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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Fran&ccedil;oise Perus, <i>Juan Rulfo, el arte de narrar,</i> texto introductorio de Jos&eacute; Pascual Bux&oacute;</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Bego&ntilde;a Pulido Herr&aacute;ez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Fundaci&oacute;n Juan Rulfo/Editorial RM/CIALC&#45;UNAM/Universidad Aut&oacute;noma de Guerrero/Universidad Nacional de Colombia, 2012, 247 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>CIALC&#45;UNAM</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Juan Rulfo, el arte de narrar</i> es resultado de una larga investigaci&oacute;n de la obra de Juan Rulfo, pero es asimismo el fruto de largas reflexiones sobre "el arte de narrar" en general y sobre las relaciones que la literatura entabla con la cultura y la historia en que se inscribe, conexiones ellas mismas hist&oacute;ricas. Desde el art&iacute;culo titulado 'Aportes de la cr&iacute;tica literaria al estudio de la cultura latinoamericana", publicado hace ya diez a&ntilde;os en la revista <i>Latinoam&eacute;rica,</i> hasta el libro m&aacute;s reciente, <i>La historia en la ficci&oacute;n y la ficci&oacute;n en la historia</i> (2009), las investigaciones de Fran&ccedil;oise Perus han girado en torno a la po&eacute;tica narrativa, cuesti&oacute;n estrechamente vinculada con el espinoso asunto de la <i>lectura.</i> En sociedades como las latinoamericanas, donde las diferencias y las distancias en el acceso a la educaci&oacute;n son todav&iacute;a abruptas, donde el analfabetismo no es precisamente un fen&oacute;meno en extinci&oacute;n, pero sobre todo, hoy en d&iacute;a, con el embate de los medios masivos de comunicaci&oacute;n que parecen estar usurpando en la formaci&oacute;n el lugar que les corresponde a las instituciones, las preguntas sobre c&oacute;mo leer, cu&aacute;l es el papel que el lector est&aacute; llamado a ocupar, c&oacute;mo la lectura puede intervenir en la cultura, no son cuestiones del todo menores. En los trabajos mencionados estos asuntos son abordados desde una mirada m&aacute;s abstracta o te&oacute;rica, pero son la base reflexiva sobre la que se asientan los cuidadosos an&aacute;lisis de la obra de Rulfo que llenan las p&aacute;ginas de este libro. La decisi&oacute;n para este caso fue leer volviendo los ojos y el o&iacute;do (las lecturas de Perus est&aacute;n atentas a los tonos, a los cambios de entonaci&oacute;n en el relato) a los propios textos; distanciarse un tanto (lo que no significa desconocer) de la abundante cr&iacute;tica que con frecuencia gira en torno a los mismos asuntos y quiz&aacute; repite sin haber "le&iacute;do", para volver a leer con cuidado. En este sentido el libro <i>Juan Rulfo. El arte de narrar</i> es un trabajo que muestra caminos para el an&aacute;lisis y la cr&iacute;tica literaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su lectura de los cuentos y la novela de Juan Rulfo, Fran&ccedil;oise Perus "descubre", "revela" algunos de los misterios que obran el milagro de la obra narrativa de Rulfo, en particular de sus cuentos: esa "aparente" sencillez, esa sensaci&oacute;n que manifiesta todo lector de o&iacute;r las voces del campesinado mexicano o la presencia de un narrador dif&iacute;cil de encasillar en los moldes de la narratolog&iacute;a. Pero m&aacute;s all&aacute; de ofrecer an&aacute;lisis inteligentes de un corpus de cuentos rulfianos ("Talpa", "El hombre", "En la madrugada", "Nos han dado la tierra", "No oyes ladrar los perros", "Luvina"), y de la novela <i>Pedro P&aacute;ramo,</i> la investigaci&oacute;n muestra los ejes que articulan la obra conjunta de Rulfo. En ellos logra distinguir lo que caracteriza a las grandes obras narrativas desde el Quijote, una po&eacute;tica de la ficci&oacute;n, una po&eacute;tica del acto narrativo, una figuraci&oacute;n de las relaciones entre las ficciones y la llamada realidad, o la cultura, o la historia, y una reflexi&oacute;n impl&iacute;cita sobre el arte de narrar y el "para qu&eacute;" de las narraciones producto de la imaginaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con los aportes del libro a la muy abundante cr&iacute;tica sobre la breve obra de Juan Rulfo (donde es imposible no dejar