151; podr&iacute;a parecer un tanto especial la actuaci&oacute;n de Northern Rock. Por consiguiente, es tentador tratar de ubicar esto en el mismo grupo. Pero a pesar de la magnitud de sus operaciones (incluso 50 mil millones de d&oacute;lares menos que Northern Rock) Madoff puede ser descartado, de manera natural &eacute;l pertenece a la gran tradici&oacute;n de estafadores. Todos los esc&aacute;ndalos financieros exponen a una gran cantidad de &eacute;stos. Como hubiera dicho Sherlock Holmes, a prop&oacute;sito de un asesinato en particular mundano, el caso ofrece escaso inter&eacute;s te&oacute;rico. Northern Rock es m&aacute;s complejo, tanto econ&oacute;mica como moralmente. Nos abre al capitalismo m&aacute;s ambiguo de nuestro tiempo, y sus "costos" van m&aacute;s all&aacute; de una simple cuenta de p&eacute;rdidas y ganancias. Por tanto, es de considerable inter&eacute;s para la econom&iacute;a pol&iacute;tica (aunque una verg&uuml;enza para la econom&iacute;a).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Aqu&iacute; es donde la cuesti&oacute;n del regreso al statu quo nos inquieta m&aacute;s. Deber&iacute;a llevarnos a preguntar: &iquest;un regreso a la "prosperidad sin precedentes" requiere que aceptemos un modelo donde las obras de beneficencia para los ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome de Down se convierten en estrategias aceptables para mantener la econom&iacute;a financiera a flote? &iquest;Tenemos que aceptar que esto es lo que los "mercados de capital privado, din&aacute;micos e innovadores" hacen ahora?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Tambi&eacute;n aqu&iacute; el tema del retorno al <i>statu quo </i>nos preocupa. &iquest;Un regreso a "la prosperidad sin precedentes" requiere que aceptemos un modelo donde las obras de beneficencia para los ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome de Down se convierten en el &uacute;nico medio para mantener a flote las pir&aacute;mides invertidas de los esquemas de Ponzi? &iquest;Es eso lo que ahora significa innovaci&oacute;n financiera? Observe que la insistencia en que esto es lo que deber&iacute;a <i>no </i>ser significa que carece de fuerza. Parte del problema intelectual radica en ver las consecuencias (y los costos) de los modos de acumulaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29 </sup>Aqu&iacute;, lo que se siente como peligro moral y social es precisamente este desplome: si existe <i>&eacute;ste, </i>entonces no hay fronteras, ni l&iacute;mites, ni alg&uacute;n lugar donde sea posible decir <i>aqu&iacute; </i>terminan los negocios leg&iacute;timos, <i>all&aacute; </i>empieza la criminalidad. En lugar de eso, nos enfrentamos con lo opuesto, un constante deslizamiento hacia la criminalidad que se convierte en norma interna de los negocios. Se puede defender diciendo que siempre ha sido as&iacute;. Pero ni legitima lo que ocurri&oacute;, ni reconoce lo que es estructuralmente peculiar hoy en d&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> La confabulaci&oacute;n entre lo abiertamente criminal y aquellos que tambi&eacute;n se benefician de sus actividades es una plaga muy virulenta. Sobre el esc&aacute;ndalo de Bernard Madoff por ejemplo, mientras que la compa&ntilde;&iacute;a parece haber contratado de manera deliberada peque&ntilde;as firmas, despachos de contadores muy importantes como Price Wate rhouse Coppers y KPMG estaban involucrados para evaluar riesgos. Y qu&eacute; vamos a hacer respecto a Greenwich Financial, la compa&ntilde;&iacute;a con base en Connecticut que actu&oacute; como uno de los principales agentes de Madoff, hasta el grado de obtener 500 millones de d&oacute;lares en honorarios, o el banco suizo privado UBP. Ambas compa&ntilde;&iacute;as, seg&uacute;n parece, decidieron ignorar las banderas rojas que izaban (en privado) otras compa&ntilde;&iacute;as desde 2003.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> Un buen ejemplo es Citibank. Desde su fusi&oacute;n con Travelers y con su rama bancaria de inversiones, Salomon Smith Barney, la compa&ntilde;&iacute;a ha sido 1) penalizada por sus pr&aacute;cticas en la burbuja.com de 2000&#150;2001; 2) ha enfrentado p&eacute;rdidas y demandas por sus v&iacute;nculos con Enron y WorldCom; 3) ha tenido problemas por sus relaciones con el colapso criminal de Parmalat en Italia; 4) el gobierno de Jap&oacute;n le cerr&oacute; sus negocios bancarios privados; 5) ha sido forzada a retractarse de sus acciones "demasiado excesivas" en los mercados europeos de bonos. En 2005, incluso la siempre indulgente Reserva Federal le estaba negando permiso para realizar m&aacute;s adquisiciones. &iquest;Y cu&aacute;les son los resultados financieros a largo plazo de esta actividad? En enero de 2009, la compa&ntilde;&iacute;a hab&iacute;a producido su quinta p&eacute;rdida trimestral consecutiva.