<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1665-8906</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Migraciones internacionales]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Migr. Inter]]></abbrev-journal-title>
<issn>1665-8906</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de la Frontera Norte A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1665-89062002000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Conflictos migratorios, alteridad y etnoviolencia]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alonso Meneses]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,El Colegio de la Frontera Norte  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Tijuana Baja California]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<volume>1</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>195</fpage>
<lpage>199</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-89062002000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1665-89062002000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1665-89062002000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Conflictos migratorios, alteridad y etnoviolencia</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Guillermo Alonso Meneses</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">La sociedad multi&eacute;tnica. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros, Giovanni Sartori, Madrid, Taurus, 2001.</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="3">El Ejido. Discriminaci&oacute;n, exclusi&oacute;n social y racismo, Ubaldo Mart&iacute;nez Veiga, Madrid, La Catarata, 2001.</font></b><font face="verdana" size="2"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de la Frontera Norte.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El candidato de la ultraderecha de los Pa&iacute;ses Bajos, Pim Fortuyn, ex intelectual marxista, ex catedr&aacute;tico de sociolog&iacute;a en la Universidad Erasmus de Rotterdam y homosexual declarado de 54 a&ntilde;os, quien fuera asesinado el 6 de mayo de 2002 (un d&iacute;a despu&eacute;s de la derrota electoral del fascista Le Pen, en Francia), propon&iacute;a frenar en seco la inmigraci&oacute;n, criticaba duramente al mundo isl&aacute;mico, al que acusaba de atrasado, y esgrim&iacute;a en sus campa&ntilde;as electorales un lema bien sintom&aacute;tico de las ideas que flotan en significativos sectores de la sociedad de la Uni&oacute;n Europea: "Holanda est&aacute; llena". Ergo no hay sitio para m&aacute;s inmigrantes en las sociedades capitalistas occidentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La biograf&iacute;a de Pim Fortuyn no ten&iacute;a nada que ver con la del "asesino de guerra" en Argelia: Le Pen, sin embargo, coincid&iacute;an en muchos puntos de sus programas pol&iacute;ticos, casi todos democr&aacute;ticamente insostenibles. Pero ellos dos no son los &uacute;nicos representantes de un discurso ideol&oacute;gico&#45;pol&iacute;tico de rechazo y exclusi&oacute;n del extranjero, conceptualizado como "nacional&#45;integrista" por Jos&eacute; Vidal&#45;Beneyto. A la par de Fortuyn y Le Pen est&aacute;n Haider en Austria; Edmund Stoiber y Schill en Alemania; en Gran Breta&ntilde;a, Nick Griffin; en Italia, Umberto Bossi, Gianfranco Fini y Silvio Berlusconi; en Portugal, Paulo Portas; en Dinamarca, Pia Kjaersgaard y el Danske Folkeparti; en B&eacute;lgica, Dewinter y el Vlaams Blok; Carl H&auml;gen en Noruega, e incluso, en Estados Unidos, Pat Buchanan. Todos ellos no s&oacute;lo encarnan el ascenso de la ultraderecha y del integrismo nacionalista por la v&iacute;a de las urnas (el partido de Pim Fortuyn fue posteriormente la segunda formaci&oacute;n m&aacute;s votada), tambi&eacute;n representan la parte visible de ese iceberg que tiene debajo un discurso antiinmigrante y xen&oacute;fobo que no tiene el m&aacute;s m&iacute;nimo problema en vocear prejuicios contra los inmigrantes. Indudablemente, esta etapa donde los actores sociales no disimulan el racismo y el nacionalismo excluyente de sus ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas, es