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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Partidos y medios: retos de la democracia</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Woldenberg*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Serme&ntilde;o &Aacute;. y Serret E. (coordinadores), <i>Tensiones pol&iacute;ticas de la modernidad. Retos y perspectivas de la democracia contempor&aacute;nea. </i>M&eacute;xico: Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a/Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Azcapotzalco, 2008, pp. 265.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto, como afirma &Aacute;ngel Serme&ntilde;o, que la democracia est&aacute; cruzada por diversas tensiones, fruto de nuevas realidades: la creciente dificultad para ejercer la acci&oacute;n de gobierno, para desarrollar la participaci&oacute;n ciudadana, para equilibrar la igualdad con la libertad, para hacer realidad los derechos de los ciudadanos. Hay quien habla incluso de un vaciamiento de la pol&iacute;tica en los tiempos de la globalizaci&oacute;n. No obstante, no parece existir una alternativa de gobierno viable y deseable a la democracia, por lo que analizar los retos a los que se enfrenta es una labor pertinente (desde el campo de la pol&iacute;tica) y estimulante (desde la academia). No pretendo comentar todos los trabajos que integran este libro su gerente, sino solamente hacer algunas notas sobre dos art&iacute;culos que me parece que tocan dos de las asignaturas centrales de la agenda pol&iacute;tica nacional: los partidos y los medios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se requiere ser soci&oacute;logo o polit&oacute;logo para constatar el malestar que generan los partidos pol&iacute;ticos. Basta salir a la calle e intercambiar opiniones sobre el tema, casi al azar, para darse cuenta de la mala opini&oacute;n que desatan. Ya no digamos si uno se asoma a la radio o la televisi&oacute;n e incluso la prensa: en esos espacios, casi por inercia, los locutores y comentaristas reproducen una serie de ep&iacute;tetos negativos contra el conjunto de los partidos. Ahora bien, si se quiere rebasar esa dimensi&oacute;n, pues ah&iacute; est&aacute;n las encuestas que en su momento realizaron por separado la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n y el Instituto Federal Electoral, y en el caso de Am&eacute;rica Latina, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para certificar el poco aprecio que los partidos reciben no s&oacute;lo en nuestro pa&iacute;s, sino tambi&eacute;n en el resto de los pa&iacute;ses latinoamericanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Pero esa percepci&oacute;n &#151;se pregunta Esperanza Palma, y con raz&oacute;n&#151; que expresa "el deterioro de la relaci&oacute;n entre los ciudadanos y los partidos... y el declive de las identidades partidistas", puede considerarse como una crisis de los partidos o de la representaci&oacute;n?, o "&iquest;es m&aacute;s conveniente hablar de la crisis de aceptaci&oacute;n de los partidos e incluso de antipartidismo?"</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A algunos, el aparente matiz les puede parecer insustancial o incluso ret&oacute;rico, pero no lo es, porque los partidos no han dejado de cumplir un papel central en los sistemas democr&aacute;ticos, al mismo tiempo que viven envueltos por una desafecci&oacute;n muy extendida entre los ciudadanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes hablan de crisis de los partidos &#151;nos dice Esperanza Palma&#151; ponen sobre la mesa distintos argumentos:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a) </i>los llamados "nuevos movimientos sociales", aquellos cuya expresi&oacute;n se da por fuera de las estructuras partidistas: estudiantiles, ecologistas, feministas, homosexuales, pacifistas, etc&eacute;tera. Ellos "han desdibujado la geometr&iacute;a izquierda/derecha" y repercuten en que "las identidades sociales sean m&aacute;s complejas".</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b) </i>"el declive en la confianza en los partidos". Se trata de un fen&oacute;meno universal. No s&oacute;lo en Am&eacute;rica Latina, sino en Estados Unidos, Canad&aacute; o Jap&oacute;n, se ha medido ese fen&oacute;meno, lo que acarrea "la ca&iacute;da en la dentificaci&oacute;n con los partidos", "el descenso en la participaci&oacute;n electoral y en el n&uacute;mero de miembros de los partidos". Todo ello lleva a subrayar "que los partidos han perdido terreno de manera sustancial en la estructuraci&oacute;n de identidades pol&iacute;ticas...".</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>c) </i>la imagen de los pol&iacute;ticos, los temas de campa&ntilde;a y la propia agenda pol&iacute;tica ya no son fijadas tanto por los partidos, sino por los medios masivos de comunicaci&oacute;n.