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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Aby Warburg: moderno <i>katharm&oacute;s</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Felipe Rosete*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Aby Warburg, <i>El ritual de la serpiente. </i>M&eacute;xico: Sexto Piso, 2004, 114 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Licenciado en Ciencia Pol&iacute;tica por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, candidato a maestro en Estudios Pol&iacute;ticos y Sociales de la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales de la UNAM. Correo electr&oacute;nico: &lt;<a href="mailto:frosete@sextopiso.com">frosete@sextopiso.com</a>.&gt;</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Disc&iacute;pulo de grandes historiadores de la cultura como Herman Usener y Karl Lamprecht, Aby Warburg cre&iacute;a en un proceso evolutivo de la humanidad conformado por fases o estadios de conciencia cuya progresiva superaci&oacute;n apuntar&iacute;a a un alejamiento cada vez mayor de las pr&aacute;cticas casi instintivas de las sociedades primitivas, que llevar&iacute;a al hombre a tomar distancia del mundo natural gracias a la conciencia, a la raz&oacute;n y a la l&oacute;gica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de ello, Warburg siempre tuvo presente la imposibilidad de desterrar por completo esa parte sensual, irracional, inmediata del &aacute;mbito humano. Para Warburg los estadios evolutivos eran vistos como campos o zonas de conflicto entre la raz&oacute;n y la sinraz&oacute;n; el transcurso de la humanidad, seg&uacute;n esta visi&oacute;n, estar&iacute;a atravesado por la tensi&oacute;n entre ambos elementos, por lucha entre <i>mythos y logos.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; su tesis de la memoria social, seg&uacute;n la cual la <i>Mneme</i> lleva consigo las reliquias de un estado mental en el que el ego a&uacute;n no era el due&ntilde;o, un estado de movimientos reflejos inmediatos que abocan el abandono al frenes&iacute; y la pasi&oacute;n, y la comuni&oacute;n con el entorno natural por medio de la magia y el ritual, por medio del s&iacute;mbolo. La sentencia del autor es clara: "El destino del individuo depende de la manera como domina a estos mensajeros &#91;s&iacute;mbolos&#93; de una forma de existencia pret&eacute;rita, cuyas huellas se hallan dentro de nosotros para siempre".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el s&iacute;mbolo es inaprensible, indefinible, ingobernable, no se puede dominar ni someter a los designios del ego y la raz&oacute;n: esta fue la principal lucha que Warburg tuvo que librar durante el transcurso de su vida y que lo llev&oacute; en 1918 al sanatorio mental Belleveu, en Kreuzlingen, en el cual cinco a&ntilde;os despu&eacute;s habr&iacute;a de pronunciar la conferencia que, gracias a Editorial Sexto Piso, podemos hoy leer por vez primera en espa&ntilde;ol: <i>El ritual de la serpiente.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay interpretaci&oacute;n m&aacute;s bella y acertada de este texto que la de Roberto Calasso, quien lo ve como un <i>katharm&oacute;s </i>moderno. Seg&uacute;n Calasso, Warburg fue, como en la antigua Grecia, raptado por una ninfa: aquella que en el fresco de Ghirlandaio, <i>Visita alla camera de la puerpera, </i>en Santa Maria Novella, se presentaba como impelida por un soplo, con vestidos ondeantes y pies ligeros. Warburg hab&iacute;a sido, en efecto, pose&iacute;do por sus propios s&iacute;mbolos, expresados en forma de demonios. La Ninfa, uno de los elementos iconogr&aacute;ficos del paganismo cl&aacute;sico que m&aacute;s llamaron su atenci&oacute;n desde sus primeros estudios sobre la obra de Boticelli, se hab&iacute;a apoderado de &eacute;l, dej&aacute;ndolo en calidad de <i>nymph&oacute;leptos.