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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Dossier de ciudadan&iacute;a y representaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las categor&iacute;as de ciudadan&iacute;a y representaci&oacute;n constituyen dos de los principales ejes estructuradores de los actuales debates de la teor&iacute;a democr&aacute;tica contempor&aacute;nea. Ambas nociones permiten dar cauce tanto a las cr&iacute;ticas que muestran los l&iacute;mites y d&eacute;ficit de la democracia como al mismo tiempo permiten explorar la b&uacute;squeda de soluciones a dichas cr&iacute;ticas. En tal sentido, la representaci&oacute;n pol&iacute;tica es repensada hoy a partir de la constatable falla funcional de sus instituciones, mientras que la ciudadan&iacute;a, por su parte, emerge como el tema democr&aacute;tico&#150;normativo de nuestro tiempo; es decir, el tema que promete ofrecer respuestas satisfactorias a la problem&aacute;tica que busca recuperar los espacios reales de participaci&oacute;n ciudadana en las instituciones representativas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, una consideraci&oacute;n general acerca del estado actual de la teor&iacute;a democr&aacute;tica en su conjunto permite detectar un claro pesimismo respecto del impacto negativo que sobre las instituciones representativas tienen diversas transformaciones socio&#150;hist&oacute;ricas de gran calado (la globalizaci&oacute;n, la complejidad, la posmodernidad). Estas transformaciones ponen en severo entredicho la eficacia de las instituciones representativas que se justifican a partir de prometer hacer realidad los objetivos normativos de la democracia, es decir, el autogobierno, el ejercicio de las libertades y los derechos, la justicia social, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica ciudadana, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas vi&ntilde;etas con diverso acierto encapsulan esta situaci&oacute;n como, por ejemplo, las nociones de "paradoja democr&aacute;tica" y de "crisis de la pol&iacute;tica". La primera noci&oacute;n, por su parte, hace referencia al contraste que existe entre el &eacute;xito de la democracia como principio de legitimidad y al evidente contraste que provoca el desencanto que produce el desempe&ntilde;o decreciente de sus pr&aacute;cticas e instituciones. La segunda noci&oacute;n, de manera similar, sostiene casi tajantemente que la pol&iacute;tica ha perdido contenido y significado. &iquest;Qu&eacute; hacer ante este asombroso y pesimista panorama? &iquest;Desechamos la democracia, declaramos oficialmente su defunci&oacute;n, apelando a un realismo y pragmatismo quiz&aacute; extremo, pero exigido por las circunstancias? &iquest;O reconstruimos y reinventamos la pr&aacute;ctica democr&aacute;tica desde una inocultable condici&oacute;n de fragilidad?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tales preguntas no tienen una respuesta un&iacute;voca. Desde los desarrollos de la reflexi&oacute;n contempor&aacute;nea sobre la representaci&oacute;n y la ciudadan&iacute;a, se pueden sostener diversas opciones de respuesta, tanto en tono pesimista como en su contrapartida optimista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las acertadas cr&iacute;ticas a la representaci&oacute;n no logran, por ejemplo, dar paso a una concepci&oacute;n alternativa de democracia que sea capaz de prescindir de las reglas y procedimientos representativos. Los renovados debates normativos sobre la condici&oacute;n ciudadana, a su vez, est&aacute;n orientados a procurar ampliar los convencionales est&aacute;ndares del <i>status </i>ciudadano tanto en la dimensi&oacute;n de la inclusi&oacute;n como tambi&eacute;n a elevar la calidad de la participaci&oacute;n. As&iacute; se explica, sin duda, el renacimiento conceptual de la tradici&oacute;n republicana (o neo republicana) en la teor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a que sale en b&uacute;squeda del ciudadano virtuoso. Se trata del reconocimiento de la necesidad de reforzar dicha dimensi&oacute;n c&iacute;vica y virtuosa de la ciudadan&iacute;a para mejorar el desempe&ntilde;o de las instituciones como la calidad de la participaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, el balance es por ahora ambivalente. Si bien es cierto que las cr&iacute;ticas al modelo representativo son impecables, tambi&eacute;n es cierto que las alternativas correctivas suelen ser pol&eacute;micas y de cuestionada efectividad. Por lo dicho, el presente dossier no pretende dar una visi&oacute;n abarcadora de un debate extenso y complejo. Sin embargo, el conjunto de trabajos de excelente factura que lo integra ilustra de manera elocuente el estado de los debates, dilemas y paradojas que las reflexiones sobre la representaci&oacute;n y la participaci&oacute;n abren a la problem&aacute;tica teor&iacute;a democr&aacute;tica contempor&aacute;nea en su conjunto.</font></p>     ]]></body>
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