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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[A propósito de Violencia feminicida en Chiapas: Razones visibles y ocultas de nuestras luchas, resistencias y rebeldías]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mercedes Olivera Bustamante (Coordinadora), 2007, A prop&oacute;sito de <i>Violencia feminicida en Chiapas. Razones visibles y ocultas de nuestras luchas, resistencias y rebeld&iacute;as</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Walter Calzato</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico: UNICACH, Colecci&oacute;n Selva Negra.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Ciencias Antropol&oacute;gicas, Universidad de Buenos Aires,</i> <a href="mailto:wcalzato@yahoo.com.ar">wcalzato@yahoo.com.ar</a><i>.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>De la violencia como pecado</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A menudo el texto del evangelio de Juan (8:1&#45;11), el caso de la mujer ad&uacute;ltera a punto de ser apedreada por una muchedumbre, no es profundizado en su totalidad. Ren&eacute; Girard (Veo <i>a sat&aacute;n caer como un rel&aacute;mpago,</i> Anagrama, Barcelona, 2002) nos acerca al fondo del texto. Una lectura atenta nos indica que Cristo, en primer lugar, no dirigi&oacute; una mirada directa y desafiante a la multitud enceguecida. Entre estos y la mujer, distra&iacute;damente y quiz&aacute;s dando la espalda, con sencillez se puso a escribir con su dedo sobre la tierra. La famosa sentencia "El que est&eacute; sin pecado que tire la primera piedra", se la interpreta como una prerrogativa de la condici&oacute;n humana: todos podemos fallar y no nos compete el juzgar al pr&oacute;jimo. En realidad hay algo m&aacute;s profundo y concreto en este texto. Cristo sab&iacute;a que la violencia es irrefrenable y que una primera piedra, hubiera tra&iacute;do, la segunda, la tercera, la cuarta, etc&eacute;tera, quiz&aacute;s no s&oacute;lo hubiesen matado a la ad&uacute;ltera sino a &eacute;l tambi&eacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de marras, objeto de la presente rese&ntilde;a, es una compilaci&oacute;n de once art&iacute;culos m&aacute;s dos anexos, donde se denuncia y se analiza la situaci&oacute;n de violencia y discriminaci&oacute;n que sufre la mujer en el Estado de Chiapas, M&eacute;xico. La profusa documentaci&oacute;n, los an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y de Derechos Humanos, existentes en dicho Estado (a modo de reflejo en todo el pa&iacute;s), no s&oacute;lo estremece y preocupa sino que llama a pensar y reflexionar. No es dif&iacute;cil, luego de la lectura de este texto, de imaginarse trabajando y apoyando con nuestro grano de arena, a una situaci&oacute;n alarmante: el abandono de la mujer, la violencia ejercida sobre la misma, la complacencia del estado, la indiferencia y el silencio de las autoridades, que m&aacute;s que no ver, es no querer aproximarse a una realidad que en forma de tiz&oacute;n encendido, roe, quema y denuncia los errores abismales de un sistema supuestamente democr&aacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre las causas de la misma Mercedes Olivera <i>(Violencia femenicida en M&eacute;xico, expresi&oacute;n de una crisis estructural,</i> pp. 29&#45;44) argumenta que esta violencia es producto de las desigualdades e injusticias econ&oacute;micas que el neoliberalismo trajo (trae) consigo. En especial desde el Gobierno de Fox, la violencia, f&iacute;sica y sexual sobre las mujeres ha ido en aumento, y no s&oacute;lo en Chiapas sino en diversos estados de M&eacute;xico como Ciudad Ju&aacute;rez. Define a esta como "violencia estructural", es decir, como el producto, quiz&aacute;s inmanente, del propio sistema social en que acontece esta grave situaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que el sistema econ&oacute;mico neoliberal en Am&eacute;rica latina haya sido un total fracaso, es evidente. Que este sistema este conducido por sat&aacute;n y sus huestes no cabe la menor duda. Que nos han dejado sin el pan y la sal, huelga comentarlo. Los tendales de miseria, desocupaci&oacute;n y frustraci&oacute;n que han dejado me recuerda la conocida sentencia de Gustavo Guti&eacute;rrez cuando afirmaba que a cada hora el capitalismo comet&iacute;a una injusticia en Am&eacute;rica latina. Pero lo que ocurre es que en otros pa&iacute;ses a pesar de esto, donde el neoliberalismo dej&oacute; su sello con olor a azufre, no ocurri&oacute; ni ocurre lo que sucede en M&eacute;xico, por lo menos en las dimensiones en las que