<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1665-8027</journal-id>
<journal-title><![CDATA[LiminaR]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[LiminaR]]></abbrev-journal-title>
<issn>1665-8027</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1665-80272015000200014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las pieles que vestimos, corporeidad y prácticas de belleza en jóvenes chiapanecas]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ganges-López]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fabio Alexis de]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Tuxtla Gutiérrez Chiapas]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>13</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>185</fpage>
<lpage>188</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-80272015000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1665-80272015000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1665-80272015000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cruz Salazar, Tania (2014), <i>Las pieles que vestimos, corporeidad y pr&aacute;cticas de belleza en j&oacute;venes chiapanecas</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Fabio Alexis de Ganges&#45;L&oacute;pez</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, CESMECA&#45;UNICACH/El Colegio de la Frontera Sur</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>T&eacute;cnico acad&eacute;mico titular "A" adscrito al Centro de Estudios Superiores de M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibida: 19 de septiembre de 2014.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La belleza, &iquest;qu&eacute; es exactamente y por qu&eacute; nos sentimos tan interesados en todo lo relacionado con esta palabra? Aquellos modelos que se nos presentan como "bellos", &iquest;son naturales o impuestos? &iquest;Ser&aacute; que incluso quienes fingen no pensar en este concepto utilizan alg&uacute;n tiempo en la ma&ntilde;ana para arreglarse antes de salir al mundo? Este libro de Tania Cruz Salazar se presenta como un intento de responder a preguntas como: "&iquest;Por qu&eacute; la forma de los ojos, el olor corporal o los modos de arreglo personal han llegado a constituir estereotipos y modelos apreciados o degradados?" (p. 12). Al mismo tiempo, se erige como un an&aacute;lisis de tipos y concepciones de belleza que fen&oacute;menos como la globalizaci&oacute;n, el capitalismo tard&iacute;o o la hegemon&iacute;a occidental han dejado atr&aacute;s por no corresponder a los patrones impuestos. Ahora priman los cuerpos ultradelgados, las caderas &iacute;nfimas, las piernas largas y la piel blanca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro comienza con un recuerdo de la infancia. La autora asist&iacute;a a la escuela Emiliano Zapata, en Tuxtla Guti&eacute;rrez, ataviada con muchos detalles coloridos: "&iexcl;Vestido de pastel! Corte cuadrado en la parte superior, mangas y pretina con dobleces, la falda muy plisada. Regularmente eran vestidos blancos o floreados, con muchos detalles: encajes, cintillas y bieses" (p. 11). Los otros ni&ntilde;os le dec&iacute;an "pinche chamula". Se nos recuerda que aquello que en otros lugares es solamente un gentilicio, en Chiapas deviene en insulto y atrae, sem&aacute;nticamente, connotaciones de suciedad, fealdad, pobreza, timidez o estupidez. De esta forma, una an&eacute;cdota personal inicia una indagaci&oacute;n sobre c&oacute;mo las pr&aacute;cticas de belleza en un estado multicultural como Chiapas est&aacute;n te&ntilde;idas de injusticias, marginaciones y concepciones absurdas acerca de qu&eacute; es belleza y qu&eacute; es fealdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La introducci&oacute;n propiamente dicha hace referencia a diversos antrop&oacute;logos que han trabajado la cuesti&oacute;n del cuerpo desde diversos &aacute;ngulos y a partir de pr&aacute;cticas