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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Lilia Costabile (ed.), <i>Institutions for social Well&#45;Being: Alternatives for Europe</i>. </b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Julio L&oacute;pez</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Palgrave Macmillan, New York, 2008.</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor de tiempo completo de la Facultad de  Econom&iacute;a de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de  M&eacute;xico.</i> &lt;<a href=  "mailto:gallardo@servidor.unam.mx">gallardo@servidor.unam.mx</a>&gt;</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos hoy inmersos en un debate, que tras  muchos a&ntilde;os, d&eacute;cadas incluso, pone en  cuesti&oacute;n la eficacia del modelo de capitalismo en su  versi&oacute;n anglosajona, y muy en especial en su  versi&oacute;n norteamericana. La crisis que ha explotado en  Estados Unidos, y que nos compromete a todos, ha echado por  tierra aquella visi&oacute;n idealizada y falsa seg&uacute;n la  cual ese modelo de capitalismo es el que mejor asegura un crecimiento econ&oacute;mico alto e ininterrumpido.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Junto con ese  debate, sin embargo, hay otro de naturaleza algo distinta. Se trata del referido a los alcances y l&iacute;mites del llamado "modelo social europeo"; el cual se caracteriza por un alto  desarrollo del sistema de protecci&oacute;n social, establecido  para superar las fallas que puedan presentarse en el curso de la  evoluci&oacute;n econ&oacute;mica. Ese modelo social est&aacute; cambiando debido a un sinn&uacute;mero de fuerzas, y tambi&eacute;n por argumentos te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos  centrados en los supuestos efectos perversos derivados de la  protecci&oacute;n social. Adem&aacute;s, la sostenibilidad del  gasto social, en t&eacute;rminos de la carga fiscal que implica, est&aacute; tambi&eacute;n puesta en discusi&oacute;n, tanto por razones objetivas (tales como el envejecimiento de la poblaci&oacute;n europea y el aumento de la carga que recae sobre  la poblaci&oacute;n activa, por ejemplo) como por la creciente  &iacute;a neoliberal que sostiene la ineficiencia de un Estado "grande".</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relevancia de su objeto de estudio es la  primera raz&oacute;n que hace extremadamente valioso el libro que  aqu&iacute; rese&ntilde;amos, editado por Lilia Costabile, profesora de la Universidad de N&aacute;poles Federico II. La  segunda raz&oacute;n que hace de &eacute;ste un libro importante  es la intencionalidad de su enfoque, centrado en la  investigaci&oacute;n econ&oacute;mica del tema objeto de debate. Esto es, el &eacute;nfasis de la reflexi&oacute;n no est&aacute;  en si el modelo europeo es o no valioso en tanto permite paliar  en el terreno social los problemas que se puedan presentar en el curso del desarrollo de las econom&iacute;as nacionales. Es m&aacute;s o menos aceptado, que este sistema de  protecci&oacute;n social puede considerarse como una de las  innovaciones sociales m&aacute;s exitosas de los recientes  siglos, de modo que destacar sus logros quiz&aacute; no resulta demasiado pol&eacute;mico. As&iacute;, la pregunta central es m&aacute;s bien la de si los beneficios y defensas sociales que  ese modelo implica, se contraponen o no con econom&iacute;as  din&aacute;micas y competitivas en el espacio internacional. Por &uacute;ltimo, la tercera raz&oacute;n que hace de &eacute;ste un  libro &uacute;til, es la calidad misma de los estudios, que contribuyen, individualmente y en su conjunto, a dar una  visi&oacute;n te&oacute;ricamente s&oacute;lida y emp&iacute;ricamente fundamentada.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este volumen aporta, entonces, al debate de si  acaso, y en qu&eacute; direcci&oacute;n, el modelo social  europeo, deber&iacute;a ser reformado. La pregunta central del  libro es, pues, si es o no verdad que el sistema Europeo de  protecci&oacute;n social dificulta la eficiencia de la econom&iacute;a de Europa, en comparaci&oacute;n con quien es a  menudo su principal alternativa, el modelo social y  econ&oacute;mico de Estados Unidos. A continuaci&oacute;n presento de manera muy sint&eacute;tica los contenidos del libro, bas&aacute;ndome en gran medida en la introducci&oacute;n que hace la propia editora del texto.