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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Límites y posibilidades de la ciudadanía y la representación en el proyecto de ampliación y profundización de la democracia en América Latina. Entrevista a Alberto Olvera]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Entrevista</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>L&iacute;mites y posibilidades de la ciudadan&iacute;a y la representaci&oacute;n en el proyecto de ampliaci&oacute;n y profundizaci&oacute;n de la democracia en Am&eacute;rica Latina. Entrevista a Alberto Olvera</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>&Aacute;ngel Serme&ntilde;o*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Maestro en Ciencias Pol&iacute;ticas. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:angelsermeno@yahoo.com.mx" target="_blank">angelsermeno@yahoo.com.mx</a>.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><i>Alberto Olvera fue director y es actualmente investigador titular del Instituto de Investigaciones Hist&oacute;rico&#150;Sociales de la Universidad Veracruzana. Es Doctor en Sociolog&iacute;a por la </i>New <i>School for Social Research de Nueva York; miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 2, y de la Academia Mexicana de Ciencias. Ha sido profesor invitado en universidades de M&eacute;xico, Brasil y Colombia e investigador invitado en las Universidades de California, San Diego y York, Canad&aacute;. Alberto Olvera es un especialista en el tema de la sociedad civil, tanto desde una perspectiva te&oacute;rica como en el an&aacute;lisis emp&iacute;rico del caso mexicano. Desde el estudio de la sociedad civil, sus intereses intelectuales se ampl&iacute;an hacia las tem&aacute;ticas de la participaci&oacute;n ciudadana, el control social del ejercicio de gobierno, la transparencia y la innovaci&oacute;n institucional y la rendici&oacute;n de cuentas. Los libros coordinados por &eacute;l son aut&eacute;nticos referentes a escala latinoamericana en cuanto a la renovaci&oacute;n e innovaci&oacute;n del discurso y la pr&aacute;ctica democr&aacute;ticos en dimensiones que trascienden la arena electoral. Entre estos cabe citar: </i>La sociedad civil de la teor&iacute;a a la realidad <i>(1999), M&eacute;xico: COLMEX; </i>Sociedad civil, espacios p&uacute;blicos y democratizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina <i>(2003), M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; </i>La disputa por la construcci&oacute;n democr&aacute;tica en Am&eacute;rica Latina <i>(2006), M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a/Universidad Veracruzana (co&#150;coordinado junto con Evelina Dagnino y Aldo Panfichi); </i>Democratizaci&oacute;n, rendici&oacute;n de cuentas y sociedad civil: de la participaci&oacute;n ciudadana al control civil <i>(2006), M&eacute;xico: Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a/Universidad Veracruzana, 2006 (co&#150;coordinado junto a Ernesto Isunza). Como activista civil, Alberto Olvera ha sido miembro de la Coordinaci&oacute;n Nacional de la Alianza C&iacute;vica (1995&#150;2001) y del Consejo T&eacute;cnico Consultivo de la Ley Federal de Apoyo a las Organizaciones Civiles (2004&#150;2006), as&iacute; como del Comit&eacute; T&eacute;cnico de Educaci&oacute;n C&iacute;vica del Instituto Federal Electoral (2004). La presente entrevista fue realizada el 14 de octubre de 2008 en la ciudad de Xalapa, Veracruz, M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>Robert Dahl afirma, en </i>La democracia y sus cr&iacute;ticos, <i>que la teor&iacute;a democr&aacute;tica es una suerte de territorio finito en sus contornos, pero en cierto sentido inabarcable en su reflexi&oacute;n y estudio. Opera, dice, al estilo de una cinta de moebius que induce la sensaci&oacute;n de infinito. As&iacute; que propongo, para efectos operativos, concentrar esta entrevista en torno a dos dimensiones muy concretas de la democracia, a saber: la representaci&oacute;n y la ciudadan&iacute;a.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Bien a bien, no me decido por d&oacute;nde empezar. Trato r&aacute;pidamente de explicarme. Con el tema de la representaci&oacute;n apuntamos a un universo de problemas vigentes y medulares para la teor&iacute;a democr&aacute;tica que se concentran en la dimensi&oacute;n de la mediaci&oacute;n entre sociedad y Estado o sistema pol&iacute;tico. Tal mediaci&oacute;n hoy d&iacute;a no est&aacute; libre de graves distorsiones que afectan a todo el concepto y sentido de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Por ejemplo, a los partidos pol&iacute;ticos hoy se les achaca que se han vuelto maquinarias olig&aacute;rquicas estatalizadas que secuestran a la pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a; y al Parlamento, que representa los intereses corporativos de los grupos de inter&eacute;s y no los genuinos intereses de la sociedad. Entonces, la </i>&#151;<i>as&iacute; podemos ya llamarle</i>&#151; <i>crisis de la representaci&oacute;n implica una revisi&oacute;n de los espacios y las formas de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica ciudadana. Y esto, en s&iacute;, es todo un universo problem&aacute;tico y complejo.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Con el tema de la ciudadan&iacute;a, en cambio, nos adentramos a un territorio donde muchos de los estudios de los problemas de la democracia parecen querer encontrar las respuestas a sus muchos dilemas. No en balde la ciudadan&iacute;a ha pasado de ser un tema marginal a, me parece, uno de los temas m&aacute;s socorridos dentro de la amplia agenda </i><i>de cuestiones que atraviesan el discurso democr&aacute;tico, a saber: su v&iacute;nculo con la importancia de las identidades colectivas y la capacidad de movilizaci&oacute;n inherente que las identidades poseen; su relaci&oacute;n con la justificaci&oacute;n de los derechos y en especial la manera como promete redimensionar la justificaci&oacute;n de los derechos sociales; su aporte al renacimiento del republicanismo cl&aacute;sico en la teor&iacute;a democr&aacute;tica contempor&aacute;nea y, en concreto, su importancia para proponer soluciones normativas a la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de calidad a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n para la ciudadan&iacute;a y la cuesti&oacute;n del ejercicio de virtudes c&iacute;vicas.