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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Redefinición de las relaciones familiares en el proceso migratorio ecuatoriano a España]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Nota cr&iacute;tica</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Redefinici&oacute;n de las relaciones familiares en el proceso migratorio ecuatoriano a Espa&ntilde;a</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Javier Fresneda Sierra</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>Universidad Pontificia Comillas.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Introducci&oacute;n</i></b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo, en torno al caso del sorprendente flujo de los inmigrantes ecuatorianos a Espa&ntilde;a, analizar&aacute; algunos de los conflictos que el proceso migratorio plantea a la unidad familiar desde una perspectiva de g&eacute;nero. Basado en la experiencia profesional como psicoterapeuta individual y de familia del autor, como investigador de campo en estudios sobre migraciones y como observador participante en una asociaci&oacute;n de ecuatorianos en Espa&ntilde;a, plantea que la reagrupaci&oacute;n familiar no siempre es tan arm&oacute;nica como se contempla en el discurso de las instituciones que intervienen socialmente con inmigrantes. Si bien en los proyectos migratorios familiares la soledad y los temores de desintegraci&oacute;n de la familia motivan que el que viaj&oacute; primero procure la reagrupaci&oacute;n en Espa&ntilde;a lo antes posible, una vez producida &eacute;sta, inesperadas dificultades de adaptaci&oacute;n con sus familiares podr&aacute;n poner en breve a la familia al borde de la ruptura. Entre ellas, ser&aacute; determinante la incorporaci&oacute;n salarial de las mujeres inmigrantes, que les llevar&aacute; a asumir, no sin conflictos, frente a sus compa&ntilde;eros, muchos de ellos desempleados, mayores cotas de poder en la organizaci&oacute;n de su tiempo y en la toma de decisiones. Incluso, las migraciones no familiares, como las de las mujeres solteras o separadas que ya iniciaron su migraci&oacute;n en busca de mayor libertad, no se vivir&aacute;n exentas de contradicci&oacute;n y ambig&uuml;edad en el despliegue de sus relaciones de g&eacute;nero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La familia no es una instituci&oacute;n al margen de los conflictos, y a&uacute;n menos cuando sus distintas partes se separan y son sometidas a distintas y poderosas influencias sociales y culturales. Costar&iacute;a creer que en medio de este proceso las reagrupaciones familiares llevadas a cabo por los inmigrantes pudiesen ser arm&oacute;nicas. En cambio, ni en las organizaciones de apoyo a la inmigraci&oacute;n, ni en las instituciones que intervienen socialmente con inmigrantes, ni en el ordenamiento jur&iacute;dico que regula la reagrupaci&oacute;n, apenas se mencionan &#45;ni, subsiguientemente, pueden prevenirse&#45; ninguna de estas contradicciones y claroscuros.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este texto pretende se&ntilde;alar algunas de estas dificultades pr&aacute;cticas, desde un segundo plano m&aacute;s te&oacute;rico de an&aacute;lisis psicosocial, que enmarcar&iacute;a este proceso en la redefinici&oacute;n de roles familiares asignados a cada g&eacute;nero y subsistema familiar producido por la migraci&oacute;n aislada de alguno de sus miembros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo har&aacute; desde la psicolog&iacute;a social de corte cualitativa; esto es, aquella que, en vez de medir y controlar el objeto aislado, ahist&oacute;rico y descontextualizado, prefiere analizar las relaciones entre distintos sujetos, tomando como objeto su discurso y los supuestos impl&iacute;citos en que descansa, y considerando ambos como construcciones colectivas desde distintos lugares sociales. Los datos de este art&iacute;culo, a su vez, han sido producidos desde t&eacute;cnicas cualitativas de observaci&oacute;n participante y socio&#45;an&aacute;lisis, as&iacute; como desde el an&aacute;lisis cl&iacute;nico de casos y el an&aacute;lisis de discurso de entrevistas semiestructuradas, que he tenido oportunidad de desplegar en una