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32 </sup>Para m&aacute;s sobre evasi&oacute;n fiscal corporativa como un mal end&eacute;mico de la econom&iacute;a, v&eacute;ase Raymond Baker, <i>Capitalism's Achilles Heel: Dirty Money and How to Renew the Free&#150;Market System </i>(Hoboken, NJ: Wiley, 2005). El libro de Baker fue el tema de un excelente an&aacute;lisis de John Christensen. V&eacute;ase "Hooray Hen Wees". <i>London Review of Books</i>, 6 de octubre de 2005 que proporciona una visi&oacute;n general de muchos de los temas sobre evasi&oacute;n fiscal y lavado de dinero. Christensen es secretario internacional de Tax Justice Network, que tiene su base en la fundaci&oacute;n New Economics en Londres; es uno de los autores de <i>Hacednos pagar impuestos si pod&eacute;is. La verdadera historia de un fracaso global, </i>disponible en <a href="http://www.uruguay.attac.org/Documentos/sfinanciero/tjn_impuestos.pdf" target="_blank">http://www.uruguay.attac.org/Documentos/sfinanciero/tjn_impuestos.pdf</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> V&eacute;ase BBC News, "Mafia 'Gripping Italian Economy'", 14 de noviembre de 2000, en <a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/1023221.stm" target="_blank">http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/1023221.stm</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> No hay nada de ficci&oacute;n en esta referencia. Hab&iacute;a tanta preocupaci&oacute;n por el mercado global de tr&aacute;fico de &oacute;rganos que en la Universidad de California, en Berkeley, se imparti&oacute; una conferencia sobre el tema el 24 de abril de 2003. El objetivo era "atraer la atenci&oacute;n sobre el tr&aacute;fico de &oacute;rganos como parte del problema global del tr&aacute;fico de personas". Sobre los cambios en la organizaci&oacute;n de la mafia v&eacute;ase, por ejemplo, Jane y Peter Schneider, <i>Reversible Destiny: Mafia, Antimafia and the Struggle in Palermo </i>(Berkeley: University of California Press, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35 </sup>El portal de internet de <i>Global Issues </i>presenta n&uacute;meros interesantes. Admitiendo que no est&aacute; del todo claro cu&aacute;nto dinero hay en los para&iacute;sos fiscales, se informa que en 2005 "por lo menos hab&iacute;a 11.5 billones de d&oacute;lares". Esta estimaci&oacute;n refleja en gran medida a individuos con un nivel de riqueza alto, pero "esto no incluye las ganancias provenientes del lavado dinero de negocios que operan en para&iacute;sos fiscales para evitar el pago de impuestos. Tampoco incluye los activos financieros de aquellos cuya riqueza suma menos de un mill&oacute;n de d&oacute;lares. Actualmente, la suma total que se encuentra en para&iacute;sos fiscales es desconocida". 11.5 billones de d&oacute;lares se traducen en cerca de 255 mil millones "de p&eacute;rdidas anuales para los gobiernos de todo el mundo debido a los bajos o inexistentes grav&aacute;menes de fondos en los para&iacute;sos fiscales", aunque esta cantidad "no incluye las p&eacute;rdidas fiscales que surgen de los est&iacute;mulos fiscales o de las ganancias de los corporativos que lavan dinero". &iquest;Cu&aacute;ntas ganancias se obtienen del lavado de dinero? Sobre esto &uacute;ltimo Christian Aid informa que el c&aacute;lculo aproximado de "dinero sucio" que fluye en el sistema bancario global es de un bill&oacute;n de d&oacute;lares, que se desglosa en 500 millones aproximadamente, malversados de pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, cerca de 200 mil millones lavados por compa&ntilde;&iacute;as multinacionales, otros 250 millones por individuos y criminales y 50 mil millones perdidos en la corrupci&oacute;n. Ninguna de estas cantidades puede considerarse m&aacute;s que como indicativa, pero ubican la magnitud del problema en su perspectiva. La rese&ntilde;a de Christensen sobre Baker, que ya se mencion&oacute;, es un punto de partida &uacute;til para pensar sobre estos temas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> V&eacute;ase Oswald Spengler, <i>The Decline of the West</i>, trad. de. C. F. Atkinson (Nueva York: Knopf, 1928), especialmente vol. II, caps. XXII&#150;XXIV.