<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1870-0063</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Andamios]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Andamios]]></abbrev-journal-title>
<issn>1870-0063</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1870-00632007000100011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El arte de conversar]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vázquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Felipe]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>3</volume>
<numero>6</numero>
<fpage>257</fpage>
<lpage>262</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-00632007000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1870-00632007000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1870-00632007000100011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El arte de conversar</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Felipe V&aacute;zquez*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">Samuel Gordon, <i>Palabras sin l&iacute;mites. Conversaciones con es</i><i>critores. </i>M&eacute;xico: Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico, 2005.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Es cr&iacute;tico de literatura y editor. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:felipevazquez@yahoo.com" target="_blank">felipevazquez@yahoo.com</a></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el ensayo es el centauro de los g&eacute;neros literarios, como dec&iacute;a Alfonso Reyes, la entrevista es una suerte de Proteo: un ser indeterminado, un ser que puede ser muchos seres, pues su espacio espec&iacute;fico est&aacute; en un cruce de fronteras. Su nombre ya incluye su identidad: entrever, ver entre, mirar a trav&eacute;s. Su funci&oacute;n ser&iacute;a entonces dar testimonio de lo que sucede en el espacio que llamamos <i>entre.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Espacio verbal tenso entre la literatura, el periodismo, la biograf&iacute;a, la cr&iacute;tica, la chismograf&iacute;a, etc&eacute;tera, y que muchas veces adquiere la forma del territorio en el que se adentra, la entrevista es una pr&aacute;ctica espec&iacute;fica de la modernidad. Sin embargo podemos rastrear sus or&iacute;genes en la Grecia cl&aacute;sica, cuando el acto de conversar adquiri&oacute; la forma de una metodolog&iacute;a filos&oacute;fica y, al mismo tiempo, la forma de un arte: un arte que conduc&iacute;a a la comprensi&oacute;n del alma, del mundo y del alma del mundo. Dialogar fue uno de los m&eacute;todos para llegar al conocimiento y a la perfecci&oacute;n moral. Sin duda la entrevista es una hija tard&iacute;a de los di&aacute;logos filos&oacute;ficos de la antig&uuml;edad cl&aacute;sica; una hija a veces corrupta debido a la vulgaridad y la codicia de los medios masivos de informaci&oacute;n. Se dir&iacute;a que la may&eacute;utica de Plat&oacute;n ha conocido su lado m&aacute;s perverso en la actual bajeza moral del mundo medi&aacute;tico de la far&aacute;ndula. Sin embargo hay quienes mantienen la dignidad de este g&eacute;nero anfibio y, en vez de <i>entrevista, </i>por ejemplo, le dan incluso el nombre de <i>conversaci&oacute;n. </i>As&iacute; la considera Samuel Gordon (Semipalatinsk, Kazajst&aacute;n, 1945) en su reciente libro <i>Palabras sin l&iacute;mites. Conversaciones con escritores. </i>Quiz&aacute; como un eco de las <i>Conversaciones con Goethe </i>de Eckermann, Gordon sugiere que conversar es una forma de reconocimiento del otro, es ingresar en su mundo y compartir su vida. Es el reconocimiento rec&iacute;proco de dos conciencias. "Conversar es humano", dir&iacute;a Octavio Paz en un poema de su libro <i>&Aacute;rbol adentro.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si consideramos que la entrevista es una forma de voyeurismo, hallamos en ella un sesgo cosificador, inhumano, pues el entrevistador y el entrevistado no necesariamente se reconocen. Por lo contrario, en la conversaci&oacute;n, en el di&aacute;logo, existe una comprensi&oacute;n mutua del otro, pues aunque haya posiciones encontradas entre los interlocutores, est&aacute; siempre el &aacute;nimo de compartir ideas, vivencias y visiones del mundo. Podr&iacute;amos decir que el arte de conversar consiste en compartir cosmovisiones. Y <i>Palabras sin l&iacute;mites </i>de Samuel Gordon es precisamente la puesta en marcha del arte de conversar, pues nos conduce al mundo literario, vital e hist&oacute;rico de Miguel &Aacute;ngel Asturias, Octavio Paz, Rosario Castellanos, Mario Vargas Llosa, Roberto Fern&aacute;ndez Retamar y C&eacute;sar L&oacute;pez.