de transformaci&oacute;n, alteraci&oacute;n y adaptaci&oacute;n. Se menciona en especial la obra de Andr&eacute; Lebreton, para quien los cuerpos modernos est&aacute;n radicalmente separados unos de otros, del cosmos y de s&iacute; mismos, debido a estructuras de tipo individualistas o, para decirlo con las palabras del mismo Lebreton, el cuerpo moderno es "el recinto objetivo de la soberan&iacute;a del ego". Estudiar las pr&aacute;cticas corporales es complicado porque, despu&eacute;s de todo, el antrop&oacute;logo que se lo propone est&aacute; inmerso en la prisi&oacute;n de su cuerpo. Antes las culturas estudiadas estaban alejadas en el espacio, pero actualmente existe con una nueva gama de etnograf&iacute;as multisituadas, de flujos y circuitos, de las emociones, virtuales, etc&eacute;tera. Es decir:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante el observador minucioso, el cuerpo es una galer&iacute;a de entramados culturales que distinguen social, etaria y gen&eacute;ricamente a un sujeto. En este sentido, el cuerpo y las pr&aacute;cticas que lo definen resultan decisivos para estimular el pensamiento antropol&oacute;gico; el antrop&oacute;logo se enfrenta primariamente a la apariencia f&iacute;sica del otro, sus rasgos, su ornamentaci&oacute;n, sus conductas, gestos y h&aacute;bitos, es decir, a un conjunto de pr&aacute;cticas que expresan un aprendizaje permanente en el que, sin embargo, existe un amplio espacio de agencia, pues los sujetos expresan siempre una intenci&oacute;n consciente de 'habitar el cuerpo' de manera peculiar y distintiva, mediante la identificaci&oacute;n con m&uacute;ltiples cosmovisiones, representaciones y discursos (p. 20).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prosigue el texto con un repaso sucinto de las transformaciones en las pr&aacute;cticas corporales orientadas al arreglo y embellecimiento de la persona, desde la antig&uuml;edad hasta nuestros d&iacute;as; el eje anal&iacute;tico enfatiza el proceso de ocultamiento y descubrimiento de la "intimidad" corporal que en la Edad Media y en la &eacute;poca posmoderna son diametralmente opuestos. Por ejemplo, las nuevas tecnolog&iacute;as hoy en d&iacute;a provocan que los cuerpos est&eacute;n cada vez m&aacute;s alejados aunque presentes de modo virtual, mientras que en la Edad Media los cuerpos estaban unidos en el mismo tiempo y espacio. La tragedia insinuada con esta lectura es que se ha dejado de lado la necesidad de estar junto al cuerpo del otro para sentir placer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el apartado que recorre una parte hist&oacute;rica de la belleza occidental hegem&oacute;nica recuerda los libros ilustrados de Umberto Eco, <i>Historia de la belleza</i> e <i>Historia de la fealdad,</i> pues nos permite asomarnos a un mundo fascinante en el que todas las &eacute;pocas, mujeres y hombres han intentado mejorar su apariencia con muy diversos m&eacute;todos que implican, por otro lado, desde modificaciones permanentes como los tatuajes, hasta el delineamiento de cejas y el cuidado de la piel. En ese sentido, es curiosa la an&eacute;cdota de la reina Cleopatra ba&ntilde;&aacute;ndose en leche de burra o las pr&aacute;cticas de los hombres en la antigua Grecia para mantener "una mente sana en un cuerpo sano". Llama la atenci&oacute;n el modelo de belleza posmoderno que, a decir de la autora, es el estereotipo actual:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El paradigma de la cintura peque&ntilde;a y el vientre plano insertaron a las mujeres en una din&aacute;mica de trabajo constante. El vientre de las mujeres se convirti&oacute; en objeto de apreciaci&oacute;n, no s&oacute;lo masculina sino a nivel general. El cuerpo de las mujeres ha sido utilizado para modelar ropa escotada que insin&uacute;a un cuerpo delgado y trabajado con s&oacute;lo ense&ntilde;ar un vientre sin grasa. Mostrar un vientre sin lonjas