<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-0063</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Andamios]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Andamios]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-0063</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-00632008000100010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Historia, memoria y política Entrevista con Enzo Traverso]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Modonesi]]></surname>
<given-names><![CDATA[Massimo]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>4</volume>
<numero>8</numero>
<fpage>245</fpage>
<lpage>256</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632008000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-00632008000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-00632008000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Entrevista</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Historia, memoria y pol&iacute;tica Entrevista con Enzo Traverso</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Massimo Modonesi<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>*</sup>Maestro en Estudios Latinoamericanos: Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:modonesi@hotmail.com">modonesi@hotmail.com</a></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Convers&eacute; con Enzo Traverso en el <i>caf&eacute; de l'industrie, </i>un hist&oacute;rico caf&eacute; de Par&iacute;s, la ciudad en la que vive desde hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Traverso es un historiador nacido en Italia en 1957, conocido a nivel mundial por una serie de obras que destacan por los temas que abordan y la perspectiva cr&iacute;tica que las caracteriza. Los temas principales que ha investigado son el totalitarismo, la violencia nazi, la relaci&oacute;n entre el holocausto y los intelectuales y, recientemente, el conjunto de la historia europea entre las dos guerras mundiales (ver bibliograf&iacute;a). La perspectiva cr&iacute;tica que ha adoptado combina dos dimensiones fundamentales del oficio del historiador: rescatar aspectos olvidados o negados y reinterpretar procesos hist&oacute;ricos decisivos para la compresi&oacute;n de las sociedades actuales,</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Traverso elabor&oacute; dos textos que aparecen como s&iacute;ntesis, balance y &#151;al mismo tiempo&#151; enriquecimiento de su recorrido intelectual. En 2006, public&oacute; un breve, pero profundo libro sobre la historia, la memoria y la pol&iacute;tica &#151;<i>El pasado: instrucciones de uso</i>&#151; que resume algunas de las reflexiones historiogr&aacute;ficas que acompa&ntilde;aron su trayectoria de investigaci&oacute;n. En 2007, sali&oacute; su &uacute;ltimo trabajo, <i>A fuego y a sangre. De la guerra civil europea, </i>que ofrece una sugerente interpretaci&oacute;n de la historia europea entre 1914 y 1945. Una obra destinada a ser lectura indispensable para la comprensi&oacute;n de este periodo fundamental de la historia europea, que es objeto no s&oacute;lo de permanente investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, sino de una &aacute;spera pol&eacute;mica historiogr&aacute;fica, pol&iacute;tica e intelectual.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre estos y otros temas relacionados con la historiograf&iacute;a del siglo XX europeo y la teor&iacute;a de la historia trat&oacute; la entrevista que aparece a continuaci&oacute;n, en la cual Traverso traza y sintetiza l&iacute;neas problem&aacute;ticas, polemiza en torno a debates en curso, sugiere caminos te&oacute;ricos y esboza interpretaciones hist&oacute;ricas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>Comenzamos con un tema que me interesa particularmente, la frase de Antonio Gramsci con la cual abres tu libro sobre historia y memoria: "La historia es siempre contempor&aacute;nea, es decir pol&iacute;tica". La idea de contemporaneidad suele utilizarse refiri&eacute;ndose a una periodizaci&oacute;n, como f&oacute;rmula de libro de texto, designando un periodo que se inicia en un momento y acaba en otro. Me parece que la palabra contiene un aspecto