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> Dos indicios: se cree que durante los cinco a&ntilde;os de su reinado, el dictador nigeriano, General Sani Abacha, se las ingeni&oacute; para mandar unos 3 mil millones de d&oacute;lares a los bancos suizos, un promedio de 600 millones por a&ntilde;o. Otro c&aacute;lculo informa que de cada d&oacute;lar de ayuda a &Aacute;frica, tres se mandan al extranjero, como fuga de capitales, principalmente a Europa, Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38 </sup>Una primera historia federal (sin publicar) de la reconstrucci&oacute;n de Iraq encabezada por Estados Unidos, presentada en diciembre de 2008, detalla gastos de cerca de 117 mil millones. La reconstrucci&oacute;n lograda fue m&iacute;nima. V&eacute;ase James Glanz y T. Christian Miller, "Official History Spotlights Iraq Rebuilding Blunders", <i>The New York Times, </i>13 de diciembre de 2008.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> Un caso indiscutible es el "gran robo" de la venta de activos p&uacute;blicos rusos (a precios &iacute;nfimos) a principios de los a&ntilde;os noventa. A la depredaci&oacute;n p&uacute;blica se le agreg&oacute; el ascenso de la mafia rusa. Aplaudida en ese tiempo por los defensores del libre mercado, la irresponsabilidad de la acci&oacute;n llev&oacute;, tanto de manera simb&oacute;lica como real, a las miserias de los a&ntilde;os noventa de la antigua URSS. Que exista una renuencia deliberada para reconocer las consecuencias humanas de este robo p&uacute;blico, por quienes eran los m&aacute;s destacados promotores de la "privatizaci&oacute;n", no altera los hechos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> V&eacute;ase, por ejemplo, Roberto Saviano, <i>Gomorra: un viaje al imperio econ&oacute;mico y al sue&ntilde;o de poder de la camorra, </i>(M&eacute;xico: Debate, 2007).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> Las cantidades correspondientes a Gran Breta&ntilde;a son indicativas de la magnitud del problema. Las estimaciones de evasi&oacute;n fiscal corporativa llegan a 13.7 mil millones de libras esterlinas al a&ntilde;o. "Entre 2000 y 2007 la proporci&oacute;n de impuestos pagados por las compa&ntilde;&iacute;as m&aacute;s importantes descendi&oacute;". "Un tercio de las 100 compa&ntilde;&iacute;as del &iacute;ndice del FTSE (Bolsa de valores del <i>Financial Times</i>) (que incluye a 12 de las m&aacute;s grandes) no pagaron impuestos en el ejercicio 2005&#150;2006, y otro tercio pag&oacute; una proporci&oacute;n diminuta de sus ganancias de operaci&oacute;n". "Scores More Claimed Tax Losses", <i>The Guardian</i>, 2 de febrero de 2009.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> Christensen, <i>op. cit.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup> <i>Ib&iacute;dem.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44 </sup>Como se&ntilde;ala Neal Ascherson en su rese&ntilde;a del libro del periodista Misha Glenny, <i>McMafia: Crime without Frontiers </i>(Londres: The Bodley Head, 2008), el mundo se convierte en el entorno perfecto para las mafias. "El libre comercio neoliberal significaba que el dinero limpio o sucio pod&iacute;a ir a cualquier lugar. Mientras tanto, las excepciones del libre comercio &#151;productos como drogas, cigarros, armas, prostitutas e inmigrantes, que los gobiernos se sienten todav&iacute;a obligados a regular&#151; pueden contrabandearse en cantidades anteriormente insospechadas". V&eacute;ase "Gazillions", <i>London Review of Books</i>, 3 de julio de 2008.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45 </sup>David Harvey ha resumido de manera acertada esta "acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n". V&eacute;ase <i>Spaces of Global Capitalism: towards a Theory of Uneven Geographical Development </i>(Verso: Londres, 2006), en especial pp. 41&#150;50.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> Al "respetable" fin de los negocios, pocos bancos y ninguna firma importante de contabilidad &#151;mucho menos de fondos de inversi&oacute;n libre (<i>hedge funds</i>), o del sector bancario en la sombra&#151; han sido considerados entre quienes piden m&aacute;s supervisi&oacute;n en los centros de lavado de dinero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> Un impresionante ejemplo de la importancia de la confianza en los mercados fue el colapso de Lehman Brothers. Como ha se&ntilde;alado Mohamed El&#150;Erian, lo repentino &#151; y, para el mercado, la aparente arbitrariedad&#151; de permitir el desplome de Lehman fue algo m&aacute;s que una simple interrupci&oacute;n de pagos y acuerdos. Como indica, hizo a&ntilde;icos "la confianza y seguridad acordadas" en lo que hasta entonces hab&iacute;an sido "transacciones estandarizadas, rutinarias y predecibles". Mohamed El&#150;Erian, "Only New Thinking Will Save the Global Economy". <i>The Guardian</i>, 3 de diciembre de 2008. Podr&iacute;amos a&ntilde;adir que la p&eacute;rdida de confianza y la par&aacute;lisis resultante que experimentaron los mercados en 24 horas exactas, se vivi&oacute; como una situaci&oacute;n generalizada, aunque difusa, en zonas donde la erosi&oacute;n criminal de la confianza social se ha convertido en una inevitable ley de la vida. Sobre las implicaciones sociales de la destrucci&oacute;n de la confianza, v&eacute;ase, por ejemplo, Zygmunt Bauman, <i>Society under Siege, </i>(Cambridge: Polity, 2002), pp. 192&#150;193; <i>Liquid Fear </i>(Cambridge: Polity, 2006), pp. 69&#150;71.