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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Después del neoliberalismo: el Estado frente a la democracia y la cuestión social. Desafíos de la globalización]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Recreation of the debate on the circumstances that led to neoliberalism, and the aspects that gave it ideological consistency to flourish in an international context that nowadays seriously questions it. The author refers to the viability of the neoliberal project and the return to government involvement that global trends seek to overcome. He-highlights the social Issues not dealt with, democratic order and the role of the State as a main actor. Likewise, he offers proposals and insights on social policies that can be implemented in countries like Mexico, immersed in circumstances of ideological fracture and international recession. He also focuses on the redefinition of the State in search of alternatives to find legitimacy and legitimization in a democratic order.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4"> Art&iacute;culos</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Despu&eacute;s del neoliberalismo: el Estado frente a la democracia y la cuesti&oacute;n social. Desaf&iacute;os de la globalizaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rolando Cordera</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor Titular de tiempo completo, Centro de Estudios del Desarrollo Econ&oacute;mico de M&eacute;xico, Facultad de Econom&iacute;a, UNAM; y miembro del Comit&eacute; Editorial de ECONOM&Iacute;Aunam.</i> Correo electr&oacute;nico:  <a href="mailto:cordera@servidor.unam.mx">cordera@servidor.unam.mx</a></font></p>               <p align="center">&nbsp;</p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recrea la discusi&oacute;n en torno a las condiciones en que surgi&oacute; el neoliberalismo y los elementos que le dieron consistencia ideol&oacute;gica para instalarse en un entorno internacional que ahora lo cuestiona severamente. Argumenta en torno de la viabilidad del proyecto neoliberal y a la recuperaci&oacute;n de elementos del &aacute;mbito estatal que las tendencias globales pretend&iacute;an superar. Destaca las cuestiones sociales que no se atendieron, el orden democr&aacute;tico y el papel del Estado como actor principal. Asimismo, esboza propuestas y reflexiones sobre las pol&iacute;ticas sociales aplicables a los pa&iacute;ses que, como M&eacute;xico, se encuentran inmersos en una coyuntura de ruptura ideol&oacute;gica y recesi&oacute;n internacional. De igual modo encamina su enfoque hacia una redefinici&oacute;n del Estado en la b&uacute;squeda de planteamientos alternativos con el fin de encontrar legitimidad y legitimaci&oacute;n dentro de un orden democr&aacute;tico. </font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>         	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recreation of the debate on the circumstances that led to neoliberalism, and the aspects that gave it ideological consistency to flourish in an international context that nowadays seriously questions it. The author refers to the viability of the neoliberal project and the return to government involvement that global trends seek to overcome. He&#45;highlights the social Issues not dealt with, democratic order and the role of the State as a main actor. Likewise, he offers proposals and insights on social policies that can be implemented in countries like Mexico, immersed in circumstances of ideological fracture and international recession. He also focuses on the redefinition of the State in search of alternatives to find legitimacy and legitimization in a democratic order. </font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>JEL classification:</b> E6I, E65, D63</font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>              	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las demandas por reducir el papel del Estado, que en Am&eacute;rica Latina se nutrieron de la gran crisis de la deuda externa de los a&ntilde;os ochenta y posteriormente del recetario del Consenso de Washington, se dieron la mano con los proyectos m&aacute;s generales y ambiciosos de liberalizaci&oacute;n comercial, desregulaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n que, en conjunto, dieron cuerpo a la f&oacute;rmula neoliberal. Todos ellos confluyeron en la primera ola de la globalizaci&oacute;n que arranc&oacute; despu&eacute;s de 1989 y concluyo con las grandes crisis financieras en Asia y luego con los atentados del 11de septiembre y la entrada en una recesi&oacute;n mayor por parte de las grandes econom&iacute;as del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ambos casos, el de la emergencia b&eacute;lica global <i>post once</i> de septiembre y el de la recesi&oacute;n, es factible encontrar graves e inmediatas implicaciones de alcance global que se concretan en las econom&iacute;as pol&iacute;ticas nacionales y en repercusiones significativas sobre sus Estados. En este sentido, el panorama mundial sigue siendo global aunque su despliegue haya de ser filtrado por los entramados pol&iacute;ticos y culturales nacionales. Es claro que esto tiene particular inter&eacute;s para una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre las pol&iacute;ticas sociales que puedan dise&ntilde;arse y ponerse en pr&aacute;ctica en M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La actual coyuntura, as&iacute;, combina una recesi&oacute;n internacional generalizada con profundas mutaciones en el orden pol&iacute;tico mundial que apenas emerg&iacute;a del fin de la bipolaridad. De esta manera, puede tambi&eacute;n proponerse que el proceso globalizador ha llegado a un punto de inflexi&oacute;n del que probablemente surjan cambios importantes en la o las maneras como se lleg&oacute; a entender el papel del Estado en las d&eacute;cadas finales del siglo XX.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>                  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La redefinici&oacute;n del Estado y las paradojas de la globalizaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las demandas y visiones libertarias y antiestatales que dominaron la ret&oacute;rica de fin de siglo, desembocaron en una suerte de ideolog&iacute;a o <i>mantra,</i> el globalismo, que compromet&iacute;a a sus promotores a avanzar en la instauraci&oacute;n de un orden cosmopolita que habr&iacute;a de tener como contrapartida obligada una ciudadan&iacute;a global. Se trata de un proyecto inconcluso, ut&oacute;pico han dicho algunos de sus cr&iacute;ticos como John Gray (1999), cuyos efectos sociales han abierto un nuevo campo de fuerzas y de deliberaci&oacute;n tambi&eacute;n globales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas deliberaciones rechazan el globalismo y proponen una recuperaci&oacute;n de la diversidad y de las historias <i>nacionales, pero no para negar las realidades</i> globales sino para exigir que se les someta a un control local, regional o nacional, que implica un papel central del Estado o, mejor y m&aacute;s ampliamente dicho, de la pol&iacute;tica organizada y dotada de permanencia mediante instituciones y compromisos vinculantes que se entienden o postulan como de larga duraci&oacute;n. Como lo afirma Linda Weiss: el Estado en tiempos de la globalizaci&oacute;n tendr&aacute; mayor importancia y mayores avances mas que retrocesos en la econom&iacute;a pol&iacute;tica internacional. En este sentido, el Estado: <i>a)</i> se adaptar&aacute; m&aacute;s que declinar en sus funciones; <i>b)</i> los Estados fuertes ser&aacute;n conductores y no v&iacute;ctimas de la globalizaci&oacute;n y <i>c)</i> con el surgimiento de "Estados Catal&iacute;ticos" se consolidar&aacute;n las redes nacionales y regionales de inversi&oacute;n y comercio. A&uacute;n m&aacute;s, de acuerdo a esta visi&oacute;n los flujos de capital no necesariamente afectar&aacute;n el desempe&ntilde;o de los Estados; en algunos casos lo har&aacute;n mas fuerte, debido a que todav&iacute;a poseen capacidades sustanciales de acci&oacute;n en actividades econ&oacute;micas globales (Scholte, Jan Aart 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los reclamos y oposiciones a las visiones ut&oacute;picas de homogeneizaci&oacute;n cultural, mercado mundial libre y unificado y cosmopolitismo transnacional, pueden desembocar en empe&ntilde;os pol&iacute;ticos de diverso alcance y magnitud unificados por el prop&oacute;sito de redefinir el papel del Estado y abandonar la mitolog&iacute;a del Estado m&iacute;nimo sin renunciar a proyectos mayores orientados a construir un orden global democr&aacute;tico y comprometido con la equidad y la superaci&oacute;n de la pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos postulados forman parte ya de los discursos revisionistas que cruzan los organismos multilaterales e inspiran muchas de las renovaciones democr&aacute;ticas en curso en el mundo. Desde 1997, con el <i>World Development Report,</i> y bajo la inspiraci&oacute;n de Joseph Stiglitz, el Banco Mundial trajo de vuelta al Estado a la corriente principal de la econom&iacute;a pol&iacute;tica del desarrollo. Lo mismo ha hecho la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica de Am&eacute;rica Latina CEPAL al despuntar el milenio con su planteamiento estrat&eacute;gico sobre el desarrollo, la equidad y la ciudadan&iacute;a. En ambos casos, pero con m&aacute;s precisi&oacute;n y &eacute;nfasis en el segundo, se entiende al desarrollo como un proceso complejo y multidimensional en el que se dan cita la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica pero tambi&eacute;n la cultura y las historias nacionales. Al postular a la equidad como el objetivo central del desarrollo, la CEPAL incorpora de manera expl&iacute;cita a la pol&iacute;tica democr&aacute;tica como un vector inseparable del conjunto del proceso de desarrollo. A este vector se le conceder&aacute; cada vez mayor fuerza y los Estados tendr&aacute;n que contar con &eacute;l para delinear sus proyectos, reconocer sus restricciones y convocar a esfuerzos colectivos y de cooperaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al irrumpir la dial&eacute;ctica de la globalizaci&oacute;n, con sus oposiciones c&iacute;vicas pero tambi&eacute;n terroristas, junto con el avance de Europa hacia otras plataformas civilizatorias y de orden internacional, se han intensificado esas pretensiones revisionistas, al proveerlas no s&oacute;lo de urgencia y actualidad, sino tambi&eacute;n de legitimidad hist&oacute;rica e intelectual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que dif&iacute;cilmente puede imaginarse que ocurra, es que estas redefiniciones traigan consigo una reedici&oacute;n de las matrices estatales que articularon el proceso de desarrollo econ&oacute;mico en la segunda mitad del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios que se avizoran no admiten marchas atr&aacute;s; entre otras cosas, porque los procesos de transformaci&oacute;n global y estructural que concitan dichas revisiones no han desaparecido, ni sus efectos sobre las relaciones pol&iacute;ticas, sociales y culturales de las naciones han sido inocuos o ef&iacute;meros. El retorno del Estado seguir&aacute; sujeto a las limitaciones emanadas de la historia ("demasiado Estado", reclamo libertario, afirmaci&oacute;n de la individualidad y de la autonom&iacute;a) as&iacute; como a las nuevas figuras pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas, culturales en su sentido m&aacute;s amplio, emanadas de la globalizaci&oacute;n y del fin de la bipolaridad: sociedad civil, cosmopolitismo democr&aacute;tico, ciudadan&iacute;a global, en el &aacute;mbito social y las empresas transnacionales y organismos financieros internacionales con alta injerencia financiera en el &aacute;mbito econ&oacute;mico (Balaam David y Veseth Michael, 2001).