<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1665-952X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Economía UNAM]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Economía UNAM]]></abbrev-journal-title>
<issn>1665-952X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1665-952X2006000300010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[México y España: procesos democráticos]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lomelí Vanegas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Leonardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Facultad de Economía ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<volume>3</volume>
<numero>9</numero>
<fpage>129</fpage>
<lpage>136</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-952X2006000300010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1665-952X2006000300010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1665-952X2006000300010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>M&eacute;xico y Espa&ntilde;a: procesos democr&aacute;ticos</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Leonardo Lomel&iacute; Vanegas</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Santos Ruesga Benito (compilador), <i>Econom&iacute;a pol&iacute;tica de las transiciones democr&aacute;ticas: M&eacute;xico&#45;Espa&ntilde;a,</i> M&eacute;xico, UNAM 2006.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor de la Facultad de Econom&iacute;a, UNAM,</i> &lt;<a href="mailto:lomeli@correo.unam.mx">lomeli@correo.unam.mx</a>&gt;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>      	    <p align="center"><i><img src="/img/revistas/eunam/v3n9/a10f1.jpg"></i></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cuarto del siglo XX, el tema de las transiciones a la democracia ocup&oacute; un lugar relevante en el pensamiento pol&iacute;tico. En particular, las transiciones a la democracia experimentadas por Am&eacute;rica Latina y Europa del Este motivaron m&uacute;ltiples an&aacute;lisis, reflexiones y comparaciones, que hicieron surgir incluso tipolog&iacute;as que intentaban dar cuenta de los diferentes tipos de tr&aacute;nsitos, desde los reg&iacute;menes autoritarios, hacia la democracia. El libro que nos ocupa es producto de un esfuerzo compartido por acad&eacute;micos mexicanos y espa&ntilde;oles; analiza dos transiciones muy diferentes producidas en pa&iacute;ses que, sin embargo, est&aacute;n unidos desde hace cinco siglos por una historia compartida en varios de sus tramos, m&aacute;s all&aacute; de sus diferencias y de sus desencuentros. Es, a su vez, fruto de una larga y mutuamente enriquecedora relaci&oacute;n de intercambio acad&eacute;mico entre la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, a la que se ha sumado la Universidad de La Coru&ntilde;a. Estas instituciones organizaron en abril de 2004 el I Seminario sobre transiciones democr&aacute;ticas: M&eacute;xico y Espa&ntilde;a, en el que se presentaron las primeras versiones de los textos reunidos en este volumen. Es importante abordar el an&aacute;lisis de las transiciones democr&aacute;ticas desde la perspectiva de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, m&aacute;s amplia que el an&aacute;lisis pol&iacute;tico tradicional y, por lo mismo, m&aacute;s adecuada para entender los factores econ&oacute;micos y sociales, que son tan importantes como los pol&iacute;ticos para lograr la consolidaci&oacute;n del r&eacute;gimen emergente. La experiencia hist&oacute;rica ha demostrado que un cambio de r&eacute;gimen tiene importantes consecuencias econ&oacute;micas y sociales, y al mismo tiempo, requiere de una base social que solamente puede construirse con fundamento en nuevos arreglos distributivos entre clases sociales y regiones. Por ello, las transiciones que solamente se han limitado a construir un andamiaje institucional adecuado para garantizar la competencia pol&iacute;tica y el adecuado funcionamiento de las instituciones electorales no han resuelto de manera adecuada problemas que est&aacute;n directamente ligados con las expectativas de progreso econ&oacute;mico y social, que las transiciones democr&aacute;ticas despiertan en amplios sectores de la poblaci&oacute;n.