asociaci&oacute;n de inmigrantes ecuatorianos en la que colaboro desde hace casi tres a&ntilde;os,<sup><a href="#nota">1</a></sup> en una investigaci&oacute;n sobre la puesta en pr&aacute;ctica de la reunificaci&oacute;n familiar,<sup><a href="#nota">2</a></sup> y en cerca de una veintena de casos cl&iacute;nicos de inmigrantes ecuatorianos que he atendido como psicoterapeuta individual y de familia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>La inmigraci&oacute;n ecuatoriana en Espa&ntilde;a</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Espa&ntilde;a ha pasado bruscamente, en el lapso de una d&eacute;cada, de ser pa&iacute;s expulsor de emigrantes a ser atractor neto de ellos. Si &uacute;ltimamente el n&uacute;mero de emigrantes espa&ntilde;oles en el extranjero est&aacute; estancado en torno a dos millones de personas <i>(Anuario de Migraciones,</i> 1998, pp. 33&#45;34), el de inmigrantes residiendo en Espa&ntilde;a no deja de crecer y de dejar obsoleto en poco tiempo cualquier cifra que osemos aventurar. En la actualidad, residen legalmente en Espa&ntilde;a (frente a un total de poco m&aacute;s de 40 millones de habitantes) aproximadamente un mill&oacute;n de ciudadanos extranjeros (un 2.5% del total de la poblaci&oacute;n), de los cuales unos 400 mil son pertenecientes a pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea y los 600 mil restantes provenientes de terceros pa&iacute;ses o no comunitarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De entre ellos, el flujo de crecimiento m&aacute;s sorprendente en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os es, sin duda, el ecuatoriano. Valga como bot&oacute;n de muestra que, seg&uacute;n los datos oficiales publicados el 31 de diciembre de 1998, s&oacute;lo hay concedidos 7 046 permisos de residencia <i>(Anuario Estad&iacute;stico de Extranjer&iacute;a,</i> 1999, p. 87), mientras que en la regularizaci&oacute;n de inmigrantes hasta junio de 1999, as&iacute; como en el controvertido proceso de documentaci&oacute;n en origen de 2001, la cifra habr&iacute;a aumentado hasta 54 mil permisos, y seg&uacute;n estimaciones, unos 100 mil m&aacute;s estar&iacute;an trabajando en la econom&iacute;a subterr&aacute;nea de forma irregular. S&oacute;lo en Madrid, con apenas unos 15 mil inmigrantes ecuatorianos residiendo legalmente, se encontraban al 1 de enero de 2001 empadronados en el censo un total de 58 430 ciudadadanos ecuatorianos; esto es, s&oacute;lo uno de cada cuatro ecuatorianos en Madrid estar&iacute;a recogido por las estad&iacute;sticas oficiales que miden los permisos de residencia. Inmigrantes, pues, invisibilizados en su mayor&iacute;a, reci&eacute;n asentados y con apenas derechos reconocidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Migraciones, g&eacute;nero y reunificaci&oacute;n familiar</b></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensar en g&eacute;nero y migraciones conlleva el riesgo de acabar hablando tan s&oacute;lo de historias de mujeres inmigrantes, y ciertamente que la migraci&oacute;n a veces es un proyecto personal de mujeres, pero, al menos en el caso ecuatoriano en Espa&ntilde;a, las m&aacute;s de las veces la inmigraci&oacute;n se inscribe y se piensa en un proyecto de redes familiares. Esto nos da la oportunidad de salir de la concepci&oacute;n de la mujer como algo esencialista y aislado del concepto de hombre (Gregorio, 1997, p. 146) y poder examinar los cambios en las relaciones de g&eacute;nero que se producen dial&oacute;gicamente en estos n&uacute;cleos y redes familiares cuando se emigra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aspiro a exponer en este trabajo algunas de las historias que vengo observando en los &uacute;ltimos tiempos al colectivo ecuatoriano en Espa&ntilde;a, ahora mismo inmerso en la reunificaci&oacute;n de sus familias. Son historias de familias en evoluci&oacute;n que ven en la migraci&oacute;n una estrategia de supervivencia, o de familias rotas pero cuyo referente permanece en la subjetividad de sus miembros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son historias urbanas de Madrid, donde vive la mayor&iacute;a de los inmigrantes ecuatorianos en Espa&ntilde;a, casi dos terceras partes de ellos mujeres, ya que la realidad de