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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pablo D&aacute;valos, <i>La democracia disciplinaria. El proyecto posneoliberal para Am&eacute;rica Latina</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Silvia Soriano Hern&aacute;ndez*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Quito, Cooperaci&oacute;n para el Desarrollo de la Educaci&oacute;n Universitaria (CODEU), 2011, 381 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*CIALC&#45;UNAM</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para disertar sobre este libro se plantea un interrogante: &iquest;c&oacute;mo integrar en una reflexi&oacute;n amplia y estructurada un proyecto econ&oacute;mico de corte posterior al neoliberalismo con la propuesta pol&iacute;tica de la democracia? Pregunta dif&iacute;cil de responder pues, particularmente en Am&eacute;rica Latina, se escuchan, por un lado, voces desde diversos gobiernos que critican la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del neoliberalismo y, por el otro, elogios continuos hacia los personajes que llegan al poder mediante la v&iacute;a electoral, con lenguajes novedosos y en apariencia contestatarios. Entonces, &iquest;existe alguna relaci&oacute;n entre todas esas directrices econ&oacute;micas que, ni duda cabe, son dictadas desde organismos internacionales lejanos y los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos que tras recientes procesos electorales han generado enormes expectativas?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Emprender esta arremetida intelectual s&oacute;lo es posible si se rompe con una perspectiva que implica la unidisciplinariedad. En la medida en que quien se propone este proyecto parte de una formaci&oacute;n econ&oacute;mica, es posible comprender t&eacute;rminos como ajuste estructural, especulaci&oacute;n financiera, acumulaci&oacute;n de capital, pago de la deuda, ajuste macro fiscal o tasas de inter&eacute;s, pero, en este caso, el horizonte fue mucho m&aacute;s amplio y el economista ecuatoriano Pablo D&aacute;valos incorpor&oacute; categor&iacute;as como discurso y subjetividad &#151;entre otras&#151; para dar sustento a sus aseveraciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso en el contexto de la batalla de las ideas. Si no comprendemos el discurso desde qui&eacute;n lo elabora, qui&eacute;n lo pronuncia y hacia qui&eacute;nes se dirige, dif&iacute;cilmente podremos tener una visi&oacute;n integral de los mecanismos que, desde el poder, se establecen para legitimar pol&iacute;ticas adversas a los pueblos, pero que aparecen como ben&eacute;volas. Para D&aacute;valos, los discursos fabricados desde los organismos internacionales no contienen una acci&oacute;n comunicativa puesto que su intenci&oacute;n es la de manipular y administrar los consensos y los disensos. Por esto los considera con una cualidad ubicua: "M&aacute;s all&aacute; de la verdad y m&aacute;s ac&aacute; de la historia, son formas discursivas e ideol&oacute;gicas que se corresponden a una relaci&oacute;n entre el orden del saber, de la verdad y del poder." Son convincentes porque nacen con la capacidad del enga&ntilde;o gracias a la cual se han instalado en el repertorio de amplios sectores de la sociedad. Estos discursos desde el poder influyen de forma determinante sobre la subjetividad social para generar comportamientos sociales espec&iacute;ficos que se corresponden con lo que las pol&iacute;ticas neoliberales requieren.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos son los m&eacute;ritos de esta investigaci&oacute;n cuyo resultado es por dem&aacute;s profundo, pero que a su vez nos invita a nuevos caminos en la comprensi&oacute;n de procesos que, tras una lectura simplista, lanzan las campanas al vuelo sin un entendimiento preciso de los entramados de poder que se tejen no s&oacute;lo desde el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, sino desde el seno mismo de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos latinoamericanos que no escapan a la vor&aacute;gine de dichas pol&iacute;ticas. Y no escapan no s&oacute;lo porque su arremetida es violenta y bien estructurada, sino porque no pretenden evadir esa creaci&oacute;n que emerge desde una raz&oacute;n econ&oacute;mica y porque, si bien &eacute;ste es su origen, se nutre de infinidad de elementos que le confieren un car&aacute;cter de ineludible, imposible mirar hacia otro lado porque hasta donde alcanza la vista, s&oacute;lo esto se puede contemplar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una advertencia preliminar del autor nos se&ntilde;ala sobre lo que podremos esperar de la lectura de <i>La democracia