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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Nota cr&iacute;tica</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ciudadanos extranjeros</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Foreign Citizens</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ana Paula Penchaszadeh</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Buenos Aires</i>. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:anapenchas@gmail.com">anapenchas@gmail.com</a>.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>I</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lampedusa es un espejo. Un espejo del horror que acontece en las puertas de la democracia, en sus fronteras. Tal vez hoy, m&aacute;s que nunca, es claro que el proceso de democratizaci&oacute;n, como proceso hist&oacute;rico abierto a la irrupci&oacute;n del otro (de aquel y aquella que a&uacute;n no forman parte de la cuenta de las partes de la comunidad pol&iacute;tica, como dir&iacute;a Jacques Ranci&egrave;re), necesariamente tiene que poder avanzar sobre las fronteras. &#191;Qu&eacute; relaci&oacute;n hay entre las muertes en las costas de Europa y la necesidad de extender los derechos pol&iacute;ticos de los extranjeros? A primera vista, ninguna. Pero analicemos con mayor detenimiento el asunto que aqu&iacute; nos convoca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros textos he insistido en la importancia de dirigir la mirada hacia las matrices sacrificiales que definen la pertenencia en las democracias actuales (Penchaszadeh, 2012). He intentado mostrar que la ausencia de un fundamento &uacute;ltimo para dar coherencia al orden social guarda una &iacute;ntima afinidad con la construcci&oacute;n de ciertas figuras, en especial la de los extranjeros, como chivos expiatorios. &Eacute;ste, efectivamente, representa un l&iacute;mite para la democracia. No importa cu&aacute;n consolidada est&eacute;, basta que surja cualquier problema para que la culpa se dirija r&aacute;pidamente hacia los extranjeros, volvi&eacute;ndose causa necesaria y &uacute;nica de todos los males que aquejan a la sociedad (el desempleo, la violencia, la delincuencia, el narcotr&aacute;fico, la trata de personas, la saturaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos, el problema habitacional, la inseguridad, etc&eacute;tera). En este sentido, &#191;qu&eacute; se puede hacer? &#191;Es la hostilidad hacia los extranjeros el destino de toda democracia?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, habr&iacute;a que aceptar esta simple evidencia: "No hay hospitalidad sin hostilidad", de ah&iacute; que Jacques Derrida (2000) prefiera hablar de <i>hostipitalidad</i>. En segundo lugar, a la aceptaci&oacute;n de esta evidencia debe seguirle un compromiso activo para trabajar en su ruina o desactivaci&oacute;n, pero &#191;c&oacute;mo? He aqu&iacute; una propuesta, peque&ntilde;a e insignificante, pero interesante por los procesos de subjetivaci&oacute;n que supone: extender los derechos pol&iacute;ticos de los extranjeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lampedusa y los debates sobre la extensi&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos. Ulises en el centro de la escena, el viajero m&iacute;tico de la Odisea por su car&aacute;cter "ejemplar" nos puede dar una pista. En Espa&ntilde;a, el doctor Joseba Ach&oacute;tegui (2009) defini&oacute; y puso nombre al estr&eacute;s cr&oacute;nico y m&uacute;ltiple que sufren los migrantes a la hora de instalarse en un nuevo pa&iacute;s: el s&iacute;ndrome de Ulises.