g&eacute;nero del colectivo ecuatoriano del levante mediterr&aacute;neo (Murcia, Valencia), con una presencia m&aacute;s masculina en las tareas agr&iacute;colas, es muy distinta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando pensamos en inmigrantes la primera variable que el imaginario social nos despierta es la econ&oacute;mica, y con ella la pobreza en el pa&iacute;s de origen, la demanda de trabajadores para puestos precarios y no calificados en el pa&iacute;s al que se emigra. Unos sujetos y una demanda asexuados, pero las mujeres y los hombres inmigrantes, cuando son conceptuados como personas o ciudadanos, muestran muchas otras dimensiones que median en su proyecto migratorio, y estas redes familiares son uno de los lugares principales en que se sit&uacute;a su decisi&oacute;n de migrar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta certeza se ha pensado la reagrupaci&oacute;n familiar de las personas inmigradas como la piedra angular para la integraci&oacute;n de &eacute;stos, y as&iacute; lo recoge el derecho comunitario e incluso parcialmente, las pol&eacute;micas leyes de "extranjer&iacute;a" promulgadas en Espa&ntilde;a. La familia ha venido a constituirse en un medio de seguridad, de expansi&oacute;n, de recursos, de solidaridad, de cohesi&oacute;n y de referencia. Deseable, incluso, no s&oacute;lo para la misma poblaci&oacute;n inmigrante, sino para la propia sociedad de acogida, que gana en estabilidad y en vertebraci&oacute;n social. Pero se ha idealizado la familia, pensando que su reagrupaci&oacute;n es arm&oacute;nica, e ignorando los conflictos y las desigualdades de poder en juego en este proceso. De hecho, sin &aacute;nimo de querer dramatizar, ni de ignorar los recursos y las estrategias propias de los colectivos y las personas inmigrantes, ni de subrayar la bondad b&aacute;sica del proceso, hay que se&ntilde;alar los riesgos de que procesos malogrados de reagrupaci&oacute;n pudieran incluso llegar a contribuir en parte a la creaci&oacute;n de bolsas de marginaci&oacute;n (IUEM, 1998, pp. 25&#45;31).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, las autoridades espa&ntilde;olas pareciesen querer ir optando por un modelo migratorio <i>gastarbeiter,</i> de trabajadores invitados, considerando tal vez la reagrupaci&oacute;n como una fuente de costos econ&oacute;micos y sociales de educaci&oacute;n y atenci&oacute;n que antes corr&iacute;an a cargo de los pa&iacute;ses de origen. As&iacute; al menos se desprende de los convenios bilaterales internacionales que se est&aacute;n firmando para canalizar los futuros contingentes de inmigrantes, y en los que mucho se habla de las cl&aacute;usulas de retorno en cuanto finalizan los contratos de trabajo, y poco sobre c&oacute;mo se renuevan los permisos de trabajo y residencia. Pero la realidad es tozuda, y las personas inmigradas, a veces hasta contra sus propias previsiones iniciales, se quedan y reagrupan a sus familias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Dificultades en la trayectoria migratoria seg&uacute;n tipos de proyectos migratorios</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para situarnos mejor, ordenar&eacute; cronol&oacute;gicamente en este art&iacute;culo, desde una perspectiva de g&eacute;nero, algunas de las dificultades vividas en las familias antes de la reunificaci&oacute;n (que, de hecho, la motivan), y las posteriores, en algunos casos m&aacute;s inesperadas y por ello m&aacute;s desestabilizadoras. Por otra parte, en un doble eje, expondr&eacute; la problem&aacute;tica m&aacute;s com&uacute;n de los proyectos migratorios, seg&uacute;n sean &eacute;stos familiares o individuales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Proyectos migratorios familiares</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a los proyectos migratorios familiares, hay que rese&ntilde;ar que en realidad el proyecto migratorio ya comienza en el pa&iacute;s de origen de forma desigual. Las familias, azotadas por la crisis econ&oacute;mica, seleccionan a uno de sus integrantes como un potencial inmigrante (en general, la persona m&aacute;s fuerte, estable, capaz de adaptarse, de llevar la iniciativa) y re&uacute;nen recursos para toda una inversi&oacute;n familiar. En las familias ecuatorianas el sesgo de g&eacute;nero es insoslayable, pues la enviada en primer lugar suele ser una mujer (la madre o la hija), porque en Ecuador se rumorea que para ellas hay m&aacute;s trabajo, en las casas fundamentalmente, como trabajadoras del servicio dom&eacute;stico (G&oacute;mez Ciriano, 2000, p. 214).