te&oacute;rico que apunta hacia desaf&iacute;os para pensar los procesos hist&oacute;ricos, m&aacute;s a&uacute;n si se relaciona con la pol&iacute;tica: la contemporaneidad como sobreposici&oacute;n de pasado y presente, y la pol&iacute;tica como vector que puede vincular estas temporalidades. &iquest;Por qu&eacute; escogiste esta frase para iniciar tu libro? </i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Es una frase que Gramsci tom&oacute; de Benedetto Croce y que remite a concepciones distintas de la historia, como la liberal y la marxista. Decid&iacute; usar esta cita porque mi libro es una reflexi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre historia, memoria y pol&iacute;tica. Me pareci&oacute; un buen comienzo. Sin embargo, pienso que la historiograf&iacute;a hab&iacute;a fructuosamente puesto en discusi&oacute;n un determinado paradigma pol&iacute;tico de la contemporaneidad. No obstante, este paradigma pol&iacute;tico ha sido recuperado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en una direcci&oacute;n discutible: ha sido resucitada una concepci&oacute;n liberal de la historia que hab&iacute;a sido profundamente cuestionada en las d&eacute;cadas pasadas. La pol&iacute;tica es una dimensi&oacute;n de la historia, pero no su dimensi&oacute;n exclusiva. A partir de los a&ntilde;os 60, se desarroll&oacute; la historia social, incluso una historia social de la pol&iacute;tica y de la cultura. Ahora regresamos a una historia pol&iacute;tica del mundo contempor&aacute;neo que es a menudo una historia ideol&oacute;gica. Escog&iacute; esta frase para abordar la historia pol&iacute;tica, pero desmitificando su fachada y explorando sus contradicciones. Hablando del problema de la periodizaci&oacute;n, si adoptamos este paradigma pol&iacute;tico, podemos recorrer la historia del mundo contempor&aacute;neo a trav&eacute;s de cierto esquema interpretativo que incluye ciertas etapas, pero si adoptamos otros enfoques, la historia cambia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Doy un ejemplo banal. Entre 1930 y 1950, en Europa occidental se viven dos momentos hist&oacute;ricos distintos. A nivel pol&iacute;tico, entre las dos guerras, surgen los fascismos, mientras que &#151;en la segunda posguerra&#151;empieza la construcci&oacute;n de la Comunidad Europea. Sin embargo, desde el punto de vista de los consumos, entre 1930 y 1950 no hay mucha diferencia: el nivel de vida de los europeos es an&aacute;logo, mientras que entre europeos y norteamericanos la diferencia es enorme. El obrero norteamericano de Detroit &#151;pienso en un libro de Vittoria De Grazia&#151; tiene autom&oacute;vil en su cochera y tiene servicios, cuando en Europa es un privilegio. Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, ya no ser&aacute;n privilegios gracias a un profundo cambio socio&#150;econ&oacute;mico. Al mismo tiempo, el sistema pol&iacute;tico sigue siendo el que corresponde a la guerra fr&iacute;a. Desde una perspectiva pol&iacute;tica, la historia se mantiene firme en sus rieles cuando, para la historia social, la historia de los consumos, los cambios son enormes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro problema aparece cuando se intenta periodizar. Me refiero a un debate suscitado, para poner un ejemplo, en torno a la obra de Hobsbawm &#151;quien habla de largo siglo XIX y corto siglo XX&#151;, en la cual se periodiza en forma pertinente, pero asumiendo expl&iacute;citamente un observatorio occidental. Si nos paramos en Am&eacute;rica Latina, la primera y segunda guerra mundial son acontecimientos que tienen repercusiones en t&eacute;rminos geopol&iacute;ticos, pero no son virajes traum&aacute;ticos en la historia de la regi&oacute;n. Hay otros momentos de fractura; por ejemplo, la revoluci&oacute;n mexicana o la revoluci&oacute;n cubana, que tiene un fuerte impacto en Europa, pero no provoca una larga ola de movimientos y de guerrillas, una espiral de rebeliones y dictaduras militares, como ocurre en Latinoam&eacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si nos ubicamos en otro observatorio, en &Aacute;frica, el congreso de Berl&iacute;n en la d&eacute;cada de 1880 