</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;alan los coordinadores del libro en la presentaci&oacute;n, la transici&oacute;n espa&ntilde;ola ha ejercido una importante influencia en Am&eacute;rica Latina, no s&oacute;lo porque se trata de un pa&iacute;s al que nos unen evidentes lazos hist&oacute;ricos y culturales, sino porque se trata de una transici&oacute;n arquet&iacute;pica por haber incluido importantes transformaciones en los &aacute;mbitos econ&oacute;mico y social. La construcci&oacute;n de la democracia espa&ntilde;ola incluy&oacute; no solamente reformas pol&iacute;ticas, sino un pacto fiscal, una reforma laboral y una integraci&oacute;n exitosa a la Uni&oacute;n Europea, m&aacute;s completa y mejor administrada que la que M&eacute;xico ha buscado con Am&eacute;rica del Norte. De ah&iacute; que el contraste entre las dos transiciones &#45;sin magnificar los logros alcanzados por Espa&ntilde;a pero reconociendo que la suya ha sido una transici&oacute;n m&aacute;s completa y mejor administrada&#45;, sea importante para comprender mejor las insuficiencias de las reformas llevadas a cabo en M&eacute;xico para lograr articular un nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico con condiciones materiales m&iacute;nimas para el ejercicio de la ciudadan&iacute;a.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un per&iacute;odo de tiempo muy corto, Espa&ntilde;a logr&oacute; avances significativos en la consolidaci&oacute;n de sus instituciones democr&aacute;ticas y en la construcci&oacute;n de m&iacute;nimos de bienestar, si bien es cierto, como se&ntilde;alan los autores, que muchos de los cambios que explican el buen desempe&ntilde;o espa&ntilde;ol de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se comienzan a producir desde los a&ntilde;os sesenta, durante la &uacute;ltima d&eacute;cada y media del gobierno de Franco. No obstante, es indudable que la muerte del caudillo acelera una profunda transformaci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social que sigue su curso, en medio de las tensiones que el regionalismo y la intensificaci&oacute;n de las corrientes migratorias hacia la pen&iacute;nsula plantean, pero que hasta ahora han podido ser encauzadas por las instituciones pol&iacute;ticas surgidas de la transici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste, la transici&oacute;n mexicana no se dio a partir de un r&eacute;gimen dictatorial, como la espa&ntilde;ola, sino de un r&eacute;gimen de partido hegem&oacute;nico que se fue desgastando muy lentamente en el &uacute;ltimo tercio del siglo XX, hasta hacer posible la alternancia en la presidencia de la Rep&uacute;blica. Este largo proceso de erosi&oacute;n del control pol&iacute;tico estuvo acompa&ntilde;ado de un conjunto de reformas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que, a diferencia de las procesadas en Espa&ntilde;a, marcharon por separado, por mucho que algunos liberales a ultranza hayan querido establecer analog&iacute;as entre la liberalizaci&oacute;n de los mercados y las reformas electorales. Otro rasgo sobresaliente de la transici&oacute;n mexicana ha sido la renuencia de los agentes pol&iacute;ticos por acordar un aut&eacute;ntico cambio de r&eacute;gimen. El &eacute;nfasis puesto en las reformas electorales, que dio como resultado instituciones y procedimientos de una solidez incuestionable, no estuvo acompa&ntilde;ado de una preocupaci&oacute;n por discutir nuevos arreglos institucionales que fortalecieran la gobernabilidad democr&aacute;tica.