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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rodrigo Rey Rosa (2009), <i>El material humano</i></b></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ester Hern&aacute;ndez&#45;Palacios</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Barcelona: Anagrama.</b></font></p>          <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Veracruzana.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He dedicado casi toda mi vida acad&eacute;mica &#151; m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de investigadora y docente en la Universidad Veracruzana&#151; al estudio y la ense&ntilde;anza de la poes&iacute;a mexicana; sin embargo, en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os he incursionado en la lectura y el an&aacute;lisis de otro tipo de obras literarias: novelas y testimonios que se ocupan de representar la violencia en Hispanoam&eacute;rica. La raz&oacute;n de este cambio no obedece solamente a cuestiones propias de mi desarrollo profesional &#151;pertenencia a un cuerpo acad&eacute;mico que ha decidido tratar prioritariamente el tema de la violencia en la literatura hispanoamericana&#151;, sino a que vivo en una regi&oacute;n y dentro de una familia cuya vida cotidiana se ha visto violentada profundamente debido a la guerra supuestamente de "baja intensidad" que el gobierno de la Rep&uacute;blica libra contra el crimen organizado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como las fronteras entre la ficci&oacute;n y el testimonio se diluyen en el texto de Rey Rosa, se deshacen tambi&eacute;n las fronteras entre la vida y la literatura en momentos cr&iacute;ticos como los que estamos viviendo. Escribir sobre la violencia se convierte entonces, m&aacute;s que en una mera elecci&oacute;n est&eacute;tica o una consecuencia "acad&eacute;mica", en un compromiso &eacute;tico que replantea cuestiones tales como la utilidad y el sentido de la literatura y, por supuesto, de las investigaciones y la cr&iacute;tica literarias. Lo anterior no implica que el rigor te&oacute;rico y metodol&oacute;gico se diluya, sino que todos los elementos de la investigaci&oacute;n deben responder a y ser coherentes con este compromiso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La literatura hispanoamericana ofrece muchos ejemplos de textos que se ocupan del tema de la violencia, abordada desde diversas perspectivas. Destaca entre ellos el corpus de la literatura guatemalteca, sin lugar a dudas porque es uno de los pa&iacute;ses de nuestro continente cuya historia ha discurrido con menor tranquilidad. Como afirma Dante Liano, creador, cr&iacute;tico y te&oacute;rico literario, en la literatura de Guatemala la violencia es el tema por excelencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Rodrigo Rey Rosa no es una excepci&oacute;n dentro de la narrativa de su pa&iacute;s de origen, sin embargo, plantea una forma distinta de representarla que, como gran parte de la narrativa contempor&aacute;nea, pone en entredicho la tradici&oacute;n, los moldes, los g&eacute;neros, las corrientes y los estilos. Leer su obra representa un reto no menor ya que habr&aacute;n de ponerse en entredicho muchos de los supuestos te&oacute;ricos, sobre todo aquel que separa la realidad de su representaci&oacute;n y la ficci&oacute;n de la verdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo titulado "La narrativa de la violencia" de su imprescindible volumen <i>Visi&oacute;n cr&iacute;tica de la literatura guatemalteca,</i> afirma Dante Liano:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se habla de literatura y violencia en Guatemala no se hace ning&uacute;n esfuerzo peculiar. Quiero decir, mientras en otros contextos literarios se tratar&iacute;a de un subtema muy espec&iacute;fico, en el contexto guatemalteco se trata del tema por excelencia. El encuentro con la violencia, aunque sea de manera fortuita, es una probabilidad no desde&ntilde;ada en la cotidianeidad de un guatemalteco, independientemente de la clase social a la que pertenezca.