llama la atenci&oacute;n y es altamente valorado en estos d&iacute;as. Arreglar la apariencia para la mujer significa m&aacute;s que nunca arreglar el cuerpo, ya no s&oacute;lo mediante pr&aacute;cticas de perfeccionamiento gradual &#45;la aplicaci&oacute;n de cremas para broncear o para aclarar la piel, el uso de pinzas, de ceras o de m&aacute;quinas depiladoras para extraer el vello corporal&#45; sino que "arreglarlo" ahora expresa la idea de la confecci&oacute;n mediante pr&aacute;cticas de alteraci&oacute;n radical: la liposucci&oacute;n, el implante de senos, la eliminaci&oacute;n de arrugas con rayos l&aacute;ser, con la inyecci&oacute;n de b&oacute;tox o col&aacute;geno o la cirug&iacute;a cosm&eacute;tica de todo tipo (p. 40).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo la autora usa el concepto "heterotop&iacute;a" de Michel Foucault &#45;mencionado en el ensayo "Espacios diferentes", uno de los &uacute;ltimos del l&uacute;cido fil&oacute;sofo e historiador franc&eacute;s&#45; para referirse a un espacio en el que coexisten acciones y nociones temporales, con l&oacute;gicas y manifestaciones culturales diversas. En ese sentido, la ciudad de San Crist&oacute;bal es vista como una heterotop&iacute;a, lo cual es de gran importancia para estudiar actitudes de grupos sociales diversos que conviven en un mismo espacio. "Entender la ciudad de San Crist&oacute;bal de Las Casas como una heterotop&iacute;a permite estudiar las pr&aacute;cticas de belleza en relaci&oacute;n con las concepciones, representaciones y discursos del espacio social, lo que constituye la relaci&oacute;n sujeto&#45;corporeidad" (p. 59). Adem&aacute;s, esta noci&oacute;n de heterotop&iacute;a se puede unir a otra de Bourdieu para sugerir tanto el "campo ecum&eacute;nico" o de la globalizaci&oacute;n, como el "campo cotidiano", con l&oacute;gicas temporales diferentes. En ese sentido se dan diferentes discursos acerca de lo que la belleza significa para diferentes personas: el tradicionalista, el m&eacute;dico y el religioso. Esto es de gran importancia porque nos muestra que ning&uacute;n pronunciamiento acerca del cuerpo, la belleza o la manera en que uno se ve o es visto por los otros resulta inocente o natural; al contrario, todo, como el mismo Foucault nos ha mostrado en sus libros, se ha construido en alg&uacute;n momento y de alguna manera. Valiosas en este sentido son las entrevistas en las que las j&oacute;venes o las personas cercanas a ellas revelan lo que piensan acerca de la belleza y ven como algo natural y sin vuelta de hoja, por m&aacute;s racista, ofensivo o rid&iacute;culo que parezca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las cuestiones m&aacute;s interesantes del libro es la contraposici&oacute;n de los diferentes discursos que se han propagado en San Crist&oacute;bal acerca del cuerpo. Contrasta sobremanera la visi&oacute;n ind&iacute;gena, tan apegada a la tierra y a la luna, con la occidental, dualista y que se origina en la divisi&oacute;n que hizo Descartes entre mente y cuerpo. A esto hay que agregar un discurso religioso compartido por ambas culturas. De esta forma es posible descubrir diferentes maneras de percibir el propio cuerpo y c&oacute;mo este es visto por los otros &#45;de nuevo recordando que, seg&uacute;n Foucault, el espejo es la heterotop&iacute;a m&aacute;s b&aacute;sica&#45; en lo que declaran las entrevistadas, mezcl&aacute;ndose incluso discursos distintos, especialmente cuando las mujeres ind&iacute;genas han migrado a la ciudad y adquieren algunas de las costumbres urbanas a las que no tienen acceso en sus comunidades, como tener relaciones de amistad o noviazgo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los planteamientos de la autora cuestionan los modelos hegem&oacute;nicos de belleza y nos sugieren ver lo que, a nuestro alrededor, se impone como un esquema cuadrado y elitista el cual, m&aacute;s