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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reflexi&oacute;n y el debate en torno a tem&aacute;ticas sociales y human&iacute;sticas abre sus vertientes d&iacute;a con d&iacute;a en la medida en que las realidades develan las fuerzas centr&iacute;petas de su movilidad y cambio y en la medida en que los cient&iacute;ficos de la rama enfocan el rumbo de sus pesquisas hacia ellas y hacia el cambio en cuanto tal. No deja de ser frecuente la constataci&oacute;n de la diversidad de aristas con que se componen, resultante de lo cual las formas de abordaje, las perspectivas te&oacute;ricas tienden a entrecruzarse, a mostrarse en los bordes de sus contactos o de sus diferencias. Entre estas &uacute;ltimas, recupera actualidad esa permanente situaci&oacute;n de frontera en que se mueven las ciencias sociales y los estudios human&iacute;sticos, cuyo v&eacute;rtice, qu&eacute; duda, es el fen&oacute;meno humano, social, en acto, sea este econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, religioso, art&iacute;stico, cultural en suma. La tensi&oacute;n de sus expresiones, fronterizas, la red de lenguaje en que sus explicaciones se construyen, versatilidad en s&iacute; misma, ambig&uuml;edad y no permanencia un&iacute;voca de sentido. La revista <i>LiminaR. Estudios Sociales y Human&iacute;sticos</i> es tambi&eacute;n espacio privilegiado para la exposici&oacute;n de estos debates y de las actualidades cient&iacute;ficas en las ciencias sociales y las human&iacute;sticas. El presente n&uacute;mero lo muestra en parte.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vicente Francisco Torres Medina, estudioso de las literaturas mexicanas no consideradas en el canon formal, pero expresivas de las pulsiones sociales en su diversidad, como pueden ser las del &aacute;mbito de lo polic&iacute;aco, de la m&uacute;sica popular del bolero, algunos &aacute;ngulos del indigenismo, se adentra ahora en los caminos de novel&iacute;sticas con tema de la selva. Hay con anterioridad ejemplos de esta tem&aacute;tica en la literatura europea, como en el <i>Ivanhoe</i> de Walter Scott y momentos de <i>Orlando furioso</i> el monumental trabajo de Ludovico Ariosto, los hay. Tambi&eacute;n en la &Aacute;frica contempor&aacute;nea se hacen presentes novelistas con tratamientos selv&aacute;ticos en que retraen las mitolog&iacute;as memoriosas y la a&ntilde;oranza de espec&iacute;menes otrora fecundos en esa geograf&iacute;a. La selva, sin embargo, como nervadura ling&uuml;&iacute;stica de ejercicios de creaci&oacute;n, ha desplegado su riqueza en las tierras latinoamericanas. De <i>La Araucana</i> a <i>Rusticado mexicana,</i> de <i>Canaima</i> a los <i>Sertones</i>, de <i>Los r&iacute;os profundos</i> y <i>El mundo es ancho y ajeno</i> a <i>Los d&iacute;as de la selva</i> o <i>La monta&ntilde;a es algo m&aacute;s que una inmensa estepa verde,</i> uno de los personajes vigorosos de las tierras americanas es la selva, a la vez numen que condena, liberaci&oacute;n y espanto. Este gran personaje ha visto alguna detenci&oacute;n de los estudiosos, aunque perdura en marginalidad, quiz&aacute;s por la violencia civilizatoria contempor&aacute;nea que pareciera querer desterrar definitivamente de la faz de la tierra el signo terreno que la constituye, arcilla proveedora de alimento y de cultura. La ciudad, la urbe y sus signos, la tecnolog&iacute;a, consumo e inmediatez, privilegian otro tipo de literatura, la llamada "actual", esa en acto hoy, una d&eacute;cada si acaso, durabilidad de un ciclo en la urgencia de la modernidad. Es de admirar que Vicente Francisco Torres Medina se adentre en los meandros de esta novel&iacute;stica, de la cual hab&iacute;a alcanzado la edici&oacute;n, pr&aacute;cticamente imposible de <i>Car&iacute;bal,</i> y descorra los velos de obras regionales merecedoras, de suyo, de fungir en las traves&iacute;as est&eacute;ticas y ling&uuml;&iacute;sticas de la literatura universal.