<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1665-8906</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Migraciones internacionales]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Migr. Inter]]></abbrev-journal-title>
<issn>1665-8906</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de la Frontera Norte A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1665-89062008000200008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De tierras extrañas: Un estudio sobre la inmigración en México 1950-1990]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Calderón Chelius]]></surname>
<given-names><![CDATA[Leticia]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto de Investigaciones Mora  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>4</volume>
<numero>4</numero>
<fpage>221</fpage>
<lpage>227</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-89062008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1665-89062008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1665-89062008000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a bibliogr&aacute;fica</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>De tierras extra&ntilde;as. Un estudio sobre la inmigraci&oacute;n en M&eacute;xico 1950&#150;1990</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Leticia Calder&oacute;n Chelius</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&oacute;nica Palma Mora, M&eacute;xico, Instituto Nacional de Migraci&oacute;n/Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia/DGE Ediciones, 2006</b></font></p>     <p align="justify"><strong><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></strong></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Mora  </i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Obsesionados, como estamos en M&eacute;xico, con estudiar el impacto que tiene la migraci&oacute;n en quienes se van y en quienes se quedan, resulta una sorpresa refrescante leer un libro que trastoca completamente nuestras certidumbres y nos muestra el otro lado de la misma moneda. Se trata del libro De tierras extra&ntilde;as. Un estudio sobre la inmigraci&oacute;n en M&eacute;xico 1950&#150;1990 de M&oacute;nica Palma Mora, el cual se inscribe en la tradici&oacute;n de trabajos que hablan de la extranjer&iacute;a en M&eacute;xico. No se trata, sin embargo, de un libro de la "nueva oleada" que da testimonio de la complejidad de ser un pa&iacute;s de tr&aacute;nsito para miles de trabajadores que se dirigen hacia Estados Unidos, y que al cruzar por M&eacute;xico enfrentan un sinf&iacute;n de penurias. No, este libro m&aacute;s bien ofrece un panorama detallado de esa otra historia de la migraci&oacute;n en M&eacute;xico, la ligada &iacute;ntimamente a nuestra historia nacional, y la que, como dir&iacute;a oscar Handlin en su cl&aacute;sico libro sobre la inmigraci&oacute;n en Estados Unidos, The uprooted (1951), permite descubrir que "no hay historia de la migraci&oacute;n, sino que la migraci&oacute;n es la historia del pa&iacute;s". Y precisamente eso hace M&oacute;nica Palma con su texto, muestra la historia de M&eacute;xico a trav&eacute;s de esa otra mirada, de ese testimonio, de esa referencia del extranjero que eligi&oacute; a M&eacute;xico como destino de vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora habla de los grupos de extranjeros radicados en M&eacute;xico entre 1950 y 1990. La intenci&oacute;n de delimitar el per&iacute;odo de an&aacute;lisis muestra una cautelosa decisi&oacute;n de historiadora experta, para acotar perfectamente los a&ntilde;os que se estudian en esta obra. Sin embargo, por su car&aacute;cter explicativo y amplia documentaci&oacute;n, el libro acaba desbord&aacute;ndose de su propio cors&eacute; temporal de an&aacute;lisis y nos ofrece, aun sin propon&eacute;rselo, la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica m&aacute;s extensa y exhaustiva con que se cuenta hasta ahora en M&eacute;xico sobre sus comunidades de extranjeros. En este libro, me atrevo a decirlo sin temor a equivocarme, no falta un solo autor que haya escrito sobre el tema de los extranjeros avecindados en M&eacute;xico. Todos est&aacute;n mencionados sea como cita, nota a pie de p&aacute;gina o referencia de su obra publicada. &Eacute;sta es, por tanto, la primera riqueza que nos proporciona el trabajo de M&oacute;nica Palma. Reunir de manera sistem&aacute;tica y ordenada la extensa bibliograf&iacute;a que a lo largo del siglo XX se escribi&oacute; sobre el tema, por lo que para quien desee conocer la producci&oacute;n acad&eacute;mica sobre el tema de extranjer&iacute;a en M&eacute;xico el