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>As&iacute; que, entonces, &iquest;por d&oacute;nde comenzamos? Bueno, en realidad, podemos intentar un abordaje simult&aacute;neo. Pero antes, &iquest;t&uacute; c&oacute;mo ves la conexi&oacute;n entre estos dos temas: representaci&oacute;n y ciudadan&iacute;a, y la cuesti&oacute;n sobre el estado del discurso democr&aacute;tico?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Obviamente son temas vinculados, pero no pertenecen al mismo &aacute;mbito problem&aacute;tico. La ciudadan&iacute;a podemos comprenderla como el proceso a trav&eacute;s del cual los sujetos de la democracia se construyen. La ciudadan&iacute;a ha sido objeto de an&aacute;lisis diversos en tiempos recientes; por ejemplo, y paradigm&aacute;ticamente, el <i>"Informe sobre </i>La democracia en Am&eacute;rica Latina", coordinado por Guillermo O'Donnell y publicado en 2004,<a href="#notas"><sup>1</sup></a> que justamente se centra en una cr&iacute;tica de lo que &eacute;l llama la "ciudadan&iacute;a fragmentada", que caracteriza a los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Al hablar de ciudadan&iacute;a fragmentada, O'Donnell alude al hecho de que los derechos civiles, pol&iacute;ticos y sociales son ejercidos de una forma altamente diferenciada entre los ciudadanos de Am&eacute;rica Latina, configur&aacute;ndose una enorme desigualdad entre ellos. Este hecho es el resultado de una forma precaria de la implantaci&oacute;n democr&aacute;tica en la regi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La democracia presupone te&oacute;ricamente que hay un agente, el ciudadano, que es capaz de tomar decisiones por s&iacute; mismo y ejercer sus capacidades racionales en la esfera p&uacute;blica. Sin embargo, si ese ciudadano carece de la protecci&oacute;n jur&iacute;dica e institucional necesaria para actuar como un agente aut&oacute;nomo, es evidente que se incumple el principio fundamental de la democracia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acceso desigual a los derechos para diversos tipos de ciudadanos nos indica que, a pesar de que en Am&eacute;rica Latina se han constituido en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os gobiernos democr&aacute;ticos, los derechos de ciudadan&iacute;a son en verdad precarios y desiguales. Los derechos civiles son en la pr&aacute;ctica negados para una importante proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n. Los derechos sociales son escasos y de dif&iacute;cil acceso para las mayor&iacute;as, adem&aacute;s de pol&iacute;ticamente condicionados en mayor o menor escala. La ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica, basada en el &uacute;nico derecho universal realmente existente en la regi&oacute;n, el derecho de votar, queda en un estado de extrema precariedad, dado que los sujetos de la democracia, los ciudadanos, dependen de actores pol&iacute;ticos para poder acceder a derechos fundamentales que deber&iacute;an estar disponibles de manera universal. Este problema de la ciudadan&iacute;a configura un espacio discursivo y anal&iacute;tico que pertenece al &aacute;mbito de las promesas incumplidas del Estado democr&aacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los problemas de la representaci&oacute;n contempor&aacute;nea son de una naturaleza distinta, aunque por supuesto hay que leerlos a la luz de los d&eacute;ficits de la d&eacute;bil constituci&oacute;n ciudadana que acabo de mencionar. La llamada crisis de representaci&oacute;n tiene que ver con diversos tipos de problemas que confronta la operaci&oacute;n de la democracia contempor&aacute;nea; algunos de ellos son generales a todas las democracias, y otros son particulares a las democracias imperfectas de Am&eacute;rica Latina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los problemas generales de las democracias tienen que ver con la creciente p&eacute;rdida de credibilidad de los partidos pol&iacute;ticos, que se expresa a su vez como un problema de legitimidad, dada la creciente diluci&oacute;n de las fronteras ideol&oacute;gicas de los partidos y la insatisfacci&oacute;n de los ciudadanos con las funciones reales y el desempe&ntilde;o de sus representantes electos. La representaci&oacute;n pol&iacute;tica autorizada y legitimada por la v&iacute;a de las urnas est&aacute; hoy en crisis porque los partidos han perdido el tipo de v&iacute;nculo org&aacute;nico que ten&iacute;an con la sociedad civil. En las democracias europeas occidentales de postguerra hab&iacute;a una relaci&oacute;n clara entre clases sociales, organizaci&oacute;n social y partido pol&iacute;tico, o sea un v&iacute;nculo m&aacute;s o menos org&aacute;nico entre una estructura de clase, una estructura de organizaciones asociativas y los partidos pol&iacute;ticos que expresaban, adem&aacute;s, proyectos ideol&oacute;gicos. En M&eacute;xico, el sistema corporativo jug&oacute; un papel similar, pero en modo autoritario, lo cual trajo consigo la anulaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. Pero el capitalismo contempor&aacute;neo ha diluido el concepto de clase obrera, ha diversificado el concepto del empresariado y constituido una pl&eacute;yade de categor&iacute;as sociales no asimilables a las viejas estructuras de clase, por lo que las relaciones hist&oacute;ricas entre clase, organizaci&oacute;n y partido han desaparecido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No ha sido posible reconstituir este v&iacute;nculo en nuevas formas, por lo que todos los partidos pol&iacute;ticos han copiado las pr&aacute;cticas norteamericanas y han adoptado un perfil medi&aacute;tico y propagand&iacute;stico, deviniendo <i>catch all parties, </i>y