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las dificultades previas, la principal girar&iacute;a en torno a la erosi&oacute;n que la separaci&oacute;n provoca en la pareja. Entre la mayor&iacute;a de los integrantes de parejas divididas a quienes he tenido oportunidad de entrevistar, en Espa&ntilde;a o en Ecuador, por muy s&oacute;lidamente constituidas que se creyeran, pocas eran las que a duras penas lograban vislumbrar un futuro m&aacute;s all&aacute; de seis o a lo sumo nueve meses de separaci&oacute;n. Este referente temporal aparece de forma repetida en el discurso ecuatoriano, espoleado por cr&iacute;ticas y chismes recogidos en los mentideros de la comunidad de origen. La pareja se vive acosada ac&aacute; y all&aacute; por un clima de infidelidad percibido como muy poderoso (Rumi&ntilde;ahui, 2000, pp. 34), avivado por la soledad, la dureza de la vida que se emprende, por las estrecheces que los inmigrantes se autoinfligen en Espa&ntilde;a para pagar su deuda en el menor tiempo posible (del que el hacinamiento en las habitaciones es el mejor exponente), por las cargas familiares que se tienen que soportar en Ecuador (problemas de los ni&ntilde;os en la escuela...) (Carpio, 1992, pp. 160&#45;164). Esto hace que tanto hombres como mujeres desplieguen una red de informantes que controla la sexualidad de la pareja en el otro continente, y cuya informaci&oacute;n recibir&aacute; un uso diferencial por parte de mujer u hombre en funci&oacute;n del poder que una u otro tengan o vayan teniendo en la pareja.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra preocupaci&oacute;n recurrente gira respecto a las hijas e hijos dejados en el pa&iacute;s de origen con alg&uacute;n familiar (el padre en primera instancia, y despu&eacute;s las abuelas, cu&ntilde;adas, aunque si son mayores a veces se quedan en soledad, con simplemente alguna supervisi&oacute;n m&aacute;s o menos lejana de alg&uacute;n pariente). En el discurso de la poblaci&oacute;n inmigrante y de sus familiares se hace cada vez m&aacute;s presente que la labor de estos improvisados tutores no impide que muchas veces su rendimiento escolar descienda de manera sensible y se vean enrolados en travesuras, desaf&iacute;os o mutismos que constituyen toda una llamada de atenci&oacute;n. En los colegios donde estudian, los profesores detectan pronto qui&eacute;nes son las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os cuyos padres emigraron. Las madres, sobre todo, se ven impotentes desde aqu&iacute;, y crecientemente culpabilizadas, con el miedo latente de ser rechazadas por sus hijas e hijos como madres abandonadoras, y cuya prole jam&aacute;s lograr&aacute; superar esa herida. Y, ciertamente, en celebraciones como el D&iacute;a de la Madre, cumplea&ntilde;os, vacaciones, la a&ntilde;oranza se acent&uacute;a. De hecho, a veces la a&ntilde;oranza se transforma en sustituci&oacute;n de figuras maternas o insensibilidad afectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque b&aacute;sicamente de orden afectivo, son razones de peso como para desear una reagrupaci&oacute;n lo antes posible, porque ponen en juego las relaciones que durante a&ntilde;os estructuraron la identidad y el apoyo mutuo de las personas inmigradas. Pero no es menos cierto que la reagrupaci&oacute;n, una vez llevada a cabo, implica el surgimiento de otras dificultades asociadas a la nueva situaci&oacute;n en la que se encuentra el grupo familiar. Estas dificultades abarcan desde cuestiones vinculadas a las relaciones de pareja, afectadas por un periodo m&aacute;s o menos largo de separaci&oacute;n, a cuestiones m&aacute;s pr&aacute;cticas, como la reorganizaci&oacute;n del tiempo del reagrupante, la adaptaci&oacute;n de los familiares a su nuevo lugar de residencia, el acceso a servicios que demandan los distintos miembros de la familia o el conseguir una nueva vivienda adecuada a un costo asequible. Para ordenar la diversidad de narraciones en torno a las situaciones conflictivas de las familias y su proyecto migratorio, ayuda el considerar como uno de los ejes principales el estado civil de partida (el itinerario de las solteras, de las casadas, de las separadas, en cada caso, con o sin hijos en el pa&iacute;s de origen o ya reagrupados) (Garc&iacute;a y Garc&iacute;a, 1998, pp. 69&#45;108). Por otro lado, tambi&eacute;n es clave si la reunificaci&oacute;n se planeaba <i>a priori</i> o si se decidi&oacute; <i>a posteriori</i> como estrategia de resoluci&oacute;n de problemas imprevistos (G&oacute;mez, 1999, p. 63).