trabajo de Palma Mora se convierte en una joya y una referencia obligada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la historia de un pa&iacute;s puede leerse en paralelo a su propia inmigraci&oacute;n, como suger&iacute;amos al inicio de esta rese&ntilde;a, entonces De tierras extra&ntilde;as... nos coloca frente al espejo de nuestra propia historia. Esto se observa a trav&eacute;s de los distintos cap&iacute;tulos que componen la obra. Por ejemplo, en el cap&iacute;tulo dos (luego de la amplia introducci&oacute;n que ubica el desarrollo hist&oacute;rico de la extranjer&iacute;a en M&eacute;xico) se hace una revisi&oacute;n hist&oacute;rica de la pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n en M&eacute;xico, que la autora desmenuza con suma delicadeza para que los lectores entendamos el seguimiento l&oacute;gico de algunas decisiones que en materia de inmigraci&oacute;n se tomaron en M&eacute;xico en distintos per&iacute;odos. As&iacute;, frente a la frase "poblar es hacer patria" como la principal consigna que durante el siglo XIX y gran parte de la primera mitad del siglo XX prevaleci&oacute; en la mente de la &eacute;lite pol&iacute;tica mexicana, entonces, es claro c&oacute;mo esta necesidad vital &#150;posteriormente uno de nuestros mayores problemas dada la expansi&oacute;n demogr&aacute;fica de los a&ntilde;os setenta&#151; defini&oacute; la decisi&oacute;n inicial de atraer a extranjeros en la idea de que se integraran a tareas espec&iacute;ficas como el desarrollo de la agricultura o la educaci&oacute;n y contribuyeran a poblar parte del vasto territorio hasta entonces visto como inmenso frente a su poblaci&oacute;n. esta intenci&oacute;n se dio de manera expl&iacute;cita hacia algunos grupos, y en abierta exclusi&oacute;n de otros (por ejemplo, los chinos), aunque al paso de los a&ntilde;os no result&oacute; del todo positiva. Muchos extranjeros simplemente pasaron por M&eacute;xico y no se integraron. la turbulencia e inseguridad posrevolucionarias que acompa&ntilde;aron al siglo XX determinaron que los extranjeros buscaran la prosperidad en el vecino del norte y M&eacute;xico fuera visto sobre todo como un trampol&iacute;n. Para quienes se quedaron, las prerrogativas econ&oacute;micas fueron favorables en algunos casos, pero desde la promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1917 sus derechos fueron estrictamente limitados. Por ejemplo, no se conced&iacute;a ning&uacute;n tipo de derechos pol&iacute;ticos, no hab&iacute;a tampoco derecho a la asociaci&oacute;n o reuni&oacute;n pol&iacute;tica y se concedi&oacute; al ejecutivo a trav&eacute;s del Art&iacute;culo 33 "la facultad de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo a todo extranjero cuya presencia juzgue inconveniente", pol&iacute;tica que prevaleci&oacute; hasta finales de los a&ntilde;os ochenta del siglo XX. A este panorama se suma el hecho de que el clima social no result&oacute; propicio para la llegada de extranjeros, ya que el discurso posrevolucionario exaltaba lo ind&iacute;gena en detrimento de todo lo extranjero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera continua a lo largo de las d&eacute;cadas la legislaci&oacute;n oficial mexicana hacia los inmigrantes extranjeros se caracteriz&oacute; por ser muy selectiva y restrictiva. lo que sorprende es que si bien las posturas gubernamentales mantuvieron una ambivalencia entre una abierta invitaci&oacute;n a poblar, hasta posturas r&iacute;gidas hacia los potenciales inmigrantes, a final de cuentas, como ocurre en todo proceso migratorio, al cabo de los a&ntilde;os se dio el establecimiento de algunos grupos de extranjeros que arribaron al pa&iacute;s antes de mediados del siglo XX y que constituyen a las comunidades hist&oacute;ricas de extranjeros avecinados en territorio nacional, tales como jud&iacute;os, libaneses, turcos, alemanes, franceses, espa&ntilde;oles, chinos &#151;tales comunidades no son objeto de an&aacute;lisis detallado del libro, pero son eje explicativo de todo el an&aacute;lisis del proceso migratorio mexicano que se ofrece.