</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A seis a&ntilde;os de distancia de la alternancia y nueve de que el presidente de la Rep&uacute;blica dej&oacute; de tener mayor&iacute;a en la C&aacute;mara de Diputados, resulta evidente la necesidad de revisar la relaci&oacute;n y el balance entre los poderes Legislativo y Judicial mexicanos, ante el riesgo de par&aacute;lisis legislativa y la incapacidad de las fuerzas pol&iacute;ticas, no s&oacute;lo de lograr acuerdos para aprobar las reformas m&aacute;s urgentes, sino para plantear una agenda nacional que refleje realmente las prioridades del pa&iacute;s, haci&eacute;ndose cargo de los muchos focos rojos que la democracia mexicana no ha podido resolver. Hasta ahora, ha habido una incapacidad de las fuerzas pol&iacute;ticas para articular coaliciones estables y lograr consensos amplios en torno a las reformas estructurales que el pa&iacute;s requiere para reanudar el crecimiento econ&oacute;mico sostenido y crear una base social m&iacute;nima, a fin de que el ejercicio de los derechos pol&iacute;ticos sea consistente con el principio de equidad categ&oacute;rica que ha acompa&ntilde;ado a la construcci&oacute;n de las democracias modernas m&aacute;s estables del mundo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta incapacidad de la democracia mexicana para procesar reformas contrasta notablemente con el papel que ha jugado la construcci&oacute;n de consensos amplios en la democracia espa&ntilde;ola. El compilador (Santos Ruesga) y los coordinadores (Rolando Cordera, Fernando Gonz&aacute;lez Laxe y Roberto I. Escalante) ubican como elementos clave de la transici&oacute;n espa&ntilde;ola el consenso y di&aacute;logo pol&iacute;tico y la integraci&oacute;n europea. El di&aacute;logo y el consenso constituyeron los instrumentos a trav&eacute;s de los cuales los espa&ntilde;oles pudieron procesar las reformas que le han dado estabilidad pol&iacute;tica y viabilidad econ&oacute;mica a su democracia. A pesar de las diferencias que prevalecen entre las principales fuerzas pol&iacute;ticas espa&ntilde;olas sobre los temas m&aacute;s sensibles de su agenda nacional, destaca su capacidad para lograr acuerdos que necesariamente han implicado ceder posiciones y asumir costos por parte de todos los partidos, pero que se han traducido en muy poco tiempo en la creaci&oacute;n de condiciones favorables para la consolidaci&oacute;n de las instituciones democr&aacute;ticas. En M&eacute;xico, &eacute;se es un desaf&iacute;o que hay que acometer para que la transici&oacute;n llegue a buen puerto, antes de que se arraiguen sentimientos de frustraci&oacute;n ante el pobre desempe&ntilde;o econ&oacute;mico y los evidentes rezagos sociales que enfrenta el pa&iacute;s al inicio del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una variable que result&oacute; decisiva para el fortalecimiento del Estado espa&ntilde;ol surgido de la transici&oacute;n, que hasta ahora ha estado ausente en el caso de M&eacute;xico, ha sido la reforma fiscal. Fernando Gonz&aacute;lez Laxe, Jos&eacute; Manuel Garc&iacute;a de la Cruz y Luis Mart&iacute;nez Toval analizan la articulaci&oacute;n entre las reformas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas en Espa&ntilde;a, y coinciden en se&ntilde;alar la importancia de la reforma fiscal para dotar al Estado de los recursos necesarios para la obtenci&oacute;n de m&iacute;nimos de bienestar que han dotado de una indiscutible legitimidad pol&iacute;tica a las instituciones emanadas de la transici&oacute;n. Esta reforma supuso tanto incrementos en la carga fiscal en los impuestos sobre la renta, sobre el patrimonio y sobre la producci&oacute;n, como una administraci&oacute;n tributaria m&aacute;s eficiente.