de apreciar un acto de valent&iacute;a), me gustar&iacute;a se&ntilde;alar los siguientes puntos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, Fran&ccedil;oise extrae el an&aacute;lisis de la obra de Rulfo del debate acerca de su "realismo" o "antirrealismo". Del realismo por cuanto, m&aacute;s all&aacute; de la presencia en sus narraciones de las huellas del habla popular, los cuentos y la novela de Rulfo muestran una ausencia de referencias temporales y espaciales precisas y, junto a ello, presentan una trama resquebrajada; como consecuencia, resulta imposible trasponer "los contenidos de lo narrado a los t&eacute;rminos de una 'realidad' claramente acotada" (p. 23). La significaci&oacute;n de los textos no descansa, seg&uacute;n la propuesta de la autora, en una "supuesta correspondencia entre el mundo de la ficci&oacute;n y el M&eacute;xico rural de la primera mitad" del siglo XX, como tampoco en su contrario, el desentra&ntilde;amiento de lo real desde la perspectiva y la voz de "los de abajo". "La asunci&oacute;n de la voz de 'los de abajo' en la configuraci&oacute;n del mundo ficticio dif&iacute;cilmente puede consistir en contar 'lo mismo' desde el punto de vista contrario. Lo que algunos autores han caracterizado como 'ficcionalizaci&oacute;n de la oralidad' &#91;...&#93; parece entra&ntilde;ar m&aacute;s bien otras posibilidades de abordar y conferir forma y sentido a las relaciones de los personajes con su propio mundo, a la vez que otras propuestas de relaci&oacute;n del lector con el mundo de la ficci&oacute;n" (p. 23).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo asunto en las aportaciones del libro, se refiere al <i>esclarecimiento</i> que lleva a cabo la autora <i>de la particular forma de la narraci&oacute;n</i> que es posible encontrar en la obra de Rulfo. En concreto descubre el origen del narrador en tercera persona, al que denomina narrador testigo, y la funci&oacute;n que desempe&ntilde;a en la construcci&oacute;n del objeto de la representaci&oacute;n. Este narrador, formalmente semejante al de los relatos del llamado realismo literario, el m&aacute;s frecuentado en la llamada novela de la Revoluci&oacute;n mexicana, se diferencia y se distancia sin embargo de los de la narrativa revolucionaria que le precedieron en el modo como se relaciona con el objeto de la representaci&oacute;n. Esta voz narradora, m&aacute;s que situarse por encima o delante de las otras voces (las de los personajes que, "enfrentados al momento de la verdad", ubicados en una situaci&oacute;n l&iacute;mite, enuncian su propia verdad), se coloca a una distancia tal que limita su participaci&oacute;n a "registrar" o "transcribir" esa verdad &iacute;ntima, sin intervenciones que impliquen la presencia de juicios o valoraciones morales. Es posible reconocer a este narrador en "Luvina", en "El hombre", en "No oyes ladrar los perros", o en "En la madrugada", por ejemplo, donde, m&aacute;s que "juzgar", la voz en tercera persona trata de "comprender", de ah&iacute; tambi&eacute;n el esfuerzo que realiza por "seguir" al personaje, por compenetrarse con &eacute;l, y no colocarse por delante o por encima (seg&uacute;n la forma que adopta el narrador tradicional en tercera persona). "&#91;...&#93; ante este mundo enigm&aacute;tico nada est&aacute; dicho de antemano, ni para el narrador ni para el lector, por m&aacute;s que el primero se encuentre rememorando una escena presenciada en el pasado y sepultada entre sus recuerdos" (p. 141). O en el caso de "Luvina", "Su ubicaci&oacute;n concreta dentro del espacio en que se desenvuelve la narraci&oacute;n del maestro, y su papel de testigo tanto de aquel acto narrativo como de las circunstancias externas en que &eacute;ste tiene lugar, no hacen de &eacute;l un narrador que supiera de antemano lo que el personaje va a contar, c&oacute;mo lo va a relatar, ni el desenlace de la narraci&oacute;n: todo lo presencia a distancia y como a la expectativa, mientras la escena se desarrolla ante sus ojos (pp. 159 y 160). Nada est&aacute; dicho de antemano, se trata de una figuraci&oacute;n de la narraci&oacute;n en proceso, o de la narraci&oacute;n en acto. Fran&ccedil;oise Perus muestra la relaci&oacute;n entre esos dos relatos, el del personaje narrador y el del narrador testigo, como un "rememorar