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La globalizaci&oacute;n ,as&iacute;, podr&aacute; ser reinterpretada y tal vez sometida a dise&ntilde;os pol&iacute;ticos e institucionales de gran envergadura, pero se mantiene y mantendr&aacute;, salvo que ocurran eventos catastr&oacute;ficos, como el "gran relato" que ordene el cambio mundial en el nuevo milenio. Las convulsiones a que ha dado lugar, o las que se le atribuyen sin mayor tr&aacute;mite, abren la puerta para pensar en su modulaci&oacute;n pero no la despojan de sus potencialidades econ&oacute;micas y de transformaci&oacute;n productiva y social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni la interdependencia econ&oacute;mica o financiera parecen al borde del colapso, ni la democratizaci&oacute;n, con todos sus desencantos, se acerca a una corrosi&oacute;n definitiva. Por otro lado, la recuperaci&oacute;n de interpelaciones comunitarias o comunitaristas, hasta el nacionalismo exacerbado por reivindicaciones &eacute;tnicas, no parece capaz de arrinconar de manera significativa la afirmaci&oacute;n de la autonom&iacute;a individual que caracteriz&oacute; el fin de siglo y milenio, ni su derivaci&oacute;n en formas diversas de cosmopolitismo y b&uacute;squeda de una expansi&oacute;n planetaria de la ciudadan&iacute;a. Sustentadas en la expansi&oacute;n tecnol&oacute;gica y de las comunicaciones, estas vertientes del cambio humano no har&aacute;n sino desplegarse <i>urbi et orbi.</i> De hecho, la mundializaci&oacute;n de las comunicaciones ha impuesto ya formas y reflejos culturales in&eacute;ditos que son portadores de movimientos y visiones que en esencia no son contrarios a la globalizaci&oacute;n del mundo (Strange Susan, 1994, Scholte Jan Aart 2000). El consumo se ha vuelto planetario y aunque de modo muy desigual puede verse ya como la contraparte de la globalizaci&oacute;n productiva que sigue su impetuosa marcha.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, el p&eacute;ndulo hist&oacute;rico de la econom&iacute;a pol&iacute;tica moderna parece moverse de nuevo, sin demasiada nostalgia por las profec&iacute;as que anunciaban no s&oacute;lo la "jibarizaci&oacute;n" del Estado, como con iron&iacute;a sol&iacute;a hablar de ellas Fernando Fajnszylver, sino su fatal desaparici&oacute;n. El control del mundo global, que hoy parece a muchos desbocado, pasar&aacute; por los estados y sus capacidades normativas y de direcci&oacute;n, aunque las transformaciones del &uacute;ltimo cuarto del siglo XX adviertan de la imposibilidad de volver atr&aacute;s en esta y otras materias <i>(Cf.</i> Hobsbawn, Eric, pp. 81&#45;114).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni Estado m&iacute;nimo, (Cable Vincent, 1995, Reich Robert, 1999, Schmidt Vivien, 1995) ni Estado guardi&aacute;n, mucho menos Estado desaparecido: &eacute;sta parece ser la perspectiva poco precisa pero emblem&aacute;tica del mundo de hoy; un mundo que aparece sediento ya de nuevos paradigmas cuando los anteriores, los del globalismo, no acabaron de asentarse en las mentalidades globales como paradigmas realmente reinantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, aunque de un modo muy desigual si se observan los desempe&ntilde;os nacionales, lo que se tiene de nuevo en el panorama es una expansi&oacute;n de los Estados m&aacute;s que su fatal reducci&oacute;n. Esta tendencia, recoge de modo complejo las contradicciones pol&iacute;ticas nacionales e internacionales, as&iacute; como las movilizaciones sociales y culturales que propicia la globalizaci&oacute;n tal y como se ha querido instrumentar. Ahora, a estas contradicciones propias de todo cambio hist&oacute;rico se unen las que propulsa la apertura de una guerra mundial contra el terror por parte de Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta iniciativa hacia una guerra que no por difusa deja de tener implicaciones planetarias, impone una reconfiguraci&oacute;n de los sistemas nacionales e internacionales de seguridad, vigilancia y control, de ciudadanos, regiones y pa&iacute;ses, que no puede desplegarse sin Estados amplios y fuertes. De concretarse en compromisos &iexcl;nterestatales efectivos y de alcance mundial, esta "segurizaci&oacute;n" del vuelco global agudizar&aacute; los de por s&iacute; severos problemas de legitimidad y legitimaci&oacute;n que de antemano acosaban a los estados y los &oacute;rdenes democr&aacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la intensidad y la rapidez de la acci&oacute;n estatal que la seguridad antiterrorista exige para ser eficaz, no se compadecen con los procesos que son propios de la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica ni con los que corresponden a un Estado de derecho propiamente dicho. Debe esperarse, por tanto, que al calor de esta nueva cruzada, emerjan nuevos conflictos en torno al derecho y su constitucionalidad esencial, as&iacute; como de las garant&iacute;as y libertades que el Estado constitucional promete y propicia. Este es un asunto fundamental que, sin embargo, rebasa el alcance de estas notas (v&eacute;ase, al respecto, Dworkin, Ronald, 2003, pp. 37&#45;41).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Derechos y Estado: las asimetr&iacute;as del cambio global</b></font></p>     	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto de partida para esta revaloraci&oacute;n del Estado, se encuentra en la capacidad de duraci&oacute;n que han mostrado los arreglos seculares que sostuvieron el Estado de Bienestar fundado o ampliado en los a&ntilde;os inmediatos a la segunda post guerra. Se le vea desde el &aacute;ngulo de la deuda p&uacute;blica, del gasto o de los impuestos, as&iacute; como de las pol&iacute;ticas, parece claro que la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses que forman la OCDE no han visto reducir sustancialmente la presencia de sus Estados en el per&iacute;odo que inauguraron la primer ministra Tatcher y el presidente Reagan.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin menoscabo de las revisiones m&aacute;s o menos significativas que el neoliberalismo impuso en varias de esas naciones, el hecho es que la matriz b&aacute;sica de intervenciones estatales en materia social se mantuvo debido a la resistencia de todo tipo de intereses, corporativos o no, pero las m&aacute;s de las veces cobijados por la expansi&oacute;n de los derechos fundamentales que tuvo lugar a lo largo de las dos d&eacute;cadas que siguieron al fin de la segunda guerra.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto con esto, o tal vez gracias a ello, ha tenido tambi&eacute;n lugar la sustituci&oacute;n de las visiones m&aacute;s radicales del neoliberalismo por nuevos intentos reformistas que, de entrada, buscan conservar lo que se considera que vale la pena del edificio de protecci&oacute;n social erigido en los primeros a&ntilde;os de la segunda post guerra.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ha escrito Luis Salazar:</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado social de derecho tendr&iacute;a que verse a la vez como la consecuencia de los procesos de democratizaci&oacute;n m&aacute;s exitosos y como la &uacute;nica f&oacute;rmula hasta ahora descubierta que permite garantizar las precondiciones esenciales de la democracia formal moderna, es decir, la existencia de personas&#45;ciudadanos&#45;individuos (relativamente) libres e iguales en derechos. No obstante los embates neoliberales aplicados por la Tatcher en Inglaterra, no obstante la ofensiva derechista en Espa&ntilde;a y en Italia, lo mismo que en Austria y en Francia, las bases de esos derechos se han mantenido, aunque, ciertamente, al costo &#45;creciente&#45; de reducirlos a derechos exclusivos de sus ciudadanos, excluyendo y marginando &#45;cuando no explotando y oprimiendo descaradamente a los extracomunitarios. Lo que plantea, a su manera, la espec&iacute;fica crisis del Estado nacional y de las democracias en Europa.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cualquier caso, las fuertes estructuras estatales europeas han posibilitado una inserci&oacute;n relativamente exitosa de esas sociedades en el proceso de globalizaci&oacute;n, que aun generando problemas serios de desempleo, les han permitido mantener al menos niveles de bienestar social sumamente elevados (Salazar, L., 2003).</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El despliegue del capitalismo global, como hemos dicho, ha sido oscilante y marcadamente desigual y ello ha reforzado la negativa de las sociedades a aceptar sin m&aacute;s la reducci&oacute;n del Estado a su m&iacute;nima expresi&oacute;n de "ley, orden y contratos". Ante este panorama, el profesor Dahl ha dicho: "hoy, los pueblos en los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos pueden m&aacute;s bien querer m&aacute;s acci&oacute;n gubernamental y no menos, simplemente con el fin de contrarrestar los efectos adversos del mercado internacional" (Dahl, 1999, citado por Friedman, 2002, p.19).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo sentido, el economista pol&iacute;tico Dani Rodrik advierte sobre la viabilidad de construir o reforzar reg&iacute;menes de protecci&oacute;n social precisamente al calor de las contradicciones sociales agudizadas por la apertura o la globalizaci&oacute;n de las econom&iacute;as. Seg&uacute;n Rodrik, la globalizaci&oacute;n puede traer no menos sino m&aacute;s reclamo local por protecci&oacute;n social y propiciar esa demanda se plasme en mayor gasto social y un mejoramiento institucional, entendidos como el "precio" que los Estados han de pagar por mantenerse en el mercado global sin poner en peligro la estabilidad interna (Rodrik, Dani, 1997).