define las fronteras africanas que existen todav&iacute;a hoy. La gran fractura es la descolonizaci&oacute;n de los a&ntilde;os 1950 y 1960. La periodizaci&oacute;n implica siempre un observatorio que a menudo la historiograf&iacute;a, en forma acr&iacute;tica, universaliza a partir de una singularidad: la del mundo occidental. Los estudios poscoloniales nos ayudan a repensar cierta metodolog&iacute;a o toda una serie de categor&iacute;as que son, a veces, ni siquiera elaboradas, pero asumidas como epist&eacute;micas, espont&aacute;neamente adoptadas por una historiograf&iacute;a de corte occidental que se pretende universal, que universaliza y proyecta hacia el exterior sus paradigmas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>Existe la f&oacute;rmula del tiempo presente que coquetea con la idea de contemporaneidad y plantea un problema: la contemporaneidad como periodo que envuelve una construcci&oacute;n de &eacute;poca y una forma del mundo, una idea de mundo. La idea de tiempo presente naci&oacute; en Francia para actualizar a los estudios hist&oacute;ricos respecto a tiempos m&aacute;s recientes. Sin embargo, me parece que esta propuesta se mantuvo anclada a una temporalidad </i>&#151;<i>los a&ntilde;os 50 y 60</i>&#151; <i>que se propon&iacute;a estudiar sin seguir el transcurrir de la historia, sin mantener la promesa de acercar los estudios hist&oacute;ricos al proceso hist&oacute;rico. &iquest;Qu&eacute; opinas de la idea de tiempo presente? &iquest;Te parece &uacute;til o confusa en la medida en que se escapa permanentemente? </i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Esta es la definici&oacute;n que ha sido forjada aqu&iacute; en Francia; me parece que en Am&eacute;rica Latina se habla m&aacute;s bien de historia reciente. Este intento de periodizaci&oacute;n m&aacute;s difuminada y m&aacute;s precisa no existe en las mismas formas en los pa&iacute;ses anglosajones y alemanes, en los cuales no se habla de <i>present time. </i>No rechazo la noci&oacute;n de historia contempor&aacute;nea, pero no la asumo como un nuevo esquema de periodizaci&oacute;n porque naci&oacute; para delimitar un &aacute;rea demasiado amplia, que surge de la Revoluci&oacute;n Francesa y llega al siglo XXI. Se vuelve omnicomprensiva y demasiado amplia. Yo la uso en sentido distinto: la historia del tiempo presente es una historia que implica una relaci&oacute;n distinta entre el historiador y el objeto de su investigaci&oacute;n, en cuanto el sujeto investiga una &eacute;poca que vivi&oacute;. Aunque Hobsbawm no use este concepto, fue acusado por Charles Mayer de concebir la historia del siglo XX como autobiograf&iacute;a, en t&eacute;rminos muy subjetivos, adoptando como criterio y como parteaguas la historia del comunismo. La historia del tiempo presente es la historia que se puede hacer de un tiempo que se vivi&oacute;, lo cual pone en discusi&oacute;n la subjetividad del historiador, implica un uso m&aacute;s complejo de las fuentes y, obviamente, abre el enredado problema de la relaci&oacute;n entre historia y memoria. Se trata de hacer historia de un proceso que est&aacute; grabado en nuestra memoria individual y colectiva.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>Justamente en torno a la historia y la memoria se construye el eje fundamental que articula tu libro sobre el pasado. &iquest;Por qu&eacute; te parece fundamental esta clave de lectura y de tensi&oacute;n antin&oacute;mica?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Porque, desde un cuarto de siglo, se puede fijar como punto de viraje la publicaci&oacute;n de <i>Lieux de m&eacute;moire, </i>de Pierre Nora, en Francia. Esta obra ha cambiado el l&eacute;xico de la historiograf&iacute;a no s&oacute;lo en Francia, sino tambi&eacute;n a nivel internacional. Sin querer hacer provincianismo, no se puede negar que tuvo un impacto muy fuerte por la mutaci&oacute;n sem&aacute;ntica que se propon&iacute;a. Se puede discutir el concepto de memoria que propone Nora, que establece una dicotom&iacute;a rigurosa entre historia y memoria como dos categor&iacute;as distintas e inconciliables, pero construye un libro que es un monumento, un