en esa medida se han convertido m&aacute;s en partidos de l&iacute;deres y menos en partidos org&aacute;nicos que expresen un proyecto pol&iacute;tico espec&iacute;fico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese es un problema general de las democracias del mundo, pero en el caso de Am&eacute;rica Latina se presenta asociado a otros d&eacute;ficits. La representaci&oacute;n pol&iacute;tica, como todos sabemos, implica una duplicidad de elementos: de un lado, la autorizaci&oacute;n por parte del ciudadano a los representantes para que asuman decisiones en su nombre, y por otro, <i>accountability, </i>la rendici&oacute;n de cuentas. Ahora bien, esas dos dimensiones han sido hist&oacute;ricamente muy fr&aacute;giles en Am&eacute;rica Latina. Aun en democracias realmente existentes en nuestra regi&oacute;n, encontramos que los procesos de autorizaci&oacute;n, pero sobre todo de <i>accountability, </i>nunca han funcionado de manera adecuada. La representaci&oacute;n pol&iacute;tica en s&iacute; nunca fue realmente democr&aacute;tica en la mayor parte de nuestra regi&oacute;n. A eso hay que a&ntilde;adirle hoy el hecho de que los partidos pol&iacute;ticos se encuentran sumamente fragmentados y son organizacionalmente precarios, no provienen o no han sido creados de una tradici&oacute;n democr&aacute;tica: son partidos nuevos que han surgido en un campo pol&iacute;tico donde las ideolog&iacute;as est&aacute;n debilitadas, donde las identidades colectivas no se expresan por la v&iacute;a partidaria y donde un conjunto de actores, proyectos e identidades quedan fuera del sistema pol&iacute;tico y aun del jur&iacute;dico. Son actores que se mueven perif&eacute;ricamente, que no logran incorporarse, ni tener alguna aceptaci&oacute;n o reconocimiento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Nos <i>dibujas un panorama objetivo, pero no por ello menos problem&aacute;tico sobre la peculiaridad y complejidad de la condici&oacute;n ciudadana y de las debilidades de la representaci&oacute;n democr&aacute;tica en Am&eacute;rica Latina. &iquest;Qu&eacute; hacer ante este panorama que podemos calificar de pesimista? &iquest;Con estas condiciones de fragilidad de la ciudadan&iacute;a y la representaci&oacute;n, qu&eacute; opciones viables son concebibles para reconstruir y reinventar las pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Pienso que los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos son conscientes de los problemas de legitimidad que antes he mencionado y tratan de reaccionar frente a estos retos de maneras diversas e igualmente complejas. Tomemos un ejemplo extremo para poder establecer claramente algunos procesos que quiero explicar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Europa Occidental ha creado un supra&#150;gobierno, la Comunidad Europea, que rompe con uno de los presupuestos hist&oacute;ricos de la democracia: su anclaje espacial es un Estado&#150;Naci&oacute;n. Se trata de un proceso de creaci&oacute;n de una instituci&oacute;n completamente nueva, que ha creado novedosas instancias de representaci&oacute;n pol&iacute;tica supranacional, de las cuales los ciudadanos se sienten muy alejados. Se ha creado tambi&eacute;n toda una serie de cuerpos intermedios, basados en un discurso radical de representaci&oacute;n de la sociedad civil en los espacios de consulta europeos. Se busca as&iacute; compensar la representaci&oacute;n pol&iacute;tica d&eacute;bil y fragmentaria. Las instancias adicionales de representaci&oacute;n simb&oacute;lica permiten suplir parcialmente el d&eacute;ficit representativo, pero para llenarlas la Comunidad Europea ha inventado algo nuevo: una sociedad civil paneuropea, que no exist&iacute;a en realidad. Ha sido una creaci&oacute;n desde arriba: la Comunidad Europea ha dise&ntilde;ado instancias formalmente representativas/participativas y adem&aacute;s ha creado a sus actores/sujetos, una sociedad civil internacional que en verdad ha sido inventada en el proceso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto lo menciono para colocar en contexto lo que sucede hoy d&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Hace 20 a&ntilde;os ya se reconoc&iacute;a que las democracias emergentes de Am&eacute;rica Latina vinculaban d&eacute;bilmente al gobierno y a la sociedad, y se pensaba que este d&eacute;ficit pod&iacute;a resolverse mediante la apelaci&oacute;n a la sociedad civil, a la participaci&oacute;n ciudadana y otros v&iacute;nculos entre sociedad y Estado que no pasaban por la v&iacute;a electoral. Este problema fue interpretado por otros como un d&eacute;ficit de gobernanza: el ejercicio del poder democr&aacute;tico ya no pod&iacute;a basarse en la decisi&oacute;n soberana de la autoridad, sino en un conjunto de alianzas p&uacute;blico&#150;privadas que deber&iacute;an permitir la mayor eficacia del gobierno y la cercan&iacute;a de &eacute;ste con las necesidades de los ciudadanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Emergen as&iacute; conceptos, discursos que, sea desde el campo de lo social: sociedad civil, capital social, tercer sector, o desde el punto de vista de la administraci&oacute;n p&uacute;blica: gobernabilidad, gobernanza, apuntaban en la direcci&oacute;n de que no es posible ya hoy d&iacute;a concebir a un estado aut&oacute;nomo de la sociedad, si es que ha de ejercer sus funciones democr&aacute;ticamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Am&eacute;rica Latina, estos discursos dan lugar a una variedad de experiencias, no todas ellas igualmente felices en t&eacute;rminos de la reconstrucci&oacute;n de las relaciones entre ciudadanos y gobierno. Por ejemplo, en los 90 hubo una oleada de procesos de descentralizaci&oacute;n que dio lugar a experimentos muy diversos en Colombia, en Per&uacute;, en Venezuela, algunos de los cuales derivaron en la creaci&oacute;n de nuevas instancias de gobierno tanto local como regional. La creaci&oacute;n de gobiernos m&aacute;s cercanos a la gente no signific&oacute; necesariamente una mejora de legitimidad o de las funciones