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Porque aunque una buena proporci&oacute;n de las personas inmigradas acaban qued&aacute;ndose a vivir en el pa&iacute;s al que migraron, la mayor&iacute;a de ellas planea <i>a priori</i> ahorrar alg&uacute;n dinero y regresar, y as&iacute; poder satisfacer alguna deuda contra&iacute;da o lograr el capital necesario para levantar un peque&ntilde;o negocio o comprar una casa. Pero, una vez llegadas, son conscientes de que el dinero se ahorra m&aacute;s lentamente de lo que se pens&oacute;, o de que el pa&iacute;s de origen no se encuentra tan estable como para plantearse demasiadas inversiones, y as&iacute; la estancia comienza a prolongarse indefinidamente y el regreso se torna una referencia m&iacute;tica. Sobre todo cuando el pa&iacute;s de partida est&aacute; lejos y el viaje es costoso, o cuando la pol&iacute;tica de fronteras es r&iacute;gida y se teme salir y no poder volver a entrar. Entonces empiezan a dejarse sentir m&aacute;s vivamente los problemas citados que desencadena la separaci&oacute;n de la familia, y el proyecto migratorio se transforma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando las hijas e hijos finalmente se reagrupan, o cuando nacen aqu&iacute; mismo y empiezan a arraigarse, a ir a la escuela, a tener amistades (y la capacidad de integraci&oacute;n de &eacute;stos puede llegar a ser mucho mayor que la de su padre o su madre), la situaci&oacute;n es dif&iacute;cilmente reversible, al menos hasta casi ya la edad de la jubilaci&oacute;n, donde volver&aacute; a plantearse el retorno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo general, al cabo de unos meses &#45;m&aacute;s de los previstos&#45; el marido acaba emigrando a la ciudad (aunque hay algunos otros casos en que el hombre viaja directamente al levante, a trabajar en la agricultura), porque tambi&eacute;n se rumorea que, una vez que la mujer se ha integrado laboralmente, a veces es posible conseguir un trabajo para parejas, como internos. Los meses suelen ser m&aacute;s en parte porque a la mujer no le ha dado tiempo de estabilizarse econ&oacute;micamente, y en parte porque al llegar ella se dar&aacute; cuenta vivamente de las dificultades que los varones tienen para encontrar un trabajo en la ciudad. Con lo cual contiene a su marido y le ruega paciencia, aunque &eacute;l fantasear&aacute; y se atormentar&aacute; con que la verdadera raz&oacute;n por la que su mujer no quiere llevarlo es porque ha iniciado alguna otra relaci&oacute;n de pareja en Espa&ntilde;a. s&oacute;lo en un segundo momento se reagrupar&aacute; con los hijos que quedaron con alguno de los abuelos, cu&ntilde;ados, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer problema es el del reencuentro de la pareja. A lo largo de los a&ntilde;os de separaci&oacute;n transcurridos y aunque hayan existido visitas, la convivencia ha estado interrumpida, y es f&aacute;cil que entre s&iacute; no se reconozcan o que la imagen que ten&iacute;an de la otra persona sea muy distinta a la que presentan en el momento del reencuentro. Las personas "cambian" y tienen que pasar por un costoso periodo de readaptaci&oacute;n para volver a acostumbrarse a vivir juntas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, las m&aacute;s de las veces encontrar un trabajo es dif&iacute;cil y el hombre vaga, sin trabajo, sin dinero y sin poder en la familia. &Eacute;l, que siempre provey&oacute; monetariamente al grupo familiar, ahora se ve mantenido por su mujer, convertida en sustentadora econ&oacute;mica del proyecto migratorio... Adem&aacute;s, se encuentra con una mujer m&aacute;s libre, potenciada tras identificarse en parte con la