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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Entrevista</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Corrientes subterr&aacute;neas en el pensamiento latinoamericano Entrevista a Pablo Lev&iacute;n</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Angel de la Vega Navarro</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor de la Divisi&oacute;n de Estudios de Posgrado, Facultad de Econom&iacute;a, UNAM.</i> &laquo;<a href="mailto:adelaveg@servidor.unam.mx">adelaveg@servidor.unam.mx</a>&raquo;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>En la historia del pensamiento econ&oacute;mico latinoamericano se encuentran nombres c&eacute;lebres: Celso Furtado, Ra&uacute;l Prebisch y muchos m&aacute;s. A todos ellos los reun&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; de sus diferencias te&oacute;ricas, ideol&oacute;gicas y pol&iacute;ticas una preocupaci&oacute;n por el desarrollo de Am&eacute;rica Latina. Dieron muchas batallas, sobre todo en organismos internacionales, con gran m&eacute;rito ya que lo hicieron dentro de un marco acotado y restringido por ideolog&iacute;as e intereses dominantes. Sus trabajos han tenido secuelas, por ejemplo en Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe</i> <i>(CEPAL),</i> <i>y sus publicaciones son referencias b&aacute;sicas en centros de estudio y de investigaci&oacute;n, sobre todo en donde la teor&iacute;a del desarrollo mantiene un lugar. Algunas de sus aportaciones alcanzaron rango de teor&iacute;as &#45;la de la dependencia es un ejemplo paradigm&aacute;tico&#45; sin que llegaran a consolidarse, a pesar de las pretensiones de sus representantes. Algunos de ellos mantuvieron posiciones cr&iacute;ticas unidas a una militancia de tipo socialdem&oacute;crata o socialista; otros participaron en experiencias gubernamentales que han buscado, al mismo tiempo que transitar a la democracia, romper ortodoxias para abrir caminos nuevos a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sobre todo en Brasil, Argentina y Chile.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Queda por hacer una historia intelectual de pr&aacute;cticas te&oacute;ricas, intelectuales, pol&iacute;ti</i><i>cas que no han alcanzado la visibilidad de las anteriores y que muchas veces se han desarrollado como corrientes subterr&aacute;neas, ya sea en sus propios pa&iacute;ses o en el exilio y la persecuci&oacute;n. La "universidad de las catacumbas", llama Pablo Lev&iacute;n a esa di&aacute;spora particular. Su presencia se hace evidente cuando aparecen movimientos sociales y pol&iacute;ticos de corte radical y, en algunos casos, su participaci&oacute;n se hace imprescindible para la interpretaci&oacute;n cr&iacute;tica y la orientaci&oacute;n de esos movimientos. Este parece ser el caso argentino; de ah&iacute; la importancia de conocer el pensamiento del profesor Pablo Lev&iacute;n (Buenos Aires, 1935), profesor titular de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas de la Universidad de Buenos Aires, director del Centro de Estudios para la Planificaci&oacute;n del Desarrollo de esa universidad y autor de varias publicaciones, algunas de las cuales se se&ntilde;alan al final de esta entrevista. Debe advertirse, sin embargo, que el tema central de esas publicaciones, as&iacute; como el foco de esta entrevista, es la econom&iacute;a pol&iacute;tica de las transformaciones estructurales en el capitalismo contempor&aacute;neo, lo cual hace que su inter&eacute;s trascienda el caso propiamente argentino.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El texto que se presenta a continuaci&oacute;n es una versi&oacute;n resumida de la entrevista realizada entre el 17 y el 19 de noviembre de 2006, en ocasi&oacute;n de la visita a M&eacute;xico del Profesor Lev&iacute;n durante la cual llev&oacute; a cabo varias actividades acad&eacute;micas</i> <i>en instituciones como El Colegio de M&eacute;xico y la</i> <i>UNAM.</i> <i>La versi&oacute;n completa puede ser leida en el sitio de la Red Eurolatinoamericana Celso Furtado (</i><a href="http://www.redcelsofurtado.edu.mx/" target="_blank">http://www.redcelsofurtado.edu.mx/</a><i>). La versi&oacute;n resumida fue hecha por el entrevistador en comunicaci&oacute;n con Pablo Lev&iacute;n, pero obviamente la responsabilidad es totalmente del primero.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Un autodidacta que pas&oacute; por la universidad, una instituci&oacute;n contradictoria de la sociedad moderna</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Angel de la Vega Navarro <i>(AVN):</i></b> podr&iacute;amos empezar por algunos datos acerca de tu formaci&oacute;n y trayectoria acad&eacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pablo Lev&iacute;n (PL):</b> he sido un autodidacta que frecuent&oacute; la universidad, sin entregarse a la estructura acad&eacute;mica formal. Me cuento entre los cultores de "la universidad de las catacumbas" en la cual hice mi formaci&oacute;n y en donde se ha desarrollado gran parte de mi trayectoria. Se trata de una universidad informal que unas veces est&aacute; m&aacute;s adentro y otras m&aacute;s afuera de la universidad formal, pero es inseparable de &eacute;sta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Universidad, que naci&oacute; con el capitalismo y lo ha acompa&ntilde;ado en todas sus etapas, lleva en sus entra&ntilde;as una contradicci&oacute;n inmanente, entre su misi&oacute;n y las condiciones en que debe cumplirla. En efecto, su misi&oacute;n es producir saber universal, conceptualmente integrado y en permanente transformaci&oacute;n. Debe tambi&eacute;n comunicar ese saber y, a la vez, recrear en las nuevas camadas de investigadores y docentes la capacidad de continuarlo. Las condiciones que debe cumplir son rec&iacute;procamente excluyentes: debe liberarse de toda ideolog&iacute;a y a la vez debe someterse a la ideolog&iacute;a del capital. Debe ser independiente y servil, incorruptible y corrupta. Debe estar subsumida en el proceso de reproducci&oacute;n del capital y ser ciencia. Esta contradicci&oacute;n es inherente a la universidad en tanto instituci&oacute;n de la sociedad moderna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las &eacute;pocas de progreso y en los centros mundiales m&aacute;s avanzados la contradicci&oacute;n se aten&uacute;a y parece desvanecerse. En las &eacute;pocas y las zonas m&aacute;s retr&oacute;gradas, la universidad se desdobla: en un polo queda la fachada muerta, la formalidad acad&eacute;mica, la universidad de la ortodoxia. Mancillada, perseguida, la vida del esp&iacute;ritu huye de la universidad oficial y construye, en el otro polo, la "universidad de las catacumbas", separada de la instituci&oacute;n formal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sea a la luz del d&iacute;a, sea en las catacumbas, &iquest;qu&eacute; es la universidad? Es la reuni&oacute;n de intelectuales libres, investigadores, estudiantes, docentes. Es el di&aacute;logo universal entre aqu&eacute;llos dispuestos a jugarlo todo sobre la que siempre ser&aacute; la &uacute;ltima carta: la del poder emancipatorio y liberador de la filosof&iacute;a y la ciencia, conjugadas, rec&iacute;procamente mediadas. En algunos de nuestros pa&iacute;ses hemos tenido que hacernos autodidactas en las &eacute;pocas de represi&oacute;n militar y hoy la pauperizaci&oacute;n de la universidad (espiritual, intelectual, y material) nos obliga a serlo todav&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> &iquest;c&oacute;mo llegaste a la econom&iacute;a? En tu <i>curriculum vitae,</i> en el rubro "profesi&oacute;n" pones economista, eres doctor en estudios del desarrollo y obtuviste el premio nacional de econom&iacute;a de Argentina.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> una de las primeras obras que le&iacute; en la temprana adolescencia fue <i>Sandino, General de hombres libres,</i> de Gregorio Selzer. Ese libro fue para m&iacute; una conexi&oacute;n directa con la magia potent&iacute;sima del mundo real. Cuando empec&eacute; a estudiar de manera sistem&aacute;tica, aunque principalmente autodid&aacute;ctica, tuve la suerte de integrarme al grupo dirigido por el marxista independiente Silvio Frondizi. En cuanto a mis estudios universitarios, mi primera orientaci&oacute;n fue hacia las ciencias naturales y la medicina. Poco a poco me fui ocupando de mi formaci&oacute;n econ&oacute;mica, procurando al mismo tiempo adquirir una cultura amplia en el campo de las ciencias naturales y sociales. Me convenc&iacute; de la necesidad de una nueva s&iacute;ntesis y de que a la ciencia econ&oacute;mica le toca un papel privilegiado. Encuentro importante, por ejemplo, reconocer en la vida econ&oacute;mica un comportamiento social de seres vivos en un medio espec&iacute;fico y exclusivamente humano: la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de egresar de la licenciatura de econom&iacute;a pol&iacute;tica pude iniciarme en la carrera profesional, en planificaci&oacute;n regional. A la vez comenc&eacute; la carrera docente en la c&aacute;tedra del doctor Julio Olivera, quien a la saz&oacute;n dictaba una materia fundamental: dinero, cr&eacute;dito y bancos. Luego me dediqu&eacute;, hasta hoy, al estudio y a la ense&ntilde;anza de la historia del pensamiento econ&oacute;mico, una fuente de riquezas inagotables. Paralelamente a mis primeros pasos en la carrera docente integr&eacute; un grupo de estudio sobre <i>El Capital.</i> Todos estudi&aacute;bamos, trabaj&aacute;bamos ya como economistas y comenz&aacute;bamos a ense&ntilde;ar. Sin perder el hilo de nuestro propio plan de autoformaci&oacute;n, busc&aacute;bamos tomar contacto con verdaderos profesores, de distintas materias y orientaciones. Nuestra peque&ntilde;a bandada de pichones buscaba algo que los et&oacute;logos llaman <i>imprinting:</i> los p&aacute;jaros j&oacute;venes deben o&iacute;r siquiera una vez a un cong&eacute;nere adulto <i>para aprender el canto de la especie.