preocupante. Pero no menos preocupante resulta el desconcierto de la izquierda o actores sociales progresistas, frente al acoso que sufre el inmigrante, el otro diferente, el extranjero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, &iquest;estas posturas pol&iacute;ticas tienen un reflejo o respaldo te&oacute;rico en las ciencias sociales? La respuesta es s&iacute;. Sabido es que Samuel Huntington, el autor de El choque de las civilizaciones (1997), se&ntilde;al&oacute; a los inmigrantes mexicanos como el principal "enemigo" de Estados Unidos en el siglo XXI. Y Giovanni Sartori no se queda a la saga, con el planteamiento de que los migrantes extranjeros, de seguir as&iacute; las cosas, pueden dinamitar las bases del pluralismo y el liberalismo de los estados democr&aacute;ticos, capitalistas y occidentales. La sociedad abierta de Popper, democr&aacute;tica y pluralista debe cerrarse, seg&uacute;n Sartori, para seguir si&eacute;ndolo. O, lo que es lo mismo, la capacidad de acogida de migrantes es limitada porque, de lo contrario, &eacute;stos pueden colapsar al sistema democr&aacute;tico. Parad&oacute;jicamente, la sociedad abierta y plural tiene un enemigo en casa: el multiculturalismo. Corriente caracterizada por su defensa de las culturas extra&ntilde;as &#45;y problem&aacute;ticas&#45; de los inmigrantes, entre otras cosas (Charles Taylor et alii).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ensayo de Sartori, breve y claro aunque tambi&eacute;n impreciso y apresurado en la argumentaci&oacute;n, demuestra que las democracias occidentales est&aacute;n movi&eacute;ndose hacia posiciones que pueden resultar antidemocr&aacute;ticas y violatorias de los derechos humanos. Cuando plantea que la superpoblaci&oacute;n y la pobreza generan inmigraci&oacute;n, y que la inmigraci&oacute;n, junto con el multiculturalismo, balcanizan la ciudad pluralista, ofrece como &uacute;nica soluci&oacute;n "separar la paja del trigo": seleccionar estrictamente al inmigrante necesario. De esta forma se fortalece el pluralismo (que se reconoce en el interculturalismo) y se combate al multiculturalismo. Porque las culturas externas y ajenas de los inmigrantes perjudicar&iacute;an m&aacute;s de lo que benefician, si impusieran de facto nuevas reglas o incluso costumbres, y ello constituye un perjuicio para la sociedad abierta y la comunidad pluralista. A mi modo de ver, el problema est&aacute; en que los criterios de selecci&oacute;n de inmigrantes tambi&eacute;n son criterios de discriminaci&oacute;n, y esto abre la puerta no s&oacute;lo al racismo, sino a sus variantes sustitu&iacute;as que otros autores denominan "racismo cultural" (Fan&oacute;n) o "fundamental&iacute;simo cultural" (Stolcke).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro del antrop&oacute;logo Ubaldo Mart&iacute;nez Veiga trae a colaci&oacute;n precisamente este problema y para ello explica, desde una perspectiva economicista, el trato que est&aacute;n sufriendo los inmigrantes en la que tal vez es la regi&oacute;n agr&iacute;cola europea con m&aacute;s intensa producci&oacute;n y generaci&oacute;n de riqueza: El Ejido (Almer&iacute;a, sureste de Espa&ntilde;a o suroeste de la Uni&oacute;n Europea), que tambi&eacute;n tiene altas tasas de suicidio y una densidad de prost&iacute;bulos inusual en Espa&ntilde;a. Evidentemente, la rentabil&iacute;sima producci&oacute;n agr&iacute;cola de El Ejido se explica en parte por los invernaderos y la mano de obra inmigrante (temporal, indocumentada y desamparada), que son dos de los factores con los que se construy&oacute; esta realidad mediterr&aacute;nea. Realidad que fue conceptuada por el autor, para efectos anal&iacute;ticos, como "distrito agroindustrial". A lo largo de la obra, esa realidad es descrita y analizada con un estilo parco y seco por momentos (otros dir&iacute;an objetivo) aunque fluido y siempre intentando ce&ntilde;ir la informaci&oacute;n al leitmotiv de la discriminaci&oacute;n, la exclusi&oacute;n social y el racismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, sorprende