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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>Rese&ntilde;as</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Serge Gruzinski, <i>Quelle heure est&#150;il là&#150;bas: Am&eacute;rique et islam à l'or&eacute;e des Temps modernes, </i>Paris, &Eacute;ditions du Seuil, 2008, 227 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Hern&aacute;n G. H. Taboada</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>CIALC&#150;UNAM</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha sido la mundializaci&oacute;n que nos envuelve a todos la inspiradora de esta nueva obra de Gruzinski: el pr&oacute;logo, fechado en Belem do Par&aacute; a la vez que en Par&iacute;s, explica c&oacute;mo el t&iacute;tulo remonta a una pel&iacute;cula taiwanesa portadora de una reflexi&oacute;n sobre el entrelazamiento de condiciones locales y mundiales en los m&aacute;s distintos escenarios, simbolizado por el reloj de la protagonista, que marca a la vez la hora de Taiw&aacute;n y la de Par&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este autor plenamente consciente del momento que dicta su escritura es conocido por sus trabajos sobre el imaginario colonial mexicano, que hicieron &eacute;poca, pero adem&aacute;s ya ha reflexionado sobre el fen&oacute;meno que, como buen franc&eacute;s, llama <i>mundializaci&oacute;n, </i>entendida como el desmantelamiento de los mundos antes compartimentados f&iacute;sica y mentalmente, y que no ha comenzado en nuestra &eacute;poca sino que ha sido progresiva desde el siglo XVI. El t&eacute;rmino establece un &uacute;til distingo con la categor&iacute;a m&aacute;s sociol&oacute;gico&#150;econ&oacute;mica de<i> globalizaci&oacute;n, </i>tan nombrada en las fuentes anglosajonas. En castellano tenemos la misma posibilidad de distinguir, pero rara vez la utilizamos. Muchas confusiones y debate in&uacute;til se evitar&iacute;an de hacerlo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se ocupa de algunos aspectos de la protomundializaci&oacute;n en el alba de nuestro hoy reconocible, los "tiempos modernos" que tambi&eacute;n aparecen en el t&iacute;tulo y que reveladoramente son tratados como "modernidades"<sup><a href="#notas">1</a> </sup>en plural. Tiempos cuya definici&oacute;n hizo posible el ep&iacute;grafe de uno de los cap&iacute;tulos: cuando en una regi&oacute;n es mediod&iacute;a, en otra es medianoche. As&iacute; escribi&oacute; uno de los autores que Gruzinski analiza, Henrico Mart&iacute;nez, quien con esta cita emparentada al reloj taiwan&eacute;s y parisino mostraba tener un conocimiento b&aacute;sico, que hoy es moneda com&uacute;n, de las variaciones en el huso horario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El encadenamiento de hechos que produjo esta comprobaci&oacute;n "moderna" no se debi&oacute; solamente a la expansi&oacute;n transmarina europea, que entre otras cosas llev&oacute; al asentamiento de los espa&ntilde;oles en M&eacute;xico, sino tambi&eacute;n a la otra gran expansi&oacute;n protomoderna, la del Islam otomano. Una experiencia que ya entonces fue traducida en la reflexi&oacute;n de varios textos que Gruzinski recupera para mostrar la conciencia que ya entonces se ten&iacute;a de los cambios, aunque su tratamiento privilegia sendas miradas desde Estambul, la capital otomana, y M&eacute;xico, la novohispana. Ciudades cuya magnitud, riquezas y cosmopolitismo el libro ejemplifica<sup><a href="#notas">2</a> </sup>con el apoyo de otros testimonios coet&aacute;neos para subrayar su car&aacute;cter de miradores privilegiados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer documento es el <i>Tarij&#150;i Hind&#150;i Garbi, </i>una cr&oacute;nica otomana an&oacute;nima