gubernamentales. En algunos casos la descentralizaci&oacute;n condujo a la fragmentaci&oacute;n del poder estatal y a la generaci&oacute;n de nuevos conflictos pol&iacute;ticos inter&#150;regionales y/o inter&#150;&eacute;lites pol&iacute;ticas, como en Bolivia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros casos, donde los gobiernos ya eran federales: Brasil, M&eacute;xico, Argentina, este discurso no necesariamente se tradujo en una nueva din&aacute;mica, especialmente en M&eacute;xico, donde el car&aacute;cter tard&iacute;o de la transici&oacute;n ha conducido a una asombrosa continuidad en las pr&aacute;cticas de gobierno, en contraste con Brasil y Argentina, donde ha habido experimentos m&aacute;s interesantes, ante todo en Brasil, que es el pa&iacute;s de la gran innovaci&oacute;n participativa. Esta capacidad, &uacute;nica en Am&eacute;rica Latina, se explica por factores diversos, entre otros que Brasil fue el &uacute;nico pa&iacute;s que gener&oacute; un nuevo partido de izquierda, real y completamente nuevo, un partido ajeno a las tradiciones pol&iacute;ticas anteriores, que vincul&oacute; a movimientos sociales, intelectuales y sectores progresistas de la iglesia, torn&aacute;ndose as&iacute; en el portador de experimentos democr&aacute;ticos que llevaron la democracia a un nuevo nivel de desarrollo pr&aacute;ctico e institucional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Observamos hoy a nivel global una experimentaci&oacute;n con diversos mecanismos de contacto entre ciudadanos y gobierno que permiten una mayor cercan&iacute;a, los cuales pueden leerse como democratizaci&oacute;n de la democracia desde abajo o como nuevos m&eacute;todos de gobernanza. Estos experimentos han tenido muy diversos resultados pr&aacute;cticos, pero en todo caso nos indican que las democracias contempor&aacute;neas, en general, viven hoy una etapa distinta a la de postguerra, en la que los ciudadanos no se conforman con un rol pasivo y donde los d&eacute;ficits de legitimidad se resuelven en la pol&iacute;tica cotidiana y no solamente en los campos electorales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Am&eacute;rica Latina, esa situaci&oacute;n se expresa tambi&eacute;n como una experimentaci&oacute;n creciente que acompa&ntilde;a a las democracias emergentes, la cual todav&iacute;a no ha arrojado resultados conclusivos y tampoco ha resuelto los problemas de legitimidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>Soy un lector entusiasta del trabajo colectivo que un grupo destacado de intelectuales latinoamericanos realiza </i>&#151;<i>entre los que t&uacute; destacas en su liderazgo</i>&#151; <i>sobre el tema del cambio pol&iacute;tico de las d&eacute;cadas recientes en Am&eacute;rica Latina. Al respecto, destacan los t&iacute;tulos de "Sociedad civil, esfera p&uacute;blica y democratizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina", "La disputa por la construcci&oacute;n democr&aacute;tica en Am&eacute;rica Latina" y "Democratizaci&oacute;n, rendici&oacute;n de cuentas y sociedad civil". Se trata, creo, de un trabajo colectivo brillante que piensa muy seriamente la redefinici&oacute;n de la relaci&oacute;n entre Estado y sociedad en Am&eacute;rica Latina, sin dejarse atrapar por los cors&eacute;s metodol&oacute;gicos que el pensamiento anglosaj&oacute;n suele imponer. Es decir, no se desprecia el aporte conceptual de la politolog&iacute;a y la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica forjada en contextos nor&#150;atl&aacute;nticos, pero dicho marco categorial suele ser adaptado con mucha creatividad a los dilemas propios de la regi&oacute;n latinoamericana. Algo me parece claro: estamos ante un ejercicio intelectual colectivo de resignificaci&oacute;n de las ideas vigentes sobre la pol&iacute;tica y la democracia en la regi&oacute;n latinoamericana. Sobre algunos puntos concretos resultados de este esfuerzo, tengo algunas inquietudes que explorar. Pero antes, &iquest;c&oacute;mo se explica la consolidaci&oacute;n de esta madurez intelectual colectiva? &iquest;Su gestaci&oacute;n ha sido </i><i>espont&aacute;nea o existen condiciones socio&#150;estructurales que lo posibiliten? &iquest;Qu&eacute; horizontes le vislumbras?</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;La investigaci&oacute;n reciente, cada vez m&aacute;s abundante en Am&eacute;rica Latina, sobre experiencias de participaci&oacute;n ciudadana, mecanismos de control social e innovaciones democr&aacute;ticas de diverso cu&ntilde;o, es el resultado, creo yo, de dos factores centrales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero de ellos es la pr&aacute;ctica de los propios actores sociales. Los actores sociales en general no esperan a que los intelectuales propongan ideas, sino que crean y experimentan con base en sus propias orientaciones e intuiciones, como lo demuestra el caso paradigm&aacute;tico del presupuesto participativo en Porto Alegre, que empieza en 1989, mucho antes de que el discurso de la participaci&oacute;n existiese como un discurso hegem&oacute;nico a nivel global. El presupuesto participativo se convirti&oacute; en un objeto de investigaci&oacute;n, de admiraci&oacute;n, de emulaci&oacute;n, mucho despu&eacute;s de su propia creaci&oacute;n, cuando esta pr&aacute;ctica social oblig&oacute; a los analistas a pensar en las implicaciones democr&aacute;ticas del experimento. Por otro lado, hay que considerar tambi&eacute;n el mundo de la cr&iacute;tica de la democracia realmente existente, y la emergencia de discursos como el de la sociedad civil y otros que lo han acompa&ntilde;ado posteriormente, como el del capital social, <i>accountability, </i>y toda la agenda que el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y algunas ONG internacionales, impulsaron a nivel global. Este proceso fue un incentivo para el debate y para el desarrollo del conocimiento, pues esta moda intelectual reflejaba los avances conceptuales que se ven&iacute;an gestando en la academia, que en el mundo europeo se refer&iacute;an a la emergencia