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo, "Huellas del pasado. El uso de fuentes y la funci&oacute;n de representancia en <i>La rebeli&oacute;n de las Ca&ntilde;adas",</i> de Vladimir Gonz&aacute;lez Roblero, se inscribe en las preocupaciones de largo plazo del autor: el espacio de las fronteras disciplinarias, entre la historia y la literatura, y pondera de ellas los momentos de contacto y hasta identidad, en el tel&oacute;n de fondo de la sociedad chiapaneca, de su composici&oacute;n, sus relaciones, particularmente su diferenciaci&oacute;n &eacute;tnica, en instantes de unidad pero tambi&eacute;n en la larga trayectoria de conflictos en que se debate las posibilidades de su sentido hist&oacute;rico o la carencia de &eacute;l. En este trabajo, al discutir la funci&oacute;n de representancia o lugartenencia en el libro <i>La rebeli&oacute;n de las Ca&ntilde;adas,</i> de Carlos Tello D&iacute;az, como una de las modalidades de ficci&oacute;n de la Historia que propone Paul Ricoeur, se adentra en la problem&aacute;tica del lenguaje como centro de construcci&oacute;n de explicaciones y explicaci&oacute;n &eacute;l mismo; en las explicaciones hist&oacute;ricas o cient&iacute;ficas en tanto procesos discursivos ficcionales, necesariamente emparentados con los hitos literarios, hechuras ambos y creaci&oacute;n. No borda en abstracto la discusi&oacute;n sino que la centra en el debate elucidativo de una obra historiogr&aacute;fica en torno a un suceso de la historia reciente de la entidad: el levantamiento armado del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional el a&ntilde;o de 1994.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan Pablo Zebad&uacute;a Carbonell se inmerge en algunas de las derivaciones de ese levantamiento armado, catalizador, en &uacute;ltima instancia, de anhelos finiseculares y postseculares de sectores poblacionales del pa&iacute;s y del extranjero. Planteamientos, propuestas, ejercicios de autonom&iacute;as, por ejemplo, o de identidades gen&eacute;ricas y poblacionales, nimbaron el panorama nacional, el regional en particular, y lo siguen haciendo. Uno de estos &uacute;ltimos refiere a aquello que el autor denomina juventudes ind&iacute;genas, inscribi&eacute;ndolas en las categor&iacute;as de globalidad y etnicidad, desde las cuales deriva posicionamientos de identidades juveniles ind&iacute;genas. En el marco inscribe su trabajo: "Cultura, identidades y transculturalidad. Apuntes sobre la construcci&oacute;n identitaria de las juventudes ind&iacute;genas". Seg&uacute;n trata de la dimensi&oacute;n global, con sus derivaciones de intercomunicaci&oacute;n, interacci&oacute;n, construcciones de nuevos sujetos y expresiones, constructos hist&oacute;ricos pues, pondera, tambi&eacute;n, contextos culturales propios o comunes a comunidades ind&iacute;genas, entrama las novedades culturales de la modernidad: la m&uacute;sica, particularmente, y dentro de la m&uacute;sica el rock. Rock, cultura, globalidad, modos performativos de la realidad y, en ella, de la identidad; la de juventudes ind&iacute;genas que se posicionan en las sociedades de nuestro pa&iacute;s con propuestas de particularidad.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los debates de actualidad, aquellos relativos a la migraci&oacute;n, ciudadan&iacute;a, exclusi&oacute;n, segregaci&oacute;n y g&eacute;nero, cobran preponderancia; nos adentran a cambios propios a la &eacute;poca, a modalidades de mutaci&oacute;n en las relaciones sociales y de los pueblos. En ese marco, el trabajo de Mar&iacute;a Dolores Vargas&#150;Llovera, "Ciudadan&iacute;a e inmigraci&oacute;n: La nueva frontera entre la pertenencia y la exclusi&oacute;n", se adentra y nos adentra en la centralidad misma de la reflexi&oacute;n te&oacute;rica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os del pasado siglo, vigente en el actual, con los componentes de democracia y sus posibilidades en sociedades desiguales, y, junto con ella, el robustecimiento de esa entidad denominada las minor&iacute;as, entidad siempre conflictiva. Nos plantea, tambi&eacute;n, el sustrato que sustenta el derecho a las diferencias pol&iacute;ticas, culturales y de g&eacute;nero como condici&oacute;n sustancial para la convivencia en las sociedades de nuestro tiempo. Es claro que el tiempo actual ha cambiado, el pol&iacute;tico y