sobre el Nuevo Mundo, escrita en turco hacia 1580, y que brinda abundante informaci&oacute;n sobre la llegada europea a Am&eacute;rica y su conquista. En 1990 Thomas Goodrich ofreci&oacute; una traducci&oacute;n al ingl&eacute;s, en la que se basa Gruzinski, precioso veh&iacute;culo que nos permite acceder al recuento isl&aacute;mico de una aventura bastante conocida en la tradici&oacute;n europea, con datos relativamente exactos y ordenados sobre la aventura de Crist&oacute;bal Col&oacute;n, la conquista de M&eacute;xico y Per&uacute;, el viaje de Magallanes, el arribo a las Filipinas, junto con alguna noticia sobre los amerindios, incluyendo el mito nahua de los cuatro soles, que recibe una interpretaci&oacute;n "isl&aacute;mica". Este curioso documento turco recibi&oacute; alguna noticia en la academia, pero su existencia no ha trascendido ni siquiera despu&eacute;s de la traducci&oacute;n de Goodrich, quiz&aacute; porque fue publicada en Alemania y el trayecto de ah&iacute; a las bibliotecas del mundo siempre es m&aacute;s arduo que para las publicaciones anglosajonas. El mexicanista franc&eacute;s, que nos dice conocer poco de ese mundo turco, cont&oacute; para explorarlo con el apoyo de reputados expertos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo documento es el <i>Repertorio de todos los tiempos, </i>del citado Henrico Mart&iacute;nez, publicado en M&eacute;xico en 1606 y que se puede clasificar como la enciclopedia hist&oacute;rico&#150;geogr&aacute;fica de un precoz mundializado. Tal fue en efecto Henrico Mart&iacute;nez, un alem&aacute;n (Heinrich Martin) de agitada biograf&iacute;a antes de asentarse en M&eacute;xico y convertirse en figura prominente de su historia cultural. El personaje y la obra ya antes hab&iacute;an llamado la atenci&oacute;n de los estudiosos, y su texto es relativamente accesible. Tambi&eacute;n sabe m&aacute;s Gruzinski sobre su contexto, y puede circular con soltura entre las noticias que el <i>Repertorio </i>transmite sobre el ancho mundo: los enemigos, los turcos que miran del otro lado del espejo, la historia europea y tambi&eacute;n la geograf&iacute;a e historia americana, la que lo rodea y tambi&eacute;n la precolombina. A diferencia de Europa, un mundo cat&oacute;lico asediado por moros y herejes, en la mirada novohispana de Mart&iacute;nez, las Indias son un espacio pacificado, estable y en expansi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos obras completamente distintas en contenido, extensi&oacute;n y ciencia, pero trasunto de un mismo universo y an&aacute;logos p&uacute;blicos. Si bien las revelaciones sobre los nuevos espacios geogr&aacute;ficos conocidos fueron el motivo principal de su redacci&oacute;n, hoy nos interesan en ellos los rastros del p&uacute;blico atr&aacute;s situado. Expuestas por Gruzinski, en contrapunto, las noticias del lado cristiano y del isl&aacute;mico dejan entrever lectores muy curiosos por los horizontes ampliados, algo que es probado tambi&eacute;n por la abundancia de copias de la obra otomana y la llegada a las imprentas de la mexicana. Curiosidad que, sin embargo, se conforma con noticias parciales porque est&aacute; principalmente anclada en el conocimiento o fantas&iacute;a de las riquezas abundantes que se hab&iacute;an revelado, factor de codicia y ambiciones sin freno, que dieron origen a planes como el de invadir China, sometido a Felipe II, o el de conquista de Am&eacute;rica aconsejada por la otra parte al sult&aacute;n otomano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Semejantes consejos nac&iacute;an de un pasado de lucha religiosa que palpitaba detr&aacute;s de p&uacute;blico y autores. En un caso es el conocido episodio isl&aacute;mico de la historia de