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">O&iacute;mos ese canto de maestros como Sergio Bag&uacute;, Julio Olivera, el mismo Silvio Frondizi. Otros se pon&iacute;an moment&aacute;neamente a nuestro alcance cuando asist&iacute;an a congresos en Buenos Aires o permanec&iacute;an alg&uacute;n tiempo como profesores visitantes. Tuvimos, por ejemplo un di&aacute;logo con Paul Sweezy y Leo Huberman, cuyo significado y alcance se me fue develando con los a&ntilde;os. Pienso que Sweezy represent&oacute; lo mejor del marxismo del siglo XX; pero padec&iacute;a tambi&eacute;n de la regresi&oacute;n ricardiana que gravit&oacute; desastrosamente en esa corriente. Nuestras preguntas a Sweezy se centraron en los pasajes de <i>El Capital</i> dedicados a la "forma del valor". Para nuestra sorpresa y desaz&oacute;n, Sweezy nos manifest&oacute; con noble sinceridad, y a la vez con ingenuidad pasmosa, que el tema de la forma del valor (que clara y expl&iacute;citamente Marx pone en el centro y en la base de su contribuci&oacute;n te&oacute;rica) le resultaba ajeno, dando a entender a la vez que no lo consideraba demasiado importante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese episodio me marc&oacute;. Retrospectivamente, creo que ya entonces ten&iacute;a alg&uacute;n barrunto sobre la relevancia de esa cuesti&oacute;n te&oacute;rica que contiene la clave para comprender el mundo contempor&aacute;neo y fundamentar una estrategia de transformaci&oacute;n social. Hoy est&aacute; en el centro de mi trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Primeras experiencias profesionales como planificador regional y primeros contactos con el "pensamiento econ&oacute;mico latinoamericano"</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hice mis primeras armas como planificador regional en un organismo p&uacute;blico. Ese trabajo me permiti&oacute; viajar mucho, recorrer el territorio continental argentino, mantener contacto con organismos t&eacute;cnicos estatales, nacionales y provinciales, y con cientos de empresas de todo tipo. Hacia fines de 1974, horrorizado por el asesinato de Silvio Frondizi, advert&iacute; que hab&iacute;a llegado la hora del exilio. Viv&iacute; 10 a&ntilde;os en Venezuela donde en un ambiente humano acogedor y estimulante prosegu&iacute; mis estudios te&oacute;ricos y mi carrera profesional. Mi libro <i>El capital tecnol&oacute;gico</i> es una adaptaci&oacute;n de la Tesis Doctoral que present&eacute; en la Universidad Central de Venezuela en 1994. Muchas de sus ideas surgieron recorriendo Argentina y Venezuela, visitando empresas industriales y establecimientos rurales, platicando con empresarios, con ingenieros y otros profesionales y visitando talleres, plantas industriales, establecimientos rurales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pensamiento econ&oacute;mico latinoamericano, sobre todo el de la primera CEPAL<b>,</b> encontr&eacute; motivaciones f&eacute;rtiles, principalmente porque varios de sus autores m&aacute;s representativos insisten en la distinci&oacute;n entre crecimiento y desarrollo. Creo, sin embargo, que no comprenden ni saben explicar este concepto ni, por cierto, llegan a formularlo rigurosamente: carecen de la teor&iacute;a relevante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los maestros latinoamericanos encuentro un pensamiento te&oacute;rico incipiente, unido a percepciones hist&oacute;ricas, geogr&aacute;ficas, sociol&oacute;gicas, pol&iacute;ticas. Esos autores logran una yuxtaposici&oacute;n sincr&eacute;tica, v&iacute;vida y estimulante de diversas doctrinas. En su visi&oacute;n del mundo destaca el contraste entre desarrollo y subdesarrollo. Sus categor&iacute;as son metaf&oacute;ricas, descriptivas, a&#45;conceptuales, o pre&#45;conceptuales. Por ejemplo, "centro" <i>versus</i> "periferia", sector moderno, industrias "de punta", en contraposici&oacute;n a sectores "tradicionales", etc&eacute;tera. Reflexionan sobre el desarrollo, sus obst&aacute;culos y condiciones, sus etapas, las pol&iacute;ticas necesarias para promoverlo y lograr la integraci&oacute;n; estudian las relaciones de Latinoam&eacute;rica con el resto del mundo. Pero no logran determinar el cuadro hist&oacute;rico concreto del desarrollo capitalista; se les escapa la dial&eacute;ctica misma que ellos se&ntilde;alan entre desarrollo y subdesarrollo; la lucha de clases queda envuelta en nebulosas. La etiolog&iacute;a de la escisi&oacute;n entre desarrollo y subdesarrollo, est&aacute; fuera del alcance de la teor&iacute;a latinoamericana del desarrollo, pero &iquest;acaso sabe explicarla la doctrina econ&oacute;mica del <i>mainstream?</i> Los escritos latinoamericanos no la explican, pero tienen siempre presente su impacto en nuestros pa&iacute;ses. Por eso encontr&eacute; y sigo encontrando en esos trabajos una fuente de inspiraci&oacute;n y, sobre todo, preguntas que trato de responder. En ese sentido creo que mi trabajo tiene ra&iacute;ces (y tambi&eacute;n, espero, follaje y frutos) en el pensamiento latinoamericano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Hacia un marxismo cr&iacute;tico, "retomista" y no doctrinario. La teor&iacute;a de la diferenciaci&oacute;n del capital</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AVN:</b> te sit&uacute;as dentro de una corriente que podemos llamar marxista. &iquest;Podr&iacute;as precisar un poco m&aacute;s tu trayectoria y ubicaci&oacute;n dentro de esa corriente?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> creo que mi posici&oacute;n podr&iacute;a calificarse de "retomista". Marx comprendi&oacute; desde joven la necesidad hist&oacute;rica de la cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica. En su obra de madurez descubri&oacute; en las teor&iacute;as de las formas del valor y del plusvalor la clave para esa cr&iacute;tica y alcanz&oacute; logros importantes. Pero es necesario distinguir sus aportaciones dentro del horizonte ricardiano y los breves pero important&iacute;simos tramos de su obra en los que se eleva por encima de ese horizonte y abre una dimensi&oacute;n te&oacute;rica nueva. Entre estos tramos est&aacute;n los dedicados a la teor&iacute;a de la forma (mercantil) del valor y, aunque aparecen de un modo m&aacute;s difuso y menos desarrollado, los que bosquejan la teor&iacute;a de la forma del plusvalor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esas dos teor&iacute;as se centra todo mi trabajo. Al hacerlo, desemboco en una cr&iacute;tica de la teor&iacute;a de la forma de valor en su formulaci&oacute;n marxiana. Encuentro que el texto original no es <i>enteramente</i> acorde con las propias pautas de su autor. En ese sentido mi cr&iacute;tica es interna y transformativa de la obra de Marx; es decir, <i>retomista.</i> Ciertamente, en aspectos significativos, mi versi&oacute;n difiere de la que se encuentra en el texto cl&aacute;sico. Si por ortodoxia se entiende la fidelidad al prop&oacute;sito del autor mi versi&oacute;n es m&aacute;s ortodoxa que las que asumen ese t&eacute;rmino en el sentido de apego a la letra. No hace justicia a Marx la idea de una ortodoxia doctrinaria. Su teor&iacute;a es cient&iacute;fica, <i>ergo,</i> irrenunciable y rigurosamente cr&iacute;tica. Su apropiaci&oacute;n real exige, por ende, que se adopte con su obra la actitud que &eacute;l mismo tom&oacute; con la de sus antecesores, como por ejemplo con Ricardo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante su cr&iacute;tica Marx vio extenderse frente a &eacute;l un nuevo horizonte, pero no lleg&oacute; a derivar las consecuencias necesarias, te&oacute;ricas y pol&iacute;ticas, de ese descubrimiento. Supo que all&iacute; debe encontrarse el fundamento cient&iacute;fico del socialismo, que busc&oacute; durante tres d&eacute;cadas, pero no llega a exponer la teor&iacute;a de la diferenciaci&oacute;n del capital. Yo encontr&eacute; que esta ley se deriva necesariamente de los conceptos ense&ntilde;ados por Marx, y explica lo que &eacute;l quiso explicar: las transformaciones de la sociedad capitalista, que brotan necesariamente del desarrollo del capital. Esos cambios comenzaban a manifestarse en la segunda mitad del siglo XIX, y luego transformar&iacute;an radicalmente la estructura del sistema mundial capitalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estaba s&oacute;lo a un paso de comprender que la tecnolog&iacute;a habr&iacute;a de ser el principio de diferenciaci&oacute;n <i>intr&iacute;nseca</i> del capital industrial; pero no lleg&oacute; a dar ese paso. Su obra brinda un cuadro v&iacute;vido de la centralidad de las innovaciones tecnol&oacute;gicas de base cient&iacute;fica en el proceso de industrializaci&oacute;n capitalista; nombra y describe fen&oacute;menos en los que se manifiesta la diferenciaci&oacute;n del capital, pero no distingue entre la diferenciaci&oacute;n extr&iacute;nseca y la diferenciaci&oacute;n intr&iacute;nseca del capital industrial; no explica la configuraci&oacute;n de subsistemas de acumulaci&oacute;n ni por consiguiente su significaci&oacute;n en la formaci&oacute;n y la perspectiva del proletariado. Tampoco prev&eacute; la transformaci&oacute;n que ocurrir&iacute;a en el sistema capitalista como consecuencia de la diferenciaci&oacute;n tecnol&oacute;gica del capital industrial; ni, por &uacute;ltimo, discute el impacto de la diferenciaci&oacute;n del capital en la formaci&oacute;n de una nueva estructura de la sociedad capitalista mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No ignoraba, ni mucho menos, las manifestaciones de la diferenciaci&oacute;n <i>extr&iacute;nseca</i> del capital: el sistema colonialista de expoliaci&oacute;n y despojo sobre el cual se levantaba la civilizaci&oacute;n moderna occidental. Pero su obra inacabada permanece en el concepto todav&iacute;a abstracto de capital no diferenciado, que da p&aacute;bulo a la ilusi&oacute;n del progreso capitalista que tiende a igualar el grado de progreso de las sociedades y las econom&iacute;as nacionales. "El pa&iacute;s industrialmente m&aacute;s desarrollado no hace sino mostrar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro". La historia del siglo XX es contundente en la refutaci&oacute;n de este aserto, el cual es expresi&oacute;n de una obra te&oacute;rica original inconclusa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Unas d&eacute;cadas despu&eacute;s de la muerte de Marx, sus disc&iacute;pulos rusos debieron extraer consecuencias estrat&eacute;gicas del atraso de Rusia, pero no supieron explicar las leyes econ&oacute;micas de ese atraso. Poco pod&iacute;a servirles para todo ello la teor&iacute;a del capital no diferenciado. Seg&uacute;n el punto de vista todav&iacute;a abstracto de esa teor&iacute;a, el propio progreso del sistema deber&iacute;a eliminar tarde o temprano el "atraso" manifestado en los pa&iacute;ses donde a la saz&oacute;n el capitalismo no se hab&iacute;a "desarrollado" a&uacute;n en plenitud.