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos cuestiones surgen naturalmente como base para llevar a cabo el debate. Primera, &iquest;Podr&iacute;a ser m&aacute;s delgado y &aacute;gil el Estado del Bienestar, de manera de que &eacute;ste sea m&aacute;s favorable para la  eficiencia econ&oacute;mica y el crecimiento en la fase actual? segunda, &iquest;Existe la posibilidad, dentro de Europa, para mejorar su sociedad y econom&iacute;a a trav&eacute;s de un mejor gasto social?</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera parte del libro (cap&iacute;tulos 1  y 2) fija el escenario presentando una visi&oacute;n de los cambios econ&oacute;micos, as&iacute; como precisando la base de  informaci&oacute;n te&oacute;rica y emp&iacute;rica. La segunda parte (cap&iacute;tulos 3 a 5) adopta una perspectiva comparativa "trasatl&aacute;ntica", investigando algunas de las diferencias m&aacute;s importantes entre los pa&iacute;ses de Europa y Estados Unidos. La tercera parte adopta una dimensi&oacute;n  intra&#45;europea, para mirar m&aacute;s de cerca algunas diferencias entre los pa&iacute;ses del &aacute;rea. Esta &uacute;ltima parte  incluye un cap&iacute;tulo espec&iacute;fico destinado a analizar el modelo sueco, el cual constituye quiz&aacute; la expresi&oacute;n m&aacute;s avanzada y progresista del modelo  social europeo.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, el reconocido  investigador brit&aacute;nico Tony Atkinson, sostiene que la  pol&iacute;tica social de Europa puede ser vista como el resultado de una "funci&oacute;n de bienestar social europeo";  misma que incluir&iacute;a un par&aacute;metro de aversi&oacute;n a la desigualdad que tiene un peso lo suficientemente alto como  para justificar la intervenci&oacute;n redistributiva. Tambi&eacute;n muestra c&oacute;mo la Uni&oacute;n Europea ha  adoptado un enfoque integrado de los objetivos sociales y los econ&oacute;micos, y que ella ha ido forjando gradualmente los instrumentos institucionales. La asignaci&oacute;n de las  funciones, combinando las responsabilidades del centro con aquellas atribuidas a los gobiernos locales, permite una buena divisi&oacute;n del trabajo entre los distintos niveles de gobierno. Atkinson concluye argumentando que no hay evidencia de que el rebajar los objetivos y alcances de las instituciones sociales ser&iacute;a una soluci&oacute;n. M&aacute;s bien,  plantea la necesidad de dar mayor intencionalidad a las instituciones, para eliminar los incentivos y mecanismos perversos.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 2, Teresa Munzi y  Timothy Smeeding presentan un estudio sobre los niveles y  tendencia de la pobreza y la desigualdad en una muestra para 15 pa&iacute;ses, distinguiendo los pa&iacute;ses anglosajones, los pa&iacute;ses continentales de Europa, los pa&iacute;ses del  Mediterr&aacute;neo, y el modelo n&oacute;rdico. Una de sus  conclusiones es que, en contraste con las naciones de Europa, Estados Unidos emprende un m&iacute;nimo esfuerzo contra la pobreza y la  desigualdad a trav&eacute;s del Estado del Bienestar; en tanto  que el Reino Unido le sigue a una cierta distancia, pero lejos tambi&eacute;n de los pa&iacute;ses de Europa continental. En cuanto a la comparaci&oacute;n intra&#45;europea, hay una dispersi&oacute;n notoria en los indicadores sociales entre los  pa&iacute;ses de Europa. Los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos est&aacute;n cercanos a los pa&iacute;ses de habla inglesa en t&eacute;rminos de pobreza y desigualdad, y es muy d&eacute;bil la intervenci&oacute;n del Estado Benefactor. Por el contrario, los pa&iacute;ses del continente europeo, y sobre todo, las  naciones n&oacute;rdicas, alcanzan en este terreno un &ntilde;o mucho mejor.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte del libro se lleva a cabo  a una comparaci&oacute;n trasatl&aacute;ntica, entre el modelo social de Europa y Estados Unidos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 3 Sam Bowles y Arjun  Jaya&#45;dev desarrollan la idea que el Estado del Bienestar es uno de los dos mecanismos alternativos que satisfacen la  funci&oacute;n de la reproducci&oacute;n institucional, esto es la "reproducci&oacute;n de las reglas del comportamiento", a las  cuales los agentes individuales en cualquier sociedad deben conformarse si la producci&oacute;n va a ser continuada bajo el derecho de propiedad existente. Esta reproducci&oacute;n es  obtenida sea por la redistribuci&oacute;n del ingreso para  as&iacute; promover la cohesi&oacute;n social, o bien por medio de la "vigilancia al trabajo". Con este &uacute;ltimo  t&eacute;rmino se alude a aquellas actividades realizadas por trabajadores empleados en funciones tales como la defensa, la vigilancia, la supervis&oacute;n contractual; incluyendo tambi&eacute;n el desempleo de algunos trabajadores, quienes  "disciplinan" las demandas de los otros.