que disfrutarlo, lo sufrimos tanto varones como mujeres. No s&oacute;lo las extremas concepciones de la moda, con cuerpos tan delgados, resultan imposibles de lograr para la mayor&iacute;a de las mujeres &#45;lo que les provoca incluso esas enfermedades de la modernidad, la bulimia y la anorexia&#45;, sino que los varones buscan algo que realmente no existe de forma pura en el mundo real. En ese sentido, es fascinante adentrarse en las concepciones de las propias implicadas, es decir, de las chicas ind&iacute;genas y mestizas que han sido entrevistadas por la autora, para mostrar un mapa de c&oacute;mo se ven a ellas mismas y c&oacute;mo ven a las otras. El resultado son cuadros que tienen un alto grado de autodenigraci&oacute;n, racismo y elitismo, y muy poca objetividad, ya que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una sociedad en la que gran parte de la poblaci&oacute;n femenina cuenta con un fenotipo distinto al del modelo hegem&oacute;nico de la belleza y que adem&aacute;s convive en un &aacute;mbito de racismo cultural y de clase, las relaciones son acentuadamente asim&eacute;tricas. Es prioritario entonces problematizar el modo en que las representaciones del indio y de la mujer van delineando las formas en que las j&oacute;venes chapanecas se embellecen. &iquest;Cu&aacute;les son estas pr&aacute;cticas que tanto ind&iacute;genas como mestizas llevan a cabo para alcanzar el modelo hegem&oacute;nico de la belleza? &iquest;A qu&eacute; representaciones apelan en este trayecto? (p. 98).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s adelante se cuestiona la "pureza" y la supuesta estabilidad de la belleza, que en realidad cambia constantemente no s&oacute;lo de una &eacute;poca a otra, sino respecto de la condici&oacute;n social e incluso de los caprichos o imposiciones que se hacen sobre las mujeres, obligadas a mostrar un rostro y un cuerpo acordes con la mentalidad de una sociedad machista y occidental:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres mexicanas, ind&iacute;genas y mestizas, de acuerdo con sus identidades culturales espec&iacute;ficas, deconstruyen los modelos hegem&oacute;nicos de belleza y viven su cuerpo como un proyecto permanente de afirmaci&oacute;n gen&eacute;rica que implica tensi&oacute;n y adaptaci&oacute;n cultural; al interpretar tales modelos, despliegan un conjunto de pr&aacute;cticas de belleza que funcionan como tecnolog&iacute;as de g&eacute;nero, es decir, como un conjunto de t&eacute;cnicas y procedimientos empleados para llegar a ser un tipo de mujer (p. 47).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un movimiento de lo general a lo particular, la autora aborda las pr&aacute;cticas de belleza en las j&oacute;venes ind&iacute;genas y no ind&iacute;genas en la ciudad de San Crist&oacute;bal de Las Casas, como el arreglo personal, la modificaci&oacute;n habitual, el perfeccionamiento corporal y el adorno permanente. Sus herramientas de investigaci&oacute;n van desde los cuestionarios, a la entrevista, el diario de campo, la biograf&iacute;a, fuentes hemerogr&aacute;ficas y recortes o dibujos. En cuanto a la elecci&oacute;n de la muestra, se explica desde el cap&iacute;tulo uno:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La definici&oacute;n de un grupo de mujeres con diferentes caracter&iacute;sticas &eacute;tnicas y sociales fue constituida por doce j&oacute;venes. Seis ind&iacute;genas y seis mestizas. Del grupo de ind&iacute;genas, todas ellas proven&iacute;an de familias de migrantes, cuatro son tzotziles y dos tzeltales, en correspondencia con la mayor&iacute;a y minor&iacute;a &eacute;tnica de San Crist&oacute;bal. De las seis mujeres mestizas, cuatro son sancristobalenses y dos tuxtlecas; todas viven en San Crist&oacute;bal. Para cruzar datos sobre el imaginario colectivo que se tiene del "ser mujer", fue necesario no s&oacute;lo indagar sobre la visi&oacute;n femenina mestiza e ind&iacute;gena entrevistando a las doce j&oacute;venes, sino a la contraparte masculina, por lo que entrevist&eacute; a diez j&oacute;venes varones que ten&iacute;an una relaci&oacute;n fraternal, familiar o amorosa con las j&oacute;venes entrevistadas (p. 52).