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El material humano</i> de Rodrigo Rey Rosa, tal vez el escritor guatemalteco m&aacute;s le&iacute;do dentro y fuera de Latinoam&eacute;rica despu&eacute;s del Premio Nobel Miguel &Aacute;ngel Asturias, no escapa a lo antes descrito. Publicado en la colecci&oacute;n Narrativas Hisp&aacute;nicas de la prestigiosa editorial espa&ntilde;ola Anagrama en 2009, este libro, al que no me atrevo a denominar novela, aborda, a partir de la experiencia escritural de un diario del autor&#45;narrador, o sea bajo la forma de testimonio, la vida cotidiana en Guatemala. Y, por supuesto, su tema es la violencia. Si bien en entregas anteriores Rey Rosa hab&iacute;a incursionado en otros t&oacute;picos, o por lo menos en experiencias violentas en otras latitudes geogr&aacute;ficas &#151;como por ejemplo en <i>La orilla africana</i>&#151;, en &eacute;sta, de vuelta su autor en su pa&iacute;s natal,<sup><a href="#notas">1</a></sup> regresa tambi&eacute;n al tema por excelencia de su literatura, si bien lo har&aacute; de una manera novedosa. En el mismo trabajo, Dante Liano clasifica a las obras literarias de su pa&iacute;s cuando afirma:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una visi&oacute;n de conjunto de la literatura contempor&aacute;nea de Guatemala, esto es, elaborada a partir de 1954, nos da cuenta de la existencia de tres tipos de obras: 1. Obras testimoniales, como <i>Los d&iacute;as de la selva</i> de Mario Payeras o como <i>Me llamo Rigoberta Mench&uacute;</i> de Elizabeth Burgos; 2. Obras de denuncia: aquellas que de una u otra manera, siendo principalmente obras literarias tambi&eacute;n denuncian la situaci&oacute;n de violencia en el pa&iacute;s; 3. Obras de violencia oblicua: aquellas en las que, por voluntad del autor o, a pesar de la voluntad del autor, la violencia aparece de manera escondida.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El material humano</i> pertenece a la vez al primero y al segundo inciso. Regresemos al texto de Liano: "La caracter&iacute;stica fundamental de la literatura testimonial es su hibridez, vale decir, son obras que, por sus caracter&iacute;sticas de contenido, pertenecen a diversos g&eacute;neros. Son autobiograf&iacute;a, historia, antropolog&iacute;a, pol&iacute;tica y tambi&eacute;n Literatura."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para referirnos a Rey Rosa tambi&eacute;n debemos modificar el texto de Liano. <i>El material humano</i> no es "tambi&eacute;n", sino "antes que nada", literatura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La violencia de este "material" es anterior y contempor&aacute;nea al momento de la escritura. Abarca no s&oacute;lo la temporalidad que inicia en 1954, fecha que marca la enorme fractura que se produjo en Guatemala a ra&iacute;z del golpe de Estado de ese a&ntilde;o, sino una anterior, la de los or&iacute;genes del conflicto ind&iacute;gena y la de las fechas de nacimiento de los "fichados" que conforman la gran mayor&iacute;a del "material" y que se remontan m&aacute;s o menos a 1910.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Dante Liano, el a&ntilde;o 1954 tambi&eacute;n "sanciona el establecimiento en el extranjero, de los intelectuales que hasta el momento hab&iacute;an dominado la cultura del pa&iacute;s y que la siguen influyendo desde afuera". Aunque Rodrigo Rey Rosa ser&aacute; el primero, o uno de los primeros, en regresar a su pa&iacute;s despu&eacute;s de los a&ntilde;os formativos del autoexilio, y pese a editar su obra y alcanzar reconocimiento fuera de Guatemala, escribe y vive en su pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor&#45;narrador escribe este libro situado en la capital de su pa&iacute;s natal y lo presenta con la doble cara de realidad y ficci&oacute;n. La escritura se inicia bajo el pretexto de organizar desde su inicio una exhaustiva revisi&oacute;n del Gabinete de identificaci&oacute;n del Archivo de la polic&iacute;a guatemalteca con la finalidad de conocer los casos de intelectuales y artistas "que fueron objeto de investigaci&oacute;n policiaca &#151;o que colaboraron con la polic&iacute;a como informantes o delatores&#151; durante el siglo XX."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta investigaci&oacute;n se plantea como posible gracias a la existencia de un personaje tan importante como misterioso, el jefe del Proyecto de Recuperaci&oacute;n del Archivo. Con este fin que, m&aacute;s temprano que tarde, se convierte en un mero pretexto para introducirse e introducirnos en las m&uacute;ltiples formas que la violencia ha tomado en su pa&iacute;s, el narrador &#151;&iquest;autor?