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los griegos, la &uacute;nica posibilidad de escapar a este estado era la realizaci&oacute;n de una ceremonia, de un rito purificatorio, conocido como <i>katharm&oacute;s. </i>Y es precisamente la conferencia dictada en Kreuzlingen el 21 de abril de 1923 &#151;<i>El ritual de la serpiente</i>&#151;, emergida del delirio mismo, la que fungi&oacute; como el <i>katharm&oacute;s </i>warburguiano. Es interesante la elecci&oacute;n de la serpiente, el animal m&aacute;s terror&iacute;fico, como s&iacute;mbolo de reparo y curaci&oacute;n. O tal vez fue la serpiente misma quien, como siempre y al igual que la propia Ninfa, brot&oacute; s&uacute;bitamente de lo m&aacute;s profundo de sus aguas mentales capturando la atenci&oacute;n de Warburg. "Aquel que ha herido curar&aacute;": la Ninfa que hab&iacute;a actuado de manera negativa sobre Warburg, reaparec&iacute;a metamorfoseada en serpiente para actuar de manera positiva y reunirlo de nueva cuenta con los &iacute;dolos, con esos demonios que hab&iacute;an vagado por su mente, y seguir&iacute;an vagando durante el resto de su vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; traer a colaci&oacute;n los recuerdos de un viaje a Norteam&eacute;rica ocurrido treinta a&ntilde;os atr&aacute;s?; &iquest;por qu&eacute; no mejor dictar una conferencia sobre el arte florentino del Renacimiento, tema al que dedic&oacute; gran parte de su vida? Tal vez porque en ese viaje, su &uacute;nica experiencia directa con esa humanidad primitiva y pagana que ejerci&oacute; tanta atracci&oacute;n sobre su mente, pudo comprender la <i>necesidad biol&oacute;gica </i>del s&iacute;mbolo. Tal vez porque esta experiencia convirti&oacute; al paganismo de los indios Pueblo en algo vivo y real para &eacute;l, pudiendo entender, despu&eacute;s de observar sus rituales &#151;en los que el indio se mimetiza, se conecta y se funde espiritualmente con aquello que lo trasciende&#151; que los s&iacute;mbolos vinculan al hombre con el mundo y con los dem&aacute;s hombres; que gracias al s&iacute;mbolo, que lo sit&uacute;a en una red de relaciones, el hombre no se siente extra&ntilde;o en el universo; y que un mundo sin s&iacute;mbolos ser&iacute;a irrespirable.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y qu&eacute; mejor s&iacute;mbolo que la serpiente, encarnaci&oacute;n del <i>mysterium </i>del mundo: como numen terrenal que habita en las profundidades e inesperadamente emerge, la serpiente puede generar las mayores calamidades para el hombre, pero justamente por eso tiene la capacidad de salvarlo: la serpiente mata pero tambi&eacute;n da vida, da lluvia, y la &uacute;nica posibilidad de vida y de sentido para los Pueblo es estableciendo una conexi&oacute;n espiritual con el <i>numen, </i>a pesar de ser un peligro latente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Podr&iacute;amos decir &#91;culmina Warburg&#93; que ah&iacute; donde el impotente sufrimiento humano comienza a buscar la salvaci&oacute;n, la serpiente como imagen y como explicaci&oacute;n de la causalidad no est&aacute; muy alejada". Curiosamente el impotente Warburg de los a&ntilde;os de Kreuzlingen estaba buscando desesperadamente la salvaci&oacute;n, de ah&iacute; que la serpiente lograra reaparecer s&uacute;bitamente, como siempre, por entre las d&eacute;biles murallas de la raz&oacute;n y la l&oacute;gica de nuestro autor, cargando de contenido simb&oacute;lico su pensamiento. Me parece que, dado que atentaba contra sus convicciones m&aacute;s firmes, Warburg intent&oacute; ocultar este hecho, lo cual explica tres cosas: que al regresar de su viaje a Norteam&eacute;rica no haya publicado absolutamente nada acerca de sus experiencias con los indios Pueblo; que despu&eacute;s de su conferencia haya guardado nuevamente total hermetismo en cuanto a su aprendizaje con los Pueblo; y en tercer lugar, que no haya querido que absolutamente nadie, sin su expreso consentimiento, pudiese leer el manuscrito que afortunadamente hoy podemos tener en nuestras manos, el cual expresa el conocimiento metam&oacute;rfico observado y experimentado en carne propia por el autor.</font></p>      ]]></body>
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