libro de historia m&aacute;s que sobre la memoria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de este libro, entr&oacute; en el arsenal del historiador un concepto que exist&iacute;a, pero hab&iacute;a sido abandonado y olvidado: el concepto de memoria, que abri&oacute; una serie de problemas: la subjetividad de la memoria, la cientificidad de la historia, el papel de los testimonios como fuente, la posibilidad de reconstruir rigurosa y objetivamente un pasado intensamente vivido como actor, protagonista u observador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son una serie de problemas nuevos que antes no eran abordados o eran liquidados en t&eacute;rminos muy positivistas. Este debate metodol&oacute;gico se trenz&oacute; con una serie de temas emergentes, como la memoria del holocausto o del comunismo. Es decir, tem&aacute;ticas vehiculadas por los medios de la industria cultural que tensaron una serie de paradigmas con los que trabajaban los historiadores. Por ejemplo, no es posible reconstruir la historia de los campos de exterminio nazis s&oacute;lo con las escasas fuentes de archivo, sin tomar en consideraci&oacute;n tambi&eacute;n el testimonio de los sobrevivientes, testimonio que por otra parte invade el espacio p&uacute;blico por medio del cine, el teatro, etc. Es un problema que no se pod&iacute;a eludir, que plante&oacute; un debate historiogr&aacute;fico sobre la relaci&oacute;n entre historia y memoria. La posibilidad de revisar la visi&oacute;n que del <i>gulag </i>&#151;una visi&oacute;n ideol&oacute;gica, filtrada por las novelas de Soljenitsin, reconstruida por los libros de Conquest que lanzaban cifras que fueron redimensionadas despu&eacute;s de la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica&#151; surgi&oacute; del est&iacute;mulo fundamental de una serie de testimonios que proporcionaron los sobrevivientes. La crisis del comunismo no es s&oacute;lo un problema pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n historiogr&aacute;fico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>Hablando de pol&iacute;tica, el segundo cap&iacute;tulo de tu libro sobre el pasado menciona a la fuerza como pasaje fundamental de la historia y la memoria. &iquest;C&oacute;mo atraviesa la pol&iacute;tica entendida como conflicto </i>&#151;<i>la pol&iacute;tica de la memoria y la memoria de la pol&iacute;tica como campos de disputa</i>&#151; <i>a la historia, a la sombra de las profec&iacute;as paralelas de "fin de la historia" y "fin de la pol&iacute;tica"?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;La fuerza es una dimensi&oacute;n fundamental. Decirlo parecer&iacute;a una banalidad si no fuera que se olvida. &iquest;C&oacute;mo es posible que la memoria hebraica sea incomparablemente m&aacute;s presente respecto a la memoria de los gitanos? Se trata de dos grupos que sufrieron genocidios similares, sobre la base de supuestos ideol&oacute;gicos similares por parte del nazismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los jud&iacute;os son una minor&iacute;a profundamente integrada en el plano cultural, econ&oacute;mico y social; los gitanos son una minor&iacute;a que sigue siendo marginal, marginada y excluida. Nos encontramos frente a dos historiograf&iacute;as completamente asim&eacute;tricas. Los estudios sobre el holocausto se volvieron una disciplina: los <i>Holocaust Studies </i>que se desarrollan en institutos de investigaciones, bibliotecas, c&aacute;tedras, etc. Los estudios del genocidio de los gitanos son un subproducto de los <i>Holocaust Studies. </i>Estamos frente a fen&oacute;menos similares que requieren metodolog&iacute;a similar, pero esta desproporci&oacute;n se produce en la medida en que estamos frente a dos memorias: una fuerte y la otra d&eacute;bil, sin que haya una voluntad de prevaricaci&oacute;n, sino porque objetivamente los vectores que llevan estas memorias son muy distintos. Este ejemplo podr&iacute;a multiplicarse. La memoria, tal y como se construye en el espacio p&uacute;blico y la sociedad civil, suscita una demanda social de conocimiento a la cual la historia es llamada a responder. En 1948, ning&uacute;n joven pod&iacute;a