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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Trabajo, religión e identidad en Yucatán]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>V&aacute;rguez Pasos, Luis Am&iacute;lcar (2013). <i>Trabajo, religi&oacute;n e identidad en Yucat&aacute;n</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricia Fortuny&#45;Loret de Mola</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> M&eacute;rida: Universidad Aut&oacute;noma de Yucat&aacute;n</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, Unidad Peninsular, M&eacute;xico.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibida: 19 de diciembre de 2014.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro re&uacute;ne una porci&oacute;n sustantiva del trabajo realizado por el autor durante casi cuatro d&eacute;cadas, en virtud de que incluye las l&iacute;neas m&aacute;s relevantes y de inter&eacute;s de investigaci&oacute;n sociol&oacute;gica y antropol&oacute;gica en Yucat&aacute;n que encierran los tres temas o ejes centrales de la obra: trabajo, religi&oacute;n e identidad. El texto refleja en muchos sentidos los intereses, as&iacute; como los enfoques de muchos estudiosos de la religi&oacute;n &#151;cat&oacute;lica&#151; del sureste de M&eacute;xico en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conjunto de cap&iacute;tulos sobre lo religioso inicia con el tema "Iglesia y dominaci&oacute;n ideol&oacute;gica entre los cordeleros de Yucat&aacute;n". El texto da cuenta de los primeros intereses que empujaron al autor/antrop&oacute;logo hacia el campo de lo religioso, m&aacute;s que hacia el campo del trabajo <i>per se.</i> Se ilustra c&oacute;mo, en aquellos tiempos, los altos jerarcas de la Iglesia cat&oacute;lica, aliados con la &eacute;lite econ&oacute;mica, crearon una organizaci&oacute;n de trabajadores &#151;cordeleros&#151;, con el objetivo de que los obreros aprendieran los principios del cristianismo, que a su vez legitimaban, desde una teodicea <i>ad hoc,</i> cu&aacute;l era su lugar en este mundo; es decir, ser buenos cristianos equival&iacute;a a ser buenos trabajadores y a no armar mucho ruido que perjudicase o que se opusiera a los "buenos valores"; a que no armaran protestas o a no se&ntilde;alar temas que aludieran a mejores condiciones de trabajo. En pocas p&aacute;ginas el autor explica este movimiento de la Iglesia cat&oacute;lica, tema poco o nada estudiado en Yucat&aacute;n, que confirma, una vez m&aacute;s, de qu&eacute; lado de la sociedad se encuentra o se ha encontrado la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica, con exiguas excepciones, a lo largo de la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo texto es un material muy valioso, escrito en forma rigurosa, que nos aporta datos, fechas, nombres y otros detalles sugestivos, con el objetivo de analizar en forma ordenada y profunda c&oacute;mo se produjo la casi total institucionalizaci&oacute;n de un movimiento religioso y ecum&eacute;nico que se hab&iacute;a iniciado en las m&aacute;rgenes de la ortodoxia oficial cat&oacute;lica en los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado. Cito al autor: "En t&eacute;rminos de Weber, la actitud de la Iglesia cat&oacute;lica fue una apropiaci&oacute;n de los poderes de mando" (p. 160). Tambi&eacute;n se podr&iacute;a definir como la rutinizaci&oacute;n o racionalizaci&oacute;n del carisma. El propio t&iacute;tulo anuncia en forma precisa el contenido, "El Movimiento de Renovaci&oacute;n Carism&aacute;tica en el Esp&iacute;ritu Santo y el Magisterio de la Iglesia". A pesar de que el tema es m&aacute;s denso que el anterior, el autor revela, analiza y describe en forma exhaustiva la forma en la que el nacimiento de un movimiento religioso que comenz&oacute; en forma espont&aacute;nea y libre, fue "casi" perfectamente cooptado por el Magisterio de la Iglesia. El cap&iacute;tulo resulta de lectura obligatoria para todo aquel que desee comprender o estudiar, desde la sociolog&iacute;a o la antropolog&iacute;a de la religi&oacute;n, el movimiento carism&aacute;tico, que tambi&eacute;n se conoce como pentecostalismo cat&oacute;lico. El movimiento carism&aacute;tico naci&oacute; en oposici&oacute;n a la lejan&iacute;a y relativa frialdad de las pr&aacute;cticas cat&oacute;licas; como explica el autor, la instituci&oacute;n