disciplinaria. El proyecto posneoliberal para Am&eacute;rica Latina,</i> a saber, que es en lo fundamental, un texto militante y por tanto pretende contribuir a las luchas de resistencia y liberaci&oacute;n de nuestros pueblos y no desea limitarse a los marcos estrechos de la academia, entendida &eacute;sta como un formato institucional que utiliza el conocimiento como un recurso m&aacute;s del poder. Su correlato no es hablar de una academia militante, como podr&iacute;an afirmar muchos, sino de separar las esferas tajantemente, pues entre la una y la otra puede formarse un abismo que lleva como corolario el objetivo final de quien se beneficia de esa construcci&oacute;n del conocimiento. Por ello, D&aacute;valos indica que en la lectura encontraremos a la episteme dominante puesta bajo sospecha a lo largo de toda su exposici&oacute;n. Y vaya que la encontramos. Veamos entonces, cu&aacute;les son algunas de sus contribuciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al desmembrar el t&iacute;tulo del libro, debemos entender dos conceptos clave: posneoliberalismo y democracia disciplinaria. Adentr&eacute;monos al primero. La acumulaci&oacute;n de capital en la periferia da muestra de un agotamiento del modelo tradicional, el neoliberal, por lo que &eacute;ste se encuentra en una fase posterior que implica por un lado la desterritorializaci&oacute;n del Estado y, por otro, la privatizaci&oacute;n de la soberan&iacute;a, donde la lucha de clases se traduce como criminalizaci&oacute;n social. De esto no se desprende que el capitalismo como sistema sea un enfermo terminal; no se ha agotado, encuentra nuevas estrategias para refuncionalizarse y el economista ecuatoriano se aboca a comprenderlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comenzar, el autor tendr&aacute; presente a lo largo de su exposici&oacute;n una serie de categor&iacute;as como soporte te&oacute;rico metodol&oacute;gico para fundamentar cada una de sus afirmaciones. El libro comienza teji&eacute;ndose desde lo m&aacute;s fino para irse complejizando en su estructura. Pero lo complejo no resulta en incomprensi&oacute;n. De la econom&iacute;a pol&iacute;tica del ajuste macrosocial llega a la democracia disciplinaria transitando por la crisis, los discursos del poder, los organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, entre otros; el Estado y su conversi&oacute;n en un instrumento de flexibilidad para impulsar las reformas, los derechos humanos, el territorio, la violencia, la democracia, los movimientos sociales, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parte de una premisa: para comprender las formas que asume el neoliberalismo en Am&eacute;rica Latina, debemos entender la acumulaci&oacute;n del capital en su fase especulativa&#45;financiera. Y a&ntilde;ade una hip&oacute;tesis: "&#91;...&#93; se asume que la pol&iacute;tica en el capitalismo implica una racionalizaci&oacute;n, justificaci&oacute;n, legitimaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n estrat&eacute;gica de la violencia, y que esa violencia se ejerce tanto sobre los seres humanos, las sociedades y la naturaleza por medio de una serie de instrumentos, dispositivos, instituciones, pr&aacute;cticas, ret&oacute;ricas, s&iacute;mbolos y discursos de poder".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volvamos entonces a las categor&iacute;as que trabaja Pablo D&aacute;valos para ilustrar un poco su contenido. El autor innova y se nutre de otros te&oacute;ricos para enriquecer su exposici&oacute;n, incorporando la categor&iacute;a 'sistema mundo' tomada de Immanuel Wallerstein para comprender lo que implica el capitalismo como globalidad, a saber: visto como un sistema social que posee l&iacute;mites, estructuras, grupos, reglas de legitimaci&oacute;n y coherencia, pues su vida emerge de las fuerzas conflictivas que lo mantienen unido por tensi&oacute;n y lo desgarran, ya que cada uno de los grupos desea remodelarlo a su beneficio. Adem&aacute;s, su superestructura pol&iacute;tica se caracteriza por estados supuestamente soberanos, definidos y limitados por su pertenencia a una red interestatal donde el equilibrio de poder garantiza que &eacute;stos no pueden transformarlo en un imperio&#45;mundo. De all&iacute; avanza a la categor&iacute;a acumulaci&oacute;n de capital, cuyo origen se remonta al siglo XIX, para a&ntilde;adirle la de acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n, que incluye la relaci&oacute;n centro&#45;periferia en los procesos hist&oacute;ricos de la acumulaci&oacute;n a escala mundial. Esta &uacute;ltima la retoma de David Harvey, un ge&oacute;grafo que pone &eacute;nfasis en la violencia sist&eacute;mica que persiste