de la teor&iacute;a habermasiana, cr&iacute;ticas de diversa &iacute;ndole a las democracias realmente existentes, las teor&iacute;as de los nuevos movimientos sociales y toda una gama de construcciones intelectuales que rebasaban el campo problem&aacute;tico tradicional de los partidos pol&iacute;ticos y la administraci&oacute;n p&uacute;blica como t&eacute;cnica administrativa y gerencial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En a&ntilde;os recientes, en Am&eacute;rica Latina, esta conjunci&oacute;n de pr&aacute;ctica social, aprendizaje te&oacute;rico y normativo, y moda intelectual, explica la apertura del espacio de discusi&oacute;n sobre la naturaleza del proceso de democratizaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>M&aacute;s all&aacute; de la presencia de ambivalencias, peligros y contradicciones socio&#150;hist&oacute;ricas, el conjunto de trabajos arriba citados estudian c&oacute;mo se abre camino en Am&eacute;rica Latina un proyecto "democr&aacute;tico participativo" que, en sucesivas etapas, y poniendo acento en categor&iacute;as diversas, ha impulsado la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a en la regi&oacute;n y ha buscado la transformaci&oacute;n institucional que posibilite una nueva interacci&oacute;n entre la ciudadan&iacute;a y el Estado. De manera m&aacute;s espec&iacute;fica, se ha intentado incluir en la propia l&oacute;gica de funcionamiento de las instituciones democr&aacute;ticas los principios de participaci&oacute;n y deliberaci&oacute;n, lo cual plantea el desaf&iacute;o de dise&ntilde;ar o redise&ntilde;ar las reglas, las instituciones y las pr&aacute;cticas culturales que mejor permitan su establecimiento en la vida p&uacute;blica. Desde tal perspectiva, puede observarse que las categor&iacute;as, que en este momento apuntalan ese proyecto, giran todas en derredor del objetivo de alcanzar la rendici&oacute;n de cuentas por parte de los representantes a sus representados, de modo tal que "rendici&oacute;n de cuentas" hace referencia a nociones asociadas, tales como auditoria ciudadana, vigilancia del gobierno y accountability. Desde esta perspectiva, a tu juicio, &iquest;qu&eacute; modificaciones en las reglas de las instituciones permiten la rendici&oacute;n de cuentas? &iquest;Crees o no que es ut&oacute;pico pensar que estas nuevas formas de participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en los asuntos p&uacute;blicos van a llegar para quedarse? &iquest;En tu opini&oacute;n, la sistematizaci&oacute;n conceptual de estas experiencias documentadas abren m&aacute;s interrogantes que respuestas? </i>Y <i>de ser as&iacute;, &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an los peligros que enfrenta esta referida pluralidad de discursos y de experiencias participativas en Am&eacute;rica Latina? Por ejemplo, pienso en la interesante noci&oacute;n acu&ntilde;ada por ustedes: "confluencia perversa".</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Tal vez la noci&oacute;n de "confluencia perversa" ayuda a discutir este punto, porque, como apuntaba antes, las nuevas preocupaciones intelectuales que se manifiestan en la oleada de investigaci&oacute;n sobre participaci&oacute;n, rendici&oacute;n de cuentas, sociedad civil, etc&eacute;tera, es una consecuencia de varias tendencias que operan simult&aacute;neamente. Por ejemplo, el hecho de que la banca internacional de desarrollo y ciertas ong internacionales se hayan apropiado de los mismos conceptos que los actores sociales utilizan para llevar adelante sus luchas democratizantes, ilustra el riesgo inherente a una utilizaci&oacute;n de los mismos conceptos para fines que no necesariamente son iguales. La "confluencia perversa", el concepto que acu&ntilde;&oacute; mi colega Evelina Dagnino, alude precisamente al hecho de que los gobiernos y diversos actores sociales, usando las mismas palabras, impulsan proyectos pol&iacute;ticos distintos provocando, naturalmente, una gran confusi&oacute;n conceptual y pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta confusi&oacute;n tambi&eacute;n se expresa como una mezcla, en la pr&aacute;ctica, de elementos de manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica y de utilizaci&oacute;n completamente estrat&eacute;gica de la participaci&oacute;n, con elementos que pueden considerarse innovadores y democratizantes. &iquest;C&oacute;mo dilucidar una cosa y la otra en las pr&aacute;cticas de la vida diaria? Yo creo que tenemos que ser extremadamente cuidadosos, pues el hecho de que se ha vuelto pol&iacute;ticamente correcto hablar de ciudadan&iacute;a, participaci&oacute;n ciudadana y rendici&oacute;n de cuentas conlleva el riesgo de que muy diferentes pr&aacute;cticas se legitimen discursivamente con los mismos conceptos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico es un ejemplo paradigm&aacute;tico de este riesgo, pues desde muchos a&ntilde;os atr&aacute;s, en la &eacute;poca del presidente De la Madrid (1982&#150;1988), el gobierno impuls&oacute;, por razones tecnocr&aacute;ticas, instancias de participaci&oacute;n ciudadana, cre&oacute; consejos diversos y algunas instituciones que hipot&eacute;ticamente deber&iacute;an permitir al ciudadano intervenir en el control de aspectos espec&iacute;ficos de la pol&iacute;tica p&uacute;blica. Despu&eacute;s, el presidente Salinas, a trav&eacute;s del Programa Nacional de Solidaridad, cre&oacute; comit&eacute;s que eran una especie de contralor&iacute;a social de obra o proyecto, los que en ning&uacute;n caso funcionaron como instancias de empoderamiento ciudadano. En a&ntilde;os subsiguientes, sobre todo a partir de la presidencia de Fox, hemos tenido una sacralizaci&oacute;n del discurso de la sociedad civil, lo cual no ha rendido resultado alguno en la construcci&oacute;n efectiva de ciudadan&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, parte de la crisis de legitimaci&oacute;n de los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos se resuelve apelando a discursos participativos que son pol&iacute;ticamente correctos, que