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los marcos democr&aacute;ticos actuales, la estabilidad pol&iacute;tica interna parece clave para el futuro mismo del proceso global; de aqu&iacute; el papel crucial que pueden jugar la pol&iacute;tica social no en contra sino a favor de una mayor y m&aacute;s estable integraci&oacute;n de los pa&iacute;ses a la econom&iacute;a mundial. Los gastos sociales, considerados como excesivos por las cr&iacute;ticas m&aacute;s extremas del neoliberalismo, empiezan a verse ahora no s&oacute;lo como componentes insustituibles de los estabilizadores macroecon&oacute;micos sino factores esenciales para el mantenimiento del orden pol&iacute;tico nacional de cara a la globalizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La iron&iacute;a de esta historia, es que ha sido en los pa&iacute;ses en desarrollo, en Am&eacute;rica Latina en particular, donde se ha observado una sensible reducci&oacute;n de las capacidades estatales para la protecci&oacute;n social o la promoci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico. Es en estas latitudes, donde la f&oacute;rmula neoliberal tuvo su mayor aceptaci&oacute;n y celebraci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por m&aacute;s esfuerzos que se han desplegado en favor de un cambio econ&oacute;mico con responsabilidad social, comprometido con la reducci&oacute;n de la pobreza y la equidad social, la evidencia es abrumadora: el crecimiento es lento y err&aacute;tico y la pobreza no cede, mientras que la desigualdad en la distribuci&oacute;n de ingresos, riqueza y oportunidades se vuelve una costumbre nefasta a todo lo largo de la regi&oacute;n (L&oacute;pez&#45;V&aacute;zquez, Pablo, 2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el advenimiento o la recuperaci&oacute;n de la democracia esta situaci&oacute;n no se aten&uacute;a sino se potencia: a la debilidad secular de los estados para superar la cuesti&oacute;n social, se a&ntilde;ade ahora una multiplicidad de reclamos y aspiraciones que el contacto intenso con el mundo y el desarrollo no hace sino exacerbar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estados que hoy se presentan como democr&aacute;ticos parecen estar en una permanente encrucijada financiera e institucional que, ir&oacute;nicamente, s&oacute;lo se alivia gracias a la recurrencia de las crisis que permiten justificar la posposici&oacute;n de los temas cruciales y de fondo. Pero esto no hace sino corroer los &oacute;rdenes democr&aacute;ticos apenas instaurados y afectar la legitimidad de los estados, limitando sus capacidades para actuar en el orden mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una consecuencia de estos desarrollos dispares de los Estados al calor del cambio hacia la globalizaci&oacute;n, es la profundizaci&oacute;n de las asimetr&iacute;as internacionales que caracterizaban las relaciones interestatales antes del gran ajuste de los a&ntilde;os ochenta y noventa del siglo pasado. Por simple c&aacute;lculo aritm&eacute;tico, puede decirse que, en t&eacute;rminos comparativos, los Estados desarrollados son hoy m&aacute;s fuertes que los perif&eacute;ricos, aun si estos &uacute;ltimos han sido capaces de realizar cambios estructurales profundos en sus econom&iacute;as pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La legitimidad que la recuperaci&oacute;n (o el estreno, como en nuestro caso) de la democracia le confiere al Estado, superior a la que arropaba a las dictaduras y los reg&iacute;menes autoritarios que pretend&iacute;an ser leg&iacute;timos gracias al desempe&ntilde;o econ&oacute;mico, tiende a ser corro&iacute;da por unas demandas sociales crecientes directa o indirectamente asociadas al cambio mundial. Estas demandas, a su vez legitimadas por dicho cambio y por la democratizaci&oacute;n pol&iacute;tica que forma parte de &eacute;ste, no pueden ser encaradas eficazmente por unos Estados debilitados, despojados de sus instrumentos tradicionales de intervenci&oacute;n pero sin haber podido crear otros que los sustituyeran. La persistente insatisfacci&oacute;n de este reclamo social acent&uacute;a la debilidad pol&iacute;tica del Estado y pone en entredicho una legitimidad apenas alcanzada gracias a la democracia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas circunstancias, los estados de muchos pa&iacute;ses en desarrollo no parecen contar con m&aacute;s recurso que el "vaciamiento" de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica, al despojarla de todo referente a las relaciones sociales, la desigualdad o la pobreza de masas, o alejarla, incluso por la v&iacute;a institucional, de los n&uacute;cleos centrales y decisivos de las agendas para el crecimiento y el desarrollo econ&oacute;mico. Tal es el caso de la autonom&iacute;a conferida a los bancos centrales a los que, como ocurre en M&eacute;xico, se les confiere una tarea &uacute;nica: la estabilidad monetaria, cuyo cumplimiento supone un sistem&aacute;tico alejamiento de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica respecto de las deliberaciones y decisiones t&eacute;cnicas respectivas. El que estas decisiones afecten directamente la distribuci&oacute;n y el monto de los recursos p&uacute;blicos y por esa v&iacute;a acoten y restrinjan los alcances de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica, no es asumida por los directivos de los bancos pero tampoco por las c&uacute;pulas pol&iacute;ticas que se dan cita en el Congreso para dirimir las cuestiones presupuestarias.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Democracia, Estado y pol&iacute;tica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El p&eacute;ndulo, como noci&oacute;n que organice y d&eacute; sentido hist&oacute;rico a los movimientos y oscilaciones en las relaciones entre mercado y Estado no es, tal vez, la mejor met&aacute;fora. Entre otras razones, porque sugiere una especie de eterno retorno a posiciones originar&iacute;as que, por otro lado, nunca fueron tales si se las examina hist&oacute;ricamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, si de algo nos habla la historia econ&oacute;mica y social del capitalismo es de c&oacute;mo, ante convulsiones o crisis de significaci&oacute;n hist&oacute;rica y estructural, los v&iacute;nculos entre la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a, entre el Estado y el mercado, cambian en direcciones a veces imprevisibles pero siempre o casi siempre como un resultado de los conflictos y deslizamientos en las estructuras estatales y de dominaci&oacute;n nacionales. En particular, la orientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales, se ve sometida en tiempos de cambio acelerado a muchas tensiones y contingencias que las hacen ver como fr&aacute;giles y vol&aacute;tiles.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la actual universalizaci&oacute;n de la democracia esta tendencia a la precariedad de las pol&iacute;ticas se agudiza o, si se quiere, se vuelve transparente ( o casi): la intensa competencia plural y el declive de las ideolog&iacute;as que daban cuerpo a los partidos "cl&aacute;sicos" del siglo XX, agudizan la indeterminaci&oacute;n de los resultados electorales y hacen opaca la traducci&oacute;n de estos resultados a programas y estrategias de pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, la duraci&oacute;n y la estabilidad de esas estrategias, indispensable para sostener el crecimiento y enfrentar la pobreza y la desigualdad, depende no s&oacute;lo de la estabilidad de los procesos electorales sino de la consistencia que puedan alcanzar sus estructuras pol&iacute;ticas. De ellas depende, parad&oacute;jicamente si se quiere, la capacidad de los estados para adaptarse al cambio y, a la vez, tratar de modularlo para evitar que las dislocaciones que trae consigo lo vuelvan un proceso (auto)destructivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestro caso, en el que la variable internacional ha sido tan decisiva, puede proponerse algo similar: los grandes cambios y crisis del sistema internacional capitalista han podido o no ser absorbidos productivamente en clara dependencia de los factores pol&iacute;ticos y de poder. Las "estructuras de oportunidad" que acompa&ntilde;an a las crisis generales, s&oacute;lo se concretan en nuevas formas productivas y sociales y en nuevas din&aacute;micas econ&oacute;micas, si hay un contexto estatal que pueda ponerse por encima de las contingencias pol&iacute;ticas convulsas y confusas, en buena medida provocadas por la crisis misma, y d&eacute; cauce a esfuerzos y proyectos de largo plazo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una circunstancia como la actual, que hemos propuesto como un punto de inflexi&oacute;n del proceso de globalizaci&oacute;n, estas consideraciones obligan a reexaminar nuestras propias revisiones sobre el papel del Estado. Tambi&eacute;n a recapacitar sobre la complejidad de las relaciones entre la democracia, el Estado y la pol&iacute;tica, en particular sobre la pol&iacute;tica social que se ha vuelto el <i>locus</i> pol&iacute;tico nacional por excelencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vale la pena, as&iacute;, volver sobre las relaciones entre democracia y cuesti&oacute;n social aludidas arriba.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Democracia y cuesti&oacute;n social</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hist&oacute;ricamente, la democracia no trajo consigo la eliminaci&oacute;n de la desigualdad o de sus bases estructurales m&aacute;s profundas, pero s&iacute; propici&oacute; su reducci&oacute;n y elev&oacute; a la pobreza al rango de tema fundamental del debate pol&iacute;tico. La distancia entre ricos y pobres disminuy&oacute; en muchos pa&iacute;ses hoy llamados desarrollados, gracias a la acci&oacute;n colectiva y a las pol&iacute;ticas sociales de los gobiernos electos democr&aacute;ticamente. El que esto no ocurra ahora en nuestros pa&iacute;ses, el que incluso ocurra lo contrario y la democracia sirva de pantalla para una exacerbaci&oacute;n de la inequidad, es sobre todo una novedad hist&oacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reaparici&oacute;n o la ampliaci&oacute;n de la pobreza de masas y la agudizaci&oacute;n de la desigualdad coinciden hoy con el arribo o la recuperaci&oacute;n de la democracia, lo que puede constituir una paradoja de corte hist&oacute;rico. Sea o no as&iacute;, lo que parece cada d&iacute;a m&aacute;s claro es que conforma una combinaci&oacute;n inestable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata, m&aacute;s bien, de una situaci&oacute;n precaria que se agrava con la falta de crecimiento econ&oacute;mico y el cambio demogr&aacute;fico hacia la madurez de nuestras sociedades. Esta precariedad, conspira a su vez contra la estabilidad econ&oacute;mica y financiera que se considera una condici&oacute;n para insertarse en la globalizaci&oacute;n de modo productivo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso en condiciones un tanto distintas a las actuales, por ejemplo con un mayor crecimiento econ&oacute;mico que trajera consigo una reducci&oacute;n gradual de la pobreza, la estabilidad pol&iacute;tica no est&aacute; asegurada. Los pobres, ahora en mejores condiciones gracias al crecimiento, pueden empezara comparar su situaci&oacute;n no con la que ellos mismos sufr&iacute;an antes sino con la que gozan los de arriba y reclamar a la democracia otros resultados. Si no a la democracia en abstracto s&iacute; a los gobiernos que emanan de ella. Este reclamo, que es sobre todo una exigencia de equidad y no s&oacute;lo de compensaci&oacute;n social, no es extra&ntilde;o a la historia de las democracias y m&aacute;s bien puede intensificarse en condiciones de mayor transparencia y apertura pol&iacute;ticas y de una amplia comunicaci&oacute;n global.