pensar construir su carrera universitaria estudiando el holocausto; hoy es m&aacute;s f&aacute;cil obtener una beca para estudiar el holocausto que, por ejemplo, la revoluci&oacute;n boliviana de 1952. Existen entonces memorias fuertes y memorias d&eacute;biles que tienen consecuencia sobre c&oacute;mo se estudia la historia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>De la historia del comunismo se podr&iacute;a decir que se apoya en una memoria fuerte porque penetr&oacute; la cultura de enteras generaciones, pero que es pol&iacute;ticamente d&eacute;bil en relaci&oacute;n con cierto desarrollo y punto de </i><i>llegada. &iquest;C&oacute;mo podemos pensar la historia y la memoria del comunismo entre fuerza cultural y debilidad pol&iacute;tica?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;La historiograf&iacute;a tiene una dimensi&oacute;n institucional. Hay investigaciones sobre ciertos temas porque existen instituciones que, desde d&eacute;cadas, trabajan en direcciones determinadas y tienen recursos para sostenerse. El comunismo ha marcado profundamente la historia del siglo XX en todos los continentes. Ser&iacute;a impensable que hoy conociera un eclipse historiogr&aacute;fico y que se estudiara la historia del siglo haciendo abstracci&oacute;n del comunismo. Entonces es evidente que el fin del comunismo como sistema de poder, como r&eacute;gimen y como estado, no marca el final de la historiograf&iacute;a del comunismo. El problema es que el fin del comunismo realmente existente &#151;entre 1989 y 1991&#151;, la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, pero tambi&eacute;n el decline de los partidos comunistas, ofrecieron una legitimaci&oacute;n <i>a posteriori </i>de una vieja historiograf&iacute;a anticomunista que parec&iacute;a obsoleta y debilitada. En a&ntilde;os ta y debilitada. ja historiografealmente existente entre el 1989 y el 1991, la caia es llamada a responder. la otra deilos a&ntilde;os 90 hubo una oleada de estudios sobre la historia del comunismo que reproduc&iacute;an todos los estereotipos ideol&oacute;gicos de la guerra fr&iacute;a. Empez&oacute; Fran&ccedil;ois Furet con <i>El pasado de una ilusi&oacute;n, </i>sigui&oacute; St&eacute;phane Courtois con el <i>Libro negro del comunismo; </i>en los Estados Unidos, Richard Pipes, con su historia de la revoluci&oacute;n rusa; Mart&iacute;n Maria, con su historia del socialismo. Fueron libros que marcaron y orientaron el debate en los a&ntilde;os del postcomunismo y que no eran novedosos historiogr&aacute;ficamente, sino simples revanchas que los viejos <i>cold war warriors </i>se tomaban. Y una historiograf&iacute;a que, por el contrario, intentaba mantener una mirada l&uacute;cida sobre el comunismo &#151;pienso en el libro Le <i>si&egrave;cle des communismes, </i>y el que publicaron ustedes en M&eacute;xico, sobre el comunismo en Am&eacute;rica Latina, para referirme a obras de car&aacute;cter general&#151; me parece que sufre el condicionamiento de este contexto, y a menudo se concibe como respuesta. Esto es inevitable. Es una respuesta en t&eacute;rminos historiogr&aacute;ficos que reivindica la necesidad de mantener un acercamiento no ideol&oacute;gico: no hacer del anticomunismo la categor&iacute;a inevitable de la literatura de la historia del comunismo, salir de los viejos esquemas, de una historiograf&iacute;a de partido y otra anticomunista. Salir de estos esquemas para pensar una historia social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, hay una memoria comunista que no desapareci&oacute; porque es un pasado reciente, es una historia del tiempo presente: quien ha sido comunista en la posguerra est&aacute; vivo y lleva su memoria. Sin embargo, esta memoria despareci&oacute; del espacio p&uacute;blico, es una memoria que ya no tiene visibilidad, lo cual es un grave problema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>&iquest;En este sentido es d&eacute;bil?