&#151; de estas 180 p&aacute;ginas da comienzo a un diario que le permitir&aacute; registrar todos los pasos de su trabajo y que dar&aacute; estructura a su relato dividido en libretas y cuadernos &#151;marcados con caracter&iacute;sticas tales como "pasta blanca", "pasta espa&ntilde;ola" o "cubierta de cuero sin marca ni nombre" que el autor introduce para reforzar la pertenencia del texto a la escritura de investigaci&oacute;n y testimonial&#151;. La investigaci&oacute;n hist&oacute;rica inicial lo conduce, podr&iacute;a decir "sin remedio", pero prefiero decir "con sencillez", a su historia personal, particularmente al secuestro de su madre muchos a&ntilde;os atr&aacute;s, aunque tambi&eacute;n a la historia de su familia, al suicidio del abuelo materno, al origen italiano de su rama paterna, y a su historia familiar cotidiana: la forma de vida de sus hermanas, el exilio voluntario, las amenazantes llamadas telef&oacute;nicas, su relaci&oacute;n amorosa o su faceta de padre, hijo y hermano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho de otro modo: la investigaci&oacute;n del archivo que sirve de punto de partida para la escritura de los cuadernos se transformar&aacute; en la escritura de un diario; <i>El material humano</i> inicia como proyecto social y termina como proyecto individual, aunque lo individual resulte la forma "verdadera" &#151;&eacute;ticamente hablando&#151; de llegar a lo colectivo. Y nunca se pierda de vista la premisa de condensar, en pocas p&aacute;ginas, m&uacute;ltiples historias de vida siempre ligadas a la violenta historia de Guatemala. As&iacute;, por ejemplo, en las primeras p&aacute;ginas del libro encontramos, condensadas en apenas unas l&iacute;neas, las terribles y deprimentes historias de vida contenidas en las fichas del Gabinete de identificaci&oacute;n del Archivo que el narrador/autor investiga:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Aacute;vila Aroche Jes&uacute;s. Nace en 1931. Moreno (1.86 mts). Marimbista. Soltero. Vive con su mam&aacute;. Fichado por limpiar botas sin tener licencia. En marzo de 1962 por hurto. En diciembre de 1962 por robo. En mayo de 1963 por secuestro.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Figueroa Estrada Rafael. Nace en 1924 en la capital. Agricultor. Fichado en 1955 por terrorista.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sarce&ntilde;o O. Juan. Nace en 1925.Jardinero. Vive con su hermana. Fichado en 1945 <i>(Gobierno de la Revoluci&oacute;n)</i> por bailar tango en la cervecer&iacute;a "El Gaucho", donde es prohibido.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fichas Post Mortem</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">XX. Atado de pies y manos con mecate de pl&aacute;tano, golpeado y lanzado al r&iacute;o. Aclaraci&oacute;n: al proceder a la toma de impresiones al cad&aacute;ver ya mencionado tropec&eacute; con la dificultad de que los dedos los ten&iacute;a churucos, haciendo dif&iacute;cil tomar la huella rodada, aunque proced&iacute;a a la inyectada, pero tampoco me dio resultado. No me qued&oacute; m&aacute;s remedio que cortarle los dedos que mejor consider&eacute; para el efecto. Firma Jos&eacute; H&eacute;ctor Terraza T. 7 de diciembre de 1974.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nota: En un sobrecito adjunto a esta ficha encontr&eacute; una tira de papel con el diagrama impreso para marcar las huellas digitales. Y all&iacute;, en lugar de las t&iacute;picas manchas de tinta, estaban unos trocitos de tejido que recordaban p&eacute;talos de rosa secos, con dibujos dactilares. Examinados m&aacute;s de cerca resultaron ser de piel humana.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Archivo se convierte as&iacute; en una alegor&iacute;a del mundo, poblado de seres infelices o, en todo caso, en una m&aacute;s peque&ntilde;a de Guatemala. Aunque es probable que, como confesar&aacute; en la p&aacute;gina 61, el archivo siempre haya sido planteado como una ficci&oacute;n o una puerta de entrada a la ficci&oacute;n: "...mi inter&eacute;s en el Archivo como objeto novelable, que comenzaba a declinar, despert&oacute; de nuevo a ra&iacute;z de esta llamada."