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> Sobre el "consumo" v&eacute;ase Martin Heidegger, "Overcoming Metaphysics", en <i>The End of Philosophy</i>, trad. de Joan Stambaugh (Chicago: University of Chicago Press, 1973) pp. 84&#150;110, especialmente pp. 103&#150;110.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> Es interesante se&ntilde;alar que quienes se preocupan m&aacute;s por la "eficiencia" de los mercados no prestan atenci&oacute;n a este punto. La raz&oacute;n, obviamente, es que el crimen es un impuesto social. Es altamente lucrativo para quienes se benefician de &eacute;l. Pero entonces, &iquest;cu&aacute;l es la medida de la riqueza ahora?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> Mientras escribo, el Royal Bank of Scotland (RBS) en Gran Breta&ntilde;a, enorme receptor de fondos de rescate, est&aacute; insistiendo en que mantendr&aacute; el pago de bonos incluso en sectores que perdieron miles de millones el a&ntilde;o pasado, mientras se informa que los bancos de Wall Street est&aacute;n ignorando la orden judicial de mantener los pr&eacute;stamos a negocios, en tanto que utilizan sus participaciones de miles de millones de capital barato, para financiar adquisiciones de bancos m&aacute;s peque&ntilde;os. Los excesos actuales del Bank of America en estos aspectos de ninguna manera son los &uacute;ltimos esc&aacute;ndalos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup> Una de las condiciones de la crisis actual es que justo la especulaci&oacute;n financiera es lo que ha creado la "incertidumbre". La capacidad del sistema financiero &#151;entre 5 y 8% del PIB estadounidense en casi todos los a&ntilde;os&#151; para influir en la econom&iacute;a global en su totalidad, confirma que los sistemas de acumulaci&oacute;n financiera de ninguna manera tienen una funci&oacute;n secundaria en la econom&iacute;a real. Spengler entendi&oacute; esto desde 1922: "S&oacute;lo las altas finanzas son completamente libres e intangibles. Desde 1789 la banca, y con ella las bolsas, se han desarrollado a partir de las necesidades crediticias de una industria que crece cada vez m&aacute;s como un poder por cuenta propia, y desean (como el dinero desea en todas las civilizaciones) ser el &uacute;nico poder". Oswald Spengler, <i>op. cit</i>, vol. II, pp. 505&#150;506.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup> Una brecha que en este caso ten&iacute;a que llenarse con deuda: deuda que a corto plazo por lo menos, permitir&iacute;a tanto la enorme acumulaci&oacute;n que produjo Wall Street en los a&ntilde;os de bonanza, como mantener un v&iacute;nculo estrecho entre la oferta (pr&eacute;stamos) y la demanda (consumo obligado).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> Duncan Foley, <i>Adam's Fallacy</i>. (Cambridge: Harvard University Press), 2006, p. 194.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54 </sup>Consultar toda la p&aacute;gina de anuncios que apareci&oacute; en varios diarios estadounidenses el 28 de enero de 2009, d&iacute;a previo a que se votara el paquete de rescate econ&oacute;mico de Obama. El Cato Institute, grupo de expertos de derecha de Washington, financi&oacute; una carta firmada por 200 economistas estadounidenses. La primera frase de la sustantiva declaraci&oacute;n dec&iacute;a: "A pesar de los informes de que todos los economistas son ahora keynesianos &#91;...&#93;". Segu&iacute;a: "Los abajo firmantes no creemos que m&aacute;s gasto gubernamental sirva para mejorar el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico &#91;...&#93; para mejorar la econom&iacute;a, quienes hacen las pol&iacute;ticas deber&iacute;an enfocarse en las reformas que eliminan los impedimentos para trabajar, ahorrar, invertir y producir. Tasas de impuestos m&aacute;s bajas y una reducci&oacute;n de la carga del gobierno son la &#91;...&#93; mejor manera de promover el crecimiento".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup> El&#150;Erian, <i>op. cit.