Espa&ntilde;a con su legado de textos hostiles en los reinos cristianos y que Nueva Espa&ntilde;a va a heredar. Gruzinski<sup><a href="#notas">3</a></sup> ejemplifica retomando la serie de asimilaciones, ya muy citadas y comentadas en la literatura, que los conquistadores y cronistas establecieron entre las sociedades amerindias y las del Islam, o el tema que tambi&eacute;n frecuentaron de la continuaci&oacute;n de la lucha religiosa peninsular en el Nuevo Mundo, las menciones de &aacute;rabes y turcos en la poes&iacute;a, teatro y escritos religiosos de las colonias espa&ntilde;olas. Una diferencia con las colonias inglesas, en las cuales se percibe mayormente la novedad de las nuevas tierras transatl&aacute;nticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto con las expresiones b&eacute;licas, Gruzinski enumera el tambi&eacute;n presente paternalismo, que del lado europeo produjo bien conocidas recomendaciones de evangelizar a los nuevos salvajes y esfuerzos por explicarlos desde las categor&iacute;as tradicionales, levantando inventarios de plantas y animales o recogiendo los testimonios de su pasado. Es un desvelo mucho menos documentado del lado isl&aacute;mico, y el libro llega a preguntarse si no hay un monopolio europeo de la mirada.<sup><a href="#notas">4</a></sup> La cuesti&oacute;n sigue en pie y as&iacute; deja asentado Gruzinski, quien descree de la visi&oacute;n tan corriente acerca de un Islam cerrado al exterior y al comprobar las influencias art&iacute;sticas europeas sobre el arte mongol, apuesta a que mayor investigaci&oacute;n en las fuentes indias, persas y turcas pueda ampliar el panorama que tenemos sobre la curiosidad por lo ajeno que tambi&eacute;n afect&oacute; al Islam de la &eacute;poca de la expansi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajos etnogr&aacute;ficos atestiguan la nueva conciencia en un mundo extenso y habitado pero tambi&eacute;n, algo que no permite ver la perspectiva de t&uacute;nel habitual, abund&oacute; en esos tiempos la preocupaci&oacute;n cosmogr&aacute;fica y astrol&oacute;gica, que exhiben Mart&iacute;nez y el autor turco. Ambos provienen de medios donde la ciencia de los astros ten&iacute;a un lugar principal y compart&iacute;an una base, lenguaje y objetivo com&uacute;n: autoridades griegas, la creencia en las esferas, la teor&iacute;a de los cuatro elementos, la b&uacute;squeda de se&ntilde;ales y testimonios sobre la llegada de los &uacute;ltimos tiempos. Con el agregado que algunos elementos de este saber se vieron refutados o cuestionados por los nuevos descubrimientos: los supuestos de Tolomeo en Europa y al&#150;Masudi, cuyos errores denuncia el autor otomano. Las divisiones tradicionales del mundo no son las mismas para el estambuliota y el novohispano, pero ambos arrojan dudas sobre la pertinencia de los siete climas y las tres partes del mundo. Asunto m&aacute;s delicado es el de la autoridad religiosa, que en su doble faz cristiana e isl&aacute;mica no puede ser negada, por lo que los dos autores insisten en edificar sobre ella su cosmograf&iacute;a. De todos modos, de forma inconsciente empieza una labor de descentramiento de la cosmograf&iacute;a hasta entonces anclada en el horizonte de sus respectivas sociedades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El final de la revisi&oacute;n de ambas fuentes es una reflexi&oacute;n sobre los posibles paralelismos entre aquella mundializaci&oacute;n y la que dio origen al libro, la nuestra. Gruzinski los rastrea<sup><a href="#notas">5</a></sup> en el ambiente apocal&iacute;ptico y ocultista que nos rodea, an&aacute;logo al de los autores que lo ocuparon. Fiel a su vertiente, recurre al cine para ejemplificar: nuestra &eacute;poca es la de <i>El C&oacute;digo