forma de actuar de las mujeres espa&ntilde;olas respecto a los hombres, y adem&aacute;s con dinero propio, con m&aacute;s poder, por lo tanto, en la toma de decisiones familiares, y esto choca con la concepci&oacute;n tradicional de subordinaci&oacute;n al hombre que se le sol&iacute;a atribuir dentro del grupo familiar. Esto le supone una seria crisis personal, que apenas suele expresar verbalmente, pero que llega a somatizarse en el hombre como depresi&oacute;n, e incluso en algunos casos como impotencia sexual, cuando no se muestra como una irascibilidad sorda y difusa hacia su mujer o se ahoga en un incremento en el consumo de alcohol. Incluso, en los casos en que logran trabajar como pareja interna, &eacute;l va a vivir como m&aacute;s denigrante el descenso de estatus que comporta dedicarse a realizar las tareas dom&eacute;sticas, a las que poco se dedic&oacute; en su hogar, aunque cobre por ello siete veces m&aacute;s que en su anterior trabajo calificado. En realidad, expresa el s&iacute;ntoma de la reorganizaci&oacute;n de las relaciones familiares que se han desencadenado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los problemas t&iacute;picos ser&iacute;a la reorganizaci&oacute;n del tiempo por parte de la reagrupante; volver a vivir en familia le supone tener que repartir con la familia un tiempo que antes s&oacute;lo dedicaba al trabajo y a s&iacute; misma. No sin pudor, en muchos casos se oye quejarse a las mujeres inmigrantes de que su marido le vuelva a exigir o a controlar su tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ese motivo, cuando vienen los maridos se suele dejar el trabajo como interna y se busca un piso o una habitaci&oacute;n en los m&aacute;s de los casos, alquilado para la familia, y ya, al menos, aunque sea por pocas horas, es posible descansar en la propia casa y poder disfrutar de algo de intimidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso particular de las mujeres que reagrupan a hijos peque&ntilde;os, necesitados de mucha atenci&oacute;n, pueden existir dificultades para encontrar trabajos compatibles con el cuidado de los hijos, o a la hora de acceder a las guarder&iacute;as (las p&uacute;blicas, con escasas plazas asequibles, o las de paga, muy caras). El padre, aun cuando est&eacute; sin trabajo, sale a buscarlo y no termina de asumir la crianza del hijo m&aacute;s que de cuando en cuando. De hecho, aunque jur&iacute;dicamente los ni&ntilde;os ecuatorianos nacidos en suelo espa&ntilde;ol y no inscritos en el consulado durante el primer mes hasta hace poco lograban ganar la nacionalidad espa&ntilde;ola (de ah&iacute; el calificativo de "ni&ntilde;os ancla"), y se convert&iacute;an as&iacute; en un seguro para sus progenitores, que ya no pod&iacute;an ser expulsados, a veces se les mandaba de vuelta a Ecuador con una conocida al no poder atenderlos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Proyectos migratorios individuales</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; una enumeraci&oacute;n somera de algunos de los problemas provocados por la separaci&oacute;n o la reunificaci&oacute;n en el caso m&aacute;s t&iacute;pico de migraci&oacute;n familiar, pero no podemos perder de vista la posibilidad de que ya existiesen graves problemas en la familia en el pa&iacute;s de origen que fuerzan la pretensi&oacute;n de una migraci&oacute;n m&aacute;s individual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando son problemas de pareja, nos sit&uacute;an en otro de los itinerarios mencionados, ejemplificado por el caso no infrecuente de las mujeres que han sido maltratadas en sus familias de origen por sus parejas y ven en la inmigraci&oacute;n una liberaci&oacute;n. Mayor independencia, mayor libertad econ&oacute;mica, incluso mayor distancia para una separaci&oacute;n necesaria y comenzar una nueva vida. Aqu&iacute; la distancia, m&aacute;s que como problema, se vive como terapia. Aunque esta separaci&oacute;n puede ser m&aacute;s o menos formal, la proporci&oacute;n que emigra de mujeres separadas o divorciadas puede alcanzar el 20 por ciento en algunas de las provincias de emisi&oacute;n. Pero muchos de los problemas de los que la mujer inmigrante pretende huir le acompa&ntilde;an en su psiquismo. Lo ilustra el hecho