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de las leyes de inmigraci&oacute;n se da tambi&eacute;n un seguimiento puntual del acontecer social, pol&iacute;tico, cultural y econ&oacute;mico del pa&iacute;s en esos a&ntilde;os. La primera ley de inmigraci&oacute;n del siglo XX se decret&oacute; en 1908, sigui&oacute; la ley de 1926, en la cual el tono restrictivo cambi&oacute; un tanto para dar lugar a una postura m&aacute;s integral respecto al fen&oacute;meno migratorio. Para 1936 se estableci&oacute; una nueva Ley general de poblaci&oacute;n que manten&iacute;a la necesidad de poblar como parte de la pol&iacute;tica de estado, pero el &eacute;nfasis se ubicaba en la fecundidad y mortalidad de la poblaci&oacute;n nativa, y no tanto por cuestiones migratorias (tanto de inmigraci&oacute;n o emigraci&oacute;n). Una nueva Ley general de poblaci&oacute;n se promulg&oacute; en 1947, la cual, de nueva cuenta, ten&iacute;a entre sus objetivos la idea de poblar por medio de mayor natalidad y una mejor distribuci&oacute;n territorial de la poblaci&oacute;n a lo largo del pa&iacute;s. Por primera vez, en el caso de los extranjeros, la pol&iacute;tica enfatiz&oacute; la necesidad de que &eacute;stos se asimilaran a la cultura de la sociedad mexicana. "M&eacute;xico deb&iacute;a &#151;se dec&iacute;a&#151; realizar una pol&iacute;tica inmigratoria de puerta entrecerrada por medio de normas selectivas de car&aacute;cter biol&oacute;gico, social, econ&oacute;mico y cultural" (p. 90).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de los a&ntilde;os cincuenta se inici&oacute; una expansi&oacute;n de la poblaci&oacute;n en el pa&iacute;s, a la postre explosi&oacute;n demogr&aacute;fica. Esto contribuy&oacute; a mantener un tono selectivo y restrictivo en la pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n que explica en gran parte el tipo de extranjeros que optaron por vivir en M&eacute;xico a partir de la segunda mitad del siglo XX. Se privilegiaron extranjeros con recursos econ&oacute;micos propios, tales como rentistas, pensionados o jubilados. otra categor&iacute;a de extranjeros deseables fue la de los profesionistas y t&eacute;cnicos excepcionales &#150;es decir, que su especialidad no la desempe&ntilde;aban los nacionales&#150;. Con algunas variaciones importantes, estos criterios permanecieron como parte central de la promulgada Ley general de poblaci&oacute;n de 1974 y se refrendaron en la nueva ley de 1990, que tuvo pocos cambios respecto de la anterior, salvo la inclusi&oacute;n de la categor&iacute;a de refugiado no prevista anteriormente y que reconfigur&oacute; un espacio de la pol&iacute;tica migratoria mexicana hasta entonces incierto y altamente discrecional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a esta revisi&oacute;n puntillosa de las leyes de inmigraci&oacute;n, una de las lecciones que nos deja el libro de M&oacute;nica Palma es constatar que una cosa es la pol&iacute;tica oficial de inmigraci&oacute;n y otra muy distinta el transcurrir de la historia cotidiana. Las posturas selectivas a partir de criterios econ&oacute;micos e incluso raciales que imperan en la legislaci&oacute;n de inmigraci&oacute;n mexicana desde sus inicios y que no han sido modificadas sustancialmente hasta nuestros d&iacute;as, se han tenido que adaptar a circunstancias extremas como las que el per&iacute;odo que se relata en este libro ejemplifica claramente. Si bien por un lado la segunda mitad del siglo XX consolid&oacute; comunidades econ&oacute;micamente solventes como la de los estadounidenses jubilados, artistas, empresarios y hombres de negocios (que sus miembros aseguran llegar a ser hasta un mill&oacute;n de personas avecindadas en localidades espec&iacute;ficas del pa&iacute;s), espa&ntilde;oles (alrededor de 65 mil), alemanes (aproximadamente 25 mil), franceses (aproximadamente 11 mil), italianos (menos de cinco mil), japoneses (se calcula tres mil personas), todos representantes de comunidades que se han mantenido a lo largo del tiempo y de manera sostenida por m&aacute;s de un siglo en el pa&iacute;s, y que en todos los casos, salvo la de los estadounidenses, han reducido de manera considerable los &uacute;ltimos a&ntilde;os el n&uacute;mero de sus paisanos que vienen a M&eacute;xico a nutrir a su comunidad. Por otro lado, en el libro se analiza a uno de los grupos emblem&aacute;ticos de extranjeros que llegaron a M&eacute;xico en la segunda mitad del siglo XX, el caso de los exiliados latinoamericanos. Se trata de un cap&iacute;tulo emotivamente relatado que ubica a detalle el contexto de esa inmigraci&oacute;n a M&eacute;xico, las respuestas del estado mexicano y las disparidades de la postura oficial ante los acontecimientos dram&aacute;ticos vividos en el sur del continente. Muestra, a su vez, las contradicciones de dicha comunidad, de las dificultades de asimilaci&oacute;n, as&iacute; como las peripecias que los extranjeros viven para integrarse a una sociedad que, como la mexicana, es profundamente autorreferencial y, por tanto, dif&iacute;cil de integrar al otro, al extranjero. Un punto que resalta de este an&aacute;lisis es c&oacute;mo esta primera migraci&oacute;n producto