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un siglo m&aacute;s tarde, todav&iacute;a est&aacute; pendiente la tarea de proseguir la obra te&oacute;rica de Marx. Se trataba, en suma, mediante la ciencia, de determinar concretamente el punto en el que el desarrollo capitalista deb&iacute;a a la vez encontrar su l&iacute;mite inmanente y crear las condiciones en que la clase trabajadora construir&iacute;a una nueva civilizaci&oacute;n sobre las ruinas del capitalismo agotado. &iquest;Coincidir&iacute;an los dos procesos? &iquest;Preparar&iacute;a el capital a la clase obrera, educ&aacute;ndola para reemplazarla cuando su potencial de progreso civilizatorio se agotara? Por mi parte, creo haber mostrado que como consecuencia de la diferenciaci&oacute;n tecnol&oacute;gica del capital industrial se presenta hoy un nuevo escenario que obliga a replantear la estrategia socialista.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Aportaciones y secuelas de <i>El Capital Tecnol&oacute;gico:</i> una reinterpretaci&oacute;n de la teor&iacute;a del desarrollo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AVN:</b> mucho de lo que acabas de decir remite a tu libro <i>El capital tecnol&oacute;gico.<sup><a href="#nota">1</a></sup></i> Su t&iacute;tulo hace pensar que se trata de un estudio sobre un capital en particular, pero tambi&eacute;n de <i>El Capital</i> referido al siglo XXI<b>,</b> de <i>El Capital</i> en la era del capital tecnol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> si, de eso se trata. Tanto ese prop&oacute;sito, como la pretensi&oacute;n de haberlo alcanzado, se anuncian en el libro con una nota de cautela. La teor&iacute;a misma de la diferenciaci&oacute;n del capital y la g&eacute;nesis de los subsistemas de acumulaci&oacute;n, en suma la teor&iacute;a de <i>El Capital Tecnol&oacute;gico,</i> est&aacute;n puestas a manera de hip&oacute;tesis de car&aacute;cter exploratorio. Desde la publicaci&oacute;n del libro he logrado nuevos avances para contribuir a la tarea may&uacute;scula de nuestra &eacute;poca: elaborar la teor&iacute;a actualizada de <i>El Capital.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AVN:</b> &iquest;te permiten tus contribuciones, todo en <i>el Capital Tecnol&oacute;gico,</i> reinterpretar la teor&iacute;a del desarrollo o del subdesarrollo dentro de una nueva matriz conceptual?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> s&iacute;; entiendo que es eso: una reinterpretaci&oacute;n de la teor&iacute;a del desarrollo, una exposici&oacute;n de la dial&eacute;ctica entre el desarrollo y el subdesarrollo capitalistas. Dentro, como t&uacute; dices, de una nueva matriz te&oacute;rica: el concepto de la diferenciaci&oacute;n del capital en su marco hist&oacute;rico. Distingo entre el proceso de diferenciaci&oacute;n extr&iacute;nseca del capital (que se despliega en toda la historia moderna del capital y del capitalismo) y la diferenciaci&oacute;n tecnol&oacute;gica del capital industrial (propio de la era del capital tecnol&oacute;gico). El desarrollo capitalista conlleva una transformaci&oacute;n irreversible de las estructuras del proceso de reproducci&oacute;n: su principio inmanente es el de diferenciaci&oacute;n tecnol&oacute;gica del capital industrial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;al&eacute; anteriormente, Marx no lleg&oacute; a exponer la teor&iacute;a de la diferenciaci&oacute;n del capital. Esto le impidi&oacute; explicar que el "atraso" de Rusia a fines del siglo XIX no se deb&iacute;a al insuficiente desarrollo del sistema capitalista mundial sino, precisamente, a sus leyes mismas de desarrollo; le impidi&oacute; comprender que el sistema capitalista tal como luce desde el punto de observaci&oacute;n escogido por &eacute;l en Londres o Manchester no hab&iacute;a alcanzado su forma final, su madurez, sino que atravesaba una etapa todav&iacute;a temprana de la era industrial: cuando la industria conformaba s&oacute;lo una rama del proceso de reproducci&oacute;n. Hoy, a la vez que el capital industrial se ha escindido en capital potenciado y capital simple, abarca (subsume) el proceso de producci&oacute;n como un todo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a de la diferenciaci&oacute;n (intr&iacute;nseca) del capital es la prolongaci&oacute;n, la continuaci&oacute;n necesaria de la teor&iacute;a del capital no diferenciado. Es, en efecto: una <i>nueva</i> teor&iacute;a del desarrollo. Nos brinda una representaci&oacute;n en la que el movimiento del sistema capitalista mundial, su cuadro <i>estrat&eacute;gico</i> de conjunto, se torna inteligible. Apenas hace falta decir que la teor&iacute;a no nos exime de los estudios hist&oacute;ricos propiamente dichos, de per&iacute;odos circunscritos, de pa&iacute;ses particulares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La teor&iacute;a y el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n y perspectivas de Am&eacute;rica Latina</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AVN:</b> tomando en cuenta la advertencia anterior, &iquest;qu&eacute; nos dice la teor&iacute;a sobre la situaci&oacute;n y las perspectivas de Am&eacute;rica Latina?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> por m&aacute;s de dos siglos Latinoam&eacute;rica ha permanecido en estado embrionario, fragmentada, sin contornos institucionales que prefiguren un Estado nacional o, por ejemplo, una federaci&oacute;n. Las burgues&iacute;as respectivas declamaron a veces el latinoamericanismo, pero fueron incapaces de emprender seriamente un proyecto conjunto. Por separado, llevaron a cabo sendos procesos de industrializaci&oacute;n confusos y tard&iacute;os en el per&iacute;odo comprendido entre el &uacute;ltimo cuarto del siglo XIX y la Guerra Fr&iacute;a. A la saz&oacute;n, la lista de las potencias industriales se cerraba r&aacute;pida e irreversiblemente, y se dirim&iacute;a el orden de prelaci&oacute;n jer&aacute;rquica dentro del cerrado club imperialista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los escalones m&aacute;s bajos de la pir&aacute;mide jer&aacute;rquica internacional, para consolidar sus respectivas hegemon&iacute;as sociales internas, las burgues&iacute;as industriales de "nuestros" malogrados estados nacionales ensayaron "peligrosas" alianzas populistas locales. Cada vez que prometieron pol&iacute;ticas de desarrollo econ&oacute;mico y social, recibieron un apoyo popular enorme. Pero no habr&iacute;an de ir muy lejos: ante el peligro de activar pol&iacute;ticamente a la clase obrera, los dirigentes burgueses retrocedieron espantados y propiciaron o toleraron gobiernos dictatoriales que reprimieron brutalmente. Comprendieron r&aacute;pidamente que, si se atrev&iacute;an a convocar en su ayuda al genio gigant&oacute;n, deb&iacute;an destapar la botella que lo aprisionaba. Prefirieron desarmar la endeble utiler&iacute;a institucional de sus sistemas pol&iacute;ticos formales: al hacerlo renunciaron para siempre a su papel hist&oacute;rico de liderar el progreso social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia econ&oacute;mica oficialmente reconocida carece de la teor&iacute;a relevante para dilucidar las mudanzas de la estructura social, a saber, las leyes de transformaci&oacute;n del capitalismo. Es incapaz, por ende, de comprender la necesidad y la naturaleza del cambio hist&oacute;rico presente. El estado de la teor&iacute;a socialista no ha sido mejor. En las primeras d&eacute;cadas subsiguientes a la muerte de Marx, sus disc&iacute;pulos rusos debieron comprobar que la teor&iacute;a entregada por el maestro explicaba la naturaleza hist&oacute;ricamente espec&iacute;fica del capitalismo pero todav&iacute;a de un modo abstracto, puesto que no explicaba el "atraso" de Rusia, de India, etc&eacute;tera; como consecuencia necesaria del desarrollo capitalista. La formulaci&oacute;n del problema qued&oacute; plasmada en el c&eacute;lebre t&iacute;tulo de la obra de Lenin: <i>El desarrollo del capitalismo en Rusia.</i> La obra discute las consecuencias pol&iacute;ticas y estrat&eacute;gicas de la diferenciaci&oacute;n del capital, pero no indaga en la teor&iacute;a misma del capital para investigar su causa y naturaleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, la teor&iacute;a del imperialismo capitalista, que luego se convertir&iacute;a en doctrina oficial del marxismo en el siglo XX, toma buena nota del hecho de la diferenciaci&oacute;n del capital. La pone en el centro de su atenci&oacute;n, y en la base de sus estrategias pol&iacute;ticas, pero no descubre la g&eacute;nesis de esa forma, ni por consiguiente la necesidad y naturaleza concreta de las transformaciones del sistema. La clave estaba, y est&aacute;, en la obra de madurez de Marx. Hoy podemos encontrarla y desarrollarla, porque el desarrollo hist&oacute;rico est&aacute; terminando de poner al desnudo todas las contradicciones internas del capital. La teor&iacute;a de la diferenciaci&oacute;n del capital formula las leyes de transformaci&oacute;n del sistema, nos ayuda a componer el cuadro de conjunto de la historia presente, a explicar las transformaciones del sistema capitalista y a comprender las nuevas condiciones y perspectivas de la lucha de clases.