en tal proceso, ya que la acumulaci&oacute;n por desposesi&oacute;n define una ruta espec&iacute;fica para la periferia en la que los mecanismos de colonizaci&oacute;n, subordinaci&oacute;n, colonialidad y la violencia pol&iacute;tica, jur&iacute;dica, epist&eacute;mica son imprescindibles y permanentes. A su vez, genera una confrontaci&oacute;n social, una lucha de clases que se traduce en resistencias que atraviesan todo el tejido social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es, al remitirse a la acumulaci&oacute;n originaria de capital como proceso hist&oacute;rico (mirando a Harvey) D&aacute;valos recupera cierta especificidad que es caracter&iacute;stica de tal momento, pero que, o no se fue del todo o volvi&oacute; para quedarse: la violencia. Del fil&oacute;sofo italiano Antonio Gramsci retoma la categor&iacute;a hegemon&iacute;a vista como la condici&oacute;n de posibilidad de ejercer el poder a trav&eacute;s de la violencia de los discursos y de la imposici&oacute;n que permite que la dominaci&oacute;n se realice por consenso. La hegemon&iacute;a que se impone desde los discursos y la creaci&oacute;n de nociones que tienen sentido para toda la sociedad, vale decir, discursos como la reducci&oacute;n de la pobreza, la modernizaci&oacute;n del Estado, el desarrollo sustentable, la protecci&oacute;n del ambiente, al poner en primer plano el combate al calentamiento global y se pregunta &iquest;qui&eacute;n podr&iacute;a estar en contra de tan loables objetivos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y a todo esto, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la clase obrera? La reconfiguraci&oacute;n del mercado mundial desde el centro del sistema mundo ha conducido a un proceso pol&iacute;tico de destrucci&oacute;n y desmantelamiento de las capacidades pol&iacute;ticas de la clase que alguna vez fue considerada como la llamada a terminar con el sistema de explotaci&oacute;n inherente al capital. La reforma estructural implementada en los pa&iacute;ses latinoamericanos cumpli&oacute; al eliminar las capacidades de los sindicatos y herir con ello la cualidad pol&iacute;tica de los obreros. Hemos llegado a una flexibilidad laboral absoluta, s&oacute;lo basta con mirar las maquilas como espacios libres de toda contractualidad y de soberan&iacute;a nacional. Y si no hay regulaci&oacute;n social, &iquest;no recordamos entonces los albores del capitalismo en esa fase de la acumulaci&oacute;n original de la que ya hablamos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la falta de contractualidad transita a se&ntilde;alar que la globalizaci&oacute;n ha re&#45;dise&ntilde;ado el mapa pol&iacute;tico del mundo de acuerdo a sus requerimientos, transformando incluso el car&aacute;cter del Estado naci&oacute;n moderno, vulnerando la soberan&iacute;a pol&iacute;tica de &eacute;ste, por lo que contemplamos un Estado d&eacute;bil, fr&aacute;gil, que ha cedido espacios importantes de soberan&iacute;a pol&iacute;tica. Un Estado m&iacute;nimo. As&iacute; llegamos a unir al Estado y al territorio, con lo que D&aacute;valos incorpora una idea digna de destacarse: la "desterritorializaci&oacute;n del Estado"; proyectos de inversi&oacute;n territorial (carreteras, puentes, etc.) de los que la globalizaci&oacute;n, a trav&eacute;s de diferentes instituciones financieras, se apropia. Independientemente, cabe destacar, del l&iacute;der pol&iacute;tico y del discurso que se enarbole, los procesos son los mismos en los diferentes pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. De esta privatizaci&oacute;n territorial arriba a lo que llama "servicios ambientales", que conduce a considerar a la naturaleza como parte de la acumulaci&oacute;n y la especulaci&oacute;n. Una mercanc&iacute;a m&aacute;s. Pero hay otra cara de la moneda y &eacute;sta es la de la resistencia de los pueblos y naciones ind&iacute;genas que saben lo que el territorio significa por lo que se presentan como alteridad del capital.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo es donde entrelazar&aacute; de forma elocuente a la violencia y el poder como dos ejes que atraviesan al posneoliberalismo. Si el autor ya hab&iacute;a enfatizado el uso extensivo del discurso de la crisis como un mecanismo legitimador, ahora avanza al sostener que se dio un tr&aacute;nsito de la imposici&oacute;n abrupta a la manipulaci&oacute;n estrat&eacute;gica. Por esto se entiende c&oacute;mo los discursos del poder elaboran un marco te&oacute;rico con el cual legitiman su control sobre la sociedad e, incluso, sobre aquellos l&iacute;deres cr&iacute;ticos que se dejaron envolver por un discurso atractivo pero aciago. El camino siguiente es la "colonizaci&oacute;n epistemol&oacute;gica a la din&aacute;mica social", en otras palabras, el control y la dominaci&oacute;n. As&iacute;, otra categor&iacute;a de la que abrevar&aacute; la investigaci&oacute;n es la de <i>discursos de poder,</i> como instrumentos que tienen una finalidad determinada en un espacio de relaciones de poder y contrapoder. Nacen como hijos leg&iacute;timos de especialistas y tecno&#45;pol&iacute;ticos, como "construcciones te&oacute;ricas que subordinan el r&eacute;gimen de verdad, a la actuaci&oacute;n estrat&eacute;gica en funci&oacute;n de la lucha de clases". Su objetivo final es neutralizar las resistencias sociales y pol&iacute;ticas, de all&iacute; que los movimientos sociales deben dar un paso fundamental, el de deconstruir esos discursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; Pablo D&aacute;valos incorpora una categor&iacute;a que es dif&iacute;cil encontrar en los textos econ&oacute;micos y que, una vez m&aacute;s, nos da cuenta del bagaje intelectual del economista ecuatoriano; habla de la memoria cultural como un ente fundamental de los seres humanos que no se limitan a ser simples consumidores. Volvemos entonces a su noci&oacute;n de territorio, al que la fase actual del capitalismo est&aacute; tratando de convertir en un espacio vac&iacute;o de historia y de memoria. El capital arremete contra los territorios porque no son s&oacute;lo espacios f&iacute;sicos, sino construcciones culturales formadas a trav&eacute;s de los siglos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo rescata una categor&iacute;a de su compatriota Agust&iacute;n Cueva para entender los procesos democr&aacute;ticos de Am&eacute;rica Latina al considerarlos como "democracias restringidas". En nuestro continente, del miedo social producto de las dictaduras militares se transit&oacute; al miedo del terrorismo econ&oacute;mico propio del neoliberalismo. Los procesos narrados por el autor no son caracter&iacute;stica exclusiva de tal o cual naci&oacute;n, son, con matices, parte intr&iacute;nseca de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n latinoamericana, sin importar si el presidente en turno se autodefine como de izquierda, de derecha o de centro. Las diferencias en este sentido son m&iacute;nimas y las similitudes nos arrojan un padre com&uacute;n, comparten los genes y su fisonom&iacute;a no les deja mentir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su visi&oacute;n cr&iacute;tica es digna de resaltarse, no solamente en lo que ata&ntilde;e a las consecuencias m&aacute;s incuestionables y las m&aacute;s ocultas de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas instrumentadas con la complicidad de los reg&iacute;menes en turno &#151;pobreza y una exorbitante deuda externa&#151;, sino tambi&eacute;n frente a lo que puede significar el discurso como una relaci&oacute;n saber&#45;poder. Discursos que han logrado disciplinar a trav&eacute;s del consenso y que conducen a neutralizar las resistencias sociales y pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como todo buen comienzo, el cierre es el corolario que se espera de un texto bien estructurado, s&oacute;lidamente argumentado y con una escritura loable. La democracia disciplinaria es la narraci&oacute;n de clausura. Es, nos dice, el final del camino de la democracia, de la gobernabilidad y de la privatizaci&oacute;n del Estado, porque obstruye los espacios deliberativos y cr&iacute;ticos y utiliza los sistemas electorales como dispositivos de poder que se cimentan en una "ciudadan&iacute;a d&oacute;cil, sumisa, disciplinada, temerosa y fr&aacute;gil". "La democracia disciplinaria realiza algo que fue una utop&iacute;a en la d&eacute;cada de los noventa y que el Banco Mundial no pudo conseguir: la gobernabilidad absoluta del sistema pol&iacute;tico. La estrategia es provocar el temor social y utilizar el miedo."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es, como puede inferirse de lo antes expuesto, un libro s&oacute;lo para economistas o polit&oacute;logos, como podr&iacute;a esperarse leyendo s&oacute;lo el t&iacute;tulo. Es fundamentalmente un ensayo de interpretaci&oacute;n de la sociedad latinoamericana actual que parte de su base econ&oacute;mica pero que no se queda all&iacute;, que analiza asimismo la superestructura y que ofrece un escenario complejo apostando por su transformaci&oacute;n. S&oacute;lo de la comprensi&oacute;n se puede transitar a la modificaci&oacute;n. El reto es inmenso pero no imposible, el tiempo de las utop&iacute;as se avizora como actual, sincr&oacute;nico, no s&oacute;lo deseable sino realizable.</font></p>      ]]></body>
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