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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Creative State: Forty Years of Migration and</b></i> <b><i>Development Policy in Morocco and Mexico</i></b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Josefina P&eacute;rez Espino</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Natasha Iskander, 2010, Ithaca, Cornell University Press.</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de la Frontera Norte</i></font>. <font face="verdana" size="2">Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:jperez@colef.mx">jperez@colef.mx</a>.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo local en el pa&iacute;s de origen a partir de la activa participaci&oacute;n del migrante es el eje central en el an&aacute;lisis de la evoluci&oacute;n de una pol&iacute;tica migratoria del Estado hacia su poblaci&oacute;n en el extranjero. La obra se desarrolla en una temporalidad de 40 a&ntilde;os a partir de 1963, cuando Marruecos firm&oacute; acuerdos migratorios para exportar mano de obra a pa&iacute;ses europeos y M&eacute;xico finaliz&oacute; el acuerdo propio con Estados Unidos. El an&aacute;lisis comparativo lo divide en etapas de cambios pol&iacute;ticos significativos para cada uno de los dos pa&iacute;ses, de tal forma que sean estas variables pol&iacute;ticas las que expliquen la relaci&oacute;n di&aacute;spora&#150;Estado. A pesar de que Marruecos y M&eacute;xico tienen una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica distinta &#151;siendo el primero monarqu&iacute;a, y el segundo, rep&uacute;blica federativa&#151;, la comparaci&oacute;n permite el an&aacute;lisis del desarrollo de relaciones entre el Estado y las zonas de alta emigraci&oacute;n en los pa&iacute;ses de origen a partir del fortalecimiento de lealtades de los poderes locales en zonas rurales. A&uacute;n m&aacute;s, Natasha Iskander explica, a trav&eacute;s de la historia de la emigraci&oacute;n en ambos pa&iacute;ses, una pol&iacute;tica central que influye en la selectividad de zonas rurales y/o urbanas a partir de fomentar la contrataci&oacute;n de mano de obra y ali viar la concentraci&oacute;n de niveles de desempleo y tensi&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el devenir hist&oacute;rico de la emigraci&oacute;n marroqu&iacute; a Europa, Iskander explica c&oacute;mo la contrataci&oacute;n de mano de obra por parte de empresas europeas fue la soluci&oacute;n id&oacute;nea por parte de un gobierno autoritario de reciente independencia para controlar el Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n de las tribus bereberes en la zona monta&ntilde;osa del Rif. Por otro lado, el factor del desempleo fue otra variable que conform&oacute; el mapa de la emigraci&oacute;n selectiva. Un programa de desarrollo nacional para Marruecos termin&oacute; proporcionando un mapa de las zonas con mayor &iacute;ndice de desempleo y con mayor propensi&oacute;n a la rebeli&oacute;n pol&iacute;tica contra la &eacute;lite rural principalmente, de ah&iacute; que zonas como Meknes, Oudja o Taza se dibujan como las primeras fuentes de mano de obra para contratistas belgas y alemanes a principios de los sesenta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de M&eacute;xico, el desempleo en zonas rurales del pa&iacute;s por un lado y, por el otro, el desarrollo de zonas agr&iacute;colas y la cons truc ci&oacute;n de v&iacute;as ferro viarias en Estados Uni dos fueron los factores determinantes para la conformaci&oacute;n de zonas de tradici&oacute;n migratoria. As&iacute;, mientras el mercado estadounidense demandaba mayores cuotas de trabajadores mexicanos con la inserci&oacute;n de la agroindustria de Texas en el <i>Acuerdo de Braceros</i>, como generalmente se categoriza a los acuerdos de trabajo temporal durante la &eacute;poca de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno mexicano hab&iacute;a seleccionado los mercados locales para llenar estas cuotas, especialmente en zonas rurales de los estados que hoy conocemos como entidades con tradici&oacute;n migratoria: Zacatecas, Michoac&aacute;n y Jalisco, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la evoluci&oacute;n de los flujos migratorios marroqu&iacute; y mexicano, se distinguen etapas que muestran un di&aacute;logo que va del conflicto &#151;pasando por la evasi&oacute;n&#151; a la cooperaci&oacute;n con la di&aacute;spora. En ambos casos, el Estado busc&oacute; el control de la emigraci&oacute;n de su poblaci&oacute;n a trav&eacute;s de los acuerdos laborales, ya fuera para vigilar las actividades de los grupos rebeldes bereberes, como en el caso de Marruecos, o para controlar las cuotas de empleo en los estados de M&eacute;xico con mayor desempleo o tensiones sociales. Sin embargo, en otro momento, migrantes en el extranjero no recibieron la atenci&oacute;n de sus gobiernos, e incluso, en el caso marroqu&iacute;, fueron