Da Vinci, </i>como antes fue la de tanta literatura apocal&iacute;ptica. Tambi&eacute;n vivimos una &eacute;poca de omnipresente temor al Islam y expuesta al espectro de "l'empire am&eacute;ricain" (dos elementos presentes en el t&iacute;tulo y se&ntilde;alados desde las primeras p&aacute;ginas). No en todo llevamos nosotros ventaja: debemos soportar el peso de las categor&iacute;as erigidas en el siglo XIX, de las cuales estaban libres aquellos lejanos autores, cautivos solamente de sus prejuicios religiosos. Por eso hay un llamado final de Gruzinski a continuar la exploraci&oacute;n de los mundos ajenos, a pertenecer a varios lugares y tiempos sin tratar de reducirlos ni uniformarlos. La referencia f&iacute;lmica es aqu&iacute; a <i>Babel, </i>de Alejandro Gonz&aacute;lez I&ntilde;&aacute;rritu.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ve, las p&aacute;ginas de Gruzinski aspiran a ubicarse en intereses muy actuales, como actuales fueron las preocupaciones de aquellos autores. No veo muy pertinente la comparaci&oacute;n que da origen a los cap&iacute;tulos, m&aacute;s bien me parece una excusa para transmitirnos una instant&aacute;nea del estado del mundo de la expansi&oacute;n polifocal del siglo xvi y de su actor europeo, desde un &aacute;ngulo rara vez atendido. El libro es &aacute;gil, su aparato cr&iacute;tico es erudito, amplio pero no agobiante como podr&iacute;a haber sido en manos de un experto como &eacute;l y en &eacute;poca de inflaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica. Lamento la falta de ilustraciones que habr&iacute;an sido muy &uacute;tiles sobre todo en el caso del otomano, cuya obra, a trav&eacute;s de manuscritos en turco, persa y &aacute;rabe, dio vuelo a la imaginaci&oacute;n pict&oacute;rica isl&aacute;mica sobre la flora y fauna americanas. Con ello ofreci&oacute; un &uacute;til paralelismo a la ya muy difundida imaginer&iacute;a europea. No podemos achacar la ausencia al autor, que en otros libros anteriores ha mostrado agudeza para el estudio de la representaci&oacute;n visual, m&aacute;s bien lo atribuyo a que en el libro de Goodrich la parte iconogr&aacute;fica es pobre. Sin embargo algunas ilustraciones del <i>Tarij </i>han sido magn&iacute;ficamente reproducidas en un n&uacute;mero conmemorativo de <i>Aramco World </i>de 1992.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra ausencia que noto y no s&oacute;lo por cuesti&oacute;n personal, es que justamente cuando Gruzinski empezaba a preparar su libro (si nos atenemos a la fecha que cierra la introducci&oacute;n) sal&iacute;a a luz mi trabajo <i>La sombra del Islam en la conquista de Am&eacute;rica<sup><a href="#notas">6</a></sup> </i>donde tambi&eacute;n se hace uso del <i>Tarij&#150;i Hind&#150;i Garbi </i>y se pasa revista a otras fuentes de la &eacute;poca. Creo, modestamente, que su uso habr&iacute;a beneficiado al tratamiento del libro que aqu&iacute; comento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>Serge Gruzinski, <i>Quelle heure est&#150;il l&agrave;&#150;bas: Am&eacute;rique et islam &agrave; l'or&eacute;e des Temps modernes, </i>Par&iacute;s, &Eacute;ditions du Seuil, 2008, pp. 54 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5023871&pid=S1665-8574201000020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>2 </sup>Ibid.<sub>:</sub> </i>cap. 1.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>3 </sup>Ibid., </i>cap. 8.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4 </sup>M<i>d., </i>pp. 56 y ss.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup><i>Ibid., </i>cap. 9.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6 </sup>M&eacute;xico, FCE, 2004.</font></p>     ]]></body>
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