ten&iacute;a que frenar "los excesos de experiencias emocionales", o bien regularlos, cosa que hizo a lo largo de muchos a&ntilde;os y contin&uacute;a haciendo. V&aacute;rguez califica el comportamiento institucional del catolicismo hacia los carism&aacute;ticos como una "aceptaci&oacute;n moderada"; yo definir&iacute;a el fen&oacute;meno como una actitud ambivalente, o incluso pragm&aacute;tica, ya que es mejor tenerlos como amigos al interior de la normatividad, que como enemigos y fuera de la instituci&oacute;n. Hasta el presente, una gran mayor&iacute;a de sacerdotes se sienten inc&oacute;modos frente a esas formas de expresar la fe, que se asemejan demasiado a la religiosidad popular y, en ese sentido, se resisten al oficialismo, demasiado r&iacute;gido y fr&iacute;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Recreando la fe, manifestaciones religiosas en un sector urbano popular de M&eacute;rida", es el cuarto cap&iacute;tulo del bloque religioso. El texto que antecede aborda el fen&oacute;meno de estudio desde una perspectiva bibliogr&aacute;fica y m&aacute;s te&oacute;rica que emp&iacute;rica; en contraste, &eacute;ste ya aterriza entre los fieles de a pie. En la tercera l&iacute;nea el autor se refiere a las nuevas iglesias de origen cristiano como "sectas". Desde fines del siglo XX, acordamos una inmensa mayor&iacute;a de los analistas de esta problem&aacute;tica, en forma expl&iacute;cita, que se trata de un vocablo etnoc&eacute;ntrico, discriminatorio y, sobre todo, peyorativo. El estudio se concentra en la parroquia de Cristo Rey, ubicada al oriente de la ciudad de M&eacute;rida. Creo que aqu&iacute; el autor podr&iacute;a haber escrito desde la descripci&oacute;n densa geertziana. Tambi&eacute;n encuentro que en este ensayo existe una gran ausente, la llamada "cocina de la investigaci&oacute;n", de manera que el autor explicara desde la introducci&oacute;n c&oacute;mo realiz&oacute; la etnograf&iacute;a, cu&aacute;ntas entrevistas hizo, entre qui&eacute;nes, cu&aacute;ntas veces asisti&oacute; a las ceremonias tanto del Cen&aacute;culo de Mar&iacute;a como del Sitio de Jeric&oacute;. Aunque s&iacute; afloran a lo largo de la narraci&oacute;n respuestas informales que dieron los asistentes a sus preguntas, lo que predomina son las respuestas de los sacerdotes o ministros, mas no de los fieles comunes y corrientes. Al parecer el autor, m&aacute;s que nada, narra la dramatizaci&oacute;n de la fiesta religiosa, como dir&iacute;a Turner, que es en la que concentra el relato. Las diversas actividades y el curso de los rituales, aunque no son una copia fiel de las ceremonias pentecostales o neopentecostales protestantes, s&iacute; se acercan mucho a ellas. Los tiempos, la m&uacute;sica de fondo, la integraci&oacute;n de cuerpo y esp&iacute;ritu a trav&eacute;s del movimiento del baile, el aplauso, la alabanza, el canto, el constante di&aacute;logo y las reiteraciones del l&iacute;der religioso, as&iacute; como el manejo de la experiencia religiosa y la estimulaci&oacute;n de la emotividad; con la excepci&oacute;n de la figura mariana, todo funciona a manera de un reflejo de espejo de lo que hemos visto en los rituales pentecostales. El autor acierta al describirnos en forma rigurosa la amplia diversidad de comportamientos que encuentra entre los fieles durante estas ceremonias; es decir, confirma la cercan&iacute;a, lejan&iacute;a o indiferencia hacia lo sagrado que pudo observar en la diversidad de ser cat&oacute;licos. En este sentido, los gu&iacute;as espirituales no logran, como sus hom&oacute;logos pentecostales, establecer un control m&aacute;s real sobre las membres&iacute;as masivas que acuden a estos eventos. En consecuencia, el estado de <i>communitas</i> de Victor Turner est&aacute; ausente en estas ceremonias. Junto con el autor, pienso que eventos como los descritos no pueden ser definidos o asimilables a la "religi&oacute;n popular", ya que en esta &uacute;ltima los feligreses se "apropian realmente" de lo religioso, y lo hacen suyo e independiente de cualquier normatividad u ortodoxia. En este cap&iacute;tulo subraya una forma particular de vivir lo religioso que, a su vez, refleja una parcela importante de la sociedad yucateca en que vivimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otra secci&oacute;n del libro, el autor nos enga&ntilde;a voluntaria o involuntariamente ya que se pregunta, parafraseando un ya cl&aacute;sico trabajo de Bourdieu, si los sacerdotes de la Renovaci&oacute;n Carism&aacute;tica ser&aacute;n: "&iquest;brujos, magos o hechiceros profesionales?" Sin embargo, el soci&oacute;logo franc&eacute;s no aparece citado en el cap&iacute;tulo. En la p&aacute;gina 219, afirma V&aacute;rguez Pasos que en la "renovaci&oacute;n carism&aacute;tica", a diferencia de lo que ocurre en la religi&oacute;n popular, "son los sacerdotes los dise&ntilde;adores de la forma y direcci&oacute;n que adopta y sigue &#91;...