discriminados como clientes del Banco Popular, o simplemente excluidos de la agenda nacional en el caso de M&eacute;xico. De manera coincidente, este &uacute;ltimo panorama se visualiza en la etapa inicial que analiza la autora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la d&eacute;cada de los noventa del siglo XX, las relaciones Estado&#150;di&aacute;spora se modifican a partir de los activos pol&iacute;ticos o econ&oacute;micos que ofrecen sus nacionales en el extranjero. De esta forma, Iskander destaca esta relaci&oacute;n en el marco de interacciones delimitadas por factores pol&iacute;ticos y/o econ&oacute;micos para explicar c&oacute;mo los gobiernos marroqu&iacute; y mexicano buscan un acercamiento con la poblaci&oacute;n en el extranjero dentro de marcos institucionales. El cambio en la relaci&oacute;n de poder entre el gobierno y la di&aacute;spora se explica por la organizaci&oacute;n de la misma poblaci&oacute;n en el extranjero, que una vez que avanza en la adquisici&oacute;n de sus derechos ciudadanos, les permite organizarse bajo causas c&iacute;vicas, culturales y pol&iacute;ticas. En el caso de Marruecos, este cambio se reflej&oacute; en la disminuci&oacute;n de remesas a partir de la desvinculaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n migrante con el Estado. La respuesta del rey Hassan II fue alentar un sentimiento nacionalista para mantener los lazos con el pa&iacute;s de origen. Sin embargo, los mecanismos para mantener un control sobre los migrantes marroqu&iacute;es en Europa desde el mismo Marruecos, hab&iacute;an fallado en su cooptaci&oacute;n cuando los sindi catos de trabajadores marroqu&iacute;es se convirtieron en una aparente amenaza para el Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desencanto de la di&aacute;spora con el gobierno marroqu&iacute;, aunado a su poder de organizaci&oacute;n, explica los inicios del desarrollo local llevado a cabo por los mismos migrantes. Las zonas rurales de mayor expulsi&oacute;n eran tambi&eacute;n zonas marginadas fuera del "Marruecos &uacute;til". De ah&iacute; que cuando los trabajadores marroqu&iacute;es fueron despedidos en Francia a mediados de los ochenta, un grupo de ellos comenzaron a planear su regreso a su lugar de origen y a emprender una transformaci&oacute;n econ&oacute;mica en la zona. Los inicios de este retorno se sit&uacute;an en el Souss, en donde los proyectos de electrificaci&oacute;n y dotaci&oacute;n de agua potable para la agricultura fueron los pilares del desarrollo local. As&iacute;, una fase de acercamiento con el gobierno marroqu&iacute; da inicio con una reestructuraci&oacute;n de los poderes locales a partir de las bases de migrantes marroqu&iacute;es.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los migrantes mexicanos, al igual que los marroqu&iacute;es, son analizados en su dimensi&oacute;n como agentes de desarrollo que demandan una respuesta del gobierno para su inclusi&oacute;n y son capaces de transformar su entorno gracias a la organizaci&oacute;n comunal. En el &aacute;mbito regional, grupos de migrantes como los zacateca nos de muestran una capacidad de negociaci&oacute;n con el gobierno estatal con base en sus aportaciones de remesas para obras de inter&eacute;s com&uacute;n. Las dimensiones que maneja la autora para comparar los dos casos llevan a la conclusi&oacute;n de que el migrante es un actor con un escenario pol&iacute;tico transnacional inevitable de eludir por parte del gobierno. M&aacute;s a&uacute;n, su autonom&iacute;a como agente de desarrollo puede ser ajena a la acci&oacute;n coadyuvante del gobierno; sin embargo, en ambos casos, el Estado fue creativo como para poder evolucionar en esta relaci&oacute;n con la di&aacute;spora e involucrarla en las esferas pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. Las remesas son un activo que se transforma en un poder t&aacute;cito para lograr que las demandas de los migrantes sean escuchadas y trasciendan en el bienestar de sus comunidades de origen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera coincidente, la entrada en el nuevo siglo trajo cambios pol&iacute;ticos radicales tanto para Marruecos como para M&eacute;xico, que influyeron decisivamente en la relaci&oacute;n Estado&#150;di&aacute;spora y en la actuaci&oacute;n del migrante como agente de desarrollo de sus comunidades de origen. En 1999, con la muerte de Hassan II, la toma del trono por parte de Mohammed VI signific&oacute; una nueva era de <i>modernizaci&oacute;n</i> en Marruecos, la esperanza de una transici&oacute;n democr&aacute;tica y el final de un gobierno autoritario y represivo. Bajo esta interpretaci&oacute;n, la poblaci&oacute;n marroqu&iacute; en el extranjero inici&oacute; el proceso de un di&aacute;logo m&aacute;s cercano y abierto con el Estado a partir de instituciones creadas y fortalecidas espec&iacute;ficamente para atraer mayor afluencia de migrantes en retorno