crean la ficci&oacute;n de la participaci&oacute;n, pero que no la ejecutan, logrando con ello tan s&oacute;lo deslegitimar el propio discurso de la participaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros pa&iacute;ses latinoamericanos ha habido experimentos muy diversos en estos campos, con resultados desiguales: desde experiencias positivas brasile&ntilde;as en materia de presupuesto participativo y de consejos gestores de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, hasta procesos concebidos y ejecutados de arriba abajo, como el de Argentina, donde se crearon presupuestos participativos y algunos consejos que emulan a los gestores de Brasil, pero que tienen muy poca influencia de las bases y terminan siendo experimentos de orden burocr&aacute;tico&#150;administrativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Chile, un gobierno abiertamente neoliberal, ha decidido que la ejecuci&oacute;n de amplios campos de la pol&iacute;tica social sea privatizada mediante contratos y convenios con organizaciones de la sociedad civil, por lo que la participaci&oacute;n es en realidad un nombre que oculta la privatizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica p&uacute;blica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos procesos deben alertarnos sobre el hecho de que la participaci&oacute;n no es una f&oacute;rmula m&aacute;gica para democratizar los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos, pues, de un lado, la participaci&oacute;n puede ser entendida sea en patrones neoliberales o sea en t&eacute;rminos propiamente participativos; tambi&eacute;n puede ser directamente simulada o fingida, adem&aacute;s de que &#151;y esto es tal vez el factor m&aacute;s complejo&#151; la implementaci&oacute;n de cualquier mecanismo de participaci&oacute;n nos plantea ingentes y nuevos problemas de representaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se representa a la sociedad civil, que es de suyo heterog&eacute;nea y plural en las interfaces de relaci&oacute;n directa con los gobiernos, sean nacionales, estatales o locales? Y aqu&iacute; nos enfrentamos a una enorme paradoja, pues la pr&aacute;ctica nos demuestra que la representaci&oacute;n civil es, en la inmensa mayor&iacute;a de las veces, pol&iacute;ticamente autorizada, es decir, es el Estado mismo el que selecciona a sus interlocutores, el que termina definiendo qui&eacute;nes son los representantes de la sociedad civil. En la mayor parte de los casos, este hecho conduce a la deslegitimaci&oacute;n de los espacios de participaci&oacute;n, lo cual podemos corroborar, por ejemplo, en los consejos municipales de planeaci&oacute;n del desarrollo en M&eacute;xico, en los que el presidente municipal es quien decide qui&eacute;n participa, lo mismo que en la escala federal sucede con los consejos consultivos de las secretar&iacute;as de Estado o de programas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo sudamericano: en Brasil, los miembros del Consejo Econ&oacute;mico y Social fueron nombrados por el presidente Lula, as&iacute; que los representantes de la sociedad civil fueron seleccionados por el propio Estado. Uno se pregunta: &iquest;podr&iacute;a hacerse esto de otra manera? Nos enfrentamos a un problema mayor, porque en efecto, la representaci&oacute;n de lo diverso y de lo heterog&eacute;neo (la sociedad civil) no tiene una sola soluci&oacute;n pragm&aacute;tica, ni normativa. Las preferencias de los ciudadanos sobre alternativas diversas no tienen un mecanismo de expresi&oacute;n adecuada, pues el campo de la sociedad civil es un campo en disputa permanente, una disputa simb&oacute;lica respecto de causas y problemas. El discurso de la participaci&oacute;n opera en el vac&iacute;o de resoluci&oacute;n del problema de la representaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>La noci&oacute;n de ciudadan&iacute;a posee un arsenal de elementos democratizantes que en los tiempos recientes, como sus trabajos han mostrado, han sido redescubiertos buscando una noci&oacute;n ampliada de ciudadan&iacute;a. En un contexto como el de los procesos de cambio pol&iacute;tico en Am&eacute;rica Latina, la categor&iacute;a de ciudadan&iacute;a ha sido reapropiada por los movimientos sociales para, entre otros objetivos, coadyuvar a la construcci&oacute;n de nuevos sujetos sociales activos que exigen reconocimiento y luchan por sus derechos. En ese camino, la ciudadan&iacute;a ha visto trascender sus usuales interpretaciones liberales que, sin duda, reivindican la inclusi&oacute;n, participaci&oacute;n y pertenencia a un sistema pol&iacute;tico pre existente pero que ahora da cobertura a mayores exigencias y reclamos democr&aacute;ticos. &iquest;Cu&aacute;l es tu balance de esta recuperaci&oacute;n ampliada de la noci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;les ser&iacute;an, en contraste, los principales peligros de su reutilizaci&oacute;n en, digamos, clave neoliberal?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Pienso que para la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina el concepto de ciudadan&iacute;a sigue siendo todav&iacute;a secundario y marginal. Brasil es el pa&iacute;s donde el discurso de la ciudadan&iacute;a se convirti&oacute; en un eje articulador, incluso identitario, durante alg&uacute;n tiempo. All&aacute; los movimientos sociales recurr&iacute;an a un discurso de derechos y usaban de la naci&oacute;n <i>arendtiana </i>del derecho a tener derechos como un principio, por lo que, desde su perspectiva, la ciudadan&iacute;a se constru&iacute;a en la lucha misma por los derechos. En otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, no encontramos esta misma correlaci&oacute;n, pues la mayor&iacute;a de los movimientos sociales ha operado en la ausencia de un concepto explicito de ciudadan&iacute;a. Lo que hemos experimentado desde hace algunos a&ntilde;os es lo que algunos autores llaman una <i>inflaci&oacute;n del discurso de derechos, </i>que en realidad emana m&aacute;s bien del &aacute;mbito de las ong y del campo