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volvamos a la ideolog&iacute;a latinoamericana. A diferencia de los militantes rusos y alemanes del novecientos, los fundadores de la doctrina econ&oacute;mica latinoamericana no eran ni revolucionarios ni (todos) disc&iacute;pulos de Marx. Pero para ellos, en los a&ntilde;os treinta, el car&aacute;cter estructural de la desigualdad de los pa&iacute;ses en la &eacute;poca del capitalismo industrial es la realidad del capitalismo. Ya a comienzos del siglo pasado se hab&iacute;a cuestionado e incluso desvanecido la ilusi&oacute;n de un "derrame" universal del progreso, que tendiera espont&aacute;neamente a equilibrar los niveles de desarrollo en el mundo, mitigando primero y eliminando luego el "atraso" de algunos pa&iacute;ses en el sistema capitalista mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La necesidad de una revisi&oacute;n te&oacute;rica para la comprensi&oacute;n de Am&eacute;rica Latina: las exigencias al economista contempor&aacute;neo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>AVN:</b> de todo lo anterior resulta con claridad que para comprender la situaci&oacute;n y las perspectivas de Am&eacute;rica Latina es necesario revisar la teor&iacute;a y la econom&iacute;a pol&iacute;tica que hemos heredado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> sin duda, la comprobaci&oacute;n concluyente y definitiva de que el capitalismo conlleva la desigualdad estructural, no s&oacute;lo entre clases sociales sino tambi&eacute;n entre pa&iacute;ses, no basta para que el sistema mismo se vuelva inteligible. Porque la teor&iacute;a com&uacute;nmente aceptada ignora el concepto de diferenciaci&oacute;n intr&iacute;nseca del capital, avala y corrobora la ilusi&oacute;n del esperado "derrame" del progreso capitalista. Ni siquiera los partidarios del mal llamado "neoliberalismo" predicen ingenuamente una nivelaci&oacute;n espont&aacute;nea y natural de la igualdad. Para que la nivelaci&oacute;n ocurra y favorezca a las naciones atrasadas, &eacute;stas deben abstenerse, sostienen ellos, de interferir con las disposiciones de los inversores internacionales. Para asegurar que el "derrame" se cumpla, deben implementar pol&iacute;ticas fiscales astringentes, poner el control de sus bancos centrales a merced de las potencias extranjeras interesadas, complacer a los <i>lobbies</i> de "inversores", "abrir" unilateralmente sus mercados internos a competidores poderosos sin pretender que ellos abran los suyos; acomodar sus normativas y arreglos institucionales a las preferencias de los inversores internacionales, privatizar sus empresas p&uacute;blicas, abandonar las pol&iacute;ticas de desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estado de <i>atraso,</i> pobreza y postraci&oacute;n de la teor&iacute;a socialista es un signo mayor de la &eacute;poca presente. Es una paradoja absurda que el <i>mainstream</i> sea m&aacute;s consecuente, m&aacute;s s&oacute;lido en su base te&oacute;rica; que las teor&iacute;as que sin superar cr&iacute;ticamente la econom&iacute;a pol&iacute;tica abstracta se presenten como "alternativas". Los colegas progresistas detectan con rapidez hasta el m&aacute;s m&iacute;nimo dejo de implicaciones "neoliberales". Las rechazan, las denuncian; pero no comprenden te&oacute;ricamente la naturaleza y la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del sistema, ni por consiguiente sus l&iacute;mites o las condiciones de su eliminaci&oacute;n. Permanecen encerrados en la teor&iacute;a recibida, reconocen en el capitalismo un sistema de explotaci&oacute;n universal, de desigualdad social anacr&oacute;nica, de injusticia sin l&iacute;mites, de desesperanza, brutalidad y muerte. Pero: o se atienen a la teor&iacute;a econ&oacute;mica y entonces cultivan proyectos de reforma inconducentes, o se dejan cooptar e ingresan en la carrera servil.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo economista contempor&aacute;neo enfrenta rigurosas exigencias para estar a la altura de su &eacute;poca; pero la prueba es particularmente severa para los latinoamericanos. Vemos la desigualdad internacional desde abajo y de cerca. Las estructuras del "atraso" son el medio en que nos desenvolvemos en nuestra vida social cotidiana. Esta evidencia nos ayuda a comprender el mundo, nos hace sentir con m&aacute;s urgencia la necesidad del progreso social universal. Pero conspira contra esa ventaja el recuerdo idealizado de los &eacute;xitos ef&iacute;meros que tuvieron algunos de nuestros pa&iacute;ses bajo la direcci&oacute;n de burgues&iacute;as locales con fuerte apoyo popular. El apoyo de la clase obrera explica su &eacute;xito inicial, su fuerza para desarrollar reformas, pero tambi&eacute;n su deserci&oacute;n e instigaci&oacute;n a los cr&iacute;menes de usurpaci&oacute;n y dictadura cuando el pueblo que crey&oacute; en sus promesas de prosperidad para todos, y apoy&oacute; sus amagos anticolonialistas y antiimperialistas, puso sus propios reclamos y sus propias condiciones. Cuando esos reclamos desbordan las barreras de contenci&oacute;n, entonces el poder de los especimenes locales de la clase capitalista se desprende de la forma democr&aacute;tica. Pero no siempre esto es posible. Entonces deben resignarse a auspiciar, o tolerar el menor de los males, a saber, el populismo. La figura adecuada suele aparecer en el momento oportuno y se abre el interludio populista, que despilfarra las energ&iacute;as populares y las esperanzas revolucionarias, a las que sin embargo debe hacer algunas concesiones, mientras prepara el terreno para la restauraci&oacute;n del orden.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las causas del agotamiento del desarrollo industrial "aut&oacute;nomo" de Latinoam&eacute;rica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en nuestros pa&iacute;ses la opini&oacute;n popular aprendi&oacute; a desconfiar de ciertas recetas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que tacha de "neoliberales". Pero esa lucidez deja un flanco vulnerable, ya que impl&iacute;citamente reivindica, idealiz&aacute;ndolas, las pol&iacute;ticas pret&eacute;ritas de la industrializaci&oacute;n no diferenciada. Se acepta sin cr&iacute;tica que aquellas pol&iacute;ticas de sustituci&oacute;n de importaciones estaban dando buenos frutos, y los dar&iacute;an mejores, cuando fueron aviesamente malogradas. La lista de los culpables comprende a pol&iacute;ticos corruptos y oportunistas, a militares sediciosos instigados por el imperialismo, a gobiernos traidores y entreguistas. Tambi&eacute;n son culpables, la "mala calidad de las instituciones", el descr&eacute;dito de los partidos pol&iacute;ticos, etc&eacute;tera. Los hechos se&ntilde;alados son evidentes, incontrovertibles. Pero, &iquest;son acaso la causa o la consecuencia del agotamiento de las pol&iacute;ticas de desarrollo econ&oacute;mico y bienestar social? Y, si fueran consecuencia m&aacute;s que causa del agotamiento de esas pol&iacute;ticas, entonces, m&aacute;s all&aacute; de circunstancias fortuitas o contingentes de este o aquel pa&iacute;s, &iquest;a qu&eacute; se debi&oacute; el agotamiento del desarrollo industrial "aut&oacute;nomo" de Latinoam&eacute;rica?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante las primeras dos terceras partes del siglo pasado, el peculiar desarrollo industrial aut&oacute;nomo (idealizado en el "modelo latinoamericano") transform&oacute; r&aacute;pida y profundamente la estructura social y la vida pol&iacute;tica de la Regi&oacute;n. Por alg&uacute;n tiempo pareci&oacute; que abr&iacute;a el camino del progreso sobre bases firmes. Pero en los a&ntilde;os de posguerra se puso en evidencia que esas bases no estaban ah&iacute;. La proliferaci&oacute;n de reg&iacute;menes militares desnud&oacute; la fragilidad del acuerdo de clases entre la burgues&iacute;a local y el proletariado. Pronto "el modelo" colaps&oacute;, para dar lugar a un escenario de pesadilla. Una porci&oacute;n inmensa de la magn&iacute;fica clase de trabajadores industriales nacida de ese proceso qued&oacute; reducida a una masa de desocupados. A no ser por la ideolog&iacute;a, y, correlativamente, por el atraso de la teor&iacute;a, hubiera sido evidente en los primeros a&ntilde;os de la Segunda Posguerra y primeros de la Guerra Fr&iacute;a, que en estos pa&iacute;ses la tarea hist&oacute;rica de dirigir el desarrollo social se volv&iacute;a desproporcionadamente superior a las fuerzas y a la voluntad de los escu&aacute;lidos destacamentos locales de la clase capitalista, las ef&iacute;meras burgues&iacute;as nacionales. Ya entonces &eacute;stas se aprestaban a desertar del puesto de mando y a cederlo a los estratos dominantes de la clase capitalista internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos indagar m&aacute;s en profundidad, en los procesos internos del desarrollo capitalista, preguntarse por qu&eacute; la burgues&iacute;a no pudo seguir al frente del proceso, d&aacute;ndole nuevo impulso. El "modelo latinoamericano" min&oacute; sus propios fundamentos al desenvolverse al margen del proceso inmanente del capital que transformaba r&aacute;pida, irreversible y profundamente el sistema mundial. La sociedad se hab&iacute;a acomodado con &eacute;xito a la situaci&oacute;n de aislamiento relativo de la regi&oacute;n en la &eacute;poca de las grandes guerras mundiales y los comienzos de la guerra fr&iacute;a. Eso la dej&oacute; en desventaja cuando nuevas circunstancias pusieron fin al aislamiento y los subsistemas de reproducci&oacute;n econ&oacute;mica locales debieron insertarse en las nuevas estructuras mundiales de dominaci&oacute;n econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, desde los primeros a&ntilde;os de la posguerra, el proceso mundial de diferenciaci&oacute;n tecnol&oacute;gica del capitalismo configura subsistemas internacionales de acumulaci&oacute;n del capital que subsumen o marginan cada vez m&aacute;s r&aacute;pidamente a las burgues&iacute;as nacionales. La soberan&iacute;a de los estados nacionales de menor jerarqu&iacute;a se desvanece: el poder es ejercido por los estados de mayor jerarqu&iacute;a y, en &uacute;ltima instancia, reside en las empresas transnacionales de capital potenciado. En los pa&iacute;ses subjer&aacute;rquicos, antes que en los de mayor rango, las instituciones pol&iacute;ticas colapsan, los partidos pol&iacute;ticos se desacreditan. Una vez que los experimentos populistas malbarataron sus oportunidades y sus recursos, y cuando ya la vida pol&iacute;tica fue suficientemente disciplinada por el terrorismo dictatorial, entonces los rituales de la democracia formal se restablecen porque no ponen en peligro el orden de privilegios. La