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;S&iacute;. Te pongo un ejemplo. He propuesto a varios canales de televisi&oacute;n y a varias productoras financiar una pel&iacute;cula sobre los comunistas en Buchenwald y en Auschwitz. Nadie acept&oacute; la propuesta. No estoy proponiendo una pel&iacute;cula sobre la deportaci&oacute;n de los jud&iacute;os de la provincia de Alessandria en el norte de Italia &#151;tema interesante pero limitado&#151;. Los comunistas en Buchenwald hab&iacute;an creado y controlaban una estructura en el campo; manten&iacute;a una negociaci&oacute;n directa con las SS sobre una serie de cuestiones. Para entender c&oacute;mo funcionaba el campo de concentraci&oacute;n, hay que tomar en cuenta la presencia de una fuerza pol&iacute;tica organizada entre los detenidos. Los comunistas en los campos organizaron las pocas rebeliones que hubo. Este rechazo es una consecuencia de un ocultamiento, en este caso voluntario: una operaci&oacute;n pol&iacute;tica consciente. Hay una expansi&oacute;n de los estudios sobre el comunismo que es paralela al eclipse de la memoria del comunismo en el espacio p&uacute;blico. Esta dial&eacute;ctica entre memoria e historia, que podr&iacute;a ser profundamente fructuosa, es una dial&eacute;ctica que se debilit&oacute;, se fragiliz&oacute; durante los a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>Me pareci&oacute; muy interesante tu intervenci&oacute;n pol&eacute;mica sobre el revisionismo. Tomando una postura cr&iacute;tica frente a la historiograf&iacute;a revisionista, niega valor a la palabra, se&ntilde;alando que la historia como disciplina "revisiona" y revisa los procesos hist&oacute;ricos. En el caso italiano, el revisionismo tiene un claro eco de revancha pol&iacute;tica. &iquest;C&oacute;mo ser antirevisionistas sin ser conservadores, es decir, sin aferrarnos a una historia escrita en otra &eacute;poca, a veces petrificada en monumentos ideol&oacute;gicos? </i>&#151;La palabra "revisionismo" no me gusta porque tiene una connotaci&oacute;n ideol&oacute;gica muy fuerte. Es la importaci&oacute;n, en la historiograf&iacute;a, de un concepto que en su origen es pol&iacute;tico y remite a una controversia te&oacute;rico&#150;ideol&oacute;gica en el interior del marxismo y del movimiento obrero. Entre los comunistas, el t&eacute;rmino revisionista se convirti&oacute; en un insulto, una forma de estigmatizar al adversario no s&oacute;lo en el plano pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n en el plano moral. La introducci&oacute;n de un concepto con esta connotaci&oacute;n en la historiograf&iacute;a me parece peligrosa. Por otra parte, hay un argumento usado sistem&aacute;ticamente por quien es acusado de revisionismo, que es contundente: el historiador por definici&oacute;n "revisiona" porque su objetivo es revisitar el pasado con una nueva luz, iluminar zonas de sombra, descubrir lo que fue ignorado. Existe una corriente historiogr&aacute;fica que piensa la historia como una invenci&oacute;n literaria. Si fuera cierto, el concepto de revisionismo no tendr&iacute;a ning&uacute;n sentido. Este concepto implica una visi&oacute;n normativa de la historia &#151;respecto de la cual los revisionismos se alejar&iacute;an&#151; que es indefendible. Por lo tanto, el concepto me parece nefasto y prefiero no usarlo. Al mismo tiempo, a menudo es usado y sirve para sostener una cr&iacute;tica m&aacute;s que leg&iacute;tima hacia posturas e interpretaciones del pasado muy discutibles. Yo no uso el t&eacute;rmino para criticar a Renzo De Felice o Ernst Nolte, pero no quiere decir que no opine que la interpretaci&oacute;n del nazismo de Nolte sea apolog&eacute;tica cuando sostiene que las c&aacute;maras de gas son un subproducto de la guerra civil rusa y del bolchevismo, de igual forma que sostener, como De Felice, que Mussolini acept&oacute; dirigir la Rep&uacute;blica Social Italiana para evitar un destino "polaco", no sea una interpretaci&oacute;n apolog&eacute;tica del fascismo y que deba ser criticada aun sin recurrir al concepto de revisionismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;<i>Una pregunta sobre tu &uacute;ltimo libro, </i>A fuego y a sangre. <i>Al leer el subt&iacute;tulo que menciona la guerra civil europea, no puedo no pensar en el libro de Claudio Pavone sobre la resistencia italiana. Se trata de un concepto pol&eacute;mico; el propio Pavone interpretaba la resistencia en tres niveles: como guerra de liberaci&oacute;n, guerra de clases y guerra civil. &iquest;Te parece esta &uacute;ltima la acepci&oacute;n m&aacute;s amplia para tratar de entender la historia europea de entre 1914 y 1945?