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta ser&iacute;a una primera cara de Ulises. Pero habr&iacute;a otra posible, una cara que nos permitir&iacute;a unir a Lampedusa con los debates sobre la extensi&oacute;n del derecho al voto de los extranjeros: se trata de Ulises frente al canto de las sirenas. De una medicalizaci&oacute;n del migrante, de sus padecimientos sin fin, del arcano sacrificial que &eacute;ste habilita y permite pensar, de su v&iacute;nculo con el incesto y la huida, a un trabajo "farmacol&oacute;gico" o de "psicoan&aacute;lisis pol&iacute;tico" sobre los bordes de la democracia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las deudas de nuestras democracias necesariamente se dirigen hacia los extranjeros. La historia nos muestra el car&aacute;cter endeble de esta figura, sus traumas, sus sufrimientos (que bien podr&iacute;an servir para entender por qu&eacute; se ofrecen ellos como prendas sacrificiales); pero, por otro lado, esta historia nos invita a trabajar en cierta pol&iacute;tica que es consciente de los procesos de perversi&oacute;n/perfeccionamiento de una democracia por venir. Una pol&iacute;tica prudente y razonable tiene que poder prever el canto de las sirenas, atarse de manos y pies, pues las crisis vendr&aacute;n y los extranjeros ser&aacute;n nuevamente sacrificados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He aqu&iacute; el argumento: los derechos pol&iacute;ticos de los extranjeros son fundamentales porque las sociedades democr&aacute;ticas siempre descargar&aacute;n su ira e impotencia sobre esta figura. Una sociedad democr&aacute;tica no extiende los derechos pol&iacute;ticos a los extranjeros porque es democr&aacute;tica, sino porque eventualmente puede no serlo. El canto de las sirenas es esa sed irracional y pulsional que empuja a las sociedades (especialmente en tiempos de crisis) a la b&uacute;squeda de carneros sacrificiales; el m&aacute;stil son los derechos pol&iacute;ticos. Esos derechos que deben extenderse, no porque existe un sujeto pol&iacute;tico que los reclame, sino justamente porque tal sujeto pol&iacute;tico no existe.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>II</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El car&aacute;cter m&oacute;vil de la comunidad humana habilita una interrogaci&oacute;n extra&ntilde;a y extranjera a la pol&iacute;tica tradicional y a la forma en que &eacute;sta concibe sus fronteras. Existe un fuerte v&iacute;nculo, denunciado casi siempre desde el conservadurismo pero aun as&iacute; muy productivo, entre migraciones y anarqu&iacute;a, entre las migraciones y una pol&iacute;tica confrontada a la ausencia de un fundamento &uacute;ltimo (y tranquilizador) que le d&eacute; sustento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los extranjeros, "aquellos que llegan hoy para quedarse ma&ntilde;ana", permiten interrogar y poner en cuesti&oacute;n uno de los pilares b&aacute;sicos de la comunidad pol&iacute;tica: la pertenencia. Si la democracia, como forma pol&iacute;tica radical, guarda una gran afinidad con la incertidumbre y la anarqu&iacute;a (de ah&iacute; el odio que los te&oacute;ricos pol&iacute;ticos de Occidente han experimentado hacia ella), la pregunta por el extranjero es la pregunta por el origen negado de toda identidad y pertenencia como supuesto (a priori y natural) de la vida&#45;con&#45;otros: &#191;D&oacute;nde empieza y d&oacute;nde termina la comunidad pol&iacute;tica? &#161;Ah, he aqu&iacute; la pregunta que la democracia deja abierta y en la que el extranjero se toma su revancha! Tanto para los que se han ido, para los emigrantes (cuando no, exiliados) que siguen participando en los asuntos de su comunidad, como para los que han llegado, los inmigrantes que vienen a interrogar la supuesta homogeneidad del "pueblo", la condici&oacute;n de movilidad tiene la capacidad de <i>dislocar</i> la pol&iacute;tica y de contravenir el c&aacute;lculo soberano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los extranjeros siempre han sido asociados a una anarqu&iacute;a que amenaza a los conjuntos sociales. Lamentablemente, muchas veces los argumentos de aquellos que defienden los derechos de las personas migrantes refuerzan la ret&oacute;rica opuesta y sostienen que los extranjeros son un bien para la comunidad que los acoge: llevando as&iacute; el problema a un terreno instrumental y, por lo tanto, solapando la <i>politicidad</i> que encierran aquellos que se encuentran "fuera de lugar". Sin embargo, pareciera ser necesario "levantar el guante conservador" e