violencia social recrudece, pero en un &aacute;mbito circunscrito, sin comprometer la paz social, sin perturbar la vida pol&iacute;tica, para que los gobiernos muestren al mundo la plena vigencia de las libertades p&uacute;blicas. Los pobres pueden ejercer el derecho a peticionar ante las autoridades p&uacute;blicas (de paso, convalid&aacute;ndolas). Parad&oacute;jicamente, el secreto de este per&iacute;odo de democracia formal no reside en la vitalidad de la vida pol&iacute;tica sino, por el contrario, en su mediocridad sin precedentes, y en la falta de estrategia propia de los movimientos populares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los subsistemas locales de acumulaci&oacute;n del capital sobreviv&iacute;an precariamente en los a&ntilde;os setenta. Donde la adaptaci&oacute;n a las circunstancias agotadas hab&iacute;a sido m&aacute;s exitosa, donde m&aacute;s hab&iacute;a avanzado, por ende, la conformaci&oacute;n de subsistemas de capital industrial no diferenciado, el derrumbe fue m&aacute;s catastr&oacute;fico, y sus consecuencias sociales m&aacute;s calamitosas. Acaso esto no resulte tan evidente en M&eacute;xico, porque la extinci&oacute;n de las industrias de capital no diferenciado queda en parte enmascarado por la temprana instalaci&oacute;n de "maquilas" o plataformas de exportaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las ilusiones de un desarrollo capitalista aut&oacute;nomo en Am&eacute;rica Latina</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo cierto es que durante tres cuartas partes del siglo XX el proceso mundial pareci&oacute; dar p&aacute;bulo a la ilusi&oacute;n de un desarrollo capitalista aut&oacute;nomo, y que, de hecho, algunos pa&iacute;ses ya lo ten&iacute;an en su agenda inmediata. La clave estar&iacute;a en la industria, y dentro de ella en las industrias b&aacute;sicas (siderurgia, energ&iacute;a, bienes de capital, industrias navales, infraestructura ferrovial). "Sustituci&oacute;n de importaciones", planificaci&oacute;n del desarrollo, ordenamiento territorial, nacionalizaci&oacute;n de industrias "estrat&eacute;gicas", jugar&iacute;an un papel decisivo en este proceso esencialmente pac&iacute;fico y civil de liberaci&oacute;n nacional. As&iacute; como el Tercer Estado supo romper las cadenas del Absolutismo, el Tercer Mundo romper&iacute;a las cadenas del imperialismo y se elevar&iacute;a al primer plano para ocupar el lugar que le correspond&iacute;a en el mundo capitalista moderno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eran ilusiones, al parecer s&oacute;lidamente corroboradas por la experiencia. Durante las guerras mundiales, prolongadas en la Guerra Fr&iacute;a, la industrializaci&oacute;n avanz&oacute; vigorosamente y dej&oacute; un sello en la fisonom&iacute;a geogr&aacute;fica y en la cultura popular. Cuando yo era joven era raro encontrar en Argentina un objeto que no fuera de fabricaci&oacute;n nacional: el subsistema nacional era un microcosmo capitalista en el que se cubr&iacute;a aparentemente todo el espectro sectorial. Pero esa adaptaci&oacute;n exitosa a una coyuntura hist&oacute;rica que cambi&oacute; r&aacute;pidamente, result&oacute; ruinosa. La imposici&oacute;n extorsiva de pol&iacute;ticas de ajuste y apertura con endeudamiento indiscriminado, junto con las privatizaciones de los a&ntilde;os noventa, s&oacute;lo le pegaron a un perro muerto. Las industrias hab&iacute;an desaparecido, as&iacute; como los barrios industriales con f&aacute;bricas espl&eacute;ndidas en las que hab&iacute;a vida obrera con tradiciones importantes. Ahora son dep&oacute;sitos, <i>lofts,</i> supermercados, o galpones abandonados invadidos por una multitud harapienta que busca refugio de una situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> &iquest;c&oacute;mo es que la situaci&oacute;n se bloque&oacute; y se degrad&oacute; de esa manera? Eso no ha sucedido en otros pa&iacute;ses que han podido reinsertarse de otra manera en el mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> la comparaci&oacute;n entre el "modelo" de industrializaci&oacute;n latinoamericano, y el que podr&iacute;amos llamar "asi&aacute;tico", suele ser motivo de confusi&oacute;n. Pero la confusi&oacute;n desaparece si tenemos en cuenta que el desarrollo del sistema consiste esencialmente en un proceso de diferenciaci&oacute;n intr&iacute;nseca del capital. Los dos "modelos" corresponden a fases hist&oacute;ricas distintas de ese proceso. El "modelo latinoamericano" corresponde al per&iacute;odo durante el cual la diferenciaci&oacute;n tecnol&oacute;gica del capital industrial no ha impactado todav&iacute;a en la configuraci&oacute;n de los subsistemas de reproducci&oacute;n a escala internacional. El "modelo asi&aacute;tico" anuncia el comienzo del per&iacute;odo caracterizado por la inter&#45;nacionalizaci&oacute;n de los subsistemas de acumulaci&oacute;n de capital tecnol&oacute;gicamente diferenciado. Si nos figuramos estos subsistemas como pir&aacute;mides, el capital potenciado en la c&uacute;spide y el capital reducido en la base, esta &uacute;ltima se desarrolla vertiginosamente en pa&iacute;ses que antes formaban el "tercer mundo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La deformaci&oacute;n ideol&oacute;gica los presenta como "modelos" entre los cuales los gobiernos pueden optar. Puesto que la historia indicar&iacute;a que el primero se malogr&oacute; y el segundo luce exitoso y prometedor, la lecci&oacute;n ser&iacute;a no reincidir con el primero, que s&oacute;lo puede llevar al desastre, y adoptar sabiamente el segundo. Tal es el mensaje propugnado por las doctrinas econ&oacute;micas del <i>mainstream</i> que racionalizan la ret&oacute;rica de extorsi&oacute;n mediante la cual fueron impuestas las pol&iacute;ticas de apertura y ajuste estructural. La reacci&oacute;n popular instintiva contra esa arrogancia grosera reivindica las pol&iacute;ticas nacionalistas y populistas. Pero, &iquest;puede obviarse el hecho de que las burgues&iacute;as nacionales que dirig&iacute;an esas pol&iacute;ticas ya eran, su sus mejores momentos, un anacronismo? De hecho, nunca dieron una batalla seria por el desarrollo. Al contrario, desertaron vergonzantemente, a cambio de una porci&oacute;n en la org&iacute;a de estafas financieras gigantescas en contra de sus propios pa&iacute;ses, y fueron c&oacute;mplices del desmantelamiento del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El sistema capitalista mundial, los subsistemas de acumulaci&oacute;n y la planificaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> hablamos usualmente desde la perspectiva de cada uno de nuestros pa&iacute;ses y esto es v&aacute;lido, ya que existen a&uacute;n realidades que le dan sustento; pero &iquest;cu&aacute;l es ahora el &aacute;mbito de observaci&oacute;n m&aacute;s relevante en la actualidad?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> el &aacute;mbito de referencia obligado para nosotros, el objeto de la ciencia econ&oacute;mica moderna, es el sistema capitalista mundial, considerado como un todo din&aacute;mico e hist&oacute;rico. Pero ese objeto no se presta a la observaci&oacute;n directa. El &aacute;mbito de observaci&oacute;n debe ser una parte significativa de ese todo: el subsistema de acumulaci&oacute;n. La econom&iacute;a pol&iacute;tica abstracta (y, en general, la doctrina del <i>mainstream)</i> ignora las leyes de la configuraci&oacute;n de subsistemas. Se representa el todo como un conjunto interactivo de entidades cuasi&#45;mon&aacute;dicas. Su estructura y su din&aacute;mica se infieren del comportamiento individual de dos tipos de agentes econ&oacute;micos, empresas y familias, que entablan la peculiar relaci&oacute;n mercantil. Una versi&oacute;n m&aacute;s "realista" de la teor&iacute;a abstracta pone en escena un tercer agente del proceso econ&oacute;mico, el gobierno. Nuestra l&iacute;nea de trabajo reconoce esa teor&iacute;a abstracta como una primera etapa en el desarrollo conceptual, pero no se detiene en ella. Sus conceptos, que van m&aacute;s all&aacute; de lo recibido, comprenden, entre otros, dos correlativos: la diferenciaci&oacute;n del capital y la configuraci&oacute;n de subsistemas. Entre las empresas de capital y el sistema productivo como un todo se interpone un &aacute;mbito intermedio, el subsistema de acumulaci&oacute;n. La teor&iacute;a reconoce lo que est&aacute; a la vista de todos: las empresas de capital conforman un orden estrictamente jer&aacute;rquico. La totalidad del sistema no es ya una globalidad indiferenciada, sino una estructura compuesta con subestructuras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta versi&oacute;n m&aacute;s concreta de la teor&iacute;a econ&oacute;mica pone la planificaci&oacute;n en el centro. El agente de la planificaci&oacute;n no es ni &uacute;nica ni principalmente el gobierno, ni es &eacute;ste un ente extr&iacute;nseco que corrige y orienta el movimiento econ&oacute;mico mediante reg&iacute;menes de regulaci&oacute;n e instrumentos de pol&iacute;tica, en aras del bien com&uacute;n y el bienestar general. Por su parte, las empresas de capital no se limitan a planificar "hacia adentro", a concebir y ejecutar cursos de acci&oacute;n en que deciden directamente s&oacute;lo sobre aquellos recursos que controlan directa y efectivamente. El mercado sigue siendo el &uacute;nico nexo social de <i>car&aacute;cter general y universal,</i> en el sistema mundial como un todo, pero no es el &uacute;nico que entablan entre s&iacute; las empresas de capital. &Eacute;stas se vinculan unas con otras entablando <i>relaciones directas de acumulaci&oacute;n.