narrando" (o un narrar recordando), donde las rememoraciones que tienen su lugar de origen en el narrador, y que de hecho constituyen la verdad &iacute;ntima del personaje, pueden ser tanto intuidas como imaginadas. Es en este punto, el de la "imaginaci&oacute;n", donde quisiera detenerme brevemente. Los cuentos de Rulfo podr&iacute;an leerse como <i>la puesta en escena imaginaria,</i> por parte de un narrador testigo, de la observaci&oacute;n antigua de una escena o una situaci&oacute;n semejante que yac&iacute;a sepultada en su memoria. De esta forma, la ficci&oacute;n permite mostrar las distintas y complejas modalidades de relaci&oacute;n entre lo real, la imaginaci&oacute;n y la memoria, o, como dice Jos&eacute; Pascual Bux&oacute; en el texto introductorio del libro, muestra la construcci&oacute;n y el sentido de lo "real imaginario".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con lo mencionado sobre la forma de la narraci&oacute;n, los cuentos de Rulfo realizan un desplazamiento en el objeto de la representaci&oacute;n art&iacute;stica: "antes que centrarse en el mundo representado y sus tensiones &#91;se&ntilde;ala Fran&ccedil;oise Perus&#93; dicho objeto pasa a organizarse en torno al personaje y su narraci&oacute;n, a sus comportamientos y sus motivaciones, tan imprevisibles para &eacute;l como para el narrador y su auditorio. Esta <i>puesta en escena del acto narrativo</i> entra&ntilde;a as&iacute; pues la existencia de un enigma, cuyo desentra&ntilde;amiento e inesperadas proyecciones habr&aacute;n de resultar conjuntamente de la atenci&oacute;n perceptiva y la actividad valorativa de quienes se hallan involucrados en dicho acto: de las del narrador personaje en primer lugar, pero tambi&eacute;n y conjuntamente de las del auditorio "real" o figurado a quien &eacute;ste se dirige expresa o mentalmente; y eventualmente tambi&eacute;n, de las del narrador testigo encargado de la puesta en escena y de la contextualizaci&oacute;n del acto narrativo; sin contar &#45;claro est&aacute;&#45; con las del lector, llamado a compaginar entre s&iacute; estas diversas instancias" (p. 25).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, y relacionado con esta po&eacute;tica de recordar narrando, o de narrar recordando, <i>el acto narrativo posee en Juan Rulfo una dimensi&oacute;n &eacute;tico&#45;cognitiva.</i> Narrar es comprender, encontrar el sentido de lo que est&aacute; siendo narrado; aun cuando se eviten los juicios morales y, en general, se evite encajar los relatos en esquemas conocidos, no quiere ello significar que la po&eacute;tica de Rulfo est&eacute; exenta de una dimensi&oacute;n &eacute;tica, y que cada uno pueda "contar" seg&uacute;n el particular lugar desde el cual pudo observar o vivir los acontecimientos. Junto a la dimensi&oacute;n &eacute;tica que contiene el acto de narrar, el lector est&aacute; tambi&eacute;n llamado a adoptar una disposici&oacute;n cognitiva y valorativa, a participar y a desentra&ntilde;ar las implicaciones de esos acontecimientos que, no por ficticios, le ata&ntilde;en menos. En este punto quisiera ubicar otro de los aportes de esta investigaci&oacute;n, el <i>esclarecimiento de las dimensiones &eacute;ticas impl&iacute;citas en esta po&eacute;tica narrativa</i> (inseparables de los aspectos cognitivos y est&eacute;ticos), as&iacute; como de la actividad que el lector impl&iacute;cito est&aacute; llamado a desplegar en la lectura. As&iacute;, el lector de Rulfo "ya no est&aacute; invitado a 'reconocer' el mundo 'real' en el de la ficci&oacute;n, o a ver en acciones y personajes una trasposici&oacute;n 'literaria' de conductas e individuos plausibles en la 'vida real'", por el contrario, "el lector de Rulfo ha de desplegar toda su capacidad de atenci&oacute;n perceptiva y valorativa para seguir los meandros de la narraci&oacute;n de ese 'otro' puesto en escena; y ha de participar as&iacute;, de manera activa y creativa, en el desentra&ntilde;amiento del enigma en torno al cual la escritura y la lectura convocan juntos al personaje narrador, a su auditorio real o supuesto, y al narrador testigo, de ser el caso" (p. 27).