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Samuel Gordon es conocido principalmente por sus estudios sobre la obra de Carlos Pellicer, entre los que cabe destacar la edici&oacute;n cr&iacute;tica de <i>Esquemas para una oda tropical </i>&#91;<i>A cuatro voces</i>&#93; (Gobierno del Estado de Tabasco, 1987); <i>Carlos Pellicer. Breve biograf&iacute;a literaria </i>(Conaculta, 1997); Dos <i>calas en la historiograf&iacute;a literaria de Carlos Pellicer </i>(en colaboraci&oacute;n con Fernando Rodr&iacute;guez; JGH Editores, 1997) y <i>La fortuna cr&iacute;tica de Carlos Pellicer: Recepci&oacute;n internacional de su obra, 1919&#150;1977 </i>(Universidad Iberoamericana, 2003), asimismo recibi&oacute; la enmienda de coordinar la edici&oacute;n cr&iacute;tica de <i>Poes&iacute;a </i>de Carlos Pellicer para la Colecci&oacute;n Archivos de la UNESCO. Pero tambi&eacute;n es un reconocido mexicanista, como se puede comprobar en <i>De calli y tlan. </i>Escritos <i>mexicanos </i>(El Equilibrista / UNAM, 1995), y es tambi&eacute;n un te&oacute;rico riguroso de la producci&oacute;n literaria de Hispanoam&eacute;rica, basta leer <i>Operaciones cr&iacute;ticas. Estudios sobre literatura latinoamericana del siglo XX </i>(Hora y Veinte / Universidad Iberoamericana, 2004).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, en <i>Palabras sin l&iacute;mites, </i>Gordon considera que la conversaci&oacute;n no s&oacute;lo es una de las formas de la cr&iacute;tica literaria y de la biograf&iacute;a sino que, en cierta medida, es uno de los g&eacute;neros literarios cuya forma est&aacute; en funci&oacute;n de la materia conversada. En efecto, adem&aacute;s de la exposici&oacute;n "objetiva" de pregunta y respuesta, tambi&eacute;n est&aacute; la voz del escritor que prescinde de su interlocutor, como en el caso de Fern&aacute;ndez Retamar, donde Gordon decidi&oacute; desaparecer de la conversaci&oacute;n &#151;el estilo requer&iacute;a que el m&eacute;dium fuera obliterado&#151;, para que las palabras del escritor cubano tuvieran el efecto de estar dirigi&eacute;ndose espec&iacute;ficamente al lector. El resultado fue un texto de indudable calidad literaria, autosuficiente, que parece haber sido escrito por el propio Fern&aacute;ndez Retamar para mostrar al lector su biograf&iacute;a literaria y parte de su laboratorio cr&iacute;tico y escritural. Quiz&aacute; la conversaci&oacute;n con Vargas Llosa hubiera soportado esta misma forma, debido a la calidad expositiva del escritor peruano; pero tal vez el rigor filol&oacute;gico de Gordon se impuso y decidi&oacute; presentar ese texto en forma de pregunta y respuesta. Gordon lleva al extremo este rigor expositivo en la conversaci&oacute;n con C&eacute;sar L&oacute;pez &#151;quien estuvo implicado en el Caso Padilla, suceso que dividi&oacute; a los intelectuales de Am&eacute;rica Latina a partir de 1968&#151;, donde la fidelidad a las palabras del escritor cubano es tambi&eacute;n una fidelidad a sus silencios &#151;que Gordon transcribi&oacute; en forma de puntos suspensivos&#151;. Aqu&iacute; las reticencias sugieren una situaci&oacute;n insoportable e indecible, pues surgen de un r&eacute;gimen donde practicar la libertad de expresi&oacute;n implica ser condenado al exilio o a varios a&ntilde;os en un campo de trabajos forzados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero reiterar que Gordon centra las conversaciones de modo que el escritor exponga su mundo literario, su evoluci&oacute;n intelectual, los mecanismos psicol&oacute;gicos que lo han llevado a escribir, su actitud ideol&oacute;gica ante la literatura, e incluso su militancia literaria y los problemas que esto inclu&iacute;a en reg&iacute;menes totalitarios. Dialogar de esta manera requiri&oacute;, por parte de Gordon, leer a fondo la obra de cada escritor, conocer su biograf&iacute;a y adentrarse en la recepci&oacute;n cr&iacute;tica que hab&iacute;a tenido dicha obra. De este modo, pudo elaborar preguntas clave cuya respuesta condujera al escritor a ahondar en sus procesos de escritura, en sus influencias o afinidades literarias y en el contexto psicol&oacute;gico y cr&iacute;tico que dio origen a determinadas obras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A manera de invitaci&oacute;n a la lectura de este libro y a riesgo de simplificar demasiado lo referido por cada escritor, dar&eacute; una vista panor&aacute;mica de cada texto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miguel &Aacute;ngel Asturias plante&oacute; su posici&oacute;n respecto de un problema que a fines de los 60 y principios de los 70 del siglo pasado se debat&iacute;a en Am&eacute;rica Latina: el compromiso del escritor, las relaciones entre literatura y revoluci&oacute;n. Algunas de las respuestas de Asturias, animadas en parte por el marxismo dogm&aacute;tico, hoy quiz&aacute; nos hagan sonre&iacute;r si no recordamos que dichas respuestas nac&iacute;an tambi&eacute;n ante los graves problemas sociales de Latinoam&eacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosario Castellanos, por su parte, al abordar algunos aspectos de la mujer &#151;que mostr&oacute; por medio de varios personajes en su libro de cuentos <i>&Aacute;lbum de familia</i>&#151;, emprende el an&aacute;lisis psicol&oacute;gico de la mujer mexicana. Luego, a partir de la figura de la mujer intelectual &#151;que hab&iacute;a estudiado en su tesis de maestr&iacute;a <i>Sobre cultura femenina, </i>publicada en 1950 por la revista <i>Am&eacute;rica, </i>sin duda uno de los estudios de g&eacute;nero pioneros en M&eacute;xico&#151;, comenta el proceso que la condujo a ser escritora y a ganarse un espacio en el mundo intelectual del M&eacute;xico de mediados del siglo XX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las conversaciones con Vargas Llosa y Fern&aacute;ndez Retamar coinciden en que ambos escritores dan una visi&oacute;n completa de su producci&oacute;n cr&iacute;tica y literaria. El escritor peruano hace un seguimiento de sus fuentes literarias, que las remonta a las novelas de caballer&iacute;a de la Edad Media, hasta las complejas estrategias narrativas de la novela moderna; plantea la relaci&oacute;n problem&aacute;tica que sucede entre la novela y la Modernidad, entre la literatura y la realidad (o eso que llamamos realidad), y la que se establece entre la literatura y su autor. Contra el estructuralismo franc&eacute;s que campeaba en los 70 (aclaro que esta conversaci&oacute;n se realiz&oacute; en 1976), Vargas Llosa declara, al hablar de <i>Tirant lo Blanc, </i>de Joanot Martorell, que "nunca un libro me ha interesado disociado de su autor. &#91;...&#93; Yo soy un gran lector de biograf&iacute;as literarias. &#91;...&#93; Soy un convencido de que la vida de un escritor es fundamental para poder entender lo que escribi&oacute;". Palabras que podr&iacute;an dar fundamento a este libro de Gordon y al papel que juegan las entrevistas en la recepci&oacute;n de una obra.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El escritor cubano, por su parte y m&aacute;s all&aacute; de ese yo&iacute;smo que roza los m&aacute;rgenes de la inmoralidad, comenta sus contribuciones a una teor&iacute;a literaria de Am&eacute;rica Latina, y el papel protag&oacute;nico que jug&oacute;, a partir de su producci&oacute;n po&eacute;tica, en lo que se llam&oacute; poes&iacute;a conversacional o poes&iacute;a coloquial, que tuvo mucho auge &#151;quiz&aacute; la mayor parte de las veces desde una actitud m&aacute;s ideol&oacute;gica que est&eacute;tica&#151; en la segunda mitad del siglo XX. Asimismo expone la dif&iacute;cil relaci&oacute;n que se estableci&oacute; entre la actividad del escritor y su conciencia social a partir de la revoluci&oacute;n cubana, y pone en claro el legado est&eacute;tico y revolucionario de Jos&eacute; Mart&iacute;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es una desgracia que sobreviviera s&oacute;lo una de tres conversaciones que Gordon grab&oacute; con Octavio Paz, pues al terminar de leer este texto uno siente el deseo de continuar inmerso en la visi&oacute;n horiz&oacute;ntica que Paz ten&iacute;a de la cultura. A pesar de su brevedad, este di&aacute;logo nos trasmite lo que podr&iacute;amos llamar destino po&eacute;tico; es decir: plantea la pregunta de c&oacute;mo un hombre est&aacute; destinado a escribir poes&iacute;a y c&oacute;mo cumple, pese a &eacute;l, esa fatalidad sagrada, ese misterio que lo condena a ser creador de otro misterio, pues la poes&iacute;a, entre otras cosas, cifra un misterio cuya revelaci&oacute;n es casi siempre inefable.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como contrapunto respecto de Fern&aacute;ndez Retamar &#151;un hombre integrado en las estructuras del poder revolucionario en Cuba&#151;, la &uacute;ltima conversaci&oacute;n es con el tambi&eacute;n poeta cubano C&eacute;sar L&oacute;pez, quien estuvo implicado en la pol&eacute;mica del Caso Padilla. C&eacute;sar L&oacute;pez era director de literatura de la Uni&oacute;n de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) cuando Heberto Padilla gan&oacute; el Premio de Poes&iacute;a Juli&aacute;n del Casal en 1968, poemario que el comit&eacute; director de la uneac public&oacute; con una declaraci&oacute;n donde se acusaba a Padilla de ser "antihistoricista" y enemigo de la revoluci&oacute;n cubana, por lo tanto fue encarcelado y, como en un eco de los procesos de Mosc&uacute; en 1937, fue obligado a retractarse. C&eacute;sar L&oacute;pez fue acusado injustamente de haber propiciado que el premio fuera para Heberto Padilla y fue removido de la direcci&oacute;n de literatura de la uneac. Este hecho hizo visible la purga de intelectuales que ven&iacute;a de a&ntilde;os atr&aacute;s y mostr&oacute; no s&oacute;lo la existencia de campos de concentraci&oacute;n en la isla sino el desv&iacute;o del r&eacute;gimen revolucionario hacia el totalitarismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los m&eacute;ritos literarios, historiogr&aacute;ficos y cr&iacute;ticos de <i>Palabras sin l&iacute;mites </i>son evidentes. Resulta adem&aacute;s un libro de consulta imprescindible para quienes abordan la obra de los escritores referidos y para quienes se interesan en la historiograf&iacute;a literaria de Am&eacute;rica Latina de la segunda mitad del siglo XX.</font></p>      ]]></body>
</article>