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &uacute;ltimo apartado, titulado "Atav&iacute;os", analiza con detalle las pr&aacute;cticas de discriminaci&oacute;n que ocurren en un espacio como San Crist&oacute;bal de Las Casas, en donde confluyen diversos grupos &eacute;tnicos, especialmente ind&iacute;genas y mestizos. En general son las mujeres mestizas quienes discriminan a las ind&iacute;genas, adjudic&aacute;ndoles una gran cantidad de expresiones denigrantes, como "nacas" o "chamulas". Cada secci&oacute;n de esta &uacute;ltima parte tiene un subt&iacute;tulo ir&oacute;nico respecto a las pr&aacute;cticas discriminatorias a las que se refiere el t&iacute;tulo: "Pesta&ntilde;as de paraguas, pesta&ntilde;as de indios", "Sali&oacute; toda emperifollada: pr&aacute;cticas ornamentales" o "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Si antes ya se hab&iacute;a expuesto la discriminaci&oacute;n hacia los ind&iacute;genas con un texto de Rosario Castellanos, el siguiente texto es a&uacute;n m&aacute;s incisivo en dichos se&ntilde;alamientos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo la representaci&oacute;n del indio ha sido alimentada a trav&eacute;s del tiempo? Hoy en d&iacute;a al cuerpo de las ind&iacute;genas le corresponde una serie de cualidades que han configurado "la verdad" sobre la indianidad o, si se prefiere, sobre el indio, esa representaci&oacute;n de la que ha venido hablando. &Eacute;sta se construye con im&aacute;genes asociadas a la suciedad, cuando se afirma que todos los ind&iacute;genas 'son apestosos'; a la ignorancia, cuando se presume que 'no entienden'; a la fuerza bruta, cuando se asegura que 'son violentos'; a la incapacidad econ&oacute;mica que fomenta expresiones paternalistas como la de pensar que 'son pobrecitos', y a la supuesta incapacidad intelectual, entendida como la falta de agilidad en las acciones, cuando se dice que son 'lentos' (p. 100).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las conclusiones hablan de la apropiaci&oacute;n, por parte de un grupo de mestizas de clase social alta o media, de textiles, bordados y ornamentos hechos por grupos de ind&iacute;genas. Las primeras no les otorgan una valoraci&oacute;n aut&eacute;ntica y solamente ven estos elementos como cuestiones de folclore; probablemente, la peor manera de despreciar una cultura fingiendo hacer lo contrario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un estudio es valioso cuando deja preguntas que esperan futuras respuestas, cuando analiza un tema que se da por hecho, cuando nos muestra que, por el contrario, nada es fijo y todo es construido y, sobre todo, cuando abre los ojos a nuevas realidades. En ese sentido, uno ve la belleza de manera diferente despu&eacute;s de la lectura de este libro, especialmente con ayuda de im&aacute;genes, por dem&aacute;s hermosas, de reconocidos fot&oacute;grafos como Carlos Dard&oacute;n, Efra&iacute;n Ascencio, Abraham G&oacute;mez y Eduardo Laborda. En todo caso, si hubiera algo que reprochar ser&iacute;a el que no haya hecho algunas preguntas m&aacute;s incisivas, eventualmente, a alguna de las entrevistadas. &iquest;Pero acaso era eso posible? Regresando al texto de Foucault que habla de la heterotop&iacute;a, estamos condenados a recrearnos constantemente en un imaginario espejo social. Falta ver si en algunos a&ntilde;os las pr&aacute;cticas de belleza se transformar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s, y si este estudio se constituir&aacute; en una puerta para futuras indagaciones, incluso, por qu&eacute; no, entre los varones.</font></p>      ]]></body>
</article>