</i> Al hacerlo, conforman subsistemas jer&aacute;rquicos de capital en los que unas empresas planifican a otras empresas, y gobiernan a su propio favor las condiciones de acumulaci&oacute;n del capital de las empresas planificadas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada &eacute;poca hist&oacute;rica del capital tiene sus subsistemas de acumulaci&oacute;n caracter&iacute;sticos. El desarrollo capitalista en el presente est&aacute; presidido por el proceso de diferenciaci&oacute;n tecnol&oacute;gica del capital industrial. Las empresas de capital potenciado conjugan dos capacidades exclusivas, por las que ganan y conservan su poder preeminente. Una es la capacidad de llevar a cabo la innovaci&oacute;n t&eacute;cnica. La otra es la capacidad de configurar y reconfigurar los subsistemas de acumulaci&oacute;n sobre los que estas empresas ejercen su dominio. Los subsistemas de acumulaci&oacute;n son su &aacute;mbito de planificaci&oacute;n espec&iacute;fico. De ese &aacute;mbito de donde, conforme a su concepto toda desigualdad y toda imposici&oacute;n, debieron ser desterradas; es decir, de las entra&ntilde;as mismas de la sociedad civil, brota un poder que es a la vez econ&oacute;mico, social y pol&iacute;tico. Un poder colosal, <i>pol&iacute;ticamente irresponsable,</i> inapelable, supremo, que cobra objetividad inmediata en el control discrecional que ejercen unas empresas sobre otras, y subordina al Estado. Es el poder del capital potenciado. No se aviene a la forma, ni al contenido, ni al esp&iacute;ritu del sistema de la democracia representativa. Corrompe irreversiblemente, porque no puede tolerar otra soberan&iacute;a que la suya, la forma moderna del Estado capitalista, pero conserva sus formalidades, mientras contribuyan a mantener la paz social. El Estado capitalista, que siempre fue un instrumento del inter&eacute;s particular sobre la voluntad com&uacute;n y el inter&eacute;s general, pierde la figura por la cual encarnaba, pese a todo, la forma del altruismo, del inter&eacute;s supremo de la sociedad, y, en definitiva, de la Justicia y de la Ley. Hoy la econom&iacute;a pol&iacute;tica abstracta, la econom&iacute;a pol&iacute;tica anacr&oacute;nicamente detenida en la teor&iacute;a del capital no diferenciado, participa de la degradaci&oacute;n del Estado moderno: as&iacute; como &eacute;ste fue corrompido por el capital potenciado, aqu&eacute;lla fue degradada a pura ideolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mentalidad com&uacute;n en nuestros pa&iacute;ses, encerrada en las nociones de la econom&iacute;a vulgar, procura comprender este escenario. Pero, carente de la clave te&oacute;rica necesaria, se debate perpleja ante paradojas incomprensibles. &iquest;Porqu&eacute; fracasan pa&iacute;ses evidentemente aptos, naciones dotadas de buenos recursos culturales y naturales, que en el pasado, hasta apenas unas d&eacute;cadas, parec&iacute;an tener un buen desempe&ntilde;o? &iquest;Porqu&eacute; otros pa&iacute;ses, fuera de la regi&oacute;n, despertados m&aacute;s recientemente a la vida moderna, parecen encaminarse hoy en un sendero de prosperidad?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Porqu&eacute; pa&iacute;ses fuera de la regi&oacute;n han tomado un sendero de prosperidad?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> esos pa&iacute;ses han sido capaces de definir nuevas estrategias en el &aacute;mbito internacional, pero tambi&eacute;n reformas internas para llevarlas a cabo. &iquest;Qu&eacute; ha pasado en nuestros pa&iacute;ses?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> lo cierto es que nuestros pa&iacute;ses est&aacute;n atrasados en su desarrollo, pero tambi&eacute;n en su subdesarrollo. Por eso, cuando se les imparte la sabidur&iacute;a "de la feliz inserci&oacute;n en el mundo", y se les dice, por ejemplo: "adoptad el modelo ganador, el taiwan&eacute;s, surcoreano, hind&uacute;", ello equivale a que se les diga: &iexcl;Ocupad vuestro lugar subordinado en los escalones intermedios o bajos de la jerarqu&iacute;a internacional! &iexcl;Tambi&eacute;n vosotros pod&eacute;is ser subdesarrollados exitosos! Se necesita, es verdad, cierta dosis de "pol&iacute;ticas sociales", para contener el descontento y asegurar la "gobernabilidad", reformas adecuadas en los reg&iacute;menes regulatorios, instituciones y normas legales, para brindar "seguridad jur&iacute;dica" a los inversionistas y para regatear con ellos y con sus representantes. Los pa&iacute;ses que no compiten por escalones elevados en la jerarqu&iacute;a internacional del capitalismo potenciado, deben competir entre s&iacute; por escalones intermedios; el secreto de su "&eacute;xito" reside en someterse a las imposiciones de las grandes potencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra gente no est&aacute; suficientemente precavida contra la ilusi&oacute;n de una nueva etapa de progreso conducida por las burgues&iacute;as nacionales, ya extintas, o irremisiblemente degradadas. Para liberarse de esa ilusi&oacute;n funesta, le falta todav&iacute;a una buena estrategia propia. Nuestro pueblo pasa por grandes penurias y padecimientos, pero la m&aacute;s decisiva de sus necesidades insatisfechas es la intelectual, la te&oacute;rica, la cient&iacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Experiencias y propuestas de planificaci&oacute;n y de gesti&oacute;n de empresas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> aqu&iacute; es donde podemos hablar de tus ideas, experiencias y propuestas espec&iacute;ficas de planificaci&oacute;n y de gesti&oacute;n de empresas industriales en el actual contexto argentino.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> debemos tener presente que la sociedad ha sido profundamente transformada. El poder que surge de la sociedad civil sobre la propia sociedad civil, para el cual la mediaci&oacute;n del Estado es de car&aacute;cter pr&aacute;ctico pero no esencial, extiende la planificaci&oacute;n econ&oacute;mica m&aacute;s all&aacute; de los dos nichos en los que la reconoce la econom&iacute;a pol&iacute;tica abstracta: m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito privado (port&oacute;n adentro, actividad de mando del patr&oacute;n que personifica el capital), y m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito p&uacute;blico (fronteras adentro, potestad del Estado "soberano", y funci&oacute;n subsidiaria suya, de apoyo y protecci&oacute;n a la empresa privada, en su territorio circunscrito). En el sistema de reproducci&oacute;n del capitalismo diferenciado la competencia capitalista no ha desaparecido, ni mucho menos. Los representantes del capital est&aacute;n consagrados a la misma finalidad suprema (maximizar sus tasas temporales de ganancia), y se dedican a alcanzarla con la misma devoci&oacute;n implacable. Pero la misma competencia capitalista est&aacute; subsumida ahora por el duelo de poder directo, que se dirime en los subsistemas de capital. En ellos, empresas entablan entre s&iacute; relaciones directas de acumulaci&oacute;n, en las que unas empresas controlan y gobiernan a su favor las condiciones de acumulaci&oacute;n del capital de otras empresas. Es un duelo de dominaci&oacute;n, donde la cuesti&oacute;n en juego es cu&aacute;les empresas planifican a otras, y cu&aacute;les deben desenvolverse en el subsistema planificado por una empresa dominante. En efecto, la competencia no ha desaparecido, ni se ha atemperado; pero su resultado no es una tendencia hacia la igualaci&oacute;n de las tasas de ganancia. Ocurre lo contrario: en virtud del proceso de diferenciaci&oacute;n del capital y correlativamente con la diferenciaci&oacute;n, las empresas de capital y las tasas de ganancia de distintos tipos de empresa se diferencian de un modo progresivo e irreversible. Las empresas que planifican el &aacute;mbito en el que se desempe&ntilde;an otras empresas reproducen incesantemente las condiciones por las cuales obtienen tasas de ganancia extraordinarias y la mayor parte de las otras empresas s&oacute;lo logra tasas de ganancia por debajo del promedio. La comprobaci&oacute;n de que algunas empresas tienen poder directo sobre otras contradice la noci&oacute;n de que las relaci&oacute;n entre las empresas es de car&aacute;cter mercantil (relaci&oacute;n cuya premisa es la igualdad y la libre voluntad de las partes, etc&eacute;tera) y tambi&eacute;n la noci&oacute;n seg&uacute;n la cual esa relaci&oacute;n se desenvuelve en la sociedad civil, contrapuesta a la sociedad pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mis trabajos he procurado explicar c&oacute;mo y porqu&eacute;, a partir de cierta etapa en el desarrollo del capitalismo industrial, se inicia y se acent&uacute;a el proceso de diferenciaci&oacute;n intr&iacute;nseca del capital, y c&oacute;mo en el siglo XX este proceso transforma radicalmente la sociedad mundial capitalista. Quisiera ahora se&ntilde;alar en t&eacute;rminos generales, algunas consecuencias pol&iacute;ticas de esta transformaci&oacute;n. La principal es que podemos atisbar lo que probablemente ser&aacute; un complejo per&iacute;odo de transici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante ese per&iacute;odo los trabajadores actuar&aacute;n en los &aacute;mbitos de planificaci&oacute;n determinados por las mismas estructuras del capital diferenciado. En las empresas de capital diferenciado, primero, y, consecutivamente, en los subsistemas de capital gobernados por las grandes empresas de capital potenciado, para comenzar a disputarle a &eacute;stas el poder de planificaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo? Mediante ejercicios de planificaci&oacute;n "en la sombra", desde abajo, en un comienzo s&oacute;lo de "simulaci&oacute;n". Los trabajadores aprender&aacute;n as&iacute;, progresivamente, a apropiarse de sus propias capacidades productivas, prepar&aacute;ndose de este modo para gobernarse y formar, sobre los fundamentos culturales puestos hist&oacute;ricamente por el capitalismo, una nueva civilizaci&oacute;n. La revoluci&oacute;n pol&iacute;tica ser&aacute; la culminaci&oacute;n de este proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conciencia de clase es connatural a la condici&oacute;n de la clase trabajadora en general, y m&aacute;s especialmente, del proletariado en particular. Pero incluso en el proletariado propiamente dicho esa conciencia primaria es abstracta y, en ese estado de obnubilaci&oacute;n, del que s&oacute;lo puede salir mediante un esfuerzo conceptual, constituye un componente de la ideolog&iacute;a capitalista. La dominaci&oacute;n m&aacute;s eficaz requiere del consentimiento de los dominados, la explotaci&oacute;n m&aacute;s eficiente debe valerse de la voluntad de los explotados, la ideolog&iacute;a alcanza su m&aacute;xima efectividad cuando contiene