</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Laxe puntualiza que los primeros pasos de la transici&oacute;n estuvieron enfocados fundamentalmente en la reforma pol&iacute;tica y los problemas estructurales que arrastraba la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, combinados con la compleja coyuntura internacional de los a&ntilde;os setenta y con la necesidad de legitimar a la democracia. La transici&oacute;n democr&aacute;tica va acompa&ntilde;ada, como en todos los pa&iacute;ses, de un incremento en las expectativas de la sociedad, que se traduce en presiones por alcanzar mayores niveles de garant&iacute;as sociales que s&oacute;lo pueden ser garantizados en el largo plazo a partir de un nuevo pacto fiscal. A partir de los a&ntilde;os ochenta, la construcci&oacute;n del Estado de bienestar se da a partir de incrementar y universalizar los derechos sociales. Sin embargo, este proceso no estuvo exento de problemas. La mayor intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a gener&oacute; presiones fiscales, y para evitar problemas inflacionarios se recurri&oacute; a pol&iacute;ticas monetarias restrictivas, con miras a controlar la inflaci&oacute;n, y pol&iacute;ticas cambiarias de devaluaci&oacute;n casi permanente de la peseta. La incorporaci&oacute;n de Espa&ntilde;a al sistema monetario europeo redujo el margen de maniobra de las pol&iacute;ticas monetarias y cambiarias, pero dio en cambio mayor estabilidad a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola.</font></p>      	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, las reformas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas han dominado las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas de la historia de M&eacute;xico, pero hasta ahora no han podido resolver los rezagos sociales que se agudizan por un desempe&ntilde;o econ&oacute;mico m&aacute;s bien mediocre y un funcionamiento de las instituciones pol&iacute;ticas que ha estado muy por debajo de las expectativas que gener&oacute; la transici&oacute;n. La tercera reforma a que se refiere Rolando Cordera, la social, es necesaria para articular las que se han llevado a cabo ya en los terrenos econ&oacute;mico y pol&iacute;tico en M&eacute;xico. Hasta ahora, la consolidaci&oacute;n de un sistema de partidos y la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica no han dado lugar a la construcci&oacute;n de una nueva ciudadan&iacute;a, en la medida en que se carece de mecanismos adecuados para general un piso social b&aacute;sico que sirva al mismo tiempo para generar una nueva relaci&oacute;n entre el Estado y la sociedad, consciente de las obligaciones y los derechos que conlleva la ciudadan&iacute;a. Como se&ntilde;ala Cordera, mercado abierto y democracia fueron los pilares de la transici&oacute;n mexicana, pero no han sido capaces de generar condiciones de existencia y seguridad colectivas que hagan frente a los apremios de una transici&oacute;n demogr&aacute;fica que ha dado lugar a un bono (caracterizado por la reducci&oacute;n del coeficiente de dependencia) que ha sido desperdiciado en la informalidad econ&oacute;mica por la incapacidad de la econom&iacute;a de generar empleos en el sector formal, y que amenaza por convertirse en un pagar&eacute;.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jos&eacute; Manuel Garc&iacute;a de la Cruz se&ntilde;ala el c&iacute;rculo virtuoso que se dio en la transici&oacute;n espa&ntilde;ola, entre la afirmaci&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos y sociales y la positiva valoraci&oacute;n de la democracia despu&eacute;s de casi cuatro d&eacute;cadas de un gobierno autoritario. La construcci&oacute;n de los acuerdos que hicieron posible este c&iacute;rculo virtuoso tuvo como punto de partida la crisis pol&iacute;tica provocada por la desintegraci&oacute;n del franquismo, aun antes de la desaparici&oacute;n f&iacute;sica del caudillo y de la crisis econ&oacute;mica que a partir de 1973 golpea a Espa&ntilde;a &#45;como a la mayor parte de las econom&iacute;as europeas&#45; y que agrava la situaci&oacute;n de excepci&oacute;n que se vive en el pa&iacute;s por la incertidumbre pol&iacute;tica. Es en ese contexto en el que hay que entender los Pactos de la Moncloa, que sentaron las bases para la construcci&oacute;n de un sistema econ&oacute;mico aceptada por los principales partidos con representaci&oacute;n parlamentaria, por los partidos comunista y socialista y por las organizaciones sindicales m&aacute;s representativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciro Murayama pasa revista a la transici&oacute;n democr&aacute;tica mexicana, que con importantes antecedentes como el movimiento estudiantil de 1968 y con un innegable punto de partida institucional en la reforma pol&iacute;tica de 1977, se acelera a partir de la crisis econ&oacute;mica que se inicia en 1982 y recibe un indudable impulso a la institucionalizaci&oacute;n electoral con las controvertidas elecciones de 1988. Sin lugar a dudas, el gran activo de la transici&oacute;n mexicana fue la construcci&oacute;n de instituciones electorales que hoy son determinantes para la estabilidad pol&iacute;tica del pa&iacute;s y para la consolidaci&oacute;n de un sistema de partidos competitivo. El gran d&eacute;ficit para el autor sigue siendo la tensi&oacute;n entre democracia y desigualdad, que amenaza con traducirse en una temprana p&eacute;rdida de legitimidad de la democracia recientemente conquistada. El tri&aacute;ngulo entre la democracia, la pobreza y la desigualdad &#45;al que se refiere el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para caracterizar a las democracias latinoamericanas&#45; genera una ciudadan&iacute;a incompleta en la medida en que tiene que fortalecer y consolidar sus derechos pol&iacute;ticos, y a&uacute;n tiene que acceder y completar sus derechos civiles y sociales.</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luis Mart&iacute;nez Toval se refiere a la articulaci&oacute;n entre transici&oacute;n pol&iacute;tica y transici&oacute;n econ&oacute;mica como un producto "hecho en Espa&ntilde;a". Al reconocer como se ha destacado en estas l&iacute;neas que el &eacute;xito de la transici&oacute;n espa&ntilde;ola se debe a la acertada combinaci&oacute;n de reformas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, es indudable que hay antecedentes muy importantes de este tipo de transiciones en otros pa&iacute;ses europeos, y de manera destacada en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos. Pero m&aacute;s all&aacute; de esta necesaria precisi&oacute;n hist&oacute;rica, el hecho de que se hayan alcanzado importantes acuerdos en materia econ&oacute;mica: los Pactos de la Moncloa previos a la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola, permiti&oacute; a partir de un consenso muy amplio generar pol&iacute;ticas de Estado que dieron un marco de estabilidad y certidumbre para acelerar la transici&oacute;n, lo que permiti&oacute; sortear varios escollos, incluido el intento de golpe de Estado de febrero de 1981. En ese sentido, la experiencia espa&ntilde;ola ilustra la pertinencia de trascender los aspectos meramente instrumentales o procedimentales de la democracia, para lograr acuerdos b&aacute;sicos sobre los temas m&aacute;s relevantes de la agenda nacional. El gran acierto de los principales actores pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles fue entender la necesidad de adecuar las estructuras econ&oacute;micas y sociales a una nueva realidad pol&iacute;tica. En el caso de M&eacute;xico, esa adecuaci&oacute;n no ha tenido lugar y esa carencia de perspectiva de los actores pol&iacute;ticos se expresa en crecientes problemas de gobernabilidad y p&eacute;rdida de competitividad econ&oacute;mica.</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Lo financiero, laboral, social</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de los trabajos m&aacute;s generales sobre la articulaci&oacute;n de reformas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, encontramos art&iacute;culos m&aacute;s especializados que abordan aspectos espec&iacute;ficos de las transiciones financiera, laboral y social. Jos&eacute; Venancio Salcines y Carlos Tello Mac&iacute;as analizan las transiciones financieras de Espa&ntilde;a y M&eacute;xico respectivamente. El contraste no podr&iacute;a ser m&aacute;s desalentador: frente a la consolidaci&oacute;n e internacionalizaci&oacute;n del sistema financiero espa&ntilde;ol, encontramos el colapso y la desnacionalizaci&oacute;n