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> Como el valor de los precios de los productos vendidos en estas transacciones no era claro, depend&iacute;an de las agencias calificadoras y de la reputaci&oacute;n de los bancos que los emit&iacute;an.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> Peter Gowan, "Crisis in the Heartland", <i>New Left Review, </i>55, enero&#150;febrero 2009, pp. 5&#150;29.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>58</sup> La diferencia, a la que tendremos que prestar cada vez m&aacute;s atenci&oacute;n, est&aacute; entre la riqueza del papel especulativo, los beneficios contabilizados y los incrementos reales de una capacidad productiva (sostenible). Como veremos, uno de los much&iacute;simos costos de la acumulaci&oacute;n financiera sin restricciones es que esta diferencia se ha eliminado peligrosamente, hasta el grado de provocar una verdadera confusi&oacute;n, tanto en las mentes de los agentes como en la sociedad en su conjunto (por no mencionar a los economistas).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>59</sup> Operadores de bolsa, altos ejecutivos y miembros de consejos de la banca de Wall Street y de instituciones de la City actuaron, en relaci&oacute;n con sus (propias) instituciones anfitrionas, de un modo muy parecido a como la econom&iacute;a acumulativa act&uacute;a sobre la econom&iacute;a (real) como un todo, es decir, pretend&iacute;an hacernos creer que sus acciones fueron la fuerza generadora de la riqueza y negaron su dependencia hacia la instituci&oacute;n. Pero las actividades para la "generaci&oacute;n de riqueza" de los agentes dentro del sistema bancario y de las casas financieras, s&oacute;lo pudieron darse debido a que tuvieron apoyo institucional. A su vez, todo el proceso de acumulaci&oacute;n pudo ocurrir porque se toleraron social y pol&iacute;ticamente altos niveles de deuda. El aforismo de Hegel que toda cultura niega lo que los apoya, sin duda viene a la mente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>60</sup> Un recordatorio m&aacute;s &uacute;til acerca de la importancia de la confianza se puede encontrar en una serie de entrevistas realizadas a un "Anonymous Hedge Fund Manager" (gerente an&oacute;nimo de fondos libres) publicadas en la revista <i>N+I</i>, <i>7</i>, oto&ntilde;o de 2008, pp. 21&#150;53, especialmente v&eacute;anse pp. 51&#150;52. Tambi&eacute;n v&eacute;ase Luke Johnson, "A Tragedy for Champions of Free Markets", <i>Financial Times</i>, 4 de febrero de 2009.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>61</sup> "Modelos", porque de lo que estamos hablando aqu&iacute; es tanto de ideolog&iacute;a como de realidad. Los comentarios de Gordon Brown mencionados antes son significativos, en el sentido de que hace referencia a que ahora el sistema financiero es el que capta la imaginaci&oacute;n como fuente de riqueza (inmediata). El problema se vuelve m&aacute;s complejo porque, aunque el sector financiero en la actualidad <i>no </i>es el sector dominante de la econom&iacute;a, hablando cuantitativamente, su funci&oacute;n central en la econom&iacute;a incrementa su peso ideol&oacute;gico. Si los modelos de extracci&oacute;n de riqueza ("b&uacute;squeda de tesoros a corto plazo") dominan este sector, y si admite y se desliza hacia la extracci&oacute;n y pr&aacute;cticas cuasicriminales, ambas estructuralmente irresponsables y bastante erosivas, esto tiene efectos incalculables &#151;como estamos descubriendo&#151; en la econom&iacute;a como un todo. Parte de la irresponsabilidad de la econom&iacute;a durante la d&eacute;cada pasada ha sido su aparente incapacidad para describir este tipo de relaciones, pero cuyas dimensiones van m&aacute;s all&aacute; del "negocio principal" de la econom&iacute;a, como memorablemente lo caracteriz&oacute; hace algunos a&ntilde;os Edward Nell, es decir, "la <i>demostraci&oacute;n </i>de que un mecanismo de mercado bien aceitado producir&iacute;a la distribuci&oacute;n m&aacute;s eficiente de recursos escasos en la b&uacute;squeda de usos alternativos". V&eacute;ase Edward Nell, "Economics: The Revival of Political Economy", en Robin Blackburn (ed.), <i>Ideology in Social Science </i>(Nueva York: Vintage, 1973), p. 76.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>62</sup> V&eacute;ase Vikas Bajaj, "After Sure&#150;Bet Investment Fails, A Bank Contends It was Duped", <i>The New York Times</i>, 20 de enero de 2009.