acad&eacute;mico, y que se expresa en t&eacute;rminos de exigibilidad de derechos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, en donde m&aacute;s fuerza tiene el discurso de los derechos es en los pa&iacute;ses en los cuales la ciudadan&iacute;a efectiva es m&aacute;s fr&aacute;gil y donde hay menos movilizaci&oacute;n social. Parecer&iacute;a una v&iacute;a alternativa para la consecuci&oacute;n de los derechos de ciudadan&iacute;a, a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de instituciones que garanticen derechos. M&eacute;xico es un ejemplo paradigm&aacute;tico: creamos el Instituto Federal Electoral (IFE) que garantizar&iacute;a los derechos pol&iacute;ticos de los mexicanos; creamos despu&eacute;s el Instituto Federal de Acceso a la Informaci&oacute;n P&uacute;blica Gubernamental (IFAI) como una instancia que garantizar&iacute;a el derecho a la informaci&oacute;n; ya antes se crearon las Comisiones de Derechos Humanos como instancias que garantizaran los derechos civiles (aunque en otros pa&iacute;ses el campo de acci&oacute;n de los <i>ombudsman </i>es m&aacute;s grande que el de los derechos civiles). El reconocimiento pol&iacute;tico de la debilidad de la ciudadan&iacute;a condujo a la creaci&oacute;n de instituciones que garantizaran los derechos como v&iacute;a de desarrollo de la ciudadan&iacute;a; una v&iacute;a cuasi&#150;estatal e institucional que parte del reconocimiento objetivo de la debilidad de los actores sociales. Por m&aacute;s que estas instituciones constituyen un avance relevante en relaci&oacute;n con situaciones previas en las cuales no hab&iacute;a alternativa jur&iacute;dica e institucional para ejercer los derechos de ciudadan&iacute;a, lo cierto es que esas instituciones no pueden suplir la movilizaci&oacute;n misma de la ciudadan&iacute;a ni mucho menos la acci&oacute;n del Estado en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica p&uacute;blica. Adem&aacute;s, y esto es tan importante como lo anterior, los estados de Am&eacute;rica Latina padecen una debilidad fundamental, que es la falta de calidad y de autonom&iacute;a del poder judicial y la ausencia de <i>accountability </i>de este poder; en otras palabras, la ausencia de un Estado de Derecho que pueda garantizar a los ciudadanos el cumplimiento de los derechos fundamentales plasmados en la Constituci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, cargamos adem&aacute;s con el peso muerto de una Constituci&oacute;n vieja que sigue utilizando el viejo lenguaje de las garant&iacute;as individuales y no el de los derechos humanos, mientras que otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n han emprendido un activismo jur&iacute;dico que ha modernizado conceptual e institucionalmente la defensa de los derechos. Claro que esto no necesariamente se ve reflejado en una generalizaci&oacute;n de la condici&oacute;n efectiva de la ciudadan&iacute;a, que requiere otros procesos pol&iacute;ticos para materializarse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apunto entonces a que la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a puede ser pensada como una estrategia de empoderamiento de la sociedad por la v&iacute;a de la efectivizaci&oacute;n de los derechos y que tiene una doble estrategia en Am&eacute;rica Latina: una es la lucha social y la intervenci&oacute;n ciudadana en la pol&iacute;tica p&uacute;blica, y otra es una estrategia institucional que se expresa en la creaci&oacute;n de aparatos garantes de derechos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pienso que estas dos estrategias tienen que seguir siendo aplicadas y complementarse mutuamente, pero para que ellas funcionen se requiere que los estados tengan responsabilidad, escuchen a la ciudadan&iacute;a y se vean obligados por razones pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas a responder a sus necesidades. Por tanto, hay que garantizar la autonom&iacute;a efectiva de los &oacute;rganos garantes de derechos; en M&eacute;xico, estamos yendo exactamente para atr&aacute;s en este terreno en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>Algunas experiencias que abren la posibilidad de fortalecer y perfeccionar el funcionamiento de los mecanismos de control y supervisi&oacute;n por parte de la ciudadan&iacute;a en las instituciones representativas son, en opini&oacute;n de Enrique Peruzzotti, tres formas novedosas de intervenci&oacute;n civil que engloba bajo la noci&oacute;n de accountability social y que identifica como: </i>a) <i>el asociativismo c&iacute;vico; </i>b) <i>los movimientos sociales y, </i>c) <i>el periodismo de denuncia. Estas tres medidas que encarnan el accountability social no son en s&iacute; mismas novedosas, aunque su invocaci&oacute;n, as&iacute; como su uso concreto y frecuentemente eficaz, registra un incremento significativo y, ante todo, permite que la acci&oacute;n ciudadana se exprese con un vigor que permite sostener una respuesta propositiva a las visiones m&aacute;s cr&iacute;ticas y desencantadas respecto de la viabilidad de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Es decir, se trata de una nueva forma de politizaci&oacute;n que se encuentra en un franco proceso de expansi&oacute;n y desarrollo y que tiene como objetivo primordial el intentar robustecer y mejorar el funcionamiento, como dec&iacute;amos, de los mecanismos de control y supervisi&oacute;n de las instituciones representativas. &iquest;Cu&aacute;les son los verdaderos alcances de estas experiencias? &iquest;Cu&aacute;les sus principales riesgos? &iquest;Qu&eacute; condiciones sociales posibilitar&iacute;an su consolidaci&oacute;n? &iquest;Existe la suficiente inventiva y creatividad para adaptar las lecciones de estas experiencias en traducciones institucionales que </i><i>respeten los principios de la democracia liberal al mismo tiempo que incrementen su desempe&ntilde;o declinante?