del sistema financiero mexicano pr&aacute;cticamente durante el mismo per&iacute;odo. Destaca, en el caso espa&ntilde;ol, un proceso de maduraci&oacute;n paulatino pero ininterrumpido desde los &uacute;ltimos a&ntilde;os del franquismo, que se acelera y enfrenta nuevos desaf&iacute;os y oportunidades de expansi&oacute;n con la incorporaci&oacute;n de Espa&ntilde;a a la Uni&oacute;n Europea. En el caso de M&eacute;xico, la nacionalizaci&oacute;n de la banca y, sobre todo, la manera en la que se lleva a cabo el proceso de privatizaci&oacute;n a principios de la d&eacute;cada de los noventa, no solamente interrumpi&oacute; esta evoluci&oacute;n, sino que llev&oacute; a una desregulaci&oacute;n precipitada que se combin&oacute; con la falta de experiencia financiera de los nuevos banqueros para llevar al colapso el sistema, con la crisis econ&oacute;mica y financiera que estall&oacute; a fines de 1994 y tuvo que ser presentada con un cuantioso rescate financiero. En la actualidad, como apunta Tello, el sistema financiero mexicano, abrumadoramente en manos extranjeras, deja mucho que desear, lo mismo en t&eacute;rminos de su contribuci&oacute;n al desarrollo nacional como desde el punto de vista de los servicios que ofrece a los usuarios.</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transici&oacute;n laboral espa&ntilde;ola es abordada por Santos Ruesga y la mexicana por Alejandro &Aacute;lvarez. Los cambios en materia laboral que se han llevado a cabo en Espa&ntilde;a a partir de la muerte de Franco se resumen en el tr&aacute;nsito de un r&eacute;gimen paternalista y autoritario de relaciones laborales, hacia otro estructurado sobre bases de organizaci&oacute;n y representaci&oacute;n democr&aacute;tica, y por un alto grado de flexibilidad. En cambio, la situaci&oacute;n mexicana se caracteriza por una transici&oacute;n laboral inconclusa que ha dado como resultado una mayor segmentaci&oacute;n laboral, que se expresa en un inusitado crecimiento del empleo informal y en la precarizaci&oacute;n de los puestos de trabajo ligados al gasto p&uacute;blico. La derrota del pri en 2000 no dio paso, como se pens&oacute; en aquel entonces, a una revitalizaci&oacute;n de la democracia sindical y a una nueva relaci&oacute;n del gobierno con los sindicatos, por lo que es posible hablar de un creciente debilitamiento de las organizaciones sindicales, si bien es cierto que hay algunos esfuerzos significativos de reorganizaci&oacute;n por parte del sindicalismo independiente.</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transici&oacute;n social mexicana es abordada desde cuatro perspectivas diferentes. Miguel Angel Rivera ubica la transici&oacute;n mexicana en el contexto del cambio mundial provocado por el impacto de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n. No duda en calificar a la transici&oacute;n mexicana como tard&iacute;a e inconclusa, situaci&oacute;n que puede ser potencialmente desestabilizadora, ante las fallas en el sistema pol&iacute;tico que frenan la transici&oacute;n. El modelo que Rivera utiliza para comparar las transiciones destaca dos elementos: su sincron&iacute;a con las transformaciones mundiales, que es la que determina su car&aacute;cter temprano o tard&iacute;o; los procesos nacionales de reestructuraci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica y las estructuras nacionales de soporte, los factores institucionales y los nichos de dinamismo end&oacute;geno. Estas estructuras nacionales de soporte son m&aacute;s fuertes en el caso de Espa&ntilde;a que en el caso de M&eacute;xico en opini&oacute;n de Rivera, que sostiene que la transici&oacute;n mexicana qued&oacute; inconclusa debido a tres factores principales: las reformas neoliberales eran incompatibles con el desarrollo de capacidades colectivas de aprendizaje requeridas para incorporarse a la econom&iacute;a y a la sociedad del conocimiento; la fragmentaci&oacute;n a nivel sociopol&iacute;tico que se dio durante la transici&oacute;n ha impedido construir un pacto social que equilibre y armonice las reformas que se requieren para lograr una mejor integraci&oacute;n al paradigma mundial y, finalmente, la alianza entre tecnocracia y grupos empresariales perdi&oacute; r&aacute;pidamente su impulso progresivo, al corromperse debido al manejo faccioso de la privatizaci&oacute;n.