&#93; esta versi&oacute;n del catolicismo". En desacuerdo con este argumento, considero que, por m&aacute;s autoritaria que resulte una instituci&oacute;n de cualquier naturaleza &#151;econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, educativa y hasta religiosa&#151;, siempre existir&aacute;n intersticios a trav&eacute;s de los cuales se filtren transgresiones a la regla, porque las fronteras entre el deber ser y el actuar son generalmente muy finas y delgadas, pero sobre todo vulnerables. Y aqu&iacute; es donde entrar&iacute;a una discusi&oacute;n central en la que la capilaridad del poder de Foucault hubiera sido de gran ayuda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En treinta p&aacute;ginas, el autor realiza una suerte de genealog&iacute;a de los t&eacute;rminos magia, brujer&iacute;a, hechicer&iacute;a y religi&oacute;n. Revisa en forma cuidadosa y muy bien estructurada a autores cl&aacute;sicos como Thomas Hobbes (1651), James Frazer, Emile Durkheim, Max Weber, Marcel Mauss, Bronislaw Malinowski y Mircea Eliade, y a autores recientes, como Eliza Marian Butler, Caro Baroja y otros m&aacute;s. Esta lectura, pese a su densidad te&oacute;rica, es formativa e informativa y sirve para argumentar y demostrar el uso de las pr&aacute;cticas m&aacute;gicas sobre todo entre los sacerdotes de la Renovaci&oacute;n Carism&aacute;tica. Al final del cap&iacute;tulo, y cito textualmente al autor, en una breve oraci&oacute;n aclara preguntas y reflexiones que se han realizado en torno al tema. Para explicar el crecimiento del movimiento carism&aacute;tico cat&oacute;lico, V&aacute;rguez explica: "Despu&eacute;s de todo, esta forma de religi&oacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil de comprender y practicar que aquella compuesta por el pensamiento de los Padres de la Iglesia y los dogmas impuestos por los papas" (p. 244). Creo que la discusi&oacute;n de Bourdieu a este respecto, sobre todo cuando se refiere a la Iglesia del profeta, la Iglesia dominante y la del hechicero, aun cuando se derive de una interpretaci&oacute;n bourdiana de Weber, Durkheim y Marx, a quienes no se cita tampoco, bien hubiera valido una nota. Asimismo, la categor&iacute;a te&oacute;rica del poder y de campos hubiera sido fundamental para este an&aacute;lisis, y no se da por la perspectiva te&oacute;rica elegida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "La imagen del Divino Ni&ntilde;o como estrategia de la Iglesia cat&oacute;lica en una parroquia popular de M&eacute;rida", el analista del fen&oacute;meno religioso aporta datos hist&oacute;ricos sobre el remoto origen y reglamentaci&oacute;n del uso de im&aacute;genes en la instituci&oacute;n entre los a&ntilde;os 540 y 604 d.C., y lo que construy&oacute; en forma paulatina la tradici&oacute;n de una religi&oacute;n con im&aacute;genes, que fueron impuestas para su veneraci&oacute;n a lo largo de los siglos hasta el presente. El universo de estudio elegido para el presente que utiliza el investigador es nuevamente la parroquia de Cristo Rey. En este texto, como en muchos de los restantes del bloque religioso, el autor alude en varias ocasiones al incremento y a la diversidad de iglesias evang&eacute;licas que han proliferado en las zonas de estudio. Aparece como una hip&oacute;tesis no del todo formulada, y trata de probar o bien reflexionar que, a pesar del inminente florecimiento de estas iglesias y de sus creyentes, que comparten espacios p&uacute;blicos y son vecinos cercanos, incluso parientes o pertenecientes a redes sociales comunes, los carism&aacute;ticos, tanto como los devotos del Divino Ni&ntilde;o, "no sienten que sea una amenaza para ellos" (p. 251). A pesar de la cercan&iacute;a f&iacute;sica y socioecon&oacute;mica que se da entre la pluralidad de creencias, no existen conflictos