social. Las modalidades recientes de sistema imperial desgastan los supuestos actuales del concepto de ciudadan&iacute;a obligando a ahondar sus formas no tanto de sobrevivencia cuanto de practicidad. El texto de Mar&iacute;a Dolores Vargas&#150;Llovera, entonces, estimula la reflexi&oacute;n en torno suyo, a partir de su propuesta de encontrar nuevas modalidades de interacci&oacute;n entre mayor&iacute;as y minor&iacute;as, aquel otro de quienes poseen la noci&oacute;n de ciudadan&iacute;a como presupuesto normativo para marcar los derechos y obligaciones, pol&iacute;ticos, sociales y culturales, y la de quienes no la poseen por el hecho de haber emprendido el camino de la emigraci&oacute;n. Un camino, al final de cuentas, no necesariamente voluntario, gratuito, cuanto en las lindes de la violencia pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, social, o la carencia de horizontes vitales y de desarrollo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo tono de actualidad, Alma Amalia Gonz&aacute;lez se adentra en los meandros de una problem&aacute;tica sustancial a grupos humanos de productores, perif&eacute;ricos en relaci&oacute;n a aquellos que controlan las redes del gran mercado, y que bajo la figura de Organizaciones No Gubernamentales se coordinan en la perspectiva del llamado Comercio Justo y pujan, desde el presupuesto de una agricultura org&aacute;nica sujeta a procesos de certificaci&oacute;n, por la construcci&oacute;n de mercados alternativos. En esa perspectiva de mercados alternativos, que no por alternativos pueden identificarse como marginales sino como especializados, o provistos de un plus, los grupos de productores se afincan en las redes comerciales tejidas por pa&iacute;ses europeos. En estos, la tensi&oacute;n misma de su pertenencia a la Comunidad Econ&oacute;mica Europea y los ordenamientos que regulan los sistemas de producci&oacute;n y comercio entre pa&iacute;ses al seno de ella, mueven a algunos gobiernos solidarios, como el de B&eacute;lgica, a promover una regulaci&oacute;n legal, jur&iacute;dica, vigente al seno de la Comunidad Econ&oacute;mica Europea, que reconozca el Comercio Justo y las derivaciones positivas provenientes de &eacute;l. Un paso pendiente, en proceso, no exento de contradicciones. De all&iacute; el aserto ac&aacute;pite del texto: "&iquest;Es posible un marco jur&iacute;dico supranacional para el Comercio Justo?" A elucidar, caminar, dialogar.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero si de mercados alternativos bajo regulaci&oacute;n internacional nos habla el trabajo anterior, Eugenia Bayona Escat nos va a presentar una forma alternativa de mercadear, pr&aacute;cticamente sin regulaci&oacute;n jur&iacute;dica y m&aacute;s bien sujeta a las redes de negociaci&oacute;n y clientelismo propias a cierta tradici&oacute;n mexicana de control social y pol&iacute;tico. Una de las ciudades grandes e importantes de M&eacute;xico es el escenario, Guadalajara, de tradici&oacute;n m&aacute;s bien criolla desde su fundaci&oacute;n. Sus flujos inmigratorios tradicionalmente proven&iacute;an del mismo estado de Jalisco, al que la ciudad pertenece, y escasamente se pod&iacute;a hablar de poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, por mucho de anteriores enclaves chichimecas en el norte de la entidad. No deja, pues, de sorprender la actualidad de inmigrantes, al estado y a la ciudad, provenientes de otros estados del pa&iacute;s, incluida poblaci&oacute;n campesina e ind&iacute;gena con sus cargas de tradici&oacute;n comunitaria corporada, con resabios de formas folk, como dir&iacute;a Erik Woolf, en continuum a su urbanizaci&oacute;n y ciudadanizaci&oacute;n. Ejemplo de este tipo de inmigraci&oacute;n es el que nos ofrece Eugenia Bayona Escat en su art&iacute;culo: "Un negocio entre paisanos: los tiangueros pur&eacute;pechas en la zona metropolitana de Guadalajara", fruto de un cuidadoso trabajo de campo.