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta perspectiva de an&aacute;lisis contribuye asimismo a plantear los modos en que la ficci&oacute;n elabora las relaciones con la alteridad, las formas de relaci&oacute;n con "los otros" que figuran. Los esfuerzos de Rulfo por "seguir" a sus personajes dando forma verbal al conflicto &iacute;ntimo que los aqueja, partiendo de un narrador testigo que mantiene una distancia prudencial del personaje, tienen otra consecuencia que afecta a las formas de la "otredad" que figuran en sus cuentos. Rulfo invita a "oir" y "ver" al "otro", a comprender su verdad &iacute;ntima, y al hacerlo lo coloca como un otro <i>semejante,</i> alguien en el mismo plano que el narrador o el lector, no es por tanto un otro ajeno, sino un otro que invita al lector a realizar el mismo gesto de ensimismamiento, de inmersi&oacute;n en la propia verdad &iacute;ntima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La po&eacute;tica rulfiana, dice la autora, "&#91;...&#93; se concibe ante todo como un <i>acto,</i> como una forma de intervenci&oacute;n reflexiva en la cultura, <i>desde</i> y <i>con</i> la literatura. No se limita a 'narrar art&iacute;sticamente' un mundo 'ya dado', ni consiste en la 'creaci&oacute;n' de otra 'realidad' antes inexistente. La po&eacute;tica rulfiana cuestiona desde dentro estas concepciones de la cultura y la literatura, restableciendo el <i>nexo vivo y por ende problem&aacute;tico</i> entre ellas, mediante una <i>mise en acte</i> de sus implicaciones mutuas. La cultura puede sin duda concebirse como un acervo m&aacute;s o menos estabilizado de representaciones &#45;im&aacute;genes, s&iacute;mbolos, mitos y saberes de toda &iacute;ndole&#45;, que proporciona los elementos necesarios para la elaboraci&oacute;n de nuestras experiencias y relaciones con el mundo. Sin embargo, este acervo no deviene <i>plenamente cultural</i> &#45;esto es, <i>vivo y activo&#151;</i> sino en la medida de su adecuaci&oacute;n y su reelaboraci&oacute;n en funci&oacute;n de las necesidades de experiencias y de sujetos concretos" (p. 143).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto con la remoci&oacute;n de la cr&iacute;tica rulfiana del asunto del realismo literario, Fran&ccedil;oise Perus lleva adelante en su libro otras "remociones", otros desplazamientos de asuntos que se han vuelto lugares comunes, entre ellos habr&iacute;a que mencionar el de la llamada "oralidad" de las narraciones del escritor jalisciense. Al tiempo que filia la oralidad de los cuentos rulfianos con la tradici&oacute;n de los cuenteros pueblerinos, que consisten, como sucede en Rulfo, en una <i>narraci&oacute;n en acto</i> y en presencia de un auditorio activo y vivo, destaca el hondo trabajo de elaboraci&oacute;n art&iacute;stica de sus narraciones, "nada m&aacute;s escrito que los cuentos y la novela de Rulfo", elaboraci&oacute;n que ata&ntilde;e al ritmo y a la prosodia, pero tambi&eacute;n a la composici&oacute;n narrativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La forma que la autora elige para sus an&aacute;lisis parte de la disecci&oacute;n de los distintos aspectos involucrados en la composici&oacute;n de los cuentos, su tratamiento por separado, para posteriormente reunir estos diversos aspectos en torno a los problemas de la po&eacute;tica narrativa. Estas dimensiones de la composici&oacute;n abarcan diferentes cuestiones: estudio de las modalidades, los movimientos y las tonalidades de la narraci&oacute;n, an&aacute;lisis de las descripciones, de los sistemas de metaforizaci&oacute;n que se van elaborando en cada cuento, de los personajes (elaborados como imagen y como voz). Se trata de una lectura y unos an&aacute;lisis cuidadosos y minuciosos, muy apegados a los textos, que le permiten a Fran&ccedil;oise Perus extraer significados insospechados. Con esta perspectiva de an&aacute;lisis trata de devolver al texto literario su calidad de pr&aacute;ctica art&iacute;stica, "activa y viva", esto es, de "modalidad espec&iacute;fica de intervenci&oacute;n en tradiciones narrativas y culturales claramente definidas". Estas son solamente algunas de las cuestiones que pone a debate el libro de Fran&ccedil;oise Perus, rico en propuestas pol&eacute;micas. Es, tambi&eacute;n, una invitaci&oacute;n a su lectura, de la misma forma que la autora invita a la relectura de la obra de Juan Rulfo.</font></p>      ]]></body>
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