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tarde o temprano, estos descontentos repercutir&aacute;n en el orden pol&iacute;tico&#45;estatal o, simult&aacute;neamente, en los equilibrios macroecon&oacute;micos que se presentan como satisfactores simb&oacute;licos o como condici&oacute;n para el bienestar y la estabilidad democr&aacute;tica. En esta perspectiva, todo parece llevar a un callej&oacute;n sin salida en el que todos pierdan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el mercado "no cumple" sus promesas de crecimiento y sin embargo nadie quiere volver al pasado autoritario, &iquest;c&oacute;mo romper la trampa de la abstenci&oacute;n intervencionista en materia de pol&iacute;tica de desarrollo? &iquest;C&oacute;mo dejar atr&aacute;s esta aparente suma cero entre democracia y estabilidad macroecon&oacute;mica, por un lado, y reclamo social y necesidad de crecimiento por otro?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta perspectiva, M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina deber&iacute;an empezar a explorar una salida "neocorporativa con democracia". Con esta f&oacute;rmula, se tratar&iacute;a de construir plataformas de cooperaci&oacute;n y solidaridad social que establecieran nuevas relaciones din&aacute;micas y auto reproductivas entre acumulaci&oacute;n y distribuci&oacute;n, que el viejo corporativ&iacute;smo autoritario auspiciaba y que se perdieron con el ajuste y el cambio estructural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta f&oacute;rmula, a su vez, nos remite a equilibrios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos siempre inestables y acosados por la tentaci&oacute;n de "saltarse" a los &oacute;rganos colegiados representativos propios de la democracia, so capa de la emergencia, ahora social, pero igual a como ocurri&oacute; con la era de los ajustes, so pretexto de la emergencia financiera e inflacionaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De otra parte, la democracia misma no deja de ser fuente de ilusiones. La principal reza as&iacute;: con el mercado libre o casi libre gracias a la apertura comercial, la privatizaci&oacute;n y la desregulaci&oacute;n persistente, se puede ahora trazar otra trayectoria de mercado "total": al mercado econ&oacute;mico se agregar&iacute;a el "cuasi" mercado de la democracia representativa, con legisladores liberados de los amarres partidistas y sometidos a los est&iacute;mulos del cabildeo y de la transparencia pol&iacute;tica e institucional. Se trata, en el fondo, de un panorama enga&ntilde;oso que puede ser autodestructivo. De volverse idea fuerza, esta ilusi&oacute;n en el mercado total impide a las sociedades y a sus estados hacerse cargo de la energ&iacute;a social e institucional que es preciso acumular para abordar las primeras hojas de la agenda del desarrollo social.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>De vuelta al Estado</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Globalizaci&oacute;n y democracia, as&iacute;, nos llevan de regreso a intentar una revaloraci&oacute;n del Estado en su sentido amplio, pero tambi&eacute;n a redefinir, adjetiv&aacute;ndola, a la pol&iacute;tica moderna. Democracia y mercado sin Estado, o Estado sin democracia y sobre el mercado, son extremos que soslayan la idea del Estado democr&aacute;tico como un ideal normativo: como una entidad capaz de interpretar el inter&eacute;s general de la sociedad y de traducirlo en normas y pol&iacute;ticas, es decir, capaz de ubicarse por encima de los intereses parciales, sectoriales o de grupo, y as&iacute; recuperar su autonom&iacute;a primordial como una condici&oacute;n para ser actual, a la altura de los nuevos tiempos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Am&eacute;rica Latina, en M&eacute;xico en particular, el Estado ha tendido a ir de un polo a otro, en la ret&oacute;rica pero tambi&eacute;n en las pol&iacute;ticas. Y es esta oscilaci&oacute;n lo que ha llevado a los Estados a volverse factores activos de inestabilidad econ&oacute;mica e improductividad pol&iacute;tica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ir m&aacute;s all&aacute; de estas polaridades, para construir una nueva s&iacute;ntesis del estado desarrollista con democracia, es el objetivo primario de la recuperaci&oacute;n del Estado de que aqu&iacute; se habla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un Estado "mas all&aacute;" del estado empresario; pero a la vez por encima de la noci&oacute;n, un tanto pueril pero no por ello menos perniciosa, de un Estado s&oacute;lo para la empresa y los empresarios. Estado en sentido amplio: no tanto en la ejecuci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social (la tasa de inter&eacute;s no se pone a votaci&oacute;n), sino en el proceso de formulaci&oacute;n de los objetivos de la pol&iacute;tica, del examen de la congruencia entre metas, objetivos e instrumentos y, desde luego, de la evaluaci&oacute;n peri&oacute;dica y sistem&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La f&oacute;rmula neo&#45;neocorporativa sugerida arriba, tiene que asumir y estar a la altura de la "restricci&oacute;n democr&aacute;tica": es en el Estado democr&aacute;tico donde se delibera, decide y ejecuta la pol&iacute;tica. Pero, a (a vez, para que pueda concretarse como realidad hist&oacute;rica y dejar atr&aacute;s su papel de mecanismo contingente o de emergencia, es preciso "colonizar" al Estado con figuras institucionales nuevas, mecanismos de mediaci&oacute;n de conflictos y redes de protecci&oacute;n social que den sustento a su reproducci&oacute;n a trav&eacute;s, precisamente, de mecanismos democr&aacute;ticos s&oacute;lidos: el acuerdo, el di&aacute;logo, la conversaci&oacute;n sistem&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pueden advertirse dos desaf&iacute;os que de entrada encara este estado redescubierto como ideal normativo:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1&nbsp;</b>La crisis de representatividad de los actores "cl&aacute;sicos" de todo pacto econ&oacute;mico&#45;social (c&aacute;maras empresariales, sindicatos).</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2</b>&nbsp;La explosi&oacute;n de la diversidad y la heterogeneidad social y laboral que produjeron las largas crisis y el cambio estructural.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos dos desaf&iacute;os, hay que examinarlos y encararlos en dos dimensiones mayores:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>a</b> La econom&iacute;a abierta en expansi&oacute;n, que por s&iacute; misma plantea o plantear&aacute; formas diversas de asociaci&oacute;n transnacional, as&iacute; como de construcci&oacute;n de espacios econ&oacute;micos metanacionales con implicaciones directas sobre la vieja y la nueva cuesti&oacute;n social: migraci&oacute;n, contratos y reglamentos, leyes no nacionales; organizaci&oacute;n laboral pos nacional; salud y seguridad social; educaci&oacute;n y formaci&oacute;n profesional, etc&eacute;tera, </font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>b</b> La, al parecer, irrefrenable fuerza centr&iacute;fuga que se resume en la descentralizaci&oacute;n o el federalismo. Estas fuerzas, al menos en el caso de M&eacute;xico, se despliegan en demandas por concesiones y en rebati&ntilde;as fiscales, pero ma&ntilde;ana tal vez se expresen en nuevas coaliciones pol&iacute;tico&#45;sociales no centralizables y rebeldes a definiciones &uacute;nicas del inter&eacute;s nacional.</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, pero no al &uacute;ltimo: a medida que pasa el tiempo y se desgastan los consensos "negativos" de la primera fase del ajuste y el cambio estructural, la pobreza y la desigualdad se convierten en el "coraz&oacute;n de las tinieblas" de la gran transformaci&oacute;n mexicana y latinoamericana, sobre todo si se toma en cuenta que el desarrollo deja de ser esquivo para volverse eslab&oacute;n perdido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La superaci&oacute;n de esta encrucijada es la prueba de &aacute;cido del neo&#45;neocorporativismo sugerido, al que hay que concebir sobre todo como una cadena central de los ejercicios permanentes de mediaci&oacute;n econ&oacute;mico&#45;social que lleva a cuestas el Estado democr&aacute;tico en formaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro que en esta narrativa, junto con las reformas econ&oacute;mica y pol&iacute;tica del estado emprendidas en el pasado y a&uacute;n no concluidas, una reforma social del estado reclama un lugar central en la agenda del desarrollo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La reforma social</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico tiene pendiente la realizaci&oacute;n de una reforma social. El punto de partida tiene que ser una reflexi&oacute;n cuidadosa sobre el hecho de que, junto con los aumentos en el gasto p&uacute;blico social y el avance institucional, la pobreza se mantuvo en grandes n&uacute;meros y creci&oacute; en t&eacute;rminos absolutos, la desigualdad se aferr&oacute; a la vida social y ambos fen&oacute;menos se alojan ominosamente en las ciudades, sin dejar del todo su lugar de origen en el mundo rural. Con todos los matices y mediaciones que deben hacerse, resulta imposible separar este panorama social de las reformas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas con las que el pa&iacute;s pag&oacute; su entrada al club de la globalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas condiciones, puede proponerse que esta tercera reforma, que buscar&iacute;a superar los estragos sociales que acompa&ntilde;aron la reforma econ&oacute;mica, as&iacute; como darle a la reforma pol&iacute;tica miras m&aacute;s amplias que las que la han caracterizado en los hechos sustantivos de las leyes de protecci&oacute;n social o la asignaci&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos, tiene que articularse con lo pol&iacute;tico m&aacute;s general, as&iacute; como con lo econ&oacute;mico en su m&aacute;s amplio sentido. Lo que est&aacute; en juego, es la textura misma de la sociedad emergente de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX, pero tambi&eacute;n