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero volvamos al inicio del libro que, para complicar m&aacute;s las cosas, posee una "introducci&oacute;n" que lo aleja del g&eacute;nero novela, es decir, de la ficci&oacute;n, y lo acerca al g&eacute;nero testimonio, que traduce o intenta traducir al lenguaje la realidad de manera directa y que coloca a los lectores <i>in mesa res,</i> es decir, en el ojo del hurac&aacute;n o en el centro de la violencia, ya que el narrador, antes de referirse al archivo, cuenta, en el lenguaje fr&iacute;o de quien realizar&aacute; una investigaci&oacute;n "cient&iacute;fica", la existencia de un incendio y m&uacute;ltiples explosiones, precisamente en un almac&eacute;n de proyectiles. Las casi cuatro p&aacute;ginas introductorias contin&uacute;an contando la historia del Archivo y del Gabinete, un departamento del mismo, de especial inter&eacute;s para el investigador, as&iacute; como la imposibilidad de consultar las fichas posteriores al a&ntilde;o 1970 debido a que los casos a los que hacen referencia "pod&iacute;an estar todav&iacute;a activados o pendientes en los tribunales."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La escritura neutral y la denominaci&oacute;n del texto inicial como "Introducci&oacute;n" no impiden que aparezca un personaje cargado de simbolog&iacute;a por su nombre propio, Ariadna Sandoval, cuya &uacute;nica aparici&oacute;n en la obra servir&aacute; s&oacute;lo para introducirnos en la trama con la intuici&oacute;n de que entramos en un laberinto. Un "polvoriento laberinto", como llamar&aacute; el narrador al Archivo en la p&aacute;gina 143, o un laberinto literario y vital: un laberinto de papel para la construcci&oacute;n de refugios, casas de bajo costo para gente miserable o para la simple construcci&oacute;n po&eacute;tica: "Pienso en la construcci&oacute;n con 'bloques&#45;Barcel&oacute;' de un refugio&#45;laberinto que tambi&eacute;n podr&iacute;a servir de alegor&iacute;a."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La b&uacute;squeda de las fichas que le permitir&aacute;n conocer la historia de sus antecesores &#151;artistas e intelectuales guatemaltecos&#151; llevar&aacute; al investigador al encuentro con otro personaje muerto ya en el momento de la investigaci&oacute;n, Benedicto Tun, un polic&iacute;a de origen ind&iacute;gena y de extraordinaria inteligencia, fundador del Gabinete de identificaci&oacute;n en 1922 y que trabaj&oacute; en la organizaci&oacute;n y consulta de las fichas hasta 1970. Benedicto Tun, m&aacute;s que el protagonista de esta trama es el antagonista del personaje principal, el autor/ narrador; y su hijo, del mismo nombre, ser&aacute; uno de sus principales interlocutores a lo largo del libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las interrogaciones se multiplican a medida que la lectura avanza. &iquest;Cu&aacute;l es el contrato de lectura que el autor quiere firmar con su lector? Para responder a esta pregunta es necesario detenernos en la primera y la &uacute;ltima p&aacute;gina del libro que est&aacute;n &#151;no de manera azarosa&#151; fuera de la numeraci&oacute;n de las p&aacute;ginas del mismo. Al abrir el volumen, despu&eacute;s de la dedicatoria leemos casi a la mitad de la p&aacute;gina en blanco: "Aunque no lo parezca, aunque no quiera parecerlo, &eacute;sta es una obra de ficci&oacute;n" que parece contradecirse con la escrita en el mismo lugar en la p&aacute;gina final, anterior al &iacute;ndice: "Nota: algunos personajes pidieron ser rebautizados."</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia que se cuenta en las 179 p&aacute;ginas del relato es verdadera, aunque algunas de las historias de los m&uacute;ltiples personajes que las conforman no tengan o hayan tenido un referente de carne y hueso. Personajes que constituyen varios cientos si contamos, adem&aacute;s de los amigos, parientes y empleados del archivo, a los muchos escritores que aparecen en el libro por metonimia a trav&eacute;s de sus citas y ep&iacute;grafes; si contamos, dec&iacute;a, los m&aacute;s de cien nombres que corresponden a las fichas del archivo, que condensan sus vidas desdichadas y que dan nombre y sustancia al libro, "material" humano no es un t&iacute;tulo azaroso ni superfluo. La historia narrada es verdadera en la medida en que lo es la historia de Guatemala en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: los golpes de Estado, la