</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Reconozco que he elaborado la noci&oacute;n de guerra civil bajo la influencia del debate italiano sobre la resistencia como guerra civil, del libro de Pavone y las pol&eacute;micas que suscit&oacute;. Al mismo tiempo, no he proyectado una problem&aacute;tica italiana a escala europea. Me di cuenta de que este concepto es muy difundido, aunque fue sistematizado, fuera de Italia, s&oacute;lo por Nolte, en t&eacute;rminos muy discutibles. Sin embargo, apareci&oacute; ya entre las dos guerras y fue tan usado que creo que es pertinente para captar algunos aspectos fundamentales de la relaci&oacute;n entre violencia, pol&iacute;tica y cultura. El concepto de guerra civil que reconstruyo en t&eacute;rminos de teor&iacute;a pol&iacute;tica y de derecho p&uacute;blico es de un enfrentamiento interno a una comunidad nacional que rompe el monopolio estatal de la violencia y que desemboca en un conflicto sin normas y reglas compartidas entre los contendientes; un enfrentamiento que conduce, inevitablemente, a una violencia parox&iacute;stica e implica siempre una anomia jur&iacute;dica, un vac&iacute;o jur&iacute;dico que es llenado por una participaci&oacute;n emocional llevada al extremo. La guerra civil es un enfrentamiento y un conflicto en el que quien participa no se limita a hacer su deber &#151;el soldado que debe servir a la patria&#151; sino que quien toma las armas lo hace a partir de una elecci&oacute;n pol&iacute;tica, una motivaci&oacute;n y, por lo tanto, est&aacute; dispuesto a sacrificar su vida para defender un ideal. En una guerra civil se mata no por necesidad, sino por la voluntad de eliminar al enemigo, que no es desconocido, sino que se hab&iacute;a convivido con &eacute;l hasta hace poco tiempo antes. Pienso que la &eacute;poca entre las dos guerras ha conocido una progresi&oacute;n en esta direcci&oacute;n: hacia una guerra total que naci&oacute; como guerra interestatal cl&aacute;sica &#151;respetando en forma casi obsesiva los protocolos de la guerra entre Estados&#151; que desemboca en un conjunto de guerras civiles y que se profundiza en una crisis hasta la segunda guerra mundial. Se convierte en una guerra ideol&oacute;gica, entre visiones del mundo, en el seno de reg&iacute;menes colaboracionistas o de ocupaci&oacute;n, como conjunto de conflictos distintos. Como en todas las guerras civiles, no conoce leyes, sino que se vuelve genocida. Las fuerzas aliadas, que ser&iacute;an los buenos en el conflicto contra los fascismos, llevan a cabo cr&iacute;menes de guerra de una evidencia incuestionable. El concepto de guerra civil, a mi parecer, puede captar este proceso general. Obviamente, tomando una serie de precauciones. Es una guerra que nace en 1914 y no en 1917, es decir, que no es el resultado del comunismo, como dir&iacute;a la visi&oacute;n liberal antitotalitaria, asumi&eacute;ndolo como un mal que s&oacute;lo en 1989 se podr&aacute; curar, definiendo el siglo XX como &eacute;poca del totalitarismo que el liberalismo finalmente derrota para volver a llevar a la historia por la recta v&iacute;a. Es una lectura que no es la m&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;Se <i>puede entonces hablar de guerra civil sin confundir los fines y las motivaciones de los distintos campos como tendencialmente ocurre cuando se afirma que, en el fondo, todos combat&iacute;an guiados por pasiones distintas como si fueran equiparables socialismo, liberalismo y fascismo. En particular, el primero y el &uacute;ltimo son presentados como dos demonios equivalentes: el rojo y el negro. &iquest;C&oacute;mo evitar este malentendido simplificador, justificador y legitimador de las derechas europeas viejas y nuevas? </i>&#151;En efecto, es una lectura muy difundida en Italia: fascistas y antifascistas eran todos patriotas a su manera. Es una interpretaci&oacute;n contra la cual tomo una postura muy clara. Las guerras