de que hasta en algunos de esos casos extremos siguen otorgando capacidad de control sobre la futura vida a la anterior pareja, y as&iacute;, si se emprendi&oacute; alguna nueva relaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, esta &uacute;ltima se va a seguir viviendo en muchos casos culpablemente, como una infidelidad, y a la anterior pareja se le seguir&aacute; ocultando a veces hasta lo dram&aacute;tico, incluso en el caso de que &eacute;ste haya venido a Espa&ntilde;a a reagruparse en virtud de unos muy deteriorados lazos de uni&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya por &uacute;ltimo, otro itinerario migratorio con similares disonancias familiares es el de las mujeres solteras en busca de mayor libertad respecto a sus padres (a los que se puede acusar de excesivamente controladores y, en la queja m&aacute;s t&iacute;pica, de inmiscuirse en la elecci&oacute;n de pareja), o en la b&uacute;squeda de nuevos horizontes, de conocer... Al menos, as&iacute; legitiman su migraci&oacute;n ante los dem&aacute;s. Aunque despu&eacute;s resulte contradictorio que, aun buscando mayor libertad respecto a sus padres, les pidan "la bendici&oacute;n" para marcharse, que "les manden" emigrar (y si no se les otorga se sufre enormemente, pero igual se viaja). Es un proyecto migratorio menos acuciado por lo econ&oacute;mico, que tal vez s&oacute;lo presione el primer medio a&ntilde;o, por el pago de la deuda. Cuando la hubiere, porque tampoco tiene por qu&eacute; ser una migraci&oacute;n de gente de clase media baja, sino incluso de media alta, tituladas universitarias. Desde luego, son de entre las m&aacute;s instaladas en la queja, porque los trabajos que se les permite hacer en Espa&ntilde;a chocan con sus aspiraciones de estatus, se ven m&aacute;s encerradas que nadie como internas, y su imaginario social no las dota a&uacute;n de narraciones y objetivos claros por los que luchar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Conclusiones</b></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los procesos de reunificaci&oacute;n familiar, en suma, constituyen una plataforma privilegiada de observaci&oacute;n en torno a la integraci&oacute;n de los inmigrantes. M&aacute;s que nada, porque reunificaci&oacute;n entra&ntilde;a proyecto; tr&aacute;nsito desde el mantener dimensiones vitales en suspenso a la espera del retorno, a plantearse a largo plazo c&oacute;mo se quiere vivir, uno y sus familiares, en el pa&iacute;s de destino. c&oacute;mo se comience a desarrollar esa reunificaci&oacute;n, a resolver los conflictos que conlleve, y en torno a qu&eacute; ejes vitales (afectivo, familiar, laboral...), cada inmigrante negocie y redefina su identidad, revelar&aacute; el peso que se quiera y se acierte a dar a estas dimensiones en la nueva vida que se empieza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Urgir&iacute;a elaborar propuestas, por parte de las organizaciones e instituciones que atienden a los inmigrantes, que ayuden a afrontar esta problem&aacute;tica emergente. As&iacute;, ser&iacute;a oportuno propiciar la creaci&oacute;n de espacios de reflexi&oacute;n de los propios inmigrantes, donde puedan poner en com&uacute;n y elucidar la trama social de lo que est&aacute;n viviendo, aislada y avergonzadamente, como problemas individuales, y en los que puedan subrayar las mejores pr&aacute;cticas y narraciones, esto es, las m&aacute;s abiertas a resolver las contradicciones vividas. Asimismo, ser&iacute;a pertinente presionar pol&iacute;ticamente y dar a conocer esta problem&aacute;tica para que se produjesen las modificaciones legislativas que mejor acompa&ntilde;en a estos cambios sociales; entre ellas, podr&iacute;amos sugerir que los permisos por reunificaci&oacute;n familiar a los c&oacute;nyuges no se otorguen s&oacute;lo para residir sino tambi&eacute;n para trabajar, o que se reduzca el tiempo necesario para solicitarlos, as&iacute; como el de su tramitaci&oacute;n, para que el tiempo de separaci&oacute;n familiar sea menor y la reunificaci&oacute;n pueda darse en una transici&oacute;n m&aacute;s suave. tal vez as&iacute;, los cambios en las relaciones de g&eacute;nero que ocasiona la migraci&oacute;n, como una de las variables transversales a todos los &aacute;mbitos