la constituci&oacute;n de "sistemas de supervivencia" que sean congruentes con la presunci&oacute;n de modernidad y democracia que califica esa emergencia y justifica el cambio econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reforma social, no puede concebirse como una forma de vida pol&iacute;tica o institucional "paralela" a lo que se dice y decide en la democracia y se calcula, invierte, produce y se reparte en el mercado. Tiene, para adquirir credibilidad y vida propia, que incrustarse org&aacute;nicamente, mediante la pol&iacute;tica democr&aacute;tica y la construcci&oacute;n institucional, en la organizaci&oacute;n econ&oacute;mica y el discurso de la pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo mediante esta incrustaci&oacute;n en la econom&iacute;a pol&iacute;tica, ser&aacute; posible imaginar la erecci&oacute;n de un Estado de protecci&oacute;n y bienestar de nuevo tipo, que le de al desenvolvimiento econ&oacute;mico bases y redes sociales m&aacute;s eficaces que las actuales, en buena media heredadas del desarrollo anterior a la vez que minadas agudamente por la forma que adopt&oacute; la mudanza econ&oacute;mica hacia la globalizaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ret&oacute;rica democr&aacute;tica, sostenida en el aire de lo electoral y de lo "inmediato"&#45;representativo, tendr&aacute; a su vez que acomodar el reclamo de la reforma social en su discurso; es decir, verlo y proponerlo como una parte consustancial de la democracia moderna que se busca construir. S&oacute;lo as&iacute;, las inevitables tensiones entre equidad, democracia y crecimiento, adquirir&aacute;n una cierta "normalidad" pol&iacute;tica y social para superar la radical disonancia que hoy las caracteriza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reforma que falta tiene que ser parte de una ambiciosa operaci&oacute;n de econom&iacute;a pol&iacute;tica y no s&oacute;lo una obra de ingenier&iacute;a institucional o financiera, como las que se han llevado a cabo en los temas de las pensiones o la seguridad social en general. A pesar de sus logros innegables, lo mismo podr&iacute;a decirse de los diversos programas de superaci&oacute;n o combate a la pobreza emprendidos en su mayor&iacute;a bajo los criterios de precisi&oacute;n y focalizaci&oacute;n en objetivos y asignaci&oacute;n de recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo social, en este enfoque, tiene que dejar de ser el residuo de lo econ&oacute;mico o la referencia contingente del discurso pol&iacute;tico. Tiene que abrir paso a una mesa de tres patas como met&aacute;fora para e&#45;desarrollo futuro y dejar atr&aacute;s la dicotom&iacute;a que se tradicionalmente se considera como propia de lo moderno (la econom&iacute;a <i>versus</i> la pol&iacute;tica). En esta operaci&oacute;n conceptual y pol&iacute;tica, es donde se juega la suerte del equilibrio din&aacute;mico, que no se ha alcanzado, entre democracia y capitalismo abierto y global. Tambi&eacute;n se juegan el destino y el car&aacute;cter, el perfil y la calidad de vida, de una sociedad que no ha podido actualizar e implantar los mecanismos de correcci&oacute;n y defensa de su existencia colectiva. Lo que Karl Polanyi llamara el "doble movimiento" de la sociedad moderna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en esta perspectiva, que va m&aacute;s all&aacute; de los estragos del ajuste y de los primeros pasos de la mudanza estructural, que adquiere sentido el tema de las restricciones. &Eacute;stas se inscriben en el marco mayor del proceso de globalizaci&oacute;n, pero son fruto tambi&eacute;n de la morfolog&iacute;a estatal y sociol&oacute;gica heredada del desarrollo anterior. Para terminar, vayamos a un breve repaso de este cat&aacute;logo de limitaciones.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Una nota sobre las restricciones</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reconocer las restricciones debe ser el punto de partida para la elaboraci&oacute;n de una estrategia de reforma social que pueda plantearse nuevas pautas de comportamiento colectivo y avanzar hacia una nueva concepci&oacute;n del Estado y de lo p&uacute;blico. De modo inevitable, M&eacute;xico tendr&aacute; que vivir en el mundo inestable e incierto determinado por una globalizaci&oacute;n sin instituciones globales. Este es, sin duda, el gran faltante de la &eacute;poca, pero s&oacute;lo puede subsanarse si se dan las recuperaciones mencionadas en la acci&oacute;n colectiva y la concepci&oacute;n amplia del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ampliaci&oacute;n del n&uacute;mero de habitantes que vive debajo, o apenas por arriba de la llamada pobreza extrema, junto con la aguda concentraci&oacute;n del ingreso imperante, son dos de los m&aacute;s poderosos argumentos en favor de una pol&iacute;tica social de amplio y ambicioso espectro. Por su car&aacute;cter omnipresente en la vida social actual, ambos fen&oacute;menos se han vuelto testigos de cargo de que la organizaci&oacute;n econ&oacute;mica y social y la gesti&oacute;n estatal, no funcionan bien ni est&aacute;n a la altura de las necesidades centrales de la sociedad mexicana que emerge de una dura temporada de grandes cambios.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, ni la magnitud de la pobreza ni el reconocimiento que de ella se hace en disensos y estudios, han llevado a acciones p&uacute;blicas, de Estado, que asuman la centralidad pol&iacute;tica (y &eacute;tica) de las carencias que condensan la cuesti&oacute;n social contempor&aacute;nea. La necesidad y la voluntad de actuar, se topan una y otra vez con restricciones que es preciso reconocer, no para fomentar la resignaci&oacute;n sino para explorar caminos institucionales y pol&iacute;ticos que hagan de ese reconocimiento la fuente de nuevos conocimientos y dise&ntilde;os estrat&eacute;gicos, que abran posibilidades y potencialidades no exploradas o soslayadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las restricciones son muchas, y algunas provienen sobre todo del nuevo marco global que condiciona los m&aacute;rgenes para actuar en la econom&iacute;a, as&iacute; como sobre el complejo terreno de las relaciones sociales. De un modo telegr&aacute;fico se puede listar las siguientes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la vertiente econ&oacute;mico&#45;financiera de la globalizaci&oacute;n, hay que mencionar la competencia ampliada por mercados y capitales, la consiguiente p&eacute;rdida de m&aacute;rgenes de libertad del Estado para operar con d&eacute;ficit, las nuevas y dif&iacute;ciles modalidades del endeudamiento internacional, la creciente importancia del riesgo pol&iacute;tico en el financiamiento internacional de los pa&iacute;ses, etc&eacute;tera. La posibilidad de que los capitales "voten con los pies" se ha ampliado enormemente y el jaque cambiario a los Estados est&aacute; plenamente instalado en la nueva costumbre de la "alta" y la "baja" finanza mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda vertiente de la globalidad, una pol&iacute;tica social como la requerida tiene que contar con la doble emergencia de la ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica y de la Individualidad econ&oacute;mica. Ambas, tienden a desbocarse en un individualismo que es fuente de m&uacute;ltiples rechazos a toda acci&oacute;n p&uacute;blica, pero que a la vez estimula una diversificaci&oacute;n explosiva del reclamo social. As&iacute;, se critica y sataniza al Estado, la pol&iacute;tica y los pol&iacute;ticos, pero a la vez se exige m&aacute;s gasto p&uacute;blico, m&aacute;s apoyo estatal frente a la competencia, m&aacute;s compensaci&oacute;n ante el ajuste, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los sectores sociales que generalmente no forman parte de estas polaridades y conjeturas cotidianas de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica, son los que menos reclaman y m&aacute;s necesitan. De aqu&iacute; que la pobreza haya quedado fuera del centro de la agenda pol&iacute;tica. Se da por supuesto que "tiene que esperar" su turno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta problem&aacute;tica, aqu&iacute; apenas insinuada, surge una abrumadora dificultad para la gesti&oacute;n estatal de la existencia social. No se trata s&oacute;lo de las dificultades financieras conocidas, sino de los grandes problemas que entra&ntilde;a definir desde el gobierno o las instituciones p&uacute;blicas responsables las necesidades de la gente, que se pretende sean generalizables y permitan delinear pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de alcance colectivo o general. La lucha contra la pobreza, que busca superar carencias e insatisfacciones que se consideran elementales o b&aacute;sicas, tiene que lidiar ahora con una acelerada diversificaci&oacute;n de expectativas, gustos, opciones y experiencias que, por as&iacute; decirlo, impiden una normalizaci&oacute;n simplista de la calidad y la Intensidad de la necesidad que se considera no satisfecha. La conciencia de esta situaci&oacute;n embarga a los expertos, que intercambian experiencias y proyecciones con sus colegas del resto del mundo, pero se deja sentir con fuerza en las poblaciones pobres, cuyos lazos de comunicaci&oacute;n con el entorno son, a pesar de su pobreza, m&uacute;ltiples e intensos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La globalizaci&oacute;n es un proceso inconcluso, un mundo por abarcar y volver inteligible y gobernable. Pero de ella emanan ya determinaciones muy poderosas de la sensibilidad social y colectiva de grandes masas, en los espacios desarrollados y afluentes, pero tambi&eacute;n en los pa&iacute;ses en desarrollo. La tem&aacute;tica a que nos refiere esta dimensi&oacute;n simb&oacute;lica y cultural del proceso, rebasa los l&iacute;mites de esta comunicaci&oacute;n. Sin embargo, no sobra insistir en que tal vez sea en esta vertiente donde mayores complejidades puedan descubrirse para el dise&ntilde;o y la puesta en acto de una reforma y una pol&iacute;tica social como la sugerida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En adelante, se anotar&aacute;n algunas de las restricciones internas m&aacute;s notorias, advirtiendo que ese car&aacute;cter est&aacute; cada d&iacute;a m&aacute;s permeado por la impronta mundializadora dominante. Empero, de reconocerse como restricciones susceptibles de ser removidas por la acci&oacute;n p&uacute;blica, podr&iacute;an servir de palancas de fuerza para confrontar las restricciones que provienen de la globalidad y que suelen presentarse, en realidad sin mucho fundamento, como inamovibles. Esta dial&eacute;ctica, sin embargo, s&oacute;lo puede hoy ponerse en movimiento mediante las pol&iacute;ticas nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer t&eacute;rmino, es preciso reiterar la que se refiere a la insuficiencia de los recursos p&uacute;blicos. Los