interrogar muy seriamente la afinidad entre migraciones y anarqu&iacute;a, reubic&aacute;ndola en una nueva constelaci&oacute;n singular y uni&eacute;ndola a la radicalidad pol&iacute;tica y democr&aacute;tica de la comunidad humana como comunidad en movimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien existen algunos estudios serios que muestran que los males sociales generalmente no vienen de afuera sino que se desencadenan desde adentro (de ah&iacute; la necesidad de pensar la democracia en el horizonte de la autoinmunidad),<sup><a href="#nota">1</a></sup> los extranjeros encarnan muchas veces la exterioridad que hace posible la vuelta a s&iacute; sobre s&iacute; de la comunidad que lo acoge (es decir, apropiarse de una identidad que no les pertenec&iacute;a). La construcci&oacute;n de los inmigrantes en la cara visible del mal siempre encaja para el sentido com&uacute;n conservador. Y efectivamente, se podr&iacute;a pensar que el car&aacute;cter m&oacute;vil de la comunidad humana viene a contrariar (cada vez) el c&aacute;lculo soberano, especialmente cuando las masas desahuciadas no solamente se convierten en mano de obra barata y en ej&eacute;rcito de reserva, sino en sujetos de derecho que cuestionan el orden preestablecido. Es preciso invertir aqu&iacute;, entonces, cr&iacute;ticamente, los argumentos: la uni&oacute;n entre anarqu&iacute;a y migraciones hunde sus ra&iacute;ces en la anarqu&iacute;a del sistema tardo&#45;capitalista: "el secreto nunca est&aacute; mejor guardado que en su exposici&oacute;n", dir&iacute;a Jacques Derrida. Si existe un v&iacute;nculo productivo entre migraciones y anarqu&iacute;a es porque los grandes procesos de movilidad territorial s&oacute;lo pueden comprenderse en el horizonte de un sistema econ&oacute;mico an&aacute;rquico que obliga a las personas a abandonar sus casas y dejar atr&aacute;s sus pa&iacute;ses. Siempre se habla del derecho a migrar y raras veces se insiste en el derecho a no migrar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#191;Por qu&eacute; deber&iacute;an votar los extranjeros? &#191;Por qu&eacute; deber&iacute;a votarse en el extranjero? Estas preguntas, formuladas de esta manera, necesariamente remiten a la forma en la que hasta ahora se ha concebido la pol&iacute;tica y sus fronteras: en t&eacute;rminos territoriales, soberanos y, por sobre todas las cosas, exhaustivos. La idea es que nuestro mundo, ciertamente uniforme, incluye en alg&uacute;n lugar, pol&iacute;tica y universalmente, al conjunto de seres humanos que lo habitan. Aqu&iacute; no s&oacute;lo no hay lugar para un <i>no&#45;lugar</i> (es decir, para comprender los procesos de expulsi&oacute;n de personas y grupos, de desnacionalizaci&oacute;n, que forman parte del pasado y presente de los Estados&#45;nacionales: &#161;basta con mirar el plan de desnacionalizaci&oacute;n masiva del gobierno de la Rep&uacute;blica Dominicana, en pleno siglo XXI!). Tampoco hay lugar para una multiplicaci&oacute;n de los lugares en los cuales podr&iacute;a integrarse eventualmente una persona (como si este derecho debiera ser excluyente y nunca jam&aacute;s superponerse con derechos equivalentes en otros lugares). Nuevas amalgamas, entonces, para la ciudadan&iacute;a: integraci&oacute;n en m&uacute;ltiples niveles, ciudadan&iacute;as que se montan unas sobre otras y nos recuerdan el car&aacute;cter hist&oacute;rico, variable y contingente del artificio humano. Procesos de territorializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, "ac&aacute; vivo, ac&aacute; voto"; procesos de desterritorializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, "all&aacute; vivo, ac&aacute; voto".