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y tambi&eacute;n derivado del trabajo de campo, pero ahora en otra latitud del pa&iacute;s, en Chiapas, el estado de la diversidad cultural y humana, el equipo de trabajo compuesto por Gerda Ursula Seidl, Helda Morales, Luis Alfredo Arriola Vega, Ang&eacute;lica Aremy Evangelista Garc&iacute;a, nos acercan a la problem&aacute;tica del cambio ambiental en una comunidad de larga trayectoria en la entidad. Autores como Miguel Le&oacute;n Portilla, hablando de los indios de M&eacute;xico en general, traza la dimensi&oacute;n de armon&iacute;a entre cultura y naturaleza que se daba y da entre ellos y, presumiblemente, se sigue dando. En el &aacute;mbito regional, autores como Franz Blom, Evon Vogt, George Collier o Witol Iakosinsky, plantearon expresiones similares, si bien Collier ha sido quien primero diera cuenta de los cambios productivos y ambientales en la localidad de Zinacantan a partir de la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de ma&iacute;z y flores. El ingreso de lleno en la econom&iacute;a de mercado ha significado la ruptura total de los modelos anteriores, seg&uacute;n los autores mencionados, si alguna vez los hubo. Idealizaci&oacute;n y realidad no siempre caminan de la mano. De all&iacute; la necesidad de perseverar en las indagaciones al seno de las sociedades en movimiento, actualizar el conocimiento. Cuesti&oacute;n esta en la que se esfuerzan los autores del art&iacute;culo: &lt;&lt;"Ya no hay &aacute;rboles ni agua". Perspectivas de los cambios ambientales en comunidades de Zinacant&aacute;n, Chiapas&gt;&gt;, quienes estimulan el debate partir de sus entrevistas con estratos diferenciados de la sociedad y el municipio, que le ofrecen resultados tambi&eacute;n diferenciados, sin dem&eacute;rito de las estructuras propias al municipio y los periplos identitarios que lo componen.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde otra dimensi&oacute;n y perspectiva Caleb Olvera Romero se interesa, tambi&eacute;n, por los procesos de identidad, sus formas, sus composiciones, las maneras en que se alcanza algunas de sus representaciones en el cine. Ya un trabajo anterior, de este mismo n&uacute;mero, abordaba alg&uacute;n &aacute;ngulo de esa tem&aacute;tica, renovada en nuestra &eacute;poca, de los discursos y las representaciones. Desde cuando Schopenhauer colocara el fen&oacute;meno del discurso y la representaci&oacute;n como eje del razonar, del filosofar, del construir conocimiento en suma, no ha dejado de actualizarse la discusi&oacute;n en torno suyo, ni ha dejado, tampoco, de relacion&aacute;rselo con los entramados de m&uacute;ltiples formas de discursos. Que estos sean cient&iacute;ficos y literarios, es, igualmente, fiel de consideraci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se los construye; cu&aacute;nto dejan de ambig&uuml;edad hacia la multiplicidad de apreciaci&oacute;n, de cr&iacute;tica? Pues una cr&iacute;tica es lo que pretende el art&iacute;culo a nuestra disposici&oacute;n: "La disoluci&oacute;n de la primera persona en el cine. Tres pel&iacute;culas", cuyo bagaje se canaliza hacia esa dimensi&oacute;n, cara a las humanidades y ciencias del hombre, que es la persona. &iquest;Qu&eacute; es la persona? &iquest;Disoluci&oacute;n, afirmaci&oacute;n, afincamiento, caleidoscopio en que las composiciones del mundo, medio cultural le nombramos, acuden en cada cual, como si se tratase de fragmentos en intersecci&oacute;n? Afirmaci&oacute;n o disoluci&oacute;n, los discursos ponderan frecuentemente la voz de una persona, pero tambi&eacute;n su disoluci&oacute;n, como en los casos de Cior&aacute;n y alg&uacute;n Bernanos, por hacer referencia a la literatura. Pues bien, Caleb Olvera Romero plantea momentos de disoluci&oacute;n en <i>Lost Highway, Mulholland Drive</i> y <i>Spider,</i> tres pel&iacute;culas en que encuentra disoluci&oacute;n, fragmentaci&oacute;n de la persona, &iquest;alguna no? Como d&iacute;namo de la cr&iacute;tica y la desestructuraci&oacute;n en los sujetos de las pel&iacute;culas, el lenguaje, el discurso, actores de primer orden en las consideraciones de nuestro tiempo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ind&iacute;genas, los antiguos, compartieron una regi&oacute;n cultural a la que el antrop&oacute;logo Paul Kirchoff denomin&oacute; Mesoam&eacute;rica, concepto acogido en las ciencias antropol&oacute;gicas