impuestos, su estructura y administraci&oacute;n, as&iacute; como la eficacia recaudadora en general, son del todo insuficientes para desplegar una pol&iacute;tica de real compensaci&oacute;n social, que adem&aacute;s busque afectar algunos de los n&uacute;cleos duros en que se basa la reproducci&oacute;n de la desigualdad y la pobreza. El "pacto fiscal" al que se convoca hoy, podr&iacute;a tener en este terreno de la compensaci&oacute;n y la reivindicaci&oacute;n social su soporte m&aacute;s vigoroso, pero no se ha logrado convencer de la conexi&oacute;n virtuosa que puede haber entre la superaci&oacute;n de la carencia social y el fisco que es necesario para llevarla a cabo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, est&aacute; la manera como tradicionalmente se ha entendido la asignaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico y su acentuada inflexibilidad para cumplir prop&oacute;sitos de compensaci&oacute;n y desarrollo sociales. El gasto no s&oacute;lo est&aacute; constre&ntilde;ido por las directrices macroecon&oacute;micas adoptadas ante el ajuste y la globalizaci&oacute;n (o impuestas por ellos), sino por la forma en que est&aacute; organizada la administraci&oacute;n p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se necesita ir muy lejos en el an&aacute;lisis presupuestal, para concluir que una buena parte de lo que se gasta en los renglones sociales se diluye en sueldos y salarios que, a su vez, sustentan la prestaci&oacute;n de unos servicios que no van, por necesidad, a los m&aacute;s pobres. Aqu&iacute;, temas como el del trabajo p&uacute;blico y su organizaci&oacute;n, el papel de los sindicatos estatales, el lugar del conocimiento experto y especializado y el de la participaci&oacute;n social correspondiente, adquieren particular relevancia: lo que est&aacute; en juego es desde luego la eficiencia del gasto, pero tambi&eacute;n su eficacia para acometer los objetivos prioritarios de combate a la pobreza extrema y de avanzar por los caminos de la equidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resto del gasto p&uacute;blico, en especial el destinado a la infraestructura, no tiene pr&aacute;cticamente nunca entre sus criterios de asignaci&oacute;n a la cuesti&oacute;n social. Los objetivos son demasiado generales y las demandas sociales que influyen en las decisiones gubernamentales tienden a provenir de otros sectores y regiones, no de aquellos donde campean la carencia y la desigualdad. Con la descentralizaci&oacute;n o federalizaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico, estas disonancias tender&aacute;n a acentuarse, porque en el nivel local la "voz" de los pobres no es necesariamente la m&aacute;s potente o la m&aacute;s escuchada, aunque est&eacute; m&aacute;s cerca de quienes deciden cotidianamente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta puede ser una de las grandes paradojas de la descentralizaci&oacute;n, si no se le ve al mismo tiempo como una descentralizaci&oacute;n social, de los servicios y las erogaciones del Estado hacia las comunidades espec&iacute;ficas. Esto, como es claro, dificulta la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica "normal" de la democracia representativa, en la que se basa la propia descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica y fiscal hasta la fecha.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo cualquier supuesto, lo cierto es que la reforma pol&iacute;tica del Estado no puede declararse concluida sin un pacto fiscal de envergadura que involucre, desde el principio, los impuestos y el gasto. Sobre los primeros, hay que insistir en que nunca se avanz&oacute; lo indispensable en las contribuciones directas y a la propiedad y que, tal vez por eso, no logre legitimidad suficiente el querer dejar atr&aacute;s el tema para centrar los esfuerzos en el impuesto al valor agregado y otras contribuciones indirectas. De seguir por esta senda, que abandona o relega tareas pendientes o inconclusas, la cuesti&oacute;n fiscal no puede sino redundar en un agravamiento del conjunto de la cuesti&oacute;n social, al tener que cargar desproporcionadamente el financiamiento p&uacute;blico sobre los alimentos y las medicinas de los pobres los peor nutridos y los m&aacute;s proclives a la enfermedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que toca al gasto, es indispensable una revisi&oacute;n completa de la pauta vigente para formular los proyectos y decidir sobre los montos a ser asignados. Tambi&eacute;n en lo tocante a la administraci&oacute;n de los proyectos y a su misma concepci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la equidad y la superaci&oacute;n de la pobreza van a ser prioritarias, su jerarqu&iacute;a debe plasmarse en la distribuci&oacute;n presupuestaria, buscando combinaciones eficientes entre el gasto de emergencia, vinculado a la compensaci&oacute;n y el alivio de la pobreza extrema, y el gasto destinado a formar capacidades y libertades, como ha propuesto A. Sen. Este enfoque supone ir m&aacute;s all&aacute; de los conceptos de capital humano en boga, en especial en lo tocante a las categor&iacute;as temporales y sociales que se usen para asignar los recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparte de evitar en lo posible la agudizaci&oacute;n de los conflictos entre los pobres, y entre estos y los servidores p&uacute;blicos directamente relacionados con la producci&oacute;n de bienes y servicios pertinentes, el gasto social debe "blindarse" respecto de la coyuntura, mediante presupuestos plurianuales y, quiz&aacute;s sobre todo, a trav&eacute;s de la redefinici&oacute;n de conceptos, haciendo "no programables" (es decir, no reducibles con cargo a la contingencia), gastos en renglones que se consideren fundamentales para defender a los pobres y para garantizar una continuidad real en la formaci&oacute;n de sus capacidades esenciales. La demograf&iacute;a se&ntilde;ala todav&iacute;a con &eacute;nfasis a las mujeres y los ni&ntilde;os como el objeto mayor de la reasignaci&oacute;n; sin embargo, la reproducci&oacute;n intergeneracional de la pobreza s&oacute;lo podr&aacute; diluirse en la medida en que se incorpore a las cohortes, crecientemente mayoritarias, de adultos j&oacute;venes a ese esquema de prioridades. Como puede imaginarse, en este aspecto la descentralizaci&oacute;n en los niveles de gobierno debe complementarse con la descentralizaci&oacute;n social&#45;comunitaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica para&#45;la&#45;reforma social, debe tener en el presupuesto p&uacute;blico un espacio privilegiado para dirimir opciones y forjar acuerdos sociales y econ&oacute;micos de amplio espectro. En este sentido, el presupuesto debe convertirse en un veh&iacute;culo ambicioso para la concertaci&oacute;n pol&iacute;tica y la asignaci&oacute;n de recursos con horizontes de mediano y largo plazo, donde queden consignados los compromisos de la sociedad con la construcci&oacute;n y redefinici&oacute;n de su futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el presupuesto se da cuenta del acuerdo pol&iacute;tico al que las sociedades han podido llegar en un momento dado, as&iacute; como de las prioridades que se adoptan para enfrentar una cuesti&oacute;n social que al agudizarse puede poner en el banquillo a la democracia misma. De aqu&iacute; la urgencia de regresarle al presupuesto de egresos su "dignidad cl&aacute;sica", esta vez desde el mirador del desarrollo social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, pero no al &uacute;ltimo. Tanto desde el punto de vista de la pol&iacute;tica social, como desde el de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica para el desarrollo, se otorga hoy una insistente centralidad a la educaci&oacute;n, que busca concretarse en el presupuesto. Transformaci&oacute;n productiva, equidad, ciudadan&iacute;a y democracia, implican enormes dosis de educaci&oacute;n a todo lo largo de la escala vital y, desde luego, grandes modificaciones en la forma como la educaci&oacute;n se entiende, produce y transmite.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, es preciso que se asuma con claridad el punto de partida para este esfuerzo por la educaci&oacute;n al que se convoca en todas partes. La educaci&oacute;n aparece hoy segmentada dentro de la esfera p&uacute;blica y entre &eacute;sta y la privada, a la vez que determinada por una segmentaci&oacute;n social que acorrala los proyectos educativos y los lleva a reproducir la segmentaci&oacute;n original. M&aacute;s que panacea, la educaci&oacute;n forma parte del reto de la equidad y la pobreza de masas que enfrenta la regi&oacute;n. Por eso es que, hasta ahora, el gasto educativo no tiene contraparte efectiva en la distribuci&oacute;n del ingreso ni en los niveles de vida mayoritarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer t&eacute;rmino, hay que registrar la discontinuidad que campea en el universo de la pobreza. En el medio rural, esta discontinuidad desemboca en una profunda desarticulaci&oacute;n que reproduce situaciones de marginalidad y dualismo extremos, mientras emerge una nueva ruralidad con una cauda de desaf&iacute;os en buena medida apenas reconocidos por las pol&iacute;ticas sociales. En cualquier circunstancia, de cara a recursos escasos y segmentados en su asignaci&oacute;n, tiende a agudizarse el reclamo colectivo corporativo o sectorial, en ocasiones tambi&eacute;n regionalizado, donde los que suelen perder son los m&aacute;s afectados por la pobreza extrema, que son tambi&eacute;n los menos organizados y carentes de voz p&uacute;blica. El conflicto entre los pobres, que al parecer ha resultado end&eacute;mico en muchos de los programas antipobreza a nivel internacional, debe entenderse tambi&eacute;n como una confrontaci&oacute;n inter&#45;construida que involucra a importantes sectores del servicio p&uacute;blico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay siempre un componente productivo que impone cotos a la acci&oacute;n p&uacute;blica contra la pobreza y la desigualdad. En nuestro caso, este componente se desdobla en dos vertientes. De una parte, est&aacute; el lento crecimiento, o de plano el estancamiento, de la mayor&iacute;a de las empresas que no se han podido enganchar a la apertura externa o que fueron severamente afectadas por la forma en que esta apertura tuvo lugar. En estas franjas se vive un retraimiento claro del empleo, que se agrava por la situaci&oacute;n salarial y la debilidad extrema de los sindicatos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De otra parte, se tiene el perfil b&aacute;sico del cambio estructural realizado para hacer a la econom&iacute;a m&aacute;s competitiva y eficiente. Hasta hoy, lo que parece haber predominado es la adopci&oacute;n de t&eacute;cnicas contrarias al uso extensivo del trabajo y, en la coyuntura actual, formas defensivas, contra el empleo, de incremento de