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Los Estados del    Bienestar de los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos y del continente    europeo llevan a cabo trasferencias progresivas de recursos entre    sus ciudadanos en una mayor extensi&oacute;n de lo que lo hacen    Estados Unidos; a la vez que ellos dedican menos recursos a la  "vigilancia del trabajo". Los autores argumentan que los    recursos, humanos sobre todo pero tambi&eacute;n materiales, que    Estados Unidos destinan a la "vigilancia del trabajo" son una    especie de "peso muerto" para esa naci&oacute;n, ya que ellos    estar&iacute;an mejor empleados en usos alternativos y m&aacute;s    valiosos en t&eacute;rminos sociales. Concluyen entonces que el  <i>trade&#45;off</i> entre la igualdad y la eficiencia puede ser un    criterio menos relevante y fuerte que el <i>trade&#45;off</i> entre    igualdad y la "vigilancia", para evaluar el funcionamiento    comparativo de sistemas sociales alternativos. Por cierto, el    lector atento podr&iacute;a quiz&aacute; decir que en una    sociedad capitalista, nada garantiza que si los recursos humanos    y materiales no se usaran en las tareas de "vigilancia", ellos    ser&iacute;an efectivamente empleados en actividades    alternativas. Desde este punto de vista, no se tratar&iacute;a    entonces de un simpledespilfarro, sino m&aacute;s bien    podr&iacute;a ser el caso que tal uso de recursos genera una    demanda efectiva adicional a la que existir&iacute;a en otras    condiciones. Pero aunque esa cr&iacute;tica al planteamiento de    Bowles y Jayadev sea v&aacute;lida, esto no resta m&eacute;rito a    la idea que es importante identificar y medir qu&eacute; tanto de    los recursos de una sociedad se utilizan para fines, en cierto sentido, perversos.  </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 4 Roberto Hart&oacute;n  y Alexandra Casarico usan la distinci&oacute;n te&oacute;rica  entre las funciones de resguardo y las funciones de  distribuci&oacute;n del Estado del Bienestar como una gu&iacute;a  tanto para un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de algunas recientes  contribuciones te&oacute;ricas, como para llevar a cabo un &aacute;lisis comparativo e institucional.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 5 Lilia Costabile y  Roberto Scazzieri discuten, desde una perspectiva  macroecon&oacute;mica, una posible raz&oacute;n que  explicar&iacute;a las diferencias de crecimiento entre Europa y  Estados Unidos. Esta raz&oacute;n tiene que ver con el  car&aacute;cter asim&eacute;trico del sistema monetario  internacional, el cual influye en los modelos de crecimiento  as&iacute; como en el funcionamiento entre las naciones. En  virtud del car&aacute;cter, tambi&eacute;n internacional en tanto  reserva de valor, de su moneda nacional, los costes de las  pol&iacute;ticas expansionistas son relativamente bajos para el  pa&iacute;s que emite el dinero internacional, porque cualquier desequilibrio externo se puede pagar emitiendo su propia moneda.  Por tanto, su capacidad para llevar adelante pol&iacute;ticas expansivas se ve reforzada. En cambio, las econom&iacute;as europeas, que hasta hace poco no  emit&iacute;an una moneda que sirviera tambi&eacute;n como  reserva de valor internacional, carec&iacute;an de esa capacidad  y ve&iacute;an su crecimiento mucho m&aacute;s limitado por el  estado de su balanza de pagos. Con la llegada del euro las cosas  pueden comenzar a cambiar, pero s&oacute;lo si las naciones de  Europa dejan de lado las pol&iacute;ticas restrictivas que han  estado utilizando desde que el euro entr&oacute; en vigor. Ello,  a su vez, exige abandonar la ideolog&iacute;a neoliberal que ha  guiado hasta la fecha su estrategia y sus pol&iacute;ticas.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En definitiva: las investigaciones  te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas en las primeras dos partes de  este libro no confirma que una mayor desigualdad est&aacute;  necesariamente asociada con mayor eficiencia, ni tampoco que el  &#151;hasta hace poco&#151; mejor desempe&ntilde;o comparativo de la  econom&iacute;a norteamericana, se explica por una opci&oacute;n en beneficio de la mayor eficiencia.