como definitorio de particularidades civilizatorias y culturales. Poco, sin embargo, se ha discutido en concepto con posterioridad, como no sea por F&aacute;bregas en 1996, haci&eacute;ndose eco de los sentidos diversificados de su uso e intentando un trazo de identificaci&oacute;n geogr&aacute;fico actual. Pero, m&aacute;s all&aacute; de la apertura y actualidad del debate Jorge Luis Capdepont&#150;Ballina, nos lleva a los entramados de algo m&aacute;s terrenal y oneroso quiz&aacute;s. Oneroso para las regiones y pobladores de esa regi&oacute;n. Su art&iacute;culo, "Mesoam&eacute;rica o el Proyecto Mesoam&eacute;rica: la historia como pretexto", aborda el rejuego de los pa&iacute;ses imperiales que, reconociendo una regi&oacute;n, no tanto como regi&oacute;n cultural proveedora de alientos humanos en diversidad, sino como el cofre de Pandora de los bienes materiales, ambientales, h&iacute;dricos y de otra naturaleza, se aprestan a adentrarse en el fest&iacute;n del reparto, dejando acaso las migas de una infraestructura apenas necesario para sus propios procesos de expoliaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La regi&oacute;n, empero, se la denomine Mesoam&eacute;rica o regi&oacute;n fronteriza, o Sur de M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica, ha tenido y tiene un punto de inflexi&oacute;n para los estudios y debates sociales. Por poco de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, los estudiosos han generado conocimientos sociales y human&iacute;sticos en torno a dicha regi&oacute;n y a las formas te&oacute;ricas o metodol&oacute;gicas de abordarlos, generando nexos de colaboraci&oacute;n, cr&iacute;tica y debate con estudiosos de otras latitudes. No nos hemos visto en esa red de ara&ntilde;a de producci&oacute;n cient&iacute;fica, en su hilo de Ariadna. Toma la madeja Gabriel Ascencio Franco, y en un gesto de cr&iacute;tica, de autocr&iacute;tica tambi&eacute;n, descorre ante nuestros ojos, "Los centros de investigaci&oacute;n en Chiapas y sus revistas: 1985&#150;2010", con una secuela gr&aacute;fica y reflexiva de cuanto ha sido parte crucial del quehacer de acad&eacute;micos e intelectuales asentados en Chiapas durante el ciclo en cuesti&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en los casos anteriores, el presente n&uacute;mero de <i>Liminar. Estudios Sociales y Human&iacute;sticos</i> incluye un documento, "El primer informe oficial de los monumentos de la ciudad arruinada de Palenque presentado por Joseph Antonio Calder&oacute;n en 1784", debido al cuidado cr&iacute;tico y editorial de V&iacute;ctor Manuel Esponda Jimeno, quien nos ofrece, de paso, un panorama de los trabajos pioneros en torno al palencano sitio al que el abate Brasseur de Bourbourge llamara "misteriosa ciudad". Vale prendarse de &eacute;l y revisarlo con acuciosidad.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las rese&ntilde;as finales del presente n&uacute;mero, est&aacute;n dedicadas a dos libros cruciales para la revisi&oacute;n de las ciencias antropol&oacute;gicas e hist&oacute;ricas de la entidad. Uno de ellos, debido al magisterio de Andr&eacute;s F&aacute;bregas Puig, se detiene, con detalle, en la construcci&oacute;n intelectual, social y pol&iacute;tica de construir las regiones en el pa&iacute;s, a lo largo de procesos hist&oacute;ricos, y es rese&ntilde;ado por Daniel Villafuerte Sol&iacute;s. El otro, rese&ntilde;ado por Ram&oacute;n Gonz&aacute;lez Ponciano, trata de una revisi&oacute;n, necesaria, de la Revoluci&oacute;n mexicana en Chiapas, sin duda propisorio de miradas nuevas y frescas. Se cierra, de esta forma, el presente n&uacute;mero de <i>Liminar. Estudios Sociales y Human&iacute;sticos,</i> revista que se pretende cada vez en di&aacute;logo mayor entre eso que la nomina (las ciencias sociales y human&iacute;sticas) y entre los estudiosos de allende las fronteras y las de la regi&oacute;n Sur de M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b><i>Jes&uacute;s Morales Berm&uacute;dez    <br>   Magda Estrella Z&uacute;&ntilde;iga Zenteno    <br> Carlos Guti&eacute;rrez Alfonzo    ]]></body>
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