la productividad. El hecho es que el auge exportador no ha implicado una extensi&oacute;n consistente del empleo, y tampoco un mejor empleo, salvo para n&uacute;cleos reducidos que acent&uacute;an la concentraci&oacute;n de los beneficios del cambio econ&oacute;mico general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Revisar la pauta de gasto y financiamiento del Estado, as&iacute; como los t&eacute;rminos de referencia del desarrollo industrial que se busca mediante la liberalizaci&oacute;n e internacionalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y comercial, se presentan as&iacute; como tareas principales y obligadas cuando se pretende asumir como misi&oacute;n nacional la superaci&oacute;n de la pobreza masiva y extrema y la construcci&oacute;n de la equidad social. Nada de esto es imposible, salvo que la globalizaci&oacute;n y el cambio estructural sean vistos no como un conjunto de restricciones que inspiren una estrategia, sino como la base fatal de un argumento para la rendici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico puede plantearse de manera realista la superaci&oacute;n productiva y racional, no voluntarista, de restricciones como las enunciadas. En particular, no puede renunciar al objetivo de aumentar m&aacute;s y pronto las transferencias de recursos p&uacute;blicos hacia los grupos m&aacute;s pobres, por la v&iacute;a fiscal cl&aacute;sica y a trav&eacute;s de otros mecanismos de solidaridad. El gasto p&uacute;blico compensatorio, tan deturpado en estos tiempos, no s&oacute;lo es imprescindible ante la contingencia y el ciclo, sino fundamental para darle a la cohesi&oacute;n social tan vulnerada visos m&iacute;nimos de realismo y credibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco puede abandonarse el prop&oacute;sito hist&oacute;rico de modificar la distribuci&oacute;n de los frutos del crecimiento, mediante la acci&oacute;n e intervenci&oacute;n de un Estado fiscalmente s&oacute;lido y, desde luego, gracias a una econom&iacute;a cada vez m&aacute;s robusta que no tenga que crecer gracias a una productividad basada en salarios miserables y empleo escaso y precario. La acci&oacute;n colectiva, por su parte, se ha visto aletargada por los recesos y las oscilaciones pronunciados de estos a&ntilde;os, o de plano contenida so pretexto de impulsar o sostener la competitividad en los sectores exportadores m&aacute;s vulnerables a la competencia exterior. La acumulaci&oacute;n de los frutos, como se dijo, redund&oacute; en una mayor concentraci&oacute;n que no se ha visto compensada por mejores niveles de vida en la base de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La capacidad institucional de intermediaci&oacute;n del conflicto social, m&aacute;s o menos corporativa y estatalista en la &eacute;poca del crecimiento industrial protegido, qued&oacute; en el limbo en estos a&ntilde;os de cambio. Parece haber quedado suspendida entre la esperanza de un crecimiento mayor y los complejos y veleidosos mecanismos de representaci&oacute;n de intereses de la democracia. La esperanza no se concreta y, en buena medida por eso, los mecanismos democr&aacute;ticos encaran ya desgastes "precoces" que no tienen correspondencia con el nivel de ingreso o de bienestar logrado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s bien, esta dial&eacute;ctica es portadora de m&aacute;s presiones sobre una cohesi&oacute;n social y nacional ya de por s&iacute; debilitada por el cambio econ&oacute;mico. La significaci&oacute;n que en este laberinto tiene la pol&iacute;tica no tiene por qu&eacute; exagerarse. Sin una pol&iacute;tica inspirada por la meta de construir acuerdos fundamentales que tengan como eje la cuesti&oacute;n social, el laberinto s&oacute;lo puede ser el de una mayor soledad para M&eacute;xico, en los tiempos de la globalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que aparece hoy como un bloqueo mayor, m&aacute;s que como una restricci&oacute;n estimuladora de nuevas Iniciativas pol&iacute;ticas, es una conducta visible y agresiva de los grupos dirigentes y dominantes de afirmaci&oacute;n y exclusi&oacute;n social, que parad&oacute;jicamente se despliega en reiterados reflejos de defensa pol&iacute;tica y huida econ&oacute;mica. Hasta ahora, esta conducta y estos reflejos se han transmitido sin gran dificultad a buena parte de las franjas intermedias de la sociedad, gracias a una sensibilidad colectiva aletargada por el estancamiento y angustiada por la repetici&oacute;n de traumas y tragedias del desarrollo. Es en esta conducta, que parafraseando a Galbraith se ha vuelto una bizarra "cultura" de la satisfacci&oacute;n y de los satisfechos, donde radica la principal contaminaci&oacute;n del ambiente estatal y nacional mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volcadas al exterior y hacia un futuro cosmopolita vago pero que se concibe como excluyente, las elite mexicanas se han desprendido de la obligada, aunque casi siempre precaria, conciencia de interdependencia social interna, a la vez que se ha agudizado su sensaci&oacute;n de depender cada vez m&aacute;s de sus relaciones de grupo y clase con el exterior. Cuando esto no se concreta en una aceptaci&oacute;n o unas asociaciones efectivas, como sucede en la mayor parte de los casos, no se renuncia a la opci&oacute;n for&aacute;nea, sino que se la convierte en una sistem&aacute;tica, a veces fren&eacute;tica, adquisici&oacute;n de activos, financieros y de otra &iacute;ndole.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, la "culpa" por la pobreza o la desigualdad se ha difuminado en la nueva sociedad de ciudadanos "individualizados", o encontrado en el Estado desarrollista o en el modelo de desarrollo anterior a los principales villanos. No hay un sentido de la responsabilidad de grupo, que pudiera dar lugar a reacciones solidarias elementales, mucho menos a admitir la necesidad de coaliciones democr&aacute;ticas que reconozcan la centralidad del tema social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como, adem&aacute;s, el nuevo modelo apunta hacia tipos de Estado instrumentales o administrativos, despojados de capacidades sustanciales de intervenci&oacute;n redistributiva, hacia adelante la responsabilidad p&uacute;blica se diluye o queda en las manos de una sociedad civil imprecisa y desarticulada. Junto con esto, los instrumentos y mecanismos p&uacute;blicos, estatales y no estatales, nunca parecen suficientes o eficientes para acometer cruzadas vigorosas y de largo plazo para superar la pobreza y pallar la desigualdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La democracia representativa, por su parte, puede reforzar, sin quererlo, estos resultados que muchos prefieren presentar como "sist&eacute;micos". De entrada, el Congreso de la Uni&oacute;n y cada d&iacute;a m&aacute;s los congresos locales, presionados por los intereses dominantes o sujetos a la exigencia de disciplina de las agencias multilaterales, dan lugar a esquemas presupu&eacute;stales que obligan a racionar primero lo destinado a la cuesti&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al aceptar como dados los m&uacute;ltiples requisitos de asignaci&oacute;n que trae consigo la estabilizaci&oacute;n macroecon&oacute;mica permanente o la Inminencia de un relanzamiento del desarrollo, con sus naturales demandas de infraestructura y otros gastos no directamente vinculados con la carencia colectiva, los congresos consagran y hasta "legitiman" una distribuci&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos que siempre o casi siempre desemboca en posposiciones sin fecha de t&eacute;rmino de proyectos trascendentes de desarrollo social. Se configura as&iacute;, desde la democracia, una situaci&oacute;n que potencialmente la niega, al coadyuvar a la reproducci&oacute;n de los desiguales que la pol&iacute;tica pretende igualar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para enfrentar este bloqueo enmara&ntilde;ado, es preciso pensar a la pol&iacute;tica social como una empresa civilizatoria que abarque al conjunto de la sociedad y haga expl&iacute;citas las implicaciones socialmente nocivas de las actuales mentalidades dominantes. Nada asegura hoy que esto ocurrir&aacute; gracias a la emergencia s&uacute;bita de otro "consenso" negativo, como el que facilit&oacute; los primeros pasos del cambio estructural para la globalizaci&oacute;n. Pero la conversaci&oacute;n entre econom&iacute;a y pol&iacute;tica, entendidas como mercado y democracia, no puede enfilarse por la senda de una modernidad robusta y consistente en presencia de una despolitizaci&oacute;n intencionada y sistem&aacute;tica de la circunstancia social que las rodea.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Un ap&eacute;ndice memorioso y vern&aacute;culo</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ilustrar estas notas, vale la pena traer a cuento la experiencia mexicana del cardernismo. En esa &eacute;poca (los a&ntilde;os treinta del siglo pasado) pudo encauzarse un cambio social que parec&iacute;a sin control y que no hab&iacute;a abandonado del todo su impronta b&eacute;lica. Este encauzamiento del cambio social permiti&oacute; a su vez erigir una plataforma de consolidaci&oacute;n estatal llevada a cabo por una coalici&oacute;n social y un grupo gobernante que se pusieron al frente de la movilizaci&oacute;n colectiva desatada por la crisis y buscaron inducir, contradictoriamente sin duda, el concurso de las m&aacute;s diferentes fuerzas sociales en un rumbo nuevo de expansi&oacute;n y desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este nuevo curso se materializ&oacute; en la era del crecimiento alto y sostenido con estabilidad de mediados de los a&ntilde;os cincuenta a los setenta. Sin los mecanismos de mediaci&oacute;n del conflicto y de compensaci&oacute;n social que se empezaron a crear en aquella experiencia, hubiera resultado pr&aacute;cticamente imposible mantener la ecuaci&oacute;n exitosa de crecimiento r&aacute;pido con estabilidad pol&iacute;tica que M&eacute;xico puso en pr&aacute;ctica hasta propiamente el fin del siglo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es que hubiese en los treinta un dise&ntilde;o o un plan maestro para llevar a M&eacute;xico a lo que se llam&oacute; el "desarrollo estabilizador". Sin embargo, sin las transformaciones ocurridas en aquel per&iacute;odo, dif&iacute;cilmente podr&iacute;a explicarse la relativa suavidad pol&iacute;tica y la todav&iacute;a m&aacute;s relativa estabilidad social con que M&eacute;xico transit&oacute; en menos de 20 a&ntilde;os de una econom&iacute;a primaria y una sociedad rural a una econom&iacute;a dominada por el crecimiento industrial y a una sociedad cada vez m&aacute;s urbana. En medio de estas mutaciones, la desigualdad se mantuvo como matriz central de la organizaci&oacute;n social pero no dio lugar a irrupciones significativas en contra del orden pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estrategia de inversiones y de acumulaci&oacute;n de capital en general, puesta en pr&aacute;ctica en ese per&iacute;odo, suelen ser usadas para explicar las enormes fallas de estructura y, luego, de din&aacute;mica que acompa&ntilde;aron a esta transformaci&oacute;n. Y no hay duda de que el camino se fue estrechando al paso del tiempo debido a ellas. Sin embargo, lo que aqu&iacute; quiere resaltarse es que fue en la pol&iacute;tica, condensada en el Estado, donde pudieran encontrarse algunas de las claves maestras del tr&aacute;nsito no destructivo hacia nuevas y duraderas formas sociales y econ&oacute;micas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas combinaciones tuvieron en su base una afortunada mezcla de prop&oacute;sitos y visiones de mediano y largo plazos con mecanismos de mediaci&oacute;n de conflictos y compensaci&oacute;n social que, en el marco autoritario heredado de la Revoluci&oacute;n Mexicana, le dieron ritmo y rumbo al desarrollo nacional. Una estrategia nacional de inversiones articulada por el proteccionismo comercial y el apoyo estatal sostenido a la acumulaci&oacute;n de capital privado, junto con un paquete institucional no un&iacute;versalizante pero siempre atenta a los reclamos de inclusi&oacute;n social, constituyeron los cimientos de los largos a&ntilde;os de expansi&oacute;n que alcanzaron su cl&iacute;max en el Desarrollo Estabilizador.