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Las experiencias de este campo se centran en el concepto de <i>accountability social, </i>que en espa&ntilde;ol podemos denominar "contralor&iacute;a de los ciudadanos". Es uno de los campos promisorios y tal vez m&aacute;s cercanos a la pr&aacute;ctica social y que debe ser utilizado en la implementaci&oacute;n de una democracia participativa. Coinciden en el campo de la contralor&iacute;a intereses muy diversos: primero, los de los ciudadanos, quienes quieren tener voz en las decisiones y control en la funci&oacute;n de los gobiernos; segundo, el inter&eacute;s de organismos internacionales, que financian proyectos de pol&iacute;tica p&uacute;blica y est&aacute;n hartos de la corrupci&oacute;n masiva y la brutal ineficacia del Estado; tercero, la atenci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n, que saben que la denuncia de los excesos del Estado es noticia y por ello han llevado a cabo uno de los tipos de <i>accountability social: </i>el esc&aacute;ndalo. Sus efectos son limitados, y en ausencia de las pr&aacute;cticas anteriores no sirve a los fines de la democratizaci&oacute;n. Todo este modelo apunta a una relaci&oacute;n entre gobierno y gobernados del que surge un control civil <i>post factum </i>del gobierno, que es una de las pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas con relativa viabilidad pol&iacute;tica y que con m&aacute;s generalidad encontramos hoy d&iacute;a en M&eacute;xico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pongo dos ejemplos: hace ya 10 a&ntilde;os un grupo de mujeres de Chihuahua, integradas en la Red Ciudadana de ese Estado, emprendi&oacute; el primer ejercicio de control del poder legislativo que ha habido en M&eacute;xico. Se trataba de amas de casa que dedicaron su tiempo libre a checar cu&aacute;ntos y qu&eacute; diputados iban a las sesiones, c&oacute;mo votaban cada ley, cu&aacute;ntos vi&aacute;ticos solicitaban, cu&aacute;ntos empleados ten&iacute;an. Luego publicitaban en la prensa local sus hallazgos. Esta fue una forma novedosa de control civil del desempe&ntilde;o de los diputados. Es un experimento que despu&eacute;s fue copiado acad&eacute;micamente en el Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas, y que reflej&oacute; en su momento ese esp&iacute;ritu de control pol&iacute;tico desde la ciudadan&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pueden mencionarse otras iniciativas, tal vez menos vistosas, pero m&aacute;s constructivas; por ejemplo, algunos consejos de desarrollo sustentable en &aacute;reas naturales protegidas, y ciertos consejos de cuencas hidrol&oacute;gicas, en los que actores locales intervienen, en raz&oacute;n del propio inter&eacute;s que tienen en los micro&#150;procesos de pol&iacute;tica p&uacute;blica, participando en y vigilando a las instituciones del Estado. Otro ejemplo son los enfermos de VIH&#150;SIDA que han creado, por razones obvias, asociaciones que se abocan a vigilar el manejo de los medicamentos, y as&iacute; sucesivamente podemos encontrar experiencias que nos indican que hay sectores de la sociedad civil activados democr&aacute;ticamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos de decir que, por importantes que sean estas pr&aacute;cticas sociales en la construcci&oacute;n de la democracia y en el fortalecimiento de la ciudadan&iacute;a, no dejan de ser experimentos muy parciales y localizados en M&eacute;xico. La &uacute;nica forma en que podemos imaginar que la relaci&oacute;n entre ciudadan&iacute;a y Estado se reconstruya sobre bases democr&aacute;ticas es que las pr&aacute;cticas participativas se realicen no solamente en el campo de la contralor&iacute;a social, sino en el campo m&aacute;s amplio del <i>accountability, </i>que implicar&iacute;a hablar de la intervenci&oacute;n en el campo de las decisiones de pol&iacute;tica p&uacute;blica y en la vigilancia de su ejecuci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, hay que ser conscientes de que no se puede pensar en una sociedad civil que participa todo el tiempo, pues eso es imposible en t&eacute;rminos materiales, econ&oacute;micos y humanos. La participaci&oacute;n es una actividad especializada que requiere recursos humanos y materiales y, por consiguiente, no est&aacute; al alcance de todos los ciudadanos. Cualquier pr&aacute;ctica participativa ser&aacute; siempre fragmentaria y b&aacute;sicamente autoasumida, es decir, una pr&aacute;ctica en la que los ciudadanos asumen por decisi&oacute;n propia una representaci&oacute;n que no les es conferida, y que sin embargo es funcional y simb&oacute;licamente importante para la democracia. Tambi&eacute;n es importante considerar que si la participaci&oacute;n no necesariamente resuelve los problemas de fondo que tiene la pol&iacute;tica formal, s&iacute; ampl&iacute;a el campo de la pol&iacute;tica, crea espacios p&uacute;blicos y promueve pr&aacute;cticas deliberativas que construyen, en la pr&aacute;ctica, ciudadan&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La participaci&oacute;n ciudadana, para desarrollar su potencial democr&aacute;tico, tiene que estar orientada a la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a generalizada, a promover el acceso universal a los derechos para toda la poblaci&oacute;n y no a la defensa parcial de intereses, porque si no tomamos este criterio normativo esencial, la participaci&oacute;n puede desarrollar aspectos perversos y no deseables, como el fortalecimiento de quienes ya son poderosos, y llevar a una mayor segmentaci&oacute;n en el acceso a los derechos, fortaleciendo el particularismo que ha caracterizado a la pol&iacute;tica mexicana. Eso es lo que hacen hoy los sindicatos, y algunos movimientos sociales locales. Dejar atr&aacute;s la defensa de los privilegios especiales, del inter&eacute;s puramente local o sectorial, es una tarea que tienen por delante la mayor&iacute;a de los movimientos sociales mexicanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (2004), <i>La democracia en Am&eacute;rica </i><i>Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos. Contribuciones para el debate. </i>Buenos Aires: Aguilar/Altea/Alfaguara.</font></p>      ]]></body>
</article>