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos esos fen&oacute;menos son ciertos. Inciden en el cuadro general de la pol&iacute;tica y por supuesto en el rol de los partidos. Ning&uacute;n analista deber&iacute;a cerrar los ojos ante ellos. Pero, los partidos siguen siendo insustituibles en democracia por lo que hace casi 60 a&ntilde;os descubri&oacute; Maurice Duverger: porque no hay elecciones y vida parlamentaria que no genere partidos. O como dice Esperanza Palma: "siguen siendo centrales en la vida democr&aacute;tica".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Palma plantea con claridad que no son los partidos sino quiz&aacute; un tipo espec&iacute;fico el que se encuentra en crisis (el partido de masas). De hecho, encuentra distintos tipos de partidos, algunos orientados m&aacute;s hacia funciones de gobierno o parlamentarias, que combinan diferentes estrategias; que se articulan o no con las plataformas de los movimientos sociales; impulsores y usufructuarios de procesos de transici&oacute;n a la democracia; y en pa&iacute;ses como el nuestro, donde la geometr&iacute;a izquierda&#150;derecha resulta significativa, ordenan lo fundamental del debate p&uacute;blico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero m&aacute;s all&aacute; de las diversas tipolog&iacute;as que puedan hacerse sobre los partidos, hay funciones que ninguna otra organizaci&oacute;n cumple como ellos: <i>a) </i>integradores y canalizadores de demandas; <i>b) </i>agregadores de intereses; <i>c) </i>agentes de representaci&oacute;n; <i>d) </i>referentes electorales; <i>e) </i>creadores de legitimidad democr&aacute;tica; <i>f) </i>organizadores de la vida parlamentaria, y s&uacute;mele usted.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, como apunta Esperanza, si bien son "agentes centrales del proceso de toma de decisiones" institucionales, no deber&iacute;amos minus&#150;valuar la profunda crisis de confianza en torno a ellos. Y sobre todo los nutrientes de la misma, a saber: "la conducta de las &eacute;lites partidistas, el mayor escrutinio p&uacute;blico y el discurso antipartidista".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si a ello le sumamos los dilemas y tensiones que tienen que enfrentar, el c&iacute;rculo de las dificultades tiende a cerrarse. La "tensi&oacute;n entre la representaci&oacute;n de una parte de la sociedad y el inter&eacute;s general"; la disciplina de partido o la dependencia de los electores; la profesionalizaci&oacute;n obligada de la pol&iacute;tica (dada la divisi&oacute;n social del trabajo) y la escisi&oacute;n del resto de los mortales (y lo que ello significa); el financiamiento de los partidos enfrentado a un p&uacute;blico cada vez m&aacute;s vigilante y exigente, y las tensiones derivadas de los mecanismos de selecci&oacute;n de sus propios dirigentes y candidatos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, como afirma Esperanza Palma, ni a&uacute;n el antipartidismo m&aacute;s extremo podr&aacute;, por el momento, negar que los partidos siguen cumpliendo cuatro funciones claves: son "a) formadores de la clase pol&iacute;tica, <i>b) </i>dadores de sentido y orden a la competencia electoral, <i>c) </i>activadores de identidades y clivajes sociales, y <i>d) </i>mediadores entre la ciudadan&iacute;a y las instituciones".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De tal suerte que el aprecio o desprecio social en buena medida depender&aacute; de lo que ellos mismos hagan o dejen de hacer. Pero tambi&eacute;n del acompa&ntilde;amiento social en el que se vean inmersos: estoy pensando en el papel de la escuela y los medios, porque los valores y percepciones sociales en buena medida dependen tambi&eacute;n de esas dos instituciones claves.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello hace bien Roberto Guti&eacute;rrez L&oacute;pez en ocuparse de los medios masivos de comunicaci&oacute;n electr&oacute;nica, y en especial del trato que recibieron durante el gobierno del presidente Fox. Como bien dice, esos medios tienen un creciente protagonismo: son componentes centrales de la estructura del poder, impactan y modelan la cultura y han experimentado una din&aacute;mica a la vez expansiva y concentradora. Por ello, preguntarse sobre el papel que deben desempe&ntilde;ar en un escenario democr&aacute;tico no resulta vano, y realizar un an&aacute;lisis sobre la negociaci&oacute;n que llevaron a cabo durante el primer gobierno del Partido Acci&oacute;n Nacional es de primordial importancia. Se trata de un poder f&aacute;ctico y veremos si en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os los poderes constitucionales son capaces de modelar y modular su rol dentro de nuestra germinal democracia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guti&eacute;rrez nos recuerda aquel 10 de octubre de 2002, cuando fueron publicados "el decreto relativo al pago de impuestos 'en especie' de los concesionarios y el Reglamento de la Ley Federal de Radio y Televisi&oacute;n". </font><font face="verdana" size="2">Se trat&oacute; sin duda de una medida regresiva, de un tributo que pagaba el gobierno a los concesionarios, de una muestra del poder de los medios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ese momento en adelante, la