acontecen. Las injusticias econ&oacute;micas extremas traen como consecuencia la violencia intrafamiliar. No hay duda. Pero creo que esta "violencia estructural" que tan bien y tan claramente define Mercedes Olivera, es necesario verla no de manera horizontal, sino en forma vertical y estratigr&aacute;fica. Profundizar en la propia historia de M&eacute;xico, definiendo cu&aacute;l fue el papel de la mujer en &eacute;poca prehisp&aacute;nica, qu&eacute; aconteci&oacute; en &eacute;poca colonial y qu&eacute; ha heredado de esto el M&eacute;xico actual. Qu&eacute; se ha mezclado, en qu&eacute; momento la mirada de Medusa contamin&oacute; e hizo de la mujer una v&iacute;ctima propiciatoria de un machismo creciente y demoledor. Qui&eacute;n se encarg&oacute; de realizar la alquimia fatal, entre los sistemas tradicionales y el derecho occidental. D&oacute;nde se encuentra el punto de quiebre, si es que podemos saberlo. El neoliberalismo con su carga de p&oacute;lvora, fuego y aguardiente ha sido el punto detonador de una situaci&oacute;n que se encuentra en las capas m&aacute;s profundas de la sociedad mexicana. Recuerdo, y pasa como una r&aacute;faga por mi mente, que Matiana, aqu&eacute;lla curandera que gozaba de un fuerte prestigi&oacute; en su comunidad, que nos relata Agust&iacute;n Ya&ntilde;ez en su novela, <i>Las tierras flacas,</i> situando dicha historia por el Jalisco de 1920, tambi&eacute;n, luego de una crisis comunal violenta, es tomada como chivo expiatorio y sus ojos le son arrancados. Y no olvido a Rulfo cuando relataba en <i>Es que somos muy pobres,</i> cuando la situaci&oacute;n social obligaba a las ni&ntilde;as j&oacute;venes a prostituirse, no pudiendo ni los padres mismos, poner freno a esta situaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, creo, es necesario desenrollar el hilo de la injusticia y ver c&oacute;mo y desde d&oacute;nde nace la concepci&oacute;n de la mujer (tanto aqu&eacute;llas de escasos recursos e ind&iacute;genas, como aqu&eacute;llas de un buen nivel econ&oacute;mico, pero que son discriminadas en sus actividades de trabajo y estudio, simplemente por ser mujeres, por tener que ser segundas, empleadas de sus maridos siempre al borde de la violencia y el golpe). De esta manera la mujer es tratada como ser inferior y proclive a ser el blanco de una situaci&oacute;n de injusticia social y econ&oacute;mica. No caen en el regazo del machismo, las inmensas posibilidades que hoy d&iacute;a posee la mujer para desarrollarse como persona en el plano educativo y laboral. Al igual que a un ni&ntilde;o que no se le permite la educaci&oacute;n o se le da una educaci&oacute;n preparada para que no piense o se quiebren sus posibilidades mentales por un sistema educativo obsoleto, ambas situaciones son, a mi parecer, y en t&eacute;rminos de antropolog&iacute;a b&iacute;blica, equiparable a uno de los mayores pecados: el de blasfemar contra el Esp&iacute;ritu Santo. El desarrollo de un ser humano no s&oacute;lo es un derecho humano, es un derecho de vida. Eva Per&oacute;n fue contundente: "Donde hay una necesidad, hay un derecho". Por eso considero que la definici&oacute;n de Olivera es el punto de partida, sumamente s&oacute;lido, para poder ingresar en este serio problema, problema que no es cuesti&oacute;n de interpretaci&oacute;n (sat&aacute;n ama al posmodernismo) sino como dec&iacute;a Ladislao Boros de "decisi&oacute;n e historia", de poner manos en la argamasa y no de intelectualizar sobre su contenido. En este aspecto, el art&iacute;culo de Mercedes Olivera, suena y no retine. No es para sordos, salvo quien quiera serlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La violencia, por el contrario de la agresi&oacute;n filogen&eacute;tica, producto &eacute;sta de nuestro pasado evolutivo, se encuentra enclavada en nuestra sociedad y forma de vida. No exagero al decir que &eacute;sta sirve de fundamento a la perversidad de los sistemas de vida que logramos conseguir. Desarraigarla es producto de &aacute;ngeles y no de hombres. Esto no quiere decir que no se deba luchar contra ella. Por momentos pareciera ser que en estos siglos, que precedi&oacute; el positivismo y la revoluci&oacute;n industrial, la violencia posee vida propia, se asoma a los declives econ&oacute;micos, se apropia, lucha y se instala c&oacute;modamente para ver como los hombres se despedazan uno a uno. No olvidemos que si Dios intervino cuando determinados hombres quisieron construir la consabida torre de Babel, confundiendo sus lenguas, fue para que se dispersaran y no se mataran unos a otros. Este es el principio de lo que Girad (opus.cit.) denomina violencia mim&eacute;tica. El <i>deseo</i> de los hombres de querer ser iguales, envidi&aacute;ndose unos a otros, descalificando y sometiendo a los que aparentan rasgos de debilidad y son perfectas v&iacute;ctimas que se convierten en chivos expiatorios de crisis sociales. Violencia sin l&iacute;mites que cuando estalla pone ciegos tanto a verdugos como a las v&iacute;ctimas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mujer en M&eacute;xico desde el momento de la Conquista, o quiz&aacute;s antes, se convirti&oacute; en el blanco f&aacute;cil de situaciones de conflicto extremos. Observar atentamente este palimpsesto que se ha ido formando a lo largo de lo siglos, es el deber de cuantos estamos involucrados en tareas sociales tanto de investigaci&oacute;n como aquellos que acciones concretas trabajan por los que m&aacute;s sufren.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Graciela Freyermuth Enciso (<i>Realidad y disimulo: complicidad e indiferencia social en Chiapas frente a la muerte femenina,</i> pp. 129&#45;202) nos relata el caso de cuatro mujeres que fueron v&iacute;ctimas de asesinato en violencia intrafamiliar. El silencio sobre estas muertes corre entre expedientes judiciales que no certifican con claridad como sucedieron estos decesos. La autora lo denomina como violencia institucional, dado que el horizonte de estas muertes se pierde en una nebulosa de indiferencia. Preocupa que en una sociedad "nacer o morir sea indiferente". Chiapas no es un Pueblo Blanco. Pertenece a la naci&oacute;n Mexicana y es uno de los Estados con la m&aacute;s profusa historia. Esto evidencia una crisis invisible que escapa los datos cuantitativos, que se esconde, perversa, en los pliegues de las instituciones. Es menester dejarla al descubierto. Los victimarios (perseguidores girardianos) gozan en la impunidad. Basta al descubierto, evidenciar sus mecanismos de perversi&oacute;n para que de una vez por todas cesen de sembrar discordias. Como dice la autora al final de su trabajo, parece ser que el hecho de que estas mujeres est&eacute;n muertas, ya determinaron tambi&eacute;n las causas confusas de sus muertes. Para una instituci&oacute;n que goza de impunidad, lo mejor es el silencio de muerte. Una vez consumado el hecho, todo pasa y el manto del olvido sigue encubriendo a quienes son los responsables, tanto materiales como ideol&oacute;gicos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se suma a esta situaci&oacute;n los severos problemas educativos que sufre la naci&oacute;n mexicana, especialmente Chiapas. Muchas de estas mujeres asesinadas y silenciadas carecieron de una educaci&oacute;n que les permitiera defenderse, denunciar los abusos. Su propio silencio, que en realidad no es suyo sino es el del Estado que no cumple su funci&oacute;n b&aacute;sica, de asegurar la vida de sus ciudadanos, favorece la impunidad que es aprovechada para colocar un manto de olvido sobre estas vidas cercenadas, muchas de ellas en su juventud. Donde no existe educaci&oacute;n (Gianni Rodari afirmaba que "el fin de la educaci&oacute;n no es que todos seamos genios, sino que nadie sea esclavo") el anonimato se convierte en sierpe y recorre silenciosamente y de manera b&iacute;fida cuanto conflicto pueda ser silenciado. Si como dec&iacute;a Marc Aug&eacute;, el olvido es la otra cara de la memoria, en Chiapas prevalece s&oacute;lo una cara. La memoria ha dejado de cumplir su funci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En alg&uacute;n momento de la historia mexicana alguien tir&oacute; la primera piedra. Parece ser que Cristo no entr&oacute; en Chiapas. Sucesivamente pedradas de indiferencia y violencia recubren la situaci&oacute;n social de las mujeres, v&iacute;ctimas de una crisis social que no caduca, ni se transforma, simplemente se renueva, crece y se transforma, como un virus enloquecido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No tengo un corolario de esperanza para el final de esta rese&ntilde;a. Las diferentes lecturas de este texto, o por lo menos la impronta que deja en mis ojos, no me permiten ver un horizonte claro en esta situaci&oacute;n. S&oacute;lo deseo que con los anos, pueda consultar un texto de antrop&oacute;logos, soci&oacute;logos o trabajadores sociales donde se hable de una antigua situaci&oacute;n superada: la del maltrato y la discriminaci&oacute;n hacia la mujer. Espero leerlo, pero ser&iacute;a fabuloso que mis manos puedan tocarlo, que sea r&aacute;pido, porque a largo plazo, estamos todos muertos.</font></p>      ]]></body>
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