del exilio constituye actualmente, sin propon&eacute;rselo, la base de un flujo migratorio creciente desde los pa&iacute;ses del cono sur, principalmente Argentina y Uruguay, sobre el cual la autora no abunda &#150;no es objeto de su investigaci&oacute;n&#150;, pero sin lugar a dudas, sienta las bases para futuras investigaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los cap&iacute;tulos emblem&aacute;ticos del libro en cuesti&oacute;n es el que se refiere a los refugiados centroamericanos. Ofrece datos, constancias del proceso que se vivi&oacute; de manera definitiva para la historia de los extranjeros en M&eacute;xico, la llegada, en los a&ntilde;os ochenta, de hasta 200 mil guatemaltecos (cifras no oficiales) que buscaban refugio a la situaci&oacute;n de extrema violencia pol&iacute;tica que se viv&iacute;a en su pa&iacute;s. Si bien se muestra la ambivalencia del gobierno mexicano ante dicho &eacute;xodo, esta migraci&oacute;n constituy&oacute; una prueba de fuego para el discurso de la tradicional hospitalidad mexicana, que a lo largo del relato que se hace de este proceso en el libro, ubica las contradicciones y soluciones que el gobierno puso en marcha al calor del momento de crisis. El refugiado centroamericano, en especial el guatemalteco, dej&oacute; constancia de su presencia por la cercan&iacute;a cultural con la identidad del sureste mexicano y por el nacimiento de m&aacute;s de 22 mil hijos de padres guatemaltecos que ostentan actualmente un acta de nacimiento mexicana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien en el libro se habla de la comunidad cubana, por el per&iacute;odo estudiado que se acota hasta los a&ntilde;os noventa, se detalla sobre todo una migraci&oacute;n econ&oacute;mica con recursos. Sabemos, por investigaciones m&aacute;s recientes, algunas con resultados parciales, otras en proceso, que una nueva di&aacute;spora cubana constituye una comunidad estable y creciente en M&eacute;xico desde hace por lo menos 10 a&ntilde;os. Este ser&iacute;a tal vez el &uacute;nico d&eacute;ficit de este trabajo tan cuidado, pero est&aacute; lejos de ser una cr&iacute;tica, ya que escapa, a todas luces, del prop&oacute;sito que la propia autora se plante&oacute;. Abre, sin embargo, la puerta para que otros indaguen en las nuevas di&aacute;sporas extranjeras en M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De las lecciones que este trabajo deja, adem&aacute;s de la propia relectura de pensar M&eacute;xico a trav&eacute;s de sus extranjeros, sobresale el an&aacute;lisis detallado que se hace sobre la vida colectiva de cada comunidad a trav&eacute;s de sus asociaciones. Lo que llamamos clubes de paisanos, en el lenguaje de la migraci&oacute;n mexicana, resulta ser la forma m&aacute;s tradicional de solidaridad, auxilio, apoyo y fraternidad al interior de cada grupo que se sabe aislado de la sociedad total, pero con la que busca establecer v&iacute;nculos. Llama la atenci&oacute;n que en pr&aacute;cticamente todos los casos estudiados en este libro, a partir de una segunda generaci&oacute;n o m&aacute;ximo a la tercera, los descendientes pierden el v&iacute;nculo directo con el pa&iacute;s de sus abuelos. Se mantiene un lazo afectivo, una relaci&oacute;n rom&aacute;ntica, pero dif&iacute;cilmente, tal como se demuestra en el estudio detallado de las asociaciones de extranjeros en M&eacute;xico, se logra mantener una membres&iacute;a que supere el paso del tiempo. Vale la pena tomar nota al analizar el caso mexicano en el extranjero y no suponer que se puede mantener una constancia en la relaci&oacute;n afectiva y econ&oacute;mica con los hijos y nietos de la primera generaci&oacute;n de migrantes, porque &eacute;stos tienden a insertarse en la sociedad en la que nacen y crecen, aun cuando tengan parte de sus ra&iacute;ces en el otro lado del oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico, cuando se trata de europeos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas son las sorpresas que depara este libro al lector. A trav&eacute;s del estudio de los extranjeros en M&eacute;xico se recrea un siglo de la vida en el pa&iacute;s desde una perspectiva innovadora como la que propone M&oacute;nica Palma Mora. Con esta mirada, la autora nos ofrece nuevas pistas sobre nuestra propia identidad y nos obliga a replantearnos qu&eacute; pa&iacute;s somos en funci&oacute;n de la pol&iacute;tica inmigratoria que ostentamos actualmente, y del trato que se le brinda al extranjero en territorio nacional. Despu&eacute;s de leer este libro nadie podr&aacute; dejar de cuestionarse al respecto.</font></p>      ]]></body>
</article>