contribuci&oacute;n en tiempo de los concesionarios ser&iacute;a notablemente menor, y adem&aacute;s ser&iacute;a el mismo para materiales grabados del Poder Ejecutivo, dejando fuera al resto de los poderes. "Antes, el tiempo a disposici&oacute;n del Ejecutivo en cada canal y emisora era de 180 minutos diarios, mientras que las nuevas disposiciones lo reduc&iacute;an a 18 minutos en televisi&oacute;n y 35 en radio". Antes, se trataba de tiempos de Estado, ahora de tiempos del Ejecutivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trat&oacute; de una "negociaci&oacute;n" en la que s&oacute;lo una de las partes ganaba &#151;los concesionarios de los medios&#151;, mientras la otra ced&iacute;a. &iquest;No resultaba pertinente en esa coyuntura &#151;m&aacute;xime que se hab&iacute;an celebrado audiencias varias sobre el tema en el Congreso&#151; buscar una reglamentaci&oacute;n completa que incluyera los compromisos de las radiodifusoras y las televisoras?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que Roberto Guti&eacute;rrez extrae las conclusiones del caso: fuimos testigos de unos "estilos de negociaci&oacute;n no democr&aacute;ticos" (opacos, sorpresivos, inconvenientes), del temor del gobierno y los partidos a enemistarse con un poder f&aacute;ctico cada vez m&aacute;s influyente, y "de la falta de visi&oacute;n acerca de los efectos sociales y pol&iacute;ticos" del modelo de comunicaci&oacute;n existente. En una afortunada s&iacute;ntesis que describe una desafortunada realidad: "de la subordinaci&oacute;n del inter&eacute;s p&uacute;blico y del debilitamiento del Estado frente a los poderes f&aacute;cticos".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego, a fines de 2005, el Congreso aprob&oacute; reformas a las leyes federales de Radio y Televisi&oacute;n y a la de Telecomunicaciones. La operaci&oacute;n legislativa ven&iacute;a a favorecer, dice Roberto, "al duopolio... al concederle privilegios en torno al acceso, distribuci&oacute;n y uso de nuevas tecnolog&iacute;as", al tiempo que se dejaba de atender a/y legislar sobre los medios p&uacute;blicos, culturales o comunitarios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La novedad, sin embargo, es que un grupo importante de senadores impugn&oacute; ante la Corte la inconstitucionalidad de varias disposiciones aprobadas, y m&aacute;s novedoso y promisorio result&oacute; que la Corte les concediera la raz&oacute;n en relaci&oacute;n a un buen n&uacute;mero de sus reclamos. (Por cierto, en el texto de Guti&eacute;rrez ya no se atiende dicha resoluci&oacute;n). (Y por cierto tambi&eacute;n, hasta la fecha el Congreso no ha legislado en consonancia a la resoluci&oacute;n de la Corte).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien dice Roberto Guti&eacute;rrez, en buena medida las posibilidades de una consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica en nuestro pa&iacute;s pasa por lo que suceda con los medios masivos de comunicaci&oacute;n. En los pr&oacute;ximos meses y a&ntilde;os, seremos testigos de si un poder f&aacute;ctico puede m&aacute;s que las instituciones estatales o si &eacute;stas son capaces de regular al primero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poder medi&aacute;tico debe contribuir a la coexistencia y recreaci&oacute;n de la pluralidad pol&iacute;tica y al asentamiento de los valores y principios democr&aacute;ticos, y ello no ser&aacute; posible si "no existe un marco procedimental que regule de manera efectiva su comportamiento y determine sus responsabilidades". Como nos recuerda Roberto Guti&eacute;rrez, citando a Jorge Carpizo: "los poderes no suelen autocontrolarse (y por ello) es indispensable la regulaci&oacute;n jur&iacute;dica".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al leer el texto de Roberto, record&eacute; la propuesta que la Asociaci&oacute;n Mexicana de Derecho a la Informaci&oacute;n encabezada por Javier Corral ha desarrollado en la materia. Y creo que &eacute;sta puede convertirse en una buena gu&iacute;a para construir un sistema de comunicaci&oacute;n social a la altura de un pa&iacute;s moderno, plural y democr&aacute;tico. Aqu&iacute; s&oacute;lo recuerdo algunos de sus postulados: <i>a) </i>considerar a la radio y la televisi&oacute;n como un servicio p&uacute;blico, <i>b) </i>el espectro radioel&eacute;ctrico es y debe seguir siendo propiedad de la naci&oacute;n, <i>c) </i>una sola ley debe regular a la radio y la televisi&oacute;n y las telecomunicaciones, <i>d) </i>debe existir un &oacute;rgano regulador aut&oacute;nomo, con atribuciones suficientes y responsabilidades precisas, <i>e) </i>debe garantizarse el derecho de r&eacute;plica, f) deben respetarse la integridad de los contenidos, y g) deben fortalecerse y promoverse los medios p&uacute;blicos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si deseamos unos medios al servicio de la democracia y no una democracia al servicio de los medios, la anterior podr&iacute;a ser una buena gu&iacute;a.</font></p>      ]]></body>
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