donde la integraci&oacute;n se verifica, revelen la oportunidad para que &eacute;sta respete la libertad y la igualdad de mujeres y hombres tanto entre distintos colectivos como al interior de los mismos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asociaci&oacute;n Rumi&ntilde;ahui Hispano&#45;Ecuatoriana, "La ruptura familiar", en <i>Nosotros con vosotros,</i> a&ntilde;o 1, n&uacute;m. 1, agosto del 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284634&pid=S1665-8906200100010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carpio Benalc&aacute;zar, P., <i>Entre pueblos y metr&oacute;polis. La migraci&oacute;n internacional en comunidades austroandinas en el Ecuador,</i> Cuenca, Ecuador, Ildis y Abya Yala, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284636&pid=S1665-8906200100010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IUEM), <i>Sobre la puesta en pr&aacute;ctica, procesos y condiciones de la reagrupaci&oacute;n familiar,</i> dirigido por Rosa Aparicio, Madrid, Universidad Pontificia comillas, 1998, pp. 1332.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284638&pid=S1665-8906200100010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a Dom&iacute;nguez, M., e I Garc&iacute;a Borrego, <i>Identidad y g&eacute;nero: mujeres inmigrantes en Madrid,</i> Madrid, Direcci&oacute;n General de la Mujer&#45;Consejer&iacute;a de sanidad y servicios sociales&#45;Comunidad de Madrid, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284640&pid=S1665-8906200100010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez Ciriano, E., "Ense&ntilde;&aacute;ndome no m&aacute;s. Estrategias de supervivencia e inserci&oacute;n de los inmigrantes ecuatorianos en la Comunidad de Madrid", en <i>Ofrim Suplementos,</i> diciembre del 2000, pp. 209&#45;225.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284642&pid=S1665-8906200100010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez crespo, P., "Gestaci&oacute;n y puesta en pr&aacute;ctica de la reagrupaci&oacute;n familiar como estrategia", <i>en Migraciones,</i> n&uacute;m. 5, 1999, pp. 55&#45;86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284644&pid=S1665-8906200100010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gregorio Gil, c., "El estudio de las migraciones internacionales desde una perspectiva de g&eacute;nero", en <i>Migraciones,</i> n&uacute;m. 1, 1997, pp. 145&#45;176.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284646&pid=S1665-8906200100010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;nez Veiga, U., y A. Portes, <i>La integraci&oacute;n social de los inmigrantes extranjeros en Espa&ntilde;a, M</i>adrid, instituto Universitario de sociolog&iacute;a de las Nuevas Tecnolog&iacute;as&#45;Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284648&pid=S1665-8906200100010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ministerio del Interior, <i>Anuario Estad&iacute;stico de Extranjer&iacute;a,</i> ed. Secretar&iacute;a General T&eacute;cnica&#45;comisi&oacute;n interministerial de Extranjer&iacute;a, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284650&pid=S1665-8906200100010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, <i>Anuario de Migraciones,</i> ed. subdirecci&oacute;n General de Publicaciones&#45;secretar&iacute;a General de Asuntos Sociales&#45;Direcci&oacute;n General de Ordenaci&oacute;n de las Migraciones, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5284652&pid=S1665-8906200100010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;El autor es miembro de la Asociaci&oacute;n Hispano&#45;Ecuatoriana Rumi&ntilde;ahui.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;IUEM (1996), "Sobre la puesta en pr&aacute;ctica, procesos y condiciones de la reagrupaci&oacute;n familiar de los inmigrantes", Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones, Universidad Pontificia Comillas, Madrid.</font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>JAVIER FRESNEDA SIERRA.</b> Becario de doctorado del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones, Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:fresneda@fil.upco.es">fresneda@fil.upco.es</a></font></p>      ]]></body><back>
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