</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fernando Rello analiza el comportamiento de la pobreza rural en M&eacute;xico, que creci&oacute; como consecuencia de la crisis de 1994&#45;1995, pero que ha disminuido durante los primeros a&ntilde;os del siglo XXI. Las razones m&aacute;s plausibles para explicar esta situaci&oacute;n son el aumento continuo de los ingresos no agr&iacute;colas de las familias rurales, debido a un nuevo tipo de inserci&oacute;n en los mercados de trabajo, y el r&aacute;pido crecimiento de las transferencias desde fuera de la econom&iacute;a agr&iacute;cola, sobre todo de las transferencias p&uacute;blicas y de las remesas provenientes del exterior. Se trata, en ambos casos, de v&iacute;as no sustentables para abatir el problema, por lo que la &uacute;nica posibilidad real de erradicar la pobreza rural es reactivando el crecimiento de la econom&iacute;a agr&iacute;cola en M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benjam&iacute;n Garc&iacute;a P&aacute;ez aborda un tema relevante de la agenda internacional actual: la relaci&oacute;n entre el cambio clim&aacute;tico y el uso de energ&iacute;a de fuentes renovables, en el que M&eacute;xico podr&iacute;a ser pionero en el impulso de una transici&oacute;n desde la energ&iacute;a de fuentes no renovables, particularmente los hidrocarburos, que generan un severo impacto ambiental. La industria petrolera ha tenido en M&eacute;xico un impacto ambiental que no ha sido enfrentado adecuadamente. Sin embargo, existe una gran capacidad de reducci&oacute;n de emisiones de CO<sub>2</sub> no s&oacute;lo dentro de cada pa&iacute;s, sino en el plano internacional, recurriendo a los principios de corresponsabilidad diferenciada, equidad y cooperaci&oacute;n para el desarrollo. M&eacute;xico puede asumir un papel importante en esta transici&oacute;n y, de esta manera, salir al paso del inevitable agotamiento de sus reservas petroleras, que tendr&aacute; un fuerte impacto en su econom&iacute;a y en particular en sus finanzas p&uacute;blicas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ignacio Perrotini y Juan Alberto V&aacute;zquez analizan un aspecto particular de la reforma al sistema de pensiones del Instituto Mexicano del Seguro Social, que en su momento se plante&oacute; como una alternativa a los problemas de financiamiento externo de la econom&iacute;a mexicana: la creaci&oacute;n de un sistema de cuentas individuales administradas por empresas especializadas en fondos para el retiro (Afores) que sustituy&oacute; al anterior sistema de reparto. Uno de los principales argumentos en favor de la privatizaci&oacute;n fue, adem&aacute;s de enfrentar el d&eacute;ficit creciente del sistema de reparto, generar recursos que podr&iacute;an reducir los requerimientos de financiamiento externo de la econom&iacute;a, elevar el ahorro interno y generar recursos para la acumulaci&oacute;n de capital. La conclusi&oacute;n a la que llegan los autores es que los recursos del actual sistema de ahorro para el retiro no han tenido hasta ahora un impacto positivo en el crecimiento de la inversi&oacute;n productiva, como se esperaba inicialmente. La principal raz&oacute;n que ubican los autores es la pol&iacute;tica monetaria restrictiva que ha mantenido el Banco de M&eacute;xico para abatir la inflaci&oacute;n, a la que habr&iacute;a que a&ntilde;adir la falta de maduraci&oacute;n de los mercados financieros y, sobre todo, de instrumentos de largo plazo que ofrezcan una combinaci&oacute;n de seguridad y rendimientos, que resulte atractiva para este tipo de fondos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, aunque se trata de dos transiciones que se