insurgencia, la pol&iacute;tica de exterminio de los grupos originarios mayenses &#151;por cierto, vale la pena comentar que Benedicto Tun pertenece a una de estas etnias&#151;, los paramilitares, la contrarrevoluci&oacute;n, la violencia revolucionaria, la delincuencia com&uacute;n, la pobreza extrema</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ficci&oacute;n puede consistir en la creaci&oacute;n de personajes: Benedicto Tun, su hijo del mismo nombre y su nieto &Eacute;dgar; el "jefe" del proyecto de recuperaci&oacute;n del Archivo; an&eacute;cdotas, ambientes, escenas para recrear y dar singularidad literaria a esa historia, esto es, la ficci&oacute;n est&aacute; en la forma, o parte de la forma, que se da a la historia. El testimonio est&aacute; en otra parte de la "forma", aquella que corresponde al "diario" que le permite al autor/narrador hablar de su vida privada cotidiana, de sus viajes a Oaxaca y a Par&iacute;s para visitar a amigos que existen en el mundo real y asistir a eventos que posiblemente s&iacute; sucedieron. Podr&iacute;a haber buscado en Internet la realizaci&oacute;n de la "Mesa Redonda de Escritores Internacionales" que debi&oacute; llevarse a cabo en San Agust&iacute;n Etla en 2005, en la que particip&oacute; el autor, seg&uacute;n narra en su diario, o la exposici&oacute;n de Miquel Barcel&oacute; en una Galer&iacute;a de Par&iacute;s en el mismo a&ntilde;o, pero no tendr&iacute;a ning&uacute;n sentido constatar la verdad o ficci&oacute;n de estos detalles porque no interesan para los t&eacute;rminos en que Rey Rosa plantea la relaci&oacute;n y el valor de la realidad y la ficci&oacute;n. A fin de cuentas, ambas posibilidades son v&aacute;lidas siempre y cuando partan de y regresen al "material humano."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el problema ind&iacute;gena y la terrible pol&iacute;tica de exterminio que Guatemala llev&oacute; a cabo en las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, y que Rey Rosa relacionar&aacute; con los planteamientos de Miguel &Aacute;ngel Asturias,<sup><a href="#notas">2</a></sup> a quien se referir&aacute; m&aacute;s de una vez siempre con un af&aacute;n desacralizador, est&aacute;n presentes como tel&oacute;n de fondo en el libro, el mestizaje se transformar&aacute;, de tema, en herramienta constructiva del discurso. Mestizaje entre ficci&oacute;n y no ficci&oacute;n, entre consciente e inconsciente &#151;es decir, entre el mundo on&iacute;rico y la realidad&#151;, entre el autor y el narrador, la escritura propia y la ajena, el bien y el mal, la izquierda y la derecha en el &aacute;mbito pol&iacute;tico y, sobre todo, mestizaje m&uacute;ltiple entre los g&eacute;neros literarios: diario, ensayo, novela, cr&oacute;nica, poes&iacute;a... e incluso teor&iacute;a literaria. Y entre &eacute;stos y algunos g&eacute;neros no literarios: ficha, reporte de investigaci&oacute;n, documento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mestizaje, la hibridez, la ruptura de fronteras como herramienta constructiva, desembocan en el sue&ntilde;o de todo gran novelista: la construcci&oacute;n de la obra total, aquella que logra parecerse a la vida. Y esta totalidad se consigue gracias precisamente a la ruptura de las fronteras, a la destrucci&oacute;n de los muros. Como en la realidad, en el mundo representado en <i>El material humano</i> todo est&aacute; conectado con todo. Una reflexi&oacute;n lleva a la cita de un autor, un pensamiento a un sue&ntilde;o, una sensaci&oacute;n a una certeza, la literatura a la vida y viceversa:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leo a De Quincey: Ensayos sobre la ret&oacute;rica, el lenguaje y el estilo y por &eacute;l llego a Salvator Rosa, el "pintor bandido y autor sat&iacute;rico del siglo XVII (&iquest;posible antepasado nuestro?) y consentido de los rom&aacute;nticos ingleses que escribi&oacute;: "Nuestra riqueza ha de ser espiritual, y debemos contentarnos con dar peque&ntilde;os sorbos, mientras otros se atragantan en la prosperidad."