y remesas. En el caso de M&eacute;xico, la obra tambi&eacute;n compara el cambio pol&iacute;tico que provoc&oacute; el fin del mandato de un solo partido en el poder por cerca de 70 a&ntilde;os. El nuevo presidente, Vicente Fox, hab&iacute;a prometido en su campa&ntilde;a un mayor acercamiento con la poblaci&oacute;n mexicana en Estados Unidos. El nuevo gobierno procur&oacute; una nueva estructura institucional que tom&oacute; como base las iniciativas desarrolladas en los dos sexenios anteriores para lanzar un programa de desarrollo local en zonas de emigraci&oacute;n. El Programa 3 x 1 fue el modelo a seguir, en el cual se procuraba la aportaci&oacute;n de fondos del gobierno equiparables a los de los migrantes organizados en clubes o asociaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La institucionalizaci&oacute;n de mecanismos de di&aacute;logo pol&iacute;tico entre el Estado y la poblaci&oacute;n nacional en el extranjero es comparable en los casos de M&eacute;xico y Marruecos. Un ejemplo es la creaci&oacute;n de sendas instituciones dedicadas especialmente a ese di&aacute;logo: en el caso marroqu&iacute;, la Oficina de Marroqu&iacute;es en el Extranjero y, en el caso de M&eacute;xico, el Instituto de los Mexicanos en el Exterior, ambas dependientes del Ministerio y Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores, de manera correspondiente. Sin embargo, la interpretaci&oacute;n de ese di&aacute;logo aparece dentro de una estructura mucho m&aacute;s patriarcal en el caso de Marruecos, en donde el rey Mohammed II y la Fundaci&oacute;n Hassan II son los pilares de la relaci&oacute;n entre el soberano y sus s&uacute;bditos. En cambio, en el caso de M&eacute;xico, la estructura gubernamental y de atenci&oacute;n por parte de partidos pol&iacute;ticos aparece mucho m&aacute;s compleja.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta raz&oacute;n, el an&aacute;lisis de la obra tiende a expandirse en su &uacute;ltima secci&oacute;n sobre el caso de M&eacute;xico. Una de las observaciones se refiere a la continuidad de un di&aacute;logo que inicia en el estado de Zacatecas como una comunidad pionera en la institucionalizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n migrante y sus familias en las comunidades. Comparativamente, los migrantes de retorno que fundaron la organizaci&oacute;n Migraci&oacute;n y Desarrollo en Marruecos en los a&ntilde;os ochenta y los clubes de zacatecanos en Los &Aacute;ngeles se asemejan en sus iniciativas de gasto e inversi&oacute;n en actividades comunales. Por un lado, el capital social y pol&iacute;tico que representa el env&iacute;o de remesas a sus comunidades les ofrece no s&oacute;lo mantener lazos sino tambi&eacute;n adquirir derechos pol&iacute;ticos que se ver&aacute;n reflejados en posiciones de elecci&oacute;n popular.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que la autora haga mayor hincapi&eacute; en la evoluci&oacute;n de estos grupos como actores tanto del desarrollo local de sus comunidades como de su involucramiento en la vida pol&iacute;tica local. En ambos casos, la apertura democr&aacute;tica que inicia con la entrada al siglo XXI es el punto de partida para una relaci&oacute;n compleja y, al mismo tiempo, m&aacute;s cercana entre el Estado y la di&aacute;spora. Sin embargo, esta fase s&oacute;lo se explica a partir de que evoluciona la percepci&oacute;n sobre la poblaci&oacute;n migrante en el exterior y la misma lucha del migrante por ser efectivamente un agente de desarrollo local con derechos pol&iacute;ticos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Informaci&oacute;n sobre la autora</i></b></font></p> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>JOSEFINA P&Eacute;REZ ESPINO</b> es maestra en relaciones internacionales por la Universidad de San Diego y doctora en estudios migratorios por la Universidad de Sussex. Colabora en la oficina de Presidencia en El Colegio de la Frontera Norte. Fue becada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a para realizar sus estudios de doctorado; por la Universidad de San Diego para ser asistente de investigaci&oacute;n; por El Colegio de la Frontera Norte para realizar estudios de maestr&iacute;a, y por la Universidad de Oxford para elaborar su tesis doctoral. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n son la migraci&oacute;n internacional con enfoque en derechos humanos y la cooperaci&oacute;n internacional en el tema de migraci&oacute;n y codesarrollo en casos comparativos entre M&eacute;xico y Marruecos. Es coautora del libro <i>Desarrollo de la normatividad y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la frontera norte de M&eacute;xico en el sigloXX</i> (El Colegio de la Frontera Norte, 2011) y miembro de la red de investigaci&oacute;n International Migration, Integration, and Social Cohesion.</font></p>      ]]></body>
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