civiles son siempre tr&aacute;gicas, pero hay algunas que vale la pena combatir; hay guerras civiles de las cuales llevamos la herencia, que no podemos mirar en forma distante, como algo concluido, o sobre la base de una condena moral. Esta es la postura que domina en Francia y en el mundo occidental, la cual consiste en usar el humanitarismo como categor&iacute;a historiogr&aacute;fica. El humanitarismo, hacia el cual tengo admiraci&oacute;n cuando se practica seriamente y no instrumentalmente o en forma propagandista, es una pr&aacute;ctica de socorro a la v&iacute;ctimas, una categor&iacute;a pol&iacute;tica y moral, pero no historiogr&aacute;fica. Ahora bien, resulta que es usada paralelamente al totalitarismo para condenar globalmente una &eacute;poca en su conjunto, como &eacute;poca de los tiranos, del mal totalitario, frente a la cual el liberalismo se erige en salvador. No es posible interpretar una guerra civil de esta manera. Una &eacute;poca de guerra civil, de guerra total, en la que no se distingue entre combatientes y civiles, una &eacute;poca de revoluci&oacute;n y contrarrevoluci&oacute;n, con los conceptos de la acci&oacute;n comunicativa de Habermas o de democracia de Bobbio. Porque es una &eacute;poca que no produce a Habermas, sino a Gramsci, Benjamin o Schmitt. Produce una cultura pol&iacute;tica derivada de intelectuales que piensan el conflicto, la guerra, la militarizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. No se puede proyectar retrospectivamente un ideal normativo di democracia liberal sobre un &eacute;poca completamente distinta. En este sentido, pienso que el concepto de guerra civil es pertinente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><font size="2" face="verdana">BIBLIOGRAF&Iacute;A</font> DE ENZO TRAVERSO </b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Siegfried Krakauer. Itinerario de un intelectual n&oacute;mada </i>(1998). Valencia: Alfons el Magn&agrave;nim.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=846441&pid=S1870-0063200800010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La historia desgarrada. Ensayo sobre Auswitz y los intelectuales </i>(2001). Barcelona: Herder.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=846442&pid=S1870-0063200800010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El totalitarismo. Historia de un debate </i>(2001). Buenos Aires: Eudeba.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=846443&pid=S1870-0063200800010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La violencia nazi. Una genealog&iacute;a </i>(2003). Buenos Aires: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=846444&pid=S1870-0063200800010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Los marxistas y la cuesti&oacute;n jud&iacute;a. Historia de un debate </i>(2003). La Plata: Al Margen.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=846445&pid=S1870-0063200800010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cosm&oacute;polis. Figuras del exilio judeo&#150;alem&aacute;n </i>(2004). M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=846446&pid=S1870-0063200800010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Siegfried Krakauer: Itinerario de un intelectual nómada]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Valencia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alfons el Magnànim]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[La historia desgarrada: Ensayo sobre Auswitz y los intelectuales]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Herder]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[El totalitarismo: Historia de un debate]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Eudeba]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[La violencia nazi: Una genealogía]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Los marxistas y la cuestión judía: Historia de un debate]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Plata ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Al Margen]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Cosmópolis: Figuras del exilio judeo-alemán]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