</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien este aspecto del mestizaje y la ruptura de fronteras merece un tratamiento m&aacute;s cuidadoso y extenso que espero abordar en otro trabajo, quisiera detenerme cuando menos en uno de los binomios derribados: el del bien y el mal que, en el ejemplo que cito, abarca tambi&eacute;n a aqu&eacute;l de la vida <i>vs</i> la literatura, o sea la realidad y la ficci&oacute;n: Miguel &Aacute;ngel Asturias, sin duda el autor m&aacute;s importante de la literatura guatemalteca, es retratado como un intelectual retr&oacute;grado, fascistoide, defensor de la innata e insalvable inferioridad de los ind&iacute;genas y de la necesidad de exterminarlos; mientras que el polic&iacute;a Benedicto Tun, que como ya mencion&eacute; pertenece a un grupo maya, director e inventor del Gabinete de identificaci&oacute;n que contiene las vidas de cientos de seres humanos fichados, detenidos y muchas veces asesinados por la polic&iacute;a o el ej&eacute;rcito, resulta ser un hombre &iacute;ntegro que se niega a firmar el dictamen ap&oacute;crifo de la muerte del presidente de la Rep&uacute;blica, jug&aacute;ndose con eso la vida y con la seguridad de, por lo menos, perder su puesto que es, al mismo tiempo, el &uacute;nico sentido de su existencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n mayor atenci&oacute;n merece el tema de la voz narrativa en primera persona, que adquiere un peso enorme al diluir las barreras entre autor y narrador, y se transforma en punta afilada de un comp&aacute;s que se clava &#151;nos clava&#151; en su experiencia vital para trazar el c&iacute;rculo que marca el amplio per&iacute;metro de su universo literario, que la extensi&oacute;n de este trabajo no me permite desarrollar. Lo mismo sucede con todo el aparato paratextual: citas, ep&iacute;grafes, en fin, la enorme y diversa presencia de otras escrituras cuya funci&oacute;n no puede ser reducida al aspecto del intertexto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No quisiera, sin embargo, concluir este breve acercamiento a esta obra maestra de Rey Rosa sin deshacer otros muros, los que separan al cr&iacute;tico del lector y a &eacute;ste de la obra le&iacute;da, y los que separan a Guatemala de M&eacute;xico, para comentar que casi todos los temas y casi todas las vidas que se abordan en <i>El material humano</i> como propios de o pertenecientes a Guatemala pueden, cada vez m&aacute;s, atribuirse o situarse en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el abuelo suicida del autor/narrador logr&oacute; traspasar la frontera que separa a su pa&iacute;s del nuestro con el fin de deshacerse de la plaga del chapul&iacute;n desvi&aacute;ndola del Pet&eacute;n al territorio mexicano, la violencia que crece peor que una plaga de la naturaleza vegetal en M&eacute;xico ha invadido Guatemala, como si este pa&iacute;s necesitara un empuj&oacute;n m&aacute;s fuerte hacia el terror &#151;&uacute;nica forma de nombrar el infierno de Guatemala en el &uacute;ltimo siglo&#151;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace unos cuantos meses un batall&oacute;n de Zetas cruz&oacute; la frontera para asesinar a decenas de trabajadores agr&iacute;colas en una finca del mismo Pet&eacute;n asolado por los chapulines en las p&aacute;ginas de <i>El material humano.</i> Entre los pocos responsables de la masacre que fueron detenidos y purgan condena a perpetuidad est&aacute; un jovencito jalape&ntilde;o que fue levantado apenas unos meses antes por este grupo criminal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;Otro de los grandes temas de la literatura guatemalteca, vinculado en una relaci&oacute;n de causa&#45;efecto con el anterior, es el del exilio. Manuel Jos&eacute; Arce, otro estudioso de la literatura de Guatemala, afirma en "Guatemala <i>versus</i> Miguel &Aacute;ngel Asturias. Breve relato de un conflicto" que "casi toda la literatura guatemalteca v&aacute;lida est&aacute; marcada por el estigma del exilio."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Como bien dice Dante Liano en "El indio en la literatura guatemalteca", Miguel &Aacute;ngel Asturias, en uno de sus primeros trabajos, "El problema social del indio", comparte las tesis m&aacute;s retr&oacute;gradas y aberrantes sobre el problema ind&iacute;gena que defend&iacute;an las clases dirigentes guatemaltecas y que consist&iacute;an en plantear como &uacute;nica soluci&oacute;n para el problema ind&iacute;gena el exterminio y la inyecci&oacute;n de sangre nueva proveniente de los pa&iacute;ses sajones.</font></p>      ]]></body>
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