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta que podr&iacute;amos dirigirnos es: &#191;C&oacute;mo podemos pensar juntos, archip&eacute;licamente, la integraci&oacute;n en la diferencia? El mar como lo que nos une, ah&iacute; donde se abisman los cuerpos inertes de los entenados del mundo y donde, tambi&eacute;n, comienza el principio de uni&oacute;n de <i>Todo&#45;Mundo</i>, seg&uacute;n la magn&iacute;fica f&oacute;rmula de &Eacute;douard Glissant. &#191;Somos capaces de multiplicar las dimensiones de la integraci&oacute;n (diciendo residencia <i>y</i> nacionalidad, esto <i>y</i> lo otro, al infinito, evitando as&iacute; las l&oacute;gicas duales al estilo esto <i>o</i> lo otro)? &#191;Es posible pensar una integraci&oacute;n abierta, que interrogue cada vez el car&aacute;cter selectivo de la identidad y las sombras que &eacute;sta necesariamente proyecta?</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Referencias</b></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ACH&Oacute;TEGUI, Joseba, 2009, "Migraci&oacute;n y salud mental. El s&iacute;ndrome del inmigrante con estr&eacute;s cr&oacute;nico y m&uacute;ltiple (s&iacute;ndrome de Ulises)", <i>Zerbitzuan</i>, n&uacute;m. 46, diciembre, pp. 163&#45;171, SIIS Centro de Documentaci&oacute;n y Estudios de la Fundaci&oacute;n Egu&iacute;a Careaga.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5343496&pid=S1665-8906201500010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">DERRIDA, Jacques, 2000, <i>La hospitalidad</i>, Buenos Aires, Ediciones de la Flor.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5343498&pid=S1665-8906201500010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PENCHASZADEH, Ana P., 2012, "Los desaf&iacute;os pol&iacute;ticos de la hospitalidad. Perspectivas derridianas", <i>Alteridades</i>, M&eacute;xico, n&uacute;m. 43, pp. 35&#45;45, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5343500&pid=S1665-8906201500010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En este punto, cabe remarcar las distintas investigaciones que ha realizado la OIM, a pedido y con el apoyo de distintos pa&iacute;ses, para evaluar el impacto real de las migraciones a partir del cruce de datos macroecon&oacute;micos y demogr&aacute;ficos. La serie Cuadernos Migratorios de la OIM constituye un buen ejemplo de publicaciones que buscan, sobre la base de datos objetivos y concretos, desarmar prejuicios xen&oacute;fobos y promover pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a la integraci&oacute;n de los colectivos migrantes.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INFORMACI&Oacute;N SOBRE LA AUTORA</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ANA PAULA PENCHASZADEH:</b> es licenciada en ciencia pol&iacute;tica por la Universidad de Buenos Aires; maestra en sociolog&iacute;a y ciencia pol&iacute;tica por la Flacso; doctora en ciencias sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA); y doctora en filosof&iacute;a por la Universidad de Par&iacute;s 8. Es investigadora del Conicet, con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA) e investigadora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lan&uacute;s. As&iacute; mismo, es profesora de grado y posgrado en la Universidad de Buenos Aires desde 1997 y en la Universidad Nacional de Lan&uacute;s desde 2012. Ha publicado numerosos art&iacute;culos en revistas nacionales e internacionales, libros y cap&iacute;tulos de libros. Entre sus publicaciones recientes pueden mencionarse "Los desaf&iacute;os pol&iacute;ticos de la hospitalidad. Perspectivas derridianas" (<i>Alteridades</i>, Universidad de Aut&oacute;noma Metropolitana, 2012); "Migraciones y derechos pol&iacute;ticos. Un debate actual" (<i>Voces en el F&eacute;nix</i>, UBA, 2012); "Hospitalit&eacute;, identit&eacute; et diff&eacute;rence. Notes pour une critique de la diversit&eacute;" (S. Villavicencio y G. Navet, dirs., <i>Diversit&eacute; culturelle et figures de la h&eacute;t&eacute;rog&eacute;ni&eacute;t&eacute;</i>, Par&iacute;s, L'Harmattan, 2012); <i>Derrida Pol&iacute;tico</i> (con Emmanuel Biset, comp., Buenos Aires, Colihue, 2013); "Democracia y hospitalidad. Notas para una deconstrucci&oacute;n de la diversidad" (<i>Pensamiento de los Confines</i>, Buenos Aires, 2013); y <i>Pol&iacute;tica y hospitalidad. Disquisiciones urgentes sobre la figura del extranjero</i> (Buenos Aires, EUDEBA, 2014).</font></p>      ]]></body><back>
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