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>63</sup> "Hist&oacute;ricamente es cl&aacute;sico que las crisis financieras revelen fraudes criminales en el sistema, y en realidad no es nada nuevo que cuando una persona hace un plan tipo Ponzi se vea como fraude criminal, pero cuando muchas personas juntas hacen exactamente lo mismo (pasarse el dinero entre s&iacute;) se considera como inestabilidad de mercado. Este tipo de crisis est&aacute;n latentes en el capitalismo, tanto como parte de &eacute;ste como de los periodos de prosperidad". Duncan Foley, comunicaci&oacute;n personal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>64</sup> Una explicaci&oacute;n sencilla pero sucinta ofreci&oacute; John Kay: "&iquest;C&oacute;mo puede valer m&aacute;s un paquete de pr&eacute;stamos que la suma de sus precios individuales? &#91;...&#93; La titulaci&oacute;n puede agregar valor al permitir que las caracter&iacute;sticas de riesgo del nuevo instrumento sean precisamente hechas a la medida que busca el comprador &#91;...&#93;. Hay algo en esa argumentaci&oacute;n. Pero &iquest;podr&iacute;a haber cientos de miles de millones de d&oacute;lares de ganancias anuales en esto? &iquest;Podr&iacute;an realmente ser tan grandes las ventajas de una diferenciaci&oacute;n un poco m&aacute;s elaborada, de una ya de por s&iacute; amplia gama de productos con intereses fijos? Si las diferencias en el apetito por el riesgo determinaron el mercado, usted no esperar&iacute;a que la lista de instituciones que compraron productos titulizados fuera similar a la lista de quien los vendi&oacute;. La creaci&oacute;n de productos estructurados que realiz&oacute; la industria de servicios financieros nunca tuvo un fundamento econ&oacute;mico. Fueron el resultado de una b&uacute;squeda fren&eacute;tica de comisiones y bonos". V&eacute;ase Kay, "Wind Down the Market in Five&#150;legged Dogs", <i>Financial Times</i>, 20 de enero de 2009.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>65</sup> De manera m&aacute;s insulsa esto tambi&eacute;n se debi&oacute; al fracaso &#151;pero tambi&eacute;n a la opacidad de lo que se negociaba&#151; para realizar una evaluaci&oacute;n minuciosa de lo que se estaba adquiriendo. Ese fracaso, aparentemente inocuo en la magnitud de los temas que ahora enfrentamos denota la irresponsabilidad estructural en el centro de la crisis y de este modo de acumulaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>66</sup> "Valor extra&iacute;ble" porque lo que aqu&iacute; se "gener&oacute;" (es decir en transacciones con garant&iacute;as colaterales) fueron niveles de beneficio especulativo que pod&iacute;an ser inmediatamente contabilizados y por tanto extra&iacute;dos. No hubo una verdadera estimaci&oacute;n de los costos y las deudas necesarias para financiar tales transacciones, tampoco se entendieron o se evaluaron los riesgos de dichas transacciones. Para un explicaci&oacute;n provechosa de una parte de este proceso, sobre la as&iacute; llamada deuda "s&uacute;per <i>senior</i>", v&eacute;ase Gillian Tett, "Misplaced Bets in the Carry Trade", <i>Financial Times</i>, 17 de abril de 2008. La combinaci&oacute;n de altos niveles de endeudamiento y la <i>diferencia </i>entre el hecho de que las ganancias en una situaci&oacute;n as&iacute; eran s&uacute;per l&iacute;quidas, pero no la deuda "s&uacute;per <i>senior</i>" (como descubri&oacute; la banca con sorpresa), explica gran parte de la crisis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>67</sup> La cantidad se obtiene de la diferencia entre las tasas hist&oacute;ricas de rendimiento en Wall Street y las de los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os del <i>boom</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>68</sup> Indudablemente, todo pone en evidencia la declaraci&oacute;n antes citada: "Debido a sus problemas recientes, los din&aacute;micos e innovadores mercados privados de capital estadounidense han tra&iacute;do a la naci&oacute;n una prosperidad sin precedentes".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>69</sup> Innovaci&oacute;n que Greenspan, Summers et al., no alterar&iacute;an con mecanismos de regulaci&oacute;n, a menos de que &eacute;stos restringieran la innovaci&oacute;n. El principio no funciona porque no diferencia entre la innovaci&oacute;n provechosa y la peligrosa: asume lo que deber&iacute;a cuestionarse: &iquest;es la innovaci&oacute;n en modelos de acumulaci&oacute;n <i>siempre </i>necesariamente ben&eacute;fica?