dieron casi en paralelo cronol&oacute;gicamente, llama la atenci&oacute;n el contraste entre las mismas. Los rasgos m&aacute;s sobresalientes para explicar estas diferencias son la insuficiencia de las reformas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, y la ausencia de reformas sociales de fondo en M&eacute;xico, as&iacute; como formas muy distintas de asumir y aprovechar la globalizaci&oacute;n. Es evidente que las vecindades geogr&aacute;ficas escapan a las posibilidades de elecci&oacute;n de los pa&iacute;ses, y que el modelo europeo de integraci&oacute;n econ&oacute;mica es mucho m&aacute;s completo y consistente con objetivos de largo plazo que el norteamericano, pero tambi&eacute;n salta a la vista la falta de visi&oacute;n de los &uacute;ltimos gobiernos mexicanos para plantear cambios en la relaci&oacute;n con el gobierno de Estados Unidos que pudieran resultar atractivos para la principal potencia del mundo y convenientes a los intereses mexicanos. Ante la renuencia norteamericana hacia las reformas migratorias de largo alcance, M&eacute;xico ha sido incapaz de negociar fondos de cohesi&oacute;n a cambio de reducir las presiones migratorias e incrementar la seguridad en la frontera. Tampoco ha habido pol&iacute;ticas sectoriales encaminadas a aprovechar los tratados comerciales que M&eacute;xico ha suscrito con otros pa&iacute;ses con los que nuestra balanza comercial es deficitaria y tiende a agravarse, ya por no hablar de la absoluta perplejidad con la que el gobierno del presidente Vicente Fox ha reaccionado ante el despliegue del potencial exportador chino, en menoscabo de la participaci&oacute;n mexicana en el mercado norteamericano.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &eacute;xito de una transici&oacute;n depende de que los actores pol&iacute;ticos sean capaces de acordar mecanismos que permitan procesar aquellos cambios que son necesarios para poder cumplir las expectativas que genera el cambio de r&eacute;gimen pol&iacute;tico. Es evidente que hay distintos grados de cumplimiento y que dif&iacute;cilmente se lograr&aacute; satisfacer las expectativas de todos los agentes; pero salta a la vista que hay transiciones m&aacute;s completas que otras, y que aquellas que est&aacute;n a todas luces inconclusas requieren de un redise&ntilde;o institucional que reduzca los costos de negociaci&oacute;n de los agentes pol&iacute;ticos, para poder alcanzar los acuerdos que su pa&iacute;s requiere, de la misma manera que penalice conductas oportunistas y obstruccionistas e impida que los intereses econ&oacute;micos reales secuestren a las instituciones pol&iacute;ticas e impongan su propia agenda. Tal es, a todas luces, el caso de M&eacute;xico, por lo que s&oacute;lo resta hacer votos para que la transici&oacute;n mexicana llegue a buen puerto en un futuro tan inmediato como sea posible.</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Leonardo Lomel&iacute; Vanegas.</b> Licenciado en Econom&iacute;a, Maestro y Candidato a Doctor en Historia por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Profesor Asociado C de tiempo completo definitivo de la Facultad de Econom&iacute;a de la UNAM, y consejero t&eacute;cnico del &Aacute;rea de Teor&iacute;as Aplicadas. Secretario T&eacute;cnico del Seminario Universitario de la Cuesti&oacute;n Social. Es autor del libro <i>Breve historia de Puebla</i> (2001), coautor de <i>La Pol&iacute;tica econ&oacute;mica de M&eacute;xico en el Congreso de la Uni&oacute;n 1970&#45;1982</i> (1998) y coordinador y coautor de <i>El partido de la Revoluci&oacute;n, instituci&oacute;n y conflicto 1929&#45;1999</i> (2000), los tres editados por el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. En 2002 obtuvo el Segundo Lugar del Premio de Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica Jes&uacute;s Silva Herzog, del Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas, y la Medalla Alfonso Caso por sus estudios de maestr&iacute;a en Historia.</font></p>      ]]></body>
</article>