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte que concluye este volumen cambia de  enfoque, desde una comparaci&oacute;n trasatl&aacute;ntica a una perspectiva comparativa europea, y mira ahora la "caja negra" del  Estado del Bienestar europeo. El prop&oacute;sito es investigar  si hay posibilidades, dentro de Europa, para que los estados  miembros con un desempe&ntilde;o menos satisfactorio mejoren sus  funcionamientos con un mejor gasto social.</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su an&aacute;lisis comparativo, en el  cap&iacute;tulo 6 Francesca Bettio y Janneke Plantega observan  los sistemas nacionales desde una perspectiva particular; esto  es, enfoc&aacute;ndose al estudio de los "reg&iacute;menes de  cuidado" de La Uni&oacute;n Europea. Los reg&iacute;menes de  cuidado est&aacute;n definidos como arreglos institucionales e instrumentos de pol&iacute;tica para producir y financiar el&ntilde;os y gente mayor.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el modelo mediterr&aacute;neo el papel  principal es desempe&ntilde;ado por la familia, con transferencias p&uacute;blicas modestas que solamente apoyan ese  servicio. En el otro extremo est&aacute; el modelo  n&oacute;rdico, donde el trabajo de "cuidado" es exportado de la  familia al Estado. Los otros pa&iacute;ses europeos caen dentro de categor&iacute;as intermedias.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las caracter&iacute;sticas m&aacute;s  generales del modelo n&oacute;rdico son exploradas por Bjorn  Gustafsson en el cap&iacute;tulo 7 (El modelo sueco en la era de  integraci&oacute;n y globalizaci&oacute;n), que se centra en la econom&iacute;a sueca, la m&aacute;s grande de entre los  pa&iacute;ses N&oacute;rdicos.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor muestra que las reformas que han  ocurrido en ese modelo durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas  s&iacute; han tra&iacute;do consigo cambios significativos; pero  observa tambi&eacute;n, que en el contexto de esos cambios,  existen caracter&iacute;sticas de permanencia, como por ejemplo  el universalismo, la igualdad de g&eacute;nero, los incentivos  para trabajar tanto para los hombres como las mujeres, as&iacute;  como pol&iacute;ticas hacia el mercado laboral que incentivan el  cambio t&eacute;cnico.</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, la afirmaci&oacute;n de que las sociedades europeas necesitan renunciar a la eficiencia econ&oacute;mica para obtener equidad e igualdad con sus reg&iacute;menes del bienestar y del cuidado, no se ve confirmada por las investigaciones conducidas en los cap&iacute;tulos 6 y 7.</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Massimo D'Antoni y Ugo Pagano en el cap&iacute;tulo 8 desarrollan un argumento te&oacute;rico a favor  de un sistema europeo de protecci&oacute;n social en una sociedad  multicultural. Argumentan que los pa&iacute;ses europeos poseen  caracter&iacute;sticas culturales y ling&uuml;&iacute;sticas  heterog&eacute;neas, lo que hace dif&iacute;cil que las personas  se sientan inclinadas a desplazarse geogr&aacute;ficamente para  mejorar sus ingresos, a cambio de optar por vivir en una sociedad con una mayor solidaridad social y econ&oacute;mica. Por tanto, dentro de un &aacute;rea cultural diversa como Europa, se pueden  cosechar altas ventajas econ&oacute;micas de la solidaridad,  porque la protecci&oacute;n social anima la inversi&oacute;n en  capital humano y por tanto los aumentos de la productividad del trabajo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, los sistemas econ&oacute;micos  avanzados est&aacute;n caracterizados por una variedad de modelos  sociales, y podemos aprender con el estudio de c&oacute;mo sociedades diferentes buscan resolver problemas comunes y realizar funciones b&aacute;sicas, por ejemplo, el seguro de riesgo, la redistribuci&oacute;n y la provisi&oacute;n de  servicios de cuidado. Comparando los modelos sociales de Europa y  Estados Unidos, los autores llegan a la conclusi&oacute;n que el an&aacute;lisis incompleto de los costos comparativos, los  incentivos, y responsabilidades macroecon&oacute;micas, ha  conducido a sobreestimar en buena parte de la literatura actual las ventajas del sistema de Estados Unidos en comparaci&oacute;n  con el europeo.</font></p>      ]]></body>
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