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue esta "acumulaci&oacute;n social&#45;hist&oacute;rica", la que al final de cuentas le dio un sustento material e institucional a la otra gran transformaci&oacute;n que M&eacute;xico ha vivido en las d&eacute;cadas recientes: la que lo llev&oacute; a configurar aceleradamente una econom&iacute;a abierta y descentralizada, de mercado, y, aunque a paso m&aacute;s lento, un sistema pol&iacute;tico plural y democr&aacute;tico.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al dejarse de lado la importancia de la combinatoria descrita, porque se asumi&oacute; desde el Estado y las c&uacute;pulas de la sociedad, en buena medida "por adelantado", que el desgaste de dicha f&oacute;rmula era inevitable e inminente o bien por una creencia unidimensional en el mercado o por una resignaci&oacute;n fatalista ante una globalizaci&oacute;n mal entendida el pa&iacute;s perdi&oacute; las coordenadas b&aacute;sicas para realizar una oportuna redefinici&oacute;n positiva del Estado, que lo adecuara a los nuevos tiempos y movimientos en gran medida introducidos por el propio Estado.</font>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso, lo que est&aacute; en la orden del d&iacute;a es la actualizaci&oacute;n del Estado, conforme a los reclamos del nuevo orden pol&iacute;tico democr&aacute;tico, pero sobre todo para asimilar las exigencias de un nuevo curso de crecimiento econ&oacute;mico y mejora social que demanda no de menos sino de m&aacute;s Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede parecer una m&aacute;s de las iron&iacute;as que acompa&ntilde;an nuestra historia, pero despu&eacute;s del momento neoliberal que se implant&oacute; gracias al uso extensivo y abusivo del Estado autoritario, hasta su desgaste final con el ascenso de la democracia a trav&eacute;s de la alternancia, al pa&iacute;s le urge una nueva ronda de "invenci&oacute;n" estatal e innovaci&oacute;n institucional que no puede provenir s&oacute;lo del juego democr&aacute;tico electoral. No al menos en el tiempo y con la densidad y calidad que se requieren.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el Estado desgastado y acosado por las demandas que emanan del cambio estructural y de su inconclusi&oacute;n en una senda de crecimiento sostenido, tendr&aacute; que venir una iniciativa que despeje una ecuaci&oacute;n que ha llevado a M&eacute;xico al estancamiento m&aacute;s ominoso de su historia moderna. Es en esta tesitura que las vinculaciones entre el Estado y la sociedad civil en clave y c&oacute;digo democr&aacute;ticos, podr&aacute;n probar su eficiencia hist&oacute;rica y pol&iacute;tica. Pero esto es todav&iacute;a, por desgracia, parte de la agenda futura. </font></p>        	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Balaam, David N. y Michael Veseth (eds), <i>Introduction to International Political Economy,</i> Prentice&#45;Hall, 2001, pp. 346&#45;367.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954121&pid=S1665-952X200400010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco Mundial, <i>Informe Sobre el Desarrollo Mundial: El Estado en un Mundo en Transformaci&oacute;n,</i> 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954123&pid=S1665-952X200400010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cable, Vincent, "The Diminished Nation&#45;State: A Study in the loss of Economic Power." <i>Daedalus</i> 124. 1995, pp. 23&#45;53.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954125&pid=S1665-952X200400010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dan, Robert, "The shifting boundaries of democratic governments", <i>Social Research 66</i> num. 3, oto&ntilde;o de 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954127&pid=S1665-952X200400010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dworkin, Ronald, "Terror and Attack on Civil Liberties", <i>The New York Review of Books,</i> vol. L, num. 17. 6 de noviembre de 2003, pp. 37&#45;41.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954129&pid=S1665-952X200400010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Friedman, Steven, "Democracy, Inequality and the Reconstruction of Politics", en Joseph S. Tulchin (ed.). <i>Democratic Governance and Social Inquality,</i> Lyne Rienner Publishers, Boulder, Colorado, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954131&pid=S1665-952X200400010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gray, John, <i>False Dawn.</i> The Free Press. Nueva York, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954133&pid=S1665-952X200400010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Higgott, Richard, "Contested Globalisation: The changing context and normative challenges", <i>Review of International Studies</i> 26, 2000. pp. 131&#45;153.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954135&pid=S1665-952X200400010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hobsbawn. Eric, Entrevista sobre el siglo XXI (al cuidado de Antonio Polito). critica. Barcelona, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954137&pid=S1665-952X200400010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez&#45;Vazquez, Pablo Eduardo, Globalisation and the Evolution of the Latin American States: The Mexican Case. University of Warwick, tesis, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954139&pid=S1665-952X200400010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Phillips. Nicola "Globalisation and the 'Paradox of Slate Power': Perspectives from Latin America." <i>Centre for the Study of Globalisation and Regionalism, working paper</i> 16 (1996), pp. 1&#45;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954141&pid=S1665-952X200400010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodrik Dani, <i>Has</i> <i>Globalization Gone to Far?</i> Institute for International Economics, Washington D.C, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954143&pid=S1665-952X200400010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Salazar Luis. "Pol&iacute;tica y democracia en M&eacute;xico" <i>Configuraciones</i> #12&#45;13. M&eacute;xico D.F, abril&#45;septiembre 2003, pp. 5&#45;17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954145&pid=S1665-952X200400010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schmidt, Vivien A. "The New World Order, Incorporated: The rise of Business and the Decline of the Nation&#45;State." <i>Daedalus</i> 124, (1995), pp. 79&#45;96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954147&pid=S1665-952X200400010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scholte, Jan Aart, <i>Globalization a critical introduction.</i> London: Macmillan Press, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954149&pid=S1665-952X200400010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scholte, Jan Art. "The Globalization of World Politics." In John Baylis, and Steve Smith, eds. <i>The</i> <i>Globalization of World Politics an Introduction to International Relations,</i> pp. 13&#45;30, Oxford: Oxford University Press. 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954151&pid=S1665-952X200400010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Strange, Susan. "The defective State'' In Richard Higgott and Anthony Payne, eds. <i>The</i> New <i>Political Economy of Globalisation,</i> pp. 268&#45;287, United Kingdom: Edward Elgar Publishing Limited. 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954153&pid=S1665-952X200400010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weiss, Linda. The myth of the Powerless State Governing the Economy in a Global Era. Oxford: Polity Press, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2954155&pid=S1665-952X200400010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Rolando Cordera.</b> Licenciado en Econom&iacute;a por la Escuela Nacional de Econom&iacute;a de la UNAM con estudios de posgrado en la London School of Economics. Es catedr&aacute;tico universitario y ha sido periodista y legislador. En 1998 recibi&oacute; el Premio Universidad Nacional en Investigaci&oacute;n en el &aacute;rea de Ciencias Econ&oacute;mico&#45;Administrativas. Es miembro del Consejo Editorial y de la mesa editorial de la revista <i>Nexos,</i> y durante diez a&ntilde;os fue director y conductor del programa de televisi&oacute;n <i>Nexos.</i> Es consejero de la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos del Distrito Federal; miembro del Instituto de Estudios para la Transici&oacute;n Democr&aacute;tica, de la Academia Mexicana de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica y del Consejo Consultivo de la Fundaci&oacute;n UNAM, y presidente de la Fundaci&oacute;n Pereyra. Es autor de libros como <i>Cr&oacute;nicas de la adversidad,</i> y Las <i>decisiones del poder,</i> coautor, con Carlos Tello, de <i>La disputa por la naci&oacute;n</i>; coordinador y coautor de <i>Desarrollo y crisis de la econom&iacute;a mexicana; La desigualdad en M&eacute;xico; El reclamo democr&aacute;tico,</i> y compilador de <i>1995: la econom&iacute;a mexicana en peligro.</i> Tambi&eacute;n es autor de innumerables art&iacute;culos y ensayos y ha participado en diversos foros, seminarios y encuentros de intelectuales de M&eacute;xico y el extranjero. En la actualidad es miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM y forma parte del Comit&eacute; Editorial de ECONOM&Iacute;Aunam.</font></p>          ]]></body><back>
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