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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Desde Europa: tres visiones de largo plazo de la crisis. Configuración Global, Crisis y Unión Monetaria y deuda en España. Una nota introductoria. La crisis: remanentes, ramificaciones y otras dificultades]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Desde Europa: tres visiones de largo plazo</b> <b>de la crisis. Configuraci&oacute;n Global, Crisis y Uni&oacute;n Monetaria y deuda en Espa&ntilde;a. Una nota introductoria. La crisis: remanentes, ramificaciones y otras dificultades</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Eduardo Navarrete</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El balance peri&oacute;dico de la crisis, etiquetada la Gran Recesi&oacute;n, que este oto&ntilde;o boreal alcanz&oacute; su sexto aniversario, ha arrojado, una vez m&aacute;s, un saldo desalentador, aunque han empezado a multiplicarse los indicios de una comprensi&oacute;n m&aacute;s completa de sus dimensiones reales y de las caracter&iacute;sticas y alcances de nuevos enfoques de las pol&iacute;ticas para hacerle frente &#151;cada vez m&aacute;s alejadas de las respuestas convencionales que han predominado hasta ahora. En la coyuntura, del lado de las econom&iacute;as avanzadas, la zona del euro aparece como el primer frente de continuada insuficiencia del crecimiento econ&oacute;mico, de creaci&oacute;n de empleos y de prolongaci&oacute;n de la ineficacia del aparato financiero. Esta mayor vulnerabilidad relativa se afianza ante el contraste con la evoluci&oacute;n exhibida el presente a&ntilde;o en Estados Unidos, en materia de crecimiento y empleo cuando menos, y de buen n&uacute;mero de econom&iacute;as emergentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las asambleas anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que este oto&ntilde;o se celebraron en su propia sede, y la cauda de reuniones y encuentros simult&aacute;neos, ofrecieron una visi&oacute;n, al tiempo renovada y conocida, de la situaci&oacute;n global y su perspectiva inmediata. Para 2014, el a&ntilde;o en que se pens&oacute; que la econom&iacute;a mundial "doblar&iacute;a la esquina de la crisis", se considera ahora que el crecimiento global ser&aacute; inferior a 3.5%, con comportamientos menos din&aacute;micos de los esperados tanto en las econom&iacute;as emergentes y en desarrollo como, en especial, buen n&uacute;mero de econom&iacute;as avanzadas, con la zona del euro colocada, una vez m&aacute;s, al borde de la recesi&oacute;n. Como es usual, las previsiones para 2015 apuntan hacia mayores m&aacute;rgenes de maniobra y, con ellos, ritmos de avance ligeramente mejores: 4% en el mundo; 5.2% en las econom&iacute;as emergentes y en desarrollo, y apenas 2.4% en las avanzadas. En su mensaje previo a la asamblea del Fondo, la directora&#45;gerente advirti&oacute; que "puede hablarse de recuperaci&oacute;n, aunque como todos sabemos &#151;y sentimos&#151; el ritmo de crecimiento y creaci&oacute;n de empleos son absolutamente insuficientes". Convoc&oacute; a la adopci&oacute;n de "pol&iacute;ticas m&aacute;s audaces, que inyecten un nuevo impulso y permitan despejar la sombra de comportamiento mediocre que ensombrece el futuro". Concluy&oacute;, "en su conjunto, la econom&iacute;a global es m&aacute;s d&eacute;bil de lo que preve&iacute;amos hace apenas seis meses. Para 2015 s&oacute;lo cabe esperar una modesta mejora, pues se ha deteriorado la perspectiva del crecimiento potencial".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reconocimientos como este y exhortaciones de similar tenor han abundado a lo largo del quinto y sexto a&ntilde;os de la crisis. Entidades tan cautelosas al plantear enfoques de pol&iacute;ticas orientadas al crecimiento y el empleo &#151;cuyas formulaciones habituales las acotan y califican siempre con fuertes prevenciones respecto de la imperiosa necesidad de preservar la estabilidad de precios y financiera&#151; como el Grupo de los Veinte, sobre todo cuando son sus ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales los que se re&uacute;nen, parecen ensayar un nuevo tono. Desde 2014 el G20 decidi&oacute; adoptar una meta cuantitativa de crecimiento econ&oacute;mico: adicionar colectivamente dos puntos al crecimiento econ&oacute;mico global en el horizonte de 2018, procurando el mayor aliento posible a la expansi&oacute;n del empleo y privilegiando la inversi&oacute;n en infraestructura. Ciertamente, antes de que cambie la realidad, ha empezado a alterarse el discurso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora, con mucho mayor &eacute;nfasis que en momentos anteriores de la crisis, se alude a cuestiones &#151; como la enorme y creciente desigualdad, agudizada en el presente siglo&#151;, a las que por fin se reconoce centralidad en cualquier dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales que intente responder a los desaf&iacute;os de la crisis. No se explica de otra manera el hecho ins&oacute;lito de que el presidente del Banco Mundial &#151;en su propia declaraci&oacute;n previa a la asamblea anual de 2014&#151;, haya decidido apoyarse en una fuente que sol&iacute;a ser ignorada en los an&aacute;lisis del Banco: Oxfam International, la benem&eacute;rita organizaci&oacute;n no gubernamental comprometida con la erradicaci&oacute;n del hambre y la pobreza. Citando los trabajos de Oxfam, denunci&oacute; que "la riqueza combinada de las 85 personas m&aacute;s ricas del mundo alcanza un monto equivalente a la de 3&#160;600 millones de las m&aacute;s pobres. Reflexionen en esta hecho: un grupo mucho menor posee mayor riqueza que la mitad de los habitantes del planeta". No se trata entonces "del uno por ciento" sino de tres millon&eacute;simos de uno por ciento: magnitudes ambas inconcebibles en la enormidad y lo infinitesimal. El debate sobre las consecuencias econ&oacute;micas de la desigualdad se centra cada vez m&aacute;s en el freno que la misma representa para la expansi&oacute;n de la econom&iacute;a, el mejoramiento de las condiciones materiales de vida y el alivio de las tensiones pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el discurso citado, el presidente del Banco Mundial reconoci&oacute; un hecho sorprendente, para una instituci&oacute;n que por siete decenios ha tenido el encargo de fomentar el desarrollo. "Por primera vez en su historia, el grupo del Banco Mundial ha establecido, como objetivo espec&iacute;fico, la reducci&oacute;n de la desigualdad global." Se trata, precis&oacute;, de un conjunto de metas en materia de ingresos y desarrollo social, "para que 40% de los pobladores m&aacute;s pobres de los pa&iacute;ses en desarrollo mejoren su ingreso y tengan mayor acceso a elementos esenciales para la vida, incluyendo alimentos, vivienda, cuidado de la salud y empleos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, al pasar revista a los riesgos mayores que impiden que la recuperaci&oacute;n se fortalezca y se imponga, en palabras de Lagarde, la nueva mediocridad, se coloca ahora, en primer t&eacute;rmino, a los riesgos geopol&iacute;ticos. La directora&#45;gerente del FMI, en su discurso de Georgetown, eligi&oacute; mencionar tres: "una posible nueva escalada de la situaci&oacute;n en Ucrania, que provoque perturbaciones en los precios de productos b&aacute;sicos, los mercados financieros y el comercio; las tensiones pol&iacute;ticas en el Levante y diversas partes de Asia; la ampliaci&oacute;n a otros pa&iacute;ses y regiones de la epidemia de &Eacute;bola, originada en &Aacute;frica, que, a menos de ser enfrentada en forma eficaz, entra&ntilde;a peligros enormes para la regi&oacute;n y el mundo". Es claro que la funcionaria fue muy selectiva y cautelosa. Los debates de la Asamblea General de la ONU, en la segunda mitad de septiembre, recogieron una lista de conflictos y amenazas a la paz y seguridad internacionales mucho m&aacute;s extensa e inquietante.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos de los elementos novedosos de la conversaci&oacute;n global sobre la crisis, como los aqu&iacute; mencionados, han puesto de relieve la necesidad de insertar el an&aacute;lisis de coyuntura en escenarios y perspectivas de m&aacute;s amplio alcance. Para entender el corto plazo, hay que colocarlo en la amplia evoluci&oacute;n de la que se deriva y en el m&aacute;s amplio horizonte que lo enmarca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ese cometido se orientan los primeros tres ensayos que recoge ahora ECONOM&Iacute;Aunam n&uacute;m. 34. Desde una perspectiva europea nos ofrecen, primero, una serie de consideraciones abarcantes de la crisis contempor&aacute;nea, a trav&eacute;s de la cual H&eacute;ctor Guill&eacute;n Romo, de la Universidad de Par&iacute;s 8, nos induce a pensar en las tendencias de largo plazo y los factores de fondo que desembocaron, hace seis a&ntilde;os, en "la crisis que no cesa" &#151;alterando m&iacute;nimamente la l&iacute;nea de Miguel Hern&aacute;ndez&#151; y que han evitado una salida real de la misma. Al repasar, con precisi&oacute;n y detalle, tres lustros de integraci&oacute;n monetaria en Europa, Carlo Panico nos muestra las fortalezas y debilidades que este esfuerzo ha aportado para la posici&oacute;n de Europa en la econom&iacute;a mundial y para la propia integraci&oacute;n europea. Finalmente, Marta V&aacute;zquez Su&aacute;rez aborda uno de los "estudios de caso" m&aacute;s relevantes para entender, a partir del an&aacute;lisis de la deuda de Espa&ntilde;a, alcances y dimensiones m&aacute;s amplias y globales de la llamada crisis de la deuda y del conjunto de la Gran Recesi&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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