que un autor que lee a Marx en alem&aacute;n (cita Das Kapital Dietz), explique el concepto de "comunitas" (de un cl&aacute;sico de la antropolog&iacute;a como V&iacute;ctor Turner), citando al antrop&oacute;logo de Sri Lanka, S. Tambiah, de quien tambi&eacute;n toma prestado diferentes conceptos y perspectivas, acaso porque un materialista cultural como Ubaldo Mart&iacute;nez, veterano representante hispano del pensamiento de Marvin Harris (el archiconocido antrop&oacute;logo estadunidense fallecido el a&ntilde;o pasado), no lee a simbolistas como Turner. Sea como fuere, el an&aacute;lisis del entramado socioecon&oacute;mico local que hace Mart&iacute;nez Veiga, con un constante aire materialista cultural (e hist&oacute;rico) sugerente en m&aacute;s de un cap&iacute;tulo, puede operar como una metonimia del nudo existente, tan caracter&iacute;stico del mundo actual, entre la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y los flujos globales de migraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las aportaciones originales y rescatables que hace Ubaldo Mart&iacute;nez es la "comparaci&oacute;n" entre California y El Ejido, a pesar de que, por el "tama&ntilde;o" de ambas, es a todas luces desmesurada. No obstante, la California andaluza responde a unos paralelismos de gran inter&eacute;s heur&iacute;stico, tanto en lo econ&oacute;mico como en lo sociocultural; tanto en lo anal&iacute;tico como en lo interpretativo. Por ejemplo, el 24 de octubre de 1929, en la localidad de Exeter, en California, un jornalero filipino no soport&oacute; m&aacute;s las humillaciones y acuchill&oacute; a un blanco. La respuesta fue el apaleamiento de los filipinos, la destrucci&oacute;n de sus pertenencias y su inmediata expulsi&oacute;n de la zona. Algo similar ocurri&oacute; en El Ejido a principios de 2000. El 22 de enero fueron asesinados dos agricultores de esa localidad por un marroqu&iacute;; d&iacute;as despu&eacute;s, el 5 de febrero, una muchacha joven era asesinada en un atraco perpetrado por otro inmigrante marroqu&iacute; (luego se supo que era un enfermo mental). Se dijo en su d&iacute;a que la joven se iba a casar esa misma noche (una cuesti&oacute;n que no s&eacute; si se verific&oacute; finalmente). Este incidente provoc&oacute; la "caza del moro" (marroqu&iacute;) y durante d&iacute;as hubo m&uacute;ltiples manifestaciones de violencia xen&oacute;foba y racista. Tres muertos en menos de un mes hicieron explotar una caldera sobrealimentada de agricultura capitalista salvaje, de explotaci&oacute;n laboral de migrantes marroqu&iacute;es y de la consiguiente marginaci&oacute;n sociocultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos libros que aqu&iacute; rese&ntilde;o conjuntamente son sendas aproximaciones complementarias a la problem&aacute;tica de la inmigraci&oacute;n en occidente. Por un lado, Sartori hace hincapi&eacute; en los efectos que la inmigraci&oacute;n descontrolada ocasiona en la pol&iacute;tica y en las sociedades democr&aacute;ticas. Por otro lado, Mart&iacute;nez Veiga hace hincapi&eacute; en los efectos que la inmigraci&oacute;n descontrolada produce en la econom&iacute;a y en la sociedad. As&iacute;, si los efectos econ&oacute;micos del migrante indocumentado son muy atractivos para una econom&iacute;a capitalista, no es menos cierto que &eacute;stos son inversamente proporcionales a la degradaci&oacute;n sociocultural de la vida y a la paralela erosi&oacute;n de los valores pol&iacute;ticos y morales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una primera lectura muestra que Sartori no aborda las ra&iacute;ces del problema, que Mart&iacute;nez Veiga s&iacute; aborda; a saber, c&oacute;mo el capitalismo occidental (todos aquellos actores econ&oacute;micos que se han aprovechado desde hace m&aacute;s de dos siglos de la mano de obra inmigrante&#45;ilegal) ha actuado irresponsablemente con la sociedad a la que pertenecen. Precisamente por estribar en ellos la responsabilidad moral y jur&iacute;dica de esa explotaci&oacute;n. Una explotaci&oacute;n