una contra&#45;ideolog&iacute;a inefectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una tarea urgente en nuestra &eacute;poca es recuperar cr&iacute;ticamente la rica cultura socialista universal. La sombr&iacute;a perspectiva de cat&aacute;strofes sociales y sociales&#45;naturales en los que ya desemboca el capitalismo pone una nota dram&aacute;tica a la urgencia de esa tarea. Pero tambi&eacute;n hay est&iacute;mulos positivos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en algunos de nuestros pa&iacute;ses, particularmente en Argentina, la cultura socialista se ha visto enriquecida con el aporte de nuevas experiencias de autogesti&oacute;n obrera. Hemos podido avizorar las posibilidades, pero tambi&eacute;n las dificultades, que debe enfrentar la gesti&oacute;n popular de los recursos econ&oacute;micos. Estamos convencidos de que el control obrero de la producci&oacute;n en un marco capitalista y en una &eacute;poca transicional no se va a dar predominantemente a trav&eacute;s de cooperativas de trabajo sino a trav&eacute;s de los obreros con patrones que constituyen la gigantesca mayor&iacute;a. Los pocos casos de gesti&oacute;n obrera de algunas empresas industriales pueden ser, han sido ya, escuelas de planificaci&oacute;n. Deben brindar teor&iacute;a, m&eacute;todos, experiencias, entrenamiento. Pero la realidad hist&oacute;rica en el gran escenario del mundo son las empresas de capital con las altas jerarqu&iacute;as patronales asistidas por verdaderos ej&eacute;rcitos de funcionarios, gerentes t&eacute;cnicos, supervisores, capataces, que planifican el proceso de trabajo de manera absolutamente totalitaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajadores, unidos por sus reivindicaciones espont&aacute;neas comunes, se proponen a la vez aprender la gesti&oacute;n de la empresa. Hacen un seguimiento de los cursos de acci&oacute;n que sigue la patronal; toman todos los aspectos financieros, societarios, comerciales, tecnol&oacute;gicos, de la gesti&oacute;n. Los interpretan, los discuten. Elaboran una visi&oacute;n de conjunto del proceso productivo y su lugar en &eacute;l, se asoman a la conciencia hist&oacute;rica que no consiste s&oacute;lo en conocer la historia sino en hacerla. Planifican idealmente, pero poco a poco la idealidad cobra car&aacute;cter real. Casi desde un comienzo, la planificaci&oacute;n "desde las sombras de abajo", da su primer fruto: al sentir la necesidad de regirse por normas elaboradas por ellos mismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A medida que los trabajadores re&uacute;nen fragmentos de informaci&oacute;n que les brindan un cuadro m&aacute;s coherente, la idealidad del ejercicio de planificaci&oacute;n, su aspecto te&oacute;rico y conjetural, va dando lugar a la comprobaci&oacute;n de que su capacidad de prevalecer contra la patronal se acrece inequ&iacute;vocamente. Objetivamente, en lo concreto, apuntan ya al control de la producci&oacute;n. A sus reivindicaciones colectivas tradicionales se suman insensiblemente otras que antes no figuraban en sus reivindicaciones elementales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La unidad inmediata de gesti&oacute;n directa, la empresa de capital, es s&oacute;lo un eslab&oacute;n en el proceso de acumulaci&oacute;n del capital. M&aacute;s all&aacute; de la gesti&oacute;n inmediata de la empresa se extiende un espacio de planificaci&oacute;n, de acci&oacute;n solidaria y conjunta con otros trabajadores de empresas proveedoras y clientas, en el mismo subsistema de acumulaci&oacute;n. Este subsistema ya constituye de hecho el &aacute;mbito de planeamiento de las empresas de capital potenciado y ofrece el escal&oacute;n natural para extender, primero, el &aacute;mbito de solidaridad y acci&oacute;n conjunta entre trabajadores de varias empresas, y luego un &aacute;mbito de planificaci&oacute;n intermedio, entre la empresa privada y el proceso de reproducci&oacute;n social como un todo. El control obrero de la producci&oacute;n inmediata s&oacute;lo puede ser excepcional y ef&iacute;mero, mientras no se concrete en la perspectiva de planificaci&oacute;n en gran escala de subsistemas de producci&oacute;n. En ese proceso los trabajadores se preparan para autogobernarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recapitulando, las propuestas que pongo en discusi&oacute;n est&aacute;n inspiradas por una experiencia incipiente, y hasta el momento poco exitosa, en la planificaci&oacute;n obrera pr&aacute;ctica, pero toman forma por medio de la cr&iacute;tica de la teor&iacute;a econ&oacute;mica recibida. Lo que trae de nuevo la teor&iacute;a del capital tecnol&oacute;gico es la diferenciaci&oacute;n del capital y la consiguiente configuraci&oacute;n de subsistemas de capital. Estos &uacute;ltimos son &aacute;mbitos de planificaci&oacute;n intermedios entre la empresa y el todo an&aacute;rquico estrictamente no planificado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El subsistema es un &aacute;mbito semi&#45;planificado donde unas empresas planifican a otras, mediante el control unilateral de par&aacute;metros cr&iacute;ticos de la gesti&oacute;n del capital. La planificaci&oacute;n obrera "desde las sombras" tiene en los subsistemas econ&oacute;micos un horizonte intermedio, pr&oacute;ximo pero no inmediato.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se ha dado y se est&aacute; dando en nuestro medio, todav&iacute;a de un modo por dem&aacute;s incipiente, es el control obrero de la producci&oacute;n circunscrito a la planta, <i>en f&aacute;bricas sin patrones.</i> La lecci&oacute;n que ofrecen estos trabajadores es que la planificaci&oacute;n obrera es posible, pero requiere una preparaci&oacute;n. Hay que tener presente que la ocupaci&oacute;n obrera de esas f&aacute;bricas desde fines del 2001 no fue la culminaci&oacute;n de una larga lucha, durante la cual los trabajadores realizaron ejercicios de planificaci&oacute;n como el que hoy propugnamos. La necesidad de tomar a su cargo la marcha de la planta industrial se present&oacute; accidentalmente, en una situaci&oacute;n de crisis econ&oacute;mica: la deserci&oacute;n de varios centenares de patrones, matizada en varios casos con quiebra fraudulenta. Fue una expresi&oacute;n de la extinci&oacute;n de la burgues&iacute;a nacional que, sencillamente, ya no est&aacute;, ni quiere ni puede estar, al frente del desarrollo econ&oacute;mico y el progreso social. En esta ocasi&oacute;n, la toma de las f&aacute;bricas por parte de los obreros no fue parte de una estrategia de emancipaci&oacute;n sino una reacci&oacute;n desesperada para asegurar su supervivencia; respond&iacute;a a la necesidad imperiosa de conservar las fuentes de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El motivo inmediato no apunta deliberadamente a ning&uacute;n tipo de transformaci&oacute;n social. Se comienza evocando derechos sociales muy elementales, pero inmediatamente se pone de manifiesto que esa empresa tiene que operar en el &aacute;mbito de la acumulaci&oacute;n y la competencia capitalista. Los trabajadores enfrentan problemas in&eacute;ditos, delicados y profundos: darse una disciplina de trabajo rigurosa mediante un sistema de representaci&oacute;n enteramente democr&aacute;tico y, al mismo tiempo, mostrar al mundo que el control obrero de la producci&oacute;n est&aacute; en condiciones de reemplazar a la patronal y de superarla mediante una gesti&oacute;n capaz de evitar y revertir las cat&aacute;strofes sociales y naturales que inevitablemente resultan de la prolongaci&oacute;n ya anacr&oacute;nica del sistema capitalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> seguramente has reflexionado sobre la viabilidad de las experiencias en las que has participado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> su <i>viabilidad</i> s&oacute;lo puede medirse en funci&oacute;n de su &eacute;xito, pero &eacute;ste a su vez puede calificarse seg&uacute;n tres criterios distintos, extraordinariamente exigentes. El primero trata del logro del prop&oacute;sito inmediato del trabajador colectivo: su supervivencia, su bienestar y seguridad, condiciones de trabajo, perspectivas de progreso. Aqu&iacute; la comparaci&oacute;n con la empresa capitalista es econ&oacute;mica, pero tambi&eacute;n moral y espiritual: &iquest;Vivimos mejor? &iquest;Nos educamos mejor? &iquest;Nos realizamos mejor en nuestro trabajo? &iquest;Mejora la calidad de nuestras relaciones laborales y familiares? &iquest;Logramos mejores productos para el pueblo y para la conservaci&oacute;n del ambiente natural? &iquest;Hemos elevado el nivel, el compromiso, la efectividad de nuestra solidaridad social? &iquest;Fortalecemos nuestra capacidad de organizaci&oacute;n? &iquest;Progresamos en nuestra formaci&oacute;n t&eacute;cnica y tecnol&oacute;gica, en nuestra cultura general, en nuestra conciencia hist&oacute;rica?