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>70</sup> Hay una relaci&oacute;n muy interesante entre la (relativamente) lenta acumulaci&oacute;n de poder en Wall Street durante las tres o cuatro &uacute;ltimas d&eacute;cadas, acumulaci&oacute;n pensada estrat&eacute;gicamente y producto de mucha reflexi&oacute;n e inversiones, y la extraordinaria capacidad de los actores contempor&aacute;neos de centrarse s&oacute;lo en los rendimientos m&aacute;s inmediatos. Estamos seguros de que para sus protagonistas fue una fiesta extraordinaria. Y a&uacute;n no ha terminado. Pero da m&aacute;s qu&eacute; pensar, y hace parecer a quienes s&oacute;lo claman por el regreso de lo&#150;que&#150;fue, m&aacute;s tontos y miopes de lo que les gustar&iacute;a aceptar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>71</sup> Aqu&iacute; surge una pregunta interesante: si, en gran parte de esta situaci&oacute;n, no hab&iacute;a una eterna confusi&oacute;n sobre &iquest;qu&eacute; era un "activo", un "pasivo", y para qui&eacute;n y cu&aacute;ndo?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>72</sup> La inmediatez es clave aqu&iacute;, la mayor ganancia l&iacute;quida posible realizable en un trimestre, que puede contabilizarse en la conclusi&oacute;n del negocio. No s&oacute;lo la cultura de los bonos y del corto plazo es importante aqu&iacute;. Como se se&ntilde;alar&aacute; despu&eacute;s, gran parte de Wall Street y la City se comport&oacute; desde el principio como si la cultura comercial que ofrec&iacute;a estos beneficios fuera esencialmente insostenible; los beneficios deben "aprovecharse" cuando se presenta la oportunidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>73</sup> Michel Aglietta, "Into a New Growth Regime", <i>New Left Review</i>, <i>54</i>, noviembre de 2008, pp. 61&#150;74, en especial p. 63.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>74</sup> "La verdadera escasez en el mundo de Keynes &#151;y en el nuestro&#151; por tanto, no era de recursos, ni siquiera de virtud, sino de comprensi&oacute;n". Paul Krugman, "What to Do" <i>The New York Review of Books</i>, 18 de diciembre de 2008, p. 10.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>75 </sup>Una estad&iacute;stica reveladora, por lo menos para el sector bancario de Gran Breta&ntilde;a, es que la diferencia entre las cantidades depositadas y el monto de los pr&eacute;stamos se elev&oacute; de casi cero en el 2000 a 530 mil millones de libras esterlinas a finales del 2006. La deuda representa casi el total de la diferencia. Northern Rock fue un ejemplo t&iacute;pico de este cambio; financi&oacute; casi en su totalidad su programa de hipotecas con dinero prestado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>76 </sup>En total, como ya hemos se&ntilde;alado, la deuda de la industria financiera de Estados Unidos se increment&oacute; de cerca de 21% del PIB en 1980, a casi 83% en 2000, y aproximadamente 116% en 2007. El principal incremento de esta deuda es para facilitar las operaciones interbancarias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>77</sup> "Adquirido" porque este valor no fue generado, sino esencialmente <i>comprado. </i>En el sistema de pr&eacute;stamos <i>subprime </i>la deuda incrementada adquiri&oacute; la <i>apariencia </i>de beneficios. Por supuesto que los reembolsos fueron diferidos de manera indefinida. Los fondos pagados por el Troubled Asset Relief Program, (TARP, programa de rescate de activos) representan b&aacute;sicamente el reembolso <i>p&uacute;blico </i>de esta deuda <i>privada</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>78</sup> En determinado momento, 73% del balance de Northern Rock deb&iacute;a pagarse en tres meses: un endeudamiento que parece absolutamente inveros&iacute;mil.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">AGLIETTA, M., "Into a New Growth Regime", <i>New Left Review</i>, <i>54</i>, noviembre de 2008."Anonymous Hedge Fund Manager", <i>N+I</i>, <i>7</i>, oto&ntilde;o de 2008. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855880&pid=S1870-0063201000020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ASCHERSON, N., "Gazillions", <i>London Review of Books</i>, 3 de julio de 2008. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855881&pid=S1870-0063201000020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BAJAJ, V., "After Sure&#150;Bet Investment Fails, A Bank Contends It was Duped", <i>The New York Times</i>, 20 de enero de 2009. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855882&pid=S1870-0063201000020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BAKER, R., <i>Capitalism's Achilles Heel: Dirty Money and How to Renew the Free&#150;Market System</i>. Hoboken, NJ: Wiley, 2005. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855883&pid=S1870-0063201000020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BAUMAN, Z., <i>Society under Siege. </i>Cambridge: Polity, 2002. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855884&pid=S1870-0063201000020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; Liquid Fear. </i>Cambridge: Polity, 2006. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855885&pid=S1870-0063201000020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CHRISTENSEN, J.,"Hooray Hen Wees". <i>London Review of Books</i>, 6 de octubre de 2005. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855886&pid=S1870-0063201000020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">EL&#150;ERIAN, M., "Only New Thinking Will Save the Global Economy". <i>The Guardian</i>, 3 de diciembre de 2008. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855887&pid=S1870-0063201000020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FOLEY, D., <i>Adam's Fallacy</i>. Cambridge: Harvard University Press, 2006. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855888&pid=S1870-0063201000020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GLANZ, J. y T. Christian Miller, "Official History Spotlights Iraq Rebuilding Blunders", <i>The New York Times, </i>13 de diciembre de 2008. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855889&pid=S1870-0063201000020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GOWAN, P., "Crisis in the Heartland", <i>New Left Review, </i>55, enero&#150;febrero 2009.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855890&pid=S1870-0063201000020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HARVEY, D., <i>Spaces of Global Capitalism: towards a Theory of Uneven Geographical Development</i>. Verso: Londres, 2006. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855891&pid=S1870-0063201000020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HEIDEGGER, M., "Overcoming Metaphysics", en <i>The End of Philosophy</i>, trad. de Joan Stambaugh. Chicago: University of Chicago Press, 1973. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855892&pid=S1870-0063201000020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">JOHNSON, L., "A Tragedy for Champions of Free Markets", <i>Financial Times</i>, 4 de febrero de 2009. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855893&pid=S1870-0063201000020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KAY, J., "Wind Down the Market in Five&#150;legged Dogs", <i>Financial Times</i>, 20 de enero de 2009. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855894&pid=S1870-0063201000020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KLAUS, V., "Do Not Tie the Markets &#151;Free Them", <i>Financial Times</i>, 7 de enero de 2009. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855895&pid=S1870-0063201000020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KRUGMAN, P., "What to Do", <i>The New York Review of Books</i>, 18 de diciembre de 2008. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855896&pid=S1870-0063201000020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MACWHIRTER, I., "The Mad World of the Shadow Bankers", <i>New Statesman, </i>20 de octubre de 2008. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855897&pid=S1870-0063201000020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MADRICK, J. "How We Were Ruined and What We Can Do", <i>The New York Review of Books</i>, 12 de febrero de 2009. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855898&pid=S1870-0063201000020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MAFIA' Gripping Italian Economy', BBC News, 14 de noviembre de 2000, en <a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/1023221.stm" target="_blank">http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/1023221.stm</a> </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855899&pid=S1870-0063201000020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MURPHY, R. y J. CHRISTENSEN, "The Threat Lying Offshore", <i>The Guardian</i>, 10 de octubre de 2008. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855900&pid=S1870-0063201000020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MURPHY, P., "The (Un)Charitable Core of Northern Rock", <i>The Guardian</i>, 8 de octubre de 2007. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855901&pid=S1870-0063201000020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">NELL, E., "Economics: The Revival of Political Economy", en Robin Blackburn (ed.), <i>Ideology in Social Science. </i>Nueva York: Vintage, 1973. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855902&pid=S1870-0063201000020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SAVIANO, R., <i>Gomorra: un viaje al imperio econ&oacute;mico y al sue&ntilde;o de poder de la camorra. </i>M&eacute;xico: Debate, 2007.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=855903&pid=S1870-0063201000020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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