que, adem&aacute;s de engendrar injusticia socioecon&oacute;mica y degradar los valores democr&aacute;ticos m&aacute;s b&aacute;sicos, parece ser aceptada por amplios sectores sociales como una circunstancia inevitable de los tiempos actuales. El malestar y la conflictividad constante que (re)producen las sociedades occidentales, redimensionadas en algunos aspectos por la irrupci&oacute;n del inmigrante, propician el estallido de conflictos y su explotaci&oacute;n pol&iacute;tica por parte de formaciones que tienen en el ataque directo al inmigrante uno de sus ganchos electorales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto Sartori como Mart&iacute;nez Veiga ofrecen l&iacute;neas de an&aacute;lisis fundamentales. Pero, a mi modo de ver, Sartori no entiende que el pluralismo de las democracias occidentales, con todo y ser un logro civilizatorio fundamental, queda debilitado por su "indiferencia" ante la degradaci&oacute;n de la vida de los trabajadores y de los millones de pobres del planeta. Asimismo, Mart&iacute;nez Veiga tampoco entiende que, si bien las bases econ&oacute;micas de la vida o las relaciones de producci&oacute;n son coyunturalmente fundamentales, &eacute;stas no siempre pueden explicar por s&iacute; solas, y menos mec&aacute;nicamente, el racismo y la exclusi&oacute;n social. Puesto que existe toda una ideolog&iacute;a, todo un arsenal de artefactos simb&oacute;licos (valores, creencias, h&aacute;bitos, etc.) cuya coyuntura original est&aacute; fuera y lejos de El Ejido, aunque operen localmente; o sea, existen e intervienen factores superestructurales que no necesariamente han sido generados por la infraestructura local.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo lo acaecido en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os en el mundo apunta a que los desequilibrios poblacionales y econ&oacute;micos propiciar&aacute;n importantes e inevitables movimientos migratorios, con el consiguiente impacto en la etnicidad, la paz social, la econom&iacute;a o la pol&iacute;tica. Estos dos libros ahondan en el debate que intenta darle forma y soluciones a estas circunstancias, al ofrecer una perspectiva arriesgada y etnoc&eacute;ntrica (Sartori) y un an&aacute;lisis de un caso preocupante (Mart&iacute;nez Veiga). En cualquier caso, sendos libros auguran una evidencia incontrovertible: que el fen&oacute;meno migratorio va a ser uno de los grandes problemas mundiales a lo largo del siglo XXI y, lo que es m&aacute;s interesante, que en torno a &eacute;l se van a desarrollar debates ideol&oacute;gicos y acad&eacute;micos decisivos para construir las bases de las venideras relaciones humanas e internacionales. Por &uacute;ltimo, el lector curioso puede complementar estas dos lecturas con una tercera del antrop&oacute;logo Mikel Azurmendi titulada Estampas del Ejido (Madrid, Taurus, 2001). Este libro viene a ser la interpretaci&oacute;n de los sucesos de El Ejido desde una perspectiva muy pr&oacute;xima a la de Sartori. Este autor, en un debate habido hace unos meses en los medios de comunicaci&oacute;n espa&ntilde;oles, plante&oacute; que la inmigraci&oacute;n indocumentada es el c&aacute;ncer de las sociedades democr&aacute;ticas. Y &eacute;ste es, qu&eacute; duda cabe, el sentido del debate sobre la migraci&oacute;n indocumentada en Occidente.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>GUILLERMO ALONSO MENESES</b> es profesor investigador en El Colegio de la Frontera Norte. Es doctor en antropolog&iacute;a social por la Universidad de Barcelona. Su principal l&iacute;nea de investigaci&oacute;n es el an&aacute;lisis sociocultural del fen&oacute;meno migratorio, desde el cruce indocumentado de la frontera hasta la vida del inmigrante indocumentado, pasando por los factores que empujan o estimulan a emigrar. Uno de sus &uacute;ltimos trabajos es "Riesgos y vulnerabilidad en la migraci&oacute;n clandestina", en Ciudades 52, octubre&#45;diciembre, 2001. Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:gui@colef.mx"><u>gui@colef.mx</u></a>.</font></p>      ]]></body>
</article>