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo criterio inquiere sobre la conservaci&oacute;n del car&aacute;cter independiente de la empresa obrera. Lo que est&aacute; en cuesti&oacute;n es si para sobrevivir el colectivo obrero se pone en una situaci&oacute;n de dependencia con respecto a programas estatales de "asistencia social", si compromete su independencia a cambio de ventajas circunstanciales, si ha ca&iacute;do en la trama clientel&iacute;stica de pol&iacute;ticos burgueses, si no ha sabido resistir a la reca&iacute;da en pr&aacute;cticas patronales y en motivaciones para retrotraer a la empresa autogestionada a la estructura de mando caracter&iacute;stica de la empresa de capital. Nunca deben ser subestimadas estas tendencias, especialmente si los trabajadores no han vencido las complejas dificultades que deben resolver para alcanzar una cultura madura de gesti&oacute;n democr&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer criterio, plantea el problema del papel que le cabe a la experiencia local de control obrero de la producci&oacute;n inmediata en algunas f&aacute;bricas, en una gran estrategia socialista. En rigor, lo que se plantea es la necesidad y la posibilidad hist&oacute;rica de la gesti&oacute;n obrera como caracter&iacute;stica de un per&iacute;odo de transici&oacute;n del capitalismo a otro sistema hist&oacute;rico social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, si me refiero a las experiencias que llevamos a cabo en Argentina, su viabilidad est&aacute; en jaque. Sin embargo, se demostr&oacute; concluyentemente la posibilidad de la gesti&oacute;n obrera incluso en condiciones muy adversas, en plantas industriales que las firmas capitalistas desertoras dejaron en estado deplorable, con m&aacute;quinas obsoletas y en lamentable estado de mantenimiento. Aun en esas condiciones, los obreros argentinos aportaron experiencias maravillosas e incluso t&eacute;cnicas de gesti&oacute;n obrera democr&aacute;tica que permiten que nuevas experiencias partan de un nivel inicial m&aacute;s avanzado. El desarrollo de la gesti&oacute;n obrera que apunta al control y a la planificaci&oacute;n obrera m&aacute;s all&aacute; de la producci&oacute;n inmediata no puede ocurrir sino en una situaci&oacute;n de gran efervescencia popular como la que conoci&oacute; la sociedad argentina hacia fines del 2001 y principios del 2002. Es en ese horizonte en el que debemos colocar la cuesti&oacute;n de la viabilidad: cuando vuelva a presentarse una situaci&oacute;n de crisis de esa escala se retomar&aacute; inevitablemente esta experiencia a partir de lo logrado por los trabajadores argentinos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La integraci&oacute;n latinoamericana no es el mercado, es la integraci&oacute;n de los pueblos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> probablemente la viabilidad de nuevas propuestas y experiencias deba plantearse ahora tambi&eacute;n m&aacute;s all&aacute; del marco de nuestros pa&iacute;ses, considerados separadamente. En M&eacute;xico hay ahora un mayor inter&eacute;s por experiencias de integraci&oacute;n como la del Mercosur.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> la ret&oacute;rica oficial tiene muy poco valor. La integraci&oacute;n latinoamericana es la integraci&oacute;n de los pueblos y de la clase obrera: no es el mercado, no es el Mercosur, tampoco lo fue el Pacto Andino, a pesar de que &eacute;ste consisti&oacute; potencialmente en una integraci&oacute;n m&aacute;s profunda. Este Pacto, en particular, estableci&oacute; una pol&iacute;tica tecnol&oacute;gica que intent&oacute;, por ejemplo, obligar a las transnacionales a que los contratos de tecnolog&iacute;a fueran p&uacute;blicos y llevar a cabo una serie de objetivos que el Mercosur ni se imagina. &Eacute;ste no ha sido capaz siquiera de recibir el legado institucional que dej&oacute; el Pacto Andino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La finitud del capitalismo: el socialismo y el pensamiento cr&iacute;tico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> a donde dirijamos la vista el panorama es desolador: degradaci&oacute;n de nuestras sociedades, quiebra de diferentes proyectos socialistas, crisis del capitalismo, peligros para la supervivencia humana y la civilizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> en efecto, poco a poco se empieza a poner en el centro del escenario el problema de la finitud del capitalismo lo cual obliga a reflexionar sobre su transformaci&oacute;n y alternativas posibles. En cuanto al socialismo, una profunda confusi&oacute;n ideol&oacute;gica obnubil&oacute; al mundo durante casi todo el siglo XX<b>.</b> Se alucin&oacute; que en Oriente hab&iacute;a socialismo, y en Occidente democracia. Y, sin embargo, muy temprano, desde los a&ntilde;os veinte, diversos autores marxistas hablaron de capitalismo de Estado en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Uno de los primeros, aunque no fue muy claro, fue Friedrich Pollock, integrante de la Escuela de Frankfurt. Tony Cliff en su trabajo de 1947 (publicado como libro en 1974 con el t&iacute;tulo <i>State Capitalism in Russia)</i> con una argumentaci&oacute;n muy interesante explica que el problema del socialismo y el capitalismo no se puede reducir a la cuesti&oacute;n de la propiedad de los medios de producci&oacute;n, sino al car&aacute;cter capitalista o no de la acumulaci&oacute;n econ&oacute;mica. De tal manera que cuando en la jerga estalinista se habla de desarrollo industrial a pasos forzados lo que se est&aacute; dando es una acumulaci&oacute;n capitalista. Cuando los economistas de Europa Oriental hablaban de moneda socialista, lo que usaban era expresiones absurdas que encubr&iacute;an una confusi&oacute;n tremenda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> &iquest;crees que en Am&eacute;rica Latina se ha asimilado esa cr&iacute;tica?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> no lo creo. El pensamiento cr&iacute;tico se ha retrasado much&iacute;simo en Am&eacute;rica Latina, por eso persisten versiones del marxismo que tienen poco parentesco con la obra de Marx. Adem&aacute;s est&aacute; de moda tomar partes sueltas de esa obra y buscar su aplicaci&oacute;n. Pensar que se puede tomar un paradigma anal&iacute;tico y aplicarlo a un trabajo emp&iacute;rico es muy peligroso. Es necesario comprender la estructura conceptual completa, no tomar elementos aislados como si fueran figuras acabadas de la teor&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>AVN:</i></b> &iquest;qu&eacute; inter&eacute;s hay por el tipo de trabajo que desarrollas, despu&eacute;s de todo lo que ha pasado en Am&eacute;rica y en el mundo en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>PL:</i></b> hay un punto de inflexi&oacute;n, sobre todo entre los j&oacute;venes estudiantes que r&aacute;pidamente alcanzan una madurez asombrosa ante la magnitud de las tareas y los compromisos Su inter&eacute;s responde cada vez m&aacute;s claramente a la necesidad angustiante, dram&aacute;tica y tr&aacute;gica, de nuestra &eacute;poca por la actualizaci&oacute;n te&oacute;rica. Las nuevas generaciones perciben inequ&iacute;vocamente el agotamiento hist&oacute;rico del sistema capitalista, el cual claramente se manifiesta en la incapacidad de cumplir su promesa secular de asegurar el progreso universal, de siquiera brindar un m&iacute;nimo de civilizaci&oacute;n y de bienestar material o al menos asegurar la supervivencia humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Algunas publicaciones de Pablo Lev&iacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El capital tecnol&oacute;gico,</i> Libro adaptado de la Tesis Doctoral: <i>El valor de cambio o la forma del valor mercantil. La teor&iacute;a del valor en el marco del capital tecnol&oacute;gico,</i> CENDES, Universidad Central de Venezuela, 1994, editorial Cat&aacute;logos, 1997, Buenos Aires (Argentina).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Socialismo cient&iacute;fico o la 'jactancia' de la econom&iacute;a pol&iacute;tica", <i>Nueva Econom&iacute;a,</i> Academia Nacional de Ciencias Econ&oacute;micas, Caracas, A&ntilde;o XI, n&uacute;m. 18, octubre de 2002</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Ensayo sobre la catal&aacute;ctica", <i>Nueva Econom&iacute;a,</i> Organo Institucional de la Academia Nacional de Ciencias Econ&oacute;micas de Venezuela A&ntilde;o XII n&uacute;m. 20, octubre 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El planificador de la reproducci&oacute;n y sus tribulaciones", <i>Nueva Econom&iacute;a,</i> Academia Nacional de Ciencias Econ&oacute;micas de Venezuela, A&ntilde;o XIV n&uacute;m. 23, abril de 2005.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Review of economics &amp; utopia: why the learning economy is not the end of history", <i>Review of Radical Political Economy,</i> Vol. 34, n&uacute;m. 2, Spring 2002</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Pablo Lev&iacute;n, <i>El Capital Tecnol&oacute;gico,</i> Cat&aacute;logos, Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Buenos Aires, 1997, 431 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2973361&pid=S1665-952X200800020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Angel de la Vega Navarro</b> Economista por la Facultad de Econom&iacute;a de la UNAM, realiz&oacute; estudios de posgrado en econom&iacute;a y pol&iacute;tica energ&eacute;tica y obtuvo el doctorado en econom&iacute;a en la Universidad de Grenoble. Se inici&oacute; como docente e investigador en esa misma universidad (19721973) y continu&oacute; esas actividades en el Colegio de M&eacute;xico (1973&#45;1976). En la Facultad de Econom&iacute;a form&oacute; parte del grupo acad&eacute;mico que inici&oacute; el programa de doctorado (1976). Dirigi&oacute; la Divisi&oacute;n de Estudios de Posgrado de esa Facultad en dos per&iacute;odos (1978&#45;1981 y 1989&#45;1991), ha coordinado varios proyectos de intercambio y cooperaci&oacute;n cient&iacute;fica y ha sido asesor en materia energ&eacute;tica en diversas instituciones de Europa y Am&eacute;rica Latina. Sus actividades acad&eacute;micas las ha orientado, sobre todo, al estudio de temas energ&eacute;ticos relacionados con el desarrollo y la econom&iacute;a internacional. Es miembro del SNI y ha publicado numerosos art&iacute;culos en revistas y libros, tanto en el pa&iacute;s como en el extranjero. El autor ha sido invitado a varias universidades e instituciones europeas y latinoamericanas para dictar conferencias y seminarios y realizar estancias de investigaci&oacute;n. Particip&oacute; en la organizaci&oacute;n del Coloquio Internacional "Energ&iacute;a, Reformas Institucionales y Desarrollo", realizado mediante una colaboraci&oacute;n entre la UNAM y la Universidad de Grenoble (noviembre, 2003). Entre sus publicaciones destaca el libro <i>La evoluci&oacute;n del componente petrolero en el desarrollo y la transici&oacute;n de M&eacute;xico,</i> Programa Universitario de Energ&iacute;a, UNAM, M&eacute;xico, 1999. En la actualidad es profesor del Posgrado de Econom&iacute;a y del Posgrado de Energ&iacute;a en la Facultad de Ingenier&iacute;a de la UNAM.</font></p>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Levín]]></surname>
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<source><![CDATA[El Capital Tecnológico]]></source>
<year>1997</year>
<page-range>431</page-range><publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas]]></publisher-name>
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