religiosos; hay, de facto, m&aacute;s que una tolerancia, una convivencia armoniosa, que un cat&oacute;lico destac&oacute; frente a la pregunta del investigador: "Para eso hay libertad religiosa". El resto del cap&iacute;tulo se centra en la historia y formaci&oacute;n de la devoci&oacute;n al Divino Ni&ntilde;o por sus m&uacute;ltiples milagros. Se describen los festejos cada vez m&aacute;s estructurados en la parroquia estudiada, que en otros espacios de la misma ciudad constituyen una pr&aacute;ctica mucho m&aacute;s cercana a la religi&oacute;n popular de la que hablara Gilberto Gim&eacute;nez en su magistral obra <i>Religi&oacute;n popular en el An&aacute;huac</i> de los a&ntilde;os setenta, pero que en Cristo Rey hab&iacute;a nacido ya institucionalizada por el padre Carrillo. De nuevo el autor relata con detalle las ceremonias anuales dedicadas a la imagen y sus distintos momentos, y describe a los participantes de estas fiestas, que tienen como constante la direcci&oacute;n, reglamentaci&oacute;n, programaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n central del p&aacute;rroco. Al t&eacute;rmino de la lectura me pregunto por qu&eacute; no se recogieron testimonios de los asistentes comunes y corrientes, de los devotos que arreglan sus altares dom&eacute;sticos con fotograf&iacute;as, im&aacute;genes de pasta, de madera del Divino Ni&ntilde;o. De esta manera, desde mi perspectiva pareciera que esos fervientes feligreses existen, viven y practican una forma de religiosidad no impugnada, en donde la reinvenci&oacute;n y recreaci&oacute;n de la vivencia y experiencia religiosa es dirigida siempre desde arriba.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos siguientes cap&iacute;tulos tienen en com&uacute;n el concepto o tema de la "guerra espiritual". En este caso me limito a comentar el segundo, titulado "La guerra espiritual como discernimiento vocacional. &iquest;Ser sacerdote o estar en el mundo?" Un tema muy original en el que s&iacute; escuchamos las voces de doce exseminaristas que, por diversas razones, decidieron salir del seminario y retornar al mundo. Es un trabajo original en el que los fragmentos de entrevistas ilustran a viva voz sus experiencias en "la casa". Aunque tal vez no sea un tema recurrente o popular entre los analistas religiosos, el autor no cita trabajo alguno con el que pudiera comparar la valiosa informaci&oacute;n recogida. El &eacute;xodo de seminaristas como los estudiados por V&aacute;rguez Pasos, y la comprobada disminuci&oacute;n de sacerdotes cat&oacute;licos en el mundo entero &#151;como lo demuestran numerosos estudios realizados en Espa&ntilde;a y en otros pa&iacute;ses europeos e incluso latinoamericanos&#151;, hubieran enriquecido la interpretaci&oacute;n y el an&aacute;lisis de este cap&iacute;tulo. No obstante, el comentario anterior no resta m&eacute;rito alguno al documento. El autor atrapa de inmediato nuestro inter&eacute;s y el estilo claro y preciso hace de este libro una lectura realmente atractiva y fluida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la est&eacute;tica del trabajo no es suficiente si no existe un equilibrio con la profundidad del contenido. La informaci&oacute;n vertida en los testimonios, que hubiera podido extenderse, o incluso a&ntilde;adir una o dos historias de vida o biograf&iacute;as m&aacute;s completas y profundas de los sujetos de estudio, podr&iacute;a hacer de este texto un libro en s&iacute; mismo. Los temas que enfatizan los entrevistados son: la r&iacute;gida estructura del seminario, el control y la coerci&oacute;n que ejercen los gu&iacute;as, prefectos, directores espirituales, mentores y, en general, la obediencia y disciplina a la que son sometidos o a la que ellos mismos se someten por el "deseo de obedecer", como afirma Talal Asad: estos temas daban de sobra para incluir la discusi&oacute;n foucoltiana que encontramos en <i>Vigilar y castigar,</i> en la mirada pan&oacute;ptica del mismo autor, as&iacute; como en el brillante planteamiento de Goffman sobre las instituciones totales. Aunque existen muchas formas de investigar y de escribir, y a&uacute;n m&aacute;s maneras de leer un texto, en este caso el autor logra una verdadera interlocuci&oacute;n con el lector, lo que no es f&aacute;cil conseguir al escribir.</font></p>      ]]></body>
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